Mundos Diferentes
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Disclaimer:CCS No Me Pertenece.
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Shaoran Li es un chico que lo tiene todo, hijo de un importante magnate en los negocios y nieto de un Rey, según él es feliz o por lo menos eso cree antes de conocer a Sakura Kinomoto, una chica de clase media con muchos deseos de vivir, ayudar a su familia y salir adelante. La vida de Shaoran se pone patas arriba con la entrada de Sakura a esta, lo que no sabe es que al momento en que Sakura entra a su vida un grave secreto de su familia amenaza a ser descubierto. Él tiene que amar y aprender a perdona y ella está dispuesta a enseñarle.
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―"Teléfono"―
―Pensamientos y Recuerdos―
Capítulo 8
Sentimientos
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―Mey está actuando de manera muy extraña― decía unos de los gemelos mirando la pequeña cabina donde estaba la morena y el hermano de la castaña.
―Si, demasiado― lo apoyó su hermano.
El castaño guardaba silencio mirando a la morena.
―¡Ahhh!― exclamaba con emoción la esmeralda mirando por el cristal de la pequeña cabina. ―Estamos muy alto―
La piel se le puso de gallina al sentir un aliento contra su oído.
―Déjame comerte antes de morir― susurró el gemelo contra su oído con malicia.
―¡No!― chilló separándose del gemelo. ―¡Pervertido!― lo acusó con las mejillas sonrojadas.
―Eres tan linda, gatita― le dijo con una sonrisa al volverse a sentar y mirarla divertido. ―Como una nena pequeña―
La esmeralda sacudió la cabeza para apartar el sonrojo del rostro.
―No te burles― le dijo mirando hacia un lado.
―¡La va a besar!― la exclamación de Yue llamó la atención de los dos, ambos miraron por donde miraban el castaño y el gemelo y se sorprendieron al ver como Touya tenía acorralada a la morena.
La esmeralda miró al castaño el cual miraba la escena con seriedad.
―¡Touya, pervertido!― empezó a gritar. ―¡No te atrevas a tocar a Mey!―
Se tu vieron que tapar los oídos antes los chillidos de la esmeralda.
―No te puede escuchar― le dijo Yue señalando los cristales.
O.o.O.o.O.o.O.o.O.o.O.o
―¿Qué crees qué haces, pervertido?― preguntaba la morena al verse atrapada por el castaño.
―¿Qué crees qué haces tú?― le dijo con seriedad mirándola. ―¿Crees qué no me he dado cuenta que solamente me has usado para darle celos al chico de los lentes?―
―No sé de que hablas― dijo sonrojada al verse descubierta.
―Tal vez debería darte un beso para ver si se pone celoso― le dijo sonriendo con malicia e inclinando el rostro hacia el femenino.
O.o.O.o.O.o.O.o.O.o.O.o
―¿Te gusto?― preguntaba el moreno sin creérselo, la amatista se le acababa de declarar.
―Si― dijo sonrojada.
―Tú también me gustas― le dijo con una sonrisa.
La amatista sonrió con felicidad pero esta desapareció al su mirada posarse en la cabida donde estaba la morena y el hermano de la esmeralda.
―¿Qué le hace ese chico a Meiling?― dijo señalando a donde estaban.
El moreno siguió la mirada de la amatista y se quedó sorprendido al ver a aquel chico casi besando a la de ojos rubís.
O.o.O.o.O.o.O.o.O.o.O.o
―Ni en tus mejores sueños― dijo la morena con altanería al separarse del castaño.
El castaño no pudo evitar reír al ver la actitud de la pelinegra.
―Ustedes los niños ricos son unos creídos― le dijo al sentarse nuevamente. ―No te preocupes, conmigo tu secreto está a salvo― sonrió.
―Gracias― agradeció con una sonrisa. ―Eres un buen chico― se sentó a su lado.
―Ustedes han tratado bien a mi hermana, no tengo nada contra ustedes― le confesó.
―Sakura tiene mucha suerte―
O.o.O.o.O.o.O.o.O.o.O.o
El resto del fin de semana pasó con rapidez, dándole paso al lunes. Era lunes a la hora del almuerzo cuando todos estaban en el invernadero excepto el castaño.
