Continuemos con la historia. Gracias por sus comentarios. Seguire subiendo los capitulos tanto como en el otro FanFic. Avatar: Los Ultimos maestros.
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Capitulo 2: ¡Vamos a la Isla Ember!
Los cinco amigos, junto a Momo y Appa, se reúnen a primera hora en el muelle para partir. Subiendo su poco equipaje a bordo, Aang acaricia a su mejor amigo Appa. No tardo mucho para que todos estuvieran a bordo. Dando el aviso el capitán, dan rumbo hacia la Isla Ember. Zuko, les había prestado su casa para que pasaran un tiempo allí, cercas del mar. No era una mala idea. Todos estaban tan agradecidos por la oferta del señor del Fuego. Sokka muy tiernamente se encuentra abrazado de Suki mirando el oleaje. Toph, al otro extremo, cruzas sus brazos. La morena se aproxima con la siega.
-¿Pasar tiempo con Sokka? ¡Si claro! – bufo molesta la siega.
-Ten paciencia. En algún momento tendrás la oportunidad – le aseguro Katara alegrando a su amiga – ¿Por qué no mejor me platicas un poco de la armada? –
-¿Cómo qué? –
-No lo sé. ¿Qué otro alumno tuyo se ha graduado como un perfecto maestro-metal? –
-Por ahora ninguno. Pero van mejorando –
-Me alegra –
-¿Y tú? –
-¿Yo? ¿Yo, qué? –
-¿Ya se lo has dicho a Aang? –
-¿Te refieres a… eso? – preguntaba mirando a Aang muy feliz con su bisonte volador.
-Sí. ¡¿No me digas que no le has dicho? – le regañaba.
-Creo que aun no es el momento, Toph –
-¿Y cuándo será? ¿Ese día? Me parece mala idea –
-No, se lo diré unos días antes. Él comprenderá –
-Si tú lo dices –
La morena mira a su novio, el joven Avatar, quien había subido a Appa para tener mejor vista de todo y mirar el cielo. La llega a la Isla Ember, tardaría tal vez unos días en barco. Los tripulantes a bordo, además de nuestros héroes, son dos hombres a cargo del barco. Solo los llevarían a la Isla Ember y después regresarían de vuelta a las naciones Unidas.
El sol sobre ellos, dan la indicación de la hora de la comida. El medio día. Katara y Suki, han terminado la comida para sus amigos y los tripulantes. El joven Avatar no ha bajado a la borda para disfrutar de la comida. Tomando un plato servido del caldo, la morena sube para darle su platillo.
Gritando su nombre, este no responde. Se asoma al lomo del bisonte, encontrando al joven Avatar profundamente dormido. Divertida, toma un poco de agua, con su habilidad, mojándole el rostro. El joven Avatar despierta asustado, y colocándose en posición de ataque. A carcajadas, Katara le miraba.
-Traviesa – le dijo el joven Avatar al mirarla y escucharla carcajearse.
-Lo lamento. No podía resistirlo – le dijo limpiando sus lagrimas que había sacado por tanta alegría que había sentido haber hecho eso – La comida ya esta lista. Y como no has bajado, te la he traído – le extendía el plato.
-Gracias – agradeció aceptando el delicioso platillo con sopa de verduras.
-Lamento haber arruinado tu profundo sueño –
-No te preocupes –
-Tienes que aprovechar estos días que estaremos viajando. Necesitas descansar y mucho. Las cosas en las naciones Unidas, se han apoderado de ti. Solías dormir muy poco –
-Tienes razón. Pero, ¿ese es el trabajo del Avatar, no? Es complicado. Pero, es lo mejor para mantener el equilibrio y la paz entre las naciones –
-Sí – accedió con él. Dando un fuerte respiro, siente el fresco viento chocar en su cuerpo – Sinceramente, me hubiera gustado más viajar sobre Appa –
-A mi también – dijo mirando a su bisonte – Pero, creo que somos una carga muy pesada ahora –
-Sí. Ya hemos crecido –
Dicho esto la joven, le da un lindo beso cercas del labio al joven Avatar, provocándole un leve sonrojo y dibujándole una sonrisa en su rostro. La morena se recuesta mirando el cielo. Viendo su acto, el Avatar prueba la deliciosa comida que novia y Suki habían preparado para la tripulación. Momo se aproxima aterrizando sobre su hombro. Nuevamente mira la lejanía. La isla Ember está a un día y medio de las naciones unidas, había calculado, por lo que no demoraran mucho en llegar.
