Mundos Diferentes
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Disclaimer:CCS No Me Pertenece.
Género: M
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Shaoran Li es un chico que lo tiene todo, hijo de un importante magnate en los negocios y nieto de un Rey, según él es feliz o por lo menos eso cree antes de conocer a Sakura Kinomoto, una chica de clase media con muchos deseos de vivir, ayudar a su familia y salir adelante. La vida de Shaoran se pone patas arriba con la entrada de Sakura a esta, lo que no sabe es que al momento en que Sakura entra a su vida un grave secreto de su familia amenaza a ser descubierto. Él tiene que amar y aprender a perdona y ella está dispuesta a enseñarle.
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―"Teléfono"―
―Pensamientos―
Capítulo 16
Escapando
―Repita lo que dijo― su tono de voz era grabe, frio y distante.
―Xiao Lang― intentó acercársele pero la dura mirada de este la hizo desistir.
―Con que soy su hijo― el tono frió de su hijo lo hizo observarlo con atención. El castaño se veía demasiado serio, demasiado distante. Había escuchado todo. ―Ieran Li― apretó las manos hasta hacerlas puños. ―La madre que pensé que estaba muerta― prosiguió.
―Xiao Lang, hijo― dijo con dolor.
―No se atreva, señora― dijo con tono frío cuando esta nuevamente intentó acercarse y tocarlo.
―Xiao Lang― lo llamó su padre.
―Tu madre murió cuando naciste, nunca dudes de cuanto te ama, Xiao Lang, ella siempre te cuidará desde el cielo― narró lo que su padre le decía cuando era pequeño, cuando estaba en el colegio. Todos los recuerdos de su niñez invadieron sus pensamientos, el día de los padres en su colegio, cuando eran reuniones de madres, cuando las madres de sus compañeros organizaban fiestas y quien iba como su madre era su tía, esta para él era la mujer más cercana, a la que en verdad apreciaba y respetaba.
Dio media vuelta con la clara intención de marcharse.
―¡No me toques!― le gritó lleno de odio. ―¡No soy su hijo, mi madre está muerta!―
―¿Qué está pasando?― era el padre de la castaña el cual estaba tras el castaño.
―Ieran― dijo la madre de la esmeralda al ver el estado de su amiga.
―No te vallas― le pidió al castaño, pero este ya pasaba al lado de su suegro con la clara intención de salir de aquel lugar.
―¿Shao?― bajaba con pasos lentos las escaleras, mientras ella y sus padres estaban en su habitación habían escuchado los gritos los cuales obligaron a sus padres a ir a ver de que se trataba.
―Tengo que irme― le dijo sin mirarla. No quería que lo viese así. Quería que todo fuese una vil mentira, que su madre no era esa mujer la cual lo había dejado abandonado, que su abuelo no fuese ese hombre sin corazón pero sobre todo que su padre le hubiese negado todo. Se detuvo cuando ella lo tomo de la mano.
―¿Nos vamos?― le preguntó. No quería estar lejos de él.
―Regresaré con los chicos, tienes que estar con tus padres― la miró, ella lo miró desconcertada, su mirada se veía dolida. Negó con la cabeza.
―Voy por algo de ropa― sin esperar subió con rapidez las escaleras y minutos después bajó con una pequeña mochila. ―Mamá, papá, voy con Shaoran― le gritó a sus padres. Lo tomó de la mano y lo halo para que ambos saliesen de la casa, hasta el auto del castaño.
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Su esposo no la dejó salir del estudio cuando escuchó la despedida de su hija la cual se iba con el castaño, lo que esta les había contado había sido la cosa más dolorosa que ambos hubiesen escuchado jamás pero recordar como ella y su novio se miraban le hizo saber que ella con él se sentía protegida y querida y que por el momento era mejor dejar que estuviesen juntos del tiempo posible,
Hien permanecía en silencio, no se había movido de lugar desde que su hijo hubo entrado y sorprendido a ambos. Shaoran estaba furioso, demasiado, nunca lo había visto en aquel estado, la manera y el odio con el cual lo hubo mirado a ambos le había sorprendido, ambos siempre habían tenido buena comunicación, nunca quiso decirle la verdad sobre su madre, no quería que se llevara una desilusión, que supiese que su madre había preferido a un hombre que a su propio hijo. No quería destruir la burbuja de su hijo, cuando este era un niño siempre le hubo contado los buenos momentos que pasó junto a su madre, lo bueno que ella fue, pero claro, nunca le contó su abandono y traición.
