Mundos Diferentes

Disclaimer:CCS No Me Pertenece.

Género: M

Shaoran Li es un chico que lo tiene todo, hijo de un importante magnate en los negocios y nieto de un Rey, según él es feliz o por lo menos eso cree antes de conocer a Sakura Kinomoto, una chica de clase media con muchos deseos de vivir, ayudar a su familia y salir adelante. La vida de Shaoran se pone patas arriba con la entrada de Sakura a esta, lo que no sabe es que al momento en que Sakura entra a su vida un grave secreto de su familia amenaza a ser descubierto. Él tiene que amar y aprender a perdona y ella está dispuesta a enseñarle.

―"Teléfono"

Pensamientos


Capítulo 13

Inevitable

―Me lo imaginaba― decía unos de los gemelos al escuchar lo dicho por su hermano. Meiling estaba enamorada de Eriol. Estaban reunidos en un elegante restaurante, a unas cuantas mesas de donde estaba el de ojos azules esperando su cita de matrimonio, el día anterior luego de haber vuelto de su pasadía en yate sus padres le habían informado que tendría un desayuno con una candidata a ser su esposa. Había aceptado pero no tenía ningún interés en casarse con una desconocida, tenía una novia a la cual amaba y nadie le iba a decir con quien no o con quien sí tendría casarse y mucho menos su abuelo, el cual estaba tras todo eso.

―Debe de ser horrible para ella― se expresó Yamazaki. ―Tomoyo es su mejor amiga y la novia del chico al cual quiere― observó al castaño quien estaba en silencio, el día de ayer este se hubo molestado verdaderamente con ellos por estar tratando de escuchar tras la puerta, aunque ellos le hubieron asegurado que no habían escuchado nada él no le hubo creído.

―Diablos, se complican la vida demasiado― se quejó Yue. ―Y creo que ahora se complicará más― señaló con la mirada la mesa del moreno, este estaba de pie y muy sorprendido al ver a la chica. Tomoyo, ella era su cita de matrimonio.

Los chicos observaban con incredulidad, la morena parecía ser la cita de compromiso del de ojos azules.

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―Tomoyo― estaba sorprendido de verla allí, frente a él. ―¿Qué haces aquí?― le preguntó sin entender, ella era su cita de compromiso.

―Ehmm…yo, mi madre me dijo que tenía que venir a este lugar― dijo con la cabeza inclinada.

―¿Una cita de matrimonio?― le preguntó, no pudo evitar sonreír, si ella era su cita de compromiso eso lo cambiaba todo.

―Sí― lo observó de arriba abajo, estaba vestido de manera casual, unos jeans con una camisa blanca y un sweater negro. ―¿Tú qué haces aquí?― le preguntó.

―Creo que eres mi cita de matrimonio― como todo caballero le ofreció que tomase asiento para luego hacer lo mismo. ―¿Sabías algo?―

―No― se apresuró a decirle, el día anterior cuando hubo llegado a su casa fue que se enteró pero su madre ni le dijo con quien sería, solamente la dirección y la hora. ―¿Tú sí?― le preguntó.

―Sí, mi abuelo me lo había dicho, no tenía interés pero ahora he cambiado de idea― la miró de manera intensa, logrando que ella se sonrojara. Se inclinó un poco sobre la mesa y acercó sus labios a unas de las pálidas mejillas de su novia. ―Me alegro saber que seas tú mi chica― susurró cerca de su oído para volver a incorporarse en su asiento. La miró sonriendo. ―¿Almorzamos?―

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―¿Por qué te tardaste tanto?― le reclamaba la de ojos rubís al chico recién llegado.

―Disculpe usted, princesa― se disculpó con falsa culpa. Ella le dio la espalda y empezó a caminar alejándose de él. ―Espera, me obligaste a venir hasta aquí y ahora te enojas― le reclamó, se interpuso en su camino y la obligó a detenerse.

―No te obligué― le dijo. ―Ni que te hubiese puesto un arma en la sien―

―Verdaderamente que eres insoportable― se cruzó de brazos, desvió la mirada y pudo ver un pequeño puesto de helados. ―Ven, necesitas algo frío para que se te pase lo de amargada― la tomó del brazo y la haló obligándola a caminar hacia el puesto.

