¿Vieron el video del review de como entrenar a tu dragon?. Braver than Brave, More fun than Frozen:l. No se ustedes, yo amo a Dreamworks con todo mi corazon, digo, tiene muy buenas peliculas al igual que Pixar, pero, se me hace un poco envidioso decir eso en un trailer oficial de la compañia. Cada quien tiene su estilo y asi, y sinceramente cada pelicula tiene su especial, y no se, no se, me ca**o leer eso:l porque a mi nadie se me hace mas valiente que Merida, y Frozen se me hizo muy divertida… ¡ay!, que caray, esta gente. Esta bien la publicidad, pero no hay que meter otras peliculas, y menos otra compañia que hace tremendas peliculas. Eso es de estupidos. ¿Tengo razon?.
Jaja, ¿si vieron el clip de Eret y Brutilda?, mori de risa xD, pero comparando la primera pelicula con la segunda, no se, le han quitado algo, esa inocencia, y espero y no me decepcione la pelicula, porque al final de cuentas, es una pelicula infantil. Me decepcionare mucho si salgo del cine del estreno y me de cuenta que perdio ese toque especial.
No me maten por este capitulo:(. Fue dificil escribirlo. Por cierto, tuve una idea con una historia y ya no me aguanto en publicarla, asi que, pasense por mi perfil y ahi se las dejare(:.
-.-.-
No sabia que esperar. Tenian que escabullirse para esconder el amor que se profesaban. Imposible de ocultar.
No sabia que esperar. Hipo tomaba su mano con ligereza, dirigiendola con el a un lugar que al parecer solo el tenia el conocimiento de encontrar.
-Donde vamos?.-Merida pregunto con angustia. Su voz retumbaba en cada arbol como un tambor.
-Sh…tranquila.-Susurro el castaño dandole una mala cara. La pelirroja solo lamio sus labios y giro sus ojos para ver hacia todos lados, solo esperando reconocer algo que en el pasado pudiera haber visto.
Llegaron a un acantilado del bosque. Oscuro. Asi lo describia.
¿Que hacian alli?, se preguntaba. Hasta que las manos del vikingo tomaron suavemente el menton de la princesa para dirigir su vista hacia los hermosos colores que el cielo pintaba en la oscuridad. La dejo sin aliento con solo observar el hermoso paisaje, pero mas sentir unas manos que rodeaban su cintura, y un menton que se recargaba en su hombro.
-No quiero irme de aqui nunca.- Merida susurro con un brillo en sus ojos. Parecia que las lagrimas humedecian sus ojos, y su color azul tan peculiar volvia a ella.
Finalmente, se sentia feliz.
El beso su mejilla, haciendo perdurar el beso durante varios segundos, y sentir su suave piel. –No tienes que hacerlo.-Suavizo, al mismo tiempo que la pelirroja se giraba para posar un delicado beso en los labios del castaño.
Era especial. Solo eran ellos. Esta vez, nadie interrumpiria el deseo… el deseo de estar juntos, dejando de lado la posesion que habian llevado a cabo hace varios años atras.
Detuvo el beso por un instante. No le faltaba el aire, y su respiracion era tranquila. ¿Por que lo detendria entonces?. Miro esos ojos verdes, que aunque ya tenian algunas marcas de expresion y claramente se mostraba mas viejo que antes, aun miraba a ese joven tan lleno de vida, tan lleno de esa esencia que no se cansaba de probar. Poso su delicada mano en la mejilla del moreno, acariciando su rostro como nunca lo habia hecho. Hipo se recargo en su mano, acariciando las muñecas de esta, diciendo que ''jamas se alejara''. Cerro sus ojos y ella seguia admirando al muchacho frente a ella. Sintiendose segura como nunca lo habia estado.
Pero se soltaron, pero volver a tomarse de nuevo. Las manos masculinas recorrieron el cuerpo ajeno de las caderas hasta sus hombros, pintando con sus dedos la poca piel que dejaba mostrar. Con cautela, empezo a bajar su vestido con suma lentitud, solo que ahora Merida no sentia las ganas de desvertirse y hacer el amor con rapidez. Ahora, queria que esas caricias las recordara su cuerpo con detalle.
