Digimon Exodo


Capítulo II:
Los Siete Pecados Capitales: Ira


Ciudad de Shinjuku, 15:30 horas...

- "Ahora es mi turno" -

Y con esas palabras, Daemon desató un ataque tan poderoso como la misma ira del Infierno.

- "¡Fulgor del Caos!" -

Con dos llamaradas de color negro que fluyeron de sus manos como un chorro de agua a alta presión, pareció que se iban a tragar a MegaGargomon, Sakuyamon y Justimon.

Sin embargo...

- "¡Ejecución Final!" -

- "¡Cañón de la Muerte!" -

Los tres ataques colisionaron en un punto intermedio, anulándose entre sí mientras se producía un fuerte estruendo. Gallantmon y Beelzebumon Modo Ráfaga se habían unido al combate; Daemon se sorprendió de sobremanera ¿Qué hacía un Caballero Real en el Mundo de los Humanos? Y no solo era eso, estaba en compañía de otro de los Siete Grandes Señores Demonio.

Él y sus hermanos habían pasado mucho tiempo buscando a Beelzebumon, tal vez deberían haber vigilado mejor el Mundo Humano y, por no hacerlo, ahora el portador de la Gula se había aliado con los humanos y sus digimon, quienes eran los enemigos de los Señores Demonio y cualquier digimon que habita en el mundo de las Tinieblas.

- "Ya te habías tardado, Takato" - dijo Ryo mientras Daemon se encontraba en su diatriba mental.

- "Lo siento, pero Beelzebumon no sabe de direcciones y se negaba a dajarle guiar con la brujula de mi digivice" - respondió este.

No tardó mucho tiempo en que Beelzebumon se quejara.

- "¡No es mi culpa! El tráfico estaba terrible... ni siquiera mi motocicleta podría pasar..." -

- "¿Por qué en motocicleta? Beelzebumon hubiera podido traerlos volando y no hubieran tardado nada..." -

Gallantmon y Beelzebumon se vieron las caras, tratando de encontrar la respuesta a la pregunta que Rika les había formulado. Quienes les observaban en estos momentos sabrían al instante que ninguno de los dos lo había considerado. Rika apenas palmeo su rostro con su mano derecha mientras que Henry negaba con la cabeza.

Takato no era tonto, pero si era despistado a un grado que a veces le sorprendía.

- "...bueno, se pueden saber por qué no han derrotado a ese pelmazo de ahí" - dijo Beelzebumon, señalándo a Daemon con el objetivo de desviar la atención de su falta de uso de recursos.

- "...ese Daemon es un digimon duro de roer, descargué toda mi munición sobre él pero no le hice ningún rasguño" - contestó Henry.

- "lamento no poderles ser más útiles en la batalla" -

Dijo MegaGargomon pues dudaba mucho que sus puños sirvieran de algo contra alguien que demostró sobrevivir a todo un arsenal de misiles y más. A pesar de ello, Gallantmon lo desestimó.

- "No te tienes que disculpar... la culpa es mía porque debí estar ayudándoles desde antes" -

- "Ya dieron lo mejor, déjanos el resto a nosotros" - dijo Beelzebumon, apuntando con su dedo pulgar hacia si mismo, mostrando su excesiva confianza.

- "Aun tenemos fuerzas para luchar, esta vez si lo golpearemos" - comentó Justimon.

Mientras Sakuyamon estuvo en silencio, pero afirmó con la cabeza estando segura que podrían ganar si se encontraban todos juntos.

Daemon ahora estaría peleando en contra de cuatro digimon de nivel mega, uno de ellos era un Caballero Real y el otro era alguien que debería ser su aliado. Era una lástima pero no iba a dejarse vencer por ningún motivo, había usado mucho de su poder para poder regenerarse de los daños causados por el último ataque de MegaGargomon, y defenderse de ellos, sin embargo, aun contaba con el poder necesario para vencer a cada uno de los cuatro.

Luego de acabar con sus enemigos se tomaría el tiempo para regenerar sus poderes, incluso podría aprovechar los poderes de los cuatro para volverse aun más fuerte.

Gallantmon, Sakuyamon, Justimon y Beelzebumon se colocaron en forma de cruz, con Daemon en el centro. Su objetivo era no dejarle ningún espacio libre para poder moverse libremente, eran listos, eran estrategas en la batalla; era algo que podría llegar a respetar, sin embargo..

- "¡Lanza Real!" -

- "¡Izuna!" -

- "¡Brazo destructor!" -

- "¡Cañón de la Muerte!" -

Los cuatro ataques parecieron dar en el blanco mas Daemon volvió a aparecer ileso, sin embargo, vieron lo que usó para poder defenderse.

- "¡Es un escudo! eso es lo que ha estado pasando" - exclamó Justimon.

- "Es por eso que el ataque de MegaGargomon no funcionó" - dijo Sakuyamon.

Vieron como un campo de energía, de color naranja, rodeó al Señor Demonio en la forma de una semiesfera, en cuya parte superior se vio un símbolo que los Tamers presenciaban por primera vez. Fue formado por dos anillos concentricos con distintos gravados, entre los más relevantes estaban: SISTEMA: Satán CÓDIGO: Wrath y CAUTION! NIVEL OF PURGATORY: 3. No tuvieron que ser genios para asociar eso con uno de los Siete Pecados Capitales.

