¿Acaso era en serio lo que habia dicho?. Despues de quince años, se sentia culpable de sentir el mismo sentimiento, se sentia culpable de tener que amarlo de la misma forma en la que el lo hacia. Sencilllamente, se sentia culpable de estar a su lado en ese preciso momento.

No hubo respuesto por parte de la pelirroja -¿Por que lo haces?.- Pregunto con desesperacion, esperando esa tentativa respuesta que hubiera querido escuchar para calmar su mente tan siquiera un minuto. Quedandose a mirarla pacientemente, obligandola a responder de la manera mas pacifica posible.

Ella nego con la cabeza, mordiendose el labio inferior, sacando un aspiro de aire del castaño y una mirada que se agrandaba.

-Quiero a Batair.- Susurro sacando varias lagrimas de sus ojos, esperando cerrar esa herida, pero abriendo completamente la suya. Por ella, se lastimaria mil veces antes de lastimar a Hipo una vez mas, y eso lo hacia con la esperanza de que se olvidara para siempre de ella.

Pero el no dijo nada, se acomodo en su silla, tapando con su puño su boca, mirando a todos lados, exepto al frente suyo. –Pero no lo amas.- Tomo fuerzas para clavarle la mirada como un cuchillo, sacando suspiros de esta.

Abrio su boca, pero ninguna palabra salio, hasta que penso en lo que podria decir. –Soy su prometida.- Rio con sutileza. –Por algo me voy a casar con el.- Arrugo sus ojos, sin esperar respuesta a cambio, retirandose del lugar, dejando a un hombre con la palabra en la punta de la lengua, y a otra parte de el con mil heridas en su alma.

-.-.-

Su siguiente y ultima mañana. Desperto con el cuerpo pesado mas de lo usual, ya que hoy podria irse y volver a lo que era, pero tambien dejaba atras algo que anhelaba, algo que ansiaba tener en sus manos.

La princesa salio de su cama, solo para encontrarse con su hijo tratando de escabullirse.

-Buenos dias.- Merida sonrio a su hijo, quien solo volteo su cabeza lentamente con la cara apretada, y a un paso para abrir la puerta. –¿Ibas a algun lado?.- Pregunto con curiosidad mientras su mirada lo perseguia.

El muchacho se enderezo y se alejo un poco de su madre interrogatoria. –Am, no… solo.- Sus ojos azules se voltearon a mirar a varios lados, mientras pensaba en una exelente excusa para salir a esas horas y sin avisar.

-Ibas con Hipo, ¿no es asi?.- Ella aspiro un poco de aire mientras se cruzaba de brazos.

-¿Si?.- Asintio con su cabeza, pensando en por que su madre ponia esa cara.

-Hijo, no apoyo que te enseñe a volar dragones. Es peligroso.- Ella rio un poco por lo que ella misma estaba diciendo en ese momento, pudo darse cuenta que ya no era lo que solia hacer, contradiciendose a si misma.

-¡Ay mama!.- Hizo su cuello hacia atras mientras jalaba sus cabellos. –Ellos han estado domando dragones hace años y nadie ha muerto.- Rodo sus ojos, cruzandose de brazos.

Iba a replicar, pero solo habia un detalle que la preocupaba, pero al parecer nadie lo notaba exepto ella. Iba a replicarle, pero se rindio.

-Promete que no haras nada estupido.- Su madre se cruzo de brazos nuevamente, evitando mirar al niño enfrente de ella.

-Lo prometo.- El chico de acerco a ella y le dio un fragil beso en la mejilla, para salir corriendo detras de la puerta a su mayor velocidad.

-¿Que voy a hacer con el?.- Se susurro asi misma.

-.-.-

Bjorn apretaba su agarre a la cintura de Hipo con fuerza, provocando una risa al castaño mayor, que ocultaba su sonrisa detras de su casco.

-¿Todo bien alla atras?.- Hipo pregunto, burlandose del chico quien respiraba con fuerza y no podia relajarse por un momento.

-Eh no.- Torcio su boca mientras evitaba vomitar por el movimiento en los cielos, provocando otra risa en la persona que iba volando el dragon.

Eyra miraba la escena del chico y su padre a lo lejos en su propio dragon, tal vez el no lo recordaba, pero el le habia prometido un vuelo con ella. Suspirando con tristeza, regreso al pueblo sin dar vuelta atras.

Por otros lados, las cosas tambien iban deprimentes para otros. Camicazi no podia callar al bebe cuando lloraba, lloraba sin cesar y nada podia calmarlo, e Hipo estaba muy distante, y era cuando mas lo necesitaba, y lo peor era que no contaba con nadie mas para ayudarla con el bebe, ya que era madre primeriza.

-Sh, tranquilo.- Acunaba al bebe en sus brazos, meneandolo un poco a los lados para calmarlo, pero alteraba un poco mas al bebe.

''¿Donde esta Hipo?'', penso, parando algunas lagrimillas que querian salir de sus ojos.

-.-.-

Eyra practicaba con su hacha en el bosque, en complete silencio, sin pensar en absolutamente nada, hasta que una voz saludandola la hizo perder el equilibrio en su tiro.

-¡Harek!.- Grito al ver su cara. –¡Por Thor! ¡no vuelvas a hacerlo!.- Respiro varias veces, tranquilizandose y estar cuerda para hablar con el idiota que la habia desconcentrado.

-Oye tranquila, solo venia a saludar.- Puso sus manos en el aire, excusandose con un semblante serio, como si tambien se hubiera asustado.

-¿Que pasa?.- Pregunto con enojo.

