Mica: Hola a todos, estoy de vuelta con otro capítulo. Espero que les guste la segunda parte de la fiesta. Y, como siempre, perdónenme los errores (y/u horrores) ortográficos. Espero que lo disfruten ^_^
Raph subía rápido las escaleras que conducían a la terraza del colegio donde Miko dijo que podría encontrar a Mikey. Estaba llegando cuando vio la puerta medio abierta y entonces estuvo seguro de que lo encontraría ahí. Abrió la puerta lentamente, tratando de no hacer ningún ruido, asomo su cabeza y pudo verlo. Mikey estaba sentado con la barbilla apoyada en sus rodillas mirando al cielo. Raph fue directamente a él, intentando que sus pasos no se escucharan pero el menor se dio cuenta de su presencia.
-¿Qué haces aquí?- pregunto Mikey, su tono era frio al igual que su expresión. Raph sintió un dolor en el pecho al ver esto, le gustaba más la sonrisa dulce del rubio.
-Quiero hablar contigo- respondió el pelirrojo firme. Mikey se levanto y lo miro, cruzándose de brazos.
-Qué pena…- frunció el seño. -…yo no quiero ni verte- Mikey empezó a caminar, dirigiéndose a la puerta y pasando por al lado del pelirrojo. Raph quedo petrificado, no se espero aquella contestación pero no se iba a rendir…no ahora.
-Tú no te vas a ir tan fácilmente de aquí…- murmuro. Lo siguiente que Mikey sintió fue como unos brazos le rodeaban la cintura, para después sentir como su espalda era estampada contra la pared.
-¡¿Qué crees que haces?!- se sonrojo el pequeño "angelito".
-Te obligo a que me escuches- respondió como si nada el chico. Mikey empezó a forcejear contra el agarre, mientras que Raph luchaba para mantener al menor bajo control. En eso, a Mikey se le vino a la idea a la mente. Subió la rodilla de golpe, con la intención de golpear su entrepierna pero Raph reacciono rápido y aprisiono la perna de Mikey entre la suyas, evitando un doloroso golpe en sus partes nobles. Siguieron peleando entre ello, Mikey intentado liberar sus manos y su pierna, mientras que Raph intentaba que el menor se quedara quieto pero fracasando miserablemente. -¡Por la constitución de…! ¡¿Podrías quedarte quieto?!- exclamo sin paciencia.
-¡NO!- le grito Mikey en la cara.
-¡¿Por qué tienes que ser tan infantil?!- le pregunto. Raph se golpeo mentalmente ante la pregunta hecha, ahora sí que había cagado por completo la situación.
-¡¿Y tú por qué tienes que ser tan lindo?!- aquello sorprendió a Raph. Mikey tenía los ojos fuertemente cerrados, al mismo tiempo que se sonrojaba y unas lágrimas corrían por sus mejillas. -¡¿Por qué tienes que estar en mi cabeza todo el tiempo?!-
-Mikey…- aflojo de a poco el agarre, dejando que el rubio callera lentamente de sentón en el piso. Raph se arrodillo en frente del menor, mirándolo atentamente.
-¡¿Por qué desde ese día me pongo nervioso contigo?!- Mikey sollozo levemente. -¡¿Por qué me siento completo cuando estas a mi lado?! ¡¿Por qué no quiero dejarte ir en ningún momento?!- se limpio las lagrimas de una de sus mejillas pero fue en vano, ya que en seguida las lagrimas volvieron a empaparla. -¡¿Por qué me sentí mal al verla en tu regazo y a punto de besarte?!- Mikey se acerco a Raph y lo golpeo débilmente en el pecho. El pelirrojo no dijo ni hizo nada, simplemente dejo que el menor se desahogue. No podía interrumpir la confesión de Mikey de esa manera, tenía que escucharlo. –Me siento estúpido…- dijo Mikey con una vos fría y dura, mientras que Raph lo miraba atentamente. El menor se aferro a la remera del pelirrojo, al mismo tiempo que apoyaba su frente contra su pecho. –Es la primera vez que no puedo contenerme con estos sentimientos…que no sé cómo expresarme…eso no me gusta…jamás me gusto…- se aferro un poco más a la ropa del pelirrojo. –Te quiero Raph…- susurro sin mirarlo, sentía que algo le impedía mirarlo a los ojos. El corazón de Raphael dio un salto y su alma se estremeció ante las palabras de Mikey. Raph sostuvo la cara del rubio entre sus manos y lo alzo con suavidad, encontrándose con aquellos ojos azul cielo que tanto le gustaban pero que ahora estaban opacados con las lágrimas. El rostro de aquel rubio era tan demostrativo, reflejaba todas las emociones que tenía en ese momento: amor, cariño, tristeza y, tal vez todavía, enojo.
