Mundos Diferentes

Disclaimer:CCS No Me Pertenece.

Género: M

Shaoran Li es un chico que lo tiene todo, hijo de un importante magnate en los negocios y nieto de un Rey, según él es feliz o por lo menos eso cree antes de conocer a Sakura Kinomoto, una chica de clase media con muchos deseos de vivir, ayudar a su familia y salir adelante. La vida de Shaoran se pone patas arriba con la entrada de Sakura a esta, lo que no sabe es que al momento en que Sakura entra a su vida un grave secreto de su familia amenaza a ser descubierto. Él tiene que amar y aprender a perdona y ella está dispuesta a enseñarle.

―"Teléfono"

Pensamientos


Capítulo 17

Sentimientos Confusos

Cuando llegó al invernadero y ver aquella escena su corazón de oprimió contra su pecho, su vida era tan cruel, tan injusta.

―Te amo― escuchó como la amatista le decía al moreno luego de separarse de un apasionado beso. Alzó la mirada al sentir a alguien acercarse y su azul mirada se encontró con la rubí, algo se agitó en su interior cuando ambas miradas se encontraron, ella lo miraba con tristeza. Cuando la morena giró el rostro para ver quien llamaba la atención de su novio allí no había nadie. ―¿Qué pasa?― le preguntó con curiosidad.

―Nada― dijo volviendo su mirada sobre su hermoso rostro. ―Tengo que ir al salón― le dio un pequeño beso en los labios y se alejó hasta perderse de la amatista mirada y salir del invernadero. Buscó a la rubí con la mirada, Mey era su amiga, su mejor amiga, desde la vez de su cita algo había cambiado entre ellos, se había formado una línea entre los dos la cual lo estaba separando día a día, no quería aquello, no la quería perder, ella era muy importante en su vida, amaba a Tomoyo pero Mey era algo que simplemente necesitaba, había intentado echar los pensamientos para con Meiling cuando estaba junto a Tomoyo pero no podía dejar de preocuparse y preguntarse porqué se habían alejado tanto. La noche anterior luego de salir del apartamento de Shaoran y enterarse que este y Sakura se habían escapado, fue con su novia a dar un paseo nocturno y se hubo encontrado con Mey y Touya, todavía no sabía cómo se había controlado para no caerle arriba y molerlo a golpes, aquella escena le había enfermado, ver como ese sujeto la abrazaba, ver como la tenía tan cerca le había molestado, tanto que había tomado a Tomoyo de la mano y marcharse de allí.

Lo cierto era que aunque había aceptado que ella estuviese con ese chico, no lo soportaba, le molestaba.

―¡Oye!― el gritó de Yamazaki lo hizo detenerse. ―¿A quién buscas?― le preguntó con curiosidad

―¿Has visto a Mey?― le preguntó.

―No― dijo sin entender.

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Sintió como alguien besaba su espalda causando que se estremeciera, dejó escapar un pequeño jadeo cuando sintió las manos masculinas meterse bajo las sábanas y acariciarle el trasero.

―¿Estás despierta?― escuchó la ronca y profunda voz de su novio.

―Mmmm― se quejó con pereza.

―Entonces no te molestará esto…― susurró con tono malicioso al morder unos de sus hombros y dirigir unas de sus manos desde su firme trasero hasta perderse entre sus húmedos pliegues. Sonrió cuando la escuchó gemir y moverse contra sus dedos. ―Siempre estás húmeda para mí― hundió unos de sus dedos en su apretado canal, ella era tan húmeda, tan apretada.

―Sh…a..o…― gimió contra la almohada mientras sentía su dedo salir y entrar en su mojado interior.

La empaló con un dedo, luego con otro, adentro, afuera, una y otra vez mientras la habitación era llenada por sus gemidos. Apartó las sábanas de su cuerpo para poder observarla, observar su cuerpo, sus curvas. Cuando el molestoso timbre del celular del castaño los interrumpió este maldijo mientras salía del apretado interior de su novia. Con la mano limpia tomó el celular que descansaba en una mesita.

―Si― dijo al no reconocer la llamada, pero sabía que eran los chicos, no lo podían llamar de sus respectivos números ya que sus padres podrían localizarlos.

―"Esperamos no interrumpir"― escuchó el tono burlón de Yuki.

