Mundos Diferentes
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Disclaimer:CCS No Me Pertenece.
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Shaoran Li es un chico que lo tiene todo, hijo de un importante magnate en los negocios y nieto de un Rey, según él es feliz o por lo menos eso cree antes de conocer a Sakura Kinomoto, una chica de clase media con muchos deseos de vivir, ayudar a su familia y salir adelante. La vida de Shaoran se pone patas arriba con la entrada de Sakura a esta, lo que no sabe es que al momento en que Sakura entra a su vida un grave secreto de su familia amenaza a ser descubierto. Él tiene que amar y aprender a perdona y ella está dispuesta a enseñarle.
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―"Teléfono"―
―Pensamientos y Recuerdos―
Capítulo 10
Cita de Matrimonio
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Se quedó sin aliento cuando el castaño le desabotonó el sujetador el cual se desabotonaba en la parte delantera.
―Me muero por comerte― le dijo con voz ronca, había decidido tomarle el pelo y hacerla sonrojar pero desde que besó la piel de su cuello y acarició sus pechos sobre la camisa, su miembro había empezado a erguirse de anticipación y deseo.
Le apartó un poco el sujetador para dejar sus pechos libres.
―No…― las palabras murieron en sus labios cuando sintió los dedos de él sobre sus pequeños montículos.
―¿Te gusta?― le preguntó con voz ronca. ―Eres tan suave― besaba su cuello. ―Y sólo mía― dijo con posesión.
Gimió cuando los dedos de su novio apretaron sus pequeños pezones. La esmeralda arqueó la espalda antes las caricias y dejó caer la cabeza sobre el hombro de su novio.
―No….n….no…qui…ero…― dijo con la respiración agitada.
La miró con una sonrisa, en aquella posición con la cabeza sobre su hombro podía ver su sonrojado rostro. Tenía los ojos entrecerrados y se humedecía los labios con la lengua. Ver como se pasaba la lengua por los labios lo dejó sin aliento, imaginarse la pequeña boca de su novia rodeando su erección casi lo hizo gemir de placer. Cubrió su boca en un apasionado beso, tomando su aliento y sus gemidos, mientras su lengua se deslizaba por el interior de la húmeda boca femenina mientras unas de sus manos dejaba unos de sus pechos e iba hacia sus muslos. La mano masculina se coló bajo la corta falda y fue al encuentro del calor de su entrepierna. Apretó las piernas de manera inconsciente dejando la mano del castaño entre sus muslos.
Sonrió contra la boca femenina, apenas la tocó sobre las bragas y ella convulsionó de placer. Estaba húmeda, deliciosamente húmeda, sus braguitas estaban empapadas.
―S….Sha….o…― gimió cuando el frotó sobre sus bragas. Su rostro estaba caliente, su respiración entrecortada y su pulso acelerado. Sentía como si tuviera millones de pequeñas mariposas en la parte baja de su vientre, sentía su entrepierna muy húmeda y se abochornó pensar que se pudo haber hecho pis como la vez en que él la salvó en el club.
Se separó de su boca muy a su pesar y con rapidez se colocó frente a ella. Su respiración se hizo pesada y su entrepierna latió con violencia. Sus pequeños montículos estaban erguidos y listos para llevárselos a la boca y eso fue justamente lo que hizo. Inclinó el rostro y con lentitud delineó un pequeño pezón con la lengua. El grito de su novia inundó la habitación y él disfrutó cada segundo. Torturó lenta y pausadamente el pequeño montículo mientras que acariciaba el otro con toda su palma.
Separó los labios y rodeó el pequeño pezón, chupó con ansiedad, mordisqueó y lamió. Apretó los ojos fuertemente antes las nuevas sensaciones que estaba sintiendo, arqueó la espalda ofreciéndole todo sus pechos a su novio y este lo aceptó gustoso.
―….S…Sh…a….o…― gemía sin control, las mariposas en su vientre se acumulaban con intensidad bajo su vientre y sentía que en cualquier momento estallaría en algo lo cual no conocía.
