Edward POV
¿Qué era vivir? Me preguntaba de vez en cuando. La verdad es que lo había olvidado, hace ya varias décadas que mí corazón había exhalado su ultimó aliento, dejando así de vivir y comenzando a coexistir entre humanos con una existencia vacía y sin sentido. Al pasar los años había aprendido a aceptar lo que era, pero la felicidad no formaba parte mi realidad en cambio la soledad y monotonía estaban siempre presentes. No podía echar el tiempo atrás y evitar enfermarme o convertirme en un demonio, por lo que solo me quedaba acéptalo y seguir adelante.
Podía describir mi existencia como una oscura noche, sin estrellas ni una luna que alumbrara mi camino al andar, solo oscuridad y vacío a mi alrededor, sin motivaciones o metas que seguir. Y al pasar las décadas la situación no cambiaba, la soledad cada vez era más envolvente hasta el punto de preguntarme continuamente ¿Por qué no acabar todo de una vez? No era as fácil?, pero una vocecita en mi cabeza me recordaba el daño el daño que le causaría a mi familia, así que sin otra opción seguí de pie entre tantas negruras hasta que una luz se cuzo en mi camino, una luz llamada Bella, que me ilumino y trajo felicidad a mi existencia, logrando lo que muchas veces creí imposible, enamorarme. Nunca me había considerado como alguien que mereciera el amor, un sentimiento que podía ser el mas hermoso y placentero, pero también el mas destructivo y doloroso si no puedes estar junto a la persona deseada. Los primeros meses junto a mi ángel fueron increíbles, los mas maravillosos de mi existencia, pero solo fueron eso meses. Meses que pasaron tan rápido que en un abrir y cerrar de ojos paso lo indispensable, la despedida.
La despedida era inevitable, lo había sabido desde el principio, pero había tratado de convérseme a mi mismo de teníamos una oportunidad, de que podíamos estar juntos tanto como su vida humana lo permitiera. "Que iluso" me dije, ¿Cómo pude pensar que un ángel como ella podía estar junto a un demonio? Porque eso era, un demonio, un ser sin alma que no merecida siquiera existir y mucho menos después de que había puesto a mi ángel en tal peligro el día en que cumplía la mayoría de edad. Aquel día no solo pude darme cuenta de todo el daño que le causaba a mi ángel si no que también tuve que tomar la decisión de irme y hacerle creer a mi Bella que yo no la amaba, como si yo pudiese dejar amarla o como si fuera posible que fuese feliz si ella no estaba a mi lado, ella era mi todo y por eso antes de mi felicidad, deseaba primero la suya, así que sin otra opción me marche dejándole el camino libre y aunque me matase y la rabia y celos me consumieran por dentro esperaba que fuese feliz junto a otro hombre.
Desde aquel día ya habían pasado ocho años, y nada había cambiado desde entonces, no había vuelto a saber de ella y mucho menos había podido olvidarla, cada jodida segundo de cada día de cada semana, pensaba en mi ángel, en el amor tan profundo que le profese, que sentía, que siento y que sentiré el resto de mi eternidad , el amor que sentía por ella nunca desparecería al igual que tampoco la agonía que me atormentaba día a día al no poder tener a mi amor a mi lado. El insistente suplicio en mi pecho no era mas que un recordatorio de lo que alguna vez fue mi felicidad y por eso quería vivirlo yo solo y no junto a mi familia, no quería que ellos presenciaran mi sufrimiento ni mucho menos el estado en que había entrado tras mi partida, parecía mas muerto que vivo o como Alice lo llamaba estado zombi, dado que ya nada me importaba, solo cazaba de vez en cuando para mantenerme fuerte, pero el resto mi existencia consistía solo en encerrarme en una pequeña cabaña a mitad del bosque, con mis pensamientos perdidos en momentos felices junto a mi ángel o simplemente acostarme en la pequeña y mullida cama viendo una y otra vez las pocas fotografías que tenia de ella o releyendo por millonésima vez la carta que nunca pude darle a mi bella….
RING, RING, RING, RING sonó de pronto el aparto dando aviso a una llamada y cortando así el hilo de mis pensamientos. Ignore el molesto aparato ya sabiendo de quien se trataba, la única persona que todavía me llamaba, Alice. Decidí ignorarlo no teniendo ganas de hablar con nadie, pero por mas que pasaban las horas el incesante rig, rig rig del teléfono no paraba y cada vez se me hacia mas irritante hasta el punto de querer hacerlos trizas de un solo golpe. Dios por que Alice tiene insistir tanto pensé levantándome de un salto de la antigua cama y llena de polvo, que parecía nunca haberse aseado, tome el celular entre mis manos dispuesto a destruirlo, pero no pude por que por mas molesto que estuviese por la insistencia de mi hermana sabia que ella lo hacia por que estaba preocupada por mi bienestar. Soltado un suspiro resignado apreté la tecla con el telefonito verde que indicaba que aceptaba la llamada.
