Hola chicos y chicas traigo la conti de este ffc xD

¡Muchas gracias por sus reviews! ¡Me alegro de que hasta ahora les guste este ffc todos sus comentarios han sido de mucha inspiración para continuar escribiendo y me animan cada vez mas!

Aquí se explicara algo mas sobre la situación de Agasha :3

ACLARO: los personajes de SSTLC no son míos, son de Masami Kuramada y Shiori Tenshirogi... sin embargo la trama es completamente de mi invención xD

Cinn tambien es todo mio. :3

La llamada hermana de Agasha, tambien me pertenece *-*

Disfrute y espero mas reviews!


Capítulo 3

Pefko hizo una pausa en lo que estaba haciendo, que consistía en una nueva mezcla de hierbas para bajarle la fiebre un poco a Agasha, cuando escuchó voces fuera de la cabaña. Por un segundo pensó que era Cinn hablándole a la joven, pero luego registro que en realidad era tres voces masculinas, y una en particular le era extremadamente familiar. Por un momento sus ojos se anegaron de lágrimas, pero parpadeo para apartarlas con rapidez y se levanto del taburete frente a la mesa donde preparaba sus medicinas, y dándole una última mirada a Agasha, para asegurarse de que estaba estable, salió de prisa de la casa para encontrar a los tres hombres a unos metros de la cabaña.

—¡Albafika-sama!— exclamo Pefko con una mezcla de alivio y desesperación.

El de cabellos azul, giro en lo que oyó que lo llamaban, y se encontró con su joven amigo, y aunque tenía solo cuatro meses que no lo veía en persona, se sorprendió cuando noto que estaba más alto y ancho de hombros desde que lo vio en Grecia hacia poco. Portaba una camisa de manga larga enrollada en los antebrazos, unos pantalones con sandalias y un delantal manchado sobre la ropa, sus cabellos castaño claro estaban revueltos y tenia profundas ojeras bajo sus ojos ámbar que también estaban un poco enrojecidos por la falta de sueño.

—Pefko... Cuéntame ¿qué ha sucedido con exactitud?— Pidió Albafika luego de presentar a Sisyphus con el muchacho.

El joven hundió un poco los hombros, dejando por fin ver el peso tan grande que había soportado en los últimos tres días y medios tratando de curar a su amiga. Se froto el cuello adolorido por la tensión y suspiro, repasando mentalmente todo lo que sabía antes de hablar.

—Primero empecemos desde el principio... — Pefko le hecho una mirada interrogante a Cinn, que en ese momento parecía más calmado que cuando los dorados lo habían interrogado. —Por lo que yo sé, dicho por los hombres del barco y Cinn, Agasha pidió transporte a una de las Islas que está más alejada de las costas Griegas, pero aparentemente no es la primera vez que lo ha hecho.

Cuando Cinn asintió, el joven continuó con su relato, tenía la plena atención de ambos Santos.

—Atracaron al amanecer de hace diez días en ese Isla, y ella bajo como siempre hizo, diciéndoles a los marinos que regresaría en dos días para marcharse, y con eso se fue... sin embargo, cuando volvió la noche de la partida, había una tormenta y por eso ellos no notaron que estaba herida.

Cinn asintió, pesaroso.

—Yo estaba allí, Albafika-sama, Agasha regreso junto a una muchacha ambas encapuchadas y mojadas, no fue hasta que la jovencita la ayudo a subir que note que estaba herida de alguna forma pero la tormenta así como también la oscuridad de la noche no me permitieron apreciar el estado de gravedad hasta que estuvimos dentro de una habitación— hizo una pausa y se estremeció cuando recordó lo sucedido. —Tenía una flecha negra clavada en la espalda a nivel del hombro, cuando me dispuse a retirarla, la jovencita que acompañaba a Agasha cuando volvió, me lo impidió... no supe porque hasta que la vi a ella misma tomar la flecha con las manos envueltas en las mangas de la capa.

