Continuación de la historia. En realidad me esta gustado mucho hacer estos capítulos para esta pareja que la mayoría desea mucho. Toph y Sokka. Que lindo. En verdad quien sabe sí ellos dos quedan junto. Con eso de que Sokka le gusta mucho Suki. pero bueno, en mi fic no sera así, o ¿sí? :S
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Capitulo 3: Sin resultado.
El sol, el cielo despejado, el viento, la arena, el mar. Todo completamente perfecto, pensaba el moreno llegando a la playa, dando un gran respiro disfrutando. Lleva puesto un short azul marino, una playera azul cielo y sandalias. Mira a su novia la guerrera. Lleva puesto un conjunto de bañador, short falda un poco larga con bracear, los dos del mismo color verde con café. La guerrera lleva consigo unos helados. El calor intonso, secaba sus bocas.
La gente caminar y disfrutar de la playa son un estorbo para encontrar a sus amigos. A lo lejos logran ver a Aang –el único calvo con flecha en la cabeza– y a la hermana del moreno junto a él. Fue fácil. Los dos disfrutaban del mar. Solo faltaba la siega. Pero, ¿Dónde se encontraba? Sabían que ella odiaba mucho el mar, por lo que ella se encontraría sentada en un superficie plana, donde la roca este bajo sus pies. Sin encontrar a la siega, los dos se acercan a la orilla del mar para ver a Aang. Una atención grande para las jóvenes de, entre, su edad.
-¡Eres un gran centro de atención! – le dijo el moreno mirando a Aang.
-¿Pues como no quieres que lo sea si es el Avatar? – le dijo su novia la guerrera – No está nada mal – bromeaba con cara picarona.
-¿Q~ - quedo boca abierto - ¡Lo vez! ¡Hasta a mi novia! – se altero.
-Sokka, sabes que bromeo – murmuro la guerrera.
-Sí. Pero él ya está ocupado – dijo Katara cruzando de brazos y con una sonrisa.
-Cierto – dijo el joven Avatar – Y me siento mal por ellas – Katara no dijo nada al comentario de Aang, pero le miro.
-Cambiando de tema… ¿Dónde está Toph? – pregunto Suki.
-Es cierto. No logramos verle – decía el moreno.
-¿Ya buscaron entre esa multitud? – apunto Katara.
Los dos chicos miraron hacia la multitud. Jóvenes de entre 20 a 26 años se encontraban amontonados. Curioso Sokka va hacia ellos adentrándose. Suki mejor espera con Katara y Aang observando y queriendo saber, ¿Por qué Toph estaba rodeado de chicos?
-¿Toph, está allí? ¿Por qué? – pregunto Suki.
-Digamos que necesitaba un poco de ayuda – le decía Katara – Un bañador de dos piezas muy sensuales es lo que necesitaba nuestra amiga la bandida –
-¿En serio? ¿Cómo has logrado convencerla para que utilizara ese clase de bañador? – se intereso.
-Para ello necesitas un propósito –
Sokka seguía intentando entrar entre la multitud. Era muy difícil cuando la gente se rempujaba y gritaban con fuerza. Algunos llevaban cosas para ofrecerle entre otros llevaban un papel con pluma para obtener un autógrafo, mas era imposible. El joven moreno logra adentrarse y llegar al centro de atención. Sombreada por una sobrilla color roja y sentada sobre una toalla color verde, de brazos cruzados, una pierna estirada y la otra doblada, se encuentra la joven siega jefa de los guardianes de la nueva ciudad República, llevando puesto un sensual bañador de tonalidad verde militar y de dos piezas. El moreno se sonrojo al verle con tal vestimenta. Hay tres chicos de cabello suelto corto y largo a su alrededor intentando tener una conversación con la siega.
-¿Te gustaría ir a dar un paseo? – pregunto uno de los chicos.
-Permítame ponerte bloqueador o bronceador – pidió otro.
-¿Te invito un helado o un raspado? – pregunto el ultimo.
-Dije que no quiero nada de ustedes – les contestaba la siega no tan interesada en ellos.
-¿Toph? – escucho la voz del moreno bromista, alzo la mirada feliz - ¿Eres tu Toph? –
-¡Oye cola de caballo, espera tu turno! – dijo uno de los chicos.