-EDWARD ANTHONY CULLEN MANSEN TIENES IDEA DE CUANTAS HORAS ESTUBE LLAMANDO-grito Alice histérica. Rodé los ojos, es que Alice no entendía que mi sentido auditivo era mas desarrollado que el de un humano, aunque dudaba que siguiera funcionado tan bien si ella seguía gritando de aquella forma.
-Si Alice se cuantas horas as estado llamándome, estuve al lado del teléfono todo el tiempo –le dije de mal humor-¿acaso no lo viste?-le pregunte sarcásticamente. Alice en respuesta mascullo por lo bajo un "maldito vampiro depresivo y maleducado" esta vez puse los ojos en blanco, no entendiendo el sentido de insistir tanto en hablarme y luego insultarme, pero claro era Alice de la que estábamos hablando.
-¿Quisieras decirme el motivo de tu llamada?-le pregunte molesto.
-Solo quería saludarte, ya como no llamas a uno-reclamo irritada. Tomo un largo suspiro y mas calmada agrego con voz triste, nada común en Alice- Porque aunque seas un gruñón eres mi hermano y te quiero, además también necesito saber que estas bien, las visiones ya no me dicen nada, son siempre las mismas-me sentí inmediatamente culpable al percatarme de la voz dolida de Alice, sabia que podía ser irritante por su insistencia e interactividad, pero no lo hacia con mala intención además a pesar de mi mal trato hacia ella los últimos años ella seguía preocupándose por mi y la única que se atrevía a llamarme a preguntarme como estaba, aunque ya lo sabia era una forma de decirme "Hey estoy aquí y cuentas conmigo"
-Lo siento Alice, hoy no estoy de buen humor-le dije tratando de excusarme
-Nunca lo estas-contesto de inmediato
-Si ya se Edward-me corto cuando apenas estaba abriendo la boca para empezar a hablar y sin tener en mente todavía que podía decirle como excusa.
-Hermanito me harías un favor -dijo con voz de perrito regañado y saltando la conversación de un tema a otro. Rodé los ojos imaginándola con el teléfono pegado en la oreja y su puchero tan clásico de cachorrito, con su labio inferior sobresaliente y sus ojitos de corderito degollado. Al parecer Alice jamás cambiaria.
-Depende-le conteste inseguro, viniendo de Alice podía ser cualquier cosa.
-Que recojas un búcaro para Esme que compre Online-dijo Alice suplicante, como si aquel búcaro fuera de gran importancia. Resignado solté un suspiro, no me quedaba de otra que aceptar, pues Alice seguiría insistiendo hasta que por fin aceptara y en todo caso de que me negara, ella misma vendría a buscar el mísero búcaro y luego vendría a echarme la bronca sobre lo desconsiderado que era.
-Iras. Ya lo vi-dijo feliz, sin esperar ninguna respuesta de mi parte-Es en la tienda de antigüedades de Frechech, la que esta al frente de la iglesia- siguió hablando emocionada- Gracias hermanito, sabia que podía contar contigo, te llamo luego. Adiós—termino de hablar para luego cortar la llamada de golpe sin si quiera confirmar conmigo si iba o no. "Ya lo vi" había dicho que prácticamente era lo mismo que una mirada amenazante por parte de ella diciendo con palabras claras y voz molesta un "Los harás, por que yo lo digo" y lo que ambas palabras y expresiones las hacia tan parecidas es que de una u otra forma lo terminabas haciendo, por la única razón de que Alice así lo quería
Molesto solté un bufido y tome la cazadora negra que Alice me había regalado meses atrás. Salí de la cabaña y me adentre al espeso bosque, el cual poseía una fina capa de nieve sobre el tope de los arboles y otra mas gruesa sobre pasto, no dejando ver el verde césped que siempre resaltaba en primavera dándole un aspecto armonioso al boscaje. Todo aquel paisaje era hermoso y sin duda lleno de vida, cualquier persona estaría complacida de admirar todo aquel panorama, ver la preciosa cascada de unos metros mas atrás y poder disfrutar sir hiperventilar de una prometedora agua helada que ofrecía la catarata, cualquier persona menos yo por supuesto que prefería estar en Forks mas específicamente en el prado, donde había pasado tantos momentos inimaginables junto a mi ángel y aunque uno de mis mayores deseos fuese visitar aquella pradera, no podía siquiera acercarme a ella, pues lo mas seguro es que era donde mi ángel se encontraba o por lo menos eso suponía yo, y si me acercaba mucho a ella no iba a poder contener las ganas de ir a verla y decirle lo mucho que la amaba
Seguí con mis pesimistas pensamiento el resto del trayecto hacia el pueblo. Ya no me sentía molesto por el pedido de Alice si no más bien animado, normalmente odiaba visitar el pueblo con todos aquellos humanos molestos, pero esta vez era diferente. La molestia que casi siempre me inundaba parecía haberse esfumado dejando un presentimiento, no sabia si bueno o malo, solo era una corazonada en mi pecho diciendo que algo sucedería ¿pero que?