―Bastardo― dijo dejándose caer en la cama, al lado de su pequeña novia.

―"No creo que podremos seguir llamándote"― le dijo ya con tono serio. ―"Diablos, Shaoran, apenas te fuiste ayer y ya no tienen vigilados, tu padre ha hablado con los nuestros y no tienen con vigilancia"

―No se preocupen, estamos bien― le dijo, sabía que su padre vigilaría a los chicos, era claro que ellos sabían dónde él estaba y la única manera de dar con él era a través de ellos. ―Tendré el celular apagado― le dijo

―"Es lo mejor, cuidado con hacerla llorar"― le advirtió. ―"Mucho sexo y poco llanto"― lo escuchó decir con tono pervertido y juró que el gemelo tenía igual sonrisa.

Entre maldiciones cortó la comunicación, dejó el celular en su lugar luego de apagarlo. La castaña giró en la cama hasta quedar de lado y abrir los ojos con lentitud para ver el rostro de su novio.

―¿Tienes hambre?― le preguntó con una pequeña sonrisa.

La observó unos minutos en silencio, la noche anterior cuando ella entró a la habitación se hubo encerrado en el cuarto de baño para que no viese su tristeza, no la quería preocupar, él tenía que apoyarla, no al revés.

―No― dijo quedando boca arriba y mirar el techo. Eran más de las doces del medio da y ninguno había comido, solamente habían salido de la cama para lavarse los dientes y ducharse, pero luego nuevamente se habían acostado, habían estado largos minutos en silencio, se habían besado y luego hecho el amor y luego dormido. La vio salir de la cama, llevándose las sábanas para tapar su desnudez. Minutos pasaron cuando nuevamente la vio salir del baño con una pequeña falda color rosa y un top de color blanco.

―Te haré algo de comer― le dijo, no lo miraba, tenía las mejillas sonrojadas, todavía no se acostumbraba verlo desnudo. La noche anterior le había hecho de comer pero el castaño no probó bocado.

―No tengo hambre― dejó escapar un suspiro mientras tapaba su desnudo cuerpo con las sábanas que la esmeralda le hubo pasado.

―Te vas a enfermar― le dijo con tono triste, no quería que él siguiese en aquel estado. Quería ayudarlo pero no sabía cómo hacerlo.

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Dos días después del que castaño y la esmeralda se hubiesen marchado, solamente los chicos sabían de su paradero.

―Entonces hablaron contigo― decía Yamazaki al de ojos azules.

―Sí― estaban reunidos en el club. ―Según la historia nuestro abuelo tuvo que ver con que la madre de Shaoran lo abandonara― dejó caer la cabeza en el espaldar del mueble. Sus padres junto a los padres del castaño le habían narrado lo sucedido, era claro que lo hacían para que le dijera donde estaba Shaoran pero él se negó a hacerlo, lejos de comprender lo sucedido no pudo evitar sentir coraje contra su abuelo, este era el causante de aquello.

―Que problemas― se quejó Yukito.

―Pero lo cierto es que Shaoran no querrá escuchar nada de lo sucedido― habló Yue tomando de su trago.

―Es entendible, digo, que te enteres de repente que tu madre está viva y que tu abuelo ha sido el causante de todo debe de ser un dolor en el trasero― dijo Yamazaki. ―Supongo que ahora enfrentaran a tu abuelo―

―Cómo sino conocieran a mi abuelo― dijo en tono bajo. ―Mi tío y mi padre no es que le crean mucho a ella, saben que Wei es capaz de hacer cualquier cosa para salirse con la suya pero no creen que este haga algo tan descabellado, la única que le cree es mi madre―

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―No se preocupe por su hija― le decía la madre del de ojos azules a Nadeshiko. ―Está con Xiao Lang, no tiene porqué preocuparse― la mujer desde que se había enterado en que su hija se había ido con el castaño estaba muy intranquila. ―No tardarán en encontrarlo, se sabe que no han salido del país― le dijo.

―Tranquila― le decía Ieran, sabía que la preocupación de su amiga era por lo ocurrido hacia la castaña, de lo cual todavía no se sabía mucho, los sujetos se negaban a hablar.

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―A ver, a ver― hablaba unos de los gemelos sin creérselo. ―¿Estabas haciendo el amor con Tomoyo, justo teniendo un orgasmo y pensaste en Mey?―

―No pensé en ella― se quejó.