Se quedo callado y se puso un poco mas pálido, se movió de un pie al otro y dijo una plegaria a los Dioses antes de continuar.

—Esa cosa traspaso la protección de la tela y la quemo como si hubiera puesto las manos en el fuego directamente, el olor a carne quemada era palpable en la pequeña habitación, y aunque no había mucha iluminación por la vela, pude ver que cuando la retiro sus manos estaban seriamente dañas— todos se quedaron en silencio, esperando a que Cinn continuara. —La primera noche, estuvo fría como un cadáver, pero al final del día siguiente había empezado a tener fiebre, los siguientes dos días y medio aumento hasta que pensé que se quemaba por dentro... no ha recuperado la conciencia desde que la subimos al barco.

Ahora fue Pefko quien tomo la palabra.

—Cuando la trajeron estaba en ese estado, y empecé a preparar infinidad de antídotos cuando note que la fiebre realmente no venía de la herida si no de un veneno que contenía el objeto con la que fue herida... pero aunque al principio funciono eventualmente el efecto disminuía con el paso de las horas... — él suspiro con frustración, pasando una mano por los mechones de su cabello. —No importa lo que tratara nada funciona... no es como ningún veneno que haya visto antes, y cuando por fin creo que encontré una respuesta, esta deja de surtir efecto...

Pefko se detuvo al percibir por el rabillo del ojo un movimiento a su derecha, y al parecer no fue el único que lo noto ya que tanto Albafika como Sisyphus giraron en esa dirección. Pefko la reconoció, era la joven que venía de traerle hiervas medicinales, hacía dos días cuando él había agotado todas sus reservas y se había quedado sin nada, él le había pedido por favor si podía ir a buscar más al bosque dándole explicaciones y dibujando un mapa de donde se encontraban las hiervas que necesitaba y ella cada tanto iba a por ellas sin protestar y también se encargaba de buscar más agua de un riachuelo cercano.

La joven se quedo paralizada cuando vio a los hombres fuera, había dos desconocidos bastante altos y de apariencia distinguida fuera de la casa en la que por los momentos se estaba quedando para cuidar de su hermana. Abrió sus ojos temerosa, tomando las hiervas entre sus manos vendadas y las apretó fuertemente contra su pecho, no soportaba estar tan cerca de muchas personas sobre todo si estos eran hombres, pero se había contenido porque ni Cinn ni Pefko le habían prestado mucha atención, y eso hacia tolerable su presencia; además de que ambos intentaban ayudar a Agasha. Pero si aquellos dos se quedaban no sabía cómo podría aguantarlo, porque a pesar de que lucían respetables y de alguna forma amables, ellos tenían aquella aura mortal y poderosa que tanto la atemorizaba, porque le recordaba a sus captores.

—Ah, ya has regresado... — comento Pefko amablemente, al verla detenerse para observarlos.

Ella simplemente asintió débilmente sin dar ni un solo paso hacia ellos, seguía observando a los recién llegados con mucha desconfianza, como si fueran a saltar sobre ella de un momento a otro y atacarla.

—¿Conseguiste todo lo que te pedí?— Interrogo, desconcertado por su actitud, porque a pesar de que había notado que ella rehuía el contacto con todos, nunca la había visto actuar así, como si tuviera miedo de los Santos. Ella volvió a asentir. —Puedes dejarlo en la mesa de ahí, y ya hay que cambiar el agua, ¿Te molestaría hacerlo, por favor?

Ella simplemente se encogió de hombros, con los nervios a flor de piel porque sentía la mirada de ambos hombres sobre ella con semejante intensidad que todos los bellos del cuerpo se le erizaron, bajo un poco más la cabeza, dejando que la capa y los mechones de cabello ocultara un poco mas su rostro de miradas curiosas, y avanzo hasta la mesa de madera que estaba afuera al lado de la puerta y colocó las hiervas frescas ahí, junto con las otras que ya había traído antes ese mismo día. Luego se apresuro a entrar y tomar el recipiente redondo de madera que usaban para mojar el trapo en el agua, y pegándolo contra su pecho salió deprisa sin dirigirles una sola mirada, mientras su capa se ondeaba con el viento al alejarse, rogó porque los recién llegados la dejaran en paz.