Sus labios dejaron el pequeño montículo, sonrosado y húmedo y se dispuso a darle la misma atención al otro pecho. Su erección se apretaba contra sus pantalones, molestándole.
Cuando se cansó de sus pechos deslizó la lengua por su plano vientre, lamió toda suave y delicada piel del vientre femenino hasta llegar al borde de la falda. Sentía su entrepierna latir con ansiedad, como si quisiera algo que sólo él pudiera darle por lo cual cuando el castaño le separó las piernas e introdujo un dedo bajo su húmedas braguitas solamente pudo gritar por la nueva y placentera sensación. Desde su posición miraba el delicioso cuerpo de la esmeralda reaccionar a sus caricias, su mirada estaba oscurecida de placer y sólo podía pensar en tomarla, rápido y duro.
Deslizó un dedo por todo el contorno de su húmeda cavidad, tentándola. Estaba tan húmeda, por todos los santos, una chica tan inocente como ella no debería estar en ese estado.
―Córrete para mi, gatita― le dijo con voz ronca por el placer. ―Grita para mi― inclinó el rostro y lamió su estomago, la esmeralda antes esa caricia arqueó la espalda y sus caderas quedaron a disposición del castaño.
―….Sha…Shao….― el gritó de su novia cuando el orgasmo golpeó su cuerpo fue el grito más excitante que hubiese escuchado en cualquiera mujer al esta alcanzar el orgasmo.
Llevó su húmedo dedo al encuentro de su pequeño botón de placer y luego agregó otro, jugando con ella, no dándole tregua alguna. Los gritos de la esmeralda inundaban la habitación y él no pudo sentirse más orgulloso, ella gritaba por él y para él. Mientras sus dedos jugaban con su pequeño botón te placer miraba fascinado el cuerpo de ella. Con la camisa desabotonada, el sujetador en las mismas condiciones y su pechos tan apetecibles con aquellos pequeños montículos sonrosados y húmedos.
Se levantó un poco de su posición y nuevamente tomó un pequeño pezón entre sus labios y succionó con hambre. Dejó caer la cabeza hacia atrás y creyó morir cuando el la chupó y unos de sus dedos empezaba a deslizarse hacia el interior de su cuerpo.
Mordisqueó el pequeño montículo y ella chilló de placer. Jadeó, gimió y gritó de placer cuando nuevamente la oleada cegadora que minutos atrás se había derramado entre sus piernas volvía, sólo que esta ves mucho más fuerte. Se separó de su pecho y la besó con hambre, la tomó como pudo en brazos mientras ella lo rodeaba del cuello y lo besaba con la misma desesperación, la dejó en la cama y se separó de ella.
―¡Oh mierda!― gruñó al verla tan sonrojada y con los ojos brillantes. Observó la mano que segundos atrás estuvo en aquel lugar sagrado de ella, sus dedos estaban húmedos y la humedad corría hasta perderse en su palma. Se llevó los dedos a la boca y los saboreó antes la sorpresa de la esmeralda. Su miembro latió pidiendo ser liberado al saborear su sabor, ella era deliciosa, y sólo era de él. Mientras lamía su palma para limpiar su mano, su otra mano libre iba al encuentro con el cierre de su pantalón.
La castaña lo miraba sonrojada y abochornada, cuando él se acercó a besarla ella giró el rostro abochornada.
―¿Qué pasa?― le preguntó con voz ronca.
Su aliento chocó contra su rostro y la boca se le secó, lo deseaba besar, pero no le gustaba sentirse así, su cuerpo se sentía caliente y a la espera de algo y eso no le gustaba. La tomó de la barbilla y la obligó a mirarlo.
―Saku― la llamó mirándola a los ojos. ―¿Qué pasa?― vio como ella le miraba la boca.
―No…no me gusta…― dijo con la garganta seca. ―No me gusta sentirme así―
Él la miró con una pequeña sonrisa, era normal que estuviera asustada, después de todo, era su primera vez.
―Te prometo que lo disfrutarás― inclinó el rostro hasta dejarlo escasos centímetros del de ella. ―Te haré mía, gatita― rozó sus labios. ―Serás mía― dio un pequeño beso.