- "No espera tener que llegar a este extremo" - dijo Daemon - "pero es mejor que ahora lo sepan para que no se arrepientan después... no soy un Daemon común y corriente... yo soy descendiente del primer Pecador y la razón por la cual existe el mal en el DigiMundo" -

Sonaba serio pero no tuvo ningún significado en especial para Takato y sus amigos, sin embargo, para los digimon fue una cuestión diferente. A excepción de Guilmon, los digimon bien conocían la leyenda de los Siete Príncipes del mal que llegaron al DigiMundo para casi destruirlo por completo, los cuales solo pudieron ser detenidos por los soldados sagrados de Yggdrasil, aquellos que fueron los primeros Caballeros Reales.

- "¿Es cierto lo que dice?" - dijo Renamon en sus pensamientos.

Debido a su forma combinada, Sakuyamon, Rika supo lo que había pensado Renamon en esos momentos; así que le preguntó a que se estaba refiriendo.

- "¿De qué hablas Renamon?" -

- "...estamos hablando del primer Daemon que llegó a existir, tan antiguo como el mismo DigiMundo. La leyenda le atribuye como el digimon en etapa Mega más poderoso de su tiempo y aquel que llevó el caos al Mundo Digital primitivo..." -

- "Eso al menos explica porque es tan poderoso" - dijo Rika al escuchar con atención lo que había dicho Renamon.

No estaban tratando con un Daemon cualquiera.

Ryo y Cyberdramon, como Justimon, se sintieron enfrentando a Milleniummon de nuevo.

En cuanto a Henry.

- "Eso explica por que es tan poderoso... ese símbolo debe ser la fuente de sus poderes, sabiendo eso... como vencerlo" -

- "Momantai" - dijo Terriermon - "...vas a ver como todo se solucionará" -

- "Eso espero" -

Gallantmon y Beelzebumon estaban más preocupados por encontrar un punto débil en la defensa del Señor Demonio, alguna abertura en su escudo de energía que le permitiera herirlo. Fue un momento donde la bombilla de ambos se conectaron sus ideas por medio de una mirada, en donde Gallantmon le comunicó la hora de hacer una prueba.

Beelzebumon asintió y disparó.

- "¡Balas de Doble Impacto!" -

Sin embargo, estas se desintegraron apenas tocaron el escudo de energía.

Gallantmon asintió con la cabeza.

- "¿Qué fue eso?" - preguntó Daemon con burla - "¿eso es lo mejor que tienen?" -

- "Chicos... ustedes lograron herirlo en el pasado. ¿Cómo lo hicieron?" - mas dijo Gallantmon, ignorando las palabras dichas de su enemigo.

Daemon observó con la mirada afilada al caballero, sumamente molesto porque pasaron de largo de él.

- "Primero MegaGargomon le pegó un puño, al menos estoy segura que le rompió un cuerno y el brazo" - contestó Sakuyamon, lo cual resultó ser información reveladora ¿Por qué no usar su campo de protección antes?

Esta era la oportunidad de probar su punto.

Entonces Gallantmon se lanzó lo más rápido que pudo hacia el Señor Demonio, dirigiendo su lanza hacia el cuerpo del digimon maligno. A pocos centimetros de tocarlo Daemon lo esquivo, con eso Gallantmon probaba su punto. Todos lo notaron, el escudo de Daemon fue inefectivo contra un ataque físico, además que lo había esquivado; hasta ahora había bloqueado los ataques cuerpo a cuerpo con sus manos, no los esquivaba.

Sakuyamon fue la primera en continuar con el ataque, usando su bara, la cual Daemon saltó.

Sin embargo, el señor demonio no tendría tanta suerte con el siguiente ataque. Justimon llegó con rapidez para imprimirle un puño en el estómago, nuevamente, Daemon salió volando y, como resultado, terminó chocando contra el duro pavimento.

Daemon se levantaba del suelo, encogido de dolor. En serio debía darles algo de crédito pues eran capaces de encontrar el secreto de sus habilidades, o parte del secreto. Estos elegidos comenzaban a convertirse en un verdadero dolor de cabeza.

- "¡Garras de la Oscuridad!" -

Ahora Beelzebumon lo atacaba, apenas si tuvo tiempo de cubrirse con sus brazos, siendo ahora receptor de ataques físicos combinados por parte de Gallantmon, Sakuyamon, Justimon y Beelzebumon. Todo el tiempo intercambiaban los cuatro puntos iniciales con tal de no dejarle alguna oportunidad a Daemon de escaparse y contraatacar. Nuevamente aparecián heridas por su cuerpo.

Parecía que finalmente lo estaban doblegando, sin embargo...

- "¡Basta!" - gritó con voz inhumana, totalmente poseído por la furia.

Un grito que paralizó a todo ser que se encontraba en las cercanías, un grito que transmitía la demencia pura y la furía de un animal que solo quería desmembrar todo lo que se encontraba a su paso. Casi al nanosegundo, el demonio explotó en llamas de calor indescriptible, las cuales cubrieron todo a su alrededor en una perfecta semiesfera que era lo suficientemente grande como para atrapar a Gallantmon y los otros digimon que le estaban combatiendo.