Nada podía afectarme pues nada que no fuera mi ángel me importaba, tal vez solo fue que Alice me estaba pegando lo paranoico o simplemente ya me estaba volviendo loco
Decidí dejar de darles vuela a aquel presentimiento extraño y a centrarme en recoger aquel búcaro para poder irme de una vez por todas a la cabaña y refugiarme allí con los recuerdos junto a mi ángel, mis recuerdos felices. Pasados varios minutos se empezaron a ver algunos edificios y tiendas y a oír motores de automóviles, el pueblo no estaba muy lejos del bosque lo cual podría ser molesto en algunos casos, pero no me quejaba pues desde la cabaña se podían oír muchos ruidos de pueblo, como son los carros, personas charlando, accidentes y aunque fuesen molesto me recordaban que seguía existiendo, especialmente en aquellos momentos es que me sentía tan desconectado de la realidad, simplemente añorando recuerdos del pasado.
"¡Dios..! Que hombre" pensó una mujer atrayéndome nuevamente a la realidad. Asqueado camine mas rápido introduciéndome mas al pueblo deseando terminar con todo de una vez. "¿será soltero? Con el cuerpo violable que tiene me parece…"siguieron los pensamientos indebidos de la misma chica que al parecer venia siguiéndome buscando un oportunidad o algo si, mas repugnado que antes camine a un mas rápido queriendo perderla, así que sin perder tiempo gire a la derecha a pocas cuadras de la tienda y para cuando iba a volver a girar hacia la derecha para ir directo a la tienda, un olor llamo mi atención. Me detuve de golpe, sintiendo como la felicidad me inundaba al igual que la incertidumbre.
Enseguida corrí tanto como me era permitido a los ojos humanos. Sabía a quien pertenecía aquella fragancia a fresitas, no era muy difícil de reconocer pues aquel aroma solo podría pertenece a mi amor. Cada vez avanzaba más y el aroma se iba intensificando. Conocía la fragancia de mi ángel como el mio propio y ahora que acercaba mas podría notar alguna diferencias en su esencia, las Fresitas seguían predominante en su dulce efluvio, pero ahora tenia un toque jazmín y roseo envuelto en su exquisita fragancia, además el aroma de su sangre ya no parecía causarme el ardor tan desgarrador en mi garganta, y aunque su olor seguía siendo el mas dulce y exquisito que siempre, este ya no me provocaba sed.
No tarde mucho en llegar hacia mi destino, la Av. de wolfan donde la mayoría de establecimientos eran tiendas y donde la paz parecía siempre reinar. Rápidamente comencé mi búsqueda y aunque su fragancia estuviera tan presente en aquella calle, ella no parecía estar ahí, decidí acercarme mas para ver si lograba ubicarla cunado me di cuanta de mi actuar ¿Qué estaba pensando? Me dije, era obvio que ella no tendría ganas de verme además se suponía que debía mantenerla a salvo y conmigo nunca lo estaría. ¿Por qué no podría ser humano? Todo seria mas fácil, jamás hubiera tenido que irme sin todo lo contrario me hubiera quedado con ella toda mi vida apoyándola, amándola y haciéndola feliz, le pediría matrimonio y formaría una familia con ella.
Pero aquello era mas que imposible, pues no podría volver a hacer mortal, por lo tanto aquellos pensamientos no eran más que sueños que nunca se cumplirían y lo más probables es que un hombre tomara el lugar junto a su vida que tanto deseaba, si es que todavía no habría parecido uno. La felicidad que había sentido hace unos pocos minutos desapareció dejando solo un profundo pesar en mi pecho. Lo mejor era irme me dije dispuesto a dar la vuelta y volver a mi existencia sin sentido cuando el aroma el aroma de mi ángel se izo mas intenso dejándome percibir de donde provenía, de inmediato mi vista fue donde la fragancia mas se concentraba.
Por un momento pensé que me encontraría a mi bella, pero al voltear pude confirmar lo equivocado que esta al encontrarme en cambio una pequeña y tierna gatita blanca con una extrañas pintitas grises, esta estaba tumbada sobre la nieve a lado de carretera, y al lado de ella un gran camión se encontraba parado y el conductor se bajaba de este molesto.