El día y medio pasaron. La isla Ember puede verse tan cercas. Sokka junto a Suki salen para ser los primero en descubrir y avisar sobre ello. No se podía negar que la isla Ember, es muy habitada durante el verano. La gente disfrutar del mar en ese tiempo era lo mejor de todo.
No basto una hora para que pararan frente a la Isla. Bajando los equipajes, el capitán se despide y retira informando que volvería por ellos después de la siguiente luna llena. Agradeciendo su trabajo, los héroes se encaminan, junto a las maletas, hasta la casa que el señor del Fuego Zuko les había prestado para pasar unos días en la isla Ember. La casa es grande y acogedora, con una perfecta vista al mar. Una mujer se acerca a la casa para abrirles y darles la bienvenida.
-Muy buenas tardes – saludo la mujer inclinándose – Mi nombre es Kaede, y soy la persona que mantiene en buen estado la casa de playa de la familia real –
-Es un placer conocerla. Supongo que el señor del Fuego Zuko le ha informado que vendríamos, ¿verdad? – pregunto Katara.
-Por su puesto – contesto la mujer Kaede, nuevamente inclinándose – Por favor, síganme. Les mostrare sus respectivas habitaciones –
Agradecidos, los cinco se adentran a la casa siguiendo a la mujer al segundo piso, donde se encuentran las habitaciones. En un corredor se es visible ver en total cinco puertas. Las construcción de la casa es rustica y muy elegante. No podían no quedar impactados por la decoración. La mujer se detiene al comienzo del pasillo. Da las indicaciones de los cuartos que le corresponde a cada uno. Las dos primeras puertas de mano derecha e izquierda son pertenecientes de los chicos. Sokka corre y toma la habitación a la derecha. Las tres últimas son para las chicas. Toph prefiere agarrar la que sigue después de Sokka, por lo que se lo susurra a Katara. Suki la ultima a la derecha y Katara se queda con la última habitación ubicada a mano izquierda. Toph se encamina a su habitación abriéndola y deteniéndose en seco al sentir lo que se encontraba al comienzo de la habitación:
-La comida estará lista dentro de diez minutos. Por favor sean puntuales para disfrutar de ella – pidió la mujer. Respondiendo todos, la mujer se retira, bajando los escalones.
-Por su puesto – contesto Katara. Cada uno se adentro a su habitación.
-Ejem… Katara – le llamo Toph avergonzada.
-¿Qué sucede Toph? – pregunto Katara viendo a Toph parada frente al marco de la puerta.
-Necesito tu ayuda – contesto la chica siega pisando nuevamente.
Sin comprender su petición, la morena se acerca a la siega para comprenderle. El gran problema, para la siega, al comienzo de la habitación, es una alfombra que esta puesta en la mayoría del suelo. En verdad era un problema, ya que el felpudo impedía el tacto de los pies de la siega en el suelo. La única forma para que la siega estuviera cómoda es quitando la alfombra. Y así fue. Fue un trabajo pesado, pero al final logran quitar la gran alfombra.
-¡Perfecto! – dijo la siega tocando el suelo muy feliz - ¡Así está mejor! –
-No es nada – dijo Katara para poder retirarse.
-¿Crees que pueda pasar momentos con Sokka? – pregunto sentándose en la cama.