MegaGargomon, quien se encontraba un poco retirado del lugar, fue el único al que el ataque no le alcanzó; mientras observaba horrorizado pues el calor de las llamas no le permitían si quiera acercarse para ayudar.

Henry escuchó los gritos de dolor de sus amigos apenas entraron en el fuego del infierno y, poco después, fue testigo como Takato, Ryo, Rika y los digimon, en su etapa de novato, fueron lanzados en todas direcciones luego de que las llamas se hubieran disipado. El ataque fue de tal magnitud que, de si, ya se encontraban inconscientes incluso antes de tocar el suelo y que, del golpe que se dieron al chocar contra al pavimento, ni siquiera despertaron. MegaGargomon no hubiera podido atraparlos justo a tiempo, ni siquiera si fuese veloz.

No quería admitirlo pero pareciera que hubieran perdido la batalla.

Ahora Daemon caminaba hacia Takato y Guilmon, quienes habían caído juntos, con los hombros caidos y la cuenca de sus ojos desorbitada. Ahora pareció ser alguien totalmente distinto. La alarma se prendió al instante pues una pequeña bola de fuego se había encendido en sus manos, pensaba asotarla contra los dos, o no lo pensaba, era mas bien un instinto asesino.

Takato era su mejor amigo.

No iba a permitirle que le hiciese daño alguno, ni aunque fuera inútil en ese momento. MegaGargomon no lo pensó dos veces, siendo una de las pocas oportunidades en la cuales Henry y Terriermon estaban de acuerdo en primeras, y con un golpe de karate aplastó a Daemon con el pie. El Señor Demonio no se lo esperaba, quedó estampado en el centro de un cráter creado por la fuerza imprimida en el pie pero estaba consciente y más molesto que nunca. Daemon había sufrido dos veces daños importantes, todo a causa del mismo digimon, lo que le costaba mucha energía para recuperarse.

- "¡Me las pagarás!" -

MegaGargomon no supo como lo hizo pero, después de ese grito de rabia, uno de los brazos de Daemon se extendió como si fuera una serpiente extensible, cuya mano, o garra, atrapó el rostro del enorme digimon de color verde y, sin misericordia alguna, desató un torrente de llamas.

La presión que aplicaba en el pie desapareció, liberándole de un enorme peso; mientras que MegaGargomon caía sentado mientras lanzaba un grito de dolor. Daemon le había producido quemaduras que le habían dejado ciego, no podría abrir los ojos, ni tampoco moverse para ningún lado. A pesar de ello, tanto Terriermon como Henry sentían como Daemon se acercaba al estilo de un verdugo, con las garras abiertas para destrozarlo.

- "¿No podemos hacer nada?" - preguntó el muchacho, con las fuerzas que le quedaban.

Pero Terriermon no le respondió.

El pequeño se había llevado la peor parte, estaba incosciente pero aun mantenía el Nivel Mega. Aun le quedaba la voluntad de seguir adelante. Henry sabía que no podía salir vivo de esta pero si era por proteger a sus amigos... si, eso pareció aligerar la carga. Estaba bien que diera su vida por sus amigos, lo único que lamentaba era no poder ver a sus padres y a su hermana nuevamente.

Tan solo esperaba que algo viniera al rescate de sus compañeros mientras Daemon se entretenía con él.

Mientras esperaría lo que el destino le tuviera guardado, no le quedaba más que esperar.

(***)

DigiMundo. Cuadrante Este. Casa de Gennai, 16:25 horas...

Duskmon cayó de pie sobre una piedra sobresaliente en el lago, pudo contemplar la magnitud de la destrucción que había ocasionado: árboles derrumbados, huecos que colaban el cuerpo de agua dentro del lago y grandes destrozos en la cascada. Se tomó un momento para exhalar y con ello comprobar que su ataque hubiera cumplido con su trabajo.

Cosa que no resultó ser así.

Pronto el arma tridente de MetalGreymon surgió de entre la neblina ocasionada por el agua evaporada por el ataque de Duskmon. Naturalmente, fue algo que logró esquivar con bastante facilidad, de un salto se retiró a una posición más elevada, la cual le permitía ver de donde procedía aquella contramedida. Y ahí estaban, los tres elegidos junto a un MetalGreymon, un WereGarurumon y un MegaKabuterimon; también Gennai había podido salvarse.

Miró a cada uno de los niños, desestimando al guardián digital como amenaza. Entonces notó que sus tres digivices brillaban de acuerdo al color de su emblema.

- "¿Ese es su máximo nivel?..." - pensó, sin mostrar alguna expresión que mostrara lo que tuviera en mente.

Para los chicos y sus digimon fue muy dificil leerlo.

- "¿Por qué nos atacas?" - preguntó enfadado Tai.

- "Vamos, ¡responde!" - dijo Matt, de forma consecutiva.

- "Son órdenes de la señora Medusa..." - Duskmon contestó de forma simple, intrigando a todos los presentes, era obvio que no se trataba de ningún digimon - "...no importa si no la conocen, después de todo ustedes morirán aqui" -

- "Eso lo veremos" - dijo MetalGreymon en respuesta - "..vamos, muchachos" -

De esa forma, MetalGreymon y los demás digimon se lanzaron para atacar a un Duskmon que se posicionaba de manera defensiva. WereGarurumon, al ser el más ágil, fue quien llegó primero hacia su imponente enemigo, atacándolo con una patada que fue bloqueada por una de las espadas carmesí del guerrero corrupto.

