Mundos Diferentes
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Disclaimer:CCS No Me Pertenece.
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Shaoran Li es un chico que lo tiene todo, hijo de un importante magnate en los negocios y nieto de un Rey, según él es feliz o por lo menos eso cree antes de conocer a Sakura Kinomoto, una chica de clase media con muchos deseos de vivir, ayudar a su familia y salir adelante. La vida de Shaoran se pone patas arriba con la entrada de Sakura a esta, lo que no sabe es que al momento en que Sakura entra a su vida un grave secreto de su familia amenaza a ser descubierto. Él tiene que amar y aprender a perdona y ella está dispuesta a enseñarle.
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―"Teléfono"―
―Pensamientos y Recuerdos―
Capítulo 6
Ángel Guardián
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―¿Por qué me evitas, guapa?― un chico la había tomado de espalda y la había abrazado. ―Llevo minutos llamándote―
Luego de haber terminado el festival de la escuela había compartido el resto de la tarde y parte de la noche con sus amigos. Ahora ya estaba en su trabajo, las doce de la media noche y ningunas de las chicas o los chicos habían ido al club.
―Suéltame― le ordenó a aquel sujeto. Desde que había llegado y empezado a atender a los clientes ese chico la había estado hostigando. ―No puedes estar aquí― le dijo.
―¿Y quién lo dice?― le susurró al oído con perversidad. ―Es justo el lugar indicado para lo que tengo en mente―
Había ido al vestidor y no había notado que aquel despreciable sujeto la estaba persiguiendo.
―¡Que me sueltes!― trató de soltarse pero él simplemente apretó más su agarre.
―Justo como me gustan― con una mano la empezó a deslizar por el cuello de la castaña.
Su corazón empezó a latir con rapidez a causa del miedo, ese sujeto se iba aprovechar de ella y si gritara nadie la escucharía por la fuerte música que había en el lugar. Mientras las manos de aquel desagradable sujeto empezaban a recorrer su cuerpo intentaba zafarse inútilmente de él.
―Estate quieta― le dijo con enojo mientras la tiraba contra el mueble haciendo que la castaña perdiera el equilibrio y cayera sobre este. ―Realmente no sé como pude aguantar hasta ahora― le dijo con lujuria desabotonándose el cierre del pantalón. ―Si tienes un pequeño cuerpecito de ensueño―
Se puso de pie como pudo y corrió hacia la puerta descubriendo que esta estaba cerrada.
―¡No te me acerques!― gritó con desesperación.
―¿Crees qué vendría hasta aquí sin asegurarme?― sonrió con malicia. ―Nadie va a interrumpir―
Mientras él se acercaba la esmeralda se alejada.
―No lo hagas más difícil― dijo. ―Prometo que lo disfrutarás― le dijo con perversidad mirándola de arriba a bajo.
―¡Primero muerta!― dijo con asco. No dejaría que ese bastardo pervertido la tocara, jamás.
―Luego no digas que no te di la oportunidad de ser una chica buena― le dijo con malicia acercándosele.
O.o.O.o.O.o.O.o.O.o.O.o
―¿Sakura no trabaja hoy?― le preguntaba la amatista a Yamazaki luego de haberse sentado.
―Que yo sepa si― dijo este.
―Pues desde que llegamos no la he visto― dijo la de ojos rubís.
―Esto estará muy aburrido sin ella aquí― se quejó unos de los gemelos. ―Y dinos Shaoran― dijo observando a su amigo quien lo miró sin entender. ―¿Dónde te metiste luego del festival?― le preguntó con una maliciosa sonrisa.
―Por ahí― dijo encogiéndose de hombros.
―¿Aquién te tiraste?― le preguntó su primo con picardía.
―A nadie― dijo con simpleza.
―Si, como no― dijo Yamazaki. ―Sabemos desde hace mucho que te encuentras con alguna chica del colegio―
El castaño los miró con una ceja alzada.
―Te conocemos― dijo el otro gemelo. ―Solamente nos falta averiguar quien es la afortunada―
―No me acuesto con nadie del colegio― dijo con seriedad.
