Las olas golpeaban las rocas de la isla, al igual que el corazon de Hipo al ver a Batair besando a la pelirroja con fervor, aunque por el otro lado, las cosas eran distintas.

-Détente.-Merida aparto al rubio, poniendo su mano sobre sus labios, haciendolo levemente hacia atras. –Esto es inapropiado.-Cubrio en ratos su boca, mirando hacia los lados, buscando que nadie los viera.

Batair paso su mano por su cabellera, haciendola para atras, suspirando fuertemente.

-No hay nadie aqui.-Se agacho un poco a su altura y le susurro acercandose a sus labios, respirando el mismo aire.

Ella solo volteo a mirar de nuevo hacia sus lados, pensando en por que Batair era como era. –Solo vamonos.-Suspirando, tomo la mano de su prometido y se dirigio hacia el puerto, donde su bote los esperaba.

-¡Esperen!.- Se escucho una voz resonar, una voz masculine y una presencia que se sentia detras de estos. Voltearon ambos sus cabezas para encontrarse con el jefe de esa isla.

-Adelantate.-La pelirroja puso su mano en el hombro del rubio, donde este asintio adelantandose en el camino.

-No tienen que irse tan pronto.-Hipo aspiro un poco de aire, para volver a retomar la mirada de esos bellos ojos azules, rezando a los Dioses que no fueran tan duros con el, pidiendo tan solo unos segundos mas de su presencia.

Entrecerro sus ojos por los rayos del sol que la golpeaban con fuerza, perdiendo un suspiro de su boca. –No puedo.-Volvio a mirar al castaño con cierta dureza por ciertas razones que habian sido claras desde que llego.

-Le prometi a Bjorn que le enseñaria a volar.-Sus ojos verdes se volvieron suplicantes, y para la mala suerte de la princesa, su hijo tenia la misma mirada, que acaloraba su corazon.

La princesa sonrio con ternura, poniendo una mano en su pecho, recordando las pocas veces en las que su hijo hacia cosas que lo divertian tanto, y lo disfrutaba, pero la realidad era otra. –Hipo…- Se acerco mas a el, levantando su mirada para poder ver sus ojos verdes como el bosque, y clavarles los suyos. –Solo no podemos… tengo un reino que cuidar.- Trato de que esa fuera una razon que lo convenciera, una razon que no era tan ''sincera'', ya que habian tres personitas que hacian ese trabajo.

-No lo hagas por mi… sino por tu hijo.-''Por tu hijo, mas bien'', penso la pelirroja, mordiendose el labio inferior. Ella desde el fondo de su corazon, no queria interferir en nada, queria que el viento la llevara y borrara su recuerdo, pero deseaba quedarse y revivir esos momentos llenos de pasion, pero entendia que ahora estaban con personas diferentes.

Hipo la miro por unos segundos, apartando su mirada de la mujer que amaba y odiaba al mismo tiempo, apartandose de un recuerdo mas que solo lo habia hecho sufrir.

-.-.-

Merida y Batair se encontraban sentados en las rocas, observando como Hipo le enseñaba a Bjorn los diferentes tipos de dragones, permitiendole escoger uno para empezar su entrenamiento, pero para Merida, estos actos la envolvian de felicidad, pero, por otro lado, sentia la incomodidad de Batair a su lado, recortando de pies a cabeza al castaño enfrente de el.

-Parece que hizo un nuevo amigo.-El rubio lanzo su comentario al mirar a la pareja de castaños interactuando. En lo mas profundo de sus pensamientos, observar detenidamente a estas personas era como ver solo a una, algo le decia que tenian mas en comun de lo que se esperaba de un adulto y un niño.

-Se llevan bien, es todo.-Merida tartamudeo, queriendo tapar todo rastro, aunque no fuera necesario.

-Todo es tu culpa.- El rubio apreto sus labios, dandole una pequeña mirada a la pelirroja a su lado, quien solo abrio su boca y sus ojos al mismo tiempo, tratando de comprender por que el repentino cambio de tema.

