Bueno era viernes y había prometido a los Cullen que saldría con ellos a Seattle. Pero no sabía dónde iríamos, no sé ni siquiera si saldríamos por la tarde o por la noche. Ya le preguntaría a Alice en clase, compartía con ella literatura. Cuando llegué al instituto, nada más bajar del coche ya había alguien en la puerta de mi coche esperando que saliera, cuando vi quien era tuve ganas de arrancar y volver a casa, pero tenía que ir al instituto si quería ir a la universidad.
-Hola Bella, ¿querrías venir con los chicos y conmigo a la Push hoy?- típico de Mike, no he bajado del coche y ya está preguntándome si quiero salir con él, aunque ahora pone la excusa de que saldremos también con sus amigos. Menos mal que me salvaron de tener que responder a Mike.
-Bella ha quedado ya para salir hoy con nosotros- debía agradecer a Alice por aparecer en el momento adecuado, aunque no me había dado cuenta de su presencia hasta que habló.
-Bueno si queréis podéis venir todos con nosotros- aunque no sé por qué lo dijo sin ganas de que vinieran.
-Es que ya habíamos hecho planes para hoy, pero otro día que invites a Bella estaremos encantados de ir, sobre todo Emmet, ya que le gusta mucho la playa- cuando nombró a Emmet, la expresión de Mike cambió a una de terror, seguro que había pensado que iríamos sólo las chicas Cullen y yo, ¡Ja! Iluso.
-Ehh sí, bueno Bella ya nos veremos- no me había dado tiempo a hablar, tampoco es que quisiese, pero me dio que Alice me había salvado de tener que salir con Mike.
-Hola Bella, ¿vamos a clase?- fuimos a clase juntas, ya que nos tocaba literatura a primera, le agradecí que me salvara de tener que salir con él y ella me dijo que no era nada y otra cosa que no supe entender- lo hice por ti porque he visto que reaccionas con mala cara cuando te invita a salir, así que me he dado cuenta que no te gusta y, aparte, lo he hecho también por otra persona a la que no le gustaría que salieras con otro- le iba a preguntar de quién hablaba pero llegó el profesor y ella me mandó a callar porque quería atender.
…
Iba hacia mi coche cuando me acordé de que le debía preguntar a Alice qué íbamos a hacer en Seattle. Me di la vuelta y la encontré en el otro lado del aparcamiento muy acaramelada con su novio, así que decidí no interrumpir, y me iba a subir al coche cuando apareció Rosalie para decirme dónde íbamos a ir.
-Bella, antes que te vayas quería decirte que te pongas para hoy ropa cómoda porque vamos a ir de compras- bueno por lo menos no era salir de marcha, aunque yo pensaba que vendrían los chicos también pero no creo que les gusten las compras.
Me fui para mi casa, comí y me puse ropa cómoda como dijo Rosalie. Estuve esperando a que llegasen leyendo un libro que me sabía ya de memoria, el mejor libro de la historia, El Conde de Montecristo, llegaron por mí y fui a coger el bolso. De mientras se quedaron Rose y Alice esperando en el salón.
-¿Sabes? Ese es el libro favorito de Edward- me dijo Alice cuando volví de mi cuarto. No sé por qué me alegré al pensar que tenía algo en común con él.
Sin más nos fuimos a su coche pero vi que había dos. Estaba el Voolvo de Edward con él dentro y un Porsche amarillo en el que estaban los chicos. A lo mejor él iba a otro sitio y por eso iba solo en su coche.
-Bella si no te importa ¿te puedes ir con mi hermano? Es que Rose y yo queremos ir con nuestros chicos y no queremos que te sientas incomoda con dos parejas- Alice creo que lo tenía pensado, ¿no será que ayudará a su hermano a conseguir chicas siempre? Porque aunque Edward me había demostrado ser un buen chico no podía fiarme de él tan pronto, no podía creer que no fuera el típico Playboy y hubiese ligado conmigo nada más conocerme- Bella, mi hermano no es como tú piensas- le iba a preguntar que qué creía que yo pensaba cuando se fue corriendo a mi coche sin esperar mi contestación, así que me resigné y fui al coche de Edward.
Edward raudamente salió del coche y abrió la puerta del copiloto- Gracias- no pude decirle otra cosa, siempre que le miro me sonrojo y no sé qué decir.
-Oye Bella, cuando estés cansada me lo dices y te ayudo a escapar de la reina de las compras- por su comentario pude deducir que lo iba a pasar mal esta tarde.
-Gracias Edward, lo tendré en cuenta- era un viaje un poco largo así que nos pasamos casi todo el viaje hablando de nuestros gustos y de cosas sin sentido, no podía evitar sorprenderme de la cantidad de gustos que tenemos en común él y yo.