―Si, y yo no me llamo Yukito Tsukishiro― dijo con burla. ―De seguro es una relación prohibida si ni siquiera a nosotros no los dice―
―¿Tiene novio?― preguntó con curiosidad la de cabellos caoba.
―¿Quién es?― preguntó la de ojos rubís.
―¿En qué salón está?― preguntó la amatista.
―Apuesto lo que quieras que está en un curso menor que el de las chicas― dijo Yamazaki sonriendo.
―No, yo apuesto a que es mayor― dijo. ―Como de nuestra edad o tal vez más― dijo unos de los gemelos.
El castaño suspiró con fastidio, genial, lo que le faltaba, ahora sus amigos lo iban a bombardear para que le dijera quien era la supuesta chica. Salió de aquella sala sin que lo notaran, no estaba de humor, no luego de que Aya le hiciera como quien dice una escena de celos, quién rayos se creía esa mujer, él quiso acostarse con ella solamente para alimentar su ego de que cualquier mujer mayor pudiera caer ante sus encantos y lo había logrado pero ahora esa estúpida estaba tomando privilegios que no les correspondían y los cuales nunca le iban a corresponder. Divisó a unas de las chicas que trabajaban en aquel lugar y se acercó.
―¿Dónde está Sakura?― se había inclinado para susurrarle al oído y que lo pudiera escuchar.
―Fue a los vestidores― dijo en el mismo tono.
O.o.O.o.O.o.O.o.O.o.O.o
―¡No!― gritaba la esmeralda.
Aquel hombre la tenía contra el mueble mientras tenía su cuerpo inmovilizado.
―¡Déjame, por favor!― pedía mientras las lágrimas se deslizaban por sus mejillas, nunca se había sentido tan impotente.
―Te lo advertí― decía con tono lujurioso. ― la tenía contra el mueble mientras estaba sobre su cuerpo, sus manos recorrían las largas piernas de la esmeralda hasta los pequeños shorts. Con la boca recorría el cuello de la castaña hasta llegar al comienzo de sus pechos. ―Estás deliciosa― susurraba con excitación.
Cerró los ojos con fuerza y gruesas lágrimas se deslizaron por sus mejillas, ya no podía luchar contra aquel chico, su cuerpo le dolía por el asco que sentía, de su garganta ya no salían gritos, se había cansado de gritar y nadie la había escuchado debido a la fuerte música que estaba del otro lado de la puerta. Lloró amargamente mientras sentía como ese sujeto le empezaba a desabotonar el pequeño short. Dejó la cabeza de lado mientras observaba un lugar no definido.
―Veo que te riendes― dijo con malicia el chico separándose un poco de la castaña y mirándole el rostro el cual estaba húmedo y el maquillaje lo llevaba corrido. ―Estás deliciosa― llevó una mano a unos de los pechos de la esmeralda y lo acarició sobre la tela con descaro.
No podía creerlo, sólo quería trabajar para ayudar a sus padres, no para que abusaran de ella, no quería eso, siempre pensó solamente en entregarse al chico el cual amara, al chico que compartiría el resto de su vida junto a ella. Entre toda la confusión y todo el dolor que le recorría la mente, el rostro del castaño se hizo presente como un salvavidas. No habían compartido mucho como con los otros chicos pero algo en él hacía latir su corazón de manera apresurada, cada vez que lo veía su corazón se le quería salir del pecho y no podía evitar sonrojarse cuando la miraba.
―¡No quiero!― se gritó. ―¡No quiero esto!― las lágrimas bajaban por sus mejillas sin control. ―¡Shaoran!―
La puerta se había abierto de una fuerte patada y lo que vio cuando la abrió lo dejó frió. Allí en un mueble estaba la castaña con un tipo sobre ella acariciando todo su cuerpo y con el pequeño short a medio quitar. Su mirada se oscureció ante la escena, no podía ver el rostro de la esmeralda pero las pequeñas convulsiones de su cuerpo les decían que ese mal nacido la estaba obligando.
Estaba tan concentrado en lo que le hacía a la chica que no había notado entrar al castaño, le desabotonó el sujetador el cual se abotonaba delante y se dispuso a quitárselo pero un fuerte golpe en la mejilla lo hizo apartarse de la esmeralda.