―¿Y Shaoran?― preguntó la esmeralda con curiosidad
―La profesora Aya lo mandó a llamar― le dijo Yamazaki.
―Últimamente lo manda a llamar mucho― dijo la de ojos rubís.
Los chicos se miraron entre ellos pero no dijeron nada.
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―Ya no quiero seguir con esto― dijo el castaño con seriedad. ―Esto se acabó―
Ella lo miró como quien no quiere la cosa
―Pero….― trató de decir.
―Fue muy placentero mientras duró pero ya no me complaces― dejó escapar un suspiro. ―Te lo dejé muy claro la otra vez―
―¿Estás enamorado de esa chiquilla?― le preguntó.
―No sé― aceptó, sabía que desde que había conocido a la esmeralda algo en él había cambiado y sobretodo luego de lo del sábado, estaba seguro que la quería proteger y había decidido darse una oportunidad a descubrir lo que sentía por ella.
―Esta bien― dijo con la cabeza gacha.
El castaño la miró con sorpresa, nunca pensó que ella aceptaría que el sexo entre ellos se había acabado, había pensado que le haría un escándalo o sabe Dios que otra cosa, pero no, lo había tomado muy bien.
―Sin rencores― dijo antes de salir de aquella oficina.
―No te librarás de mi tan fácilmente― susurró ella luego del castaño haberse marchado. ―Esa mocosa no se quedará contigo― prometió.
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―¿Trabajarás en la casa de Shaoran?― preguntaba con incredulidad la de cabellos caoba. La esmeralda asintió.
―Cuidado, gatita― le dijo el gemelo. ―Shaoran puede convertirse un hombre de cavernas cuando estén a solas― le dijo con malicia.
―No creo que sea buena idea que trabajes en casa de Shaoran― le dijo la de ojos rubís. Iban de salida del colegio.
―Estarás muy aburrida en esa casa― le dijo la amatista. ―¿Trabajarás en la cocina?― le preguntó con curiosidad.
―No, sólo trabajaré para él― les dijo con una sonrisa y las chicas la miraron sin entender.
―¿No me digas que serás su sirvienta personal?― preguntó Yamazaki.
―Sí― las chicas la miraron con incredulidad.
―¡Joder!― gritó unos de los gemelos.
El castaño se llevó una mano al cabello con fastidio.
―1,2,3― contó el castaño.
―¡Maldito suertudo!― gritó el otro gemelo.
―¡Lobo pervertido!― le gritó el de ojos oscuros.
El castaño se llevó una mano al cuello y se lo frotó.
―Mi pobre gatita― dijo Yukito con lágrimas en los ojos mientras tomaba el rostro de la esmeralda entre sus manos. ―No confíes en él― dijo señalando al castaño. ―Yo quería ser el primero― lloró fingidamente mientras la abrazaba y escondía su rostro entre el cuello de la castaña.
―No…no llores― le dijo la esmeralda sin entender. Ni entendía porqué habían puesto el grito en el cielo al decirle que trabajaría en la casa del castaño como su sirvienta personal.
―Te quedarás con las ganas hermanito― dijo con tono burlón su gemelo.
―No le haré nada― habló el castaño con fastidio. Ni siquiera esa idea había pasado por su mente, pero ahora. Observó a la esmeralda de arriba abajo hasta llegar a su rostro, esta desvió la mirada sonrojada y él sonrió.
―Lo siento primito― dijo el moreno. ―No es que no te creamos, es que es difícil de hacerlo―
El castaño tuvo deseos de callarlo con un golpe.
―Nos vamos― dijo el castaño, ya habían llegado fuera del colegio.
―Cuídate de Shaoran― le susurró el gemelo con malicia.
―¡No le haré nada!― espetó con enojo tomando la mano de la esmeralda.
Los chicos sonreían con malicia mientras veían al castaño y a la esmeralda subirse al elegante coche que los esperabas.
―¿Creen que no le hará nada?― preguntó el de ojos oscuros con una sonrisa.
―¡Nah!― dijo el de ojos azules. ―No me lo creo― sonrió.
