El sonido metalico del choque de espadas de escuchaba en la arena, los gruñidos de los vikingos se hacian escuchar mientras luchaban en la interperie. El cielo estaba levemente nublado, fresco. Los rayos del sol no irradiaban en los ojos de los guerreros mas jovenes que yacian practicando en la inmensa jaula de metal.
Hipo vigilaba estas clases de luchas que los adolescentes hacian para entrenar sus musculos y habilidades. Los jovenes peleaban de manera limpia, pero para Hipo, quien ya habia tenido su propio entrenamiento cuando era mas joven, lo habia hecho mas sabio y se habia transformado en un guerrero experto en armas como esas, espadas.
El seguia observando minuciosamente los pasos de los chicos hasta que un movimiento hacia uno de ellos hizo que cayera al suelo con un corte en su rostro.
Se levanto exaltado por la escena y se acerco a los muchachos. –¡Hey!, woah, woah, tranquilo amigo.- Hipo tomo el brazo del muchacho que aun estaba en pie.
-Lo siento jefe.-Se disculpo con la cabeza gacha.
-Es solo entrenamiento, no es necesario matarlo.-El sonrio mientras ayudaba a levanter al otro oponente. –Bien hecho muchachos.- Tomo la cabeza de uno para abrazar su cabeza y despeinarlo con una sonrisa, provocando dicha en los jovenes.
Sonrio al mirar como los chicos se alejaban, hasta que escucho una voz femenina. –Buen trabajo.- Volteo a buscar a la dueña de esa dulce voz, y encontro a la princesa recargada en las cadenas fuera de la arena. –Una mañana divertida, eh.- Dijo provocando una risa en el castaño.
Rio para voltearla a ver de nuevo. –No sabia que disfrutabas este tipo de espectaculo por la mañana.-.
Merida se fue acercando a la entrada de la arena donde Hipo parecia estar esperando su presencia mas de cerca. –No lo hago.- Rodeo la arena para llegar a donde estaban recargadas las armas y escudos con Hipo siguiendola con los ojos. –Luchemos.-Ella tomo una espada ligera, una de las primeras armas de los inventos de Hipo cuando era mucho mas joven.
Esto provoco una risa burlesca de los labios de Hipo. –¿Tu y yo?.-Pregunto con los ojos entrecerrados.
-Claro.- Sonrio.
-Para ser sincero, no golpearia a una princesa.- Dijo mientras perdia su mirada hacia otro lado. –Menos si se trata de ti.-Rodo sus ojos para posarlos en ella, pero su mirada estaba decidida.
Ella asintio mientras levantaba sus hombros. –Te podrias sorprender.- Dijo finalmente.
-Ademas, no puedes luchar asi.- La señalo de pies a cabeza, pues portaba un vestido negro sencillo de tirantes gruesos.
Los ojos de la pelirroja miraron hacia abajo mirando su falda, en un movimiento rompio parte de esta dejando ver su pierna. –No es problema.-.
El vikingo no esperaba eso y abrio ligeramente su boca. –Esta bien, esta bien.-Asintio mientras se quitaba la camisa y la lanzaba haciendola a un lado.
-No tenias que hacer eso.-Abrio bastante sus ojos mientras sus rasgos estaban serios. Durante la noche pudo verlo totalmente desnudo, pero era claro que en el dia se veia mucho, mucho mejor.
-Tu tampoco.- La apunto con su espada, provocando una sonrisa y un leve sonrojamiento de mejillas.
Ambos se acercaron un poco mas pero aun asi la distancia entre ellos era considerable, Merida lo miro de arriba y abajo y se fue acercando mas a el mientras el estaba inmovil en ese mismo lugar, en un momento ella puso la punta de su espada en el menton de este para acercar su cara aun mas a ella.
-Ahora somos iguales.- Le susurro casi tocando sus labios. –Ninguno tendra mas ventaja que otro.-Sus narices de tocaban mientras que al mismo tiempo el la separo un poco de el.
-¿Y si tu ganas?.- Pregunto Hipo con una sonrisa maliciosa.
-Ya veremos.- Dijo indiferente.
-Y si yo gano, ya veremos entonces.-.
No espero a que el terminara sus palabras, sino que ella ya lo habia tirado al suelo provocando un grito sorpresa. El sacudio su cabeza para encontrarla sonriendo mientras lo rodeaba pero en un segundo se levanto para poner su espada en el cuello de la mujer que no se esperaba tal accion. El recorrio la punta de su espada con delicadeza desde su cuello haciendo un camino hasta su pecho.
-Oye.- Sonrio el castaño. –No es necesario pelear.-. Chocaron sus espadas un par de veces, haciendo que sus brazos se cansaran, y en el, un poco de sudor.
Ella lo aparto de ella para tumbarlo al suelo y acostarse sobre el. Ambos estaban cara a cara provocando suspiros fuertes.
-¿Como una princesa puede pelear asi?.-Respiro varias veces pero hasta la mas minima accion, como hablar, provocaba cansancio.