- "¿Qué?" - preguntó WereGarurumon anonadado.

- "¿Ese es todo tu poder?" - lo cual dejó al lobo antromórfico descolocado, casi había usado toda su fuerza en esa patada y ahora este digimon la detenía como si nada. ¿Quién rayos era este digimon? No lo había visto antes en el DigiMundo.

- "A un lado" - exclamó MegaKabuterimon.

Eso significaba que estaban planeando un ataque poderoso, WereGarurumon sonrió para si mismo, tal vez lo siguiente haría cambiar su expresión fría e indiferente. Por saltó a un lado, a una distancia prudente de lo que sería una fuerte ofensiva.

Y entonces.

- "¡Granadas Destructoras!" -

- "¡Cuerno Mortal!" -

Donde ambos ataques fueron lanzados desde posiciones diferentes, las cuales se dirigieron en un solo punto.

MetalGreymon y los demás digimon volverían a ser testigos de las grandes habilidades de este guerrero cuando este saltara por los cielos y cortara ambos misiles, los que tenían cara de pez con enormes dientes, justo por la mitad; con ello desviando la trayectoria y causando cuatro explosiones en cuatro diferentes lugares al destinado en un principio. En cuanto al gran trueno que vino del cuerno del digimon insecto, Duskmon lo desvió de forma rápida con la hoja de una de sus espadas gemelas.

Luego de ello solo retornó a su posición inicial, como si nada hubiera pasado.

- "¿Ese es todo su nivel? ¿Toda su fuerza?" - volvió a preguntar.

- "¿Quién es este sujeto?" - preguntó Tai - "nunca antes había visto un digimon así" -

- "Mi digi-analizador tampoco tiene respuestas" - respondió Izzy después de una búsqueda exhaustiva en su computadora portatil.

- "Señor Gennai" - dijo Matt, suponiéndo que quizas conocía la respuesta.

Pero Gennai simplemente negó con la cabeza.

- "Lo siento chicos, pero nunca había visto un digimon como ese desde que comencé a servir a las Bestias Sagradas" -

- "Señor Gennai, ¿Crees que Qinglongmon sepa?" - le preguntó Izzy, de pronto una de las cuatro Bestias Sagradas podría decirles la identidad de ese digimon, por si mismos a penas podían deducir que se trataba de un guerrero de las Tinieblas y uno bastante fuerte al parecer.

- "Es probable" - le contestó - "pero primero debemos enfocarnos en poder derrotarlo" -

- "¡Eso no lo tienes que decir dos veces!" - exclamó Tai - "MetalGreymon..." -

Su compañero asintió. Entonces se lanzó directo hacia el guerrero corrupto atacando con su enorme garra metálica, la cual bloqueó con una de sus espadas gemelas. WereGarurumon no perdió el tiempo y atacó un costado del digimon oscuro mientras estaba ocupado, sin embargo, este solo tuvo que usar su otra espada para detenerlo.

Según parecía, no le costaba ninguna dificultad.

Entonces MegaKabuterimon apareció desde arriva, preparado para aplastar al digimon maligno con su gran cuerno. Podría funcionar, después de todo con los brazos ocupados ¿qué podría hacer para defenderse? Muy simple, vastó con que apartara a los otros dos digimon con fuerza excedente y, de un salto, su espada pareció atravesar al enorme digimon insecto.

Pronto MegaKabuterimon se había convertido en un Motimon herido, el cual, por fortuna, cayó en manos de Izzy.

- "¡Motimon!" - exclamó preocupado - "¿estas bien?" - luego preguntó con un poco más de calma.

Motimon asintió con esfuerzo, en un intento vano por evitar que Izzy se siguiera preocupando por él, mas pronto se desmayó por las heridas ocasionadas en el ataque del digimon oscuro. Si uno de los ataques podría causar tal tipo de daño a un digimon que estaba en la etapa de perfeccionamiento, entonces eso podría significar una sola cosa.

- "¡Muchachos!" - gritó mientras aun sostenía el cuerpo de su compañero digimon - "Ese digimon debe estar en el nivel mega, nuestros digimon nunca podrán ganarle con ese nivel" -

Pero Duskmon ya se estaba moviendo y, de un solo golpe, derrotó a MetalGreymon y WereGarurumon. Menos mal estos últimos dos tuvieron un poco más de suerte, tan solo regresaron a sus formas infantiles y, a pesar de sus heridas recibidas, aun tenían fuerzas para seguir peleando.

Mientras...

- "Ya te oímos Izzy, seguro en el nivel Mega podremos ganarle" - dijo Matt, reuniéndose con Gabumon.

- "¿Listo, Agumon? Vamos a enseñarle que pasa cuando se mete con uno de los Elegidos" - Tai habló segundos después, ya al lado de Agumon mientras le ayudaba a ponerse de pie.

Por otro lado, Duskmon ya se había cansado de estar en ese lugar, así que se lanzó hacia adelante con instinto asesino y apuntando sus espadas hacia el grupo que, se suponía, debería haber matado hace tiempo.

Pero...

Entonces Agumon y Gabumon digi-evolucionaron, justo momentos antes de que Duskmon pudiera alcanzarlos. Para entonces se había producido una luz en el ambiente que el guerrero corrupto de la oscuridad apenas si soportaba, lo cual impedía su avance.

