Digimon Exodo


Capitulo I: El retorno de Daemon


El D-Arc de Ryo Akiyama, quien era conocido como el tamer Legendario, comenzó a pitar de forma frenética.

El muchacho yacía en compañía de Cyberdramon, su digimon acompañante, en el techo de un edificio a las afueras de la ciudad de Shinjuku, el lugar donde se estaba presentando la señal de digimon bio-emergente; no parecía ser uno cualquiera si se consideraba el hecho de que Cyberdramon gruñía más de lo usual y que, según su visión, el poblado se encontraba bajo un enorme campo digital.

- "Ryo... este digimon, es muy poderoso" -

Eso lo confirmaba, si Cyberdramon se lo decía, por qué no creerle.

- "Mi digivice no alcanza a captar de quien se trata desde acá, tendremos que ir... si es tan poderoso, los chicos van a necesitar ayuda" -

Claramente, Cyberdramon no respondió ante las palabras de preocupación de Ryo, su único instinto era pelear con rivales de enorme poder. El tamer lo podía notar, como su cuerpo vibraba en cada centimetro de su extensión, la baba que caía de su boca inútilmente contenida por los filosos dientes de color blanco; era como un león preparado para saltar hacia su presa desprevenida.

- "Es hora de ir" -

Dijo Ryo, montando en la espalda de su digimon para emprender el viaje que no duraría en más de diez minutos, sin embargo, antes de que Cyberdramon moviera un solo músculo el D-Ark dejó de mostrar la pantalla roja parpadeante, en cambio, mostró la imagen de lo que pasa cuando le cortas la señal a un televisor, acompañado por su sonido característico.

Fue algo que no duró mucho de todas formas.

- "Ryo Akiyama..." -

Esa voz no pudo provenir de su compañero Cyberdramon, ya que simplemente no sonaba como él y no había dejado de gruñir en algún momento para decir su nombre.

El chico de quince años no dudó en revisar su D-Ark, en donde encontró una cara conocida que le sorprendió de sobremanera.

- "¿Señor Gennai?" - habló Ryo con gran incredulidad.

El hecho fue tan inesperado que hasta el mismo Cyberdramon dejó su ansiedad, por algunos momentos, de lanzarse de lleno a una lucha.

- "Quien lo diría, hace mucho tiempo que no nos veíamos" -

- "Es... verdad..." - respondió Ryo, de forma pausada - "¿Cómo? Estas... " -

- "más joven" -

Gennai completó por él.

Eso era debido a que, en otro tiempo, cuando lo conoció, Genai solía llevar el aspecto de un anciano encorvado con cercanía a la calvicie. Fue muy diferente a como se presentaba a él en este momento, un hombre joven de pelo castaño que traía puesto una túnica blanca que recordaba a un jedi de la Guerra de las Galaxias.

- "...es una larga historia, pero ahora no tenemos tiempo. El DigiMundo ha entrado en crisis y me temo que se trata de algo que los niños Elegidos no podrán solucionar por su cuenta..." -

- "¿Qué podría ser tan grave? Yo tampoco tengo tiempo... Cyberdramon detectó un digimon muy poderoso, debo ayudar a mis amigos" -

- "¿QUÉ?" - Gennai exclamó gravemente - "¿Ese mundo también esta bajo ataque?... deben ser ellos" -

- "¿Ellos?" - preguntó Ryo.

- "En breve te lo explicaré... será mejor que vallas al lugar donde se iniciará la batalla, tengo que confirmar este presentimiento" -

Ryo indicó a Cyberdramon que comenzara el viaje hacia el centro del campo digital, con un nudo atorado en su garganta no dejaba de preocuparse por el tono que Genai, el guardián del DigiMundo, había usado en sus últimas palabras. Un mal presentimiento alojó en sus pensamientos, el cual fue comparable cuando Milleniummon se apoderó del Mundo Digital.

(***)

- "¿Otra vez?" -

Preguntó con sarcasmo la maestra de Takato, aunque no muy acostumbrada a los digimon, sabía de antemano la responsabilidad que cargaba su alumno y otros niños sobre sus hombros.

- "Lo siento..." - Takato decía mientras se frotaba el cuello con nerviosismo.

- "Bueno, ya enviamos el formato de inscripción, puedes irte..." - contestó ella, aunque, en el fondo, preferiría atarlo a una de las sillas de la sala de profesores, con tal de evitar que el muchacho se expusiera a tales peligros - "...solo espero que el día de las Olimpiadas no se le ocurra a ningún..." -

- "digimon" - completó Takato, viendo que su maestra a un no se familiarizaba totalmente con el tema.

- "...si, eso... digimon, que a ningún digimon malo se le ocurra aparecer el día de las Olimpiadas" -

- "...es por eso que le pido que no se haga falsas ilusiones" - dijo Takato, sin dejar de mostrar la sonrisa nerviosa.