-Alimañas fastidiosas siempre metiendo se en mi camino- se quejo el conductor con la gatita, que todavía seguía tumbada en la nieve y trataba de levantarse. Por alguna razón la actitud del conductor hacia el pequeño animalito me molesto, como si se hubiesen metido con alguien a quien quisiera.
-Debería tener cuidado con los animales Señor Stevalko-dije de pronto irritado por su actitud. El hombre giro rápidamente viéndome sorprendido, pues en el pueblo tenían la costumbre de "llamarme "el mudo" dado que las pocas veces que visitaba el pueblo no hablaba con nadie y cuando trataban de buscarme alguna conversación simplemente los ignoraba no teniendo ganas de soportar insignificantes humanos. El viejo conductor paso de la sorpresa al enfado" Quien se cree el ken ese para decirme que tengo y que no tengo que hacer. Por mi que aquel niño de mami hijo de…" deje de escuchar sus pensamientos irritado y puse la atención en la pequeña gatita. Esta me miraba sorprendida, pero no era una mirada que un animal podría darle a una persona si no mas bien una mirada que le daba una persona a otra, era extraño no solo por la forma en que me observaba si no también su aroma a fresias tan parecido al de mi bella, pero lo que mas logro sorprenderme y confundirme fueron sus ojos chocolates, idéntico a los de mi amor
-Bella-susurre con la vista fija en los ojos del felino.
-¿Tener cuidado conque?-pregunto el humano de mal humor dándole una mirada furiosa al animalito-A eso-la señalo despectivamente subiéndose al camión nuevamente. -¿Para que? Si lo único que hacen es estorbar además a simple vista se ve que no tardara en morir-dijo el hombre arrancando el camión. No le respondí, pues lo único que conseguiría era discutir, además tenia razón, el tiempo últimamente no había sido muy buenos y las tormenta cada noche eran peores por lo que dudaba que con lo pequeña que es viviera hasta mañana. Por alguna razón aquel pensamiento causo que el dolor en mi pecho se intensificara, sin pensarlo me acerque al animalito que seguía de pie sobre la nieve. Al llegar junto al felino me arrodille y por un momento creí que huiría de mi como cualquier animal al presentir el peligro, pero no pareció asustarle mi presencia si no lucia mas bien sorprendida.
Lentamente tome la gatita entre mis manos buscando no asustarla, esta pareció no afectarle, no hizo amago de querer irse, solo se dejo agarrar sin despegar los ojos de mi rostro, Su forma de observarme y de actuar como si fuese una persona y no una animal era extraño "tal vez solo esta enfermo y por eso todavía no se percataba del peligro" pensé al mismo tiempo que la ansiedad me inundaba al igual que la preocupación de la salud de la gatita. ¿Por qué me preocupaba tanto por un animal? ¿Por qué sentía tanta intranquilidad ante la gatita? No lo sabia, lo poco que lograba entender es que ese pequeño animal me preocupaba, por lo que no podía dejarlo desamparo en la calle y mucho menos cuando parecía tan indefenso, como si con un simple toque pudiese hacerse daño. Todavía confuso me levante con el gato todavía en mis manos, dispuesto a llevarlo al veterinario. Comencé a caminar hacia mi destino rápidamente mas confundido que nunca y por primera vez en 8 años, me sentí bien conmigo mismo.
Bella POV
-Bella-susurro el con la vista fija en mis ojos chocolates.
Veía su rostro hipnotizado sin poder apartar la vista de él, no sabia que hacia el aquie, pero claro tampoco tenia idea que hacia yo aquí y mucho menos como había llegado. El hombre molesto se giro hacia Edward y con rabia se dirigió a él y empezó a hablar.
-¿Tener cuidado conque?-pregunto, trago saliva y comenzó a hablar nuevamente -A eso-me señalo despectivamente subiéndose al camión nuevamente. -¿Para que? Si lo único que hacen es estorbar además a simple vista se ve que no tardara en morir-comento el viejo obeso arrancando el camión. Edward no le dio mucha importancia a las palabras del hombre, se quedo parado mirándome como si no pudiera creer lo que veía. ¿Acaso me había reconocido? ¿Por qué me había llamado por mi nombre? ¿Por qué se veía tan sorprendido si lo único que veía ahora era una pequeña gata aparentemente normal? Me preguntaba confundida mientras seguía admirando su rostro, tan perfecto como hace 8 atrás, no había cambiado nada por supuesto pero podía jurar que ahora era más hermoso que la última vez que lo había visto.