- "Agumon digivolve Too... WarGreymon" - y, al mismo tiempo, surgió el otro MegaDigimon - "Gabumon digivolve Too... MetalGarurumon" -

Y una vez se hubiese terminado el resplandor de la digi-evolución, Duskmon fue capaz de contemplar a sus nuevos rivales, los cuales gozaban con nuevos y más grandes poderes.

- "Interesante" - dijo poco después - "Ahora podré ver porque la señora Medusa los considera una amenaza.." -

Poco a poco, caminó hacia sus dos enemigos, adoptando una posición de combate.

WarGreymon y WereGarurumon hicieron los mismo, quienes comenzaron a rodear a su enemigo mientras este los vigilaba sin perderles la pista.

- "Responde esto ahora, ¿Quién eres? ¿Por qué nos atacas?" - volvió a preguntar WarGreymon.

- "Si me derrotan, tal vez hable" - sin embargo, Duskmon resultó renuente a ello.

- "Como quieras" - dijo MetalGarurumon en un grito de guerra y, de esa forma, la batalla comenzó.

(***)

Ciudad de Shinjuku, Mundo Humano conectado al Cuadrante Sur del DigiMundo, 16:40 horas...

Sorprendentemente, el edificio de Gobierno, lugar donde se alojaba Hypnos, había quedado sorprendentemente iléso de la gran batalla que se formaba entre los Tamers y aquel Señor Demonio digimon.

En un piso bastante elevado, Hirokazu Shiota, Kenta Kitagawa y sus respectivos digimon: Guardromon y MarineAngemon, trataron de observar la batalla desde la ventana.

Sin embargo, la cantidad exagerada de polvo y escombros producidos en ella dificultaba mucho la visión.

- "Esto no me gusta, no podemos ver nada" - Kenta se quejó y maldijo mentalmente el haber tenido que usar gafas, así le era mucho más dificil.

Para entonces, se dedicó a mirar a Hirokazu, tratando de descubrir si el tenía mayor suerte.

Su amigo imperactivo supo que era lo que pretendía Kenta en ese momento, no en valde, era su mejor amigo después de todo y conocía mucho de sus actitudes.

- "Lo último que pude ver fue esa gran explosión de llamas... luego nada" - respondió con un nudo en la garganta, para ser exactos, justo momentos antes de que Daemon explotara en cólera y llenara todos los alrededores con llamas, produciendo grandes cantidades de humo e incendios en partes extendidas de la ciudad.

Realmente, de nuevo, fue una sorpresa que el edificio de Hypnos halla resultado totalmente ileso, sobretodo cuando este se encontraba tan cerca.

- "¿Crees que les haya pasado algo malo?" - preguntó Kenta, secundado por su compañero digimon con su característico sonido.

- "Pipiripi..." -

Guardromon se encontraba en silencio pero con la mirada decaída.

En ese momento, todos compartían el mismo sentimiento, era la impotencia generalizada y para Hirokazu era como una enorme cruz que debía echarse a la espalda. Se preguntaba a si mismo, ¿desde cuándo era tan inútil en una pelea importante? ¿desde cuándo tenía que quedar atrás?

¿Por qué no era como los demás?

¿Por qué no era más fuerte?

- "¿Estas bien?" - mas la pregunta hecha por Kenta lo hizo resurgir de su mundo de pensamientos - "...estas muy distraido" -

- "Kenta... ¿puedo hacerte una pregunta?" -

- "¿Cuál es?" - preguntó el aludido preocupado pues nunca antes había visto a Hirokazu tan desanimado.

Además, este apretaba los puños, claramente, como muestra que lo que iba a decir no iba a ser fácil para él.

- "¿Qué piensas de mi?" - ¿a qué rayos se estaba refiriendo? - "¿Crees que soy muy débil?" -

- "Claro que no" - se apresuro a contestar, pero no lo decía por solo decir, para Kenta Kitagawa Hirokazu era la persona más fuerte y valiente que conocía. Claro, él aun no tenía la fortaleza para enfrentar a enemigos del calibre del D-Reaper por su cuenta, como lo hacían Takato y los demás, pero aun así... - "¿Por qué preguntas eso?" -

Intentaba sonar duro, pero...

- "entonces... entonces.. ¡¿Por qué no estoy allí?¿Por qué no puedo ayudar a mis amigos?" - Hirokazu gritó, al tiempo que golpeaba el vidrio con su puño.

Había producido una grieta en la ventana y, producto de ello, la sangre emanó de sus nudillos lastimados.

Hirokazu sintió la mirada asustada y preocupada de Kenta sobre si mismo, era lógico, nunca antes le había visto actuar así de inseguro. Se sentía como un inútil, incluso había hecho preocupar a Guardromon.

En esos momentos su sangre hervía y no dejaba de pensar en que debería estar haciendo algo para poder derrotar a Daemon.

Pero necesitaba de una fuerza que en esos momentos no poseía, sin ello, dudaba mucho que Guardromon le pudiera causar algo más que cosquillas al Señor Demonio.

- "¡Maldición!" -

Y Volvió a golpear el vidrio, esta vez, logró romperlo y, a causa de ello, algunas gotas de sangre frescas salpicaron hacia el exterior, siendo llevadas por las corrientes de aire producidas por las llamas existentes.

