Hola chicos y chicas traigo la conti de este ffc xD

Mil disculpas por tardar tanto en actualizar, pero es que he estado realmente ocupadisima y no me ha dado tiempo de sentarme a escribir U_U

Muchas gracias por sus reviews! De verdad aprecio mucho a las personas que han leído este FFC hasta ahora, y que me han dejado sus reviwes, ellos me inspiran a seguir escribiendo!

ACLARO: los personajes de SSTLC no son míos, son de Masami Kuramada y Shiori Tenshirogi... sin embargo la trama es completamente de mi invención xD

Cinn tambien es todo mio. :3

Igual que Aara.

ADVERTENCIA: Puede contener lenguaje fuerte que puede perturbar a algunos. Leer con discreción.

Disfrute y espero mas reviews!


Capítulo 6

Albafika la rodeo con sus brazos, atrayendo su delgado y frágil cuerpo debilitado contra el más poderoso y fibroso suyo. Un nudo se atoro en su garganta, casi impidiéndole respirar, hecho de emociones mescladas, que lo hicieron temblar mientras la sostenía contra sí, saboreando la sensación de ella, viva y consiente… sentía su respiración entrecortada por los sollozos contra su cuello, la calidez de su cuerpo aun medio afiebrado, los temblores que la recorrían… incluso así, él no podía estar más agradecido… porque esos síntomas indicaban que estaba viva.

¡Por los Dioses! Pensó, apretando el agarre alrededor de ella, mientras posaba su rostro contra su sien, su nariz enterrada en el cabello de ella, oliendo aun que débilmente el aroma a flores silvestres que era tan propio de ella aunque ahora estuviera mezclado con otras medicinas. ¡Como la había extrañado…! con dificultad se obligó a controlar sus descarriadas emociones, debía estar en calma para poder lidiar con ella, que claramente estaba desorientada y perdida… fue ahí cuando Albafika recordó alarmado y con un miedo visceral que él la estaba tocando… y con la velocidad dada por los largos años de entrenamiento y las arduas batallas se separó de su lado, retrocediendo contra la puerta con el rostro pálido de terror.

Todo su ser se revelo contra la perdida de contacto de ella, pero su mente lo relego al fondo mientras intentaba pensar a través del miedo visceral que lo dominaba. ¿Cómo podía haber sido tan tonto? ¿Cómo podía haberse olvidado de la primera regla de un santo de piscis, que su maestro Lugonis le había enseñado hacia tantos años atrás?

Nunca toques a nadie, si no estás en batalla.

El de ojos cobalto hizo una mueca, su rostro distorsionado con horror, él siempre había mantenido control sobre sus emociones y acciones, para evitar precisamente eso… se había aislado del mundo, encerrado en soledad con sus rosas, intentando proteger a los demás de el mismo y el peligro que entrañaba su sangre envenenada… y en un momento de ciega emoción, había roto su propia regla de nunca tocar a la joven castaña, porque eso solo conllevaría a la muerte de ella, por su propias manos. No importaba cuanto él había anhelado tocarla, ver cuán suave era su cabello y si su piel era igual de cálida de lo que le parecía… siempre se había retenido a sabiendas de que el calor humano se le estaba velado de por vida, y porque no deseaba verla muerta por su culpa… no deseaba verla herida de ninguna forma porque ella era la única persona que había hecho su soledad disminuir, haciendo sus días más tolerables… la única que calentaba su corazón y le daba una sensación de paz…

Pero ahora… ahora… cerró los ojos con fuerza, apoyando las manos contra el marco de la puerta, maldiciendo en voz baja en cuantos idiomas conocía, mientras la bilis subía por su tráquea y quemaba su garganta con su acidez. Tenía ganas de vomitar, de matarse a sí mismo por lo que había hecho… la amargura lo recorrió entero, quería retroceder en el tiempo y evitar que Agasha hubiera hecho lo que la llevo a ese estado, porque así aquello no estuviera pasando… porque así él no hubiera cometido ese imperdonable error…

—¿A-albafika-sama… ?