Edward con pasos inseguros se acerco ha mi agachándose. Inmediatamente me tense, no porque no lo quisiera cerca si no porque de pronto las palabras dichas por el años atrás resonaron en mi cabeza "Ya no te amo" , aquellas 4 palabras derrumbaron mi vida una vez y no podía permitir que lo hicieran de nuevo, pero para cuando me disponía a alejarme sentí que me tomaba entre sus manos dándome la protección que tanto anhelaba y en vez de marcharme como debí haber hecho me acurruque entre sus brazos sintiendo por primera vez en años paz y felicidad. Sabia que era masoquista hacer aquello sabiendo que en algún momento tendría que irme y que además él nunca iba enterar de que yo era la patética humana de Fork de la cual había tenido que deshacerse, pero quería sentirme feliz y completa una vez mas así que dejando mi lado razonable de un lado para dejarme llevar por el momento.
Edward caminaba a paso humano con sus protectores brazos a mí alrededor. "Estarás bien" susurro rascándome la cabeza suavemente como si temiese romperme, de inmediato un ronroneó broto de mi y de forma instintiva apreté mi cabeza contra sus manos en una señal de que me gustaba la insignificante caricia. Volvió a acariciarme suavemente para luego caminar un poco más rápido. Me sentía tan a gusto en sus brazos que por un momento me había olvidado de todo y más aun de la situación en la que me encontraba. Alce la mirada y trate de reconocer el lugar, pero no pude pues ni siquiera sabia en que país o continente me encontraba. Pasaron varios minutos Edward todavía seguía andando con el mismo ritmo con que había comenzado la caminata, a mi alrededor habían muchas tiendas y casas sencillas, por lo que supuse que era un pueblo pequeño.
Las primeras tiendas que pude reconocer fue la de una carnicera que llevaba el nombre "charwin", luego le seguía una biblioteca muy pequeña para mi gusto y luego dos, locales mas adelante un… ¿veterinario? Las puertas eran de vidrio, la paredes del frente del local estaba pintando de un verde manzana y llegando casi a final de la tienda, había una publicidad en la se veían dos cachorritos jugando y en grandes letras blanca se leía "Dr. Santana" ¿Me llevaba a un veterinario? mierda ¿iban a meterme una aguja? Me pregunte espantada "Bravo Isabela te estas preocupando por una jodida aguja cuando tu hermano te a convertido en una animal, atravesaste un espejo y llegaste a quien sabe donde y aparte de eso te encuentras con el hombre que mas te as hecho daño" me riño mi conciencia. "Cállate" le dije molesta pues tenia razón.
Edward llego hacia el pequeño local y atravesó las puestas de cristal. El local por dentro era mucho mas espacioso de lo que pensaba, las paredes eran de un blanco enfermizo y todo el lugar olí a alcohol mezclado con esa colonia barata para mascotas y tal vez a perro mojado. Edward camino lentamente hacia la sala de espera donde se encontraban varias personas con sus mascotas esperando su turno, este se sentó en la ultima silla apartada de la mayoría de las personas, aquel gesto me pareció de lo mas normal en el, siempre trataba de alejarse de cualquier humano cerca. El vampiro que tenía por ex novio al sentarse me coloco sobre sus piernas y su atención fue de pronto hacia mí, su mirada fija me incomodaba en cierto punto, era como si tratara de ver que estaba mal conmigo.
-Hueles igual que ella-dijo en susurro estrangulado. Alce la mirada inmediatamente sorprendida, encontrándome con sus hermosos ojos dorados en lo que antes había podido identificar por medio de ellos sus emociones, como cuando se encontraba preocupado, feliz, ansioso o triste, pero nunca había visto dolor en aquellas esferas doradas, un dolor tan intenso que sentí que se me estrujo el corazón. ¿Por qué sufría? Se supone que tras su partida iba a buscar diversiones y felicidades que yo no podía darle, entonces ¿Por qué lucia tan infeliz? Me preguntaba sin obtener repuesta, para luego caer en cuanta del significado de las palabras que había dicho anteriormente "Hueles igual que ella "por eso me había reconocido, por eso había dicho mi nombre. Podía percibir mi aroma que no había cambiado mucho los últimos 8 años ¿por eso me había recogido? ¿Por qué olía igual que su ex novia? Todo aquello me resultaba en verdad extraño, primero que nada Edward no recogía animales de la calle así por así, segundo aunque hubiese reconocido mi aroma ¿Qué le importaba? El me había dejado lo que de dejaba en claro que solo había sido algo de momento y que sus "te amo" nunca fueron sinceros. De pronto me sentí molesta .¿Porque tubo que ilusionarme y luego dejarme de aquella forma? Me queje y por un momento quise odiarlo pero al ver su la agonía en sus ojos, me fue imposible.
