No lo puedo creer, es Edward. Lo miro. Bajo sus ojos azules se podían percibir unas ojeras, y su pelo, parecía mas despeinado que de costumbre. Rápidamente, me toma entre sus brazos en un fiero abrazo, y me deja llorar en su hombro. Cuando ya no tengo mas ganas de llorar, me paro, y le tiendo a Edward mi mano para ayudarlo a levantarse, y ella acepta. Estoy por partir hacia la casa de Sulpicia, pero al parecer, Edward se niega a dejarme ir tan fácilmente, por lo que me toma de la mano y nuevamente me abraza. En sus brazos me siento segura, por lo que no me niego y me quedo con el. Igual que la noche en la que lo conocí, alzo mi cabeza y coloco lentamente mis labios en su cuello. Escucho un leve gruñido de parte de Edward, y luego, baja la cabeza para mirarme. Esta vez, beso lentamente su mejilla, y luego la comisura de su mejilla, pero el, lentamente mueve su cara para que yo coloque mis labios en los suyos. Igual que nuestro primer beso, empezó lento. Edward muerde mi labio, pidiendo entrada, y yo gustosa lo acepto. Simplemente perfecto. Finalmente, ambos nos separamos para respirar, pero mantenemos nuestras frentes juntas. Yo cierro los ojos, y escucho un leve suspiro por parte de Edward. Cuando lo veo, sus ojos están puestos en mi. Sus esmeraldas brillan de un modo particular, y Ed me mira con admiración. Lentamente se inclina hacia mi, y roza levemente mis labios con los suyos. Sin dejar de mirarme, une nuestras manos, y me guía hacia un café ubicado en la esquina. Ed me abre la puerta y me deja pasar, y luego nos lleva a una mesa alejada. Cuando nos estamos por sentar, Edward se tambalea levemente, pero no le da importancia. Apenas tomamos asiento, una mesera aparece para tomar nuestra orden
-¿Qué van a desear para comer? Pregunta, pero lo que mas me enoja es como mira a Edward. Por suerte, el solo me mira a mi, y me pregunta que quiero yo.
- Me gustaría tomar un café- respondo
- Que sean dos, y también me gustaría un trozo de torta de chocolate, Bella, queres algo- me pregunta
- Claro, me gustaría un pedazo de torta de coco- respondo
Cuando la mesera se va, Edward toma mi mano y me la besa, lentamente. Yo bajo la mirada avergonzada, pero el me la levanta, y me mira. Lentamente se inclina hacia mi y me besa la mejilla, pero yo me decepciono. ¿Qué me estaba pasando? No lo puedo creer, me enamoré de Edward Cullen. Siempre creí que el amor a primera vista existe, pero pienso que los que lo adquieren, son personas muy afortunadas. No puedo creer que yo, Isabella Swan, haya podido conseguirlo, pero Edward, ¿qué siente el? Se que no le soy indiferente, pero, ¿qué siente sobre mi?
Estaba tan perdida en mis pensamientos, que no noto las palabras de Edward.
-Bells, ¿me escuchas?
-Disculpa, estaba en mi mundo- me excuso- ¿qué me decías?
-Te estaba preguntando que pasó ayer.
Al parecer, hablar de mi huida a el le producía malestar. Al pronunciar esas palabras, su mirada se oscurece, y noto que su cara se contrae. Su cicatriz, también cubierta con maquillaje, sobresale más. No puedo verlo así, por lo que me muevo a la silla colocada a su lado. Con una mano, sujeto la suya, y con la otra, trato de limpiar el maquillaje con toques suaves. Al principio, al notar mi caricia sobre su mejilla, cierra los ojos y suspira, pero rápidamente cae en la cuenta de que el lugar que acaricio es el que trata de cubrir. Su cara cambia de tranquilidad a pánico, y con su mano trata de detener la mía, pero la sujeto. Lo miro a sus ojos, tratando de trasmitirle tranquilidad, y sigo con mi tarea. El finalmente se relaja, y me deja quitar el maquillaje. Noto que su cara está muy caliente, pero debe se por la temperatura del local Al terminar mi trabajo, miro su cara y lo con tanto esmero trataba de esconder. Una fina línea rojiza que va desde la frente izquierda, pasa sobre su nariz, y llega hasta la mejilla derecha. A pesar de eso, Edward sigue siendo tan hermoso como siempre. El alza los ojos y me mira. Yo no digo nada y el tampoco. Finalmente llegan nuestros cafés, y yo empiezo a beberlo lentamente. Edward me imita, y mas tranquilo que antes, repite su pregunta
-¿Qué pasó ayer Bells? ¿Por qué te fuiste?- pregunta. Creo que, como el me dejo descubrir su cicatriz, compartir con migo algo que le aterra, yo debería, como mínimo, responderle.