Estaba algo sorprendida, caminó en silencio tras él con un muy notable sonrojo en las mejillas.

―¿De qué deseas tu helado?― la miró sin entender, estaba algo sonrojada mientras su mirada estaba clavada en sus manos las cuales estaban entrelazadas. ―Mocosa― la llamó haciendo que saliese de su entresueño.

La morena retiró su mano de entre las masculinas y se alejó con rapidez. No tenía que permitir que la tomara de la mano y mucho menos que su rostro se sintiese tan caliente como en aquellos momentos.

―No me toques― le pidió.

Maldijo por lo bajo, esa tonta lo invitaba a salir y ahora le salía con aquello, niñata rica y malcriada. Olvidando lo del helado la encaró.

―Fuiste tú quien me invitó, solamente soy siendo paciente contigo, mocosa― no iba a aguantarle sus berrinches por lo cual se dio media vuelta con la clara intención de marcharse.

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―¿Te casarás con ella?― preguntaba Yukito con curiosidad. La noche había caído en la ciudad y los chicos estaban reunidos en el club. ―Están muy jóvenes, se aburrirán cuando ya hayan descubierto todas las posiciones sexuales―

―Tu siempre pensando en sexo― le reclamó su gemelo. ―Pero Yuki tiene razón, no están como que muy jóvenes para casarse―

―Algo― aceptó el de ojos azules encogiéndose de hombros. ―Pero es mi novia y me gusta― les dijo.

―Yamazaki y Chiharu son novios y se gustan y no por eso se casarán tan rápido― le recordó el gemelo. El moreno le acababa de contar sus planes, no tenía ningún problema casándose con su novia, amaba a Tomoyo y aunque estaban algo jóvenes para el matrimonio no se lo encontraba una aberración como los demás los cuales estaban demasiados sorprendidos.

―Basta, si ellos desean obedecer a sus padres no le veo problema alguno― defendió Yamazaki al de ojos azules. ―Chiharu y yo lo haremos también solamente que no ahora―

―Bueno, si te quieres casar es son tus asuntos― dijo nuevamente el gemelo recostándose en su asiento.

―No creen que es algo apresurado― habló el castaño el cual había estado en silencio escuchando con atención a los chicos. ―Si se quieren pueden esperar hasta tener la suficiente edad para casarse―

―Cierto― apoyó al castaño unos de los gemelos.

―No estoy diciendo que nos casaremos ya, quizás lo haremos cuando terminemos el colegio― les dijo. ―

―¿Lo harán público― le volvió a preguntar el castaño a su primo.

―Supongo― con todo aquel interrogatorio se sentía incómodo, especialmente con su primo, este no pareciere agradarle que fuese novio de la morena. ―Ya que están tan interesados sobre mi relación con Tomoyo, quiero saber algo― les dijo con seriedad.

―¿Sobre qué?― preguntó Yamazaki.

―¿Por qué no me dicen la verdad?― los chicos lo miraron sin entender. ―Desde ayer están muy extraños― quizás su primo supiese disimular cualquier cosa que pasara pero los chicos eran muy evidentes.

Los chicos se miraron entre sí dejándole saber que era muy cierto lo que pensaba, pasaba algo, algo lo cual no sabía.

―No es nada importante― habló, no le diría los sentimientos de la morena, era mejor no preocuparlo con algo así. ―Todavía sigo enojado con ustedes― justificó. ―Y no pensaba que tu cita de matrimonio fuese Tomoyo, todavía no me lo creo― era mejor aquello a que decirle la verdad.

―¡Diablos!― exclamó Yukito. ―Todos están tomando los noviazgos muy en serio― miró a castaño. ―¿Piensas casarte con nuestra gatita?―

―Estás loco― sonrió burlonamente y se puso de pie. ―Estoy muy joven―

―Caro, y si sacamos que no han follado, pobrecito de nuestro lobo pervertido― se burló Yue.

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―Tranquilízate― le pedía la morena a Nadeshiko quien caminaba de un lado a otro con el teléfono al oído.