Su cuerpo se quedó inmóvil, ni un solo musculo de su cuerpo se movió, mientras su cerebro registraba la suave pero entrecortada voz femenina, que provenía de dentro de la cabaña a su espalda… con lentitud, y el corazón golpeándole salvajemente contra su pecho, él se giró hasta dar con ella nuevamente… Agasha, la joven doncella de Rodorio, lo observaba desde la cama, su rostro pálido bañado en lágrimas que aún se deslizaban por sus mejillas, labios temblorosos y sus ojos… fuero sus ojos lo que lo sacaron del estupor en el que su mente se encontraba, su ojos verdes que reflejaban desconcierto y rechazo, angustia… dolor…

Sus pies se movieron por propia voluntad, y una vez más se encontró sentado cerca de ella, sus ojos cobaltos fijos en los de ella, sus manos cerradas en dos puños a cada lado del cuerpo de ella, su grande forma alzándose sobre ella, que aun ambos estando sentados, él aun así se elevaba sobre ella. Sus facciones se suavizaron un poco ante la evidente confusión de la joven, que no entendía porque él se había separado de ella tan de repente y con tanta brusquedad.

No puedo evitar contener un suspiro, su pequeña flor silvestre aún estaba demasiado confundida, aún muy asustada, pero el ya empezaba a analizar todo, y con el corazón tronando alto en sus oídos la realización de lo que él había hecho hacia días y sus consecuencias lo asaltaron con todo el peso de la sabiduría.

Al darle su sangre para combatir el otro veneno ajeno que invadía su cuerpo, su propia sustancia, su sangre envenenada la había hecho adaptarse de alguna manera a su toque. Aunque sabía muy bien que había sido un tiro ciego con más posibilidades de salir mal a salir bien, las cosas habían terminado por jugar a su favor. ¡Agraciados sean los Dioses!

—Al… Albafika-sama… —Agasha lo llamo sintiéndose perdida, quería acercarse y tocarlo nuevamente, que él la envolviera en su cálido abrazo. Aunque el parecía estar mirándola a los ojos, realmente era como si viera mas allá, no a ella, si no como si estuviera muy lejos de allí.

Con lentitud y temor de que el la rechazara de nuevo, Agasha levanto una mano hacia su rostro deteniéndose unos centímetros lejos de su piel justo antes de tocar su mejilla, su mirada buscando aprobación… o algún signo de que el negara su contacto.

De que la negara a ella, susurro una voz perversa en su cabeza, haciendo su corazón encogerse de opresión y angustia.

Albafika observo curioso las emociones que pasaron por el rostro de la de ojos verdes, temor, ansia, desconcierto… él sabía muy bien lo que ella preguntaba, y no estaba seguro de que hacer, aun dudando sobre si era sabio permitirlo o no, asintió con lentitud con su cabeza, aceptando lo que ella pedía.

Su mano pequeña y cálida se posó sobre su rostro, incluso así el sentía el casi imperceptible temblor que la recorría, mientras su palma trazaba las líneas de su rostro, las ceja, su mejilla, el arco recto de su nariz, hasta que finalmente sus curioso dedos trazaron el contorno de su mandíbula. Sus grandes ojos verdes llenos de curiosidad seguían el mismo recorrido, hasta que al final se posaron en sus labios, y Albafika era plenamente consciente de ello, de cada toque de ella, y sobre todo de la suave y adorable expresión en su cara de corazón mientras ella lo observaba.

—Käresta… — susurro Albafika, atrayendo su atención de regreso de sus labios, aunque el apenas pudiera mantener su vista lejos de los de ella.

Agasha tembló ligeramente ante el tono de su voz, suave pero firme, masculina y tan, pero tan familiar, reconfortante igual que su presencia… sin pensarlo conscientemente, su cuerpo se amoldo al suyo más grande, con la cabeza bajo su barbilla de modo que podía escuchar el latido de su corazón y sus brazos rodeando su torso mientras sus manos tomaban su camisa con un apretón firme, cerro sus ojos y las lágrimas volvieron a correr pos sus mejillas, no parecía poder controlar sus emociones. Ni lo que salía de sus labios…

—Estaba tan oscuro… y había tanto… tanto dolor… ya no sé quién soy, y donde me encuentro… — sollozo quedamente, reviviendo en su mente aquel tiempo en su prisión. Se estremeció casi con violencia. —Eres lo único que me ancla en este momento… mi mente esta tan fragmentada…

Albafika hizo una mueca silenciosa, mientras apretaba a la joven contra sí, y se recostaba en el camastrón. Casi sin percatarse de ello, su mano subió hasta enterrarse en los largos mechones de ella, mientras su pulgar acariciaba gentilmente su sien, en una noción calmante. Él se mantenía en silencio procesando todo los acontecimientos hasta ahora sucedidos.

