Una de las actividades que Hipo disfrutaba mas y era menos estresante, era la recoleccion. La recoleccion era sencilla ya que por el frio se daban mas frutos secos y algunos tipos de moras, no era dificil distingir de una mala fruta a una buena.
La princesa, en cambio, admiraba el trabajo de los vikingos recolectores. Los olores de las diferentes plantas y frutos cruzaban por su nariz, algo que le recordaba a su hogar, la frescura que desde pequeña la acompañaba.
El observaba con una sonrisa el buen trabajo de sus compañeros hasta que miro a la princesa a una distancia considerable. Formo una sonrisa orgullosa en su rostro mientras observaba a la princesa pelirroja, quien en ese momento la vio mas hermosa que de costumbre.
Hipo se distrajo al ver al hijo mas pequeño de Patan, Ivar. El lo miro y tuvo una idea.
-¡Ivar! ¡Ivar!.- Grito Hipo haciendole señas para que se acercara a el.
El niño de estatura pequeña y de cabello oscuro se acerco al jefe corriendo, quien ya lo estaba esperando agachado para quedar a su altura.
-¿Podrias hacerme un favor?.-Pregunto con mucha amabilidad mientras cortaba de la tierra una pequeña flor amarilla con delicadeza para darsela al niño. –Para la señorita.- Le susurro mientras apuntaba a la mujer pelirroja.
El chiquillo asintio con gusto y salio corriendo hacia donde la princesa hablaba con algunos hombres que trabajan con arduo trabajo.
Merida hubiera seguido asi, pero noto que un niño de acercaba a ella a gran velocidad, por lo que se acerco al muchachito que parecia tener mucha prisa, hasta que llego a ella y le hizo una seña con su mano para que bajara a su altura.
-De nuestro jefe.- Ivar le dijo en su oido mientras ella tomaba la flor de sus manitas. Ese gesto la habia dejado sin habla, porque algo tan simple como dar una flor, habia hecho que la dulzura envolviera su corazon.
Hipo miro desde lejos y le hizo señas al niño para que le diera un beso en la mejilla, en lo que el muchacho hizo caso. La pelirroja miro al niño y como lo habia prometido, el le habia dado un beso en su mejilla mientras ella cerraba los ojos con ternura.
En ese momento, el niño salio corriendo en otra direccion y por instinto miro hacia lo lejos donde Hipo sonreia felizmente mientras la saludaba con su mano.
Solo habia necesitado unos segundos y el ya le habia robado el corazon por completo. La dulzura que habia envuelto su corazon era mas dulce que saborear una manzana en su boca. Ella olio la flor entre sus manos y le devolvio una sonrisa con las mejillas sonrojadas al hombre que aun estaba a lo lejos sonriendo con ternura. No pudo evitar sentir una oleada de mariposas en su estomago, no podia creer que sentia este cierto cariño hacia una persona tan diferente y tan lejana a ella, pero tan ajena, algo que tal vez no volveria a sentir y no habia sentido antes.
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Hipo habia terminado su trabajo y se tomo un momento para trabajar en algun proyecto en la herreria.
Por muchos años la herreria habia sido un refugio donde podia inventar artefactos para que la vida suya y la de los demas pudiera ser mas sencilla, cosa que habia logrado con los años, logrando un lugar maravilloso.
Seguia trabajando en su nuevo proyecto, dandole los ultimos detalles. El sonrio al ver el resultado final, pero habia terminado un poco sucio, en especial sus manos. Saco un valde de agua y empezo a lavar sus manos y cara, pero fue interrumpido por unos brazos que sujetaban su espalda, para luego sentir unos labios en su mejilla.
Hipo estiro su cabeza hacia atras riendo hasta que escucho una dulce risa. Hipo y Merida se giraron para mirarse, pero el tenia sus manos mojadas y desgraciadamente, no tenia nada para limpiarse.
-Gracias por la flor.- Beso sus labios con dulzura mientras ambos cerraban sus ojos. –Fue tan lindo.- Apoyo su frente con la del masculine quien queria abrazarla.