-Hay que linda gatita ¿Cómo se llama?-se escucho una tierna vocecita infantil. En frente de mi y de Edward había una niña de no mas d años, esta tenia tez morena semejante al canela, sus cabellos eran negros y lacios que caían por su espalda y le llegaban hasta la cadera, sus ojos marrones e inocentes me miraban con ternura. Edward alzo la cabeza y frunciendo el seño le contesto a la niña,
-Aun no se-se limito a contestarle volviendo rascarme la cabeza detrás de las orejas.
-Por que no lo sabes ¿todavía no le han puesto uno?-pregunto inocentemente, esperando una respuesta y viendo a Edward con sus grandes ojos marrones. Edward suspiro y se preparo para contestar.
-No todavía no le han puesto uno-dijo Edward con voz fría, tratando de alejar a la niña. Pero esta pareció no darse cuenta del tono de voz de Edward, la niña siguió con su sonrisa pintada en el rostro y sus ojos radiantes de la inocencia que solo podía poseer un niño.
-Porque no la llamas Ángela-dijo de pronto emocionada. Edward alzo la cabeza de inmediato sorprendido. Mirando a la niña fijamente con los ojos Abiertos- y la puedes llamar Ángel para que no sea tan largo-siguió hablando la niña feliz para luego estirar la mano y acariciarme el lomo. Un ronroneo volvió a surgir de mí, maldición ¿es que esto nunca acababa? ¿Acaso iba ronronear toda mi detestable vida? O mejor dicho ¿Cuánto tiempo seguiría siendo un animal? Todas estas preguntas inundaron mi cabeza, y lo pero de todo es que ninguna de las respuesta que podía darle me resultaban positivas.
-¿Por qué Ángel?-pregunto Edward de verdad intrigado.
-Porque parece un Ángel-dijo la niña. Callo un momento y siguió hablando-E visto gatitos blancos y no son ni la mitad de bonitos como ella, su pelaje es impecables y suavecito, y en muy tranquila. La mayoría de los gato son ariscos y malos-dijo esto ultimo arrugando la nariz, muestra de desagrado-Y ella buena-agrego sonriendo. Edward se quedo pensativo por unos segundos, asombrado por las palabras de la niña, y luego de un rato sus labios se curvaron un poco hacia arriba, regalándole a la niña una sonrisa triste.
-¿Sabes?-pregunto Edward retóricamente con su hermosa voz aterciopelada y no con aquella voz fría que helaba la sangre-Tienes razón. Parece un Ángel. Tan pura como uno-comento Edward, esta vez su voz se oía dolida. No entendía mucho en la situación en la que Edward se encontraba, pues no sabia de donde había venido tanto dolor, agonía y tristeza, parecía un muerto en vida y aquello me dolía de sobremanera.
-¿Te gusta Ángel? –Me pregunto la niña ilusionada.
-Si me gusta-dijo Edward sobándome el lomo-Ángel será-le sonrió a la niña, una sonrisa triste.
¿Ángel? El nombre no era feo, pero yo no era un jodido animal al que se le podía poner un nombre, yo ya tenía uno y ese era Isabela o Bella como me gustaba que me llamaran, "ni de coña" dije, y lo único que ambos escucharon fueron inservibles maullidos.
-Ha Ángela le gusta su nombre-declaro emocionada tomando mis maullidos como una respuesta positiva. "me encanta" dije irónicamente haciendo que la niña feliz se acercara para darme una pequeña caricia, pero se detuvo en seco cuando se escucho una voz femenina destras de ella.
-Mari te dije que te quedaras sentada en la silla con Garfield-la riño una morena de unos 30 años, quien supuse que era su madre. La niña susurro un "chao" ha Edward y a mi e hizo un pequeño gesto de despedida con la mano para luego avanzar rápidamente hacia su madre diciendo en voz alta "lo siento mami". Irritada me acomode sobre las piernas de Edward, acostándome con la panza abajo. ¿Qué pasaría de ahora en adelante? Era obvió que Edward planeaba quedarse conmigo, lo mejor parecía dejarme llevar y vivir con el unos días mientras averiguaba donde me encontraba y como rallos iba volver a Europa. Complacida con mi plan, me levante de un salto y pude notar como Edward tenia los fijos en mi, analizando todo movimiento.
-Solo vas atener que estar conmigo mientras la temporada de tormentas pase, luego serás libre de irte-dijo con voz monótona, como si estuviera hablando con una persona y no un animal como el creía, "Ok" quise decirle pero sabia que no me entendería así que simplemente asentí mostrándole que comprendía todo lo que hablaba.
-¿me entiendes?-dijo Edward abriendo los ojos sorprendido. Rodé los ojos, sabia que Edward no lo hacia de mala intención pero su pregunta me hacia sentir estúpida. "por supuesto que te entiendo" le dije y volví a asentir con la cabeza pues lo único que debió haber escuchado son maullidos.