Albafika y Sisyphus estuvieron todo el tiempo analizando a esa persona encapuchada, no media mucho de hecho su cabeza probablemente les llegaría al pecho y por la forma de moverse supieron que en efecto era femenina, pero aun así había algo extraño en ella. Pero lo que fue muy obvio era su actitud, como si ellos fueran a atacarla, ella definitivamente tenía miedo de ellos. Aunque no sabían porque... intercambiaron miradas conocedoras, sabían que iban a mantener una firme observación de todos los movimientos de ella hasta que resolvieran el asunto de Agasha.

—¿Quien es la chica?— pregunto primero Albafika, sospechando de todo hasta que no se demostrara lo contrario.

—Ella es la joven muda que subió al barco con Agasha, nos ha ayudado atendiéndola y haciendo algunos favores mientras Pefko trata de encontrar una cura al veneno— respondió Cinn, distraído observando el cielo. —Mejor yo también me voy a hacer mi trabajo, debo buscar más leña para el fogón.

Los tres vieron alejarse a Cinn en lado contrario, antes de tomar palabra nuevamente.

—¿Que sabes realmente sobre ella, Pefko?

El joven suspiro.

—Lo mismo que te ha dicho Cinn, salvo que yo no creo que ella sea muda... tengo la impresión de que esconde muchas cosas, y no he podido hacer que me hable de lo que paso con Agasha en esa Isla, ni como fue herida— Pefko comenzó a caminar de vuelta hacia la casa. —Sin embargo no creo que ella sea una mala persona, su devoción para con Agasha es innegable.

Albafika por los momentos no pensaba igual, hasta que no pudiera determinar que había sucedido ni porque, esa joven estaba bajo sospecha. Se detuvo cuando el chico hizo una pausa antes de entrar por la puerta.

—¿Que sucede?

—Albafika-sama... por favor, prepárese, ella no está en la misma condición que cuando la vio por última vez... puede que se lleve una gran impresión— dijo apagadamente el chico, antes de abrir la puerta y dejar entrar a los dos hombres.

Y aunque Pefko se lo dijo, Albafika no lo entendió hasta que sus ojos azul cobalto se posaron en el cuerpo inmóvil postrado en la cama. Si, ella había cambiado, su piel antes saludable de un tono ligeramente bronceado, estaba ahora tan cenicienta y pálida como un muerto, salvo por las dos manchas rojizas en sus mejillas que indicaban la alta fiebre que la aquejaba, oscuros círculos hundidos estaban bajo sus ojos cerrados, la sabana que la cubría le llegaba hasta los hombros y se podía ver la delgadez de su cuello y clavículas. Estaba consumiéndose, por la falta de alimento y agua. Albafika tuvo que forzarse a no maldecir en voz alta, la joven casi parecía un esqueleto.

—Ya... no sé qué hacer... la he mantenido con vida a duras penas, pero ya no soportara mas— las lagrimas y frustración era evidentes en la voz de Pefko cuando se sentó en el taburete de la mesa donde mezclaba las hierbas. —Este veneno es el más agresivo que he visto... es como si su composición luchara contra las otras, y luego las absorbiera, haciéndose inmune a ellas.

Y eso le sonaba muy familiar a Albafika como para su gusto. Así pues le pidió especificación de los síntomas y qué tipo de hierbas había usado en su intento de curarla, Pefko estaba relatando todas las composiciones y plantas usadas en las mezcla cuando la jovencita regreso a la cabaña. Y a nadie le paso desapercibido como esta se tenso al verlos, pero aun así entro cargando el recipiente con agua limpia. Camino alrededor de ellos sin acercarse lo suficiente a nadie como para que se rozaran, y estaba más allá del alcanza de la mano de cualquiera, sus pisadas eran cuidadosas y sus inquietos ojos oscuros los vigilaban con recelo. Solo una sola vez ella aparto la mirada de ellos y fue brevemente para dirigirla a Agasha, la preocupación y cariño fueron evidentes para los Santos así como para Pefko, pero eso se desvaneció al dirigirla a ellos.