―No quiero― dijo en un pequeño susurro. ―No quiero sentirme asi― al escucharla decir aquello causó que la observara a los ojos, las lágrimas estaban acumuladas en sus orbes esmeraldas.
Tuvo que respirar pausadamente cuando vio como las lágrimas se empezaban a deslizar por las mejillas de su novia, muy a su pesar se separó de ella, se puso de pie y le dio la espalda.
―Nunca te obligaría a hacer algo que no quieras― dijo con seriedad para luego alejarse y meterse al cuarto de baño cerrando la puerta de un fuerte portazo.
Verse sola en aquella cama la hizo llorar más.
O.o.O.o.O.o.O.o.O.o.O.o
Entró a la regadera con todo y ropa, su cuerpo necesitaba enfriarse, pero cómo hacerlo si cerraba los ojos y escuchaba los gemidos de su novia, si todavía tenía su sabor en su boca, si todavía recordar la suavidad y calidez que había rodeado su dedo cuando se deslizo en su interior, si todavía cerraba los ojos y la veía allí toda sexy, con el sujetador abierto y sus pechos a su merced, pero sobre todo como iba a enfriarse si el rostro sonrojado e inocente de ella permanecía en su mente.
Maldijo por lo bajo al sentir su erección palpitar, se quitó la camisa y luego los pantalones con todo y ropa interior. Su miembro se erguía dolorosamente. Apenas se tocó sintió una ola de calor recorrer su cuerpo, deslizó su mano por toda su longitud buscando placer, no recordaba la ultima vez que había recorrido a la masturbación pero sino lo hacía mandaría todo al diablo y de seguro iba y tomaba a la esmeralda. Gimió cerrando los ojos y echando la cabeza hacia atrás, a pesar del agua fría que caía sobre su cuerpo desnudo se sentía jodidamente caliente y excitado. Apretó su puño a su alrededor e imagino que era el interior de la castaña, suave, húmedo y apretado.
Gruñó sin aliento cuando deslizó su mano hasta el encuentro de la terciopelada cima de su erección y apretó con suavidad. Pensó en la esmeralda, húmeda, sonrojada y acostada en su cama, esa era una imagen endemoniadamente excitante, sería tan fácil ir y tomarla, seguir saboreando su cuerpo, hundirse en ella y ella pidiendo más y más. Con estos pensamientos tuvo que recostarse a la fría pared, los movimientos de su mano se hicieron rápidos y algo bruscos. Un ronco gemido abandonó sus labios cuando los gritos y jadeos de su novia volvieron a su cabeza, la manera en que ella había gritado su nombre al orgasmo invadir su cuerpo. Tuvo que cerrar los ojos antes las imágenes y recuerdos y eso fue lo suficiente como para que se derramara en su mano y piso de la regadera.
O.o.O.o.O.o.O.o.O.o.O.o
Cuando escuchó la puerta del baño de la habitación abrirse no pudo evitar asustarse, de seguro el castaño estaba enojado, mientras este se estaba duchando había ido a cambiarse, quitarse el uniforme del colegio y ponerse el de chica de servicio.
―Yo…― se mordió el labio. ―Lo siento― dijo sonrojada. Estaba de espalda a él.
―¿Por qué?― su ronca voz causó que su corazón brincara y una ola de calor recorrió su cuerpo.
La miró de espalda e imaginó que estaba muy sonrojada para enfrentarlo, dejó escapar un respiro al sentir nuevamente como la erección se empezaba a formar entre sus piernas. Sus ojos se posaron en el sillón donde ella había estado y su mirada se oscureció cuando se acercó y notó una pequeña mancha, llevó sus dedos al encuentro de la mancha y comprobó la humedad. Sonrió con malicia, había estado tan húmeda que hasta el cojín del sillón se había llevado su parte.
―No tienes porque disculparte― se acercó a ella. ―Fue algo que se me salió de las manos― la abrazó de espalda y susurró en su oído.
O.o.O.o.O.o.O.o.O.o.O.o
A diferencia del día anterior, el miércoles llegó sombrío y nublado, pareciera que sería un día triste y melancólico.