- "Ja,ja.. muy gracioso, niño... vete antes de que cambie de idea" -

Y así Takato hizo, no perdió tiempo y salió corriendo del plantel tan rápido como le permitieron sus piernas, fue una fortuna ya que, por alguna razón, se estaba volviendo muy bueno en gimnasia. Ya en el patio podía ver como sus compañeros de clases y de otros grados observaban atemorizados y fascinados por la gran concentración de nubes negras que tenía epicentro en el lugar donde se originaba la señal.

Y por más que buscó, no encontró a Rika ni a los demás muchachos por los alrededores.

- "¿Se fueron sin mí?" -

Se preguntó el muchacho, en ello, Impmon y Calumon corrieron hacia él.

- "Takato" - exclamó el pequeño diablillo.

Calumon dijo su nombre mucho más feliz que su contraparte virus, volando hacia su cabeza y reposando sobre esta. Takato les saludó con su característica animo, colocando las miradas de sus compañeros de clase y demás sobre ellos en un segundo plano.

- "¿Dónde estabas?" - le reclamó Impmon molesto - "...los demás ya se fueron hacia ese lugar, nos dijeron que te esperáramos" -

- "Rápido Takato, tus amigos te necesitan" - dijo Calumon con exceso de energía, señalando el camino a seguir y mostrando un rostro de decisión que pocas veces se podía apreciar en el digimon infantil.

- "De acuerdo, pero primero debo buscar a Guilmon... ¿saben dónde está?" -

- "Va caminando hacía aquí... si quieres puedo digi-evolucionar en Beelzebumon y acortar camino, así todos nos reuniremos más rápido para poder enfrentar esta amenaza" - contestó Impmon, decidido.

- "Por supuesto" -

Elogió el tamer, pero no dejó de sentir que Impmon se estaba mostrando más serio que de costumbre; algo le estaba preocupando de sobremanera y, lamentablemente, no podría saberlo hasta que se topase con el digimon que recién había bio-emergido en el mundo real. Impmon no le diría lo que quería saber si le preguntaba ahora.

Impmon DigiVolve Too...

Todos los humanos que se encontraron en la escuela se asustaron cuando lo vieron, quien persona común no. Beelzebumon apareció en el lugar con un aspecto intimidante, un maleante del bajo mundo que era acompañado por una motocicleta. Takato conocía muy bien los poderes demoníacos que poseía la Behemut.

- "Vámonos" -

Y de un tirón, Beelzebumon tomó a Takato del brazo y lo sentó en la parte trasera de su moto. Sin esperar a que este dijera algo, el digimon demonio arrancó su máquina infernal, marchándose a gran velocidad.

Por supuesto, todos quienes observaban quedaron anonadados, incluyendo a la maestra de matemáticas que observó todo desde la ventana de la sala de profesores; ese estudiante suyo nunca dejaría de sorprenderla, él y sus amigos a los cuales se veía obligada a confiar su vida en este tipo de situaciones. Cuando esto pasaba, y esta no sería la excepción, siempre elevaba un plegaria porque ellos regresaran sanos y salvos.

(***)

En el sector oriental del DigiMundo...

- "¡Vamos!... ¿Cuándo van a llegar?" -

Se preguntó Gennai, guardián del Mundo Digital conectado a los dominios de Qinglongmon, una de las cuatro Bestias Sagradas. Esperaba con ansias la llegada de tres de los jóvenes que salvaron su mundo hace cinco años de las garras de Apocalymon.

- "¡Señor Gennai!" -

Exclamó Izzy, quien venía en compañía de Tai Kamiya y Matt Ishida, junto a sus compañeros digimon: tentomon, agumon y gabumon de forma respectiva.

- "Que bueno que llegaron" - les dijo Gennai, aliviado por su presencia.

- "Hubiéramos llegado antes, pero tuvimos que detener un levantamiento que se estaba formando cerca del castillo que pertenecía a Myotismon" - comentó Taichi, al tiempo que se sentaba en una de las sillas de la sala de estar, en el interior de la casa submarina de Genai.

Rápidamente Izzy contó como un grupo de Ogremon y Candlemon comenzaron a hacer revueltas en nombre de una supuesta Divinidad del mundo Digital, un ángel por el cual el DigiMundo lentamente caía en el caos por la agresividad de su creciente multitud de seguidores, los cuales siempre chocaron contra los ideales propuestos por las Bestias Sagradas, los actuales soberanos que buscaban derrocar. Afortunadamente, no fue una amenaza que ellos no pudieran manejar.

Sin embargo, los crecientes disturbios se estaban saliendo de las manos; lo cual solo podía ser producto de una mente maestra del mal. Era demasiado inquietante, todo concordaba con esa advertencia que les habían dejado hace mucho tiempo.

- "¿Qué sucede esta vez? Un levantamiento en otra parte..." -

Preguntó Matt, quien se quedó mirando a Genai en espera de una respuesta, el guardián se estaba demorando más de lo usual.

- "¿Señor Gennai?" - dijo Gabumon, de tal forma que lo sacó de sus pensamientos.