―Por favor, dime que Sakura está contigo― pidió la preocupada madre. 12 de la media noche y su hija no había llegado a la casa.

―"Lo siento señora, ella me pidió que la dejara a una cuadra de su casa, me dijo que tenía que hacer algo"― se escuchó la voz de la morena sin entender.

―Sakura no ha llegado a casa desde que salió contigo― escuchar lo de minutos atrás dicho por Tomoyo solamente la preocupó mucho más.

―"Llamaré a Shaoran, quizás esté con él"

―Por favor, no dejes de avisarme― le pidió antes de corta la comunicación. ―No está con ella― les informó a su amiga y a su esposo.

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―Deja de moverte tanto, estúpida― le gritó un sujeto amarrándole las manos tras la espalda. ―Diablos, para ser tan pequeña eres un dolor de cabeza― dijo luego de terminar de amarrarla.

Intentaba inútilmente de soltarse y defenderse de esos sujetos. Apenas recordaba, le había pedido a la amatista que la dejase antes de llegar a su casa, deseaba comprar ingredientes para hacerle algo especial al castaño, pero apenas la elegante limusina se había alejado de su visión hubo sentido como alguien le tapaba la boca y la nariz, luego de allí se había despertado con los ojos vendados al igual que la boca.

―Ya la tenemos― escuchaba una voz diferente a la de minutos atrás.

―"Jueguen con ella, tóquenla, háganle todo los que deseen pero no la violen, quiero ser testigo de eso, tengo que asegurarme que cumplirán su trabajo"― sin esperar más dio por terminada la charla.

―¿Empezamos jefe?― preguntó unos de los dos chicos que allí estaban. Era de músculos normales, con el cabello un poco largo, barba de días sin afeitar y ojos claros.

―Maldita loca― susurró el hombre dejando el celular sobre la mesa y sentándose en una silla, observó a la chica quien parecía muy asustada, claro, quien no lo estaría estando en aquellas circunstancias. ―No la pueden follar, ella desea ver cuando lo hagamos― les dijo a ambos hombres.

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―¿Dónde está mi hija?― fue la primera pregunta que escuchó el castaño al la madre de su novia abrirle la puerta, desde que la morena lo había llamado preguntándole por la esmeralda y diciéndole que esta no estaba en su casa lo había preocupado por lo cual no dudo en ir a la casa de esta y ver qué pasaba.

―Lo siento señora, sólo nos vimos en la mañana― le dijo a la preocupada mujer.

―¿Han llamado a la policía?― preguntó Yukito. Allí estaban los chicos los cuales no dudaron en acompañar al castaño.

―Sí, estos dicen que no pueden hacer nada, tiene que tener 72 horas o más desaparecida― habló el padre de la esmeralda quien tenía a su esposa tomada de los hombros al ver como nuevamente esta empezaba a llorar nuevamente.

―Salgamos nosotros a buscarla― propuso Eriol. ―Si Tomoyo la dejó cerca de aquí quizás encontremos algo sobre su paradero―

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Habían pasado algunas horas desde que la tenían allí, la cabeza le dolía de manera horrible de tanto llorar, en algún momento entre esas horas alguien se le había acercado y le había besado el cuello, inmediatamente supo con qué propósito la llevaron allí. Luego de aquello la habían dejado sola, hasta esos momentos.

―Muy bien chiquita, nos divertiremos un poco― habló unos de los hombre, sabía que eran tres, o por lo menos eso dedujo por las tres diferente voces que le habían hablado. Sintió como la tomaban de una pierna y la halaban con brusquedad hacia el borde de la cama, gritó y pataleó, haciendo así solamente que la tomaran de las piernas y se las separaran con demasiado rapidez, un agudo dolor se escapó de su garganta mas se perdió contra la cinta adhesiva que le tapaba la boca para evitar que pudiese gritar.

¡No!― gritó mentalmente al sentir como aquel sujeto detenía sus pataleos.