―Lo….lo..sabe― le dijo la morena a la madre de la esmeralda entre sollozos. ―Me odia, lo vi en sus ojos― dijo con dolor.
La otra mujer no pudo hacer otra cosa que abrazarla, a pesar que sus situaciones eran diferentes, ambas sufrían por sus hijos. Fujitaka observó al castaño, este parecía debatirse entre acercarse o no a la morena la cual lloraba en los brazos de su esposa sin consuelo.
―No― sintió seca la garganta. ―No creas que creeré ningunas de tus palabras― le dijo con dureza. Caminando con lentitud se acercó a la puerta. ―No te acerques a mi hijo― esto último lo dijo con énfasis. Shaoran era su hijo, esa mujer no tenía ningún derecho sobre él. Detuvo sus pasos cuando sintió como unas manos temblorosas pero con firmezas tomaban su antebrazo.
―Por favor― pidió entre lágrimas. ―No me lo quites― le pidió con dolor. ―No lo alejes de mi― él permanecía de espaldas, sin mirarla. ―Te lo suplico― dijo ahogando los sollozos.
Apretó las mandíbulas cuando algo en su interior se removió, siempre había odiado escucharla llorar, cuando se conocieron ella estaba llorando y había maldecido la causa de su llanto. Una mujer tan hermosa como era ella no tenía que llorar por nada o por nadie. Le gustaban sus sonrisas, esas que lo hacían amarla más y más. Giró sobre sus talones para enfrentarla, esta retrocedió al sentirse intimidada.
―Quiero saberlo todo― dijo con tono frío y cortante. ―Absolutamente todo― dijo. ―Pero te juro que si todo es mentira te arrepentirás el resto de tu vida― amenazó. ―Si todo es una vil mentira desearás estar muerta― le aseguró.
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―Tú― el grito del castaño cuando entró a su apartamento alentó a los chicos quienes estaban recostados en el mueble comiendo palomitas de maíz y viendo una película. ―¡¿Lo sabías, verdad?― otro fuerte grito y seguido pudieron ver a un furioso Shaoran quien arrastraba a la esmeralda. ―¡Contéstame, maldición!― le gritaba lleno de furia. ―¡Te hice mía, mi mujer, maldición!― se pusieron en alerta al ver como este tomaba a la castaña de los brazos con demasiada brusquedad. ―¡Dejaste que te hiciera el amor sabiéndolo!―
―Shao…no….― trataba de decir con los ojos llenos de lágrimas, el camino hacia el apartamento había sido muy silencioso, hasta incómodo, pero al entrar al edificio y tomar el elevador él la hubo tomado con brusquedad de un brazo y apenas el ascensor llegó al piso marcado, este la hubo arrastrado hasta el apartamento.
―¡¿Por qué?― los chicos estaban sorprendidos y hasta aterrados por como el castaño tenía tomado de los brazos a la castaña y le gritaba encolerizado. ―¡Dime, maldita sea!― exigía apretando más su agarre sobre la piel de su novia. ―¡¿Por qué, Sakura?¿Por qué, maldita sea?―
―N….n…o lo…sa…bía….― decía presa del pánico y llena de miedo, las lágrimas se derramaban de sus orbes esmeraldas hasta sus mejillas. El fuerte agarre del castaño le estaba lastimando pero más su mirada, su enojo, su odio hacia ella. Cerró los ojos como queriendo escapar de su feroz mirada, mas al hacerlo, aquellos sujetos de la noche anterior invadieron su mente, nuevamente sentía que la tocaban, que le volvían a hacer todo nuevamente. ―¡No!― gritó aterrada. ―¡No quiero!― volvió a gritar, su ojos permanecían ocultos tras sus parpados, sus mejillas húmedas por las lágrimas y su labio inferior temblaba.
―¡No finjas!― sin importarle los gritos de la castaña intentó zarandearla de los hombros pero no pudo cumplir con su objetivo, alguien le había golpeado con demasiada fuerza la mejilla y lo había tirado al piso.