- "Disculpen, chicos..." - entonces, respondió inmediatamente - "...¿qué era lo que decías?" -

- "Preguntaba acerca de la razón por la cual estamos aquí" - dijo Matt, extrañado.

- "Cierto, supongo que ustedes aun recuerdan a Ryo Akiyama..." -

- "Por supuesto, el chico que nos ayudó con el tema de Milleniummon" - dijo Izzy al instante, recordando los momentos críticos en los cuales ese terrible digimon maligno los había vencido y la única esperanza fue un Agumon sin compañero humano para poder digi-evolucionar, sin embargo, el milagro llegó bajo la forma de un nuevo niño Elegido, el cual se llamaba Ryo Akiyama.

- "¿Qué pasa con él? Hace mucho que no volvimos a saber de él..." - preguntó Tentomon.

- "Hay una profecía que se encuentra en unas ruinas antiguas, en el mismo lugar donde hallé la pista para poder derrotar a VenomMyotismon hace cinco años..." -

- "¿De qué trata?" - le preguntó Agumon, interrumpiéndole.

- "A eso iba, Agumon... antes de que me interrumpas" -

- "lo siento" - murmuró este, dejando de Gennai continuara con su relato.

- "Esta profecía cuadra muy bien con los primeros hechos que están sucediendo en el DigiMundo, tengo una sospecha, pero debo confirmarla primero... es por eso que llamé a Ryo Akiyama, para que me ayudara a investigar más a fondo... sin embargo, algo esta pasando en el Mundo de los Humanos de..." -

- "extraño, los demás ya nos hubieran dicho algo" - mencionó Tai ante las últimas palabras del humano digital.

- "...de una realidad alternativa a esta, dónde se encuentra justo en este momento..." - y antes de que alguno de los Elegidos o sus digimon volvieran a interrumpirle - "...eso lo dejaremos de lado en este momento, lo crucial ahora es lo que tengo que decirles. Un digimon viajó al mundo de los humanos conectado a una realidad que gobierna el gran Zhuqiaomon, una de las cuatro Bestias Sagradas; dependiendo de que digimon se trate, al menos tendremos una respuesta... "

Los tres muchachos asintieron con la cabeza.

Y los digimon no mencionaron palabra alguna, mostrándose curiosos.

- "...ahora mismo podemos ver lo que Ryo este viendo a través de este monitor..." -

Con un botón oculto en la pared, desplegó una pantalla plana que se encendió al instante. Tai y los demás observaron los rascacielos de una ciudad que, prácticamente, era poblada por seres humanos.

- "..Ryo, ¿Puedes escucharnos?" - preguntó Gennai, sosteniendo un micrófono.

- "...por supuesto, faltan dos minutos para que llegue... ¿en serio esto te preocupa tanto?" -

Los elegidos escucharon la voz del muchacho que hace tanto tiempo no habían visto, deseaban preguntarle muchas cosas, sobre todo la curiosidad les picaba por el tema de la 'otra realidad'; pero Genai poseía el micrófono y no parecía tener ganas de entregárselo a alguno de ellos. Los dos minutos parecieron ser los dos más largos de sus vidas y el fondo de pantalla no hacía más que añadir más tensión al ambiente.

El tiempo que habían escuchado de Ryo ya se había cumplido y, como había dicho, todos ellos pudieron divisar el digimon por el cual Genai se preocupaba tanto.

- "..¿Puedes verlo, Gennai?..." -

- "...Lo veo y.. no lo creo " - su cara de horror no fue para menos.

En realidad, todos estaban así. No esperaban volver a ver su rostro de nuevo, se suponía que debía estar encerrado en el Mar de las Tinieblas. ¿Cómo había logrado liberarse?

(***)

- "Daemon, un digimon maligno en su etapa mega... aquel que reina sobre todos los Digimon Tipo Demonio y Ángel Caído. Su ataque preferido son las Llamas del Infierno, el fuego de más alta temperatura que proviene de los mismos confines del Pandemonio" -

- "Qué entrada" - comentó el pequeño Terriermon después de que Henry leyera la información del recién llegado con su DigiVice.

- "Un Daemon... me preguntaba cuando sería la hora de aplastar un digimon como ese" - comentó Rika, mostrando su excesiva confianza cuando se trataba de batallas.

A pesar de ello, Renamon no compartia su punto de vista; con solo observarlo se daba cuenta. Este Daemon no era un digimon ordinario, no era como los típicos Daemon que evolucionaban después de ingerir una gran cantidad de datos; un Daemon normalmente sería un rival díficil mas no imposible de poder vencer, sin embargo, podía sentir de este digimon una fuerza jamás imaginada.

Era como estar en presencia de un dios... no un dios, ya que Daemon era lo opuesto, era un Demonio, el mismísimo Demonio.

- "¿No vendrán más?" - preguntó Daemon, posando su mirada sobre cada uno de los chicos presentes, en Rika y Henry en realidad, ignorando de plano a Hirokazu y Kenta. Ellos no tardarian en mostrar su descontento.

