Gracias por las reviews. Últimamente estoy actualizando más rápido porque estoy de vacaciones, y quiero adelantar lo máximo posible antes de volver a la monótona vida de siempre en dos días :( Capítulo 11 ;D


La cena había terminado. Cada uno se había ido a su respectivo barco, dejando a la pareja casada sola.

"¿Crees que Jack estará bien con Barbanegra?" preguntó Elizabeth.

"No lo sé, espero que sí" dijo Will.


"Buenas noches, padre" dijo Angélica al hombre que entraba dentro del camarote del capitán. "Buenas noches Jackie" le dio un beso en la mejilla.

"Buenas noches ángel. Que descanses, campeón" dijo Jack mientras bajaban las escaleras de la cubierta.

"Hola Jack" dijo una voz seductora detrás de él.

"Para ti capitán Sparrow, Sophia. ¿Qué quieres?" preguntó sin darse la vuelta.

"He estado observando y me he dado cuenta de que no vas a dormir en tu camarote" se acercó más a él, susurrando en su oreja: "Mejor para mi". Él suspiró y cerró los ojos cuando notó sus manos masajeando su pecho. 'No lo hagas, Jack' pensó él.

"¿Mejor para ti, por qué?"

"Porque así paso más tiempo contigo" dijo ella mientras comenzó a pasar sus manos por todo su torso. "Además, tú mismo me dijiste que ahora estabas de sequía, ¿cierto?". "Sí" un poco más y no sería capaz de contenerse así mismo. "William está bien, pero yo necesito a alguien mejor, ¿no te parece?". 'Para' dijo una voz en su mente. "Aprovechando que vas a dormir aquí, si quieres te puedo hacer compañía. Hace mucho frío". Jack ya ni siquiera podía pensar cuando la voz volvió y le dijo: '¿Quieres a Angélica, verdad? No puedes hacerle esto'. En ese mismo momento, una mano de Sophia fue directa a su entrepierna y lo hizo volver a la realidad.

"Lo siento por ti, pero yo no voy a ser esa persona" dijo él, deshaciéndose de su agarre.

"Oh, vamos Jack. Mírame y mírala. ¿Qué tiene ella que no tenga yo?"

"Mi corazón… Y te aseguro que eso tú no lo tendrás nunca" dijo yéndose hacía proa para alejarse de ella lo máximo posible.


A la mañana siguiente, Jack despertó con un dolor de cuello increíble y una manta encima que no recordaba haber tenido puesta cuando se acostó. Se levantó del suelo y fue directo a la cocina. De camino se cruzó con Angélica.

"Hola" dijo ella sonriendo. ¿Por qué será que cualquier dolor se iba cuando veía su sonrisa?

"Hola" contestó él tímidamente como si la estuviese conociendo de nuevo.

"¿Qué tal anoche?". Esa pregunta lo tomó totalmente desprevenido cuando se acordó de lo que sucedió la noche anterior. No sabía que hacer. Si era sincero y se lo decía, se enfadaría. Si mentía, conociendo a Sophia por lo que había hecho con Will, se acabaría enterando por ella y seguramente con cosas que no eran ciertas. Tenía que tomar una decisión, y rápido. "¿Me estás escuchando?"

"¿Eh?... Ah, sí, estuve... buscando un lugar cómodo para poder dormir" mintió Jack. Ya se encargaría por todos los medios de que Sophia no dijera nada.

"No creo que sea muy cómodo dormir en el suelo..." siguió sonriendo ella.

"Pues no te creas eh, la madera es muy... reconfortante" dijo él mientras ella reía, provocándole una sonrisa.

"Subí a ver que tal ibas. Te puse una manta, estabas congelado" le rodeó la cintura con los brazos.

"Ya la vi. Gracias" dijo él, dándole un beso en la mejilla y un abrazo. Por mucho esfuerzo que Sophia pusiera en que él dejara a Angélica y se fuera con ella, ¿qué conseguiría él?. Dejaría a la mujer que realmente a querido durante toda su vida para estar con una chica que solo le interesa el llevárselo a la cama. Una cosa era el amor y otra era el sexo, él ya conocía esos dos términos muy bien. Cuando estaba con prostitutas en Tortuga eran solo eso, prostitutas. Mujeres que entregaban su cuerpo por una cantidad de dinero. También había corrompido a otras mujeres que no eran de ese oficio, entre ellas se encontraba la que tenía en brazos en ese mismo instante. Con esas otras mujeres había experimentado lo mismo que con las mujeres de Tortuga, y pensaba que ella no sería diferente. Una mujer más para la larga lista... aunque se equivocó completamente. Aquella noche fue la más especial de su vida, su idea principal era que cuando terminara con ella la dejaría allí mismo y se largaría, pero no fue así. A parte del placer sexual también sentía otro en su interior. Y lo seguía sintiendo a día de hoy, no solo cada vez que hacían el amor, sino también el simple hecho de tenerla a su lado, sonreírle, abrazarle, besarle...

"¿Vamos a desayunar?" lo sacó de sus pensamientos Angélica.

"Claro" dijo mientras caminaba hacía la cocina. Sí, desde luego lo seguía sintiendo, y ni Sophia ni nadie lo iba a cambiar.


"¿A quién decía que buscamos, capitán Turner?" preguntó Barbanegra.

"Nathan Cole" respondió Will.