―Buenos días― saludó en un susurró al entrar al invernadero y acercarse a los chicos.
―Gatita― dijo el gemelo con preocupación al verla con la cabeza gacha. ―¿Qué te pasa?― se había acercado a ella y levantado el rostro para que lo mirara.
La esmeralda se mordió el labio para callar un sollozo cuando sus ojos se humedecieron. Todos se miraron sin entender al ver como ella abrazaba al gemelo y lloraba.
―¿Se habrá peleado con Shaoran?― preguntó con preocupación el otro gemelo en tono bajo a los chicos.
―Quien sabe― dijo la de cabellos caoba.
―Lo más seguro sea que ese tonto le haya hecho algo mientras estudiaban― dijo la de ojo rubís con desconfianza.
―Buenos días…― escucharon la voz del moreno. Miró con curiosidad como unos de los gemelos abrazaba a la esmeralda quien parecería llorar.
―¿Por qué lloras?― preguntó el castaño quien venía con su primo.
Al la castaña escuchar la voz de su novio se separó del gemelo y se acercó al castaño.
―Lo siento―
Quedó desconcertado cuando ella lo abrazó y siguió sollozando, los chicos lo miraron buscando una explicación pero él estaba igual de confundido.
―¿Qué pasa?― le separó de su cuerpo y le alzó la barbilla para que lo mirara.
―Es….es que…― hipó. ―Ayer…me comporté…muy mal…― el sonrojo se posó en sus húmedas mejillas. ―Cuando tú me…― pero los labios del castaño se posaron sobre los suyos.
―Tonta― susurró besándola. ―No debes de decir eso delante de los chicos― llevó su mano tras su nuca y la acercó más a su boca. Sabía lo que le iba a decir, le pediría perdón delante de los chicos respecto a lo de ayer.
Separó los labios dándole acceso a su boca y él se deleitó con su sabor.
―Estos dos no conocen lo que se llama habitación y cama― dijo Yukito con una sonrisa maliciosa.
La esmeralda al escuchar aquello se separó con rapidez de su novio.
―Tonta― besó su frente y le limpió las mejillas.
O.o.O.o.O.o.O.o.O.o.O.o
―Tengo que ir a la empresa de mi padre― decía el castaño con fastidio, era la hora de salida y todos se acercaban a la entrada del colegio donde los esperaban sus respectivos coches y chóferes.
―Lo mismo por mí― dijo el de ojos azules.
―Los compadezco― dijo con burla el de ojos oscuros.
―Pues nosotros iremos a de shopping― dijo la de cabellos caoba con emoción.
―Ehm…― dijo la de ojos rubís causando que todos la observaran. ―Yo no puedo― dijo con incomodidad. ―Tengo un compromiso―
―¿Compromiso?― preguntó con curiosidad unos de los gemelos.
―Si, adiós― se apresuró a entrar al auto para evitar las preguntas.
―Extraño, Mey no es de las chicas que tienen compromisos― dijo el otro gemelo. ―Ella es la que menos se involucra en los asuntos de los negocios familiares― dijo pensativo.
―Yo tampoco los puedo acompañar, le prometí a mi madre que estaría temprano en casa― dijo la amatista con una sonrisa.
―Pues ya que― dijo con decepción la de cabellos caoba. ―¿Irás verdad?― le preguntó a la esmeralda.
―Pero tengo que trabajar― dijo con una sonrisa. ―Y luego estudiar― dijo mirando a su novio.
―Vamos, gatita― pidió el gemelo.
La esmeralda miró con pena al gemelo y luego al castaño quien dejó escapar un suspiro.
―Ve con ellos― le dijo mirándola. ―No tienes mucho que hacer hoy, y no sé por cuanto estaré en la empresa― sonrió. ―Cuídate― le pidió dándole un rápido beso. ―Si me la devuelven con el mínimo rasguño tendrán problemas― les dijo a los tres chicos quienes sólo sonrieron.
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―Tu hijo es muy inteligente― decía la madre de la castaña. ―Sakura está entendiendo todo― dijo. ―Pensé que eso sería imposible― le dijo.