-¡Es cierto! ¡Espera como todos los demás! – grito otro fastidiado.
-¿Esperar? – dudo confuso el moreno.
-¡Sokka! – le llamo Toph poniéndose de pie. Los chicos le miraron a su reacción. El moreno nuevamente le observa de pies a cabeza. Se veía tan diferente y tan sensual. Guardo sus pensamientos y tapo su nariz.
-Dime ¿Qué están haciendo todos estos a tu alrededor? – pregunto mirando a los jóvenes.
-Solo perdiendo su tiempo – le contesto – ¿Vienes solo? –
-Suki se quedo con Katara y Aang –
-Oh, vaya –
-¿Aang? – dudaron los chicos al escuchar el nombre. Atentos observaron hacia los chicos.
-¿Conocen al Avatar? – pregunto un joven.
-¿Ustedes son amigos del Avatar? – pregunto otro.
-¡Eso quiere decir…! –
-¡Son los héroes que enfrentaron a las tropas de la nación del fuego y a Ozai! –
-¿Qué? – dudo Toph – Vaya, eso explica el por qué me pedían salir con ellos. No sabían quién era –
-Bueno, es cierto. Somos amigos del Avatar. Así que… - dijo tomando la muñeca de la siega. El corazón de la siega comenzó a palpitar más y más – con su permiso… - pidió avanzando entre ellos.
Los chicos los dejaron pasar. Miraban a la chica retirarse. Entre ellos comenzaron a susurrarse cosas y murmurarse. Ahora miran al mar, se encontraba el joven Avatar con la morena. Los dos chicos se dirigen al mar junto a sus amigos:
-Vaya, chicos tontos. ¿Cómo no sabían que somos amigos del Avatar? – decía Sokka.
-Ah, Sokka… - le llamaba Toph siendo jalada por el moreno.
-¿Es que no están informados? Digo, ¡Hasta hicieron una obra sobre ello! – se molesto.
-Aaah, Sokka… - volvió a llamarle la siega.
-¡Son unos completos tarados! – recalco en chillido - ¡Fuimos los que destruimos la flota de la nación del fuego! –
-Sokka – llamo más fuerte.
-Es una burla para nosotros. Deberían estar al tanto de las cosas que suceden en el mundo – siguió hablando sin escuchar a la siega. La siega toma aire para dar un fuerte grito.
-¡SOKKA! – grito con fuerza por fin llamando la atención pero no solo de él. La gente miró. Se pica el oído.
-No me grites. No estoy tan lejos –
-Lo sé. Tal vez sea siega, pero no sorda – recalco.
-Y yo ninguna de los dos –
-Si claro – bufo al ver que no capto la indirecta.
-¿Y por qué gritas? –. Ella suspira.
-¿A dónde me estas llevando? Si lo olvidaste, como siempre, mi fuerte no es la arena ni mucho menos el mar. Debiste haberme dejado haya y solo ahuyentado a los lobos –
-¿A los lobos? – dudo él – Eso me hace recordar la pregunta. ¿Por qué te rodeaban esos tarados? No me digas que te convencían para ayudarles a quitarme a mi Suki y Katara –
-¿Qué? – pregunto por la tontería que había pensado – Esos inútiles no estaban porque querían salir con Suki, ni con Katara –
-¿Enserio? Qué alivio. Ya me imaginaba un combate: ellos contra nosotros dos – refiriéndose a Aang y él.
-Al final he parecido una completa idiota – se molesto la siega regresando hasta la tierra.
-¡¿A dónde vas?! ¡¿No estarás con nosotros?! –
-¡Los espero en casa! – informo regresando.
-De acuerdo… ¿por lo menos sabrá para donde va? – se pregunto él mismo.
A Toph nunca en la vida le ha gustado que la gente dependiera de ella, así que el moreno la deja irse sola. Se adentra al mar junto a sus demás amigos. Katara mira a Sokka molesta. ¿Qué le habría dicho como para hacerla tomar la decisión de irse?
-¿Qué? – le pregunto a Katara – Ella quiso regresar – Katara suspira.
-Hombres – murmuro para salir del mar e ir tras de Toph.