Escuchar los reclamos y ver el mal trato del castaño para con su novia los había dejado de una sola pieza, pero escuchar el grito de la castaña y ver como esta negaba con la cabeza los hubo hecho reaccionar. Con rapidez Yamazaki había separado a la esmeralda del castaño y Yukito se había encargado de golpearle fuertemente la mejilla hasta que este hubo caído al piso. Buscó a su agresor con ojos furiosos y sin pensarlo o dudarlo se le fue arriba al gemelo quien lo enfrentó.
La castaña quien lloraba y se mecía de un lado a otro solamente escuchaba los gritos e insultos de los chicos que se peleaban. La de cabellos cafés intentó socorrerla pero no sabía cómo hacerlo, ella se veía tan débil y frágil que pareciere que en cualquier momento se rompería.
―¡Maldición, Shaoran!― le gritaba Yamazaki intentando separarlo del gemelo.
―¡Yuki, basta!― al igual que Yamazaki intentaba separar a su hermano del castaño
―¡No sé qué mierda te pasa!― le gritó separándose del castaño de mala ganas. ―Pero…― se llevó el dorso se la mano y se limpió el labio el cual el castaño le hubo roto en un golpe. ―Si le vuelves a poner un dedo encima o la vuelves a mirar como la mirabas, te mato― lo amenazó, Shaoran era su amigo, se conocían desde los nueve años y nunca en todos sus años de amistad lo había visto comportarse así con una chica, nunca había visto el odio que vio en sus ojos minutos atrás, sabía que algo pasaba pero no por ello iba a permitir que maltratara a su novia y mucho menos luego de lo que ella hubo pasado.
Escuchar las palabras de Yukito fue como un golpe a la realidad, su chocolate mirada buscó a su novia y se aterró, esta estaba en un mueble, con la cabeza oculta entre las piernas mientras se mecía, se consolaba.
―Saku….― poniéndose de pie y con una mano en las costillas intentó acercarse a ella. Ella lo necesitaba cerca. ―Quítense― les ordenó a los tres chicos los cuales se pusieron de escudo protegiendo a la esmeralda.
―¿Para qué la golpees?― dijo Yue con seriedad. ―¿Te volviste loco?―
―¡Diablos!― gruñó, no podía explicarle lo que había pasado, no ahora con su novia en ese estado. ―No tengo perdón pero ella me necesita― sentía la cabeza dándole vueltas, maldijo Yukito y sus putos golpes.
―Eres nuestro amigo, pero nada justifica tu comportamiento― le dejó saber Yamazaki.
―¡Eres un maldito, Shaoran!― quedaron con los ojos como platos cuando la novia del moreno se acercó y le golpeó fuertemente la mejilla hasta dejarle el rostro de lado.
Primero un fuerte puñetazo y ahora una bofetada, estaba maldito.
―Eres…―
―Mi madre está viva― susurró Chiharu quien estaba dispuesta a golpearlo nuevamente dejó la mano en el aire.
―¿Tu madre?― preguntó Yukito con poca confianza. ―Eres mejor que eso Xiao Lang― gruñó. Se acercó y lo tomó del cuello de la camisa. ―Pretendes justificarte con decir que tu madre está viva― estaba furioso con él y lo sabía, los chicos solamente lo llamaban así cuando verdaderamente se enojaban con él.
―¡Está viva, joder!― se separó de él. ―Estaba en casa de Sakura, mi padre y ella estaban hablando en la biblioteca y lo escuché todo. Abandonó a mi padre, lo dejó por otro hijo de puta y a mí me abandonó a mi maldita suerte!― le gritó, dejando a todos muy sorprendidos. ―Me enojé con Sakura― esto lo dijo mirándola, ella seguía en el mismo estado. ―Pensaba que ella lo sabía, que me había ocultado todo― confesó. ―Perdí el control, no pude controlarme― confesó. Los chicos lo miraban sorprendidos algo que el castaño aprovecho y se acercó a su novia la cual se estremeció con él le tocó el cabello con ternura. ―Saku― la llamó para que lo mirara, ella intentó correrse hacia otro lado del mueble pero él no se lo permitió. ―Soy yo, Shaoran―
Ella levantó la mirada y lo miró con los ojos empañados de lágrimas.
―Shao…― ahogó un sollozo. ―N..no…me….o..dies― le suplicó mientras nuevas lágrimas se derramaban por sus mejillas.