―La chiquita sabe cómo dar la pelea― escucho con burla a otro hombre, su voz provenía de unos de sus lados, demasiado cerca para su gusto. Con las manos amarradas a los barrotes de la cama y aquel sujeto inmovilizan sus piernas había quedado a la merced de ellos. Movía la cabeza de un lado hacia otro e intentaba deshacerse de los agarres que la mantenían a merced del sujeto que le separaba las piernas. ―Así será más fácil― sintió como ese sujeto se hubo inclinado lo suficiente como para esconder su rostro entre el hueco de su cuello y hombre, mientras que unas manos se deslizaban por su costado.

No volvió a escuchar a ninguno de los tipos hablar, solamente sentía como tocaban su cuerpo, como la tenían inmóvil y la tocaban a su antojo, las lágrimas y el asco casi la ahogan cuando sintió como de manera peligrosa unas manos empezaban a rasgar sus ropas hasta perderse en aquel lugar que solamente su novio había tocado. Shaoran, él la salvaría, siempre lo hacía, era su superhéroe, no la podía abandonar ahora, no ahora.

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―¿Puedes ayudarme?― preguntaba el castaño.

―"¿Por qué no me llamaste?"― le reclamó su padre, lo cierto que cuando le dijeron que su novia había desaparecido ni hubo pensado en llamar a su padre. ―"¿Dónde estás?"― le preguntó su padre.

―La policía le dijo a sus padres que no podían hacer nada hasta no tener 72 horas desaparecida― se llevó una mano al cabello, cada minuto que pasaba sentía que Sakura estaba en peligro, cuando la conoció la primera vez la salvó de que un idiota abusara de ella, luego en el club también la tuvo que salvar, ahora esto, su mente procesaba lo peor, no quería ni imaginar si nuevamente se encontraba en una situación así y mucho menos que no tuviera ni idea de donde pudiese estar para ayudarla. Diablos. ―Salimos a buscarla―

―"¿Tienes alguna idea de donde puede estar?"― el tono de voz de su hijo se escuchaba preocupado.

―No, solamente no quiero que le suceda nada―

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Su llanto era silenciado por la cinta adhesiva mientras sus lágrimas se perdían entre la venda que tenía tapando sus ojos, había gritado, pataleado y forcejado para liberarse de los agarres de aquellos depravados sujetos, mas todo había sido en vano, estos tenían largos minutos tocándola, le habían desgarrado la parte de arriba de la ropa junto al sujetador, dejándola desnuda de la cintura hacia arriba. Había pensado que lo que le hubo pasado en el club había sido lo peor de su vida, pero que equivocada estaba, aquello era mucho peor.

―¿Crees qué si la tocamos un poco más el jefe se enojará?― preguntaba uno desviando la miraba hacia la parte baja del cuerpo femenino.

Entre todo el dolor y asco que sentía, escuchaba como ellos hablaban entre sí, sin apartar las manos de su cuerpo. Intentó cerrar las piernas inútilmente cuando una de las asquerosas manos de unos de los sujetos fue sobre su parte íntima, tocándola.

―Está calientita― se expresó con voz ronca mientras sus dedos se deslizaban sobre la unión entre las piernas femenina.

―Déjame tocarla― exigió el otro hombre con celos.

―No, tu encárgate de sus pechos, yo seré el primero quien la probará― asegurándose de tenerla bien sujeta de las piernas inclinó el rostro y olió sobre la ropa interior de la castaña. Utilizando las pocas fuerzas que les quedaban pataleó hasta lograr golpear fuertemente al sujeto en el rostro. Un grito desgarrador se perdió en su boca al sentir como el otro sujeto le apretaba con demasiada fuerza unos de sus pechos. ―Maldita perra― tuvo que alejarse de la chica, esta con la fuerte patada le había partido la nariz. Tenía que impedir que esos bastardos la siguieran tocando, sentía sus asquerosos labios sobre su cuerpo, cuello, pechos, sentía asco, deseaba vomitar, por primera vez en la vida sintió asco de sí misma.

Te protegeré― recordó las palabras de su novio luego de salvarla en el club, en aquellos momentos le creyó pero ahora sus palabras eran lejanas. Vacías. No, Shaoran no la podría proteger siempre.

Cuando el hombre nuevamente la tomó con brusquedad de las piernas se dejó hacer. Su cuerpo se arqueó por el asco cuando este sin dudarlo hundió la cabeza entre sus piernas y la mordió sobre las bragas, chilló más por la repulsión que por el dolor.