-¿Qué? ¿Ahora que hice? – pregunto a Suki y Aang.
-Pues a mi punto de vista, nada – contesto Suki. Sokka mira a Aang.
-A mi ni me mires – pidió el joven Avatar.
-Mujeres – maldijo. Suki le mira molesta. Sokka solo le sonríe.
Katara llega al lugar donde había dejado a Toph para llamar la atención, toma las cosas de ella y su amiga la siega para ir tras ella. Grita su nombre para detenerla. La siega baja la velocidad de su paso para dejar que la morena le alcanzara.
-¡Toph! ¡Aguarda! – gritaba la morena. Se detiene la siega – No te vayas – pidió.
-¿Tienes alguna otra brillante idea? – pregunto la siega cruzando los brazos – Este bañador lo único que logro es hacerme parecer una tonta –
-Por supuesto que no. Por si no te diste cuenta, él se adentro entre todos esos chicos para sacarte de esos feroces lobos –
-Sí es posible. Pero aun así saco la tontería que todos ellos deseaban salir con Suki o contigo. ¡¿Cree que no soy lo suficiente bonita para también llamar la atención?! –
-Algo que no noto por ser tan tonto. Todos los chicos querían comer de la palma de tu mano –
-Si es posible –
-¿Te parece si hacemos otro intento? –
-¿Cómo qué? –
La morena se detiene a pensar una nueva técnica para que su hermano el moreno se fijara en su mejor amiga la siega. ¿Cómo lograría que su tonto hermano se fijara en ella? Tenía algunas ideas, pero no funcionarían estando la siega entre la arena. La siega se desespera. En pocos momentos la morena logra encontrar algo interesante para hacer que su hermano se fijara en ella.
La morena vuelve con sus amigos, lleva en sus manos una pelota de volibol para jugar un poco. Suki y Sokka ya habían entrado a disfrutar de la refrescante agua junto al Avatar.
-¿Jugamos? – les pregunto mostrando la pelota. Los chicos asintieron divertidos.
-¿Y Toph? – pregunto Aang.
-¡Oh, lo he olvidado! – se grito a sí misma – Se me ha olvidado avisarle que me venía – la morena mira a su hermano – Sokka, ¿podrías ir por ella? –
-¿Qué? ¿Y por qué yo? – pregunto el moreno no muy contento - ¡Tú la dejaste haya! – La morena le lanza una mirada amenazadora – De acuerdo – acepto molesto – Ahora vuelvo –
-Gracias Sokka. En lo que va por ella, juguemos entre nosotros. ¿Les parece? –
-Claro – acepto Suki poniéndose en posición.
-Mujeres – murmuro el moreno retirándose no muy contento.
Atraviesa toda la zona de la arena para llegar a los puestos donde había comprado la pelota su hermana. Hay mucha gente caminando entre ellas buscado a su amiga la siega. No logra encontrarle entre tanta gente por lo que grita su nombre esperando que ella le contestara. No hay respuesta. Sube los escalones y busca ahora entre los puestos de comida, a lo mejor estaría allí. Y efectivamente le encuentra con ¿un chico? Eso era completamente extraño. Su amiga la siega nunca había tenido interés por los chicos, a lo mejor solo se harán amigos imagino. Se aproxima y nota que sigue llevando el mismo traje de baño dejando ver su espalda desnuda. Tapa su nariz sacándose imágenes tontas de su cabeza. El chico es uno cualquiera de los tontos presentes, pensaba él. De cabello negro y más o menos largo en formas de capas, ojos marrones y piel clara.
-¡Aquí estas! – grito el moreno acercándose a ellos.
-¿Se te ofrece algo? – pregunto el chico.
-Bueno, vengo por ella –
-¿En verdad? Aja, ella está conmigo chico. No molestes –
-¿Es que no sabes quienes somos? –
-Por supuesto. La hermosa Toph me lo estaba platicando. Hasta que tú llegaste –
-Oh, lo siento. No creía que estaban tan ocupados – se disculpo – Entonces le diré a mi hermana que estas ocupada Toph – dijo el moreno para retirarse. La siega baja un pie para sentir a Sokka que ya se alejaba.
-Perfecto. No funciono – murmuro la siega molesta.