Los dos santos fruncieron el ceño desconcertados, al verla hacer unas señas con sus manos.

—¿Encontraste nuevas plantas?— pregunto Pefko luego de que ella repitiera lentamente las señas con sus manos. —¿Como lucen?— le tendió un papel y pluma con tinta para que ella pudiera dibujarlas, pero en ningún momento la toco o se acerco a ella cuendo esta tomo asiento en la silla junto a la mesa.

Su dibujo era preciso y de líneas delicadas, nada que ver a lo que ellos esperaban, incluso Pefko se sorprendió, sobre todo cuando en el borde de la hoja estaba escrito en una caligrafía pequeña y suave: Dondiego de Noche.

—Sí, es exactamente igual... pero creía que ya no crecía en la isla, hace tiempo que no la veo— murmuro él, tomando el dibujo de la mesa. —Tal vez si la mezclo con otra cosa...

Albafika ya lo había pensado mucho, y a la única solución que parecía haber llegado es una que podría salvarle la vida... pero también matarla. Si el veneno actuaba parecido a como lo hacia el suyo en el ritual de Piscis, ella podría tener una oportunidad. Solo esperaba no equivocarse.

—Has un emplaste de esa planta con otras de escancia curativa— dijo Albafika con voz de mando, se quito el sobretodo y lo coloco encima de la caja de su armadura, luego comenzó a remangarse las mangas de la camisa.

Pefko lo miro desconcertado.

—Pero ya he tratado con ese tipo de cosas y nada ha funcionado... ¿Cree que el Dondiego de noche haga una diferencia, Albafika-sama?— interrogo mordiendo su labio.

—Sí, sobre todo porque le agregaremos una planta diferente que hará de reducir ese veneno en su sangre a cero.

Incluso Sisyphus estaba curioso sobre lo que iba a intentar su amigo.

—¿Cual es esa planta especial de la que habla?

Levantando la vista, miro a todos los que estaban dentro de la cabaña, luego dijo.

—Una Demon Rose.

Luego de explicarles porque iba a hacer lo que haría, el porqué darle un antídoto que era más venenoso que otra cosa, por fin pudo convencerlos. Después mando a la joven a buscar el Dondiego de noche y luego comenzó a darle instrucciones a Pefko, mientras Sisyphus hacia un sondeo de los alrededores. Su plan era, mezclar pétalos de la Demon Rose junto con las otras escancias de las plantas para volverlo una sustancia diferente que poseyera las dos características más importantes para combatir al toxico veneno que corría por la sangre de la joven. El compuesto que hacia sus rosas venenosas era su sangre, pero puesto que no podía dársela porque su propio veneno estaba demasiado concentrado había optado por los pétalos de sus rosas personales, ese veneno neutralizaría al que Agasha tenía ya que era el más poderoso de todos, y los compuestos curativos de las otras plantas iban a combatir los efectos de ambos venenos al mismo tiempo. Era un tiro a la suerte pero era lo único que tenían.

Las primeras veinticuatro horas que administraron el tónico fueron los más difíciles para todos ellos, la tensión era palpable en el ambiente, mientras monitoreaban a la castaña postrada en la cama. Luego de que la niña silenciosa había traído las plantas y Pefko hecho la unión de las otras hiervas, Albafika había puesto unos pétalos de sus mortíferas Demon Rose, y unido todo en un solo recipiente con agua, fue llevado al fuego hasta que llego a ebullición, luego el mismo Santo de Piscis lo coló, debido a que esto tenía veneno no lo dejo ser manipulado por nadie más y por pura precaución los mando a salir del cuarto y dejar la puerta abierta mientras le daba a Agasha de beber la pócima solo tocando la almohada para levantarle la cabeza y poniendo el tazón en sus labio.