―Ahora verás, maldita zorra― se irguió, llevó sus manos al borde de las bragas y se dispuso a quitárselas, al hacer aquello hubo bajado la guardia por lo cual cuando la esmeralda lo pateó de lleno en el rostro nuevamente este no pudo evitar el fuerte golpe. El sujeto que estaba tocando sus pechos se alejó para socorrer a su amigo el cual se agarraba la nariz de donde salía bastante sangre al igual que su boca. ―¡Maldita puta!― quiso acercarse a la castaña la cual se asustó por el grito del hombre pero el otro lo de tuvo al ver las intenciones del primero.

―No podemos pegarle― le recordó. ―Por lo menos no hasta que el jefe lo autorice― miró a la castaña quien se había colocado en forma fetal en la cama. ―Será mejor que le amarremos los pies y te vayas a curar―

―Te juro que te follaré tan duro que te romperé― le prometió con odio a la esmeralda, la miró por última vez y salió por la puerta la cual estaba abierta.

Tomó una soga que allí había, se acercó a la cama y sin que la esmeralda se molestara en protestar le amarró los pies.

―El jefe no tarda en llegar, te follaremos los tres, pequeña puta― se había inclinado y lamido la mejilla.

Las lágrimas se perdían contra la venda que tenía en los ojos, no, esos tipos no la volverían a tocar, mientras ellos estuvieron entretenidos tocando su cuerpo, en su forcejeo había conseguido aflojar las cuerdas que sujetaban sus manos, las muñecas les dolían pero no importaba. Cuando escuchó la puerta cerrarse con rapidez se desató las manos, era ahora o nunca. Se quitó las vendas de los ojos con lentitud, estos le dolían, le ardían, el lugar donde estaba no lo podía ver muy bien, aunque la luz estaba encendida no podía concentrar su mirada en ningún lugar. Se desamarró los pies, le costó poner de pie pero lo consiguió, se sentía mareada, adolorida. Rasgando un poco de las sucias sábanas se la colocó hasta conseguir taparse un poco de su adolorido cuerpo.

Tenía que salir de allí, cuando finalmente pudo enfocar la mirada pudo divisar una mesa la cual estaba bajo una ventana. Sin dudarlo se subió sobre la silla que estaba al lado de la mesa y luego a esta, la ventana estaba entre abierta, con algo de dificultad la abrió. Estirándose todo lo que su estatura le permitía logró tener la mitad del cuerpo del otro lado. Estaba oscuro, no había ninguna luz. El golpe en su espalda fue seco, gritó por este pero no pudo escuchar nada, todavía llevaba la boca tapada, quitándose la cinta adhesiva consiguió ponerse de pie, la caída de la ventana hasta el lado exterior había sido dolorosa, pero no más dolorosa que los recuerdos de aquellos tipos tocándola, no más dolorosa que recordar como esos tipos habían tocado sus pechos y luego chupado. Ante aquel recuerdo tuvo que inclinar la cabeza al sentir deseos de vomitar, no tardó en hacerlo, el vómito abandonó su boca como rio. No era tiempo para aquello pero su vómito no cesaba, solamente tener el recuerdo de esos sujetos tocando sus pechos, tocando aquel lugar sobre sus bragas, en un momento le habían dado media vuelta para dejarla de espalda y tocaron su trasero, de manera brusca hasta introducir unos de sus asquerosos dedos en aquel lugar, un lugar el cual ni su novio había tocado.

Nunca en su vida se hubo sentido tan sucia, tan asquerosa. Llevándose una mano a la boca consiguió limpiarse. No podía ir a su casa, se moría de la vergüenza, nadie podía verla en aquel estado, en especial Shaoran. Shaoran, que pensaría de ella ahora, ya no la seguiría queriendo, lo entendía, que chico iba a querer a una chica como ella, una chica que no tuvo las fuerzas para protegerse, una chica que hubo dejado que alguien fuera de su novio le hiciera cosas aberrantes. No, no podía permitir que nadie la viese en ese estado, especialmente él. Gruesas lágrimas se deslizaron por sus mejillas, lloró amargamente mientras se dejaba caer en el piso, era una cualquiera, una porquería, una sucia, una puta, nuevamente las ganas de vomitar invadieron su boca. No sabía para donde iría, no tenía a quien recurrir, ni siquiera a unas de las chicas, estas de seguro le dirían a su novio o peor, la juzgarían por haber dejado que la tocaran de esa manera. Unos extraños ruidos la pusieron en alerta, del otro lado de la pared los tipos acababan de descubrir que había escapado, con dificultad se puso de pie y corrió para alejarse de allí.