-Es bonita, sencilla y llena de vida, igual que tu.-El salpico las gotas del agua que escurrian de sus manos hacia la cara de la pelirroja, que causo risa a ambos.
-Te estaba buscando.- Merida tomo algunos planos para hecharles una mirada. –Parece que haz estado encerrado mucho tiempo.-Miro asombrada sus planes mientras el ponia su mano sobre ellos.
-Si, pero ya he terminado.- El tomo la cara de la femenina y le dio un leve golpecito para despues apartar los rizos de su cara.
-Ya veo.-Apreto sus labios formando una sonrisa. –¿Estaras ocupado por la noche?.-Pregunto ella acariciando la trenza del castaño.
-Me temo que si.-Torcio su boca, ya que desde que llego, le gustaba pasar tiempo con ella porque lo hacia sentir vivo, que aun habia una pizca de esperanza para una vida feliz.
Merida lanzo su cabeza sin pensarlo hacia atras, saliendo de su boca un quejido. Esto hizo reir a Hipo, hasta le recordaba a su mejor amigo, ya que sus caras eran parecidas cuando se quejaban.
-¿Haciendo rabietas pequeña bebe?.-Hipo torcio su cabeza, haciendo una cara divertida, provocando una risa descontrolada de la princesa, quien queria alejarse de el para reir tranquila, pero el la sostenia de la cintura para tomarla en un fuerte abrazo.
-Lamento extrañarte tanto.- Ella se apoyo en su pecho, a modo de apegarlo mas a ella pero aun asi podia verlo.
-Si pudiera, pero tengo una niña de seis horribles años.- Se quejo Hipo mientras ponia el cabello de la pelirroja detras de sus orejas para luego plantar un beso en su frente.
-Puedo ayudarte a cuidarla.- Ella dijo con naturalidad.
El la miro con ojos de sorpresa. –¿Lo harias?.-Pregunto como si no fuera cierto lo que habia dicho. Ellos dos mantenian algo parecido a una relacion, no tanto como una oficial o siquiera que se pareciera, como un romance se podria decir, y si queria algo mas con ella, Eyra y Merida tendrian que llevarse bien, sino podria destruir todo.
-Claro que si.-Masajeo con sus dedos el pecho del hombre. –No creo que sea tan dificil.-Dijo con indiferencia.
Hipo la levanto del piso, sorprendiendo a Merida que dio un ligero grito, el la abrazo con fuerza pero a la vez con delicadeza. –Merida gracias.- Se lo dijo mientras su cabeza estaba apoyada en el pecho de la femenina, quien estaba abrazada de su cuello.
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La pareja ya estaba en la casa del jefe. La idea de una cena para Hipo era una sopa sin sabor que habia sido su alimento toda la vida y el pescado crudo que compartian con los dragones, para Chimuelo estaba bien, pues el ya le habia dado esa noche su canasta de pescado, dejandolo con la barriga llena y un sueño confortable en la madera del piso.
Merida veia con un poco de repugnancia porque comian la comida de esa manera, siquiera el pollo lo cocinaban, pero el pescado no y era de lo que vivian principalmente. Hipo estaba a punto de servir el pescado crudo, pero Merida lo detuvo, rodeando con su mano su muñeca.
-Iu.-Lo miro a la cara negando con la cabeza.
-¿No comen pescado en Escocia?.-Pregunto con extrañeza, pues aqui era normal.
-Si, pero lo cocinamos.- Cierto asco se hizo notar en sus muecas.
-Yo, em…-Rasco su cuello sin saber que responder, ya que asi los vikingos se alimentaban.
A Merida le causo risa la ingenuidad del muchacho. –Ven conmigo.- Ella lo tomo de la mano y se dirigeron al fuego de la cocina, donde Merida empalo el pescado y empezo a calentarlo en el fuego.
Al terminar de cocinarlo, ella lo puso sobre un plato, sorprendiendo al vikingo.
-Ahora prueba.- Ella corto un pedazo y se lo acerco como un bebe al castaño que dudaba de probarlo.
