Los baños es un momento de relajacion para cualquier persona, pero tambien son momentos para pensar en todo lo que ocurre a nuestro alrededor, y eso mismo pensaba Merida, que estaba hundida en el fondo de su ducha con los ojos muy cerrados.

Estaba tranquila, tratando de que las pulsaciones en su cabeza desaparecieran, y lo hubiera logrado, pero el sonido del metal chocando con la madera de su barco, hizo que sacara su cabeza del agua aun tibia.

El rechinido de la puerta se abrio ligeramente, dando paso a la pierna metalica de Hipo, pero este solo se asomo un poco.

-¿Merida?.- Pregunto con nerviosismo mientras sus pies dieron paso dentro a la habitacion. Sus ojos se hicieron grandes, dejando su boca apretada. Ante el, la princesa se estaba duchando y ella no habia hecho nada para detenerlo, aunque ¿por que lo haria?, no era la primera vez que la miraba asi.

La pelirroja se volteo un momento mientras tapaba su pecho con sus manos. –Llegas en un mal momento.- Se levanto de la ducha haciendo que el castaño encerrara sus palabras en una parte de su mente para contemplar la escena con nerviosismo. Se cuestiono el por que sus mejillas se calentaban y se quedaba sin aire al verla, como habia repetido antes no era la primera vez y no era la primera mujer. –¿Vas a decirme que pasa, Hipo?.- Merida se enrredo una toalla y giro su cuerpo para mirarlo.

-Pedirte algo, mas bien.- Se sento en el primer banco que encontro mientras su mano acariciaba su propio cabello para acomodarlo.

La mujer le dio risa el comportamiento del muchacho, el era divertido y optimista, y verlo en un estado de verguenza le provocaba ternura en su interior. –Te escucho.- Asintio la cabeza al castaño permitiendole hablar.

Se acerco tratando de formular la oracion en su mente mientras agitaba sus manos un poco para calmarse. –Por favor.- Dijo con los puños cerrados en el aire. –Quedate mas tiempo.- Solto las palabras de su boca con una mirada que a cualquiera pudiera convencer. Sus ojos verdes suplicaban, sus facciones estaban relajadas, y su voz, mas dulce que una manzana.

Penso un poco, ella puso su mano en su menton tratando de pensar si era correcto estar mas tiempo en esa tierra. Lo habia olvidado, Batair y sus hermanos cuidaban del castillo, no les haria daño cuidarla por mas tiempo, ¿verdad?. –No lo se.- Cerro sus ojos un momento. ¿Por que queria que se quedara?, una pregunta que rondaba por su mente, tal vez el nisiquiera tenia la respuesta.

Se sintio como un joven de solo 15 años, ¿tanto miedo sentia del rechazo de esta chica?, si, demasiado. Por supuesto que lo unico que los habia unido era el tratar de convencerla de que se unieran politicamente, y las relaciones sexuales, que tenian cuando habia tiempo de sobra o simplemente, un beso para calmar las ansias, pero, el no habia terminado, un impulso en el queria que se quedara. –Creeme, no haz visto nada divertido aun, y se que el tiempo aqui para ti ha sido suficiente, pero, realmente quiero mostrarte de lo que soy capaz.- Dijo con un poco de tartamudeo entre palabras.

Suspiro mientras se rascaba la cabeza evitando el contacto visual. –No lo se, Hipo.- Lo miro finalmente mientras dudaba. –Deje el cuidado de Dunbroch a mis hermanos, y.- Suspiro de nuevo pero ahora mas fuerte, frustrandose por la situacion. Queria quedarse, pero tal vez no era justo. –No creo que pueda.- Nego con la cabeza y dientes apretados.

-Unos dias mas, no pido mas.- Con total seguridad tomo las manos de la princesa dandoles un ligero apreton y una sonrisa divertida pero aun suplicando por un simple ''si''. El se acerco mas a su cara provocando una risa en ella que la hizo tomar una decision.