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―¡Suéltame!― exclamó la de ojos rubís, cuando habían salido a buscar a la esmeralda hubo ido con el hermano de esta.

―No seré tu juguete― le advirtió dejándola entre su cuerpo y la pared. ―Pareces una mocosa desesperaba para que ese idiota le preste atención― se burló. ―Amando al novio de tu mejor amigo― prosiguió. ―No hay algo más despreciable, te mueres por el novio de tu mejor amiga…..― el fuerte golpe contra su mejilla lo hizo callar.

―¿Qué está pasando aquí?― la profunda voz del moreno llamó la atención de ambos los cuales desviaron las miradas.

―Eriol― habló la morena sorprendida. Su corazón golpeó con violencia su pecho. No, él no pudo haber escuchado, él no podía saber la verdad.

―A ti que te importa― lo enfrentó el castaño.

―Meiling― la llamó con seriedad, esta estaba pálida.

―No la molestes― rodeó a la morena de la cintura y la acercó a su cuerpo. ―Encárgate de cuidar a tu propia novia―

―A ver, imbécil― gruñó, le molestaba sobremanera ver a ese sujeto tan cerca de la morena, era una rabia la cual nunca hubo sentido. ―Sácale tus manos de encima― le advirtió con poca paciencia.

―Basta― escuchó a la rubí. ―No eres mi padre, Eriol― le dejó saber. ―Y tú― señaló a Touya. ―Se acabó todo esto, olvida todo lo que te he dicho y lo que sabes― se separó de él y con pasos seguros se alejó dejando a ambos jóvenes solos.

―Estás tentando tu suerte― habló el moreno luego de ver a la morena alejarse. El castaño le sonrió de manera triunfal y arrogante. Caminó hasta estar a su lado.

―Ella me gusta― susurró justo para que el chico escuchara. ―Será para mí― le aseguró. ―No la mereces―

―¿Qué sabes tú?― le preguntó con la misma tranquilidad, una tranquilidad la cual no sentía al escuchar los sentimientos de ese sujeto hacia Meiling.

―Yo la amo, tú no― le aseguró nuevamente.

―Baja de esa nube, ella nunca saldría contigo― sonrió con burla. ―No eres su tipo―

―Mmm, extraño― dijo de manera pensativa. ―Hoy tuvimos una cita― el moreno lo miró con sorpresa. ¿Una cita? ―No eres indispensable en su vida, ella necesita un hombre de verdad, no un mejor amigo―

Guardó silencio al escuchar aquello. Sonrió de manera triunfal y se alejó del moreno, dejándolo pensativo y solo.

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Cuando no pudo seguir corriendo calló de bruces contra el frío suelo, se había alejado lo bastante de aquel oscuro lugar, ahora estaba por un parque, uno cual conocía bastante bien, este estaba no muy lejos de su casa.

―Mira que nos trajo la noche― escuchó a sus espaldas, arrastrándose como pudo hasta hacerse un ovillo en el suelo observó a dos hombre acercándose, su cuerpo se estremeció del miedo. La habían encontrado.

―Oigan ustedes― escuchó otra voz, una que entre la oscuridad que eran sus pensamientos y mente se le hizo familiar. Escondió el rostro, y se abrazó a sí misma. No quería aquello nuevamente, no lo soportaba, no soportaba los recuerdos, no soportaba el martilleo que sentía en su cabeza. ―¿Han visto a esta chica?― era Yue el cual en esos momentos le mostraba una foto en su celular de la castaña a aquellos sujetos.