―Ella de verdad quiere sacar perfecto en ese examen― dijo la mujer sonriendo.
―Shaoran es un excelente chico― desde que Ieran había conocido a su hijo en persona estaba más desanimada. ―Sigo creyendo que deberías tratar de hablar con él― le dijo.
―¡No!― dijo espantada.
―Ieran por favor― pidió. ―Ya ha pasado 17 años de eso, ese hombre de seguro piensa que estás muerta, ni si quiera te reconoció― le recordó.
―No, tú no conoces a Wei Li, no sé de que sería capaz si vuelvo a presentarme en la vida de mi hijo y Hien―
―Lo sigues amando― suspiró. ―Sin embargo dejaste que pensara que lo habías traicionado―
―No tenía otra opción― se defendió. ―Mi padre estaba muy enfermo y necesitaba el dinero, nunca me imaginé que el dinero que Li me iba a dar era el de Hien para que este pensara que le había robado y luego buscaría a ese supuesto amante― dijo con dolor.
―Pero debiste volver cuando tu padre murió―
―No podía, le había dejado una carta a Hien― no pudo evitar sollosar. ―Le había dicho que mi hijo no era de él―
―¡Pero lo hiciste porque era la condición para que su padre te diera el dinero!― dijo exasperada. ―Él te entenderá si le explicas―
―Nunca me perdonará― dijo con dolor. ―Le mentí, me fui donde mi padre y volví después cuando ya Shaoran había nacido, ni siquiera pude hablarle y sólo dejé a mi hijo en su puerta como un pequeño abandonado― sollozó con dolor.
La pelinegra guardó silencio al ver a su mejor amiga llorar, ese miserable de Wei Li la pagaría muy caro.
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―¡Estoy muerto!― se quejaba Yukito dejando caer la mitad del cuerpo sobre la mesa.
―Yamazaki, tío― dijo el otro gemelo mirando a su amigo. ―No te cases con Chiharu― le pidió dejando caer el cuerpo sobre la mesa como su hermano.
―Son unos llorones― dijo la de cabellos caoba. Luego de dos largas horas de haber andado de boutiques en boutiques ahora estaban en un café al aire libre luego de dejar las compras en la limusina. ―Como quiera, ustedes también compraron bastante― dijo mirándolos.
―Bienvenidos― dijo una chica al acercarse con unos menús.
―Muñeca― susurró el gemelo con picardía mirándole las largas piernas. La chica dejó los menús y se fue con un notable sonrojo.
―Pervertido― lo acusó su gemelo.
―Tengo hambre― dijo ignorándolo abriendo el menú. ―¿Qué comerás, gatita?― le preguntó a la esmeralda quien miraba el menú.
―Quiero pastel de chocolate con una malteada de fresa― los cuatros la miraron sorprendidos. ―¿Qué?― preguntó sin entender.
―¡Joder!― exclamó el de ojos oscuros.
―Eres la chica perfecta para Shaoran― dijo Yukito sonriendo.
―Adicta al chocolate como él― dijo el otro gemelo.
La esmeralda se mordió el labio al escuchar aquello. Su mirada se desvió de los chicos cuando vio a una chica muy conocida acercarse a unas de las mesas que estaban un poco alejada donde permanecía un chico el cual al verla se había puesto de pie y la saludaba con un beso en la mejilla.
―No es esa Meiling― los chicos desviaron la mirada hacia donde miraba la esmeralda y vieron con confusion a la morena.
―¿Qué hace aquí?― preguntó el de ojos oscuros.
―Dijo que tenía un compromiso― dijo su novia sin entender.
―¿Oigan, no es ese Taiga Takashi?― preguntó Yue mirando como la morena se sentaba con aquel chico.
―Sí― dijo su gemelo. ―Es el hijo de unos de los socios de la madre de Mey― dijo sacando su celular y tomándole una foto a la pareja. ―Shaoran y Eriol no se podrán concentrar con esto― dijo dándole a send a la imagen.
No pasaron ni cinco minutos cuando el de ojos azules lo estaba llamando.
―Eso fue rápido― dijo al contestar.
―¿Y esa foto?― escuchó la seria voz del moreno.