La pelirroja no se quedo atras y las prendas varoniles quedaron fuera, al igual que las de ella. El castaño la recosto, besando su cuello y saboreando todo trozo de piel desnudo que se encontrara, provocando jadeos inesperados por parte de la joven, pero fue mas inesperado que el parara y solo la mirara a los ojos, avergonzandola sin saber el por que.
-Eres esplendida.- Hipo apreto sus labios contra los de ella, sintiendo como esa sonrisa ajena se formaba mientras se besaban. El lo sintio.
Esplendido como el la habia halagado. Un acto como este ya no la dejaba satisfecha cuando Batair la poseia. Cada espasmo, cada toque y cada jadeo le quitaban la cordura. Cuando era alguien mas, su deseo mas potente era que terminara, y este momento era diferente.
No tenian un dia, nisiquiera una noche, tenian solo unas horas para terminar de consumar un amor perdido, un anhelo que nunca habia podido ser, uno que habia tenido que esperar por el egoismo.
Ambos terminaron, despues de por fin tener un momento de calidez y de privacidad. Nadie podia verlos, y por ende, interrumpirlos.
La pelirroja recosto su cabeza en el pecho sudado del castaño, al mismo tiempo que con sus finos dedos jugaban con las pequeñas trenzas.
Desgraciadamente, Merida aun tenia un defecto, un detalle que se habia convertido en una bestia que rondaba su cabeza.
-Hipo.- Susurro su nombre con tristeza.
-Mh.-Relajo sus labios, y cerro sus ojos esperando esa frase que queria que sus labios rosados pronunciaran.
-Hice cosas muy malas.- Un hilo de lagrimas se formo en sus ojos, pero ella no era tan debil para dejarlas escapar en solo un instante. Este sentimiento fue percatado por el vikingo, ya que la voz quebrada lo decia todo. Arrugo su frente y se giro a mirar a la princesa quien tenia los ojos bien cerrados.
-Todos cometemos errores… no tienes que preocuparte.-Le susurro con una sonrisa mientras besaba la frente de esta y acariciaba sus rizos.
-¿Tu podrias odiarme?.- Pregunto con cierto temor a la respuesta que este le pudiera dar.
-No puedo.-Asi nada mas le respondio, casi creyendo que no era verdad.
-Esta mal que estes conmigo.- Las lagrimas solamente se derramaron como si un vaso estuviera sobre lleno.
El castaño no estaba preparado para esas reacciones, pero esta vez, no la dejaria ir, ni aunque tuviera que hacerlo.
-Cariño… todo esta bien.-Hipo acaricio su rostro y peino su cabello pelirrojo, mientras esta no lo miraba y su mirada se tornaba opaca.
-Lo siento… lo siento.- Ella recosto su frente en su pecho mientras sus lagrimas accidentales lo mojaban. Este no decia nada, solo consolaba esa parte de ella que se sentia culpable… ¿de que?, solo ella sabe. –Lo siento.-.
-Por que lo sientes?.- Hipo temio de reir un poco, ¿estaba sensible acaso?, no lo creia. Aunque, estos momentos eran sensibles para una mujer, hasta para el.
-Por…dejarte.-Temio de hablar, aun recargada en el pecho varonil.
-Debi buscarte.- Le susurro.
-Por no ser… lo suficientemente buena.-.
-Lo eres.- Beso sus labios tratando de calmar estas raras creencias por parte de ella.
-Y tengo que decirte algo.-Su voz entrecortada con un bajo tono de voz tembloroso la invadio. Se separo a una distancia considerable, tapando su boca, como si tratara de no decirlo y meterlo dentro de su boca. –Pero, promete que… no… me lo meresco.- Volvio a tapar su boca con cierto temblor. No podia entender que era todo este acto. Habian estado tan bien durante un par de horas.
Asintio con su cabeza.
-¿Recuerdas hace algunos años cuando… no nos llevabamos bien?.-.
-Linda eso fue hace mucho tiempo… no fue tu culpa… no fue nuestra culpa.-Replico, pero el ligero toque de los dedos femeninos en sus labios lo detuvo.