-¿En verdad ese chico te interesa? – pregunto el chico fuego.
-Cállate –
La siega le lanza el raspado al chico fuego para retirarse molesta. A lo lejos Katara observa lo sucedido. Su hermano nuevamente no ha captado la estrategia. ¡Si que los hombres son idiotas! Más bien, su hermano era un completo idiota. Katara sale del mar para encontrarse con su hermano, molesta.
-¡¿Qué es lo que has hechos?! – le grito Katara a su hermano.
-¿Yo? ¡Yo no he hecho nada! – le contesto el moreno.
-¿Dónde está Toph? –
-Está siendo elogiada por un chico. Ahora si me disculpas volveré con mi Suki – dijo avanzando.
La morena molesta da un chillido molesta y corre hacia la multitud para encontrarse con su amiga la siega. Toma las cosas que había dejado con su amiga la siega y corre a buscarle.
La siega se retira molesta, ahora si volvería a la caballa. Dio camino entre los diferentes caminos que dan por la isla. Uno de esos caminos debe dar directo a la casa sobre la colina. Pero, ¿Qué haría encerrada en la casa o la habitación? Lo mejor de ello era aprovechar y explorar la isla Ember. La anterior vez no logro explorarla por completo. En aquel entonces eran fugitivos y todos deseaban la recompensa. Se sienta sobre una roca recargando su brazo sobre su pierna pensado que hacer. El aire choca contra su casi desnudo cuerpo.
-¡Perfecto! – maldijo – Lo que me faltaba – había olvidado la camisola en las cosas.
-¿Perdida? – pregunto una voz masculina. No era el chico de hace un rato. Era otro. Toph pega bien su pie para poder sentir la presencia del varón cercano. Puede sentir que es fuerte.
-¿Qué quieres? – pregunto ella sin prestarle atención.
-Yo te pregunte primero, debes contestarme primero –
-Soy mujer, debes dar el honor –
-Tuche – murmuro con una sonrisa – Me gustaría charlar contigo y pasar un rato. Si me lo permites, jefa Toph – pidió el joven.
-¿Te crees apto para ese honor? -
-Interesante pregunta. En realidad, no vengo a salir con la gran jefa Toph, si no para conocer a la joven que se encuentra dentro –
-Que cursi –
-Hace un rato, no logre acercarme a ti, me fue imposible y mas con el concejal Sokka –
-Vaya, así que nos conoces –
-Por su puesto. No me perdí nada de sus aventuras –
-¿Aficionado? –
-Más bien, interesado. ¿Te gustaría dar una vuelta? Tengo tanto que quiero saber de ti –
-Sí, claro. ¿Por qué no? – se puso de pie y levanto los hombros durante la pregunta.
Aun que Toph no logra ver las características físicas del joven, este es de cabellera negra y corta, de ojos almendrados, piel clara, alto y fuerte.
Katara sigue corriendo buscando a su amiga la siega. Se había movido muy rápido. Eso quiere decir que ya ha llegado a casa –se imagino–. Corre hasta la casa para hablar con ella, llevándose la sorpresa que la única persona que se encontraba era Kaede lavando los trastes sucios.
Cuidadosamente entra dejando las cosas sobre un sofá cercano. Mira a ambos lados creyendo que estaría por allí. Tal vez se encontraba en su habitación.
-Disculpe… Mi amiga Toph, ¿se encuentra en su habitación? – pregunto Katara.
-¿La jovencita siega? No. Nadie más que usted ha regresado – le contesto Kaede.
-¿En verdad? –
-Sí. Por cierto. No podre hacerles la cena. Tengo que regresar a casa ahora. Uno de mis hijos partirá pronto y quiero pasar el tiempo con él antes que se vaya –
-Ah, está bien. No se preocupe. Estaremos bien –
-Gracias – agradeció para seguir lavando los trastes sucios.
Toph no se encontraba en la casa. Eso ahora preocupa a la joven morena. ¿A dónde se habría ido la siega? Ella es fuerte. No lo dudaba. Podía cuidarse sola, pero le preocupaba que anduviera caminando entre la arena. Eso sí que era un problema. Pasado los años, Toph no ha podido aun dominar la habilidad de ver a través de la arena por ser tan ligera. A ella nunca le ha gustado que la gente dependiera de ella. Lo mejor era esperar un rato. Katara ahora dudaba si regresar a la playa o no. Se sentía agotada. Una siesta pequeña no le iría mal a la morena.