Sin embargo, ni el dolor de un nudillo destrozado lograría calmar la frustración que sentía internamente.

Lo único que lo hizo volver en si fue su amigo, fue necesario que Kenta le aplicara un golpe en la mejilla, lo suficientemente fuerte como para tirarlo al suelo. Poco después se levantó mientras sostenía su mano en su mejilla adolorida, la cual se había inflamado un poco, no decía palabra alguna y eso inquietó a un agitado y jadeante Kenta que, conociendo la actitud de su mejor amigo, de forma segura iba a recibir un golpe de vuelta.

Mas esto nunca sucedió, a penas solo sintió una de sus manos sobre su hombro derecho.

Y extrañado, levantó la mirada para conectarla con la de Hirokazu; entonces se sorprendió, Hirokazu no estaba molesto.

- "Gracias" - le dijo - "no estaba pensando con claridad pero... tienes que saber que he tomado una decisión" -

- "¿De qué hablas?" - preguntó Kenta, esto no le estaba gustando nada.

- "Voy a volver... voy a ayudar a nuestros amigos" - Kenta quería detenerlo, sin embargo, hubo algo que se lo impidió en ese instante, algo que no supo como explicar pero que venía del interior de su mejor amigo; algo así como el destino - "Guardromon, acompañame" -

- "¡Claro! Hirokazu" - exclamó el digimon máquina, animado ahora por la actitud valiente de su tamer.

Kenta solo pudo observar como Hirokazu se montaba en hombro de Guardromon y ambos volaban al campo de batalla o lo que quedaba de él.

Solo quedó MarineAngemon para hacerle compañía.

- "MarineAngemon" - Kenta, sin embargo, no podría dejarlo solo. No podría abandonarlo.

- "¡Pipiripi!" - exclamó este, como una afirmativa a lo que Kenta estaba a punto de proponerle.

De esa forma se fue en un corazón creado por MarineAngemon, siguiendo el camino que Hirokazu y Guardromon habían tomado. Entonces el pasillo quedó vació y dos tamers habían salido para presenciar el horror de la batalla.

(***)

16:45 horas...

Apenas recobró la consciencia, sintió como el dolor se extendía por cada músculo y hueso de su ser; incluso le dolía mover los ojos y apenas si lograba enfocar algo. El calor que sentía era insoportable, de forma inconsciente, se trató de mover para alejarse de aquella incomodidad; mas a cada arrastre, cada movimiento, sintió algo comparable como si se le estuviera clavando una tuerca.

Fuera de gritar, jadeaba pesadamente y se tomaba minutos en recuperar algo de su fuerza.

Pero, de forma eventual, logró poder observar con claridad lo que sucedía alrededor. Su primera vista del mundo físico fue algo que lo dejó mudo al instante, cualquier palabra que hubiera podido producir murió en ese instante.

- "¡Imbecil!" - escuchó el grito demencial de Daemon, el Señor Demonio, mientras este golpeaba con salvajismo el cuerpo de MegaGargomon.

- "Por favor..." - pensaba desesperado, cerrando los ojos e imaginando que todo era un sueño.

Pero, cuando los abría, de nuevo era testigo de la matanza que realizaba Daemon sobre su compañero caído, que por alguna razón aun mantenía esa digi-evolución. Escuchaba la risa de aquel monstruo, totalmente perdido en la locura, también como partes de la armadura de MegaGargomon eran destrozadas y arrancadas del propio cuerpo.

Deseaba que se detuviera, por cualquier cosa.

Takato no era tan fuerte para soportar ver algo así, por lo tanto, volteó su cabeza tratando de buscar otro panorama.

Todo lo que hallaba era fuego y destrucción, acompañada por la risa del Daemon demente; entonces decidió buscar a Guilmon con la mirada, lo cual no tardó mucho, pero cualquier intención de motivarlo a seguir luchando desapareció cuando vió el estado en que se encontraba, mucho peor que el suyo si es que hubiese tenido la oportunidad de revisarse a si mismo.

Todo el cuerpo de Guilmon vibró, amenazando con romperse en pedazos en cualquier momento.

Entonces buscó con la mirada a sus otros amigos.

Alguien debía estar disponible para poder ayudar, pero, por más que buscara, siempre terminaba posando su mirada en el Señor Demonio y el castigo corporal que estaba sufriendo su amigo.

- "Basta.." -

Comenzó a rogar.

Movía brazos y piernas, tratando de llegar a donde estaba Daemon y Henry.

- "No. Basta" -

Tenía que detener esto de algun modo.

- "...Basta" -

Daemon lo golpeaba como si fuera lo último que podría hacer en este mundo.

- "¡Muere!" - gritaba una vez.

- "Basta... No, lo odio" -

- "¡Muere!" - y otra vez.

- "No mas... Te odio" -

-"¡Muere!" - y otra vez.

- "Lo odio..." -

- "¡Muere!" - y otra vez.

No lo supo, pero algo en ese instante se quebró en ese momento y todo lo que quedó en su mente fue el odio. El odio por si mismo por estar paralizado y no poder ayudar a Henry y Terriermon; odio por no haber sido capaz de proteger a sus seres queridos, a Guilmon; y, sobre todo, un odio inhumano, que no creía ser capaz de sentir, hacia Daemon por lo que estaba haciendo.