―Así como lo vieron, estamos en Senguko― dijo. ―Y Mey acaba de llegar y está con Taiga― dijo mirando a la pareja. ―Parece que ese era su compromiso…― alzó una ceja cuando sólo escuchó el sonido de que el moreno había cortado la comunicación. ―Creo que Shaoran y Eriol estarán aquí en unos minutos―
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―Gracias por aceptar la invitación― le decía con una sonrisa aquel chico. Era un chico muy guapo, alto, cuerpo atlético, ojos claros, piel broceada y cabellos negros.
―No fue nada― dijo sonriendo. ―Mi madre me dijo que tenía una cita de compromiso pero nunca pensé que fuera contigo― agradecía que fuera con él ya que lo conocía, habían compartido en unas de esas tantas fiestas de la alta sociedad.
―Te aseguro que me costó mucho―
―¿Por qué?― preguntó sin entender.
―No pensaba que te interesaba un posible matrimonio a temprana edad―
―Pues no todavía― aceptó. ―Pero sabemos que nuestros padres hacen estas citas para que nos casemos cuando entremos a la universidad―
―¿Y deseas casarte?― le preguntó con curiosidad.
―Sí― aceptó con emoción. ―Eso sería fantástico―
Un brillo cubrió los ojos del chico.
―Por eso te escogí― tomó unas de sus manos y se la llevó a los labios. ―Eres la adecuada― la morena se sonrojó.
―Pero no para ti― escucharon una acida voz.
Ambos levantaron la mirada sorprendidos y se encontraron con el rostro enfurecido del de ojos azules.
―Eriol― dijo la morena sin entender.
―Con que este era la clase de compromiso que tenías― escupió con enojo.
―¿Y qué con eso?― preguntó sin entender poniéndose de pie.
El moreno la miró con seriedad, los chicos estaban a su lado acompañados de las chicas.
―¿Por qué no dijiste que tenías una cita?― preguntó el castaño mirando al chico que también se había puesto de pie.
―Disculpen, pero nuestra cita de matrimonio no creo que les incumba―
―¿Cita de matrimonio?― preguntó con curiosidad la esmeralda.
―Nosotros nos vamos― dijo la morena tomando la mano del chico pero fue detenía por el moreno.
―Con los únicos que te irás es con nosotros― dijo tomándola del brazo.
La morena lo miró con confusión, desde cuando el moreno se comportaba tan posesivo con ella, si últimamente pareciera ignorarla.
―Lo siento― se disculpó soltándose de su agarre. ―No tengo porqué hacer lo que me dices― dijo. ―Les pediría que no se metan en mi cita― dijo mirando a los dos primos.
Los chicos quedaron desconcertados al ver a la morena alejarse con aquel chico. El moreno veía con ojos furiosos como la de ojos rubís se alejaba con aquel sujeto y no pudo evitar maldecir.
Continuará
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Bueno, esta vez no me disculparé ya que no fue mi culpa, creo que todos escucharon que la página no dejaba publicar, y bueno yo no fui la acepción, apenas puede subir hoy. El capítulo me encantó, parece que ya todo está tomando forma, creo. Shao es un calentón pero nunca haría algo que Saku no quisiera y lo demostró al preferir irse al baño a….bueno lo leyeron al principio xD!
Tengo un problema, necesito cambiar mi disco duro, este no tiene el espacio suficiente, ni tiene me sale el mensaje para que elimine programas para tener espacio, tengo otro disco pero lo necesito formatear pero el problema es que el ordenador no me quiere leer los cds de 7 y no sé que tendrá, tal vez me compre otro ordenador sino arreglo lo que le pasa a este. Bueno el caso es que no sé cuando podré seguir escribiendo, no puedo guardar los capítulos por lo cual no gano nada con escribir, mi USB está full y ni idea que hacer, trataré de arreglar todo este lío lo más rápido posible, así que no se desesperen, seguiré escribiendo pero en los ordenadores de la uni y guardo los capítulos allá ^^
Disculpen las molestias.
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Espero que sea de su agrado y por favor dejen reviews.
Besitos...