―Te amo― acarició sus húmedas mejillas, apartándole las lágrimas. Inclinó el rostro sobre el femenino y la besó con ternura. ―Perdóname― le susurró contra los labios. La abrazó con cuidado de no asustarla, era un maldito, como era posible que la hubiese tratado de aquella manera tan miserable.
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―No… ― se negó entre gemidos cuando el moreno la hizo quedar boca abajo sobre la cama.
―Te gustará― le susurró al oído mientras la dejaba prisionera entre su cuerpo y la cama. ―Sólo disfruta―le susurró con picardía. Dejando su trasero a su disposición, tomó su erección entre su mano y la dirigió hasta su húmedo, penetrando su húmedo y apretado canal desde aquella posición.
―Eriol…― gimió al sentirlo en su interior. Aquello era nuevo, en los meses que tenían de novios no habían estado en aquella posición.
―Te dije que te gustaría― dijo con tono pervertido mientras besaba unos de sus hombros. ―Estás tan apretada― su voz fue ronca por el placer, salió de su interior y volvió a adentrarse con rapidez, gruñendo mientras ella gemía por la fuerte penetración.
―Más…más….― pidió entre gemidos cuando las penetraciones se hicieron fuerte e insistentes en su apretado sexo.
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Los chicos no podían creer lo que el castaño le acababa de contar, su madre estaba viva y según lo que le había contado su abuelo tenía culpa de que ella lo abandonara, aunque eso no justificaba su abandono, ninguna madre que en verdad quisiese a su hijo lo abandonaría, o por lo menos eso era lo que pensaba el castaño.
―Lo siento― se disculpó la de cabellos cafés por la bofetada que le había dado minutos atrás.
―Pues yo no― dijo Yukito. ―Sino te golpeaba quien sabe lo que harías― le dijo mirando a la esmeralda quien estaba sentada al lado de su novio.
―¿Y qué piensas hacer?― preguntó Yamazaki con curiosidad.
―Me voy― dijo sin dudar el castaño. ―Esa mujer me buscará, no quiero saber de ella― dijo apretando las manos hasta hacerlas puños. ―Tampoco deseo hablar con Hien― que irónico todo, siempre pensó que había tenido una buena relación con su padre y este lo había engañado toda su vida.
―¿Dónde podrás irte y que no te encuentren?― preguntó Yuki con curiosidad.
―Shaoran, apenas te marches y tu padre no de contigo quien sabe lo que puede pasar― le dijo Yue. ―Si desapareces y tu abuelo se entera esto se pondrá de cabeza―
―No me interesa― dijo con seriedad. ―Me iré―
―¿Para dónde?― le preguntó Chiharu.
―No sé― dijo dejando escapar un suspiro. Aquello no lo había pensado, solamente quería alejarse de todo.
―Bueno, creo que tenemos un lugar― dijo Yue sonriendo. ―Nakuru está de viaje y puedes quedarte en el apartamento que tiene fuera de la ciudad―
―¿Te sigues acostando con ella?― preguntaron Yamazaki y Yuki a la vez.
―No, ustedes se acuestan con ella― dijo con tono burlón el gemelo.
―Sabía que era un calentón, hermanito― dijo molestándolo.
―Y yo que pensaba que eras el más decente― le dijo Chiharu. ―Son tan pervertidos― dijo fingiendo molestia.
―¿Tienes la llave?― preguntó el castaño con interés, ese lugar sería perfecto para esconderse, solamente ellos y la dueña sabían dónde estaba, la abuela de esta le había regalado aquel lugar y los padres de esta no sabían nada al respecto.
―Sí, está en mi apartamento― le dijo.
―Bien― se iba a poner de pie cuando sintió como su novia lo tomaba de la mano, esta no había hablado en toda la plática. ―Sakura― la llamó.
―¿Te vas a ir?― preguntó con tristeza. No quería que él se marchara, la iba a dejar sola, no quería, no quería que la dejara.
―….― no sabía que decirle, no quería dejarla sola pero no quería estar allí, no pasaría mucho en que su padre lo fuese a buscar y ciertamente no estaba preparado para ninguna explicación, él lo había engañado toda su vida.
―Voy contigo― le dijo poniéndose de pie y dejando a los chicos desconcertado.
―No puedes― le dijo, ella lo necesitaba cerca y quería estar con ella pero los padres de esta se iban a preocupar y no quería aquello, ella también necesitaba estar cerca de sus padres.
