NOTA: Mientras observaba como editar mi perfil de manera mas ordenada, vi un mensaje muy interesante de un anonimo. Su pregunta era la siguiente: '' ¿Que ves de malo en la relacion de Hipo y Astrid? estan muy enamorados''. Mi respuesta fue la siguiente: ''Digamos que Hipo es Anna y Astrid es Hans. Anna es una princesa, una muy inocente que no sabe nada acerca del mundo, y Hans es un principe con sed de poder. Como todos sabemos si vimos la pelicula, Hans se porto como era debido y era tecnicamente el ''hombre perfecto'', e incluso las miradas que le dedicaba a Anna eran muy tiernas, al igual las de ella, pero, ¿la amaba?, obvio no, solo la queria para llegar al trono. Ahora volvamos al tema inicial, la relacion de Hipo y Astrid es justamente eso, solo que es peor en este caso porque ella no lo notaba antes de convertirse en lo que es, y el punto es ese, en la pelicula solo transcurrieron unas horas para que cambiara su opinion de el, por culpa de Chimuelo, ¡wow!, que amor eh, ¿que hubiera pasado si no hubiera tenido ese romantico vuelo en el dragon? deseguro ella lo hubiera matado primero antes que su padre, y ahora que paso el tiempo e Hipo se volvio el mas apuesto de toda la isla, y como no hay ninguna otra mujer de su edad en Berk, mas que solo Brutilda (que es un poco demente), pues le conviene ¿no?. Seria lo mismo si llegara un inocente ingenuo de la vida millonario, ¿creen que alguien se fijaria en su fisico o corazon?, no, solo en lo que conviene.

Enserio, no les miento, me senti Dios xd. Le conte a mi mejor amiga y se arrodillo.-.

Respuestas a sus comentarios:

#1.- Se nota demasiado que odian a Eyra y Batair (especialmente), pero no los culpo, sus actitudes son asquerosas.

#2.- Jajaja Hans tambien me parece mas agradable:p, siquiera es sincero con lo que queria y no fue tan mentiroso despues de todo.

#3.- Exacto! y mas cuando estan metidos en una situacion como esta, donde en realidad tienen el poder de estar juntos, pero a la vez su moral se los impide.

#4.- Hipo esta entrando a la zona tibia de Bjorn, eso es cierto. Creanme, estos dos no han pasado por nada:l. Todo apenas comienza.

-.-.-

Las mesas en el Gran Salon estaban repletas, sirviendo comida y compartiendo momentos como entre amigos y familia, y al igual que los niños, algunos dragones se unieron a la fiesta.

La mesa central estaba compuesta por la familia de Hipo y la de Merida, aunque tecnicamente, todos eran familia despues de todo. Hipo compartia algunas bromas con Eyra, mientras que Camicazi sonreia ante la escena, con su bebe en brazos, pero del otro lado de otras personas, Merida comia intranquila su comida, fingiendo que nada sucedia a su alrededor, Batair estaba en paz y degustaba cada bocado que se llevaba a su boca, y por ultimo, Bjorn solo miraba durante unos segundos al jefe mientras consumia de su plato, formando una sonrisa durante la mencion de algunas frases.

-Deberias contarnos la historia de la muerte roja.- Eyra agudo su voz, arrugando sus ojos mientras formaba una sonrisa en su rostro y saltaba en su asiento, emocionandose por la idea.

Algunos vikingos, incluyendo a Merida y Bjorn, miraron a Hipo quien negaba sonriente con la cabeza, pero su hija suplicaba, al grado de arrodillarse en la mesa y tomar las manos de su padre.

-¿La muerte roja?.- El castaño de ojos azules se atrevio a preguntar con cierta curiosidad.

Algunas personas miraron al niño que miraba a todos lados, tratando de encontrar una respuesta a su pregunta. Unos se acercaron a la mesa, aun suplicando, hasta que las personas respondieron a la duda del joven.

-Es la mejor historia que le ha pasado a esta isla.- Uno de ellos derramo cerveza de su vaso, provocando algunas risas en la mesa y en la sala, dejando a Bjorn con la boca semi abierta, pero Merida, ella arrugo su frente, ¿de que estaba hablando esta gente?.

Eyra volteo su cabeza para mirar a Bjorn con la misma intensidad en sus ojos y la misma emocion en su voz. –La muerte roja fue el dragon que mi padre tuvo que enfrentar para salvar a los dragones.- La rubia le dio un golpe a su padre en el hombro, quien seguia adulado por los comentarios de la gente.

-No fue para tanto.- El paso una mano por sus cabellos, levemente sonrojado.

Bjorn giro un poco su silla para mirar mejor al jefe que tenia un poco la cabeza gacha. Camicazi regalo una sonrisa a su prometido, que estaba junto a ella.

-¡Vamos Hipo!.- Dijo con voz suave. –Sabes que si no fuera por ti, aun seguirian matando dragones.-.

La princesa pelirroja enderezo su espalda, ¿matando dragones? ¿que rayos hizo este hombre?.

-¿Nunca pudiste matar uno?.- La voz de Merida fue el centro de atencion de Hipo, quien tenia un semblante serio al igual que ella. Era cierto, el jamas le conto una historia de su relacion con los dragones, tecnicamente, esos detalles que lo formaron, no fueron revelados. El era un extraño para ella, totalmente.

-¿Princesa, no tiene idea de la historia?.- Uno de ellos le pregunto a Merida, pero esta solo se dirigio a su plato.