-Por su puesto. Te lo aseguro – le contesto sacando unas prendas de la maleta de la siega – Cámbiate de ropa. Es posible que después de comer, demos una vuelta a la playa – deja en la cama las prendas playeras.
Dicho esto la morena se retira en dirección a su habitación. Toph quedando pensativa se deja caer sobre la cama, acostada, fijando su mirada el techo.
Cerrando la puerta de su habitación, la morena observa los rincones y hermosos detalles que hay. Las cortinas tanto como la cama y los tapizados llevan los colores y símbolos que representan la nación del fuego. Los muebles hechos de madera. Todo exactamente de la realeza. Frente a ella hay unas puertas de madera con largas cortinas que son movidos por la brisa del viento. Las puertas conectan a un balcón que da una hermosa vista hacia el mar. Sale impresionada por la hermosa vista frente a ella.
-¿Impresionante, verdad? – pregunto el joven Avatar quien está en el balcón vecino.
-Bastante – contesto con solo una palabra – Por cierto. Después de comer, planeamos ir a la playa. ¿Vienes? – pregunto posando sus manos en la cintura.
-Me parece buena idea –
Sonriéndole la morena vuelve dentro de la habitación para cambiarse. No tardo mucho para que los amigos se reunieran en el comedor. Toph baja con Katara, enseguida Suki, y al final Aang.
Los platillos sobre la mesa, se ven sumamente apetitosos. El olor irresistible es lo mejor de todo. Cada uno tomo un lugar alrededor de la mesa. Aang, siendo vegetariano, solo toma los vegetales tanto como los fideos presentes.
-Oigan, ¿No hace falta alguien aquí? – pregunto Toph viendo a todos con el tacto al suelo.
-Es cierto. ¿Dónde está Sokka? El nunca se pierde la hora de comer – decía Katara.
-Se ha quedado dormido – le contesto Suki.
-Nunca contesto. Y cuando entre a la habitación, se encontraba profundamente dormido – dijo Aang.
-Durante el viaje, no durmió tan bien que digamos –
-Pues claro, se la paso hablando contigo – murmuro muy bajo Toph.
-¿Qué? – dudo sin lograr escuchar.
-No es nada – dijo Katara – Bien, disfrutemos de la comida. Después de todo, tenemos que tener mucha energía para divertirnos en la playa –
Al finalizar de comer, recogen los respectivos platos poniéndolos en el lavadero. Kaede, la mujer, había dejado una nota, que ella volvería por la noche para hacer la cena.
Guardando comida para el dormilón de Sokka, Suki vuelve a su habitación para cambiarse, tanto como Aang. La siega y la morena se quedan en la sala con la hermosa vista hacia el mar. La brisa entra por el gran ventanal que da paso a un jardín pequeño, con una mesa y sillas al centro. Las cortinas están corridas a los lados, a lo que da más paso al viento.
-¿Llevas el bañador que te he escogido? – pregunto Katara interesada.
-¿Bañador? ¿Eso era un bañador? – pregunto Toph desconfiando lo que llevaba puesto – Ya decía porque las piezas eran pequeñas – cruzo los brazos refunfuñando.
-¿Quieres cautivar el corazón de mi hermano? Créeme, con ese bañador lo dejaras impactado –
-Me agrada la idea de hacerlo parecer una idiota. Pero… no estoy segura. ¡Me veré ridícula! –
-¿De qué hablas? Tienes un cuerpo perfecto. Es tiempo que le muestres al mundo tus curvas –
-Debes estar bromeando –
Bajando como un cohete, el moreno bajo corriendo hasta el comedor, encontrando un plato para él, con un poco de cada uno de los deliciosos platillos que había preparado la mujer. Dando gracias, devoró toda la comida sin detenerse. Dándole asco a la morena, el joven avatar le tapa aquella desagradable vista. Lleva puesto un short color anaranjado flojo, con una playera amarilla, y unas sandalias.