Lo miro con diversion. –Solo unos dias.- Con voz baja le respondio apuntandolo con su indice. Ella le dio una mirada divertida, para tomar su cara con movimientos ligeros y darle un beso delicado pero rapido.

En su interior, algo como un cosquilleo invadio su estomago, haciendolo sentir un torpe novato. –Prometo que no te vas a arrepentir.- La siguio besando pero reacciono asintiendo a sus palabras con una felicidad que nunca sintio. Por supuesto que no seria un perdida de tiempo, mientras estuviera con el.

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Batair tenia el pedazo de papel llamado carta en la punta de sus dedos mientras estaba incado en la silla con la cabeza gacha. Fruncio las cejas soltando con frustracion la carta que poseia, para formar el puño con su mano y golpear varias veces la mesa de la biblioteca con mas potencia.

''Harris, Hamish, Hubert y Batair. La tierra en donde me encuentro se ha convertido en un aliado para nosotros, algo que nos favorecera en todos los aspectos porque es un pueblo fuerte al igual que su gente, pero, tendre que quedarme mas tiempo si no les importa, pues no querria aliarnos con unos completos desconocidos, ¿verdad?. No se preocupen por mi, porque estoy a salvo. Merida.''

¿Por que no regresas de una vez?, penso. El sabia que de una manera, el poseia a Merida, ya que como su novia y como se lo habia prometido años atras, el la acompañaria a donde sea que fuese y protegerla de los males, ¿y como prodria hacerlo, si se va cada que quiere por cuanto que quiere?.

El no se consideraba un hombre controlador, pero si se consideraba uno con dignidad y respeto, y solo porque ella fuera una princesa, no dejaria que una mujer, mucho menos una mujer, le faltara el respeto de esa manera.

Batair de levanto de la silla dispuesto a averiguar donde estaba ella, y si tenia que traerla a rastras a su hogar, lo haria.

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Su sesion de placer se habia terminado en ese momento en el que ella habia dado sus ultimos gritos. Hipo se levanto complacido mientras tomaba sus pantalones para ponerselos, y al igual que Merida, los besos y caricias constantes ya eran indispensables.

El ya tenia sus ropas puestas, listo para irse, pero unos brazos rodearon el cuello del masculino por la parte trasera, sintiendo unos labios acariciando sus mejillas. Sonrio con ternura mientras apoyaba su cabeza junto a la pelirroja apoyada en su hombro, posando un beso sobre sus rizos.

-¿Te vere mas tarde?.- Merida acaricio el cabello castaño manteniendo ese reconfortante abrazo.

El giro su cabeza para posar en beso en la frente de la misma, dibujando una sonrisa en su rostro en el de ella. –Claro que si.- Susurro despidiendose de la pelirroja que deseaba su presencia ahi con ella, durante mucho tiempo.

Hipo salio del barco mientras miraba hacia los lados, esperando que nadie lo viera salir de ese lugar en particular, ya que no era una costumbre hacer una reunion en un barco cuando se tiene lugar para eso, y el no queria ningun tipo de rumor sobre el romance que mantenia con la princesa.

El sonrio levantando sus hombros para hacer el recorrido hasta su casa, hasta que unas manos se pusieron sobre su boca y lo jalaron hasta detras de una pared. El agito su cabeza, y el hombre que lo habia ''secuestrado'' era Patapez.

Fruncio el ceño mientras trataba de liberarse, hasta que finalmente lo hizo. –¡PATAPEZ! ¿QUE ESTAS HACIENDO?.- Grito pero Patapez puso sus manos de nuevo sobre su boca para callarlo, lo cual, funciono.

-La pregunta es para ti, ¿QUE ESTAS HACIENDO?.- Susurro de manera fuerte mientras lo miraba con signo de interrogacion.

-¿De que demonios estas hablando?.- Elevo sus manos hacia el aire mientras trataba de comprender esta situacion.