Se mordio los labios y tomo el tenedor y se lo acerco a la boca abierta para darle un mordisco. Sorprendentemente, esto le daba un mejor sabor al pescado, mucho mejor que comerlo de la manera en que lo hacian, haciendo que hasta disfrutara el sabor.
-¿Y bien?.-Pregunto la princesa, esperando su elogio.
-Dame el plato.-Hipo rio mientras tomaba el resto del pescado para seguir probando ese rico sabor.
Merida ayudo a cocinar a Hipo el resto de la cena, hasta que la puerta se abrio, dejando ver una mujer castaña de mayor edad y a Eyra quien arrastraba los pies de cansancio.
-Hola mama.- Hipo sonrio mientras se acercaba a la mujer y estrujarla en un abrazo.
-Hola amor.-La mujer sonrio y le dio unas palmadas en la espalda a su hijo, pero noto la presencia de la hermosa princesa quien estaba delante de ella. –¿Y esta hermosa señorita es..?.- Valka apunto de pies a cabeza a la mujer, provocando una risa de Merida. Hipo no habia tenido una ''novia'' despues de perder a su esposa, pero, como cualquier madre, sabia que habia algo mas entre los dos tortolos.
-Merida.- La pelirroja le regalo una sonrisa mientras las manos de Valka y las de ella se juntaban para dar un cordial saludo.
-Que linda novia.- Valka le dio unas palmadas a Merida, dandole a su hijo una sonrisa picara, causando el sonrojamiento de la pareja quien se miraba con diversion, pero, esto tambien provoco malas vibras porque Eyra se puso nerviosa ante la palabra ''novia'', su papa no tenia novia, segun ella.
-¿No quieres quedarte a cenar, mama?.- Hipo le pregunto a su madre pero esta ya estaba abriendo la puerta para salir de la casa.
-No te preocupes Hipo, tu padre me espera.-Rio. Se acerco a su hijo para despedirse y despues se acerco a Merida para susurrarle algo en el oido. –Si no da el siguiente paso, me avisas.- Valka le dio una palmada en el hombro a la princesa, quien estaba sonrojada con la boca semiabierta. –Portate bien Eyra.-Se despidio para salir finalmente de la casa de su familia.
Eyra ya iba salir corriendo hacia las escaleras, pero Hipo detuvo su brazo. –¿No vas a saludar?.- Le pregunto mirandola a los ojos para intimidarla y que obedeciera.
Ella torcio la boca, pero miro a la princesa quien la miraba con un poco de temor. –Hola princesa.- Evito el contacto visual, pero la saludo.
-Hola Eyra, ¿tuviste un buen dia?.- Pregunto con amabilidad rompiendo el hielo con la niña.
No respondio y solo se escondio detras de su padre. –Ya que estamos aqui, Eyra queria disculparse.- Tomo el brazo de su hija la trajo hacia enfrente pero la niña ya estaba frunciendo el ceño. –Vas a disculparte con Merida, ¿verdad?.-Hipo pregunto severamente.
-Hipo, no es necesario.- Nego con su cabeza tratando de romper la tension en la habitacion.
Hipo ignoro sus palabras y le dio un golpecito para que se animara. –Lo siento, princesa.- Ella agacho su cabeza y salio corriendo hacia las escaleras para subir a su habitacion.
-Eso no era necesario.- Merida froto el brazo del masculino quien se hayo un poco frustrado por la situacion.
El la tomo por la cintura y la acerco a el, causando que ella pusiera sus manos en su pecho. –Quisiera que se llevaran bien.-.
-Lo haremos, lo prometo.- Ella le dio un beso rapido y se dirigio a la cocina, dejando pensar un poco a Hipo en ese momento.
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Los platos estaban en la mesa y los tres integrantes de la casa comian tranquilamente sin decir alguna palabra, habia una barrera de tension que hasta Chimuelo sentia.
Eyra no habia tocado mucho su comida, se habia quedado pensando en lo que habia dicho su abuela, ''que linda novia'', ¿estaria en lo cierto su abuela? o solo era una clase de raro cumplido. Ella hubiera seguido pensando, pero Merida tomo la iniciativa y rompio el hielo.