O.o.O.o.O.o.O.o.O.o.O.o
Todo el camino el castaño no le había hablado, ni siquiera la había mirado, se la había pasado hablando por celular y escribiendo en una laptop la cual ya estaba en el auto cuando se montaron. El coche se detuvo y el chofer se apresuró a abrirles la puerta. Ambos salieron en silencio, estaba impresionada, aquella casa si era que se podía llamar así, era inmensa. Una casa de ladrillos de estilo rustico y de impresionantes ventanales
Se apresuró a seguir al castaño el cual ya estaba entrando por la puerta, apenas entraron vieron a una chica de servicio. El recibidor era igualmente sorprendente, amplio, con una pequeña mesa de madera, una elegante lámpara en el techo, con altas columnas y si observabas de frente veía perfectamente unos muebles de oscura madera, doradas cortinas de fondo y una puerta de cristal que suponía daba acceso hacia un hermoso jardín o a una amplia piscina. Un impresionantes pasillo con elegantes y costosas pinturas.
―Bienvenido, joven Li― saludó la mujer haciendo una inclinación de cabeza.
El castaño no se molestó en contestar, solamente empezó a atravesar el largo pasillo, la esmeralda lo siguió y la chica de servicio por igual. Pudo ver unas impresionantes escaleras de mármol blanco, al fondo pudo ver el comedor, una puerta de cristal y una pequeña sala de estar.
―Ve con ella― le ordenó a la esmeralda. ―Luego ve a mi habitación― su verde mirada se posó sobre el castaño quien subía las escaleras.
―Por quí, señorita― le pidió la chica. La esmeralda la siguió en silencio.
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Apenas llegó a su habitación dejó la laptop en unas de las mesitas que había en la habitación junto con su celular y se dispuso a quitarse la corbata, la chaqueta se la había quitado en el auto. Tenía dolor de cabeza, le palpitaba la cien dolorosamente. Se quitó los zapatos y luego los calcetines, se desabotonó la camisa para luego quitársela y luego hizo lo mismo con el pantalón.
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Aquella chica la había llevado a una habitación donde sobre la cama de esta encontró un uniforme de chica de servicio, se sorprendió cuando la chica le dijo que era diferente porque el castaño así lo quiso.
Era un lindo vestido de color lila azulado, con delantal blanco y al igual que lo que se ponía en el cabello. La chica la había llevado frente a la habitación del castaño y era allí donde se encontraba ahora. Había llamado a la puerta pero nadie le había contestado por lo cual decidió entrar.
Ok, esto era una exageración fue lo que pensó apenas entró a aquella habitación, más que una habitación parecía una suite, de elegantes muebles de tonos chocolates con la madera crema al igual que las paredes. Unos que otros cuadros en las paredes, el piso estaba cubierto por una alfombra la cual combinaba perfectamente con las paredes.
El insistente sonido del celular del castaño el cual estaba en una mesita al lado de la laptop causó que posara su mirada sobre este. Miró la pequeña pantalla donde aparecía un número de teléfono y una pequeña foto del padre del castaño.
―¿Hola?― dijo cuando hubo contestado ya que no había ni rastro del castaño en aquella habitación.
―¿Se puede saber por qué no me has enviado lo que te pedí?― escuchó la seria voz.
―Eh….yo― ese hombre la había confundido con Shaoran. ―Lo siento señor, pero su hijo no se encuentra― por unos momentos no escuchó nada a través de la línea.
―Le puedes decir a ese inconciente que tome el celular― dijo ignorando completamente lo dicho anteriormente por la esmeralda.
―Eh, un momento― ni idea de donde estaba el castaño. ―Shaoran― lo llamó por toda la habitación. ―¡Shaoran!― esta vez gritó.
―Estoy en el baño― escuchó el grito del castaño.
Entró por la puerta abierta que había en la habitación ya que de esa había provenido la voz del castaño. Apenas entró notó dos cosas, una que aquel cuarto de baño era grandísimo y la otra al castaño metido en un jacuzzi con la cabeza echa hacia atrás.
―¿Qué pasa?― le preguntó sin molestarse en mirarla.
