Agradesco mucho sus comentarios3. Perdon si los deje tan abandonados pero ya saben, la flojera nos gana a todos en veces. Pero aqui de nuevo su capitulo(:. Quiero dormir, adiosxD.

*Exactamente. La verdad antes tenia mas tiempo pero ahora tengo materias mas pesadas y ahora hago mas cosas pero de todos modos todas las historias que escriba las terminare sin importar lo que me cueste(:.

*Se ven bien juntos:p y aparte estuvieron demasiado juntos en la pelicula:p.

*JAJAJAJAJA tu comentario, Dios mio:p los meteoritos suenan bien:p.

*Aqui esta tu capitulo(:. Mas pronto de lo que esperaba:p.

-.-.-

-Melker tendra toda mi atencion. Tendra una familia normal, te lo aseguro.-Hipo no sabia que mas decir para que su actual pareja entendiera que solo porque el no la amaba, no significaba que su hijo quedaria de lado. Tambien era su hijo.

Camicazi no se daba por vencida muy facil. Lo habia dejado claro las veces en las que peleaban y el hecho de que para ella, era una falta hacia ella y su familia que habia formado con ella, sin contar que ya consideraba a Eyra como a una hija.

-Dije que no.-Paro de llorar pero su voz dura como roca quedo, al igual que su mirada desafiante. –Yo crie a tu hija y no olvidemos que yo te di un hijo para que heredera esta isla, era lo que querias, ¡¿no?!.- Gano su orgullo.

Merida agito su cabeza con desesperacion de lado a lado. Se interpuso entre ambos y empujo hacia un lado a Hipo. ¡El quiere hacerse responsable!.- Le grito. – Bjorn no ha tenido un padre todos estos años, ¿y solo asi quieres quitarselo?.-Agito sus manos en el aire, asi como cuando no sabia como empezar una pelea o que decir en primera.

-¡Oh si claro!.-Bufo Camicazi. –Te fuiste y ahora que tiene una vida, vienes tu con la excusa de que es su hijo.- Se burlo con esa risilla que salia de sus labios sin saberlo. ¡Tal vez Bjorn nisiquiera es tu hijo Hipo!.-.

Fruncio la mirada con solo escucharlo. No solo dejaba en evidencia a la mujer que amaba, sino que tambien lastimaba sus sentimientos que dudara de su paternidad.

-¡¿Oye que estas queriendo decir?!.-La pelirroja se acerco a la rubia con la frente en alto y estaba ya estaba a punto de responder.

-¡Ya basta!.-Ambas mujeres lo miraron con cierto temor. Nunca gritaba. ¡Estoy cansado de esto!. Amo a mis hijos pero solo amo a una pero tengo compromise con la otra…¡por las barbas de odin!.-.

Todos continuaban peleando. Hipo habia dejado algo en tres mujeres diferentes, y aunque era mal visto, no se arrepentia de tener a Eyra, ni a Bjorn, nisiquiera a Melker. El problema era que habia abandonado a la mujer que amaba y que corrio por su suerte a criar a un hijo solo, y luego estaba su prometida, quien solo era entretenimiento de un dia, aun dejo algo en ella, pero el estuvo a su lado. Todos tenian atencion, exepto su querida Merida y su adorado hijo Bjorn que ya estaba entristecido de que tal vez jamas pudiera volver a verlo.

No sabia a cual parte de su corazon renunciar.

-¿Que demonios esta pasando aqui?.-Batair pregunto al ver a dos mujeres tan alteradas como al propio jefe de la aldea. –Merida, ¿que demonios haces aqui?.- Sonaba molesto porque lo estaba. No le gustaba que estuviera sola por ahi y menos armando escandalo por todos lados.

Ella rapidamente contest tomandolo por el brazo. –No importa.-Batair miro hacia atras a la pareja preguntandose que habia pasado y por que ella estaba ahi. –Necesito hablar contigo.-Susurro.

Saco un quejido mientras se cruzaba de brazos. –Ugh… esta bien. ¿Que?.- Le hubiera dicho lo que pasaba antes de notar que su aliento olia ligeramente a alcohol. No habia bebido mucho pero era estresante cuando bebia.

-¿Estuviste bebiendo?.- Arrugo la nariz disgustada.

El se burlo. ¿No puedo beber o que?.-.

Batair era de los pocos. Quiza el unico. Que sabia callarla de alguna manera. No la tomaba en serio, pero lo que mas la asustaba, era el hecho de que el no le tuviera miedo.

-Sabes, no podemos.- Habia practicado pero como siempre las palabras apenas se arrastraron fuera de su boca. –Han pasado años y he tratado de quererte… pero no puedo.- Dijo en voz entrecortada. No estaba triste, pero tenia miedo. Esto pudo haberlo hecho tiempo atras, pero temia de ese momento. Queria darse su lugar como siempre lo habia hecho, y no vivira otros quince años viviendo con un hombre que no la maltrataba fisicamente y tal vez tampoco mentalmente. Pero le hacia daño y no sabia como.

-Hey. Wow , wow… ¿me equivoco y me estas dejando?.-Nego con su cabeza varias veces. Hasta la mas minima gota de alcohol lo hacia perder la cabeza… para el era eso, un poquito de alcohol ya le estaba dejando alucinaciones.

-Abre los ojos Batair.- La pelirroja gimio corriendo sus palabras. –Tuvimos nuestro momento… pero, no significo nada.- Susurro.