―¡¿Qué mierda…?― pero se quedó callado al ver a un chico quien lo miraba con odio. ―¿Quién diablos eres?― espetó con enojo poniéndose de pie ya que el fuerte golpe en la mejilla lo había hecho caer al suelo.
―Tú….― dijo en un susurro aflojándose la corbata. Realmente estaba furioso.
―Xiao Lang Li― dijo luego de reconocer al castaño. ―Mira tío este no es tu asunto― le dijo con enojo enfrentándolo. ―Esta chica y yo estábamos apunto de una buena follada― le dijo sonriendo y señalando a la esmeralda.
Su mirada se apartó de aquel sujeto para posarse en la esmeralda quien estaba en la misma posición y con la mirada ida, estaba tan asustada que no había notado su presencia.
―No me digas― dijo con tono burlón y una sádica sonrisa al posar su mirada nuevamente sobre aquel sujeto. ―No te enseñaron a no tocar mujeres ajenas― no le dio tiempo de contestar, con rapidez le había golpeado el rostro y estampado a la pared. ―Pues yo te lo voy a enseñar― sonrió con maldad mientras le agarraba el rostro y le proporcionaba un rodillazo en todo este. ―Porque trabaje en este lugar no quiere decir que no pertenezca a alguien― dijo golpeándole el estomago.
El castaño lo había sorprendido, tanto así que ni siquiera podía defenderse.
―¿La vez?― lo tomó del rostro y lo hizo mirar a la esmeralda quien seguía en la misma posición. ―Vas a arrepentirte de solamente haberla mirado― le prometió golpeándole nuevamente el estomago.
Dejó escapar un bocado de sangre por los fuertes golpes en su estomago.
O.o.O.o.O.o.O.o.O.o.O.o
Estaba bailando con su novia cuando vio a unas de las chicas que trabajaban allí ir hasta el encargado del club y este llamar a unos de los guardias de seguridad.
―¿Qué pasa?― le preguntó su novia con curiosidad al ver como este se había detenido.
―Algo está pasando― le dijo tomándola de la mano y yendo por donde se habían ido el encargado del club y el guardia de seguridad. ―¿Qué está pasando aquí?― preguntó al llegar a la puerta del vestidor de las chicas y ver a dos chicos golpeados tirados en el piso.
―No sé― dijo la chica con preocupación. ―Vine porque estaba preocupada por Sakura y me encontré con estos chicos todos golpeados― le dijo.
―¿Dónde está Sakura?― preguntó con preocupación la de cabellos caoba.
―Vino hace bastantes minutos al los vestidores pero no regresó y me preocupé y cuando vine pues estaban estos chicos―
―¡Sakura!― gritó la de cabellos caoba al acercarse a la puerta y tratar de abrirla. ―¡Está cerrada!― exclamó mirando a su novio con preocupación.
―Abra la puerta― le ordenó al encargado del club el cual no dudó en abrirla.
Tanto su novia como él y los presentes quedaron sorprendidos cuando abrieron la puerta y vieron la escena, en el piso había un sujeto quien era golpeado brutalmente por el castaño.
―¡Sakura!― quiso correr hacia su amiga pero el ronco grito del castaño la detuvo.
―¡No te le acerques!― fue el ronco grito del castaño. Se separó del chico el cual estaba con el rostro lleno de moretones y ensangrentado. ―Llévatelo de aquí― le pidió a su amigo.
―¿Qué pasó?― quiso saber, mas el silencio del castaño le dijo que no era buen momento para aquella pregunta.
Se acercó a la esmeralda la cual seguía en la misma posición desde que el castaño había entrado al vestidor, se sentó al lado de ella tapándola de los recién llegados.
―Shao…― pero se de tuvo al su novio poner una mano sobre sus hombros. ―Pero…― este negó con la cabeza.
―Sáquenlo de aquí― le ordenó al guardia de seguridad.
O.o.O.o.O.o.O.o.O.o.O.o
―Me parece insólito― decía un hombre de cabellos canizos, alto, ojos grises, rasgos perfectos a pesar de la edad, de porte elegante y de impecable traje.