―Creo….creo que es tu padre― el sonrojo le había subido a las mejillas apenas lo había divisado allí.
El castaño la observó y una sonrisa maliciosa se posó en sus labios. La esmeralda se acercó con inseguridad y agradeció que hubiese la suficiente espuma como para no ver su desnudez.
―Si― habló cuando ella le hubo pasado el celular. ―Se lo envié en correo electrónico a tu secretaria― la esmeralda estaba por alejarse pero la tomó de la muñeca, impidiéndoselo. Cortó la comunicación sin esperar repuesta alguna.
Su mirada se deslizó por todo el cuerpo de la esmeralda hasta posarse sobre su rostro.
―¿Por qué te sonrojas?― le preguntó con picardía.
―¿Te parece poco?― dijo haciendo un mohín con los labios y mirando hacia otro lugar.
La castaña trató de soltarse de su agarre pero él no se lo permitió, con rapidez tiró de su muñeca haciéndola perder el equilibrio y caer dentro del jacuzzi en posición incomoda y dolorosa. Un pequeño grito salió de los labios de la esmeralda ante la sorpresa.
―¡¿Qué haces tonto?― le preguntó en un grito al verse toda mojada.
El castaño sonreía de manera perversa, con una de sus húmedas manos le apartó un mechón de pelo del rostro.
―Te vez tan sexy con esa ropa que no lo pude evitar― dijo encogiéndose de hombros.
―Pero qué dices― se sonrojó fuertemente por lo dicho. Trató de salir de aquel lugar y fue cuando notó en la incomoda posición que estaban, ella sobre él, con ambas piernas a los lados de la cintura del castaño y aunque las burbujas lo tapaban estaba segura que él estaba desnudo y justo lo comprobó al tratar de moverse y sentir algo duro y firme contra aquella parte íntima de su cuerpo. Sin que lo pudiera evitar un pequeño jadeo se le escapó. ―N….no― dijo con nerviosismo tratando de separarse de él.
La mirada masculina se oscureció de deseo, verla tratar de apartarse de él y sentir como minutos atrás se había frotado contra su miembro lo había excitado. Llevó una mano hasta detrás de la cabeza femenina y la acercó a su rostro.
―Si sigues moviéndote así será difícil contenerme― le susurró antes de besarla.
Lo golpeó en el pecho tratando de separarse de su cuerpo mas se le hizo imposible, él la tenía agarrada fuertemente de la nuca y exigía con autoridad que abriese la boca. Separó los labios con rendición.
La lengua masculina se coló entre los labios de la castaña y saboreó el interior de su boca, la escuchó jadear por la presión del beso pero no dio tregua, la besó con caliente maestría y con autoridad. Estaba caliente y el hecho que ambos estuvieran mojados y dentro del jacuzzi sólo lo calentaba más. Un ronco gruñido retumbó entre ambas bocas al la esmeralda nuevamente moverse contra su erección.
No pudo evitar que un gemido se escapara cuando los labios masculinos abandonaron su boca para besar y acariciar su cuello con la lengua, chupó, mordisqueó y acarició el cuello femenino sacándole jadeos a la esmeralda. La tomó del trasero y la acercó mucho más a su palpitante erección. Arqueó la espalda de manera inconsciente, ofreciéndole su cuello y pechos.
―¿Te gusta?― le preguntó en un ronco susurró contra su cuello. Con sus grandes manos empezó a recorrer las suaves y tiernas curvas de la castaña quien solamente jadeaba por las caricias. Llevó una mano al cierre del vestido el cual estaba en la parte de atrás y lo empezó a bajar de poquito a poquito, se separó del cuello femenino y la observó al rostro, las mejillas de la esmeralda parecían dos cerezas por el fuerte sonrojo, sus labios estaban entre abiertos, húmedos e hinchados por el beso recién compartido minutos atrás, sus ojos estaban escondido detrás de sus parpados. ―Mírame― le ordenó. Se lamió el labio cuando ella abrió los ojos y lo observó, sus orbes esmeraldas brillaban por la excitación.
Terminó de bajarle el cierre del vestido y sonrió.