―Claro que sí― le dijo enfrentándolo. ―Soy tu novia, quiero apoyarte en estos momentos―
O.o.O.o.O.o.O.o.O.o.O.o
En una última y profunda embestida el orgasmo les llegó. Cerrando los ojos y derramándose dentro de su mojado y apretado sexo, un rostro invadió su mente, un infantil rostro el cual conocía muy bien, se quedó de una sola pieza, inmóvil viendo con claridad aquel rostro que se formaba en la neblina de lo que era su mente en aquellos momentos. Ya no veía solamente el rostro sino también el cuerpo, un cuerpo de una niña de unos diez años.
―Siempre seremos amigos― aquellas palabras resonaron en su cabeza una y otra vez. Era Mey, cuando se habían hecho amigos. Abrió los ojos sin entender y observó la pálida y sudorosa espalda de su novia.
Como pudo desde aquella posición giró el rostro para poder observar a su novio, la miraba como si nunca la hubiese visto o como si nunca antes habían hecho el amor. Con cuidado de no lastimarla salió de su húmedo canal, sin que ella reaccionara la hizo quedar frente a él y sin dudarlo la besó. La besó como nunca lo había hecho, con demasiada presión, demasiada entrega y sentimientos. Gimió contra sus labios cuando él le separó las piernas y la volvió a penetrar, la penetró con rapidez y se movió dentro de ella de manera insistente y provocadora.
La morena se movió contra él, le gustaba aquello, le gustaba cuando la besaba y le hacía el amor de aquella manera ten intensa. Los jadeos y gemidos de ella se ahogaron contra los labios de su novio cuando nuevamente otro fuerte orgasmo recorrió cada célula de su cuerpo mas él no terminó con ella, la siguió penetrando de manera profunda, una y otra vez hasta que finalmente alcanzó su propia liberación. Ambos se dejaron caer agotados en la cama, con la respiración entrecortada y los cuerpos sudorosos.
―Te amo― susurró ella con amor mientras con delicadeza llevaba sus manos hasta la azabache cabellera de su novio y acariciaba.
―Me gusta cuando haces eso― susurró frotando el rostro entre sus pechos.
―¿Ah?― le preguntó sin entender.
―Cuando juegas con mi cabello― al decir aquello tuvo la sensación de que aquellas palabras ya habían salido de sus labios, no en la misma situación pero si las mismas palabras. Lo recordó, en el festival, en el invernadero, con Mey. Levantó el rostro y observó a su novia, Tomoyo era perfecta, la amaba. Quería decirle cuanto la amaba pero las palabras nunca habían salido de sus labios. Ella le dedicó una hermosa sonrisa, estaba dispuesto a besarla nuevamente sino fuese por el sonido de su celular el cual los interrumpió. Casi maldijo pero prefirió ver de quien se trataba, saliendo del cuerpo de su novia, se puso de pie y fue hasta sus pantalones donde estaba su celular. ―Mi madre― dijo sin entender al mirar la pantalla del celular. ―Si― dijo al tomar la llamada.
―Hola, cariño― lo saludó su madre. ―¿Xiao Lang está contigo?― le preguntó.
―No, él iba a casa de Sakura a llevarla― le dijo sin entender.
―Necesito que me digas la verdad amor― le dijo su madre.
―Él no está conmigo, lo vi hace como dos o tres otras― le dijo.
―Estamos en su apartamento, Xiao Lang desapareció― observó a su novia quien en esos momentos salía envuelta entre las sábanas y se dirigía hacia el baño.
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Cuando llegaron al apartamento era de noche, tuvieron como algunas cuatro o cinco horas de camino. Solamente habían llevado una pequeña maleta, con la ropa que había sacado de su casa y con la que le había prestado Chiharu esperaba que no necesitaran más.
―¡Wow!― exclamó la esmeralda cuando el castaño hubo encendido la luz y pudo ver todo el apartamento. Estaba tan entretenida mirando a su alrededor que se sorprendió cuando su novio la tomo de una mano hasta acercarla a él y sin dudarlo inclinó su rostro sobre el suyo y la besó con anhelo.