La chica, Pefko y Sisyphus permanecían fuera de la casa, esperando el momento en que fuera seguro entrar. Solo cuando el de cabellos azul estuvo completamente seguro de que el aroma se había dispersado del todo fue que les permitió entrar.

—Le administraremos la pócima cada seis horas, dependiendo de cómo reaccione a ellas, se le dará más seguido o reduciremos la dosis— suspiro Albafika, sentándose en una silla al lado de la cama, pero sin llegar a tocarla. —Hemos preparado suficiente para dos días... por ahora eso basta pero si llegamos a necesitar más volveremos a hacerlo... — levanto su mirada azul cobalto y la dirigió a la joven que seguía usando una capa, ocultándose de todos. —¿Hay más de esa hierva en el lugar donde la encontraste?

Ella se puso tensa bajo su intensa mirada, pero se las arreglo para asentir. De él no estaba segura que pensar, ya que él se parecía mucho al hombre que su hermana le había descrito como la persona más importante para ella, alguien confiable y fuerte en quien apoyarse. Pero ella estaba demasiado marcada como para arriesgarse a averiguarlo, después de todo la gente siempre mentía. Hasta que su hermana no se recuperara ella no iba a arriesgarse a ponerla en peligro revelando su presencia y quien realmente era, a unos completos extraños con semejante aura de poder.

—Bien, ahora solo queda esperar.

Y eso era lo más difícil de todo.

Los siguientes dos días Agasha se debatió en la inconsciencia y alucinaciones que la hacían balbucear tonterías, mientras se removía inquieta en la cama, era el primer movimiento que hacía desde que perdió la conciencia hacia casi semana y media. La dosis aumento al segundo día, dándosela cuatro horas intercalada con caldo de sopa y agua, para mantenerla fuerte mientras atravesaba la fase más difícil de la recuperación, porque aun seguía teniendo una fiebre muy alta. La chica se encargaba de bañar a la castaña todos los días y cambiaba sus ropas por unas frescas, para aliviar a la enferma, Pefko y Albafika monitorizaban a Agasha muy de cerca, y Sisyphus se encargo de mantener abastecidos la leña con que calentaban el agua y también con ayuda de Cinn traían comida para todos.

Sin embargo era trabajo de Sisyphus el vigilar a la joven, ya que Albafika estaba centrando su atención en la paciente y nada más, Sagitario había tomado el rol de centinela, aunque todo el tiempo la chica evitaba el contacto con cualquier persona, y si alguien se le acercaba procuraba alejarse de ellos. Eso para él era una reacción muy curiosa, peculiar... aunque todo ella hasta ahora había sido bastante peculiar, como que nunca se quitaba la capa, y su rostro permanecía siempre oculto por los mechones de cabello negro y la suciedad que aparentemente era permanente en ella, aunque el tenia la sensación de que eso solo era una tapadera para evitar que la gente se la quedara viendo. Como comprobó cuando el día anterior algunos aldeanos se acercaron a por unas medicinas que el joven curandero Pefko había preparado por pedido, las mujeres apartaron rápidamente la vista de la chica al ver su apariencia desarreglada.

—Necesitamos más Dondiego de noche, ya lo que teníamos lo usamos— murmuro Pefko, revisando su almacén de las plantas. Se giro a la joven que acababa de traer el agua limpia en el cuenco. —¿Te molestaría ir a por mas?

Ya era el cuarto día en que le administraban la pócima, y ya Agasha había estado consiente por unos minutos antes de desmayarse de nuevo, pero era un tremendo alivio saber que estaba funcionando. La joven asintió, aunque no menciono que la ultima ver que había ido a por la planta había tenido que escalar un poco por un peñasco, ya que las más accesibles se habían acabado y las demás estaban subiendo por el risco... se levanto y salió aliviada de no estar más tiempo encerrada en la habitación, solo se obligaba a hacerlo por su hermana, además de tener que aguantar estar todo el rato alrededor de hombres estaba poniéndola de los nervios, pensando todo el rato que alguno le pegaría de un momento a otro la agotaba. Pero viejas costumbres no desaparecían tan rápido, por más que uno quisiera.