―No, es peor― dijo Yue. ―Su imagen se te apareció―

―Esto es grave― el de ojos azules escuchaba en silencio, no sabía que le pasaba, quería a su novia, la amaba, pero aquello no tuvo sentido, Meiling era solamente su amiga, su mejor amiga, no tenía porqué pensar o recordarla mientras tenía un orgasmo con su novia. ―¿Te ha pasado antes?― le preguntó Yamazaki, el moreno negó.

―¿Estás seguro que amas a Tomoyo?― le hizo la pregunta que ningunos de ellos se atrevía a hacerle. ―No sé si lo has notado, pero nosotros sí― dijo Yuki. ―Cuando algún chico se le acerca a Mey con otras intenciones te pones celoso y no celos de hermanos o amigos, te pones celoso como si te la fuesen a quitar, como si tuvieses sentimientos amorosos para con ella―

―No― dijo con seriedad Eriol. Él no tenía esas clases de sentimientos con su mejor amiga, la quería, se ponía celoso pero no de manera amorosa. ―Yo amo a Tomoyo― les dijo con seriedad.

―No creo que lo hagas― dijo Yue. ―Quizás los demás no se dan cuenta pero nosotros sí― le dijo. ―La quieres y quien sabe cuánto pero tu corazón también quiere a Mey― dijo. ―Creo que el primero que lo notó fue Shaoran, pero claro, este nunca te iba a decir nada, de hecho, nosotros tampoco, pensábamos que era algo pasajero, pero me la corto sino quieres a Mey como más que amiga―

―Amas a Tomoyo, pero te has preguntado porque te pones celoso cuando alguien quiere con Mey― habló Yamazaki. ―Creo que necesitas aclararte. No pasará mucho que un día hagas el amor con Tomoyo he imagines que esta es Mey―

―Sí― apoyó unos de los gemelos. ―Tomoyo no merece eso, ella te quiere― dijo. ―Vez, por eso no tengo novias― les dijo. ―Es mejor follar sin compromiso, luego te enredas―

Guardaron silencio cuando el moreno se puso de pie y encaminó hasta dirigirse a la salida. Por más que lo negara y no quisiere aceptarlo, algo muy en el fondo le decía que los chicos tenían razón, que tenía sentimientos hacia Meiling, su mejor amiga, pero como saber qué clase de sentimientos eran, como saber si en verdad amaba a Tomoyo. Apenas salió de aquella sala privada su mirada recorrió el lugar, habían muchas personas, como siempre, pero no fue eso que le llamó la atención, allí, bailando con demasiada coquetería estaba Meiling, a pesar que se encontraba algo lejos de donde estaba la reconoció. Apretó los puños al ver con quien esta bailaba. Touya Kinomoto.

Se acercó con pasos rápidos y seguros, esquivando a las personas que se cruzaban en su camino.

―¿Qué crees que haces?― le preguntó con seriedad a la morena al llegar a sus espaldas. Esta giró sobre los talones y lo miró con una tonta sonrisa. Estaba ebria.

―Eriol…― iba a acercarse a este pero una fuerte mano tomó unas de sus muñecas y le impidió que se acercara al moreno. Desvió la mirada y se encontró con Touya con el cual bailaba.

―Piérdete mocoso― le dijo con seriedad el castaño.

―Estás borracha― habló el moreno ignorando lo que el castaño le había dicho.

―No, no― dijo haciendo un mohín con los labios. ―Fueron unos traguitos― dijo haciendo pucheros.

―¿Qué haces con ella?― apartó la mirada de la rubí para dejarla sobre el chico que la acompañaba.

―Divirtiéndonos― dijo con simpleza.

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―¿Qué quieres?― preguntó el castaño al terminar de dar un largo sorbo de su whiskey.

―Ya llevas dos días en ese estado― le dijo su hermano, ver como Hien se derrumbaba de aquella manera le preocupaba, enterarse de la verdad, de lo que había empujado a Ieran a abandonarlo y dejar a Shaoran era algo que nunca se imaginaron y mucho menos que su padre estuviese tan metido en todo, que este fuese tan cruel.

―Déjame― le pidió mientras nuevamente se vertía un poco de whiskey. Tenía barba de dos días, apenas parecía que había comido o duchado y debajo de sus ojos habían dos bolsas, lo que confirmaba que no había dormido luego de saber la verdad.