―¿Qu…qué…haces?― le preguntó avergonzada cuando él inclinó el rostro y besó unos de sus desnudos hombros. ―No...no….no podemos― dijo sin aliento mientras el castaño besada la unión de su cuello y hombro. Pero él no le prestó la mínima atención, le desnudó el otro hombro y deslizó las mangas del vestido hasta dejar los brazos de la esmeralda fuera de estas. ―N…no― dijo con incomodidad al verse con el vestido hasta la cintura y en sujetador frente a él.
La miraba de manera hambrienta, verla con aquel sujetador color rosa lo hizo casi gemir, se veía endemoniadamente sexy con aquella inocente prenda.
―¿Por qué no?― su tono de voz fue bajo y ronco. ―Me muero por comerte― deslizó unos de sus dedos por el valle de sus pecho. La esmeralda se estremeció por la lenta y torturosa caricia. ―Estás tan bonita así toda sonrojada― la miró al rostro y deslizó el travieso dedo al encuentro de unos de sus pequeños montículos y lo acarició sobre la fina tela.
Apretó los parpados cerrando los ojos, echó la cabeza hacia atrás y dejó escapar un grito de placer.
―Grita para mí― la provocó besando su garganta y tomando todo su pecho entre su mano y apretando.
―N…n….o― gimió negando con la cabeza. ―N….no quiero― sintió los ojos llenos de lágrimas. Su respiración era entrecortada, sus mejillas estaban muy sonrojadas y su pulso era acelerado.
Dejó de acariciarla, separó su boca de su garganta y la miró al rostro, tenía los ojos llenos de lágrimas y estas en cualquier momento se empezarían a deslizar por sus sonrojadas mejillas.
―¿Qué pasa?― se preocupó al verla así. ―¿No te gusta?― le besó ambas mejillas.
Ella guardó silenció y las lágrimas se empezaron a deslizar por sus mejillas. La abrazó contra su cuerpo cuando ella escondió su rostro entre su pecho y sollozó. La sintió apretarse contra su erección y tuvo que morderse el labio para no soltar un gruñido, ella llorando entre sus brazos y él con unos deseos cegadores de tomarla allí mismo. Cuando su llanto se convirtió en pequeños sollozos la separó un poco de su pecho y la miró al rostro.
―¿Qué pasa?― le preguntó limpiándoles las mejillas.
―Es…es qu…e…― hipó. ―No somos novios para hacer esas cosas― dijo sonrojada mientras miraba hacia otro lado.
El castaño sonrió, ella no tenía idea de lo inocente y linda que se veía así toda sonrojada. Besó sus mejillas y luego lamió.
―¿Quieres ser mi novia?― la tomó de la barbilla y la hizo que lo mirara.
―No me quieres― dijo con tristeza.
―Tal vez no― aceptó sonriendo. ―Pero creo que te amo― inclinó el rostro hasta unir sus labios con los contrarios. ―¿Me amas, gatita?― le preguntó contra su boca. ―¿Te gusto?―
―Si…― susurró sin aliento antes de que la boca masculina cubriera la suya.
Su corazón latía con rapidez como nunca lo había sentido latir, algo en su interior explotó en emoción al él pedirle que sea su novia y decirle que la amaba, lo rodeó del cuello con timidez y lo acercó más a su boca. Sonrió contra sus labios al sentir como ella lo apretaba contra sí.
Continuará
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Disculpa?...bueno he estado ocupada con mi nuevo proyecto, un foro rol anime sobre amos/mascotas/sirvientes, con todo de darle promo y todo lo demás no pude actualizar, aunque el capítulo lo tengo escrito desde hace muchísimo, la historia la tengo bastante adelantada ^^. Y claro, nunca puede faltar la uni.
Bueno, el capítulo me gustó bastante, las escenas entre los personajes y las escenas entre Shao y Saku son mis favoritas….Esto parece que ya está tomando forma en cuanto a Syao y Saku se refiere…a ver que le depara el destino a estos dos tórtolos.
En mi perfil hay imágenes de la casa de Shao y demás.
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Espero que sea de su agrado y por favor dejen reviews.
Besitos...
