(Los personajes de esta historia no me pertenecen, ni las canciones mencionadas ect... Créditos a sus respectivos autores. )
Aquella noche Miku soñó con Kaito. Hacía tiempo que no lo hacía, lo que le hizo sentirse melancólica al despertarse. Se levantó de la cama y caminó hasta la cocina cabizbaja.
-Buenos días, Miku-chan.-Dijo una voz masculina. Ella levantó la cabeza y se encontró con los ojos azul profundo de Kaito.
-Buenos días, Kaito-sama…-Dijo ella y se sirvió un vaso de leche.
-Hey,¿a qué vienen esas formalidades?-El chico se acercó a ella.-¿No sigo siendo tu onii-chan?-Con una sonrisa juguetona le quitó el vaso.
-¡Kaito, no es gracioso!-Intentó coger el vaso pero al ser más baja que él no lo consiguió.
-Ya no me saludas como antes…-Él mostró una mirada triste fingida-¿Dónde está mi beso de buenos días?-Se rió levemente, agitando el vaso por encima de la cabeza de la joven. Ella infló los mofletes y cogió el vaso en un despiste del peliañil.
-Nada es como antes…es decir, ahora no puedo tomarme tantas confianzas contigo ¿entiendes?- Sorbió un poco de la leche y dejó el vaso en la encimera.
-¿Lo dices por Luka? Miku, no seas tonta. Ella sabía perfectamente de nuestra amistad antes de salir conmigo.-A Miku no les estaba gustando mucho esa conversación, la palabra amistad resonó en su mente y la hirió profundamente. Aún así, mostró una sonrisa forzada al muchacho y le abrazó.
-Buenos días, Kaito-kun- Dijo con un tono algo más alegre. Le gustaba sentir la calidez de Kaito y cerró los ojos, deseando estar así para siempre.
-Esa es mi Miku…-Le acarició el suave cabello de Miku.
-Estamos muy cariñosos esta mañana,¿no?-Luka había llegado a la cocina y paseaba la mirada por la estancia, con los brazos cruzados y el ceño fruncido. Miku se alejó de Kaito, nerviosa y sin saber muy bien lo que hacer.
-Buenos días, mi diosa.-Él joven se acercó a la pelirrosada y, tomándola por la cintura, la besó apasionadamente. En ese instante Miku volvió a la realidad. Ella no sería más que la hermana pequeña de Kaito, no podía competir con Luka. Su mente, su comportamiento, su cuerpo…todo era más adulto que Miku. Una chica perdida en un mundo de adultos…justo lo que decía la última canción que había grabado, Unhappy Refrain. Apartó esos pensamientos de su mente y se preparó para empezar un nuevo día. Desayunó bien, saludó a sus amigos y se vistió más hermosa que nunca. Llevaba un vestido blanco de mangas largas y cuello alto con bordados rosas, unos calcetines blancos con estrellas rosas, los zapatos elegantemente negros y se recogió el pelo en una coleta alta, con un adorno en forma de estrella. Cuando llegó al estudio de grabación muchos la felicitaron por su aspecto. Hoy tenía que cantar varias canciones, entre ellas Freely Tomorrow, que realmente le levantaba el ánimo. Empezó a cantar y sintió que se paraba el tiempo; sólo estaban ella y la música. Cada nota que cantaba la hacían sentirse más viva y más alegre. Su hermosa voz inundó el estudio de emociones y felicidad. Cansada al terminar, se fue a su camerino a relajarse y se dejó caer en su sillón, al frente de un gran espejo. Miró su horario y la última canción del día era…Acute…Suspiró profundamente y se hundió en su sillón, pensado cómo debía de actuar, ¿sería ella capaz de matar a alguien por Kaito? La chica que debía interpretar vocalmente sí, pero ella…no, no sería capaz y mucho menos a una amiga tan buena como Luka. Sumergida en sus pensamientos, no escuchó las llamadas a su puerta por lo que el muchacho tuvo que abrir y pasar dentro.
-¿Miku?¿Estás ahí? Nos toca ahora.-Dijo Kaito. Ella se levantó rápidamente y asintió.
-Oye,¿estás bien? Estos meses has estado más…-Él se detuvo a pensar la palabra correcta-…distante…-Dijo finalmente. Ella, algo confusa, le dedicó una mirada directamente a los ojos.
-¿Qué quieres decir? Sigo siendo la misma…a lo mejor…-Le sonrió ampliamente-¡Estoy haciéndome adulta! ¿Crees que he crecido un poco?-Bromeó, los androides como ellos jamás cambiarían de forma, por lo cuál era imposible que envejeciera. El muchacho se rió.
-No quiero que cambies.-Se acercó la cara de la joven y le sonrió.-Para mí, siempre serás mi pequeña Miku.-Le acarició la cabeza.
-Sí…-Respondió ella, algo desanimada. Su pequeña…pequeña…no le gustaba ese apodo. Rin era pequeña, Oliver era pequeño, Gachapoid era pequeño…ella no,¿cómo se lo podría demostrar? Una idea descabellada pasó por su cabeza.
-Kaito yo…yo no soy pequeña…-Quitó la manó de su cabeza con delicadeza.-Yo…soy, soy una adulta y…y te lo demostraré.-Antes de Kaito pudiera decir algo, Miku ya estaba ahogándose en sus labios. Él no se apartó, en cambio, correspondió tiernamente. Y así, estremeciéndose uno en los labios del otro, pasaron varios minutos hasta que alguien llamó a la puerta. Era una voz femenina.
-¿Miku? Tenemos que empezar ya…te espero en la sala de grabación…-La voz se alejó junto con sus pasos. Se separaron y Kaito le hizo una señal de silencio a Miku. Ella asintió, comprendiendo la idea y salió de su camerino, roja como una amapola y el corazón palpitándole fuertemente.