Los hombres miraron sobre sus hombros, la chica seguía allí hecha un ovillo, acostada en el suelo. Yukito quien había notado como esos dos habían desviado la mirada se percató, allí acostada en la fría tierra había una persona, esta permanecía abrazada a sí misma, estaba cubierta por una tela sucia, su espalda era visible y lo que más le llamó la atención fue que aquella persona estaba casi sin ropa.

―Sakura― dijo sin voz, no sabía si era ella pero algo se le hacía demasiado familiar. Al escuchar su nombre levantó un poco la cabeza, buscó a la persona que la hubo llamado y sus esmeraldas se encontraron con un par de ojos grises y luego con otros del mismo color. Yue y Yukito.

Ambos gemelos quedaron aterrados al ver el pálido rostro femenino, las sonrojadas mejillas y los irritados ojos de tanto llanto.

―¿Qué le hicieron?― preguntó en voz baja Yue. Estaba en shock. Camino con lentitud hasta la esmeralda, se acercó a esta y ella retrocedió, arrastrándose por el piso. No, ellos no la podían ver en aquel estado, se lo dirían a Shaoran, él la odiaría. Tenía que irse, irse lejos donde no la encontraran, donde su familia no se avergonzara de ella y donde Shaoran no la odiara.

―Ga….gatita― sus ojos no podían creer lo que veían, Sakura parecía un animalito asustado, era como si tuviese miedo de ellos. Con la mirada oscurecida y llena de odio volvió a observar a los tipos que estaban allí. Malditos, viendo el estado de la esmeralda era fácil saber lo que había pasado. La habían abusado.

Cuando su hermano se hubo lanzado contra unos de los tipos logrando pegarle fuertemente en una mejilla él hubo hecho lo mismo con el otro. Se le hizo fácil dejar fuera de combate a aquel sujeto, desvio la mirada hacia su hermano y vio como este golpea al otro sujeto en el costado sin ningún remordimiento. Sacó su celular sin perder la mirada del tipo, marcó el número de castaño.

―La encontramos― dijo con dificultad. ―Estamos frente al parque, será mejor que no le digas a sus padres― dicho aquello cortó la comunicación. ―Yuki, encárgate de este― le pidió y volvió a buscar a la esmeralda mas esta se estaba alejando, parecía que se había lastimado un pie porque se le hacía difícil correr, corrió hacia ella y la detuvo pero apenas la tomó de un brazo la castaña chilló aterrada por el toque.

Ella lloraba e intentaba zafarse de su agarre y alejarse, no podía dejar que la viesen en ese estado, estaba sucia, la habían ensuciado.

―Sakura, soy yo, Yue― le dijo tomándola de ambas manos para evitar que lo golpeara. Por alguna extraña razón ella no hablaba, solamente lloraba e intentaba zafarse de su agarre.

―¿Qué le hicieron?― preguntó Yukito con odio a aquellos sujetos mientras veía el estado de la castaña. Al ver como el tipo el cual minutos atrás cuando lo hubo visto por primera vez tenía la nariz rota, se reía lo pateó sin compasión en el estómago. Ambos intentaban zafarse de su amarre, el gemelo lo había amarrado de las manos con el cinturón de ellos. ―¡Te pregunte algo, hijo de puta!― le gritó escupiéndole el rostro.

―¿Tú que crees?― le preguntó con burla el sujeto, ganándose un fuerte golpe en la mejilla.

Luego de unos forcejeos con la castaña esta pareció rendirse al ver que no la dejaría ir. Nunca había visto a ninguna chica o persona en ese estado, se quitó la camisa y se la ofreció, ella sin dudarlo la tomó y se la puso, aquello que llevaba apenas le tapaba los pechos.

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El hombre quedó sorprendido al abrir la puerta, eran la dos de la mañana y allí estaba el padre del novio de su hija, no estaba solo, venía acompañado de unos hombres los cuales identificó como perteneciente a la policía y un hombre el cual identificó como el hermano de Hien Li, y la esposa de este.

―Buenas noches― saludó al hombre, se apartó un poco para dejarlos entrar.