-¿como?-pregunto frunciendo el seño, confundido. Yo en respuesta me encogí de hombros, sabía que esto no estaba bien, se supone que debía hacerme pasar por un gato normal y corriente y que Edward no debía notar nada extraño en mi, pero no quería actuar como un estúpido animal toda la maldita semana, mas o menos lo que calculaba para buscar un escape.
-Edward Cullen-lo llamo un joven muchacha, diciendo en pocas palabras "es su turno" De inmediato me agazape y vi con ojos temerosos a la enfermera, si esa maldita se atrevía a tocarme o meterme un aguja en mi pequeño y preciado cuerpecito, no se iba a ir con las manos vacías, por lo menos unos cuantos mordiscos y rajuños se tenia que llevar.
-¿No quieres entrar, verdad?-Pregunto Edward al ver el temor en mis ojos. Negué fervientemente relajándome y con mis ojos clavado en los de el. Edward suspiro y se levanto conmigo entre sus brazos para luego colocarme otra vez en la silla y mirándome comenzó hablarme.
-Tu ganas, no pienso llevarte a que te revise porque parece que estas bien-dijo, frunció el seño. Callo un momento y luego comenzó hablar nuevamente-pero necesito que te quedes aquí mientras busco algunas cosas, vale-explico como si le estuviera diciendo a un niño las reglas básicas, como la de no hablas extraños, o no cruces la calle sin un adulto, aquello me irrito, no era una niña a la que debían cuidar y monitorear a ver si hacia algo bien o mal. No di a conocer mi molestia, sabia que no ser viviría de nada, así que simplemente volví a asentir
Edward se marcho en pasos lentos hacia el pasillo de la izquierda dejándome sola. Espere a Edward sentada sobre la silla, pero al pasar unos dos minutos me fastidie, así que curiosa pegue un salto de la silla al suelo de cerámica, después de todo no me haría mal caminar un poco. La sala principal estaba totalmente llena de animales y sobre todo de perros, no quería toparme con otro pues de perro ya tenia suficiente por ahora, así que me fui por el pasillo mas cerca, el izquierdo, donde también Edward se había marchado.
Empecé a caminar adentrándome al pasillo, de un blanco tétrico y al llegar al final de este, pude ver dos puertas. La Primera era tenia cartelito que decía consultorio y la segunda no poseía nada simplemente estaba cerrada, me acerqué a la segunda puerta percibiendo el olor de Edward, el cual debía estar allí dentro.
-Grrr.-se escucho un extraño ruido, entre un gruñido o ronroneo-que hace una gatita tan linda como tu en este lugar-escucho una voz masculina espaldas. Inmediatamente voltie sobresaltada encontrándome con varias jaulas y algunos animales en ellas.
-Por aquí gatita-volvió a hablar al ver como asombrada comenzaba a buscar. La voz provenía de la jaula mas alejada, me acerque a ella viendo que dentro del embalaje había un gato negro, tan negro como el pelaje de Sam y sus ojos amarillos resplandecía en la oscuridad de la jaula. El gato en si era extraño y horrendo, sobre todo horrendo
-¿tu me estas hablando a mi?-pregunte totalmente. "perfecto" pensé esto era lo que me faltaba, ahora también podía a hablar con los animales, este día iba de mal en peor .
-A quien si no-dijo el gato burlón. Luego me miro de arriba abajo y con una mirada pervertida agrego-¿y dime gatita que haces por aquí?-"No le respondas, camina y sal de aquí" dijo mi conciencia a la que hice caso de inmediato, acercándome nuevamente a la puerta, donde me di cuenta de un pequeñísimo detalle, la perilla de la puerta estaba mas de medio metro del suelo ¿Cómo diablos se supone que llegue allí arriba? Tenía que a ver una forma ¿no? Pero ¿como? De pronto una idea surgió en mi Cabeza, tal vez no era la mejor pero tenia que intentarlo.
-Hey negrito ¿Cómo diablos se abre la puerta?-le pregunte volviéndome nuevamente hacia gato. Si el no sabia que llevaba siendo gato toda su vida, entonces nadie sabia. El gato me miro como si estuviera loca, para luego comenzar a reír a carcajadas.
-Jajajajajaja ilusa! ¿Crees poder abrir la puerta? Jajajajajaj yo llevó años intentándolo-contesto todavía riéndose. Ofendida volví a alejarme. No solo estaba hablando con un animal y este entendiéndome si no que ahora hasta un estúpido gato se burlaba de mi, definitivamente el maldito mundo estaba en mi contra, porque además de convertirme en jodido gato también tuve que toparme con Edward, por una parte me hacia feliz verlo, lo amaba y de eso no había duda pero la otra parta todavía seguía dolida pues sabia que mis sentimientos no eran correspondidos. Lo único `positivo que podía verle a toda esta situación era que podía ver a Edward, saber de su vida sin que el supiese a quien tenia delante, y para cuando encontrara la forma de irme podría tener un mejor y ultimo recuerdo de él.