Y tantas preguntas sin respuesta que giraban en sus pensamientos, hechos e incógnitas. Sin embargo por ahora, Albafika decidió que se concentraría en la recuperación de ella, tanto física como mentalmente. Después... después averiguaría quien había herido a Agasha y quien era la joven misteriosa, y que tenia ella que ver en todo aquel asunto.

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Sisyphus volvió a girar su mirada del camino a la joven que estaba inconsciente en sus brazos, luego de que Albafika se hubiera marchado ella simplemente había colapsado y perdido el conocimiento y a él no le había quedado de otra más que cargarla de regreso, aunque ya había anochecido el aire no era frío, solo suavemente fresco. Por fin pudo distinguir a lo lejos la cabaña, y como previamente había sugerido se detuvo a unos metros de ella y en el árbol más cercano deposito a su carga, y por un momento observo su rostro detenidamente a pesar de la poca luz que las estrellas daban junto con la luna cuarto creciente.

Indudablemente sus rasgos eran infantiles de cierta forma y la delgadez de falta propia de comida era visible, pero también poseía una sabiduría que excedía sus años, y algo más que no lograba descifrar, algo profundo y doloroso. Sus pestañas negras como la medianoche se curvaban como lunas contra su piel de tinte dorado, nariz respingona y labios pequeños en forma de fresa, que se encontraban ligeramente entreabiertos. Y no por primera vez, él pensó que ella se parecía un montón a Athena-sama, pero al mismo tiempo ellas eran totalmente diferentes... Donde Athena había sido una joven dulce y que confiaba en la bondad de todas las personas, la joven Aara no se fiaba de las personas y recelaba de todo y todos, pero algo que era innegable era sus buenos sentimientos para con la que ella consideraba una hermana, la joven Agasha de Rodorio.

Suspiro, a sabiendas de que lo que se avecinaba por el horizonte era algo sumamente complicado. Con los pensamientos ausentes, estiro la mano y retiro unos mechones de cabello del rostro de la chica, luego se levanto y giro hasta encarar la cabaña, preguntándose que estaría pasando allí adentro, pero sabiendo que ese no era asunto suyo, y les debía un momento de privacidad a Agasha con Albafika.

—¿Sisyphus-sama?— interrogó una voz a su derecha.

El mencionado se giro y dio con el joven Pefko, quien venía de la aldea de hacer sus visitas diarias. El santo de oro lo saludo con un asentimiento de cabeza.

—¿A sucedido algo?— volvió a preguntar Pefko, confundido de que tanto el santo y como la joven, que noto vagamente recostada contra el árbol, también se encontraran allí afuera.

—En efecto, Pefko

Asintió Sisyphus, para a continuación comunicarle los acontecimientos, y aunque el joven quería entrar a la cabaña y comprobar lo dicho por el santo, sabía que sus amigos necesitaban tiempo juntos. Así pues el joven se sentó en la hierba cerca de la joven pero aun así a cierta distancia, y volvió su curiosa mirada hacia ella.

—¿Esta ella bien, Sisyphus-sama?— Pefko estiro la mano con intención de chequear sus constantes vitales, pero antes de que su mano pudiera siquiera tocarla algo lo detuvo.

Sisyphus, giro su vista hacia los jóvenes al oír su pregunta, y vio como el chico estiraba su mano hacia ella y sin siquiera pensarlo conscientemente, se movió velozmente y lo detuvo con su propia mano en su muñeca. Pefko parpadeo sorprendido, y observo al Santo Dorado de Sagitario con una expresión interrogativa. Por un momento ni siquiera el de ojos azules sabia que lo había poseído para hacer lo que había hecho.

—Sí, ella solo se encuentra inconsciente— fue lo único que respondió el de ojos azules, librando la muñeca del joven.

Cualquier cosa que fueran a decir ambos quedo olvidada, ya que en ese momento la joven sentada entre ellos eligió ese momento para despertar, sus ojos desenfocados y mirada perdida, elevo una mano y restregó contra su rostro, como un niño pequeño haría al levantarse. Pero rápidamente ella se percato de su alrededor y por puro instinto se levanto con rapidez con la intención de alejarse de ellos, pero eso fallo y de nuevo tuvo otro episodio.