―¿Hablarás con Wei?― guardó silencio al hacer aquella pregunta y ver como su hermano lanzaba el vaso de whiskey contra una pared de aquel elegante estudio.

―¡No te atrevas!― espetó lleno de odio, su padre era capaz de muchas cosas, pero aquello, aquello era tan descabellado, tan maquiavélico, separarlo de la mujer que amaba, de la madre de su hijo, hacerlo creer que esta había tenido varios hombres, que se había casado con él por su dinero. Cruel.

Cuando había leído las supuestas cartas que Ieran le había dejado su padre se encargó de llenarlo de odio y él como un mocoso creyó todo lo que este le decía. La narración de Ieran tenía sentido con todo lo que había pasado después, se negaba a aceptarlo, pero algo en él le gritaba que ella decía la verdad, que la habían separado de su hijo, que su padre la hubo engañado.

Ninguno dijo nada por largos minutos, solamente se quedaron en silencio. Unos toques en la puerta llamó la atención de ambos. Cuando la puerta se abrió y apareció la mujer que lo había atormentado todos esos años, supo que todo era verdad, que no era un sueño, que todo lo que había pasado dos días atrás era cierto, que su hijo había huido para no escuchar cualquier cosa que tuviesen que decirle.

―Lo siento― se disculpó la mujer al interrumpir a ambos hermanos. Ver como el hombre castaño la miraba con enojo y luego apartaba la mirada y le daba la espalda le causó dolor, Hien se debatía entre creerle o no creerle. ―Yo…mejor me voy….― dio media vuelta.

―No― la detuvo Ran. ―Ya es tarde― miró a su hermano. ―El tiempo corre, mientras más rápido hablen con Xiao Lang, más rápido todo se aclarará― le dijo a ambos antes de marcharse y dejarlos solos. Un incómodo silencio se hizo entre los dos luego de que Ran se marchara.

―¿Qué quieres?― preguntó con acidez mientras seguía dándole la espalda.

Sabía que era muy tarde pero él hubo quedado dos días atrás de llamarla y decirle sobre el paradero del castaño y Sakura, aunque había tranquilizado a los padres de la esmeralda, estos seguían muy preocupados y más su madre.

―¿Sabes dónde están?― le preguntó con tono bajo, como si cualquier cosa que dijese podría hacerlo explotar.

―No― fue su seca repuesta.

―Ya veo― era incómodo aquella situación, no por el hecho de encontrarse en una situación como la que se encontraban, sino que cuando estuvieron juntos todo en ellos encajaba, todo era perfecto y siempre tenían algo para decirse, desde que se conocieron la primera vez.

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―Dame una buena razón― ambos estaban en su auto, antes la mirada de sorpresa del hermano de la esmeralda se la había echado al hombro y sacado de allí sin darle tiempo a reaccionar a ella o a él. Agradecía que había llevado su auto y no tuviese que involucrar a los chicos en aquellos. La observó, esta estaba con la cabeza recostada en el asiento y los ojos cerrados. ―Meiling― la llamó deteniendo el auto en una acera. ―Te estoy hablando― llevó unas de sus manos hasta su rostro para que lo mirara pero ella se la detuvo.

―No quiero esto― la escuchó decir y luego ver cómo le daba la espalda y se acurrucaba en su asiento. Luego de aquello el alcohol había disminuido de su sistema. ―Llévame a casa―

―No― negó, sabía que la amistad se estaba perdiendo, que ella lo alejaba con su conducta, pero sabía que él no se quería alejar, por lo menos no así. ―Tenemos que hablar― se quitó el cinturón de seguridad para estar más cómodo.

―No tenemos nada de qué hablar― la escuchó decir.

―¡Maldición, Mey!― gritó al ver la actitud de la morena. ―¿Puedo saber que hice para que trates de alejarte de mí?― tuvo que respirar de manera profunda para tranquilizarse. ―Somos amigos, más que mi amiga eres mi…― su hermana, no, ya no era como su hermana, algo había cambiado.

―Tu hermana― terminó ella en voz baja.

Ambos guardaron silencio, nada estaba saliendo como él quería, deseaba hablar con ella, recuperar la confianza que se tenían antes.

―¿Quieres a ese sujeto?― le preguntó. ―¿Te gusta?― le volvió a preguntar al no escuchar repuesta.

