Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.
...
-Hola, yo soy Edward, decir que estoy encantado de conocerte es quedarse corto- me dijo con una sonrisa torcida.
-Ojala pudiera decir lo mismo- le dije con desdén. Eso hizo que todos se quedasen mirándome raro y que Emmet soltase una risita. Mis padres me miraban mal y se disculparon.
-Edward parece que hay una chica que no cae en tus encantos- cuando dijo eso Emmet me di cuenta de que era verdad lo que yo había pensado acerca de Edward.
Nos sentamos a comer y me tocó al lado de Alice y de mi madre, enfrente tenía a Edward que me miraba a cada rato, lo sé porque notaba cómo me miraba. En un momento de la cena, cuando todos estaban tranquilamente charlando, Alice se quedó un rato mirando fijamente algo, seguí su mirada y vi que miraba a su hermano Edward, el cual tenía una mueca extraña en la cara y después me miró con cara de pena, no entendí nada. Alice seguía mirando fijamente y llegué a pensar que le pasaba algo- Alice ¿estás bien?- cuando le pregunté eso salió de su trance y todos los Cullen nos miraban fijamente.
-Ehh, no, sólo estaba pensando en algo- supongo que era verdad, no parecía que estuviese mintiendo, así que lo dejé pasar, lo que no entendía eran las miradas de Edward, me miraba como con añoranza y yo ya estaba empezando a ponerme nerviosa.
-¿A qué casa os habéis mudado? Es que tengo un poco de curiosidad y como mis padres no han preguntado- puse una sonrisa tímida y educada, en realidad pregunté eso porque quería acabar con el silencio que se había formado y no se me ocurría otra cosa que preguntar.
-Bella, se han mudado a la casa del lado ¿no has visto estos días los camiones de mudanza?- cuando mi padre dijo eso sólo pude ponerme colorada, a veces puedo ser muy despistada.
-Seguro que no estaba en casa cuando llegaron los camiones, ya sabes que se pasa casi todo el día en la Push con ese amigo suyo- a mi madre no le caía muy bien Jake, no sé por qué si él se portaba muy educado con ella siempre.
Después de aquello todos siguieron hablando como si no hubiese pasado nada pero Edward pasó lo que quedaba de cena con un ceño fruncido que se le había puesto desde que mi madre dijo lo de Jake, y ahora que lo pensaba ¿qué me importaba a mí Edward? Cuando se hizo muy tarde dijeron que se tenían que ir ya y nos despedimos, me despedí de todos con un beso en la mejilla, menos de Jasper que seguía tenso y cuando llegó el turno de Edward, él tomó mi mano y me la besó, me resultó tierno, pero luego recordé que era un Donjuan y solté mi mano bruscamente y di las buenas noches de manera fría. Mi mano se sentía como si hubiese pasado electricidad a través de ella, pero era una sensación agradable, qué raro.
Luego de que se fueran me despedí de mis padres y subí rápidamente a mi habitación, me puse el pijama y me quedé dormida al instante. Cuando me desperté por la mañana había un olor dulzón en mi cuarto, seguro que mi madre había entrado en mitad de la noche a decirme algo y había dejado el olor de su perfume allí. Aunque al momento cambié de idea, ya que era un olor varonil, seguro que eran paranoias mías.
El fin de semana pasó sin más complicaciones, sólo que cuando estaba en mi cuarto sentía como si me estuviesen mirando, pero cuando miraba a la casa de al lado no veía a nadie, de hecho en la habitación esa había una cortina azul que no dejaba que se viese para dentro, me preguntó de cuál de los Cullen será la habitación esa, no pude evitar sonrojarme al pensar en Edwrad, pero deseché la idea al instante, seguro que si fuese su habitación ya habría aprovechado para intentar algo conmigo, seguro que era el típico que se planteaba conquistar a alguien sólo por el hecho de poder conseguirlo, porque no sé que había visto en mí para intentar ligar conmigo.
El lunes llegó, para mí era el peor día de la semana, y hoy empezaba peor que cualquier otro lunes, para empezar me quedé dormida y tuve que arreglarme en 5 minutos, segundo estaba nevando, cosa que odiaba porque hacía más frío todavía, tercero mi chaqueta estaba sucia y me tuve que poner un jersey que calentaba pero no tanto como la chaqueta ¿por qué no tendré más chaquetas? Y para ponerle la guinda a la mañana, cuando fui a arrancar mi camioneta, esta no servía y mi padre ya se había ido y no podía llevarme, me tocaba ir andando mientras nevaba. Pero alguien hizo que me salvara de ir andando, me salvó aunque la persona no me agradaba.
-Hola Bella, ¿tienes problemas con tu camioneta?- me pegó un susto de primera, ya que no me lo esperaba allí.
-Hola Edward, y sí, mi camioneta no quiere arrancar hoy-suspiré y vi que él puso una sonrisa ante lo que dije.
-Yo te llevo, es mejor ir contigo que ir solo- cuando dijo eso lo miré mal- quiero decir ir contigo será un placer ya que de todas formas iba a ir solo-
-No te preocupes, iré andando- en cuanto dije eso su cara cambió.
-No puedes ir sola, y menos sin una chaqueta, ¿tanto te desagrada ir conmigo?- no pude resistirme a la cara que puso.
-No es que me desagrade, es que no quiero ser una molestia, además tu lo que quieres es que vaya contigo para no ir tú solo-
-Sabes que eso no es verdad, en realidad es todo lo contrario, agradezco que tu camioneta se haya estropeado- ya estaba en plan Romeo- anda sube a mi coche que vamos a llegar tarde-
Al final cedí porque no quería ir andando, no porque quisiera pasar tiempo con él, claro que no. Me sorprendió que me abriera la puerta del coche, hombres tan educados no quedaban ya. Llegamos al instituto en un tiempo record y cuando le di las gracias por traerme y me iba a bajar del coche, él me agarró de la mano y me dijo- ten mi chaqueta, tú la necesitarás más que yo- al decir eso se estaba quitando la chaqueta, yo me sonrojé y le dije que no hacía falta pero él acabó convenciéndome.