Sus ojos negro se desenfocaron por completo y una mirada lejana tomo su lugar, Sisyphus sintió el cambio antes de verlo, su cuerpo pequeño inmóvil de rodillas, mirada perdida y aquella emoción mas allá del terror que se apodero de sus facciones infantiles. Y su instinto de protección actuó lo hizo actuar, se estiro hacia ella y la tomo de los hombros, al instante él se vio inmerso junto con ella nuevamente. Fue como si lo transportaran a otro lugar diferente.

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¿Mami?

La voz de una niña pequeña de no más de cuatro años se escucho reverberar por el gran pasadizo oscuro, sus pies descalzos sobre las piedras frías resonaban como un eco. Sus grandes ojos llenos de inocencia infantil buscaban por todo el pasillo de las ruinas donde su madre y ella habían acampado ese día, los moretones de sus brazos y piernas adornados con unos cortes pintaban su piel ligeramente dorada, y algunos mechones de sus cortos cabellos oscuros obstruían de vez en cuando su vista. Finalmente la niña salió del laberinto de piedras, y hayo el lugar donde su madre estaba, feliz de verla se acerco a ella.

¡Mami!— exclamo sonriendo, pero fue alejada de su madre de un fuerte bofetón, que la levanto del suelo y cayó con fuerza.

¿Cuentas veces debo decirte que no me llames de esa despreciable forma cuando estamos a solas?— siseó la mujer de ojos ámbar y cabello rubio, sus labios rojos curvados en un gesto de disgusto pintado en su hermoso rostro pálido. —Por tu culpa, nos han echado de nuevo de otra aldea... solo causas problemas... nunca debí haberte dado la vida. ¡Eres solo una maldición!

Pero mami... —Intento protestar la niña con lágrimas, pero solo fue agredida hasta perder el conocimiento.

La misma niña corría por el bosque pero esa vez era diferente a las anteriores, toda ella estaba manchada de sangre, suya y de su madre y lágrimas bajaban por su rostro pálido. Ella tenía que huir antes de que ellos la encontraran, e hicieran con ella lo que habían hecho a su madre, un sollozo escapo de su garganta en carne viva de tanto gritar, y tropezó, raspando su rodilla, otro golpe más que agregar a la colección que ya poseía.

Los aldeanos... ellos habían matado a su madre, por su culpa, su madre fue golpeada brutalmente hasta la muerte y luego habían quemado su cuerpo para prevenir que resurgiera dijeron. Mas sollozos escaparon de su garganta, su culpa, todo era su culpa.

¡Si tan solo no hubiera nacido, mami estaría viva y feliz! ¡Yo soy la culpable! ¡Yo y solo yo!— pensó la niña, antes de perder pie y caer por un barranco hacia un rio, gritando al viento mientras la noche se la tragaba.

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Pefko los observo confundido, y bastante preocupado, ambos estaban quietos y ni siquiera parecía que respiraran pero el aura de despedían lo puso sumamente incomodo y los bellos del cuerpo se le erizaron y no pudo evitar levantarse y alejarse de ambos dos, sin mirarlos se alejo unos metros tratando de desprenderse de aquella sensación tan desagradable que lo recorría.

Sisyphus volvió en si poco a poco, parpadeo desorientado por un segundo, pero inmediatamente sus agudos sentidos se percataron de todo a su alrededor, Pefko a unos metros de él, Albafika y Agasha en la cabaña, la presencia lejana de los aldeanos, y ella... Aara estaba arrodillada frente a él, sus ojos oscuros fijos en los suyos azules, pero realmente no lo miraban, su vista parecía a miles de años lejos, y el solo quiso traerla de vuelta, lejos de aquellos horribles recuerdos.

Porque esta vez no solo sintió, si no también fue capaz de ver todo, y dentro de él sus emociones se encontraban en una mezcla turbulenta de rabia y tristeza por lo que le había tocado vivir a ella, y su deseo de protegerla solo se hizo más fuerte, y su determinación a averiguar mas sobre su vida y sus secretos se fortaleció. Sus azules ojos la miraron con intensidad, y una de las manos que se encontraba reposando en su hombro, subió con cuidado y lentitud y acaricio su mejilla, en el mismo lugar en el que la mujer que se suponía era su madre la había agredido, y tan solo con ese contacto de su palma contra su piel la saco del trance.