―Y a mí me parece insólito que a esta altura de la vida quieras decirme como educar a mi hijo― dijo con tranquilidad el padre del castaño.
―En un futuro Xiao Lang y Eriol tendrán que hacerse cargo de la corona familiar― dijo con seriedad mirando a sus dos hijos.
―Ni a Xiao Lang ni a Eriol les interesa ocupar el trono― dijo el pelinegro.
Los tres estaban en el despacho del padre del castaño.
―Claro― dijo el hombre con sarcasmo. ―¿Qué se podría esperar?― preguntó con tono duro. ―Si ustedes se han comportado verdaderamente como una vergüenza para el apellido Li―
―Si, si― dijo Ran. ―Ya no los haz repetido una y mil veces― dijo con molestia. ―Nos hemos comportado como una vergüenza por el simple hecho de que no nos casamos con las mujeres que escogiste para nosotros―
―Acepto que me equivoque con Tsubaki― dijo el hombre. ―Pero con Ieran fue otro cuento― dijo mirando a su hijo menor. ―¿O quieres qué te recuerde cómo huyo y te abandonó como una cobarde?―
Apretó las manos con enojo, solamente recordar como se había equivocado con aquella mujer lo enojada, esa arpía sólo había querido su dinero.
―¡Basta ya, padre!― espetó con enojo golpeando el escritorio con las manos. ―Sabes muy bien que tienes prohibido mencionar el nombre de esa mujer ante mi presencia― le recordó.
―Te lo tengo que recordar― dijo el hombre. ―Recordarte que por tu mala elección hoy en día Xiao Lang se encuentra sin madre―
Prefirió salir de aquel estudio antes de decirle algo a su padre. Odiaba que tuviese razón, odiaba haberse equivocado con Ieran pero sobre todo la odiaba, la odiaba por haberlo abandonado, por haber abandonado a su hijo solamente cuando este era un recién nacido.
O.o.O.o.O.o.O.o.O.o.O.o
―Saku….― su voz fue un ronco susurro, alargó una mano con intenciones de tocarle el rostro pero al ver como ella se estremecía la dejó caer. Tuvo que tragar para deshacer el nudo que tenía en la garganta, nunca había visto a una chica así de vulnerable, nunca se imaginó que la tendría que proteger. ―Gatita― susurró, inclinó el cuerpo hacia el de la castaña hasta que su rostro quedó a escasos centímetros del de ella. ―Soy yo― tomó su barbilla y la obligó a mirarlo. ―Mírame― pero había cerrado los ojos desde el momento en que él se había sentado a su lado. ―Soy yo bonita― susurró. ―Soy Shaoran―
―Shao…― la escuchó susurrar.
―Si gatita― una pequeña sonrisa adornó sus labios. ―Soy yo― le dijo apartando los rastros de lágrimas de las mejillas femeninas.
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―¡¿Qué!― preguntaba la amatista.
―¿Pero qué pasó?― preguntaba unos de los gemelos.
―Ni idea― dijo el de ojos oscuros dejando escapar un respiro. ―Pero Shaoran molió a golpes a esos tres sujetos―
―¿Y si quisieron aprovecharse de Sakura?― preguntó la de ojos rubíes.
―Es lo más seguro― dijo el de ojos azules. ―Si había dos tipos en la puerta quizás era porque la estaban vigilando mientras el otro se aprovechaba―
―Bastardos― susurró las de cabellos caoba.
―¿Para dónde vas?― le preguntó a su hermano al verlo ponerse de pie. ―Shaoran está con ella― lo vio cerrar las manos hasta hacerlas puños. ―Por ahora es mejor dejarlos solos―
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Desde que la esmeralda había abierto los ojos con timidez para asegurarse de que de verdad fuera él y luego abrazarlo como si la vida dependiera de ese agarre no se habían separados.
―Ya, gatita― susurró contra sus cabellos mientras le acariciaba el pelo. ―Ya pasó―
El sólo recordar como había encontrado a ese sujeto sobre ella lo hacía rabiar, pero no podía preocuparla, ella necesitaba sentirse segura.