-¿Qué haces acá? Te dije que te quedaras en la silla-me riño la voz de Edward. Yo simplemente volví a encogerme d hombre quitándole importancia. Edward frunció el seño para luego tomarme en su mano derecha, dado que la izquierda la tenia ocupada cargando una gran bolsa que parecía tener ¿gatarina? ¡OH POR DIOS¡ ¿es enserio? No sé que creía Edward, pero primero muerta que bañada en sangre, me negaba a comer esa basura a la que llaman gatarina.
-Vamos a casa-susurro Edward al salir del aquel horrible lugar. Por un momento todos los problemas que me inundaban desaparecieron y solo me importo el hecho de que Edward estaba conmigo," por ahora" dijo aquella vocecita en mi cabeza dejándome en claro cual era mi realidad. Pronto tendría que irme, pero aprovecharía estos últimos días junto a mi amor, aunque este no supuse quien era en realidad
Edward POV
-Vamos a casa-susurre y por primera vez no sentí un aquel vacío en mi pecho. La pequeña gatita acomodo entre mis brazas escondiendo su diminuto hocico en mi pecho. Al ver como el pequeño animalito parecía tan a gusto allí Comencé aquel conocido recorrido del pueblo a mi casa, pensando en el nombre que la niña había escogido "Ángel" La verdad es que mal no se oía, pero yo solo tenia un Ángel y ese era mi Bella, mi amor. Por el otro lado me gustaba ese nombre para la gatita, pues le hacia justicia, su belleza, ternura y el blanco tan puro que poseía la hacia parecer un pequeño angelito, además por alguna razón me hacia acordar a mi ángel, no se si era por su aroma o sus ojos. Pero si de algo estaba seguro es que aquella gatita era especial, ella había podido hacer lo que ninguna persona además de mi amor había hecho, borrar el dolor. Aunque halla sido solo pocos segundos en que deje de sentir aquella agonía que me desgarraba el alma, lo logro y aquello además de ser agradable en cierto modo, también me confundía.
-Hola Edi-escuche una voz chillona a pocos metros de mi-¿no estas feliz de verme?-pregunto la vampira retóricamente con un radiante sonrisa pintada en el rostro. Tanya…
Holaaa…sé que e tardado u n monto pero e tenido la mente en blanco, cada noche escribía unos párrafos…..pero el viernes no se que medio y me inspire y comencé a escribir, lo que mas me costó fue el POV Edward y por pensé en no escribirlo pero como la mayoría le gustaría saber los pensamiento de Edward decidí al final hacerlo asi ….y bueno les gusto? Para que vean que no soy mala les dejo un adelanto del próximo capi..
ADELANTO
-Tanya te he dicho que entre tú y yo no puede haber nada-le dijo Edward molesto
-¿y porque no?-pregunto/grito ella furiosa- No puedes pasarte la vida lamentándote por una imbécil humana-siguió gritando. Edward apretó los puños con fuerza inhumana, sus ojos que antes habían estado dolidos ahora miraban a Tanya iracundo y con una voz tan fría que me helo la sangre hablo.
-No vuelvas a insu…-comenzó a hablar Edward mas cabreado que nunca.
-¿Qué? A insultarla, para que defenderla si de todos modos esa perra esta mas que muerta-comento Tanya burlona. El rostro de Edward cambio rápidamente, pasando de la cólera al desconcierto y luego a la ansiedad y miedo, terror y pavor.
-¿Qué estas diciendo? Ella no esta muerta-hablo Edward de pronto con voz temblorosa
-Ahh ¿es que no lo sabias? Alice hace 8 años vio a tu querida humana saltar de un acantilado y nunca salir-dijo Tanya fríamente y con una pequeña sonrisa de satisfacción en el rostro -Alice trato de verla nuevamente pero no pudo, le era imposible, así que decidió ir a Forks y allí su padre, creo que de nombre Charlie y este le dijo que estaba muerta-termino de relatar como si todo aquello le causara gozo. Edward dejo de mirar a Tanya, mas bien parecía no ver nada, pues sus ojos miraban al vacío con un aflicción que nunca había visto. Su cuerpo comenzó a temblar en sollozos desgarradores. Jamás lo había visto tan desconsolado.
-No…-susurro cayendo de rodillas al suelo…
Y bueno les gusto? Merezco un comentario?
