Mundos Diferentes
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Disclaimer:CCS No Me Pertenece.
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Shaoran Li es un chico que lo tiene todo, hijo de un importante magnate en los negocios y nieto de un Rey, según él es feliz o por lo menos eso cree antes de conocer a Sakura Kinomoto, una chica de clase media con muchos deseos de vivir, ayudar a su familia y salir adelante. La vida de Shaoran se pone patas arriba con la entrada de Sakura a esta, lo que no sabe es que al momento en que Sakura entra a su vida un grave secreto de su familia amenaza a ser descubierto. Él tiene que amar y aprender a perdona y ella está dispuesta a enseñarle.
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―"Teléfono"―
―Pensamientos y Recuerdos―
Capítulo 7
El Pasado Regresa
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―Eres mía― susurró contra su boca. ―Te protegeré― todo esto sin dejar de besarla y reteniéndole las manos sobre la cabeza.
Deslizó los labios de su boca hasta su cuello, besando cada trozo de delicada y suave piel. Quería que olvidara cada toque de aquel miserable, que su cuerpo olvidara las convulsiones de asco y que se entregara a las suaves caricias que él le daría. Besó cada parte de su cuello, sin dejar nada que sus labios no hubiesen tocado y siguió un recorrido de besos hasta el comienzo de sus pechos donde también brindó suaves besos.
Su cuerpo se estremeció al sentir el cálido aliento del castaño sobre su piel, sentía su pulso acelerado, su corazón golpeaba con agitación su pecho y el rostro lo sentía caliente. Besó el comienzo de sus pechos y el medio de estos, pero no la tocó, solamente quería hacerla olvidar el mal rato que había pasado minutos atrás, no iba aprovecharse de ella, no la tocaría luego de haber pasado por una situación de aquella magnitud.
―Shao…― escuchar el pequeño gemido de ella causó que todo su cuerpo se tensara, ella era muy sensible, demasiado. Tuvo que separar el rostro de su piel y respirar para tranquilizarse, la quería hacer sentir bien y lo lograría aunque eso le llevara a ignorar la erección que apretaba sus pantalones y a los deseos de saborear aquellos pequeños pezones los cuales estaban erguidos esperando que los saboreara.
Tragó al sentir seca la garganta, mierda, eso sería difícil, como decirle no a un delicioso postre cuando este se encontraba a escasos centímetros te tu boca. No tenía los pechos grandes pero tampoco pequeños, lo suficientemente grandes como para llenar su puño. Se maldijo mentalmente antes esos pensamientos, no era momento para andar fijándose en sus pechos, eso sólo empeoraría las cosas. Inclinó el rostro lo suficientemente cerca para que sus labios quedaran sobre un pequeño montículo sin tener que tocarlo y dejó escapar un bocado de aire caliente sobre el sensible pezón. El gemido de la esmeralda lo dejó sin aliento y tuvo que separarse un poco para evitar tocarla cuando ella arqueó la espalda de manera inconsciente. Repitió la acción una y otra vez mientras la escuchaba gemir y jadear por la falta de aire en sus pulmones. Siguió el recorrido por su plano vientre, besando y dando pequeñas mordidas, deslizó la mano libre bajo su ombligo y con los dedos trazó una invisible línea hasta el comienzo de sus braguitas, la castaña se estremeció y el no pudo evitar sonreír contra su piel por aquella reacción.
No la tocó más de lo debido, solamente jugó con el borde de las braguitas y los shorts, pero sin tocarla. Sus manos acariciaron sus largas piernas y sus labios siguieron más tarde el mismo recorrido, le quitó los zapatos y jugó con sus pies haciéndole cosquillas. La hizo quedar de espalda contra el mueble y besó su cuello.
O.o.O.o.O.o.O.o.O.o.O.o
―¿No creen qué esos dos se están tardando?― preguntaba Yukito con impaciencia.
―Si ese chico trató se aprovecharse de ella es normal que necesite desahogarse― dijo el de ojos azules.
―Pues pueden decir lo que digan pero yo ya creo que esos dos andan en otros asuntos― dijo con malicia. ―Ya hace como una hora de eso y ninguno a salido―
―Yo tambien apoyo a Yuki― dijo el de ojos oscuros. ―Tal vez ya resolvieron esa parte y ahora anden en otras― dijo con picardía.