―No sé― no quería hablar de aquello con él, no quería que la lastimara nuevamente.

―No quiero que estés con él― aquello causó que la morena se acomodara en el asiento y lo observara. ―No quiero que estés con ningún chico― no estaba muy seguro de lo que sentía hacia ella pero no la quería con ningún chico.

―No digas esas cosas― le pidió al bajar la mirada. ―No pensarás que me quedaré sola toda mi vida― nuevamente el silencio se hizo presente.

―Lo sé― dijo largos minutos después. ―Me enoja pensarlo―

―Estás siendo egoísta― lo observó con atención, el moreno la miraba de igual manera.

―Lo sé― aceptó sin apartar la mirada de ella. ―Sólo no lo hagas con ese sujeto― le pidió. ―Mereces algo mejor―

―Él me quiere― le dijo encogiéndose de hombros. ―Me ha ayudado―

―Solamente porqué no has confiado en mí― su voz fue de reproche, le enojaba saber que el hermano de la esmeralda la ha ayudado.

―Siempre pensé que seriamos amigos― susurró. ―Que no importara que sucediera, que siempre estarías para mí y yo para ti― le confesó.

―Hablas como si ya no fuésemos amigos―

―He estado pensando― dijo. ―Quizás es hora de que rompa los lazos con ustedes― Touya tenía razón, no podía seguir enamorada del novio de su mejor amiga, eso no era de amigos.

―¿Qué quieres decir?―

―He pensado que quizás podría dejar el colegio― suspiró. ―Irme del país, no siempre estaremos juntos y bueno, quizás ya es hora de separarnos…― guardó silencio cuando sintió como él la tomaba de los hombros y la acercaba a él.

―Dame una buena razón como para querer algo así― le pidió con seriedad, no podía creer lo que ella le acababa de decir, no pensaba que la amistad estaba tan perdida como para que la morena decidiera algo así.

―No sé― no podía decir lo que en verdad sentía o quería, no lo podía hacer, ya se sentía lo suficiente miserable como para comportarse como una mal amiga. Sintió como las lágrimas se acumulaban en sus ojos. ―No quiero esto― sollozó mientras sentía las lágrimas bajar por sus mejillas.

No supo que decirle, no sabía porque su llanto, no sabía porque ella se comportaba de aquella manera con él y mucho menos sabía el porqué esta había decidido alejarse. La abrazó y dejó que esta llorara.

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Una semana había pasado desde que estaban en aquel apartamento, el castaño apenas había probado bocado, este lejos de comida lo que deseaba era estar sobre ella y se lo había dicho en varias ocasiones, no habían hablado sobre lo sucedido, quería darle tiempo de que fuese él mismo quien le hablara y que ella pudiese escucharlo y apoyarlo. Estaba en la cocina haciendo algo de almuerzo, Shaoran no salía de la habitación, allí comía, se duchaba y volvía a la cama, tirado sobre su espalda y con sus pensamientos lejos de allí. Había una piscina en un pequeño patio del lugar, le había pedido que nadaran un poco pero este se hubo negado y le había prohibido salir afuera, según él, no se podían arriesgar que un vecino los viese y lo reconociere. Con lo único que se entretenía era mirando el televisor.

―¡Auch!― se quejó al cortarse, estaba tan sumisa en sus pensamientos que mientras cortaba las verduras se hubo hecho una pequeña cortada. Se enjuagó el dedo bajo el chorro de agua del fregadero, no era nada profunda, apenas un pequeño corte. Sintió como alguien la tomaba de la cintura y la abrazaba contra él.

―¿Qué paso?― le preguntó con voz ronca dejando suaves besos en su cuello.

―Me corté― le dijo sonrojada al sentir la dura erección masculina contra su trasero, él quería.

―Deja ver― ella le mostró el dedo.

―No…― contuvo el aliento cuando sintió como este se llevaba su dedo a la boca. ―¿Qué…hace..s..?―

La hizo girar entre sus brazos para dejarla frente a él y la besó con hambre, ella era todo lo que necesitaba, cuando la tenía entre sus brazos olvidaba en toda la mentira que creció. Cuando estaba dentro de su cuerpo se sentía vivo, que alguien verdaderamente lo amaba. Sabía que se estaba comportando como un maniático pervertido pero simplemente la quería cerca, que lo abrazara, que lo dejara apoyar la cabeza sobre sus piernas, sus pechos y que jugara con sus cabellos como llevaba haciendo en todos esos días que estaban solos. Se sorprendió cuando la tomó de la cintura y la dejó sentada sobre la encimera, todo sin dejar de besarla.