Merida se aparto de su cara y se quedo sentada aun sobre el. –Solo porque seas un vikingo, no significa que seas mas fuerte.- Sonrio con delicadeza mientras se paraba y lo ayudaba a pararse.
Se sacudio mientras se paraba del piso. –Supongo que haz ganado.-Hipo sonrio mientras inhalaba y exhalaba, ella solo asintio. –Dime, ¿cual es tu premio?.- Rodo los ojos.
Ella se puso pensativa mientras pensaba en las opciones que tenia, hasta que se formo una sonrisa traviesa en su rostro.
-.-.-
-¿Me ayudas a subirme?.- Merida pregunto mientras observaba al dragon negro con ansias.
-Claro.-Ella se volteo de espaldas preparada para subirse, hasta que sintio una mano en su trasero. Merida rodo los ojos pero le provoco risa las acciones del jefe.
-Tu mano.- Le dijo seriamente.
-¿Que tiene?.-Pregunto Hipo como si no supiera de lo que estaba hablando.
Ella rio fuertemente. –Quitala de ahi.-El no hizo caso pero logro subirla al dragon que estaba esperando una sesion de vuelo. –Wow, se siente genial.-Rio mientras se acomodaba en la silla.
-¿Quieres montarlo?.-El moreno pregunto amablemente.
Penso en la idea un momento, le asustaba la idea de un accidente, pero tal vez esa era su unica oportunidad. –¿Tu manejaras, verdad?.-Pregunto con inseguridad.
-Por supuesto.-Bajo su mirada mientras reia.
-Entonces… si, si quiero.-Dijo con rapidez.
El vikingo subio sin problemas al dragon mientras se ponia el casco para proteger su rostro.
-¿Por que el casco?.-Lo miro con extrañeza.
-Creeme.- Termino de ponerselo. –Sin casco, tal vez ahora estaria calvo y tostado.- Rio.
Ella trago por las palabras del jefe. Ella no tenia casco, ¿entonces…?.
El dragon se lanzo verticalmente al aire sin ninguna delicadeza, no estaba preparada para esos movimientos tan bruscos. El amablemente le dio un paseo rutinario, aprovechando el tiempo para estar con su mejor amigo y con la bella dama al mismo tiempo.
El paseo habia terminado y bajo, ahora si, con cuidado la tierra firme.
-Fue divertido, ¿no?.- Se quito el casco mientras se bajaba del dragon.
La princesa bajo cuidadosamente mientras que tenia una mano en su boca. Divertido, si, pero, ¡demonios!, queria vomitar, demasiado vertigo.
Ella sonrio mientras ponia su mano en su estomago. –Gracias, amiguito.-Le dio una palmada al dragon con una sonrisa demasiado forzada. El dragon lo tomo como cumplido y gruño como respuesta.
-¡Princesa!, ¿estas bien?.-Se le acerco para tomarla de los hombros, pero esta solo dejo caer su cabeza en el pecho del masculino por un rato.
-Estoy mejor.- Ella se dio la vuelta para tomar de nuevo el camino al pueblo, mientras el jefe la acompañaba.
Las risas en el camino eran evidentes, ambos se llevaban bien para ser gente con culturas muy diferentes, aunque ese no era impedimento para ambos. Los dos ya estaban en la civilizacion mientras todos miraban con signo de interrogacion a su jefe con la princesa, pues hace mucho que no lo veian pasar tiempo con una ''amiga''.
Ambos pudieron seguir platicando, pero una niña rubia venia corriendo desde lejos hacia el castaño junto a ella.
-¡Papa!.-La chica abrazo las piernas de Hipo quien se agacho un poco para frotarle la espalda.
-Hey, ¿que estabas haciendo?.-Pregunto su padre volviendo a su estatura normal, mientras Merida veia con atencion la escena frente a ella, se sentia un poco raro por las acciones que habia hecho con el anoche.
-Nada importante.- Suspiro la niña.
-Bueno, Eyra, queria presentarte a alguien muy especial.-Merida se enredezo formando una sonrisa en su rostro mientras Hipo la miraba. –Ella es la princesa Merida.- Apunto con su mano a la mujer a un lado suyo.
-Un gusto conocerte.- Merida se agacho un poco para tenderle la mano amablemente.
La niña la miro de arriba a abajo, pues no estaba acostumbrada a ver a una mujer junto a su padre, eso la hacia sentir definitivamente celosa. Ella recordaba como su padre describia a su madre como indispensable y que jamas la cambiaria, pero algo en esta mujer, que ella creia bonita, la sentia como amenaza. Ella arrugo su nariz y abrazo de nuevo a su padre para luego salir corriendo en otra direccion.
Merida se quedo helada, se sentia torpe y mas provocado por una chiquilla. Hipo no sabia que decir, se sentia avergonzado por la forma en que Eyra habia actuado, y mas frente a ella.
-Am, linda.- Merida dijo tratando de romper el hielo.
-Merida, lo siento.- Dijo con tristeza. –Es que, ella… ella no es asi.-Apenado, puso su mano sobre sus ojos.
