La gente en las mesas mantenia su fiel aura durante toda la noche, viviendo cada momento como si fuera el ultimo. Todos, e incluso los extranjeros invitados de la noche disfrutaban de las anecdotas, que raramente eran contadas con orgullo por Eyra, el insistente Batair uniendose al grupo de alcoholicos y el pequeño Bjorn perdido en un sueño, pero, solo dos personas compartian un intimo momento, aunque estuvieran rodeados. Los orbes de color verde admiraban a la pelirroja a solo unos asientos de distancia, la cual le devolvia las mismisimas miradas con un alto nivel de ternura. Mordiendose ligeramente el labio, la pelirroja se levanto de su asiento para acercarse al castaño, quien se le aceleraba el corazon al dar cada paso.

-¿Vas a mirarme asi toda la noche?.-La princesa apreto su boca, formando una sonrisa al causarle gracia a su acompañante.

-Tal vez.- Rodo sus ojos con ironia, provocando una risa de la princesa.

Ella relajo sus rasgos despues de reir, semblando seriedad en su rostro para retomar su conversacion. –Todas merecemos que nos miren con ternura… solo tu lo haces por mi.-.

-Bueno, todos los hombres admiran lo hermosa que es una mujer… tu eres la mia.-Suavizo su voz al mencionarla en su frase, sacando un jadeo silencioso de la mujer de cabellos rojizos, eso habia calentado su corazon.

Merida paso discretamente su mano por la del castaño, haciendo que este acariciara con sus dedos la piel de la princesa, y juntaran sus manos por varios momentos mas, hasta que se percataron que Camicazi y Batair aun estaban acompañandolos. Retiraron sus manos rapidamente, y Merida acaricio su cabello para ponerlo detras de su oreja, mientras que Hipo se rascaba la nuca. ¿Que podia hacer para estar a solas?.

Hipo se acerco con cuidado al oido de la princesa, acercandose esta un poco para escucharlo por el estruendo en la sala. –¿Que te parece si salimos un momento?.-Susurro.

-No podemos.-Le susurro preocupada. Apenas podian hablar sin sospechar nada, estaban acompañados por sus parejas y nada mas ni nada menos, sus hijos, ¡todos!, estaban presentes.

-Claro que si.- El castaño acaricio sin ninguna discrecion el hombro de su acompañante, erizando su piel.

Lo mal miro un segundo, pero volvio a retonar una mirada agradable en ella-Solo un momento Hipo.-.

La pareja se levanto, pero mantenian distancia entre ellos. Saldrian sin que nadie sospechara, todos estaban borrachos, ¿que podia pasar?.

Camicazi noto que Hipo estaba con la princesa a punto de salir del salon, pero hace un rato ya habian salido, no sabia que estaba pasando o por que motivo tendrian que salir. La rubia se acerco por detras de su prometido y lo detuvo, poniendo una mano en su hombro.

-Amor, ¿que pasa?.- La rubia acaricio la espalda de su marido, poniendo un brazo alrededor de su cintura.

Merida se sentia mal por esa situacion, pues ¿cuantas cosas tiene que arruinar?. Esa era su debilidad, la familia. Aunque, por otro lado, no sabia por que, aunque su prometida y su hija estuvieran alli, no perdia las ganas de tener un momento a solas con el hombre que amaba.

La pelirroja solo se froto el brazo algunas veces mientras que Hipo tartamudeaba un poco y no le quitaba los ojos de encima.

-Ehm.-.

-No me siento comoda Camicazi, es todo.- Cerro sus ojos un momento, formando una sonrisa, lo cual aliviaba a la rubia. El castaño solo asentia a lo que su pelirroja decia, sin contradecirla.

-¡Oh!, entonces, acompañala Hipo.-Se dirigio a su prometido y este no lo penso, y acepto. Camicazi se volvio a la princesa, quien tenia los labios apretados.

-No se preocupe princesa Merida… con el tiempo uno se acostumbra a estas cosas.-Acaricio la mano de Hipo con ternura, casi evitando irse, pero finalmente lo hizo.

-.-.-

La pareja caminaba con solo la luna alumbrando el camino. El silencio era lo unico que compartian, nisiquiera una mirada, hasta que llegaron al barco real.