-Para que estemos en paz podías hacerme un favor- sabía que no era tan bueno conmigo sólo porque sí- si no te importa, ¿me puedes acompañar a Secretaría para que me den mi horario? Es que no sé donde está y…- se quedó callado y me miró como pensando si decirme o no, pareció decidir que no me lo diría.
-¿Y…?- le pregunté porque me había causado curiosidad.
-No, nada algún día entenderás todo- ¿cómo podía ser tan misterioso? En fin, le acompañé a por su horario y me preguntó por el mío, vimos que sólo teníamos Biología juntos, no pude evitar decepcionarme ante eso. Comencé a caminar hacia mi primera clase y vi que él me acompañaba.
-Tu clase queda al otro lado, perdón por no decírtelo antes, si quieres…- me interrumpió antes de que me ofreciera a acompañarle a su clase para que supiera donde estaba.
-Ya lo sé, he visto en el mapa donde está mi clase, pero no puedo dejar a una hermosa señorita ir sola a clase- me sonrojé un montón ante eso y fuimos caminando en silencio hasta mi clase.
-Gracias por acompañarme, ya puedes ir a tu clase- no pude evitar sonar borde, ya que no quería que jugara conmigo. No lo vi venir cuando me cogió la mano y me dio un beso en ella, me dio una sonrisa, la torcida de la primera vez que nos vimos, pero esta vez era una sonrisa un poco más triste y se fue a su clase.
El resto de la mañana pasó como siempre y por fin tenía un descanso, tenía un recreo de media hora así que fui a la biblioteca para leer mi libro favorito ya que mis mejores amigos, Ángela y Ben, cumplían hoy una año de novios y habían faltado a clases para celebrarlo y no quería pasar el recreo con mis otros "amigos" si se les puede llamar así. La biblioteca estaba vacía, sólo había un grupo de chicas haciendo un trabajo, aunque más bien estaban charlando y no hacían nada, cuando de repente todas se callaron. Levanté la mirada para ver qué era lo que había pasado y vi que en la puerta estaba Edward, que estaba como buscando algo y cuando me vio una sonrisa apareció en su rostro y vino hacia mí.
-¿Qué haces aquí sola?- se sentó en frente mío y se quedó mirándome esperando una respuesta de mi parte, yo estaba en shock, no entendía por qué había ido a buscarme- Un dólar por tus pensamiento-
-Sólo pensaba por qué estás aquí y no con tu familia-
-Sí que eres despistada, ¿no te acuerdas que mi familia no vino esta mañana? A parte quería verte- cuando dijo lo último no pude evitar sonrojarme.
-Pensaba que tus hermanos habían venido antes que tú y no te habían esperado- se quedó sorprendido por mi explicación.
-Buen razonamiento Sherlock, pero no, mis hermanos no vinieron porque querían conocer el pueblo-
-¿Y tú has decidido venir al instituto antes que conocer el pueblo?- no lo podía creer, él no tenía pinta de empollón.
-No es eso lo que no podía perder una gran oportunidad que se me presentaba- le iba a preguntar cuando cambió de tema- mejor vamos a la cafetería, las miradas de esas chicas me ponen nervioso, no me gusta que las chicas me miren así- qué raro, puede que me haya equivocado en cuanto a cómo es él.
El resto del recreo lo pasamos charlando animadamente, él me preguntaba muchas cosas de mí que yo pensaba que eran tonterías sin importancia, pero que a él le parecían de lo más interesantes. Después fuimos a la clase que compartíamos y seguimos charlando hasta que llegó el profesor, después de la clase me acompañó a la siguiente y me dijo que le esperara allí después de clases para ir juntos al coche, no entendí por qué, pero le hice caso.
Como me dijo, fuimos al coche juntos y él parecía que me quería decir algo, pero después se arrepentía, cuando llegamos al aparcamiento vimos que había pasado algo allí, por lo visto una furgoneta, creo que de Tyler, se había descontrolado y había chocado con un coche, cuando miré bien qué coche era, vi que era el de Edward. Estaba totalmente destrozado, no podríamos ir en él, pensé que se enfadaría con Tyler y le pediría que le pagase los daños pero sólo me miró con disculpa en la cara y me dijo- bueno, al parecer tendremos que ir andando-
Llamó a una grúa que recogiese su coche y nos fuimos andando. A pesar de llevar la chaqueta de Edward tenía frío, así que no pude evitar pensar en él, que sólo llevaba un fino jersey pero parecía que no tenía frío.
-Ten tu chaqueta, hace mucho frío y por mi culpa te vas a resfriar- me iba a quitar la chaqueta cuando él me lo impidió diciendo que no se enfermaría, seguimos así un rato hasta que me abrazó y empezó a andar conmigo así, yo no podía estar más sonrojada.
-Tú te ganas que te lleve así por ser tan testaruda- ahora resulta que por preocuparme por él iba a llevarme así hasta casa, no es que me quejara claro.
Cuando llegamos a mi casa le di su chaqueta y esta vez sí que la cogió pero sólo si le prometía que entraría rápido a casa. No entendía su actitud pero lo hice y me fui a mi casa.
El día pasó sin más y con él la semana, hasta que llegó el finde y los Cullen me invitaron a salir con ellos a Seattle…
...
Gracias por leer, perdón por la espera.
Un saludo.