- "¡¿Qué te pasa? ¿Acaso no crees que seamos dignos rivales?!" - gritó el más imperactivo de los dos, es decir, Hirokazu.

Guardromon, quien había coincidido con la llegada de su Tamer al lugar, se agitó en un gesto de molestia; muy de acuerdo con las palabras de su compañero. Kenta también se mostró enfadado, sin embargo, MarineAngemon prefirió esconderse en el bolsillo izquierdo de su pantalón.

- "¡Silencio!" -

Y la reacción a su comentario fue...

- "Es un grosero" - comentó Kenta - "...por eso es que esta sólo.."

Hirokazu apenas sacaba la lengua mientras estiraba la piel cercana a su ojo.

Mientras...

- "¿Qué querra?" - preguntó Terriermon a su compañero, lo suficientemente alto como para que Daemon lo escuchase.

- "...conquistar este y todos los demás mundos, por supuesto" - contestó el Señor Demonio, esbozando una sonrisa que ocultaba su capucha. Sin embargo, los chicos y sus digimon pudieron ver como sus ojos destellaban burla y maldad.

- "¡Ya lo veremos!" - gritó Terriermon, a todo pulmón.

- "¿Lista, Renamon?" - preguntó Rika, aunque realmente no quería decir alguna pregunta; renamon debía estar lista.

Daemon no tuvo que esperar demasiado para encontrar resistencia en forma de algunos digimon poderosos: MegaGargomon y Sakuyamon; ambos que se encontraron en el nivel mega, además, hubo algo curioso. Eran los niños, ¿dónde estaban los niños de esos dos digimon? Por otro lado, el método de evolución no fue algo común de presenciar.

Entonces el rey demonio esbozo otra sonrisa.

Su padre no había mentido acerca de la habilidad de los 'Elegidos' de esa dimensión.

- "¡Estás perdido!" - gritó Hirokazu, ya desde una distancia segura junto a Guardromon, Kenta y MarineAngemon.

- "No llames su atención..." - habló Sakuyamon desde el cielo - "...no se ve paciente" -

Y era cierto, Daemon ya comenzaba a irritarse de tan sólo escuchar su voz; se notaba lo suficiente como para escuchar sus gruñidos, por supuesto, su mirada evidenciaba el aspecto de un psicópata a punto de hacer lo suyo. Sin remordimiento alguno extendió su brazo derecho hacia Hirokazu y Kenta, tanto Sakuyamon como MegaGargomon anticiparon lo que pronto iba a suceder.

- "¿Por qué los trajimos con nosotros?" - se preguntaba Rika, algo molesta dentro de Sakuyamon.

Ambos mega-digimon se movieron lo más rápido que pudieron, sin embargo, Daemon ya había desatado su técnica.

- "¡Llamas del Infierno!" -

Para entonces MegaGargomon lo había aplastado bajo el peso de un puño aplastante, produciendo un gran cráter en la tierra. Sakuyamon logró interponer una barrera, justo a tiempo, entre las llamas del demonio y sus amigos, las cuales fueron dispersadas sin mayores dificultades. Y por un momento, todo pareció estar en calma, incluso parecía que habían ganado en un solo movimiento.

- "Solo un perro que ladra mucho... perdón, ladraba" - dijo Terriermon a su compañero, por medio de la consciencia dual que ambos compartían dentro de la evolución de nivel supremo.

- "Gracias Sakuyamon.." -

Kenta decía ya que los demás se habían quedado sin voz alguna, no era para menos, casi habían terminado hechos carbón sino fuera por que la aludida no hubiera llegado a tiempo.

- "No es nada..." - respondió Sakuyamon, quien dirigió la mirada hacia MegaGargomon - "¿estás bien?" -

- "Si..." - iba a decir más, pero pronto sintió su puño temblar en la base del suelo despedazado. - "...¿qué es esto?" -

Solo podía ser algo o, mas bien, alguien. Daemon, quien yacía aun recostado en el suelo, levantó el puño de MegaGargomon con una fuerza bestial, al tiempo que este se ponía de pie. Una vez Sakuyamon lo hubiera visto resurgir, con incredulidad de aquel golpe, se dio cuenta del estado en el cual se encontraba; su túnica se encontraba polvorienta y algo rasgada, grietas aparecieron en sus cuernos y algo que parecía ser sangre, o su equivalente digital, comenzaba a emanar de su otro brazo.

- "...esta herido... debería ser capaz de terminarlo, ahora..." - pensaba Rika, dentro de su formato mega - "...entonces... entonces. ¿Por qué no puedo mover un músculo?..." -

No sabía si se trataba de la ferocidad que mostraba el rey demonio o una mala premonición, pero un miedo se apoderó del digimon shaman y su tamer como si se tratara de poderosas cadenas, las cuales inmovilizaban cada uno de sus músculos.

