Merida se habia despertado temprano esa mañana para salir a caminar en los amplios bosques que Berk le ofrecia. No eran bosques abundantes como los de que su hogar, pero le podian dar una promesa, la exploracion y mas porque no sabia que tipo de criaturas se podria encontrar.
Su recorrido habia durado mas de una hora, perdiendose entre los senderos que creaban los arboles y cada roca que se encontraba. Las ramas crujian las pisarlas, pero el sonido de estas mismas sonaban aunque estuviera quieta, giro la cabeza varias veces para buscar el sonido proveniente de estos sonidos, hasta que sintio una presencia que se acercaba a ella, casi abrazando su espacio personal, esta presencia sabia que se acercaba por detras de ella, hasta que en un movimiento iba a girarse para golpear a cualquier cosa que queria asustarla, hasta que una masa negra la habia tirado al suelo blando, causando un grito descontrolado.
-¡Chimuelo!.-Le grito a la criatura negra que por su cara parecia causarle gracia. Esta criatura oscura empezo a lamerle la cara, dejandola cubierta de asquerosa baba de dragon. –¡Iught!.- Se limpio la cara con ojos molestos aun acostada en la tierra.
Escucho una risa masculina, haciendo que se levantara a manera de que aun estuviera sentada en el piso, y pudo ver a la figura de Hipo riendo mientras caminaba hacia ella.
-Eso fue divertido, ¿no crees?.- El se paro frente a ella, dandole unas palmadas a su amigo quien se acurrucaba en el. –Es natural, no te preocupes.- Sonrio hacia ella.
Merida lo miro con mala cara, con las cejas levantadas y su boca apretada.
-Ven aqui.-Hipo le tendio sus manos, haciendo que la pelirroja las tomara para levantarse y terminar de sacudirse, pero en eso, ella lo empujo para que se alejara de ella.
-Hey, ¿por que lastimas a un lisiado?.-Siguio riendo con gracia, pero el acaricio la espalda de la princesa y la abrazo por detras mientras la besaba desde su mejilla hasta su cuello con fervor.
Ella rio en voz baja y apreto sus labios para evitar que la escuchara. –Basta.- Ella se safo de su agarre pero este la volvio a abrazar para besarla con pasion.
-Queria invitarte a un vuelo.- Detuvo sus besos para acariciar su cara y cuello. –¿Aceptarias?.- Tomo sus delicadas manos para besarlas. De verdad queria pasar ese tiempo con ella.
-Por supuesto que quiero.-Merida acaricio el cabello del castaño asintiendo a su propuesta.
-Entonces, ¿que estamos esperando?.-El la tomo de la espalda y la condujo donde Chimuelo ya estaba esperando.
Merida subio sin ayuda al dragon con cuidado e Hipo subio despues, poniendose su casco como siempre. La princesa puso sus brazos alrededor de su cintura para sujetarse fuertemente, pero en los pensamientos de Hipo, el le tenia guardado una sorpresita, una que no queria que olvidara nunca.
Hizo su viaje hasta su lugar especial, mientras que Merida observaba el cielo desde otro punto de vista, disfrutando de como los rayos del sol acariciaban su rostro.
Chimuelo empezo a descender en un pequeño pedazo de tierra, en un risco que tenia una gran altura. Ella observo el paisaje y se pregunto a si misma que tenia planeado para ella. Hipo tenia una sonrisa pintada pero la cubria su casco, el descendio finalmente en tierra firme.
-Llegamos.-Bajo de Chimuelo junto con Merida, quien miraba con extrañeza a su alrededor. –Ven aqui, quiero mostrarte algo.-Hipo tomo la mano de Merida y salieron a gran velocidad. Ella no pudo preguntar nada porque perseguia a Hipo quien recorria el lugar como si fuera su casa.
Hipo se tomo un tiempo para recordar el camino, por lo que empezo a caminar mas lento, y en un momento en el camino, puso un pie en una trampa de dragones viejisima, una de las pocas que no pudieron quitar cuando era mas joven. La trampa hizo que una cuerda lo dejara flotando de cabeza, pero la cuerda se estiro un poco y se embarro la cabeza de un charco de lodo que estaba bajo la trampa, y asi solo quedo flotando en el aire.