-Tu madre me pregunto sobre tu padre, quiere saber donde esta.- Se cruzo de brazos, mirando a la rubia que lo miraba con disgusto.

-Ella no es mi madre… y si quiere saber donde esta mi padre, preguntale a Byrn.- Eyra le contesto, al mismo tiempo que trataba de retirar su hacha del tronco del arbol.

-Bjorn.- Corrigio.

-Como sea.- Rodo sus ojos.

-Oye no quiero meterme en tus asuntos, pero.- Harek se sento en una roca, tratando de que la rubia le diera su total atencion, pero esta seguia corrigiendo sus frases.

-Entonces no lo hagas.- Respondio.

-Lo que pasa es, tu padre esta muy interesado en esa princesa.-.

-Lo estaba desde que era pequeña.- Suspiro. –Mi abuela decia que era su ''novia''.- Arrugo su nariz como si oliera algo mal.

-¿Y Camicazi no lo sabe?.-.

-No tienen una relacion, asi que, no deberia saber nada.-.

-¿Y a quien prefieres?, ¿Camicazi o Merida?.-.

Eyra rio absurdamente. –Prefiero a mi madre.-.

-Es obvio.-.

-Mi madre fue el amor de mi padre, de su vida. Y al pasar de los años eso no ha cambiado.- Sonrio al recordar las maravillas que la gente contaba de la que era su real progenitora.

-Difiero de lo que dices…tu padre nunca habla de tu madre.-.

-Porque aun le duele.- Cerro sus ojos con impaciencia.

-Pero si habla de la princesa Merida… grandes maravillas.

-Puede que la admire.- Replico.

-Si es lo que piensas.-.

-Callate.- Fruncio el ceño.

-.-.-

En los puertos, se contaba una historia diferente.

-Me estas lastimando.- Merida gimio al estar de espaldas, con Batair encima de ella, acariciando su espalda y endureciendo sus movimientos en la chica.

El rubio enredo los cabellos pelirrojos y disminuyo la velocidad ante la suplica.

-¿No te diviertes?.- El rubio le susurro en el oido de la princesa, quien estaba ligeramente quieta y callada.

Los ojos azules con algunas ojeras debajo de ellos miraron a Batair con su maxima seriedad, con un ligero suspiro saliendo de sus labios.

-No estoy de humor para esto.- Nego con su cabeza, esperando no despertar el enojo de este que aun estaba encima de ella.

-Tendras que acostumbrarte.- Se levanto de hombros con indiferencia. –Despues de casarnos me tendras sobre ti todo el dia.- Suspiro mientras formaba una sonrisa en sus labios, mostrando sus dientes.

Merida sonrio ligeramente, bajando su mirada, esperando que ese dia jamas llegara, o por lo menos, que tardara en llegar.

-.-.-

La pareja de castaños estaba sentada en el pastizal del bosque, riendo por las bromas que compartian, al igual que las conversaciones que mantenian. Realmente se entendian el uno al otro, realmente era como el cuando era mas joven.

-Dime Bjorn, ¿eres cercano a tu madre?.- El castaño mas viejo le pregunto con curiosidad al mas joven, teniendo un objetivo.

-Muy bien diria yo.- Bajo la mirada, pintando una sonrisa en su rostro, ya que era la unica persona en la que confiaba totalmente. –Hacemos todo juntos, somos muy unidos.- Suspiro profundamente.

-Dijiste que hablaba de tu padre, ¿como te lo imaginas?.- Saco del trance tranquilo al muchacho que estaba acostado con la mirada perdida en las nubes.

-No lo se, en realidad, es muy poco lo que se.- Se acerco un poco mas al hombre a su lado, apoyando sus manos en el pasto, posicionandose en una posicion comoda. –Pero, creo que debo parecerme mucho a el. No estoy seguro.- Arrugo su frente y fruncio sus cejas.

-¿Ah si?, ¿que te hace pensar eso?.- La curiosidad seguia ahi, queriendo escarbar mas en la vida que estaba junto a el.

-Tengo muy poco de mi mama.- Bufo un poco. –En realidad soy muy diferente…soy como un pescado parlanchin.- Bromeo.

Hipo rio por ese comentario. –Oye.- Siguio riendo pero le lanzo una pequeña roca en broma. –Yo decia eso cuando tenia tu edad…pero ¿adivina que?.- El oji azul presto toda su atencion al hombre a su lado. –Demostre que era mas que solo un vikingo.-.

-Ojala pudiera ser como tu.- El chico suspiro sin dejar de sonreir. El le habia contado algunas de sus mas grandes anecdotas, o algunas mas simples que otras, pero todas eran mas de lo que una persona de las que conocia hubiera hecho.

El jamas en su vida hubiera imaginado que alguien le diria eso ''quisiera ser como tu'', ya que cuando era mas joven, tal vez ser como el era una maldicion, le hizo sentir como si fuera el heroe de alguien, lo hizo sentir feliz.

Hipo se acerco al muchacho y le dio unas palmadas en la espalda, sacando una risa de la pareja.

-.-.-

Ok, creo que me quedo demasiado claro que odian a Batair xd pues voy a confesarles que cuando escribo de el, me imagino a un modelo que me gusta demasiado xd esta demasiado guapo enserio:l aunque si es un bastardo.

P.S. Tenia ganas de decir esto: Hans me parece mas agradable que Astrid xd. ''Sigo peleando''.

NOTA IMPORTANTE: Desde el siguiente capitulo en adelante los capitulos son fuertes, melancolicos, inapropiados para algunas personas, asi que... no me odien xd