- "¿Lo odiamos cierto?" - en ese punto, sonó su propia voz en sus pensamientos - "Ahora me encargaré de él por lastimarnos... me encargaré todos, todos morirán" -

Ahora, algo horrible había despertado.

(***)

En ese momento, Jeri Katou sintió como un rayo partíal el cielo por la mitad, lo cual tomaba la apariencia de la peor de las premoniciones.

- "¿Dónde estan?" - Mitsuo Yamaki preguntó de forma colérica, ajeno a lo que estaba sintiendo Jeri, quien ya se encontraba dentro del centro de operaciones de Hypnos.

- "¡Señor! Esos dos... escaparon por la ventana" -

Uno de sus subordinados se estremeció cuando este aboyara una pieza de metal, aluminio para ser precisos, de un solo golpe.

- "¿Qué creían esos dos al ir a ese Infierno? ¿Acaso piensan morir?" -

- "¡Jefe!" - exclamó Riley Ootori con un tono de voz lo suficientemente alto como para calmar la impotencia que estaba sintiendo Yamaki en ese momento - "...no hay nada que podamos hacer en este momento, solo podemos confiar en que saldrán sanos y salvos" -

Yamaki sabía que Riley tenía razón.

Pero, aun así.

- "¿Qué les voy a decir a los padres de estos chicos?" - no podía dejarse preguntar.

En cuanto Jeri, que también se mostraba indiferente a lo que sucedía dentro de la sala de control, no podía dejar de pensar en aquella sensación tan escalofríante.

Ella elevó una plegaría al cielo pero, aun así, dudaba que todo terminara tan bien como siempre lo hacía.

(***)

16:50 horas...

Kenta alcanzó a Hirokazu y ambos llegaron al campo de batalla, entonces pudieron ver la magnitud del desastre ocasionado. Los cuerpos de sus amigos se encontraban tirados en todas direcciones, temieron lo peor.

Fue cuando Kenta corrió hacia donde estaba Rika, quien era la más cercana a su posición.

- "¡Esta viva!" - exclamó con alivio.

- "¿Cómo aprendiste a hacer eso?" - preguntó Hirokazu, viendo la forma en la cual Kenta tomaba el pulso.

- "Por televisión" -

- "¿Quién dice que no se aprende nada en la Tele?" - si estuviera la señora Anami, probablemente contradiría a Hirokazu.

Con Guardromon y MarineAngemon comprobaron como se encontraban los demás, al parecer no sufrieron heridas de gravedad, pero faltaban algunos de ellos.

- "¿Dónde esta Takato?" - Hirokazu se cuestionó.

Era uno de sus amigos más cercanos después de todo.

- "Tampoco estan Henry, ni Terriermon... tampoco Guilmon" - dijo Kenta.

En ello, MarineAngemon llamó la atención de todos. Señalaba el lugar donde se encontraba tirado Henry y Terriermon, este último encima del tamer de ascendencia china. Por lo cual, fueron lo más rápido que se podía para comprobar su estado de salud.

Kenta llegó primero.

Suspiró de alivio cuando encontró que ambos se encontraban bien.

- "Guardromon" - llamó - "ponló con los demás" -

Ellos habían encontrado un lugar cerca, mas o menos seguro, para resguardar a los chicos mientras averiguaban que había pasado. Probablemente hubieran esperado a que todos despertaran y lo dijeran ellos mismos, sin embargo, aun les faltaba hallar a otros dos chicos: Takato y Guilmon.

- "¿Dónde podrían estar?" - se preguntó Hirokazu.

Pero todo pensamiento fue interrumpido ante el imponente sonido de un metal chocando contra algo, tan fuerte que llegó a estremecer la tierra, aunque fuese de modo leve. Hirokazu y Guardromon, luego de dejar a Henry en un lugar seguro, fueron los primeros en dirigirse a la dirección de aquel sonido, seguidos por Kenta y MarineAngemon que pensaban que Takato y Guilmon podrían estar en ese lugar.

Hirokazu fue el primero en verlo.

Era Gallantmon pero su armadura había tomado un color oscuro, el cual sostenía su lanza en dirección a un costado de Daemon, el Señor Demonio.

Este último se encontraba arrodillado en el suelo, sin presencia de color en sus tenebrosos ojos y con varias heridas por todo su cuerpo. El tamer de Guardromon fue testigo como las heridas del demonio comenzaban a cerrarse y sus ropajes a regenerarse.

- "maldito.." - murmuró Daemon con rabía.

Rabía ante el hecho de toparse con un enemigo de una magnitud distinta, no era aquel Caballero Real principiante que había derrotado hace unos momentos. Ahora poseía un brillo distinto, era más fuerte, más rápido y más... maligno... Si, esa era la palabra que mejor se acomodaba. No lo entendía con exactitud pero tenía la sensación de haber liberado a un monstruo.

- "¿Quién es este sujeto?" - se cuestionó mientras sostenía la mirada del caballero oscuro.

Por otro lado...

- "ChaosGallantmon, un digimon del Tipo Virus en su etapa Mega... sus ataques son Demon's Disasters, el cual proviene al expulsar la energía maligna de su escudo Gorgon, y Prisión Judeca, ataque que emplea toda la fuerza en su lanza demoniaca Balumg" - dijo Kenta, mientras leía la información que provenía de su D-Ark.