Miraba impotente como Daemon empujaba con fuerza a MegaGargomon y, de un impulsó, logró estrellarlo con un edificio cercano, haciéndolo trizas en el proceso; fue una gran fortuna que toda la zona cercana al lugar donde se llevaba a cabo la batalla fuera evacuada mientras los rivales se lanzaban espadas con los ojos.

- "Eso dolió" - bramó el demonio mientras se sacudia la tierra que tenía encima.

- "¡MegaGargomon!... ¿Estas bién?" -

Apenas Sakuyamon hubiera preguntado, observó a MegaGargomon levantarse de entre los escombros, tenía que admitirlo, de verdad era un alivio.

- "Tiene una fuerza temendra para su tamaño" - habló Henry desde el interior de su digimon.

- "se ve que muerde además de lo que ladra" - dijo Terriermon, en una forma para aligerar la situación.

"Será dificil, es muy fuerte y por su tamaño como ventaja, lo hace más rápido que MegaGargomon... pero..." Henry observó a su enemigo, a su parecer se encontraba seriamente lastimado "...si uno solo de los ataques de MegaGargomon logró hacerle todo ese daño, entonces si concentro todo su poder en derrotarlo..."

Fue un plan algo improvisado, pero de que alguna manera existía la probabilidad de tener éxito.

- "Sakuyamon, necesito que lo inmovilices" - exclamó el enorme digimon.

- "Claro.." - contestó el shamán, con algo de nerviosismo - "...y ustedes dos" - dijo por último, antes de lanzarse a la batalla, señalando a Kazu, Kenta y sus dos digimon: Guardromon y MarineAngemon - "...no hagan nada, este enemigo esta mucho más alla del nivel de sus digimon.." -

Aquella advertencia sonó muy seria, tanto que los dos muchachos asintieron sin rechistar alguno.

- "¡Aqui voy!" -

Gritó con todas sus fuerzas mientras se desplazaba a velocidad supersónica, Sakuyamon usaría su gran bara sagrada como arma para atacar al Señor Demonio. Este, por su parte, no pensaba de nuevo dejarse lastimar de esa manera tan absurda, además, estos enemigos tenían mucho más nivel que aquellos humanos y digimon que le encerraron en el Mar de las Tinieblas hace algún tiempo.

Daemon detuvo el avance del digimon shamán con su mano derecha, agarrando el báculo tan pronto como este estuvo cerca del campo en el cual podía moverse su mano.

- "¿Cómo?... No puedo moverme" - pensó Sakuyamon.

Fue cuando sintió en carne propia lo que era capaz el digimon al cual se estaba enfrentado, era imposible. ¿Este de verdad era un digimon? Un Daemon era poderoso, pero, ahora que tenía la oportunidad de tocarlo, le pareció un monstruo de otra dimensión. Ni aunque usara todas sus fuerzas físicas, era obvio que necesitaba cambiar de estrategia.

- "¿eso es todo?" - preguntó Daemon.

- "¿Qué?... con que te quieres pasar de listo" - respondió Sakuyamon.

Daemon no dijo nada después de ello, en su lugar, arrojó a Sakuyamon por medio de su báculo. Rika y Renamon apenas pudieron detener su trayectoria antes de que colisionaran con otro edificio, como le había pasado a MegaGargomon hace poco.

- "No debemos dejarle oportunidad" - Rika le dijo a su compañero, Renamon.

- "Estoy lista" -

Y con esa confirmación, Sakuyamon procedió con el siguiente movimiento.

Liberó a Izuna, los cuatro zorros espirituales de energía pura; dos de ellos ataron al demonio para inmovilizarlo por unos instantes y, con cara de amargura, vio como los otros dos le daban de lleno en el cuerpo. Daemon fue arrojado contra el pavimento y en el lugar del impacto de su cuerpo con la técnica del digimon shamán, se vio una gran mancha negra; sin embargo, el rey demonio se levantaba de nuevo, siendo ajeno al dolor.

- "Eso esta mejor" - dijo poco después - "...ahora es mi turno para atacar" -

Sakuyamon trago seco, a pesar de lo golpeado que se encontraba Daemon y su poder no había parecido disminuir ni un poco.

- "Flama del Inifierno" -

Esta vez las llamas fueron más poderosas, apenas su barrera mágica resistía y el ataque no parecía ceder. Se preguntaba que tanto se encontraba haciendo MegaGargomon, lo que sea que estuviera planeando Henry, mas vale que se apresurara pues no podria contener todo ese poder por mucho tiempo.

- "¿Todavía no estas listo, Terriermon?" - preguntó Henry, alterado por la situación en la cual se encontraba Sakuyamon.

- "solo un poco más... aun no tengo toda la artillería lista" -

- "Sakuyamon no tiene tanto tiempo, su defensa se derrumba" -

Sin embargo, Terriermon estaba haciendo todo lo posible. Todo dependía de que Sakuyamon resistiera otro minuto más, pero eso no parecia ser posible.