"¿Y cómo de lejos se encuentra?"

"Por la brújula de Jack, a unos kilómetros al norte. Dentro de poco estaremos allí"

"Perfecto" susurró Barbanegra para sí mismo.

"Papá" dijo Willie acercándose a ellos.

"Hola, ¿ya has desayunado?" dijo Will agachándose.

"No, el tío Jack y la tía Angélica me están haciendo el desayuno en la cocina"

"Pues será mejor que vayas si no quieres que Jack te quite la comida" bromeó su padre, refiriéndose al mono de Barbossa.


Pasadas un par de horas, llegaron hasta un barco inmenso. 'El Cygnus Gin' ponía escrito en la popa. Los tripulantes del barco miraron perplejos a los tres navíos de las que tantas historias se había oído hablar. La Venganza de La Reina Ana fue el primero, el barco del pirata al que temen los piratas, un barco 'maldito' por llamarlo de alguna manera. El Holandés Errante... ese sí que era un barco maldito para cualquier hombre muerto en alta mar. Y La Perla Negra, el barco más rápido de todo el Caribe. Al juntar al más fuerte, al más peligroso y al más rápido, el Cygnus incluso siendo un barco tan grande, quedaba en nada. Y eso su capitán lo sabía bien.

"¿Quién es vuestro capitán?" preguntó Will desde el Holandés.

"Nathan Cole, señor" dijo uno de ellos un poco asustado.

"Buenas caballeros" dijo Cole cuando Jack, Will y Barbossa subieron a su barco, mientras los demás se apoyaron en la barandilla de la Perla. A Nathan los ojos se le fueron hacía ellos y se paró en Angélica. "Por favor, venid vosotros también" dijo refiriéndose a ellos. Aceptaron y de repente, todos estaban a bordo del Cygnus. "¿Qué te trae por aquí, Barbossa?" preguntó sarcásticamente.

"Creo que lo sabes muy bien... ¿Dónde está mi espada?"

"¿Tu espada?" preguntó Barbanegra.

"Creo que es su espada" siguió hablando Nathan.

"¿Qué?" preguntó Angélica.

"Lo siento querida, pero voy a volver a capitanear mi barco, y tú vas a venir conmigo" informó su padre.

"Alto, alto... No podéis obligarla" dijo Jack cuando los hombres de la tripulación lo cogieron, a él y al resto de la 'familia' pirata. Excepto que a él le dieron un rodillazo en la barriga.

"¿Quién lo dice?" preguntó Nathan. Se acercó hacía Angélica que estaba agarrada por unos hombres y se estaba moviendo para intentar soltarse. "Tranquila tesoro, conmigo te lo pasarás muy bien. Te lo aseguro" dijo él cogiéndola por la barbilla para que alzara la vista hacía él, cosa que hizo pero con una mirada asesina.

"No la toques..." dijo Jack lo más fuerte que pudo, casi sin aliento por el rodillazo anterior, todavía agachado.

"Llévenlos a sus barcos... Tú te quedas conmigo" dijo Barbanegra a su hija mientras los demás de la tripulación los dejaban a todos en la Perla y abordaban la Venganza. Cuando los tripulantes volvieron al Cygnus y algunos de ellos se quedaron en la Venganza, los dos barcos se alejaron rápidamente, dejando solos al Holandés y a la Perla en el mar.


Todos estaban tirados en la cubierta de la Perla, y comenzaron a levantarse poco a poco, menos Jack que tuvo que ser ayudado por Will para sentarse.

"¿Estás bien?" preguntó Will preocupado, con todo el mundo mirando a Jack, esperando la respuesta.

"No, Will. No estoy bien... Tengo que salvarla"

"Eso no va a ser tan sencillo, Jack" admitió Barbossa.

"Me da igual, pienso traerla de vuelta. No me importa como" dijo Jack más recuperado.


Era de noche y Jack estaba sentado en la mesa de su camarote, bebiendo ron. No podía dormir, simplemente era imposible. Lo único que podía hacer ahora era ahogar sus penas en el alcohol. Llevaba cuatro botellas... de momento. Pensaba beber muchísimo más, desde luego... Cuando estaba dándole un sorbo a su quinta botella, alguien llamó a la puerta.

"¿Puedo pasar, Jack?" dijo Sophia desde la puerta. Jack no contestó y le dio otro sobo a la botella, así que ella lo tomó como un 'sí'.

"Es mejor que estés acompañado..." dijo ella quitándole la botella de la mano para que le prestara atención. Entonces ella pensó que este era el mejor momento para lanzarse. Angélica no estaba para pillarlos y él estaba muy borracho, se dejaría hacer esa noche y no recordaría nada al día siguiente. Así que, decidida, se lanzó y comenzó a besarlo. Estando sobrio no hubiera seguido pero en vez de alejarla, profundizó el beso. Por fin llegó el momento que Sophia estaba esperando desde que lo conoció, por fin iba a ser suyo aunque fuese por una noche. Los besos se convirtieron en caricias, las caricias en la ropa tirada por el suelo y la ropa en gemidos. Cuando terminaron, Sophia se vistió y salió de la habitación, en cambio Jack se quedó acostado en la cama, bebiendo dos botellas más y quedándose dormido rato después.


Un capítulo bastante sexy, ¿no les parece?. Espero que les haya gustado y dejen reviews ;D