-¿Nos vamos? – pregunto Aang.
-Por supuesto – contesto la morena poniéndose de pie – ¿Nos alcanzaran haya? – pregunto a Suki.
-Sí. Esperare a que el cavernícola termine su dinosaurio – le contesto Suki.
-¡Oye! – dijo Sokka escuchando - ¡Te escuche! –
-Lo siento – se disculpo divertida.
-Entonces, nosotros nos adelantamos. Iremos apartando un lugar para tomar el sol – les decía mientras se dirigían y salían por la puerta.
-La comida esta fría. Pero esta buena. ¿Por qué no me despertaron? – pregunto Sokka un tanto molesto.
-No queríamos despertarte de tu dulce sueño. En lo que terminas, iré por tus cosas. ¡No te atragantes, ¿de acuerdo? –
-Sí, sí –
Continuando su comida, Suki sube los escalones a la habitación de Sokka.
Mientras tanto, nuestros otros tres héroes, van caminando hasta llegar a la playa. Hay de algunas pocas gentes disfrutando del lugar. Algunos jugando con el balón, otros nadando, de algunos caminando y charlando. Bajan los escalones, deteniéndose en seco, la siega, al sentir la arena. Los dos novios se detienen y le miran. La arena era una debilidad para sus ojos. Tan suave y liviana. Nada bueno para sus pies. Pero no podía quedarse allí. Al final la convencen, llevándola a un buen lugar para que se sentara mientras.
-¿Ya les había dicho que detesto la playa? – decía Toph molesta.
-Vamos Toph. Sera divertido – decía Katara.
-Para uno que ve sí. Aquí ciertamente soy una ciega por completo –
-Entonces, ¿Cómo fue que lograste cruzar el desierto? –
-Suerte, supongo –
-No me recuerdes ese día por favor – pidió Aang – Ya siento el calor del desierto. Me meteré al mar. Necesito quitarme el calor – dijo para así correr al mar.
-De acuerdo – contesto Katara – Ahora te alcanzo –
-Genial. Sokka se ha quedado con Suki. Solos. ¿En verdad crees que ese tonto te fije en mi con esa a su lado? – preguntaba Toph no muy confiada.
-Si sigues así de negativa, es posible que no. Vamos, quítate la camisola y muéstrame como te queda el traje de baño –
-¡Ni muerta! –
-¡Vamos! – volvió a animarla jalándole el brazo - ¡Quítatelo! – gritaba jalándole la camisola.
-¡Ya te dije que no! –
La siega se niega a quitarse la camisola larga que lleva puesta. Pero Katara no le iba permitir eso. Si en realidad quería conquistar el corazón de un hombre, era momento de mostrar su cuerpo al mundo. Tantos esfuerzos, al final la morena consigue quitarle la camisola, dejando ver el traje de baño, de dos piezas. Un bracear de tirantes color verde militar y un short pequeño de la misma tonalidad. Todo quedaba perfecto. La siega lucia perfecta con ese bañador de dos piezas.
Indignada la siega se sienta en la toalla y queda allí cruzada de brazos. La morena no paraba de reír por sus berrinches. De pequeños reojos alrededor, observaba como algunos jóvenes miraban a la siega interesados por ella. Con una sonrisa picarona, la morena se retira dejando a la siega sola.
Aang nadando, sale a la superficie encontrándose con la morena correr hacia él.
-¡Perdón por la tardanza! – se disculpo entrando al mar.
-¿Por qué has tardado? – pregunto el Avatar - ¿Discutieron? –
-Por supuesto que no. Digamos que tuvimos un pequeño problema con su camisola – le decía con una sonrisa, dando un reojo hacia la siega, invadida por jóvenes – Es posible que al final del día, Toph este muy feliz –
-Me la pagaras Katara – murmuraba Toph molesta siendo rodeada por los jóvenes.
Continuara…