Esta escena habia causado una gracia enorme a Merida, quien reia fuertemente con una mano con su vientre tratando de calmar el dolor que le provocaba reir tanto, pero, ella paro de reir y lo miro con cierta dulzura en su sonrisa. La pelirroja se acerco al castaño que trataba de liberarse, pero se detuvo cuando sintio que unas manos sacaban su casco a la altura de sus labios, dejando la piel limpia que gracias a su casco lo habia protegido. Tomo su cara, sin quitar totalmente el casco y le dio un beso tierno que poco a poco fue correspondido por Hipo que aun colgado, casi totalmente lo habia olvidado.
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Hipo limpiaba su casco mientras que Merida estaba sentada cruzada de piernas junto a el.
-No se que es peor, baba de dragon o lodo.- Hipo miro su casco que por fin ya no tenia rastros de lodo encima, pero causo aun asi una risa sobre si mismo.
-Voto por la baba de dragon.-La pelirroja dijo sin rodeos mientras recordaba esa baba de dragon sobre su cara.
-Definitivamente voto por eso.- El la rodeo con su brazo, haciendo que ella se recostara en el hombro del masculino quien la abrazaba con deseo. –Sabes, desearia que nunca te fueras.- Susurro en el aire, mirando el horizonte rosado, donde las montañas se perdian a lo lejos.
-Podria quedarme.- Merida abrio sus ojos azules dirigiendolos a los ojos verdes del hombre que la abrazaba y la sostenia con comodidad.
El poso sus ojos verdes en ella, quien formaba una sonrisa por sus palabras anteriores. –¿Tu quieres…?.- Hipo con suavidad dijo el principio de su oracion pero no la termino ya que se perdio en sus emociones recien encontradas en segundos, algo que tenia que digerir muy rapido e intentar volver a la realidad, pero el seguia alli, en ese momento.
Merida puso sus manos en la cara de Hipo con suavidad, obligandolo a mirarla. –Hipo, soy feliz, aqui.- Beso su nariz con delicadeza, haciendo que el formara una sonrisa que ella habia visto tantas veces, pero habia un aire diferente, ella entendia que finalmente era la razon de las sonrisas de una persona, y el era su razon de la suya.
El la beso con pasion, mordiendo sus labios mientras sus besos eran bien recibidos por la pelirroja que esperaba la recibiera bien. –Yo creo que te quiero.-El castaño le susurro cuando sus labios aun estaban cerca.
-Yo te quiero.-Acaricio su mejilla con su pulgar, para luego posar su mano bajo su menton y dejar un beso en sus labios.
Para la pareja ya era claro, esto iba a ser el inicio de una relacion, tal vez ahora no pensaban en que fuera una relacion seria o no pensaban que pudiera llegar al matrimonio, pero el sabia que ella lo hacia feliz, que ella le habia regalado la ultima pieza para que su corazon volviera a sentir amor por alguien, y Merida por fin sentia que su vida era mas que el tiro con arco y vivir en rebeldia, ella habia encontrado a alguien que podria ser algo mas que una persona en su vida.
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El jefe tenia trabajo, y ese trabajo tenia que hacerlo y era constante, pero con ayuda de su padre y Bocon, el podia lograrlo sin perder la cabeza al final del dia, solo que se sentia mal por Merida, que apenas habian dado un giro en este romance y ahora tenia que alejarse de ella, y eso para el se convertia en una tortura, pero eso se podia arreglarse.
Valka y Merida estaban pasando un tiempo juntas. Ambas estaban lavando algunas manzanas que habian recolectado, y en ese lapso de lavado, la pareja de mujeres se miraba a los ojos para reir por su torpeza.
-Haces feliz a Hipo.- Valka rompio el hielo con la muchacha quien sonreia con gracia por su comentario. –Hace mucho que no lo veiamos asi.-.
-Es agradable.- Suspiro. –Me gusta estar con el.- La pelirroja sonrio mientras trataba de evitar la mirada maliciosa de la mujer a su lado y por si fuera poco, la mujer la intimidaba ya que le recordaba a su madre.
-A ti te gusta mi hijo, mas bien.- Valka rio con fuerza mientras le daba un caderazo a la princesa, haciendola tambalearse.
-Yo no.-Tartamudeo Merida mientras se burlaba de si misma.