Sakuyamon comenzó a notar las primeras grietas en su barrera, poco a poco, la temperatura dentro de la barrera comenzó a aumentar. Por equilibrio termodinámico, Sakuyamon comenzaba a sofocarse; si las llamas no la tocaban, entonces acabaría horneándose.

- "¿Aun no? MegaGargomon..." - pensó Sakuyamon.

Todo lo que observaba eran las llamas que cubrían todo el campo de visión, era rodeada por ellas. No era lo suyo, pero en un instante rogó por un milagro; es mas, como por un milagro caído del cielo las llamas infernales se detuvieron, liberándola de la increíble presión que Daemon estaba ejerciendo sobre ella. Se preguntaba si Henry ya habia hecho su movimiento.

Apenas logró tener una mejor visión de la situación, supo lo que había pasado o, mas bien, lo estaba viendo en vivo y en directo.

Justimon se encontró pateando un costado del cuerpo de Daemon, cosa que lo hizo romper una pared de un edificio cercano, a penas la estructura si se mantenía de pie.

- "¿Estás bien?" - preguntó Justimon, parándose al lado de Sakuyamon.

- "Tardaste en llegar" - contestó el digimon aludido - "¿Takato y Guilmon todavia no llegan?" -

Justimon negó con la cabeza, de hecho, el pensaba que esos dos ya estaban con los demás. Tal vez esa sería la razón por la cual les costaba tanto trabajo, no es que fueran débiles, mas bien era el hecho que trabajaban mucho mejor en equipo y cuando eso sucedía, no había ningún rival que pudiera hacerles frente.

- "Bien, entonces tendremos que lucirnos mientras llega" -

El caballero de brillante armadura aun tardaría algunos minutos en llegar, mientras la batalla contra Daemon, el rey de demonios y ángeles caídos, continuaría.

(***)

De regreso en la casa de Gennai...

Gennai no daba crédito a lo que sus ojos veían, debía ser algun tipo de sueño o, mas bien, pesadilla; ese Daemon sino era aquel que Davis y los demás habían derrotado hace dos años, entonces se trata de un clon identico. Tai, Izzy y Matt no podían entenderlo pues ellos no estuvieron en medio de la confrontación directa con ese digimon.

Daemon se suponía que estaba encerrado en el Mar de las Tinieblas, ¿Cómo había logrado salir?.

- "Ese digimon es un Daemon..." - comentó Izzy después de un largo silencio, juzgando por la cara de Gennai, sus pensamientos le llevaron a que ese digimon resultó ser aquel Daemon que los niños Elegidos habían encerrado - "...pero se ve algo distinto, es fuerte" -

- "claro, ya que es el digimon que Davis y sus amigos no pudieron derrotar" - completó Matt, llegando a la misma conclusión momentos después.

Tai fue el último en entender la gravedad de la situación, pero mantuvo una actitud seria en todo momento. Tratandose de un digimon que a los muchachos más jovenes les había sido imposible destruir era comprensible el rostro de preocupación de Gennai.

Sin embargo.

- "no tiene sentido, esa fuerza y resistencia no la mostró en ese momento. Ahora es más poderoso que antes" -

- "¿más poderoso?" - preguntó Tai.

- "si, expliquese señor Gennai" -

Dijo Izzy, aun centrando su mirada en lo que mostraba el monitor.

- "Me refiero a que su fuerza no depende a la de un Señor Demonio ordinario... por lo que veo, su nivel va más allá de digimon como Piedmon y MaloMyotismon, incluso me atrevería a decir que su nivel compite con el de Apocalypmon..." -

- "Eso no tiene sentido" - replicó Tai - "Esta contra las cuerdas, esos chicos solo necesitan darle otro golpe más... ¿verdad, Agumon?" -

Esperó a que su compañero le respondiera con su usual optimismo, sin embargo, eso nunca pasó.

- "¿Agumon?" -

Le llamó otra vez, el silencio de su parte hizo que se volteara a verlo. La mirada de Agumon no se había despegado de la pantalla desde entonces, observando fijamente a la imagen proyectada de Daemon.

- "Puedo sentirlo, Tai..." - dijo momentos después - "...su aspecto es solo una cortina, lo han golpeado mucho y siento como su fuerza no ha disminuido" -

- "¿También crees eso, Gabumon?.." - preguntó Matt, después de escuchar la respuesta de Agumon.

- "¿Tu también, Tentomon?" - lo mismo hizo Izzy.

Y como el compañero digimon de Tai, estuvieron de acuerdo, respondiendo a sus compañeros con un simple movimiento de cabeza.

Además.

- "No creo poder vencerle, ni aun junto a Agumon como Omnimon" -

Si sus digimon se mostraban asi de atemorizados, tanto que ponían en duda la habilidad y el poder de Omnimon, quien les había ayudado a salvar el mundo en un par de ocasiones y probablemente habría borrado a MaloMyotismon de un solo golpe, para poder vencer, entonces tendrían que ponerse a pensar que si el enemigo era de un nivel totalmente distinto.