-Mikey… eres lo más tentador que tuve en mi vida- dijo Raph con una sonrisa seductora, lo cual llamo la atención del rubio. –Jamás podre dejarte ir- Raph sonrió levemente, para después unir sus labios a los del menor. Al principio Mikey se sorprendió, poniendo tenso su cuerpo pero enseguida se entrego a los brazos de su lindo y sexi Raph. Al comienzo fue un beso lento y lleno de emociones pero luego paso a ser un beso apasionado y lleno de necesidad. Raph introduzco su lengua en la boca de Mikey, logrando que este se estremeciera ante la sensación que eso le causaba pero no se negó al beso, si no que abrió más su boca y participo del juego de lenguas. Estaban muy emocionados hasta que un sonido los sorprendió, causando que tuvieran que romper el beso.
-Es mi celular- dijo Mikey. Raph lo miro con el seño fruncido.
-Déjalo- dijo y comenzó a besar el cuello de Mikey, produciendo un sonrojo sorprendente en el rubio.
-No puedo- dijo mientras contestaba -¿Bueno?... ah, Miko, si estoy bien- contesto mientras trataba de no reír por las caricias de Raph en su cuello -No…está todo bien, enseguida iremos. Ok chau, nos vemos- colgó y rodeo el cuello de Raph, mientras este seguía entretenido en él. –Tenemos que irnos…- dijo mirándolo de forma dulce y tierna. Raph no pudo negarse ante ese lindo gesto, además ya había hecho enojar mucho al rubio por esa noche, y finalmente asintió a irse a la fiesta.
En resto de la noche los cinco Mikey, Donnie, Raph, Leo y Miko la pasaron bailando, bebiendo y divirtiéndose juntos. Por fin, después de que los muchachos arreglaran sus problemas, pasaron una excelente noche. Hasta que llego la entrega de premios. Nuestros protagonistas estaban sentados en una mesa apartada del resto, en la parte más oscura. Ni se imaginaban lo que pasarían.
Miko en el escenario anunciaba que comenzaría la entrega de premios a los mejores disfraces. Todos estaban expectantes.
-Bien gente, silencio, silencio che…- dijo al micrófono con una sonrisa boba y divertida. –¡Jaja vamos, vamos chicos, terminemos con esto y sigamos la fiesta!- grito, mientras que todos la imitaban. Justo en eso, un chico subió al escenario y le entrego un sobre a Miko, para después bajarse y perderse entre la gente. Miko abrió el sobre y lo leyó, sonriendo con el contenido. -¡Los siguientes nombrados son los ganadores al mejor disfraz!…En primer lugar: ¡Miguel Ángel Harada!- se escucharon aplausos, mientras que Mikey parpadeo sorprendido y subió al escenario. –En segundo lugar: ¡Donatello Harada!- el mencionado se sonrojo y, siendo empujado por todos los emocionados alumnos, se subió al escenario y se paro al lado de su hermano, sonriéndose entre ellos. –En tercer lugar: ¡Raphael Hamato!- el mencionado sonrió con diversión y se subió al escenario, siendo recibido con aplausos y gritos. –Y en cuarto lugar pero no menos importante: ¡Leonardo Hamato!- Leo simplemente sonrió y se subió al escenario, parándose al lado de su hermano. Raph lo miro de reojo y le saco la lengua, mientras que Leo lo miro e hizo lo mismo.
Mica: Espero que les haya gustado, no olviden dejar comentarios y recuerden que acepto ideas y personajes, al igual que críticas buenas y/o malas. Cuídense y ¡adiós!