Al llegar al lugar donde crecía el Dondiego de noche, observo el acantilado con desgana, odiaba las alturas con saña pero no le quedaba de otra que subir y tomar la planta, lo hacía por su hermana se recordó antes de empezar a escalar con cuidado las piedras; ya antes se había caído por no tener cuidado, haciéndose algunos cortes y magulladuras, pero la capa las había ocultado, sin embargo esta vez sí se caía no iba a salir tan bien parada, porque la sección de donde tenía que tomar las hiervas estaba a seis metros del suelo. Aun le dolían las manos de tomar la flecha pero gracias a una cataplasma que se aplico con musgo de pantano y otras cosas, se había reducido el dolor y ahora era meramente soportable; justo cuando tomaba con la mano derecha un puñado de las plantas, sintió ceder la roca donde había apoyado el pie... solo fue un segundo, pero al siguiente caía por el aire. Sin embargo ni siquiera podía gritar debido al miedo.

Sisyphus tomo un sendero entre los bosques que estaba cerca de la casa del curandero, todas las tardes salía a explorar, y había encontrado que la Isla de los Curanderos era muy bonita, además de familiarizarse con los alrededores también se cercioraba de que nadie sospechoso rondara por las cercanías. Justo cuando pensaba en volver, por el rabillo del ojos noto que algo en lo alto de un peñasco se movía, curioso se acerco a ver qué rayos era aquello, para su sorpresa se encontró a la joven silenciosa a seis metros del suelo; por un momento se pregunto porque se habría subido ella ahí, hasta que noto que el Dondiego de noche crecía por toda la creciente pendiente y justo cuando ella estiro la mano y tomo un puñado de ellas, perdió pie y empezó a caer.

Actuando por reflejos, Sisyphus se adelanto y la atrapo antes de que ella tocara el suelo, bajo su azulina mirada sobre la chica y se sorprendió porque la capucha que siempre cubría parcialmente su rostro y cabeza ahora no estaba, y en vez de ello había una larga y abundante cabellera negra que dejaba al descubierto sus facciones aniñadas. Y de un momento a otro una par de ojos oscuros como la misma noche le devolvieron la mirada, desconcertados y con una estela de miedo patente en ellos.

La joven contuvo la respiración al sentirse sostenida por alguien, el miedo le clavo las garras despiadadamente, levanto la mirada para encontrarse a unos ojos tan azules que por un momento pensó estar viendo el cielo, tarde se dio cuenta de que era uno de los hombres que poseía aquella aura de poder en cada poro de su piel... por un segundo temió enloquecer, pero al instante una serie de imágenes de él vestido con una armadura dorada como el sol parpadeo en su mente, y así sucesivamente, diferentes imágenes en distintos lugares y con otras personas, hasta que por fin pudo comprender algo de lo que veía... él no era un destructor como había pensado... él era un protector, y cada pedazo que vio se lo confirmo.

Solo entonces ella lo miro bajo una nueva luz. Y en total sorpresa, no pudo evitar balbucear.

—Eres el ángel dorado...


Bien aquí está la tan esperada continuación xD que algunos querían... La trama empieza a tomar un giro inesperado, y nuestros Santos Dorados no saben bien ni a que se enfrenta... por ahora :3

Ahora todo empieza a tomar un giro inesperado sobre la "hermana" de Agasha... mas adelante les revelare algo mas sobre ella, y la relación que desarrollara pronto entre dos personajes... hasta ahí les dejare el spoiler ):3

¡Espero que sea de su agrado y también espero recibir su opinión en forma de Reviews! xD

¡Saludos! y nos leeremos pronto!