-Significo algo Merida.- Parecia tomarselo serio. –Linda, no seas estupida.-Bromeo. –Si no fuera por mi estarias sola. Acepte que tuvieras a tu hijo. ¿Quien mas lo haria?.-.

-Lo hiciste para no alejarme de ti. Nunca lo aceptaste.- Reclamo.

-Oh claro Merida. Me encanta la idea de criar al hijo de otro hombre. Los años te hacen mas inutil.-.

-Oye basta.-Una voz ajena a la de ambos respondio. Hipo no queria meterse en la conversacion mientras Camicazi armaba una escena enfrente de todos, pero tampoco dejaria que Merida sufriera las consecuencias de un hombre como ese.

-No te metas.- Batair solo lo miro por un segundo para seguir reclamando con su esposa.

-No puedes hablarle asi.-No dejo de hablar, como Batair hubiera deseado.

Para Batair el jefe de ''esa'' aldea era debil. Era alto pero sin fuerza. Tenia dragones pero apenas podia levantar una espada. No decia que le desagradaba el hombre porque simplemente no le importaba.

-¿Sigues hablando porque quieres que te rompa la cara?.-Apreto los dientes y se acerco un poco mas a el. Casi al punto de tocarse las narices.

-Bueno, intentalo.- Hipo respondio sin dar ningun giro.

-Batair no.-Merida arrugo sus ojos y agudizo su voz al pensar que el si lo haria. Ella ponia su brazo en el pecho de Batair para alejarlo de Hipo, pero no pudo. –Hipo, por favor.- Susurro.

-No, Merida. Ya es tiempo de que le digas la verdad.-El castaño se volteo hacia ella casi perdiendo el control de su tono de voz. Siempre habia sido suave hasta cuando estaba molesto.

-Ahora si me estas confundiendo.-El rubio solo se paso las manos por el cabello con los ojos cerrados.

-Batair…- Sus palabras fueron tan suaves y temerosas. –Si amo a alguien, pero no eres tu. No volvi aqui porque no lo queria ver pero no me contuve.-No debia de decir mas. Los ojos cafes de Batair se abrieron tanto que para el todo era claro.

Lo habia sospechado. Este hombre la trataba como si la conociera desde hace largo tiempo. Queria pasar mucho tiempo con Bjorn y con Merida que no podia negar que tenia mas de una relacion de amistad. Le enojaba tanto que ella estuviera con otros hombres… ¿pero de ese hombre en particular?... que burla.

-.-.-

Las bofetadas de Camicazi ardian cuando estaba molesta pero lo soportaba, era una chica fuerte. Los golpes de Batair… otra cosa. Le dejo un moreton en la mejilla despues de haberle dado un buen golpe… era muy fuerte para ser un ebrio. Algunas personas que estuvieron cerca de la escena quedaron boquiabierta ya que Hipo no se dejaba tratar de esa manera.

Batair fue detenido for algunos hombres para que no siguiera peleando pero el se zafo y se fue a dar un paseo para despejar su mente.

Camicazi tomo a su bebe y le declaro que cuando tomara una buena decision, le avisara. No queria ver a Merida otra vez en su vida. Ni a ella ni a su hijo.

Merida se quedo en casa de Hipo para ayudarlo. Tomo un trapo mojado y lo colocaba en su herida mientras este contenia los gemidos de dolor. No estaba debastado pero por lo menos se sentia mejor sabiendo que no tenia secretos. Tener a la mujer que amaba era suficiente pero tener a su hijo despues de varios años era un premio.

-¿Te sientes mejor pa?.- Bjorn pregunto inocentemente.

Hipo asintio con su cabeza pero con el nuevo toque de Merida este contuvo otra vez el gemido. Habia hecho que Bjorn se sintiera un poco culpable.

-Lo siento papa.-Se disculpo el chico. –Si no hubiera estado aqui nada te hubiera pasado.- Eran tan inocentes sus palabras que le recordaban a un niño, pero tan dolientes para un adulto. Sobre todo para un padre.

-No digas eso.- Lo reprendio su madre dandole su mirada mas seria posible.

-Como puedes pensar eso Bjorn.- Su padre siguio despues pero mas molesto que Merida. –Eres mi hijo y no importa lo que tenga que hacer para protegerte.-Se levanto de su asiento y se dirigio a su hijo para tomarlo de los hombros y agitarlo un poco. –Esta es tu casa y aqui es donde perteneces.-Acaricio el cabello del muchacho quien sonreia un poco de esquina a esquina. Una mueca que lo hizo sentir amado.

Merida se acerco a su hijo para abrazarlo y recargarlo sobre su pecho. –¿Quieres vivir aqui?.-La pregunta aunque fuera de lugar. Lo impacto. No supo que responder.

-Me gusta aqui.-Dijo con cuidado. Escogiendo correctamente sus palabras. –Pero tambien quiero vivir contigo mama.-Gimio. –Te amo.-.

Fue tan tierno. Su hijo cuando era mas pequeño hacia esto constantemente, pero al crecer sus muestras de afecto eran mas de lejos que de cerca.

-Bjorn te amo, pero no eres feliz.-.

-Claro que si.-Susurro.

Hipo no contuvo el deseo de abrazar a su familia y de por una vez en su vida consolarla. Merida se sintio tan comoda que deseo que no dejara de abrazarlos nunca.

-Yo tambien amo a tu mama.- Hipo le susurro en la oreja a Bjorn, quien estaba recargado ahora en el hombro de su padre. Enarco una sonrisa.

Por primera vez tenia un padre. Tenia de nuevo a su madre. Pero ahora tenia dos padres que estaban juntos.