-Lamentablemente.- Susurro, ignorando los comentarios positivos de la gran hazaña del castaño. Contando algunos pedazos y adulando las acciones que se realizaron ese dia.

Hipo miro a la pelirroja que estaba tan centrada en su plato, como si nada mas existiera, ya que Bjorn estaba muy concentrado en la historia que Eyra le relataba con orgullo, y hasta Batair platicaba amenamente con Camicazi. Solo eran ellos dos los que no sacaban una palabra de sus bocas para dirigirselas a ellos mismos.

La pelirroja salio a tomar un poco de aire, dejando la mesa con permiso de los presentes. Al salir, se pregunto algo que seguia golpeandola como un martillo, ¿por que nunca me lo dijo?, si confiaba en ella, ¿por que nunca le conto su mejor historia?. Estaba dudando si en realidad las palabras que habian salido de su boca eran sinceras, pero, ¿que podia decir ella?, no habia sido la persona mas honesta para reclamar respuestas, aunque aun no entendia ¿por que?.

-Merida.- Escucho la voz de varon que se acercaba detras de ella. No era necesario siquiera voltear porque podria reconocer su voz entre mil voces. –¿Te sientes bien?.-.

-Volvere en un minuto.- Dijo con voz suave, cruzandose de brazos, admirando el manto de la noche, evitando ese olor de alcohol que rondaba en toda la habitacion.

El castaño se acerco detras de ella, pasando sus dedos por la espalda de la femenina enfrente suyo con delicadeza. La pelirroja cerro sus ojos lentamente en esos milisegundos, donde una sensacion de cosquilleo placentero la recorrio. Su mano se poso en su hombro, perdiendo esa esencia.

-He pensando en lo que dijiste.- Hipo le susurro al oido con dulzura, con solo una intencion. –Deja de sufrir.- Acerco su mano para acariciar su cascada de cabellos naranjaz, y colocar un mechon detras de la misma oreja, provocando otro cierre lento de ojos en ella.

-Es mas complicado de lo que crees.- Susurro mientras juntaba su hombro a su cara, frotando su propio brazo, haciendo que este se separa poco de ella.

-Los adultos siempre hacemos las cosas dificiles.- Formo una sonrisa en su cara. Recordaba como su padre hizo lo mismo con la situacion de los dragones. Era tan sencillo aceptar el hecho de solo aceptar su amistad con ese animal, pero causo un infierno por eso, pero no lo culpaba del todo, el a lo largo de su vida tambien lo habia hecho a medida que crecia.

-Tu no lo entiendes.- Sus ojos azules se posaron en los verdes, con una cierta distancia entre sus caras, donde la respiracion acariciaba sus rostros. –No sabes lo que pasa.- Su tono de decepcion domino su voz. Ella estaba seria, como si algo que hubiera hecho fuera tan malo para no merecer felicidad.

-Claro que si.- Le susurro, acercando mas su cara a la de ella con sutileza, pero esta se retractaba. –Tu estas aqui, yo estoy aqui. -Ahora todo es perfecto.- Se acerco bruscamente para plantar un beso en sus labios, pero esta se dio media vuelta mientras agitaba sus brazos.

-No estas entendiendo.- Solto un ligero llanto, pero no habia lagrimas, solo desesperacion en sus movimientos, al igual que sus palabras. –Esto, no es nada de lo que tu crees.-.

-¡Espera! no hagas esto.- El castaño se acerco mientras entrecerraba sus ojos y bajaba un poco de su altura para llegar a la misma de ella.

Ella trato de encontrar las palabras correctas para la situacion, cosa que la hizo tartamudear. No podia soltarle todo asi nada mas, ella no planeaba decir nada. Se suponia que el debia odiarla, pero aunque le habia hecho daño al dejarlo, el no lo hacia, al contrario, la adoraba insufriblemente mas que nunca.

-Estas casado.- Fue su excusa mas fuerte en ese momento.

-Comprometido con una mujer que no amo.- Se acerco a ella para tomarla de la muñeca. –Al igual que tu.-.

Ella se zafo de su agarre bruscamente. –Tienes una familia y no voy a ser la otra mujer.- Apreto sus dientes, su mirada se torno fria. No mentia, en sus pocas relaciones o en los hombres que a ella le interesaban, siempre era la otra mujer, cosa que ya la estaba cansando.

-¿Que te hace pensar que eres la otra mujer?.-.

La pelirroja se abrazo a si misma, evitando responder a tan ridicula pregunta, era tan ridicula la respuesta. Sintio unos brazos ajenos que la rodeaban por la cintura, y la apretaban en un fuerte abrazo. Por instinto ella recosto la cabeza en su hombro ligeramente, pero unas manos varoniles tomaron su menton, haciendo que ella abriera sus ojos con lentitud, haciendo que sus miradas se cruzaran. Hipo acaricio la mejilla rozada con su dorso.

-Mer, eres la unica.- Su voz se torno tierna, al igual que esa mirada que los conecto de nuevo, provocando que una lagrima saliera de esos bellos ojos azules, que se cerraron al sentirse humedecidos.

El consuelo del castaño fue acercar poco a poco sus labios, esperando que le correspondiera con gusto, algo que paso. Sus labios se juntaron poco a poco, al mismo tiempo que las manos de ella se acomodaban en su cuello y las de el en sus mejillas para hacer durar el beso. Uno que le dejaria una pizca de esperanza.