―…Shao…― gimió sorprendida cuando este le hubo quitado el top y dejado en sujetador. ―N..o….― se negó al sentir las masculinas manos acariciando sus pechos y luego desabrochando el sujetador en la parte de al frente. Un pequeño gritó de placer se escapó de sus labios cuando los dedos de su novio tiraron de sus pequeños montículos.

Deslizó la lengua por el interior de su suave boca, ella estaba sensible por el constante sexo que habían tenido últimamente, la amaba así, sensible y gimiendo por el placer provocado. Como pudo le quitó los shorts y la ropa interior que traía, allí la tenía, en plena cocina y desnuda para él.

―¿Me amas?― le preguntó con ternura al acariciarles las sonrojadas mejillas. Ella asintió con los ojos entrecerrados. ―Entonces tomaré mi almuerzo― la besó con lentitud mientras sus dedos iban al encuentro de su mojado centro, ella arqueó la espalda y alzó las caderas en un reflejo por la íntima caricia. La sintió húmeda y calentita contra sus dedos, su humedad se deslizaba entre estos y él jugaba y separaba sus pliegues en una ardiente y deliciosa tortura. La escuchaba jadear, gemir por tan placentera caricia, la observaba con ojos hambrientos, sus ojos estaban cerrados y sus sonrojadas mejillas parecían cerezas.

El fuego en su interior se hacía intenso, incontenible, sintió vergüenza, mucha vergüenza, él le estaba haciendo todo aquello en la cocina, donde se comía y peor, en un apartamento que no le pertenecía a ningunos de los dos. Cuando un dedo masculino penetró en su húmedo canal, el orgasmo explotó en su cuerpo, de manera líquida y húmeda.

―¡No!― chilló asustada y sonrojada cuando este se inclinó y besó sus muslo, separándole las piernas y acercándose peligrosamente hasta donde estaba su intimidad.

―Tengo hambre― le dijo mirándola desde aquella posición.

―Pe…ro…― ahogó un fuerte gemido cuando la boca masculina la acarició en aquel lugar, era la primera vez que sentía algo como aquello, la primera vez que él la acariciaba de aquella manera tan íntima. La humedad entre sus piernas aumento y ella se sintió terriblemente avergonzaba por aquello. Tuvo que apoyar las manos a sus lados para evitar irse de espalda por la provocadora caricia, él le separó más las piernas, llevando a sus hombros y dejándola separaba para su boca. No podía callar los gemidos que salían de sus labios, aquello era demasiado, no imaginaba algo así, algo que haría reaccionar su cuerpo de una manera tan pervertida. Sentía un nudo allí, algo que solamente había sentido cuando él estaba en su interior y ella terminaba. No quería sentir aquello en esa situación, si él seguía acariciándola así su cuerpo no resistiría. Su cuerpo se convulsionó de placer mientras la boca masculina saboreaba toda su humedad, mientras jugaba con su intimidad. Gimió sin aliento y sus orbes esmeraldas fueron empañados por las lágrimas cuando el orgasmo recorrió cada centímetro de su cuerpo.

La escuchó gemir y luego sollozar, se separó de su húmeda cavidad para mirarla con preocupación.

―Saku…― la llamó con voz ronca, estaba sonrojada, como nunca lo había estado y las lágrimas bajan por sus mejillas. ―¿Qué pasa?― le preguntó con preocupación.

―N…no….que…ría…― gimió avergonzaba.

―Yo quería probarte― le dijo en un susurró al relamerse los labios. ―Eres deliciosa― depositó un beso sobre unos de sus pechos, justo donde latía su corazón. Se sorprendió de sentir los fuertes latidos de su corazón. ―¿No te gustó?― le preguntó lamiendo donde había besado. No escuchó respuestas, la observó al rostro y le sonrió. ―¿Quieres más?― le preguntó, la tomó de las mejillas y depositó un suave besos en sus labios. Ella hipó mientras le correspondía el beso, sabía diferente, el sabor de la boca masculina con algo más, se sonrojó más de lo que ya estaba al saber porque aquel nuevo sabor. ―No llores, tontita― le pidió limpiándole las lágrimas. ―Pensaré que…― guardó silencio cuando lo separó un poco de ella y se bajó de la encimera. La miró sin entender, había pensado que acariciarla y tocarla de aquella manera le iba a gustar, pero pareciera que no. Cuando ella se alejó y corrió hacia la habitación no se lo impidió, dejó escapar un pesado suspiro, no entendía nada.