-¡¿De que estas hablando?!.- Su voz se torno un poco aguda y rasposa, arrugando sus ojos, pero bajando el tono de voz para que nadie los escuchara.

Hipo repentinamente escucho la conversacion como si estuviera en su oido, por lo que volteo ligeramente a ver a la pareja que no estaba muy lejos de el y Bjorn, quien no se percataba de lo que pasaba, porque estaba muy concentrado en las diferentes especies de dragones.

El rubio y la pelirroja peleaban por el tema de discussion mas popular entre ellos ''Bjorn''. El le decia que ella le permitia hacer lo que quisiera a ese niño, pero esta se defendia, al grado de que el tono de su voz queria incrementar considerablemente, pero sabia que estaba presente enfrente de otros y en un lugar muy diferente. El castaño siguio mirando la escena, sintiendo cierto desconcierto, al igual que una sensacion desagradable en su estomago y un golpe en su corazon, observando como Merida era maltratada verbalmente, mirandola tan vulnerable en ese momento, todo lo que ella no era, y el no podia hacer nada.

-Es normal entre ellos.- El muchacho de cabellos castaños mas oscuros desperto a Hipo de ese trance del que se habia metido. –El es un imbecil.-Susurro para si mismo.

-¿Que dices?.- Miro al muchacho, preguntandose muchas cosas de solo unas pocas simples palabras.

-Batair es un idiota, ¡eso es lo que es!.-Bjorn levanto la voz, mientras tiraba sus brazos con frustracion.

-¡Oye!, ¡oye!, tranquilo.-El castaño se acerco al muchacho molesto para calmarlo, preguntandose aun esas reacciones instantaneas al solo mencionar el nombre. –No deberias hablar asi de tu padre.- Busco la mirada perdida del muchacho, que reacciono al escuchar esa frase, encontrandose los ojos azules con los verdes.

-Batair no es mi papa.- Susurro Bjorn, cerrando un ojo de tan solo pensar que mucha gente creia que el era su progenitor, cosa que lo asusto.

-¿Que?.-Incredulamente pregunto.

-No lo es.- Rodo los ojos. –Esta con mi mama desde que naci, aunque enrealidad no conosco a mi padre, digo, mi madre me ha dicho detalles, pero no mucho, y …-El castaño dejo que su lengua hablara por el, siendo esto inapropiado ya que no conocia al hombre que lo acompañaba.

Hipo escucho cada palabra del joven, dudando muchas de las cosas que habia creido, posibilidades que creia que podrian, oh no, no podrian, no era posible y estaba seguro.

-Lo siento.- Bjorn se percato del tema de conversacion, por lo que se sintio muy apenado. –Yo solo… no importa, disculpa.- Sus ojos azules que estaban llenos de vida, se tornaron tristes, volviendose mas humedos de lo normal. Esto hizo que el muchacho se retirara de ese lugar, acercandose a la pareja que ya estaba apaciguada despues de una pelea.

-Espera, Bjorn.- Hipo intento detener al muchacho, pero este ya estaba adelantado a su paso, sintiendo tristeza por la vida que tal vez estaba llevando este adolescente, pero mucho mas para Merida, quien debia solo estar con ese hombre solo para no criar a un hijo sola, ¡que vida para ser un rey!'', esto paso por su mente.

Sus ojos capturaron la escena del abrazo de una madre e hijo, sintio que tenia que hacer algo, algo para compensar este horrible acontecimiento.

-¡Bjorn!.- El castaño le grito al igual, quien solo volteo a mirarlo, al igual que la pelirroja. –¡Seguiremos mañana!.-.

El muchacho asintio, alejandose de ser el centro de atencion, sacando un suspiro del jefe.

-.-.-

Los cielos se pintaron de colores, y la pelirroja, toda una princesa de la naturaleza, decidio salir a pasear por los alrededores, admirando cada detalle del pueblo frente a ella, aprovechando que Batair se sentia muy cansado, al grado de quedarse dormido, y Bjorn, quizo hablar con el, pero, no se lo permitio.