―¿Estás bien?― le preguntó al separarla de su cuerpo
Ella asintió abochornada, él la había salvado nuevamente de que se aprovecharan de ella, él era su ángel guardián. La recostó nuevamente en el mueble y dejó sus muñecas atrapada entre unas de sus manos sobre su cabeza. Observó todo su cuerpo con seriedad, la pequeña blusa estaba más rasgada de lo normal, el sujetador abierto dejando ver parte de sus pechos, deslizó la mirada por su plano vientre hasta el comienzo del pequeño short el cual estaba desabotonado y dejaba ver parte de sus braguitas. Tuvo que respirar pausadamente cuando nuevamente sintió furia, ese maldito no merecía perdón.
Nuevamente su mirada se posó sobre sus pechos y un rojo rasguño entre medios de esto llamó su atención.
―Mal nacido ― pensó inclinando el rostro.
Se sonrojó fuertemente al ver como el castaño observaba todo su cuerpo, a diferencia de cómo ese sujeto minutos atrás la observaba, él lo hacía con preocupación, sin ninguna muestra de hacerle algo.
―Shao…― pero el castaño había inclinado el rostro hasta esconderlo entre sus pechos y besaba entremedio de estos.
Besó el rojo rasguño como queriéndolo quitar de la piel de la esmeralda. Arqueó la espalda de manera inconsciente y echó la cabeza hacia atrás antes los suaves besos que el castaño le brindaba en aquel lugar.
Con su mano libre empezó a recorre las suaves y delicadas curvas de la esmeralda, acarició su vientre haciéndola estremecer. Se separó de ella y la observó al rostro, sus mejillas estaban sonrojadas y su respiración se había vuelto pesada.
―¿Dónde te tocó?― su pregunta fue apenas un susurro audible.
Lo miró con las mejillas rojas por el sonrojo, sentía su rostro caliente y su cuerpo de igual manera. La sensación de las manos del castaño sobre su piel era cálida, muy diferente a las manos de aquel sujeto por las cuales sólo había sentido repulsión y asco, sintió los ojos llenárseles de lágrimas solamente al recordar aquello.
―Shhhh― volvió a inclinar el rostro hasta el de ella. ―Ya pasó― le dijo. ―Borraré cada toque que ese hijo de puta te haya dado― le prometió antes de besarla.
La besó con delicadeza, dándole su tiempo para que ella correspondiera el beso. Separó los labios con timidez y le permitió saborear el interior de su boca. Con suma lentitud recorrió la boca femenina, disfrutando de su sabor y su humedad. La escuchó jadear contra sus labios, un pequeño y delicioso jadeo.
Acercó la mano libre hasta sus pechos, sin ninguna intención de tocarla, con dedos firmes y seguros tomó el borde del sujetador y lo apartó lo suficiente para que sus pechos quedaran libres. Escuchó otro jadeo por parte de ella al sus dedos tocar la suave piel de entre medios de sus pechos.
―Eres mía― susurró contra su boca. ―Te protegeré― todo esto sin dejar de besarla y reteniéndole las manos sobre la cabeza.
Continuará
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Bueno!...primero disculpen, la semana pasada empecé la Uni, sí, de nuevo…no diré que he estado tan ocupada como para no actualizar pero uff…andaba con muchas cosas en la cabeza ya que ya tengo que andar pensando en mi tesis, ya saben.
Parece que esto ya se empieza a poner bueno?...creo, ya valió, Saku ya nota que un lugar como ese no es para ella poder trabajar y mira de que forma darse cuenta. Ok!...Super Xiao al rescate: no contaban con su astucia…xDDDDDDD!, para un intento de violación las cosas entre esos dos terminó más que bien ^^
Ufff Shao se ve tranquilo pero el condenado parece que tiene poca paciencia, no hay que meterse con lo que el quiere…xDD!.
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Disculpen, pero no puedo contestar sus reviews como siempre lo hago uff…se me va el tiempo y quería publicar, es pero que no me odien por ello
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Espero que sea de su agrado y por favor dejen reviews.
Besitos...