-La princesa y tu, ¿por que?.- Lo siguio con la mirada pero Hipo se quedo con callado analizando la pregunta. Esto era lo que temia.

-Por si no lo recuerdas, es nuestra invitada.- Se acerco a su cara con enojo.

-Ah si, pero, es mas que eso para ti, ¿no es cierto?.-.

-¿Que?.- Lo miro con curiosidad.

-Yo lo se, Hipo, y ¡es horrendo lo que estas haciendo!.-.

El rio mientras miraba hacia el otro lado, pero luego poso sus ojos en el. –No tenemos nada ella y yo creeme.-.

-Te escuche, y, es muy divertido ''hablar'' con ella, ¿no?.-.

-¿Que escuchaste?.- Fruncio las cejas.

-No te hagas el tonto, se que te acuestas con ella, ¡POR THOR!, ¿que ya no te importa tu esposa?.- Lo dijo con ternura al decir lo ultimo.

-Si mal lo recuerdo, Astrid esta m-u-e-r-t-a.- Hipo se acerco a su cara y casi deletreo la ultima palabra y con mucha lentitud.

-Hiciste una promesa. Respeta su muerte- Trato de defender a la chica que no se podia defender.

-¿Que?, ¡por favor!, dejo de importarme hace mucho tiempo.-.

-Es la mujer que amas y eso no lo puedes negar.-.

-Bueno, tal vez no es la unica, tal vez nunca lo hice.- Levanto sus hombros con enojo.

-¿De que hablas? Desde la muerte roja, ella…- Iba a defenderla hasta que Hipo interrumpio.

-Si, desde la muerte roja todo cambio. Que raro que desde ese momento se haya enamorado de mi, que raro que para toda la gente yo valiera algo, ¡DIME!, ¿QUE HUBIERA SIDO DE MI SI ESO NO HUBIERA PASADO? ¿HM?.-.

-¡¿Y ELLA ES DIFERENTE ACASO?!.-.

-Lo es.- Susurro. –Es la unica persona que no sabe lo que le paso en mi pierna, y es la unica a quien no he tenido que impresionar por mis habilidades.- Fue un ultimatum, dando un giro completamente a la historia que habian creado cuando sucedio su anecdota.

No se detuvo a pensar mas o siquiera dar respuestas, el estaba conciente de sus acciones y que no era la mejor manera de tener una ''relacion'', pero no podia culparse por a veces pensar con otra cosa que no sea su cabeza, pero definitivamente, no iba a dejar que lo cuestionaran de esa manera.

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Las reuniones sociales entre vikingos eran mas usuales de lo que muchos pensaban. El secreto que mejor guardaban eran dejarlas para en la noche y disfrutar un momento sin hijos y convivir con amigos y tener momentos con sus respectivas esposas y el jefe no era exepcion de ello.

Las sonrisas y las risas estaban muy presentes en el lugar cuando el se adentraba al lugar para beberse unas copas y descansar de un arduo dia. Iba a darle un suculento sorbo a la bebida cuando unas manos rozaron las suyas.

-Relajate con la bebida.- Una advertencia sono de los labios de Merida provocando un ligero susto en Hipo, pero este se tranquilizo y encontro el humor.

-No pense que llegarias.- Le dijo honestamente.

Ella se sento junto a el y respondio a esa rara observacion. –Nunca te dejaria.- Sonrio pero evito mirarlo. Esto habia sorprendido a Hipo y lo hacia sentir seguro de una manera, lo hacia sentir como si conociera cada debilidad y luchara contra ella, como una que lo persiguio durante mucho tiempo y era la soledad.

-Yo tampoco lo haria.- El puso su brazo alrededor de los hombros de la princesa y se unieron a las conversaciones de un grupo de hombres que jugaba vencidas y compartia bromas entre ellos.