-Oh si.- Volvio a su quehacer. –Pero me agrada, tu me agradas.- Dijo con suavidad.
-¿Ah si?.- Entrecerro sus ojos para mirar a la mujer quien asentia a sus palabras.
-Eres joven, tienes una cara agraciada y una gran belleza.-La mujer encogio sus hombros con una sonrisa suave en su cara, mientras hablaba con lentitud mencionando cada una de las virtudes. –Serias un premio para cualquier hombre.-La miro con seriedad. –Pero para Hipo, eres mas que eso, estoy segura.- Valka acaricio los rizos de la joven a su lado, quien sonreia sin darse cuenta, al mismo tiempo que sus mejillas se volvian aun mas rosas de lo usual.
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Batair buscaba entre las cosas de Merida en la habitacion de la misma con locura. Ella escribia a menudo a sus hermanos, pero ninguna carta era para el, o mas bien, siempre generalizaba sus palabras, pero nunca encontraba un ''volvere pronto'', o ''Batair algo'', no.
-¿Que estas haciendo?.- Un trillizo estaba recargado en el marco de la puerta, observando a Batair con curiosidad.
-Hamish.-Batair lo miro con verguenza. –Yo solo buscaba algo, no, no te preocupes amigo.- El dejo las cosas de Merida en su lugar para voltear a mirar a su hermano con una ceja enarcada.
-Sal de aqui.- Apunto fuera de la habitacion de su hermana.
-Hamish, es importante.- Lo miro con ojos tristes. –Necesito saber donde esta Merida.-.
-Te hemos dicho que esta bien, tranquilo.- El golpeo las costillas de Batair mientras hablaba severo. –Ademas, dijo que volveria pronto.-.
-¿No tienes miedo de que algo malo suceda?.-.
Penso en las posibilidades. -Ella es fuerte.- Ultimatum.
-No lo suficiente cuando esta en un lugar desconocido.- Le susurro Batair a Hamish que lo miraba con incomodidad.
-Es que, no se donde esta.-Hamish puso su cabeza gacha, mientras Batair se rasco la cabeza. ¿Donde ¡maldita sea! estas Merida?, cruzo por su mente.
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Merida y Eyra estaban sentadas en un claro del bosque, preparando su arco para enseñarle a la niña un poco de sus habilidades.
La verdad era que Eyra creia a Merida como una persona debil y mas porque se trataba de una princesa, y si ella sabia usar este artefacto de madera, no se sorprenderia porque para ella, las armas fragiles eran para personas fragiles.
Merida ya tenia el blanco preparado y sus flechas preparadas. Ella asintio y se dirigio a la pequeña quien miraba el arco con rareza, intentando saber como se acomodaba.
-Muy bien Eyra, ahora mira y aprende.-Merida se acomodo y tiro una flecha con naturalidad y facilidad para que cayera en el centro del blanco. –¿Lo viste?. Es tu turno.- La pelirroja le dio a la niña una flecha.
En los pensamientos de la niña, si para Merida era facil, entonces para ella seria pan comido. Ella se acomodo y giro los ojos solo para tirar la flecha, para nisiquiera dar en el blanco, sino en el suelo.
-¡¿QUE?!.- Eyra tiro el arco al suelo al ver un tiro fallado.
-Relajate, solo necesitas practicar.-Merida puso una mano sobre el hombro de la niña para calmarla.
-¡NO! ¡tu eres la culpable de toda mi mala suerte!.-Ella empujo a la princesa quien solo entrecerro sus ojos para mirar actuar a esta mocosa.
-Alguien deme paciencia por favor.- Susurro Merida, cuidando de que no la escuchara. –Relajate por favor.-La pelirroja se acerco a la niña pero esta dio unos pasos hacia atras.
-Alejate de mi padre y estare mejor.- Eyra dijo con una voz dura, rara en una niña de su edad. Ella la miro con odio, nunca nadie la habia mirado de esa forma, pero esta solo empezo a alejarse de la princesa para salir huyendo, como siempre lo hacia. Merida se encerro en su cabeza, ¿como formaria una relacion con esta niña? ¡ES IMPOSIBLE!.
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*Odio mucho a Astrid eso es seguro xd pero no me arrepiento:p Ow ya puedo oler ya mi siguiente capitulo*-*
Eyra es malcriada, eso es cierto y demasiado:l