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Hora y media más tarde el castaño entró a la habitación con una bandeja de comida, había terminado de cocinar. Al entrar a la habitación la divisó en la cama, mirando hacia la pared.

―Saku― la llamó al dejar la bandeja sobre una mesita de noche. Quizás se estaba comportando como un verdadero pervertido, él había sido su único hombre y al pasar por lo que había pasado era obvio que se asustaría con algo como eso. ―Lo siento― se disculpó sentándose en la cama. ―No quería asustarte, sólo que…― suspiró. ―Me encantas― ella se dio media vuelta para poder observarlo.

―Ehmm― se mordió el labio. ―Fue extraño― le dijo desviando la mirada y con las mejillas sonrosadas.

―Pero delicioso― sonrió al ver como ella lo volvía a observar con ojos sorprendidos y brillantes.

―¡Tonto!― gritó sonrojada tomando una almohada y lanzándosela al rostro.

―¡Auch!― se quejó al dejarse caer en la cama. La esmeralda se preocupó cuando este se dejó caer en la cama, él no necesitaba que lo golpeara, necesitaba que ella estuviese apoyándolo.

―Lo siento― se disculpó acercándosele y asegurándose que estaba bien.

―Tengo hambre― le dijo abriendo los ojos y mirándola con picardía.

Desvió la mirada del rostro de su novio hasta donde estaba lo que este minutos atrás había llevado a la habitación.

―Yo también― le dijo con una sonrisa. Se sonrojó nuevamente cuando él se acercó y le susurró algo al oído. ―Pero…― se mordió el labio mientras sentía el rostro muy caliente.

―¿No te gustó?― le preguntó.

―Sí, pero…― se tapó la boca al decir aquello, la sonrisa masculina se hizo presente y su sonrojo se hizo más notable. ―Entonces con una condición― él la observó con una ceja alzada. ―Que me digas todo lo que has pensado en estos días― vio como apretaba las mandíbulas. ―Sino lo aceptas no me tocarás― le dijo al ver como este estaba a punto de negarse.

―Me puedo negar y tocarte― le advirtió.

―Pero nunca me tocarías contra mi voluntad― su cuerpo se había tensado al escucharlo decir aquello. No, él no sería capaz de tocarla sino quisiere, una corriente fría bajó por su espalda. Se alejó de él con rapidez.

El castaño se puso en alerta cuando ella se alejó de su lado e intentó ponerse de pie, la tomó de la mano para impedírselo.

―No quiero― le dijo llena de miedo, no quería que la obligara, no quería que se comportara como esos sujetos. ―¡No quiero!― le gritó con miedo.

―Saku― se incorporó en la cama para quedar de rodilla de la misma forma en la cual ella estaba. La tomó del rostro para que lo pudiese observar. ―Escúchame― le pidió, su verde mirada se veía llena de miedo. ―Nunca, pero nunca te haría algo que tú no quisieres― le dijo. La rodeó con los brazos y la abrazó fuertemente.

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―¿Me puedes explicar dónde está Xiao Lang?―

Ninguno de los hermanos se molestó en responderle, sabían que solamente era cuestión de días en que su padre apareciera luego de enterarse de la desaparición de su hijo.

―¿Qué haces aquí?― le preguntó con dureza el padre del castaño.

―Supe que Xiao Lang está desaparecido desde la semana pasada―

―¿Puedo saber desde cuando te interesa el bienestar de mi hijo?―

―¿Qué estupidez estás diciendo?― el moreno escuchaba todo en silencio. Hien todavía no le había reclamado nada a su padre.

―Sino te importó dejarlo sin su madre que te importará que esté desaparecido― le reclamó. ―Lo sé todo― lo miró con odio. ―Sé lo que hiciste hacen diecisiete años atrás, de cómo engañaste a Ieran― esperó ver sorpresa en el rostro de su padre pero esta nunca se hizo presente.