―Ustedes siempre tan pervertidos― espetó su novia proporcionándole una buena pisada en un pie.
O.o.O.o.O.o.O.o.O.o.O.o
Hacía unos quinces minutos que le había pedido a la esmeralda que se duchara, aunque no era ella quien necesitaba la ducha, sino él, y una de agua helada para calmar la palpitante erección que tenía entre las piernas. Se dejó caer el mueble con pesadez luego de haber recogido sus lentes los cuales se les habían caído mientras golpeaba a aquel tipo.
―Al diablo― susurró mirando hacia el techo y observando sus lentes los cuales se habían roto al caérseles. Como le gustaría ir al cuarto de baño y tomarla allí, hacerle todo los pensamientos que tuvo mientras besaba su cuerpo. ―Maldito pervertido― se dijo con una sonrisa. Se llevó una mano al cabello mientras dejaba los lentes a un lado y seguía observando el techo.
Desvió la mirada hasta el pequeño pasillo que daba entrada al baño al sentir el suave olor a vainilla inundar la habitación. Sonrió con picardía al verla allí, llevaba el cabello húmedo sobre los hombros y rostro, las mejillas brillantes por el sonrojo, la piel algo húmeda y una pequeña toalla color azul cielo cubriendo su cuerpo. Pero no fue todo eso lo que llamó su atención, sino la manera en que ella tenía las piernas apretadas.
―Si tienes deseos de usar el baño deberías de hacerlo― le dijo con una ceja alzada.
Se sonrojó más si era posible, sentía su cara caliente por el sonrojo. Negó con la cabeza, no tenía deseos de usar el baño, sentía cosquillas en la parte baja del vientre, mientras se duchaba había descubierto que cuando estuvo con él en el mueble se había orinado encima, que vergüenza. Se puso de pie y se acercó a ella al verla negar con la cabeza.
―¿No tienes deseos de usar el baño?― le preguntó sin entender.
―No…― dijo desviando la mirada avergonzada.
―¿Por qué tienes apretadas las piernas?― preguntó con curiosidad.
Sentía que en cualquier momento le saldría humo por las orejas de tan caliente que sentía el rostro, cómo decirle que sentía como si tuviera deseos de usar el baño pero que al hacerlo no tenía deseos de hacer pis, pero que cuando estaba de pie si separaba las piernas sentía algo húmedo y caliente en aquella parte de su cuerpo. No, no le podía decir aquello.
El castaño sonrió al ver el incómodo sonrojo en sus mejillas y lo incómoda que se veía, ya lo entendía, estaba excita. La rodeó con los brazos y la acercó a su cuerpo. Abrazándola
―Puedo hacer que pare― le susurró con voz ronca y cargada de deseo. ―Puedo hacer que se vaya el deseo de hacer pis― le dijo con tono de picardía.
―¡¿De verdad?― se había separado de él y ahora lo miraba con una gran sonrisa.
No pudo evitar explotar en una carcajada, ¿tan inocente era ella?¿No había notado qué estaba excitada?
―¡No te rías!― espetó abochornada.
―Ok, ok― tomó un largo respiro. ―¿Haz sentido eso antes?― tuvo curiosidad.
―No― le dijo segura.
―Bien― sonrió. ―¿También es la primera vez qué sales en toalla para un chico?―
Lo miró sin entender pero cuando la mirada del castaño bajó por su cuerpo lo comprendió.
―¡Ahhhhhhhhhhhhh!― chilló. Estuvo dispuesta a regresar al baño pero él la detuvo.
―Ya no trabajarás aquí― le dijo con seriedad.
―Necesito el dinero― bajó la cabeza, sabía el porqué le decía aquello pero aunque quisiera no podía, necesitaba el dinero.
―¿Para qué?― le preguntó.
―La matricula en el colegio es muy costosa, papá se está esforzando para pagarla y yo deseo ayudarlo―
―Yo me encargaré de pagarla― la tomó de la barbilla y la obligó a mirarlo.
Lo miró sorprendida.