Cuando llegamos al centro comercial de Seattle, Edward me ayudó a salir del coche y yo recordé que Tyler se lo había destrozado ¿cómo lo habría arreglado tan pronto? No dudé en preguntar y me dijo que se había comprado otro, tan normal me lo dijo, como si se hubiese comprado un boli.
Estuvimos un par de horas yendo de tienda en tienda, cuando pasamos por delante de una tienda de vestidos de fiesta. En esa tienda se paró Alice y dijo que teníamos que empezar a comprar vestidos para Nochevieja, no lo entendía, todavía faltaban dos meses. Pero entramos de todas formas, Alice se volvió loca y empezó a coger un montón de vestidos, me dio a mí un montón y otro a Rose. Nos fuimos cada una a un probador.
Me probé dos y el tercero que me iba a probar era demasiado corto y con mucho escote tanto por delante como por la espalda, para rematar era rojo. Lo peor es que Alice quería que cada traje que nos probásemos Rose y yo se lo enseñásemos. Iba a cambiarme de traje cuando Alice me dijo- ni lo pienses- y abrió la puerta del probador y me sacó. Los chicos se quedaron mirándome con la boca abierta, Jasper la cerró casi al instante y Emmet me pegó un chiflido que me hizo sonrojarme. Sin embargo, la reacción que no me esperaba era la de Edward.
-Ella no va a salir así a ningún lado, sabes que los chicos no dudarán en meterle mano, le sienta muy bien y ella es una chica hermosa- me sonrojé cuando dijo eso- pero los chicos pensarán que va provocando y se aprovecharán de ella- eso me enfadó.
- Yo no voy provocando, ni soy una cualquiera, aparte no tenía pensado salir aquí así vestida tampoco, pero Alice me obligó- dicho esto me metí en el probador otra vez y me puse otro vestido, no iba a coger un berrinche por una tontería así.
Cuando salí con el nuevo vestido, que me encantaba, era largo, pegado y azul oscuro, que resaltaba mi color de piel, Edward vino a disculparse y lo perdoné, era una tontería y no me iba a enfadar con él por eso. Al final me compró el vestido azul para compensarme, aunque yo le dije que no hacía falta, no me gusta que la gente gaste dinero en mí.
Estuvimos varias horas más en varias tiendas, hasta que me cansé y se lo dije a Edward.
-Edward, estoy cansada ¿puedes salvarme ahora?- se lo dije en un susurro cuando Alice estaba distraída.
-Claro que sí, espera un momento- se acercó a Alice y estuvieron hablando un rato, ella se veía mosqueada, pero después se quedó mirando al frente y en su cara se reflejó una expresión de ternura. Después Edward se me acercó y me dijo- problema solucionado princesa- no hace falta decir que me sonrojé.
Fuimos a una cafetería que había allí y pedí un café y un donut, me pareció raro que Edward no pidiera nada.
-¿No tienes ganas de comerte un trozo?- le ofrecí después de darle un mordisco y notar que estaba buenísimo.
-Claro- cogió el donut cuando se lo ofrecí pensando que lo mordería por el lado contrario de dónde lo mordí, pero me equivoqué como siempre con él. Mordió justo por donde yo había mordido- tiene un sabor delicioso- dijo esto con un tono sensual y mirándome fijamente. Me puse roja como un tomate pero gracias a Dios no seguimos con ese tema. Cuando volví a comer por donde él había mordido noté un sabor dulzón que antes no había notado, me sonrojé al pensar que era el sabor de Edward.
Después de eso fuimos al cine que allí había y entramos en una peli de miedo, por petición de él, ya que a mí no me gustan.
-No entiendo cómo me has convencido para esto, odio las pelis de miedo, me aterran- él pagó las entradas, al igual que mi pequeña merienda y nos sentamos en un sitio alejados de los demás, aunque había poca gente en el cine ya que la peli se había estrenado hacía ya bastante tiempo.
Como me imaginé, pasé la mitad de la peli escondida entre mis manos, y cuando estaba ya temblando de miedo, Edward me agarró y me puso en su pecho, abrazándome, yo estaba en el cielo en ese momento, tanto que no presté atención a la peli, pero un rato después me acordé de que él podía ser un rompecorazones, y no quería que me hiciese daño, así que me separé y me senté bien en mi sitio, él me miró con una expresión como de tristeza y suspiró…
Disculpad la tardanza, pero no tengo mucho tiempo para escribir.
Gracias por los reviews, aunque son pocos me motivan para seguir con la historia.