Estaban unidos, asi que la inseguridad, de que si tuvieran que enfrentarlo algún día, de sus digimon también la sintieron como propia. ¿Qué podrían hacer? ¿Orar?.. No, ellos no eran así, seguro pelearían aunque todas las posibilidades estuvieran en su contra. Por supuesto, en estos momentos esa no era su pelea.

- "¿No podemos ayudarles?" - preguntó Izzy a Gennai.

- "No podemos, debido a que esa área no esta en nuestra jurisdicción... se nos tiene prohíbido cruzar las barreras" -

Los muchachos observaron extrañados a Gennai, esperando a que continuara con lo que estaba diciendo. Pero el digi-humano no pareció dispuesto a continuar con ello, al menos no en este momento.

- "Lo que podemos hacer ahora es confiar en ellos.. y en Ryo... confiar en que conseguirán la victoria" -

Eran niños que fueron elegidos por poderes del DigiMundo, seguro que podrían vencerlo. Gennai siempre tenía fe en la capacidad de los seres humanos para enfrentar las fuerzas del mal. Lo que haría ahora era observar la situación y, posteriormente, comunicar sus observaciones a su superior Qinglongmon, Bestia Sagrada que gobierna el Este del DigiMundo.

También tendría que reunir a los niños Elegidos, esto ya era una confirmación de lo que pronto acontecería.

Era un lástima que un agente sombrío no pensara de la misma forma...

(***)

En las afueras de la casa de Gennai...

Su presencia pasó inadvertida por los sistemas de seguridad instalados en las cercanías, resultado de una habilidad natural para quien sería el intruso. Fue un poderoso digimon de armadura negra que ostentaba varios ojos que observaban cada punto cercano a si mismo, vigilantes. Mientras se movilizaba en medio de las sombras hacia su objetivo y, una vez estuvo cerca de la cascada que ocultaba la casa de Gennai se detuvo.

- "Ya llegué..." - dijo a sus pensamientos.

Solo que no eran a sus propios pensamientos.

- "Bien hecho, guerrero de la oscuridad..." - Duskmon, el guerrero corrupto, escuchó con atención la voz femenina que se alojaba en su cabeza - "...ya sabes que tienes que hacer..." -

- "...por supuesto, señora Medusa" -

Sus múltiples ojos ya habían captado el lugar donde se ocultaba aquella casa, la vislumbraban como una silueta muy clara en las profundidades del lago, lugar donde desembocaba la cascada. Era el momento apropiado para atacar.

- "¡Fantásma de la Noche!" -

Y entonces envió una gran cantidad de energía maligna hacia el lugar divisado, donde se ocultaban Gennai, tres de los ocho niños Elegidos y sus digimon acompañantes.

(***)

Shinjuku, Japón. Mundo Humano conectada a la realidad gobernada por Zhuqiaomon...

Daemon se recuperó casi de inmediato, concentrando su atención en el recién llegado, otro de esos digimon que tenían la capacidad de fusionarse con un ser humano para alcanzar la etapa mega. Ahora otro digimon poderoso había venido a enfrentarlo, pero...

- "No importan si es uno o más de un MegaNivel, para mi es igual..." -

Así estaba de seguro de poder ganar.

- "A mi no me parece" - comentó Justimon, dando un paso al frente.

- "Ryo" - Rika llamó su atención - "...tenemos que inmovilizarle, ahora mismo MegaGargomon esta preparando su artillería pesada para darle el golpe final... nuestra tarea es darle tiempo distrayéndolo... también hay que asegurarse que no pueda esquivar el ataque" -

- "De acuerdo... tienen un plan" - respondió este.

Justimon solo debía debilitarlo, no tenía que derrotarlo en ese mismo instante, eso aligeraba la carga. Sobre todo cuando el Señor Demonio no parecía tener alguna prisa, estaba haciendo arrogante, eso seguramente le daba una buena ventaja. Con un paso largo, atacó entrecerrando su puño y dirigiéndolo al estómago de su enemigo.

Daemon lo vino venir, asi que lo detuvo con la palma de su mano derecha.

- "Tu cara me es familiar" - mientras en ello, se dio el lujo de comentar algo mientras que jugaban en un campeonato de fuerzas - "...por supuesto, como no iba a recordar esa cara" -

- "¿De qué hablas?" - preguntó Justimon.

- "...Tu eres una leyenda después de todo, no hay digimon que no sepa quien eres... además, he estado vigilando el DigiMundo por un largo tiempo y todo lo que sucede en el" - Justimon supo a que se refería, era una señal más que clara de ello - "...asi es, he observado tus hazañas con Milleniummon. Debo felicitarte pues eliminaste a un rival que seguramente hubiera estropeado los planes de Padre" -

- "¿Padre?" -

¿A qué rayos se refería Daemon? Hubo un nuevo factor a considerar, ¿Quién era este Padre? ¿Qué era lo que planeaban? Podría preguntárselo a Daemon pero seguro no le respondería, ¿O si lo haría? Era un arrogante, de pronto les diría todo lo que pretendía seguro de que nadie podría detenerlo. Esperaba que fuera así de tonto como para hablar.