-Ayer fue el mejor día de toda mi vida, me gustó mucho pasarlo contigo, pero, al final, cuando la película termino, caí en la realidad. Vos sos una estrella de cine, yo soy una fan como todas las demás…- Edward intenta replicar pero no lo dejo- normal, sin nada raro, y me pareció que, en ese momento, entre las otras, era yo la que perdía…
Los ojos se me llenan de lágrimas, lágrimas de impotencia, ¿Por qué lo tenía que amar tanto? ¿Por qué me abre enamorado de alguien que no me corresponde? Edward rápidamente me abrazó, y me atrajo hacia si.
-Shhhhh, no pasa nada, no te preocupes. Tranquila nena, shhhh- el trata de consolarme, pero sus palabras solo aumentan mis ganas de llorar. Finalmente, Edward se rinde, y me deja llorar tranquila. El me abraza fuertemente, no deja de acariciarme la espalda, ni de besarme en la cabeza.
Cuando ya estoy cansada de llorar, me separo de el, y lo miro. El me limpia las lágrimas restantes con su pulgar. Debo de estar hecha un asco. Seguramente tengo los ojos rojos, el pelo despeinado y la nariz colorada. ¿Por qué Edward iba a querer a alguien como yo? Las lágrimas vuelven, pero esta vez, corro al baño, para que no me mire nuevamente.
-¡Bella!- grita, en el momento en el que me levanto de la silla- ¡Bells, espera!- se que sigue gritando, pero no me digno a darme la vuelta. Corro hasta el baño, y me encierro en un cubículo. Escucho que la puerta se abre, y veo un par de zapatillas de hombre.
-Bells- solloza Edward- ¿Dónde estás? ¿Qué pasa, qué hice? Bella, por favor
Edward se escuchaba muy desesperado. Decido dejar de ser cobarde y enfrentármelo, por lo que abro la puerta. En cuanto me ve, Edward se lanza hacia mi, me alza en sus brazos, y me estrecha fuertemente, como si no quisiera dejarme ir. Yo no lo quiero, por lo que me aferro a el como si fuera lo único capaz que salvarme. Sollozo en su hombro. El cierra la puerta y nos sienta en el piso. Yo estoy sobre él, sollozando sobre su pecho, mientras que Edward quita todas mis lágrimas. Nunca se echó atrás, nunca me dejó de acariciar, ni de decirme que no pasa nada, que estaba todo bien. Cuando ve que estoy mas tranquila, no levanta, y me mira
-¿Qué pasa Bella? ¿Qué hice? Me mata verte así, me mata-solloza. Suelto un lastimero sollozo, pero entonces Ed me calla- Bells, escucha, no sé qué pasa, ni si hice algo malo. Pero estoy seguro de que lo que pase lo solucionaremos- ¿solucionaremos? ¿Por qué habla en plural? Al parecer, el nota mi cara de confusión porque continúa- Bella, yo no se mucho sobre ti. No se donde vives, ni tu cumpleaños. Si tienes hermanos o no. Pero se que te amo, y que me gustaría que me des una oportunidad. Bells, sé que te conocí ayer, pero desde que te ví, me quedé irrevocablemente enamorado. Bella, yo haré todo lo que quieras, pero solo dam…- No lo dejo terminar. Me lanzo a sus labios, quienes me responden fieramente. Muerde mi labio inferior y yo le sedo la entrada a los suyos. Rápidamente, enredo mis piernas sobre su cintura. El me agarra, y me apoya cuidadosamente contra la pared. Bajo a su cuello, y dejo un recorrido de besos sobre éste. Edward suspira, y toma nuevamente mis labios. Mientras nos besamos, recuerdo donde estamos, en el baño de un bar. Probablemente, alguien entre y nos metamos en uno grande. Ed, al parecer, piensa algo similar, porque disminuye la intensidad del beso, y me baja lentamente. Finalmente, nuestros labios apenas se rozan, y cuando nos separamos para tomar aire, veo sus ojos. Estan mas brillantes que dos soles. Edward parece feliz. Yo lo estoy. Cuando recuperamos el aliento, Ed me mira intensamente.
-Bells, sé que te conozco hace un día, y capaz que esto te parezca loco, porque a mi me parece, pero ¿Quieres ser mi novia?
No lo puedo creer. ¿Yo? ¿La novia de Edward Cullen? Pero, ¿qué íbamos a hacer? Vivimos muy lejos, el aquí y yo en Forks, además el viaja constantemente con su trabajo. El es un famoso actor, me tendría que acostumbrar a la fama, y a todo lo relacionado con ella. Ademas, mi madre me mataría si se enterara que a los 17 años empiezo a salir con alguien a quien conocí el día anterior, me diría que tengo que conocerlo más, entre otras cosas. Muchos pensamientos se arremolinan en mi cabeza, pero finalmente, suelto una sola palabra
-Si
Hey! Hola de nuevo… y? ¿Qué les parece? Espero que le guste, y si no, acepto críticas constructivas cof reviews cof
Vengo a decirles que probablemente publique lunes y jueves pero nada es seguro.
Agradezco a mis lectoras fantasmas y a las que dejan reviews, me colocan en sus favoritos y me siguen. Sepan que me hacen muy feliz!
Espero que les haya gustado el cap y nos vemos en el próximo
Nunca confíes en los patos