―No― dijo. ―Eso es mucho dinero― le recordó. ―No puedo aceptar a que hagas eso―
―¿Y si te doy un trabajo?― le preguntó con una sonrisa.
―¿Un trabajo?― le preguntó con curiosidad. ―¿Cómo de qué?―
―Mi sirvienta personal― inclinó el rostro hasta quedar a escasos centímetros de sus labios.
Nuevamente el sonrojo le subió al rostro.
―Trabajarás en mi casa, todos los días menos los sábados y domingos― continuó. ―Luego que salgamos del colegio― la vio morderse el labio inferior.
O.o.O.o.O.o.O.o.O.o.O.o
―No estoy interesado― dijo el castaño con seriedad al dar un sorbo de su taza. El sábado por la mañana había llegado con rapidez, la noche anterior la castaña había aceptado su oferta y esa misma noche había renunciado y Yamazaki no le había dicho nada, le había pagado un sueldo extra por el mal rato que aquel hombre le había hecho pasar. Ahora tanto él como su primo se encontraban en un elegante restaurante desayunando con su abuelo.
―Yo tampoco― dijo con tranquilidad en moreno.
―Ustedes son los herederos al trono― les recordó.
―No abuelo― dijo el moreno. ―Nuestros padres lo son― dijo llevándose el tenedor a los labios.
―Sus padres son unos inconsciente― les dijo.
―Sí, y como ellos no quieren aceptar ser tu sucesor en el trono pretendes que uno de nosotros lo asuma― dijo el castaño.
―Te prohíbo que me hables así jovencito― dijo duramente el hombre. ―Nunca debí dejar que tu padre te educara― dijo con dureza. ―Te has convertido en un joven rebelde―dio un sorbo de su taza de café.
―Lamento no ser el soldado que te gustaría que fuera― se disculpó con fingida culpa.
―Ustedes no serán una deshonra para los Li como lo son sus padres― dijo con seguridad.
―No queremos serlo― aceptó el moreno. ―Pero tampoco queremos que nos manejes a tu antojo― le dijo. ―Somos tu familia, no tus empleados―
―¿Alguna vez has querido a nuestros padres?― preguntó el castaño, simplemente esa pregunta rondaba su cabeza desde que tenía memoria.
―Claro que los quiero― dijo. ―Son mis únicos hijos― le recordó.
―Disculpa abuelo― dijo. ―Pero no parece, tanto nuestros padres como nosotros pareciéramos que fuéramos tus enemigos―
―Sus padres están muy equivocados― les dijo.
―¿Por qué?― preguntó con curiosidad el moreno. ―Porque no quisieron heredar el trono, o porqué pudieron hacer sus fortunas lejos de ti― se puso de pie. ―Nos tenemos que ir, nos encontraremos con las chicas―
El castaño también se puso de pie.
―Tendrán una cita de compromiso― les dijo haciéndolos detener.
―¿Cuándo?― preguntó el castaño.
―Pronto― les dijo.
O.o.O.o.O.o.O.o.O.o.O.o
―¿Trabajarás en la casa de Hien Li?― preguntaba su madre con incredulidad.
―Si― dijo con emoción la esmeralda.
―Estarás cerca de ese mocoso― dijo su hermano con fastidio.
―Me alegro que hayas dejado de trabajar en aquella cafetería― dijo su padre con una sonrisa. ―Aunque solamente era un día en la semana era muy arriesgado―
―Me alegro mucho― dijo su madre con una sonrisa.
―Hoy no trabajas― le dijo a su hermano.
―No― dijo. ―¿Qué quieres?― le preguntó con una ceja alzada.
―Que me lleves al parque de diversiones― le dijo con una sonrisa.
―Usa el tren― le dijo.
O.o.O.o.O.o.O.o.O.o.O.o
Hacía unos cuantos minutos un hombre había entrado a la joyería con por lo menos tres guardaespaldas.
―¿Busca algo especial, señor?― le preguntó a un hombre que permanecía de espalda viendo la vitrina.
Al hombre girar sobre sus talones se quedó de piedra. Wey Li, no, eso no le podía estar pasando. ¿Qué hacía él en Japón?
―Ese par de relojes― dijo el hombre señalando dos relojes. ―¿Señorita?― la llamó al ver como esa mujer se había quedado pálida.
