El Potterverso es de Jotaká.
Este fic pertenece al Intercambio de regalos 2014 del foro La Sala de los Menesteres.
«LIRIOS PARA UN DRAGÓN»
Por Victoire Black.
VII. Enemistad.
El silencio que hacía en la cocina de la casa de los Potter era insoportable. Tras las últimas palabras de su única hija, Harry y Ginny habían quedado sin habla… Al menos momentáneamente.
—¿Hoy es el día de los Inocentes? —se oyó susurrar a Ginny, algo perdida—. Tiene que ser una broma, Lily, una broma.
Antes que la joven pudiera responder nada, Harry saltó en su asiento.
—Lo voy a matar —aseguró—, ¡va a terminar en Azkaban! —Lily retrocedió, asustada. Jamás había visto a su padre exaltarse de esa forma. Pero lo que más le sorprendió fue su madre.
—El padre de ese pedazo de troll me dio el diario de Riddle —espetó Ginny de mal modo—. Yo tenía once años, Lily… —su voz se convirtió en un susurro—. Mataron a mucha gente, él y su padre…
—Lo sé —dijo la chica, pero no sabía nada. Lo único que tenía claro era que se había metido en medio de un problema que venía hacía décadas entre su familia y la del… Tenía que decirlo: la del padre de su hijo.
—¿Justo tenía que ser él? —Harry parecía no poder creerlo—. ¡¿Justo Malfoy?!
—Perdón, papá.
Las lágrimas corrían sin parar por el rostro de Lily Luna Potter. Pero no era con sus padres con quien se debía disculpar… Era con su hijo.
VIII. Por una carta.
Días, semanas, meses… Todo había pasado en lo que a Lily le parecieron segundos. Cada vez que miraba hacia el suelo, no podía creer que lo que le tapara la vista fuera su propio hijo. Cada vez que veía un búho tocar su ventana, no podía creer que ese fuera su único contacto con el padre del niño.
Pero esa vez, el búho traía algo más que una carta llena de preguntas insulsas y con interés inventado.
«Srta. Potter: Me gustaría que nos pudiéramos reunir a hablar pronto del tema. Hay algunos asuntos que debemos debatir antes de la fecha límite. ¿Te parece bien encontrarnos en el mismo lugar? Llevaré un paquete de regalo. Espero tu respuesta lo antes posible. D. M.»
Las orejas de la joven comenzaron a arder de rabia. ¿Cómo se suponía que tenía que tomar la carta? "El tema": ¿su hijo era un tema? ¿Y acaso tenía "fecha límite"? ¡Que era un niño que iba a nacer, no un documento con plazo! Además, ¿cuál era el "mismo lugar"? ¿Aquel bar mugriento al que la había llevado la primera y única vez que habían hablado? ¿O acaso, ¡ja!, sería el hotel donde él mismo la había llevado aquella noche?
Le parecía totalmente insultante que aquel hombre hablara en clave de un tema tan importante para ella. ¿Acaso no le interesaba en absoluto? ¿O lo único que quería era despacharlos a ella y al niño lo antes posible de su vida? Eso sí, por supuesto, sin que nadie se enterara de que estaba involucrado en el "tema".
—Idiota, idiota, idiota —farfulló Lily, mientras buscaba un pergamino y una pluma para ponerse a redactar la respuesta.
IX. Que nadie lo sepa.
—El niño no tiene la culpa.
Aún no se había sentado: es más, apenas acababa de avistarlo, pero Lily necesitaba decir esas palabras. El rostro de Draco lo dijo todo.
—¿Puedes bajar la voz? —pidió con frialdad luego de que la chica se hubiera sentado en la mesa.
—¿Hay algún motivo en especial? —preguntó sarcástica. Generalmente no era así con las personas, pero luego de la carta que había recibido dos días antes, solo pensar en Malfoy la enfurecía—. Pensé que querías que habláramos del "tema", ¿no?
—Sí —asintió intentando ignorar el tono de voz de la joven—, pero tampoco pretendo que se entere todo el mundo mágico.
—¿Ah, no? —Una pequeña sonrisa irónica asomó en el rostro de Lily—. Supuse que antes de la llegada de la "fecha límite" todos se enterarían de que vamos a tener un hijo…
El rostro de Draco se puso más pálido de lo normal, y la sonrisa de la chica se desvaneció de pronto al darse cuenta de que alguien estaba de pie a su lado. Alguien con el mismo cabello, los mismos ojos y el mismo rostro pálido que el hombre que tenía sentado en frente.
—¿Se puede saber qué mierda es esto? —espetó el chico, prácticamente de la misma edad que Lily.
—Scorpius —la voz de Draco salió en un susurro áspero—, puedo explicarlo...