El ambiente era comodo y la cerveza a algunos se les habia subido un poco, pero hacia que se sintiera la calidez de una salida casual, tambien ayudaba a sacar el estres de la rutina diaria, pero extrañamente, Hipo se habia quedado callado un rato, dejando que Merida riera sola pero sin soltar la mano del hombre que la tenia abrazada; sin embargo, Hipo estaba pensando en lo que habia dicho, ¿algo cambiaria si Merida supiera que en realidad es mas que un jefe, sino un heroe?. Los pensamientos vinieron a el como remolinos, era verdad cada palabra que habia dicho, pero sinceramente, el sentia que ella podria llegar a quererlo sin saber los secretos que el le estaba guardando, que eran parte de el para llegar a ser lo que era ahora.

-Mer.- Susurro mientras la miraba con tristeza, y eso Merida lo noto. Ella lo miro con cierta preocupacion pero para calmar lo que fuera lo que tuviera, ella acaricio su rostro con ternura y lo miro con ojos comprensivos. Hipo apoyo la cabeza en el hombro de la chica y hablo con lentitud en su oido. –Necesito hablar contigo.-.

Merida no dudo en asentir y salieron del lugar despidiendose de la gente en la mesa. Ambos salieron y la pelirroja estaba asustada de lo que sea que pudiera decir, pero Hipo pensaba seriamente en como trataria este tema con ella.

-Yo quiero disculparme contigo, Merida.- Dio un paso enfrente manteniendo la distancia. Sus ojos tristes provocaron una mueca y que gruñera por sentirse tan estupido. –No he sido completamente honesto contigo.-.

-¿De que estas hablando?.- Le dijo sin ninguna expresion ya que esta situacion la estaba confundiendo.

-No sabes nada sobre mi.- La miro agitando sus manos. –Haz dormido con alguien que nisiquiera es la mitad de lo que piensas que soy.-.

Merida enarco su ceja, sintio cierta presion por tener respuestas de la situacion en la que estaba, ¿que es tan malo para ocultarlo?.

-Todo lo que hemos hablado. Yo solo no he sido esta persona que soy ahora.- Se quejo maldiciendo a los Dioses por darle esa boca.

Ella se acerco a el y puso su mano con delicadeza sobre la suya para silenciarlo un momento. Lo miro con ciertos ojos de tristeza pero sobre todo de compasion. –Oye, eso ya no importa.- Sonrio dulcemente. –No siempre es necesario conocer toda tu historia, porque se que eres un gran hombre, y si lo eres ahora, estoy segura que tambien lo fuiste desde siempre.- Acaricio sus mejillas haciendo que este la mirara y formara una sonrisa que le causaba gran felicidad. No perdio un segundo y la abrazo un largo rato mientras sus cabezas se acomodaban en un angulo perfecto en sus hombros.

No fueron necesarias tantas palabras, el ya sabia que un sentimientos se estaba formando hacia ella, y Merida no se quedaba atras, al sentir un vuelco en su corazon al sentirse con confianza con alguien para hablar de sus secretos mas profundos.

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Agradesco con todo mi corazon y alma que les este gustando la historia y lo digan xd hace mucho la diferencia saber que es de gustar la historia, porque es la razon de que muchos autores no terminen sus historias aunque sean muy buenas, lo que es triste.

Quiero agradecerles sus hermosos comentarios, y quiero responderles de manera general a cada uno de ellos(:.

Bueno, en primera, la historia y en el plot de la historia va dirigido al sexo primero, se supone que es un romance que vive de ello y es por eso que es ''apresurado'', pero es asi, se supone que debe ser asi para que se desarrolle esta historia. Segundo, Hipo ha sufrido mucho, y si es en epocas como las de los vikingos, claro que es dificil criar a una moco con ese temperamento y mas cuando son hijos unicos porque cuando hay hijos unicos que han perdido a alguien como una madre, los padres no son duros con ellos, como en el caso de Hipo:l ,tambien, desde que llego Merida le pudo dar el placer sexual que un hombre busca y mas porque Merida es una adulta ahora y es bonita(:.