-Yo no planeaba esto.- Rio un poco avergonzado, bajando levemente su cabeza mientras rascaba su cabeza.

Ella solo sonrio levemente, nublando un poco su mirada ante la tristeza. –Parece que cuando creces todo es mas dificil.- Suspiro. –Incluso cuando solo es estar con alguien.-.

Penso un poco, pensando en nada. Se acerco y recorrio su cintura para tomarla en un abrazo. –Es facil estar juntos.-Acaricio su mejilla con el dorso de su mano, atrayendo la atencion de la pelirroja. –La pregunta es: ¿Por que no lo estamos?.-.

No dudo en responder, y se vio mas facil a responder a lo obvio. –Porque estamos con personas distintas y tenemos hijos.- Ella puso sus brazos alrededor de su cuello, acariciando los cabellos castaños y revolviendolos en sus dedos.

-¿Algo mas que quieres decirme?.-.

Claro, penso ella, muchas cosas en verdad. –No.-.

-Yo si.-Se acerco mas a ella, casi acariciendo sus labios, y juntando sus narices. –¿Por que estas con alguien como el?.-.

Bajo un poco su mirada, evitando el contacto que se le estaba proporcionando, evitando esas caricias en la cintura. –Las princesas son asi… hermosas y tontas princesas.-Suspiro.

No espero mas, nego rotundamente ese argumento tan tonto que salia de su boca. Beso sus labios con pasion, mordiendo levemente sus labios y bajando los mismos hacia su mejilla y cuello con descaro. Un fuego en ella se prendio, uno que habia estado apagado hace muchos años, y con un solo beso pudo volverlo a encender completamente.

Era cierto, algunas princesas eran hermosas, lo sabia. Algunas eran tontas, no lo podia negar, pero Merida, no era una de ellas.

-No eres una tonta.-Le susurro en sus labios semiabiertos, con sus ojos azules mirando levemente borroso, mientras que los de Hipo estaban cerrados. –Estas aqui… conmigo.-.

Le devolvio un beso aun mas apasionado. Hecho sus femeninos brazos alrededor de su cuello, mientras este acariciaba las partes de ella que si podia recorrer. Ambos suspiraban en el periodo del beso a falta de aire, pero no se detenian.

-Solo quiero saber… si me amas tanto… como yo a ti.-Hipo trato de hablar pero simplemente no podia. La pasion los envolvia con fervor.

-Dime.- La princesa le susurro, respirando con dificultad.

Se acerco como lo habia hecho antes a su oido. Respiro varias veces antes de pedirle una peticion que tal vez para muchos no era ninguna prueba, pero es diferente con la mujer que amas, y el podia sentirlo.

-Hagamos el amor como la ultima vez.-Susurro, recargando su cabeza en la de ella mientras acariciaba su mejilla, para luego posarse en su menton. El le dio un corto beso en su mejilla y volvio a respirar. –Solo que esta vez no te iras.- Sonrio.

-¿Es lo que quieres hacer?.- Jadeo sonriendo ante esa peticion. Si para ella volver a besarlo era un regalo, esto era mas de lo que ella creia que merecia. ''Como una persona como ella merecia tanto amor de un hombre'', penso.

-Solo lo que tu quieras hacer.-La acerco mas a el, abrazandola fuertemente como si nunca la fuera a soltar.

Un leve beso en sus labios fue su respuesta. Discreta y no necesitaba palabras para darse a entender. Era un ''si'', definitivamente.

La pareja sonrio como si fueran dos adolescentes gustandose al uno al otro por primera vez. Merida recargo su frente en la de su pareja, poniendo una mano en su pecho, mientras que este acariciaba la piel desnuda de su hombro.

-.-.-

FINALMENTE VACACIONES, las tenia tan cerca pero tan lejos:l oh, como me hacia falta actualizar, pero ya finalmente podre actualizar y subir los capitulos diaramente(: yeeey.

Gracias por sus comentarios, pero encantaria decirles que seguiria o como termira la historia, pero, solo puedo subirles los capitulos:p.

Karina: Me encanta encontrar personas como tu xd y mas cuando tienes el mismo punto de vista que el mio y te agradesco seguir tanto mis historias, me halagas(: Mandame un mensaje para darte mi facebook, aunque casi no lo uso, pero encantada de tenerte como amiga(:.