-Yo y todos… estabamos enojados.- Arrugo su frente, recordando cada detalle de ese dia, encontrando en su historia solo fue pista de que no habia sido su culpa, pero lo era. –Incluso Batair.- Lanzo su puño al aire, no encontraba razon alguna. –El, mato a alguien… y ahora se quien era esa pobre chica.-.
Hipo abrio sus enormes ojos verdes ante la revelacion, ¡termina maldita sea!, penso.
-Era tu esposa.- Suspiro fuertemente, soltando ese aire que se habia acumulado en su pecho.
Se quedo alli. No hizo nada durante unos minutos. –Astrid.- Susurro, mirando hacia la nada. Agito su cabeza, negando lo que habia pasado, ¿como habia guardado ese secreto durante tanto tiempo?.
Se nublo la vista. –Ese maldito de…- Golpeo el pasto con su puño. Queria arrancarlo, golpear un arbol, hacer pedazos a ese animal que la acompañaba y disfrutaba de su hospitalidad. Casi pega un grito al aire, pero el suave tiro de su brazo lo detuvo para hacer cualquier tonteria.
-¡Hipo!.-Alzo su voz, provocando la mal mirada del vikingo. –No lo culpes.- Hablo en voz baja.
-¿Que?.-Fruncio el ceño. –¿Vas a defender a ese animal?.-
-No fue su culpa.- Replico, gritandole varias veces. –Si yo no le hubiera dicho que lo hiciera, ¡esto!, ¡jamas, jamas, jamas! hubiera pasado… culpame… odiame.-.
-Merida…-Hipo soplo su nombre con culpabilidad. ¿Quien rayos era ella?. –Eres…eres… ¿como pudiste hacer algo tan horrible?.
-¿Como iba a saber que me enamoraria de ti?.-Fruncio el ceño. –¿Como iba a saber que ella era una esposa y madre?, ¿como iba a saber que habia destruido a una familia?, que, si no fuera por mi, ahora Eyra no estuviera tan enojada, y que tal vez, no estarias sufriendo y que serias un hombre que no estaria ¡teniendo hijos con cualquiera que se le cruza!.- Nunca habia gritado asi, nisiquiera a su madre, que era la persona que mas la fatigaba. Se percato de lo que habia dicho, y peor, de las consecuencias de sus actos.
Hipo solo nego con su cabeza. Si, ella se sentia culpable, el tambien lo estaria. No todo era su culpa, los vikingos tambien mataron a cientos de personas y tal vez, algun escoces pasaba por lo mismo que el, pero, la forma en que reacciono, fue lo que lo abofeteo en la cara.
-¿Algo mas?.-Hablo tranquilo, como si le hubiera dicho que los dragones ponian huevos, pero, en su mente, pasaban tantas cosas. No sabia por que, pero, estaba molesto con su bastardo novio, bueno, aun mas que antes, pero, ¿con Merida?, no podia.
Merida tomo sus cosas y al mismo tiempo, lanzo la ropa de Hipo en su cara. Vistiendose, casi como si la conversacion hubiera terminado.
Susurro. –Bjorn sufrio tanto con lo de su padre… y ahora lo tenia enfrente de el.-.
¡Bum!, le cayo como un ancla. Cuantas cosas le habia ocultado, e incluso una parte muy vital de el. Tecnicamente mato a su esposa, se llevo a su hijo, ¿algo mas podria causarle tanto dolor?.
-Tu…-Volteo a mirarla y se acerco fuertemente a ella, parandose enfrente de ella, mientras la cara de Merida reflejaba tristeza y depresion. –Tu estas… portandote como una… una ¡maldita!.-Le grito.
-Solo perdoname Hipo.- Rogo con sus ojos suplicantes. Cosa invensible en ella. –Voy a desaparecer…pero, no quiero hacerte mas daño.-Se mordio el labio y bajo la mirada. Paso junto a el, sin cruzar miradas.
Ella solo camino por el sendero de regreso, para no volver nunca. Solamente no podia estar con el, finalmente, le dijo la verdad que lo aprisionaba, tal vez hasta sintiendose culpable, pero la unica culpable era ella.
En la mente del vikingo, todo era lo contrario.
Ambos compartian un recuerdo que les impedia estar juntos.