-No, no… no te preocupes.-Rio incomodamente. –De todos modos, yo, yo me tengo que ir.- Ella se dio la vuelta pero no se movio. –Te vere despues.-.
Hipo no la trato de detener, hablaria muy seriamente con la jovencita por su comportamiento.
-.-.-
Merida estaba recostada comodamente en una de las playas de Berk. Sentia paz y comodidad por fin. El papeleo real le daba asco y tenia que aprovechar el silencio sin interrupciones antes de irse a Escocia.
Ella tenia sus ojos cerrados pacificamente hasta que sintio que una sombra la cubria, sus rasgos fueron fruncidos cuando esa sensacion aparecio.
-Envidio tu comodidad.- Hipo menciono mientras su cara estaba preocupantemente cerca de la princesa.
La pelirroja abrio sus ojos azules para encontrarse con los verdes de este. Ella los volvio a cerrar al ver de quien se trataba.
-Acompañame entonces.- Dijo mientras se removia en la arena para acomodarse.
No recibio respuesta del castaño, pero sintio que unas manos recorrian la intimidad de sus piernas para removerle su ropa interior. Sintio como un cuerpo se posicionaba sobre ella para besar sus labios con una exquisitez que solo el podia darle.
-Prefiero hacer otras cosas.-Hipo la siguio besando mientras ella no hacia nada por detenerlo.
-¿Por que tan temprano?.- Se quejo pero el ya habia removido su ropa interior.
No respondio, de nuevo, pero sintio su falda hasta la altura de sus caderas y una lengua que presionaba su interior, provocando un grito entrecortado de ella. Los besos que el plantaba con gustos le provocaban contracciones en su intimidad que hacian imposible quedarse callada. Sus propios gemidos le provocaban mas placer hasta que su orgasmo finalmente llego haciendo que se mordiera sus labios, poniendo su mano en los cabellos del hombre para juntarla mas a ella.
Hipo se levanto bajando la falda de su princesa, mientras se tronaba el cuello, ese fue un exelente trabajo, uno que hacia con gusto.
-¿Por que eres tan bueno en este tipo de cosas?.-Merida se quejo con gusto aun sintiendo como la boca de Hipo la exploraba de manera diferente.
-Seria lindo que me devolvieras el favor.-Hipo se recosto junto a ella mientras sus ojos miraban el cielo.
Merida apreto sus labios y giro sus ojos hacia donde el estaba recostado. Ella tranquilamente se quito de esa posicion y empezo a desabrochar los pantalones del hombre que anoche la habia hecho suya. Hipo sonrio al ver que lo que habia dicho habia provocado algo en la princesa, algo que lo complaceria.
Ella termino de bajar sus pantalones para luego solo poner su boca en el miembro de este y jugar con el de forma placentera. Hipo no tardo en sacar los gemidos de su boca mientras que los labios inflados de Merida le provocaban una exitacion completa y placentera, lo que causo que el acariciara el cabello de esta y empezara a ayudarla a aumentar la velocidad de sus movimientos, el aumento sus sonidos hasta que lanzo una maldicion al aire al tener que terminar en la boca de la pelirroja.
La princesa limpio su boca despues de haber hecho su trabajo, y se recosto encima del castaño quien aun disfrutaba de las sensaciones que acababa de sentir. –Hey, tranquilo.- Merida le dijo suavemente para luego darle un beso en sus labios.
Los dos se acurrucaron para descansar del oral que habian recibido, pero Hipo rompio el hielo mientras la pelirroja tenia su cara en su cuello.
-Lamento lo que paso con Eyra.- Hipo dijo con seriedad.
-¿Tu hija?, no importa. Los niños son asi.-Ella le respondio sin despegarse de su cuerpo.
Flashback.
-Estas castigada, lo siento.- Hipo le dijo seriamente a su hija sin formar alguna expresion en su rostro, mas que enojo.
-No hice nada malo.- Trato de defenderse la niña bajando su rostro con molestia.
-Tienes que aprender a respetar a los mayores.-Se cruzo de brazos. –Ahora, sube a tu cuarto y pensaras en lo que hiciste.-Trono sus dedos apuntando a las escaleras.
Eyra lo miro con cierto odio mientras se dirigia al camino de escalones.
Fin del Flashback.
-Aun asi lo lamento.- Dijo con un tono culpable en su voz.
-Basta.- Dijo suavemente. –Hay peores.- Sonrio mirandolo a su rostro, haciendo que el relajara su cara. Ella beso de una manera tierna sus labios mientras sus manos sostenian su cara. No queria que pensara que por las acciones de su hija, ella estuviera molesta.
-.-.-
Nunca BEBAN, nunca, pero si lo hacen, coman unos ricos taquitos(,:
Muchas gracias por comentar, enserio ya tengo mas animos para escribir mi historia c: porque un review creanme hace la diferencia para que los autores de las historias sigamos(; un agradecimiento muy especial para todos ustedesc:
