Holiss!~~traigo la conti rapidito... Muchas gracias por sus comentarios!

Fudo: apenas llevas tres...

Vete bicho feo...

Fudo: ¬¬

Enjoy!~~


– Pero ¿Qué quieres que le diga? ¿Que la decepcioné? Todo lo que me quiere decir ya me lo dijo el viernes… – dijo Endo cabizbajo.

– Imbécil, eres un completo imbécil… ¿Crees que te gritó eso porque se le dio la gana? ¿O porque no fuiste lo suficientemente valiente como para enfrentarla? – le criticó Kidou.

– ¡Lo siento! ¿Bien? Lo siento… Yo no tenía previsto el hecho de que Natsumi estaría tan loca. – le contestó Endo con impotencia, con toda la impotencia que le daba saber que estaba lastimando a su princesa.

– A mí no me des las explicaciones… A la que le tienes que dar las explicaciones es a Haruna. – le contestó dándole la espalda. – Nos vemos mañana en el entrenamiento.

Endo quedó ahí parado, sabía que Kidou tenía toda la razón.

Largó un suspiro y comenzó a caminar en dirección al departamento de Haruna. Si no lo hacía ahora, lo haría mañana… Así adelantaría un poco las cosas.

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Haruna salió de su departamento, saludó al casero y se encaminó a comprar algo para cenar. No tenía ganas de comer, pero su estómago reclamaba comida.

–… Haruna… Hola… – saludó Endo con una bolsa en mando.

– ¿…? ¿Mamoru…? ¿Qué…? ¿Qué necesitas? – Preguntó Haruna sorprendida – Digo, hola…

– ¿Quieres comer? Traje onigiris y sushi… – ofreció Endo, claramente ambos estaban algo incómodos y no supieron que decir.

– No es lo que tenía en mente, pero… Ven, pasa – dijo Haruna abriendo la puerta del edificio.

Ya en el departamento, Haruna acomodó la mesa y ambos se sentaron a "comer". Demás está decir que la comida estaba casi de adorno, ya que ambos apenas tocaban el bento.

– E-está rico… – susurró Haruna.

– Sí…

Todo eso era estúpido, era estúpido fingir que nada pasaba, era estúpido cenar como si fueran los mejores amigos del mundo. Todo era completamente estúpido, y lo sabían.

– Bueno… Yo… – comenzó a hablar Endo.

– ¿Por qué…? – preguntó Haruna, el mayor sabía a qué se refería.

Por Natsumi… Ella…, Sonará tonto, pero me obligó… – dijo Endo tratando de afianzar la voz, no demostrar una debilidad evidente – empezó a hablar de ti y Nanami… Sabes perfectamente que Natsumi es muy poderosa, tal vez más que tu hermano… Y me amenazó con hacerles algo a ustedes dos… Yo no sé hasta qué punto es capaz de llegar con tal de que me quede con ella.

– Es decir que ella te "obligó" a detener el divorcio… – dijo Haruna como auto-convenciéndose de que ella misma había metido la pata en algo.

– Sí, sé que suena patético que me obligue de esa manera… pero no tengo más que decir, es todo lo que pasó… – dijo Endo sintiéndose un completo cobarde.

Y acá es el momento en que Haruna se siente una completa tarada por haberle gritado todo lo que le gritó así, sin más, sin siquiera saber qué había pasado.

– Lo siento… – musitó Haruna sin mirarlo a la cara – Yo no sabía ninguno de tus motivos – completó queriendo que la tragara la tierra.

– Aún así, yo debí haberte enfrentado y explicado lo que estaba pasando. Tengo miedo de lo que te pueda pasar a ti o a Nanami. – le contestó Endo tomándole la mano. – Perdóname tú a mí.

– Soy una tonta… me enojé sin razones, yo sabía que esto era posible por parte de Natsumi, aún así quería creer que todo iría de maravilla – dijo Haruna sonriéndole débilmente, últimamente tenía más ganas de llorar debido a todo.

Mamoru le sonrió, como diciéndole que no había por qué seguir pidiendo perdón. – Aún así lo siento… – le murmuró Endo tomando más fuerte la mano de Haruna.

– Ya, dejémonos de pedir perdón así, parecemos patéticos – dijo ella limpiándose esas pequeñas lágrimas que se amontonaban en sus ojos.

– Tienes toda la razón... – respondió el otro acariciándole la mejilla. – Te amo Haruna... No lo dudes por favor...

Era tonto, a esas alturas de su vida, sonrojarse por simples palabras, pero para Haruna no eran simples palabras. Eran... ¿Cómo decirlo? Una promesa de "todo está bien...". Y Haruna quería creer en esa promesa, quería creer que iban a terminar bien.

– Te ves hermosa sonrojada de esa manera... – le dijo Endo sonriéndole – mi princesa...

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– Mamoru... ¿De dónde sacaste esa cosa de decirme 'princesa'? – preguntó Haruna abrazando a Endo.

– Es que eres mi princesa... ¿Cómo quieres que te llame entonces...? – respondió Endo correspondiéndole el abrazo.

Estaban ambos sentados en el sofá, charlando muy a gusto, tratando de no tocar aquel tema tanta molesto del divorcio. Estaban disfrutando la compañía mutua, sin ningún "atrevimiento" si se puede decir. Juntos, como era antes, durante su buena amistad.

– Volviendo a atrás... Ya debes ir a dormir, es tarde y mañana es lunes – dijo Endo.

– Pero...

– Pero nada señorita, ahora a dormir – respondió Endo alzándola al estilo princesa, al fin y al cabo Haruna pesaba mucho menos que Endo.

– ¡Mamoru! – quisquilló Haruna.

– No, no, no… ahora te vas a acostar y yo me voy… tienes que descansar. – dijo Endo sonriéndole, tratando de abrir la puerta de la habitación de Haruna.

– Ya, ya… está bien… – aceptó Haruna riéndose, abriendo la puerta que no podía abrir Endo.

El mayor entró por fin y dejo a Haruna en su cama.

– Bueno, entonces me voy… – dijo Endo besándole la frente – no te preocupes, yo cierro la puerta.

Haruna se sentó rápidamente en la cama y retuvo a Mamoru de la camisa. El aludido se dio la vuelta y vio a una Haruna nuevamente sonrojada.

– ¿Qué…? – llegó a preguntar Mamoru.

– ¿Te podrías quedar conmigo esta noche? – Preguntó la profesora, el mayor se asombró por esa propuesta – ¡No me mires así! Quedarte a dormir tonto, eres un malpensado. – Bufó la joven con una pequeña risa.

– Estaba esperando que lo dijeras, pero realmente no creía que me lo fueras a pedir. – admitió Endo sentándose a su lado.

Haruna lo abrazó, escondiéndose en su pecho. Susurró un pequeño "Te amo" antes de largarse a llorar en el pecho del mayor. Endo se preocupó en demasía.

– Ha-Haruna… ¿Q-qué te pa-pasa? – preguntó el mayor.

– Nada… no te preocupes… estoy perfecta – contestó sonriéndole, secándose las lágrimas. – Es que aún tengo algo de miedo que la psicópata de Natsumi nos haga pelear otra vez… o que haga algo y yo vuelva a hacer una tontería.

– Eso, mírame… – la llamó Endo tomándola de las mejillas, limpiándole las lágrimas con los pulgares – Eso tal vez ocurra, tal vez no… nadie ha dicho que sea fácil… pero no tienes por qué tener miedo… porque yo me voy a quedar aquí, contigo. Pase lo que pase, yo me quedaré contigo Haruna. – completó besándola tierna y lentamente.

La de pelo azul rodeó el cuello del mayor con sus brazos, buscando profundizar el beso.

Esa noche iba a ser larga…

– Ah… Mamoru… más…

– ¿…Me… amás…?

– Mmm Mamoru, más que… ah… a nada…

–… Gracias…

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Goenji se levantó más animado de lo normal. Era lunes por la mañana y debía ir al aeropuerto rápidamente.

– ¿Shuuya? ¿A dónde vas? – le preguntó su hermana menor.

– Al aeropuerto Yukka, hoy viene – dijo Goenji tomando su chaqueta roja.

– Que bien… ¿Me dejas de pasada por favor? – dijo la chica acomodándose la corbata del uniforme y tomando su maletín para ir a la preparatoria.

– Si, vamos… pero te vuelves con tu amiga Mako… nada de que Toramaru te pase a buscar e irte con él. – dijo celosamente Goenji, como un típico hermano sobre protector.

– Ya, no seas así… Tora es mi novio, ¿Qué tiene de malo? – preguntó ella con carita de inocente.

– No, no pongas esa carita de inocencia, que de inocente no tienes nada niña. Y contra Toramaru no tengo nada malo, pero no se me hace que anden de tarde juntos. La última vez que los dejé juntos vaya a saber qué fue lo que hicieron… lo encontré en tu cama, ¡Contigo! – dijo Goenji dramatizando el papel de hermano mayor.

– No seas dramático y vámonos… – dijo Yukka riendo. Bueno, su hermano tenía mucha razón sobre lo que había pasado, ¡pero eran novios al fin y al cabo! ¿Qué quería? ¿Qué se pusieran a charlar sobre como la había pasado en España? Puf, patrañas…

Así ambos se fueron de la casa del mayor, primero hacía la preparatoria a dejar a la menor de los Goenji. Y luego el rubio tomó camino al aeropuerto.

Llegó apurado, ya que se le había hecho tarde. Tomó el ramo de rosas que estaba en el asiento trasero de su descapotable y caminó hacía dentro del lugar. Empezó a buscar con la vista, ¿Dónde estaba "ella"? Había dicho que a esa hora más o menos ya estaría bajando del avión, pero Goenji realmente no la podía localizar.

– ¿Me has extrañado mucho…? – le preguntó una voz femenina, mientras alguien lo abrazaba por detrás.

– Demasiado diría yo… – contestó Goenji dándose la vuelta. – Te has tardado demasiado… – le dijo antes de besar a esa persona que había venido a buscar al aeropuerto. – Te extrañé mucho Nanami… mucho…

– Yo también Shuuya… – dijo la chica de pelo castaño, mordiéndose el labio al ver el ramo de rosas que le entregaba su querido novio. – Gracias… – le dijo la chica antes de volver a besarlo.

Ambos se dirigieron al automóvil, mientras Goenji llevaba las maletas de su novia. Charlando de una cosa y otra, Nanami le contó cómo vivió estos tres meses en USA trabajando como modelo y Goenji le contó todo lo que había pasado con el Fifht-Sector.

– ¿Ves? Te dejo solo tres meses y ya armas una súper operación anti-futbol. – dijo Nanami divertida.

– Por eso no te debes ir nunca más – le respondió Goenji divertido.

– Acepto… – dijo Nanami viendo por la ventanilla, y como si una idea le hubiera caído del cielo habló – Llévame a la casa de mi hermano por favor…

– Pero ahí está…

– Shuuya, yo no le tengo miedo a la tarada de Natsumi – dijo Nanami dejando su seriedad atrás.

– Está bien, vamos…

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Ahí estaba Natsumi sentada en el living de su casa, revisando unos papeles de la empresa de su padre, cuanto le hastiaba tener que hacer balances de empresas tan grandes. Escuchó el timbre y fue a atender. Últimamente no estaba de muy buen humor debido a que su "querido y adorado esposo" se había ido de la casa y la había cambiado por una simple profesora de secundaria. Agh, cuanto le molestaba pensar eso… y de yapa… ¡Shuuya también la había dejado por una modelo de cuarta!

– Hola… Ah, son ustedes – dijo Natsumi de mala gana ala ver quiénes eran sus visitas.

– Si, somos nosotros… ¿Mi hermano? – dijo Nanami entrando en la casa sin pedir siquiera permiso, dándole un pequeño empujón a la pelirroja.

– En lo de su gato seguramente… – masculló Natsumi.

– Haruna de gato no tiene ni un pelo, el único gato eres tú querida cuñada. – Dijo Nanami en una pequeña risa – supongo que se hartó de ti y se fue de aquí.

– O tal vez tan solo me quiere dar celos… – atacó Natsumi.

– Dijiste lo mismo de Shuuya conmigo y mira, este es mi anillo de compromiso – dijo Nanami mostrándole un bonitoanillo con un pequeño diamante incrustado.