―Xiao Lang me informó sobre lo sucedido― le dijo al entrar a la casa. ―Los seños están a su disposición―

―¿Es Sakura?― preguntó la morena acercándose. ―Tuve que darle un calmante, Nadeshiko está muy desesperada…― sus ojos se abrieron con sorpresa al llegar al recibidor y ver a la policía, pero no fue eso lo que la hizo retroceder. Hien Li, la miraba como si hubiese visto a un fantasma. La había reconocido.

La morena miraba a la otra mujer sin creerlo. Ieran Reed, frente a ella, frente a Hien. Por un momento sintió que todo era una jugarreta pero no, al pestañear varias veces y ver que el fantasma de la madre de su hijo seguía tan pálida como un papel frente a sus ojos, supo que ella era real, tan real como 17 años atrás.

―Ieran― fue la esposa de Ran quien pudo articular palabra alguna.

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Lo primero que divisó cuando llego frente al parque junto con Yamazaki fue a dos hombres amarrados quien sabe con qué cosas vigiladas por Yukito y luego a Yue a pasos de allí vigilando a alguien.

―¿Quiénes son ellos?― preguntó Yamazaki con curiosidad al ver a ambos hombres muy golpeados. El gemelo guardó silencio sin saber que decir, no sabía cómo reaccionaría el castaño al ver a Sakura.

―Sakura― sintió un insoportable nudo en la boca del estómago y se le hizo difícil pasar saliva por la garganta, aquella persona que permanecía dándole la espalda a Yue era Sakura, esa castaña cabellera la conocería donde fuese. Era Sakura.

Nuevamente las lágrimas se empezaron a deslizar por sus mejillas. Shaoran, estaba allí. Su corazón latió de manera dolorosa, la odiaría, la iba a despreciar. Con lentitud giró sobre sus talones para ver a su novio.

Shao….― mas de sus labios no salió ningún sonido. No tenía voz.

Veía sorprendido el rostro de su pequeña novia, las gruesas lágrimas caían por sus mejillas hasta perderse en su cuello. Sus rosados labios se habían movido pero de esto no hubo salido ningún sonido. El moreno observaba todo sin entender, preguntándose porque el estado de la castaña mientras los gemelos miraban la escena con preocupación. Con rapidez trapazo la distancia que lo separaban de su pequeña novia, la rodeó con los brazos y la abrazó. Sintió que respiraba nuevamente, ella estaba entre sus brazos, con él, la cuidaría, la cuidaría con su vida si fuese necesario.

Continuará

Ya dije en mi nota de autor de Amor y Conflictos el problema que tuve con el ordenador ^^…..Bueno, hablando de este capítulo la verdad no está muy interesante al principio pero después wow!...me sorprendo yo misma, lo que le pasó a Saku me quedó mejor de lo que me esperaba, los ojos se me llenaron de lágrimas al escribirlo, sé que no fue para tanto pero entiendan que para ella lo fue, es muy inocente y por eso lo puse tan dramático, tengo muchos deseos de llorar x_x….Fue desgarrador, bueno para mí, pero no todo termina ahí, ahora vendrán la consecuencias de lo que vivió. Quiero dejar en claro lo que le hicieron a Saku, toqueteos por doquier, tanto como con boca y manos, mas nada de boca allí…uffff hay privilegios que solamente son para Shao –w-…Saku quedó traumada, tanto gritos la dejaron sin voz, por eso no habla, veremos cómo sale de esta.

Finalmente Hien e Ieran se encuentran, ahora se sabrá la verdad, toda la verdad, no solamente Sakura la pasará mal, a Shao ya mismo le tocará su parte, no se desesperen. La relación entre Mey y Touya esta confusa, bueno, no es una relación, no tienen nada, aun xDDD!...Eriol está que no se aguanta de los celos y ahora que nuestro guapote de Touya le dijo lo que sentía por Mey quien sabe cómo reacciona nuestro sexy moreno, todavía habrá mucho mas de ExTxMxT, en especial con nuestro trio amoroso.

Muchas gracias por todos sus reviews los cuales son muy motivadores ^^...También muchas gracias por sus alertas ^^...me alegra saber que guste tanto la historia *O*

Espero que sea de su agrado y por favor dejen reviews.

Besitos...

Hasta el próximo capitulo...