―¿Y qué quieres que te diga?― exigió el hombre. ―Esa mujer no era para ti― le dijo con dureza. ―Era lo mejor, que desapareciera de tu vida―

Cuando Hien se acercó a su padre y lo tomó del cuello de la camisa, Ran no se movio de su lugar, sabía que su hermano de una manera u otra necesitaba sacar todo el odio que llevaba en su interior en aquellos momentos.

―¡Yo la amaba!― le gritó lleno de odio.

―Solamente estabas deslumbrado por esa chiquilla― le dijo con seriedad. ―Su padre se arruinó― le dijo.

―¡Nunca me importó eso!― le seguía gritando.

―Eras un mocoso― le dijo con dureza. ―No iba a dejar que arruinaras tu vida― llevando sus manos hasta el agarre de su hijo logró que este lo soltara. ―Te guste o no te guste esa mujer no te amaba, no confió en ti, no tuvo el valor de decirte la verdad―

―Arruinaste nuestra vida― apenas podía controlar la rabia que sentía hacia su padre.

―No me eches la culpa de tu mala elección― le dijo. ―Ella te abandonó, abandonó a su hijo―

―Eres un maldito― era sorprendente el descaro de su padre. ―¡Maldito miserable!― seguía gritándole. ―¡Tú la obligaste!― intentó acercarse a su padre pero su hermano se lo impidió.

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―Anunciar nuestro compromiso― decía la morena con sorpresa.

―Sí― le dijo su madre. Quería que el compromiso con su hija se hiciese oficial, que supieran que esta sería esposa de unos de los herederos Li, pero que sobre todo que ella fuese feliz, nunca la había visto tan emocionada, siempre que la veía con el moreno su hija se veía más feliz que de costumbre, ella lo quería verdaderamente. ―Creo que si se casaran cuando terminen el colegio sería perfecto que anunciara su compromiso antes la sociedad― le dijo.

―No te preocupes, he hablado con Wei Li, él está de acuerdo en que anunciemos su compromiso― le dijo al ver la cara de preocupación de su hija. ―Para el sábado que viene será el anuncio―

―Pero Shaoran y Sakura están desaparecidos― le recordó.

―No te preocupes, confió que para mañana aparezcan― le dijo con una sonrisa. No dejaría que nada arruinada aquel momento de felicidad para su hija.

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Se sorprendió al escuchar unos fuertes e insistente toques en la puerta, quien fuese que fuera estaba desesperado por entrar, apartó la mirada del televisor y se encaminó hasta la puerta luego de salir de la habitación. Abrió la puerta y quedó sorprendido. Nunca se esperaba a aquella persona.

―Abuelo― susurró al ver al hombre frente a él.

Continuará

Bueno!...primero les aviso que no creo que a esta historia le falte mucho….no diré cuántos caps porque no los he dividido pero ya nos acercamos xDD!...Si logro terminar esta les prometo que haré algo nuevo y diferente xDD!...buenooo….trataré x_x

Como vieron en el capítulo ha pasado de todo un poco, desde la actitud de Hien hasta la charla entre Tomoyo y su madre, y sí, todo indica que anunciaran el compromiso de Eriol y Tomy O.O…un acontecimiento el cual ufff…El perro de Wei ni remordimientos sintió antes los reclamos de Hien….x_x….y ya valió, parece que ha encontrado a Shao y a Saku, a ver con que irá o que tratará de hacer. Quería poner un buen lemon en la escena de la cocina pero lejos de salirme algo romántico me estaba quedando vulgar y al final lo borré y dejé la escena allí

Muchas gracias a todas la que se han tomado la molestia de dejar un hermoso review *O*….me animan y motivan a continuar, a las que leen y no dejan reviews pues gracias, no igual como a las que lo dejan ya que creo que cuando deja un review es porque de verdad te gusta una historia, las que no dejan reviews creo que puede que le gusten pero en algún momento se decepcionan del desarrollo xDD!...Pero gracias ^^

Quiero aclarar algo a unas lectoras…Shao no le pegó a Saku….quien le pegó la bofetada a Shao fue Chiharu….Tomoyo andaba con Eriol y Mey no estaba en la escena.

Espero que sea de su agrado y por favor dejen reviews.

Besitos...

Hasta el próximo capítulo...