Aara parpadeo lentamente, sus ojos se sentían pesados y arenosos, el cansado estado de su cuerpo y la falta de sueño y alimento la dejaron débil, con un suspiro entrecortado cerro sus parpados, tratando de encontrarle sentido a todo, había una calidez en su mejilla, e instintivamente ella se inclino hacia aquella, sin embargo luego su cerebro registro esa presencia junto a ella y sus ojos se abrieron de sopetón y contuvo la respiración audiblemente. Su mirada busco los ojos azules que sabia la observaban, a quien pertenecía esa calidez desconocida, y ciertamente dio con él, su rostro serio y atractivo cerca del suyo la turbo, pero la realización llego golpeándola casi físicamente.

Había tenido otro episodio y él, de nuevo, se había visto envuelto en este junto con ella. Su corazón se encogió en su pecho, dolorosamente.

—No debías de haber visto eso... — susurro temblorosamente, mortificada intento apartar su mirada de la más intensa, pero él no se lo permitió.

Con cuidado de no asustarla, Sisyphus deslizo un brazo bajo sus rodillas y el otro tras su espalda y al minuto siguiente ella se encontraba siendo cargada por el Santo de Sagitario, y rumbo al bosque lejos de ojos curiosos. A Aara solo le dio tiempo de tomar con sus manos su camisa como soporte, mientras su largas piernas masculinas los llevaban mas y mas lejos de la cabaña, y mas y mas profundo dentro del bosque. El corazón de ella latía con tal velocidad y violencia que por un segundo él pensó que saldría de su pecho, sin embargo aparte de ello, no había otro signo de que quisiera ser librada de su compañía, y por eso él estaba agradecido.

Porque el hecho de que ella permaneciera pasiva en sus brazos sin inquirir a donde se dirigían y porque, indicaba un gran salto de confianza para ella, que él estaba aprendiendo era una cosa difícil para ella dar.

Aara se preguntaba repetidamente, porque estaba dejando que un perfecto desconocido la tocara de esa forma, y más aun permitir que la llevara a un lugar desconocido, pero de nuevo se encontraba con que quería confiar en él, su aura aunque poderoso no la amenazaba, así que gradualmente fue relajándose en sus poderosos brazos, y la calidez de su cuerpo bajo ella la arrullo, y en segundos todo el estrés de los días pasados y las intensas emociones la indujeron a un profundo sueño, incluso cuando intento resistirlo su cuerpo debilitado no soporto.

Su cabeza cayo contra el hombro de él, y su cuerpo se volvió laxo sobre el suyo.

Sisyphus se detuvo por un momento, y bajo la mirada hacia la joven, sus claros ojos azules la escanearon, viendo la niña que había sido y que en cierta manera no había dejado de ser. No quería que Pefko la viera de esa forma, tan vulnerable e indefensa, ni Pefko ni nadie más.

—Descansa Aara-chan, porque tengo el presentimiento de que necesitaras tus energías muy pronto— murmuro con suavidad para no perturbar su sueño.

Y viéndola dormir hizo su voto, se prometió a si mismo que fuera lo que fuera lo que viniera tras ellos él la protegería, porque sabía a pesar de que para otros ella pudiera aparentar fuerza que la joven era extremadamente frágil en ese momento, y con la presión adecuada podría quebrarse de por vida, sin ninguna forma de recuperarse.

Juró sobre su honor de Santo de Athena que la resguardaría de todo daño.


Bien aquí está la tan esperada continuación xD! Disculpen que haya sido un poco mas corto que los otros, pero mi musa estaba algo corta de imaginacion esta noche xD

Aclaraciones:

Käresta, es una palabra suiza que significa: Dulzura, en Ingles seria: Sweetheart.

Él la llama así de forma cariñosa, pero nadie sabe que significa. Obviamente aparte de Albafika xD

Espero recibir su opinión en forma de Reviews! y Apartir de ahora se ira revelando poco a poco del pasado de Aara y sus extrañas habilidades xD

Saludos! y nos leeremos pronto!