-Asi que Eyra, ¿que es lo que mas te gusta hacer?.-Junto sus manos posandolas sobre la mesa, para darle una amable sonrisa a la niña que solo la miraba sin expresion.
Ella dejo su tenedor de lado y se tardo un poco en contestar. –Nada en especial.- Suspiro. –Jugar con mi hacha, creo.- Tomo de nuevo el tenedor y empezo a jugar con el pescado.
-¿Ah si?.-Merida la miro con sorpresa. –¿Sabes que me gusta?, el tiro con arco, tal vez pueda enseñarte algun dia.- Ella se le acerco un poco mas mientras hablaba con entusiasmo.
Hipo sonreia mientras estaba recargado en la silla, ya que disfrutaba la interaccion entre Merida y Eyra de forma pacifica.
-¿Es un arma pesada?.- Pregunto con indiferencia.
-Por supuesto que no.- Le provoco risa a la pelirroja. –Es un arma muy ligera, no tendras problemas.-.
-Las armas ligeras no sirven en batalla, son para debiles.-Eyra se inclino hacia delante para recagarse en la mesa, hablando como si fuera una experta en las armas.
Merida se quedo sin palabras por la gran confianza de la chica; en cambio, Hipo abrio sus ojos, sorprendido de ese mal comentario, irrespetuoso y obviamente, tonto, pues los comentarios de su hija sobre las armas no eran ciertos.
-En realidad, Eyra, el arma mas ligera puede ser la mas letal.- Interfirio Hipo mientras le explicaba a su hija.
-No creo que un arco de madera pueda ganarle a un hacha.- Dijo de mala gana.
-Cuando crescas, entenderas de lo que hablo.-Hipo le nego con la cabeza dandole una mala mirada.
Merida se sintio incomoda y trato de interferir en la conversacion antes de que algo malo pasara.
-Y bueno, ¿algun dia crees tener tu propio dragon Eyra?.-Formo una sonrisa en su rostro.
-¿Y por que no mejor te callas?.-Se cruzo de brazos, provocando que Merida le quitara la mirada de encima, pero sin decir ninguna palabra, haciendo muecas con su cara. Hipo se levanto de la mesa, golpeando la mesa haciendo que los platos de movieran ligeramente.
-¡EYRA!.-Grito Hipo.
Eyra se levanto de la mesa sin necesidad de que su padre gastara sus palabras. Ella se dirigio a su habitacion con remordimiento.
Merida solo puso sus manos sobre su boca y sus codos sobre la mesa, cerrando sus ojos pensando en lo que habia hecho mal.
-Merida.-Hipo puso una mano en el hombro de Merida.
-Estoy bien.- Ella puso su mano sobre la suya calmando al castaño.
-¿Quieres quedarte a dormir?.-Se sento junto a ella tratando de darle un giro a la conversacion desagradable de hace un rato.
-No.- Dijo sin mirarlo. –No te preocupes por mi.- Sonrio sin aun mirarlo a los ojos, solo haciendo que este suspirara de tristeza.
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Respuestas a sus hermosos comentarios(,:
*Me gustaria responder esas preguntas que intrigan a todos, como la de Batair, pero esque si lo digo, pierde la magia:p pero ya mero nos acercamos a la parte mas intensa de la historia, asi que esperen y recen que me acerque a esa parte porque ya ansio escribirla xd.
*Con respecto a Astrid. Es la verdad, se puede decir que solo esta con el porque aprendio a domar un dragon y porque fue mejor que ella en el entrenamiento, tan mentirosa es que puedo decir al grado de esto, que Patan ha sido como el unico honesto de toda la banda xd porque si se dan cuenta, el lo siguio tratando como antes, no cambio su actitud hacia el, solo le tuvo mas respeto, pero Astrid, nombre, que cambio:l, me gustaria que la mataran en la pelicula, tanto que sonreia al matarla en la historia... me cae muy mal enserio, esmas, si tuviera dos balas, y tuviera la oportunidad de matar a Patan, Dagur o Astrid, le dispararia a Astrid dos veces para luego golpearla con mi arma:l. No exagero.