Lo rodeó del cuello y separó los labios para darle acceso a su boca, la besaba con demasiada exigencia, necesitaba sentirla, perderse entre su cuerpo y dejar su mente en blanco, sentía que en cualquier momento su mente explotaría, deseaba olvidar todo, que en su mente solamente estuviese su novia, su cuerpo, sus besos. La tomó de la cintura, atrayéndola más a él y dejándola sentir su dura erección. Ella gimió contra sus labios mientras la lengua masculina se deslizaba en el interior de su boca.
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―Él no te merece― le decía Touya a la morena quien tenía el rostro bajo mientras se estrujaba las manos. ―Es un imbécil― la tomó del mentón y la obligó a mirarlo.
―Él nunca me dio esperanzas― le confesó. ―Pensé que como éramos mejores amigos que…― guardó silencio cuando él inclinó el rostro y la besó en la mejilla. ―¿Q….qu..qué haces?― le preguntó sonrojada.
―Eres una tonta― dijo recuperando la compostura. ―No te puede gustar el mismo chico que a tu mejor amiga― observó el oscurecido cielo. ―La amistad se arruinará y saldrán perdiendo ambas―
―¿Yo te gusto?― le preguntó sonrojada. El castaño la miró con algo de sorpresa pero luego sonrió con burla.
―Quizás…― se burló. ―…me gusta enamorar a las niñas como tú― dejó de sonreír cuando la vio ponerse de pie y mirarlo con dureza. ―Hago que tu corazón se acelere casi como lo hace ese mocoso―
―No seas tan engreído― le dijo con seriedad. ―Pensé que éramos amigos―
―Tonta― se puso de pie y se le acercó hasta tomarla del rostro. ―Deja de amarlo― le ordenó, vio como los ojos rubís se empañaban por las lágrimas. ―Sino lo dejas de amar yo no podré quererte― las lágrimas de la chica empezaron a deslizarse por sus mejillas.
―N...no…pued…o― dijo entre lágrimas.
―Entonces yo tampoco la dejaré de amar― inclinó el rostro hasta dejarlo a escasos centímetros del femenino, tanto que ambos sentía la respiración contraria sobre sus labios. ―Los dos seremos unos infelices― ella lo miraba con sorpresa.
―Meiling― aquel susurro bastó para que ambos desviaran la mirada y observaran a la persona que había llamado a la morena.
Allí a pocos centímetros estaban Eriol y Tomoyo, quienes los miraban con sorpresa. La morena intentó separarse del castaño pero este simplemente no se lo permitió, la abrazó con demasiada posesión e intimidad.
―Son unos inoportunos― les dijo a ambos sonriendo de manera triunfal, apretando más a la morena contra él.
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Estaba con el top enredado en los brazos a medio quitar, con el sujetador de igual manera mientras que el castaño lamía y succionaba sus pequeños pezones. Ambos estaban en unos de los muebles, él sentado mientras ella permanecía sentada sobre su regazo, estaba en bragas con top y sujetador a medio quitar mientras él permanecía sin camisa pero con los jeans.
―….Sh….ao…― gimió cuando con cuidado sus dientes mordieron un pequeño montículo y unas de sus manos iba al encuentro de su húmedo centro. Dejó caer la cabeza hacia atrás al sentir otra pequeña mordida y los dedos de él introduciéndose bajo su ropa interior y luego separando y acariciando sus pliegues para introducirse en su húmedo canal. ―….Shao…― gimió cuando sintió como unos de sus dedos iba al encuentro de su botón de placer y la acariciaba con demasiada firmeza y destreza. Todo su cuerpo se tensó por las caricias y sonrojada y jadeante no pudo evitar un grito de placer cuando el orgasmo azotó su pequeño cuerpo.
Siguió succionando sus pechos, uno y luego el otro mientras su dedo abandonaba su interior he iba hasta el cierre de su pantalón y dejaba libre su dura erección y la penetraba de manera suave pero profunda, claro no sin antes dejar a un lado las pequeñas bragas. No podía olvidar por lo que había pasado, lo menos que deseaba en aquellos momentos era que entrara en un ataque, no deseaba que recordara nada de lo sucedido anteriormente. Sintió delicioso cuando estuvo en su apretado y mojado interior, delicioso de sentir su humedad mojar toda su longitud.
Ella buscó sus labios con desesperación cuando lo sintió penetrarla, se sentía tan bien, tan delicioso de tenerlo en su interior. Se besaron con hambre, con demasiada pasión, la boca masculina se movía con rapidez sobre la suya y esta trataba de devolverle el beso con igual intensidad.