Regresando a la playa. El moreno junto a sus amigos disfrutaban un buen juego de volibol playero. Mostrando sus cuerpos músculos, las chicas observaban a los chicos jugar. Suki también jugaba más nadie la miraba, solamente su apuesto novio. El balón cae lejos y Suki se apresura a ir por él.
-¡Buena pasada! – dijo el moreno.
-Sí – exclamo el Avatar cansado – Oye, Katara no ha regresado y tampoco Toph –
-De seguro se fue a dar la vuelta con Toph. Ya sabes cómo son las chicas – dijo el moreno mirando a su novia alcanzado el balón - ¿Tienes alguna idea por el cual se enojo conmigo Katara otra vez? –
-En realidad no –
-Con eso de que siempre se enoja por todo –
-Vamos, no se enoja por todo –
-Sí claro. Tú eres su novio, por ello no te das cuenta –
-¿Eso que tiene que ver? –
-Por alguna casualidad las chicas han creado un reglamento de actitudes con las diferentes personas, ¡patético! –
-¿Eso es enserio? –
-Eso es lo que yo supongo. ¿No te has dado cuenta? Ellas actúan de muchas formas diferentes. Y eso aterra. Es como bipolaridad –
-¿Bipo-que? –
-Bipolaridad –
-¡Hey, hay les va! – grito Suki.
-Te lo aclaro después – murmuro Sokka. El joven Avatar quedo con duda por los comentarios del moreno.
Toph seguía caminando con el chico que acababa de conocer. Reía sin parar por los chistes que le había contado a la siega. Su caminata los lleva de regreso a la playa. Se detienen a charlar en un puesto de helados y raspados. Pidiendo unos raspados se sientan en una mesa para tomarlos y disfrutar del buen día charlando más.
-En realidad eres muy gracioso – le alago Toph – Me recuerdas al tonto de Sokka –
-Gracias – agradeció el chico – Es fabuloso que tu novio te haga reír de esta manera –. Toph escupe el raspado al escuchar aquella palabra, casi ahogándose.
-¿Mi qué? ¡Oh, no, no, no, no, no! ¡Él no es mi novio! Es solo un amigo y… -
-Te gusta – completo el joven.
-¿Qué? ¿A mí? Claro que no. Él es solo mí… -
-¿Te cuesta trabajo admitirlo? Sí te gusta, ¿Por qué no se lo haces saber? –
-¿Para qué? Solo gastare saliva y mi tiempo. Él solo tiene ojos para esa de Suki – decía molesta.
-¿Y por qué no intentas que él te mire? –
-¡Ya lo intente! ¡Por él me puse este ridículo bañador! Y no funciono – se entristeció – Para que él me mire lo primero que necesito es quitar a Suki de su vista –
-Oh, eso será complicado –
-Lo sé – tomo un sorbo grande del raspado.
-¿Y qué dirías si tengo un plan para ayudarte? –
-Aceptaría, dependiendo de los riesgos que deba correr y las humillaciones –
-Tal vez al principio no te parezcan pero… tal vez den resultado –
La siga se queda pensativa. Aquello no sonaba tan mal. Pero ¿Qué pasaría si fallara? ¿Él se molestaría mucho? Y lo más importante, ¿Qué debe hacer ella para lograr que él se fije en ella? Era un riesgo, pero no iba a perder la esperanza. Sí ella en realidad sentía algo por él debería luchar por conseguir su amor.
-Está bien. Pero, más te vale que no sea nada vergonzoso o si no… - dijo golpeando el suelo levando una roca – te las veras conmigo –
-Me arriesgare – contesto.
-Bien. Y… ¿Cuál es tu nombre? – pregunto, recordando que nunca había mencionado él su nombre.
-Sanon. Ese es mi nombre –
-¡Muy bien! ¡Pongamos en marcha tu plan Sanon! –
-Te aseguro que funcionaran -
Continuara…
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Espero que les siga gustado. Disfrútenlo mucho. :D