―Si, si….― dijo con nerviosismo. ―Disculpe― se disculpó haciendo una reverencia.
O.o.O.o.O.o.O.o.O.o.O.o
―¡Gatita!― gritó el gemelo mientras corría hacia ella y se colgaba en su cuello. ―Pensabamos que no vendrías― le dijo separándose de ella.
Vio como los demás se acercaban y se sonrojó fuertemente al su mirada encontrarse con la del castaño.
―Suelta a mi hermana― escucharon la voz de Touya.
―¿Qué hace él aquí― preguntó el otro gemelo con una ceja alzada.
―Se invitó solo― dijo la esmeralda dejando escapar un suspiro.
―¡Muy bien!― dijo la de ojos rubís. ―Vinimos aquí para divertirnos― dijo con una sonrisa.
El de cabellos cafés alzó una ceja al ver como la morena se acercaba y lo tomaba del brazo.
―Nosotros nos subiremos allí― dijo con una sonrisa señalando un juego. No esperó repuesta y arrastró al castaño hasta que ambos se alejaron.
―Parece que le gusta tu hermano― dijo Yukito mirando por donde se habían marchados minutos atrás la morena y el hermano de la castaña.
―Pero se acaban de conocer― dijo Chiharu.
―Amor a primera vista― dijo el otro gemelo poniendo un brazo sobre sus hombros.
Mientras todos hablaban sobre la morena y el hermano de la esmeralda, tanto la amatista como el de ojos azules estaban en silencio, la primera sin comprender la actitud de su amiga y el segundo sorprendido por lo que decían sus amigos respecto a la de ojos rubís.
O.o.O.o.O.o.O.o.O.o.O.o
―Por favor, tranquilizate― le pidió al entregarle una taza de té. ―Sabías que tarde o temprano te ibas a encontrar con Wei o con Hien― le dijo.
―Si, pero no pensé que fuera tan pronto― reconoció observando la taza de té.
―Nadeshiko tiene razón― apoyó a su esposa. ―Pienso que deberías buscar a tu hijo y explicarle las cosas, tal vez Hien no te de oportunidad pero tu hijo lo hará―
―Para él estoy muerta― dijo con tristeza. ―Le han hecho creer que estoy muerta― unas amargas lágrimas bajaron por su rostro.
Ambos esposos se miraron con preocupación al ver la tristeza de la mujer. Hasta que ella no dejara de temerle a Wei Li nunca iba a poder a enfrentar su pasado, a su hijo.
O.o.O.o.O.o.O.o.O.o.O.o
―¿Estás bien?― le preguntó el castaño con seriedad. Había notado la incomodidad de su primo por la presencia del hermano de la esmeralda. Meiling y ellos se conocían desde pequeños, era como la pequeña hermana que nunca tuvieron y le molestaba verla tan apegada aquel sujeto pero pareciera que al moreno le molestara más.
―Si― se habían quedado detrás mientras los demás iban al frente.
―Eres con el único que no se ha subido a un juego― le dijo mirando a la morena hablar muy animadamente con las chicas.
Ya era de noche y se montarían en el último juego del día para luego regresar a casa.
―Yo me quiero montar allí― señaló la amatista la rueda de la fortuna.
―Yo también― dijo unos de los gemelos. ―¿Nos montamos gatita?― le preguntó con una sonrisa.
La esmeralda sonrió mientras asentía.
―Yo me montaré con Touya― dijo la morena tomando del brazo al castaño.
―No me has soltado desde que llegué― dijo dejando escapar un suspiro.
―Estás en tu día de suerte― le dedicó una sonrisa.
―Pensé que te montarías con Eriol― habló el castaño llamando la atención de la morena.
―No― sonrió mientras se acercaba al moreno. ―¿No te molesta no?― le preguntó con una sonrisa.
―No…― dijo no muy seguro. La morena le dedicó una sonrisa y se alejó.
―Yo también quiero montarme con Sakurita― dijo Yue abrazando a la esmeralda.
―Mantén tus manos alejadas de ella― le dijo su hermano.
―¿Celoso Yuki?― dijo con burla besando a la esmeralda en la mejilla.