Siguio su camino, despejando su mente. Este momento era para ella y solo para ella, ahora, ella era su prioridad, Merida tendria un tiempo para ella, hasta que esa dulce voz grito su nombre.

-Hipo…-Merida susurro acercandose al castaño, quien cargaba madera y se dirigia a la herreria.

-¿Te sientes bien?, ¿por que estas sola?.-Hipo se extraño un poco, aunque ella fuera un espiritu libre, habia regresado tan cambiada. Tecnicamente habia un muchacho siguiendola todo el dia, y teniendo un hijo que cuidar en un pueblo extraño, peor.

-Necesitaba aire fresco.- Saco el aire de los pulmones, regalando una leve sonrisa a esa persona.

-¿Quieres hablar de algo?.- Dejo la madera en el suelo, arrugando su frente y ojos, esperando que un ''si'' saliera de sus labios.

-No.- Nego con la cabeza y esa sonrisa que no engañaba a nadie.

-Ven conmigo.- Hizo una seña con su cabeza para que lo siguiera, tomando la madera y siguiendo su camino.

Merida se quedo ahi paralizada, borrando la expresion de su rostro por completo, pero no le quedo mas que otra que ir con el a quien sabe donde.

La pareja se dirigio a la herreria, el lugar donde Hipo se relajaba y en donde podia ocultarse de todo y todos, pero ahora tenia una acompañante que lo intrigaba. El le indico que se sentara y se pusiera comoda, cosa que obedecia sin replicar. El hombre pecoso le sirvio un poco de hidromiel y se acomodo junto a ella, esperando a que empezara a hablar.

-Merida.- Hipo susurro con una simple y honesta sonrisa. –No necesitas estar con Batair si no eres feliz.- Su voz se torno suave, sincera y tierna, sintiendo calidez, alguien que queria escuchar con atencion cada palabra, para ser consolada.

-Soy feliz…muy muy feliz.-Sonrio sin pensarlo, sorprendiendo al castaño de lo gran mentirosa que era esta mujer. –¿Por que dices eso?.-.

-No mientas.- Se torno mas duro.Bjorn me dijo que el es un imbecil.-.

-¿Que?, ¡solo por que Bjorn lo odie no significa que no sea feliz con el!.

-¡Merida!.-Le replico con cierto enojo. ¡Estas con el por tu hijo, es normal, pero tu no eres asi, ninguna persona y mucho menos un hombre dejas que te maltrate!.

-Eres increible.- Nego con su cabeza rotundamente, apretando su boca, evitando mirarlo.

-¡Escucha!, Bjorn es un muchacho increible, al igual que tu.-Trato de sonar lo mas consolador posible, pero los oidos de Merida estaban cerrados a cualquier consejo.

-¿Tu crees que es facil? ¿criar a un hijo por tu propia cuenta? ¡Creeme!, sin Batair, no lo hubiera logrado.- Un hilo de lagrimas se empezo a formar en sus ojos, derritiendo el corazon de Hipo de mala manera.

-¿Que clase de mounstro es el padre de Bjorn?.-Le susurro formando el mismo hilo en sus ojos. Ella no merecia esto, nisiquiera se lo desearia a su peor enemigo.

-Y dime, ¡¿POR QUE TE IMPORTA TANTO?!.- Le grito automaticamente, reaccionando de mala manera, derramando una que otra lagrima, pero estas eran detenidas por su enojo.

-Porque te amo.- Dijo con voz queda de su garganta, sin perder ningun segundo del parpadeo de la mujer que ahora estaba a su lado. Un amor perdido.

-.-.-

Tuve sentimientos encontrados al escribir este capitulo, me toco:(. Por cierto, FELIZ DIA DE LAS MADRES(: a todas:D. Agradesco sus comentarios tan bonitos, enserio, siempre me sacan una sonrisa saber que disfrutar leer esto tanto como yo disfruto escribirlo, para mi, sacarle una sonrisa a alguien que no conoces es uno de los detalles mas dulces que le puedes dar a alguien y a mi, ya me lo han dado(:.