―Dilo― le ordenó con voz ronca mientras sus manos iban a su trasero y la tomaban de allí y la separaban un poco, sólo dejándola penetrada por su aterciopelada cima. ―Dilo― le volvió a ordenar entre besos.
Lo tomó del cuello y lo acercó mucho más a su boca, lo necesitaba tanto, que la besara, que la amara. Se sentía tan bien entre sus brazos. Gimió con fuerza cuando él la penetró con rapidez, hundiéndose en su apretado sexo.
―…S…hao…― gimió sobre sus labios mientras él se movía contra ella. ―…t..e…amo…― decía entre gemidos mientras la presión en su bajo vientre aumentaba. Las penetraciones se hicieron rápidas y profundas y ambos solamente jadeaban entre besos y besos.
―Mía…―gruñó con posesividad, una última y profunda embestida, lo llevó a ambos al orgasmo. El grito de su novia fue una deliciosa tortura, escucharla gritar mientras el orgasmo la hacía estremecer de pie a cabeza verdaderamente había sido delicioso. Con la respiración entrecortada y jadeante por falta de aire en sus pulmones se dejó caer entre los brazos de su novio mientras las manos de este iban hacia su espalda y la abrazaban contra él. ―Te amo, Saku― le susurró al oído mordiéndole el lóbulo del mismo y haciéndola estremecer. ―Eres mía― la mordisqueó.
Lo sintió nuevamente duro en su interior, no era posible que él todavía quisiera, estaba agotada, no se terminaba de recuperar del fuerte orgasmo y ya él estaba duro en su interior nuevamente.
―Sha..o…― lo llamó sonrojada mientras separaba la cabeza de su cuello y lo miraba. Su mirada chocolate estaba oscurecida por el deseo. ―…― se mordió el labio inferior al no saber que decirle y al hacer aquello lo sintió latir en su interior, ese gesto solamente lo provocaba. Cerró los ojos y dejó que le acariciara las sonrojadas mejillas cuando este llevó una mano a sus mejillas.
―Lo sé― dijo con voz ronca al acercarse nuevamente a sus húmedos labios y besarla. Estuvieron en silencio en aquella posición, la volvió a besar, un beso rápido pero lleno de amor. Cuando finalmente se separaron, salió de su interior y obligándola a sentarse a su lado se puso de pie, no sin antes acomodar su erección en su pantalón. ―Puedes hacerte algo de comer si tienes hambre― dijo al darle la espalda.
La esmeralda quedó sorprendida al ver la tristeza y dolor en los ojos chocolates antes de que este le diese la espalda.
―Estaré en la habitación― y sin mirarla, se alejó hasta llegar a la habitación.
Su corazón se oprimió al verlo marchar, Shaoran estaba sufriendo, vio dolor en su última mirada, mucho dolor.
―Shao…― susurró con tristeza. No era fácil para él saber que toda su vida había sido engañado, necesitaba apoyarlo, que él sintiese que ella siempre estaría a su lado y que sobre todo, nunca lo engañaría. Decidido, le iba a hacer algo delicioso para comer, lo mimaría.
Se puso de pie como pudo pero al momento de hacerlo sintió algo húmedo y caliente bajar por entre sus piernas y el sonrojo le subió al rostro de manera inmediata, por algunos momentos se había olvidado su estado y lo que había pasado minutos atrás.
Continuará
―
Bueno, pues aquí tienen la reacción de Shao luego de enterarse de la verdad…ufff este no parece que querrá escuchar las explicaciones de su padre o su madre. Shao y Saku se escaparon como quien dice xDD!...a ver que hacen esos dos estando solos y a ver por cuanto tiempo estarán a solas. Aunque ya tienen una idea de que pasará al estos tortolos encontrarse solo xDD!
Creo que es el primer lemon que hago sobre Eriol y Tomoyo xDD!...la verdad me gustó aunque los recuerdos de Eriol me dieron cosita escribirlo….La escena entre Touya y Meiling me gustó. Definitivamente Shao se ganó esos golpes…bien merecidos xDD!...Muchas gracias por sus reviews, me animan a seguir escribiendo *O*
Espero que sea de su agrado y por favor dejen reviews.
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Besitos...
Hasta el próximo capitulo...