El chico observó a su digimon, quien se encontraba atemorizado ante la presencia del caballero oscuro.

- "Daemon. Señor de los Demonios" - habló con una voz terrorífica, la cual paralizó tanto a los chicos como a MarineAngemon y Guardromon; incluso el rey de los demonios del DigiMundo no pudo evitar sentir un escalofrío - "...tu me trajiste a este mundo con tus actos y ahora sentirás en carne propia lo que es el verdadero miedo..." -

- "¿Miedo?" - preguntó Daemon, recuperando la furia que lo caracterizaba - "yo soy Daemon. El portador de la Ira, guardían de la Tumba del Pecado... ¡tu deberías temerme!" - el poder del Señor Demonio lentamente iba aumentando, al punto que la misma tierra comenzó a temblar - "No permitiré que un gusano como tú me humille" -

- "¡Llama del Infierno!" -

Sin embargo, ChaosGallantmon se deshizo del fuego con mucha facilidad, tan solo con mover su escudo.

- "¿Ese es todo el poder de los Siete Señores Demonio?" - el caballero oscuro se cuestionó en burla, de nuevo, con esa voz tan aterrante.

Mas lo que estaba haciendo era seguir haciendo enfadar a Daemon, la furia pronto volvería a hacerce cargo de él. La entidad oscura que habitó el alma del caballero lo supo en ese momento, no fue algo que lo sorprendiera, después de todo Daemon representaba el Pecado de la Ira en toda su extensión, la ira misma que le hacía un monstruo imparable y el tercero más poderoso entre los Siete Señores Demonio.

Su voluntad para destruir podría llegar a superar muchas cosas.

- "Veo que no es así. La furia le hace imparable, entre más furioso más poder desata" -

El punto llegaba a que los chicos ya no temían a la voz tenebrosa del caballero sino a la sensación que se desprendía del cuerpo de Daemon. Pareciera que pronto iba a explotar una bomba nuclear.

- "¿Qué patetico?" - mas ChaosGallantmon no parecía estar impresionado - "...solo usas la Ira como fuente de poder y, por ese mismo poder, pronto caeras como tus predecesores" -

- "¡Calla!" - Daemon exclamó con odio y lo empleó para atacar al caballero oscuro, agarrándolo para no permitir que se escape - "¡Fulgor del..." -

Pero, antes de que la llama profana hiciera contacto con el cuerpo de ChaosGallantmon.

- "¡Prisión Judeca!" -

Daemon fue consumido por la energía abrumadora de la lanza del caballero oscuro, de tal magnitud que terminó siendo arrojado por muchos kilómetros, atravesando innumerables edificios mientras se levantaba una gran estela de polvo. El señor Demonio no regresaría, al menos no de inmediato.

A pesar de ello, ya se sentía como el poder de que tanto se enorgullecía comenzaba a descender.

Ya había perdido la batalla.

- "¿Takato?" - preguntó Hirokazu momentos después, temeroso pero armándose de valor - "...herman..." - sin embargo, ya había llamado la atención del caballero oscuro, quien se acercó lentamente hacia el chico.

Hirokazu, por entonces, no sabía que hacer.

Todo su cuerpo temblaba e iba en aumento a medida que ChaosGallantmon se acercaba.

- "¿Tienes miedo?" - preguntó poco después.

Ahora Hirokazu se paralizó. Ya no veía a su querido amigo de tonta sonrisa y, comúnmente, la razón de voz en el grupo; ahora veía a su verdugo, a la parca misma preparándose para llevarse su alma.

(***)

17:25 horas...

La señora Anami, la forma en que hacia que sus alumnos se refirieran a ella, iba saliendo de la ciudad de Shinjuku por orden de la evacuación. Las cosas no parecían marchar bien y pensó preocupada en uno de sus estudiantes.

Takato Matsuki, quien ya había mandado la solicitud para que participara en las Olimpiadas del Conocimiento, en el área de Matemáticas.

- "Por favor, que ese muchacho regrese con bien..." -

Suplicaba no por el evento académico sino, mas bien, por la propia seguridad del muchacho.

Si supiera que algo malo iba a suceder, lo hubiera atado de pies y manos a la silla que le pertenecía a la sala de maestros y, ahora mismo, se arrepentía de no haber tomado esa desición.

Sentía que algo malo había pasado pero no podía explicarse que era.

- "...que regrese con bien..." - suspiró mirando por la ventana que decidió abrir un poco, lo suficiente para que entrara aire fresco al tren que estaba usando para viajar.

Lo último que supo, al hacer eso, fue ver como una serpiente le saltaba a la cara poco después de haber abierto la ventana.


Fin del Capitulo.

NOTAS DEL AUTOR: Gracias a todos aquellos que estan leyendo este humilde fanfic. Agradecimientos a todos ellos. Para responder la pregunta, en efecto, se trata de la Medusa del anime de Soul Eater y pronto se verá más de ella en el siguiente capítulo. Si quieren saber que sucede después en la batalla de Duskmon, MetalGreymon y WereGarurumon, y como concluye la batalla contra Daemon, no se pierdan el siguiente capitulo.

También aparecerá el personaje especial invitado... sorpresa para el siguiente capitulo.

No se olviden de comentar, como diria Dross, eso me ayudaría mucho.