―Se aguantan porque yo iré con ustedes― dijo el castaño acercándose.
―Aguas fiestas― dijo haciendo un puchero el gemelo. ―Yo que pensaba hacerles cositas ricas― dijo con malicias.
―Si su hermano te escucha te mata― dijo el de ojos oscuros observando como Touya y la morena se habían alejado.
O.o.O.o.O.o.O.o.O.o.O.o
―Te lo he dicho muchas veces― decía su esposa. ―Ieran y yo éramos muy buenas amigas desde que nos conocimos― le recordó. ―Ella amaba a Hien y estoy segura que si desapareció tiene una explicación―
―Cualquier cosa que sea no creo que justifique que haya abandonado a mi hermano y a su hijo― dijo apartándole un mechón de pelo del rostro. ―Puedo entender que se le haya acabado el amor por Hien pero por Xiao Lang― su mujer se separó de él y le dio la espalda. ―No te enojes― le pidió.
―No Ran, yo conocía a Ieran y te puedo jurar que si abandonó a Xiao Lang fue por algo― le dijo con seguridad. ―Recuerdo lo feliz que estaba cuando se enteró que estaba embarazada―
―Tsubaki― la abrazó por la espalda y besó su cuello. ―Yo también lo recuerdo pero también recuerdo que cuando estaba en su último mes de embarazo actuaba de manera extraña― le recordó el hombre.
―Su padre se estaba muriendo al final del embarazo― dijo girando sobre sus talones y quedando de frente a su esposo.
―Si― le dijo. ―Luego cuando su padre murió se descubrió que tenía un amante― dijo con rencor.
―¡Por favor!― exclamó. ―¿Todavía crees ese cuento?― le preguntó con incredulidad.
―Hien confrontó al sujeto, hubo fotos― la miró con seriedad.
―Pues yo no me creí nada― dijo con enojo. ―Si Ieran no hubiese desaparecido en aquel entonces todo se hubiese aclarado―
―Pero no lo hizo― tuvo que respirar de manera profunda, lo menos que deseaba era discutir con ella por fantasmas y problemas del pasado.
―Lo sé― se mordió el labio. ―Y me enoja eso, me enoja que dejara que mancharan su nombre― dijo con enojo.
―No quiero seguir hablando de ella― le dijo, cuando había conocido a Ieran pensó que era una chica encantadora, sólo tenía 18 años y había logrado conseguir una beca para estudiar en Inglaterra a pesar de que fuese japonesa. Su hermano había quedado encantado con ella. Llegó apreciarla, la quiso como una hermana y como cuñada y metía las manos al fuego por ella, pero cuando ella huyó luego y hubo aparecido ese supuesto amante y esas fotos todo se había venido abajo.
―Voy a contratar a un detective privado― le hizo saber. ―Voy a encontrar a Ieran―
―Olvídalo― le dijo duramente.
―Pero…―
―No funcionó hace 17 años, y no creo que funcione ahora―
Continuará
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Que puedo decir?...el capítulo me encantó, vemos que Shao también tiene su musiquita por dentro…xD!, mas verdaderamente se comportó como todo un caballero con Saku y miren que oportunidad tuvo de hacerle lo que quisiera, pero como buen hombre se contuvo xDD!...Siii como leyeron, Saku trabajará en la casa de Xiao *0*…a ver como se pone todo allí *-*
Parece que el abuelo de Shao y Eriol es un gruñón y un largo etc., quiere a como de lugar que estos acepten sus "responsabilidades"…hasta citas de matrimonio tiene para ellos…xDD!
TxM?...usen la imaginación saquen sus propias ideas a ver si dan en el clavo n.n. Todo es un lió aquí, y por último, ya se empieza a saber algo más concreto sobre el pasado de Ieran y todo lo demás, a ver que pasa y que pasó hace 17 años.
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Disculpen, pero no puedo contestar sus reviews como siempre lo hago uff…creo que de aquí en adelante no podré u.u….apenas tengo tiempo para poder publicar y creo que ando muy estresada con la uni. De verdad disculpen, espero que puedan entenderme y que no lo esté decepcionando.
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Espero que sea de su agrado y por favor dejen reviews.
Besitos...