- "Justimon, retirate" -

Pero no tendría el tiempo para ello, Sakuyamon también esta preparando algo grande y si no se movía, seguramente podría quedar atrapado.

Sakuyamon observó como Justimon se movía, alejándose con rapidez de la zona de ataque. Daemon pretendía atraparlo, sin embargo, no pudo hacerlo a tiempo; después de eso no se movió mucho. El shamán femenino sonrió ante su confianza excesiva, esta vez si lo tenían. Agitó su bara de un lado a otro convocándo un campo con la ayuda de sus poderes místicos, fue lo suficientemente grande como para cubrir el espacio en el cual estaba Daemon, su sorpresa no fue para menos.

- "¡No puedo moverme!" - exclamó.

- "Eres un tonto, caiste muy rápido en muestra trampa... ahora MegaGargomon" -

MegaGargomon ya estaba listo.

- "¡Mega Misiles!" -

Disparó toda su artillería hacia el Daemon inmovilizado, este nunca tuvo la oportunidad de poder evadirlos. Las personas que ya se encontraban a una distancia segura del campo de batalla vieron a la distancia una gran explosión, estaba por demás decir que ahora cinco cuadras a la redonda se habían convertido en añicos.

El viento comenzaba a levantar el polvo que emanaba de los escombros, la visión en esos momentos era muy escasa y apenas si se formaban algunos claros. En uno de ellos apareció Justimon junto a Sakuyamon, los cuales debieron retirarse aun más lejos de la explosión, debido a su enorme alcance. MegaGargomon si se encontraba a una distancia que no era ocupada por el polvo, tenía el privilegio de ver la magnitud del desastres que había ocasionado.

- "¿Crees que se nos fue la mano?" - preguntó Henry a Terriermon, un poco preocupado.

- "Bueno... es algo que no se puede evitar. Momantai" -

No sabía porque, pero esa última palabra siempre lo tranquilizaba. Además, podría que tuviera razón. Daemon mostraba ser un digimon muy resistente, sino atacaban con todo tal vez no lo hubieran vencido.

Poco después Sakuyamon y Justimon se reunieron junto con él.

- "Eso si es darlo todo, creo que no pudo con ese golpe" - dijo Justimon, observando el punto donde se había llevado el ataque.

Casi todo el polvo se había marchado, el resultado era algo que todos esperaban ver. Realmente se encontraban ansiosos, tenían la confianza de haberlo vencido o haberlo herido de gravedad. Pero no todo fue como lo esperaban.

Terriermon, Renamon y Cyberdramon vibraron de una forma que alarmaron a sus tamers. La capacidad de sentir el ki, por decirlo de algún modo, se transmitía a los tres muchachos. Su enemigo no había sido vencido y lo pudieron ver de nuevo con sus ojos, surgiendo de una espesa sombra y, esta vez, no parecía llevar ninguna herida sobre su cuerpo, es mas, pareciera como si su túnica hubiera salido nueva de la lavandería.

- "..¿ cómo?..." - se dijo Ryo.

- " ...¿es posible?..." - continuó Rika.

- "... no debió haber sobrevivido a ello.." - y terminó Henry.

En sus mentes no tenía sentido lo que estaban procesando sus ojos.

- "Valla, valla... ustedes fueron los que confrontaron a una Bestia Sagrada y sobrevivieron, asi que no me sorprende..." - comentó el Señor Demonio, quien levantó vuelo y se acercó a donde estaban sus contrincantes. Sakuyamon, MegaGargomon y Justimon se prepararon para lo peor - "...ahora es mi turno de mostrarles de lo que soy capaz" -

- "¡Fulgor del Caos!" -

Entonces una gran llama negra emergió de sus dos manos, la cual parecía querer tragarse a MegaGargomon, Sakuyamon y Justimon, sin embargo.

- "¡Ejecución Final!" -

- "¡Cañón de la Muerte!" -

Ambos ataques frenaron el tercero, aunlándolo en una gran explosión.

Gallantmon y Beelzebumon Modo Ráfaga habían llegado finalmente al campo de combate.

Sin saberlo, la batalla que daría inicio a nuestros destinos finalmente había dado inicio, en la cual muchos tenían los ojos puestos encima.


Fin del Capitulo.

NOTAS DEL AUTOR: Finalmente terminé el primer capitulo y ya tengo planeada la continuación para los dos siguientes capítulos. Como es mi estilo, hare un crossover con distintas series de anime, sin embargo, adaptadas al mundo de Digimon. Espero que la futura aparición de Medusa de Soul Eater este al nivel del que se encuentra en la serie, voy a hacerlo lo mejor posible. Y ya que estamos en Diciembre, se les desea felices fiestas.