Digimon Exodo
Capitulo IV: Los que merodean en la oscuridad.
DigiMundo. Cuadrante Sur. Gran Desierto. 9:52 horas...
Hirokazu despertó cuando las gotas de agua, producto de la humedad, de una cueva cayeran sobre su rostro. Se levantó de golpe, recordando todos los sucesos que ocurrieron en su ciudad.
Kenta aun se encontraba descansando, al igual que lo hacían Guardromon y MarineAngemon.
Y en las afueras de la caverna, Takato Matsuki observaba el brillante día que imperaba por todo el DigiMundo.
- "Takato" - el aludido volteó a ver a su imperactivo amigo, aun sin moverse de su sitio - "¿Estas bien?" -
- "¿A qué viene esa pregunta?" - Hirokazu se sintió la persona más tonta del mundo en esos momentos. ¿No se le podía ocurrir otro tema de conversación? - "Yo soy el que debería preguntar eso" -
- "Para nada" - respondió, casi de inmediato - "Comparado a lo que tu sufriste..." - pero sus palabras murieron en la garganta.
Takato lo comprendía, era dificil ver morir a un amigo, incluso cuando este resucitara por un medio milagroso. Sin embargo, ahora no tenía mucho tiempo como para darse el lujo de perderlo.
- "Escucha, Hirokazu" - el aludido dejó su rostro melancólico para ponerle atención - "No me queda mucho tiempo, así que necesito que me pongas toda la atención posible, ¿De acuerdo?" -
Hirokazu solo asintió.
- "Cuando Daemon me asesinó, se supone que yo no debería haber regresado a la vida" -
- "¡Pues claro que no!" - Hirokazu exclamó - "¿Cómo lo hiciste?" -
Takato tendría que hacer lo mejor posible para no perder la paciencia, este tipo de cosas no le iban bien a su amigo.
- "Resulta que cuando un humano o un digimon mueren, solo hay un lugar donde ellos pueden ir" - con una bara que recogió del suelo, dibujó sobre la arena mojada un gran círculo y unas flechas que iban hacia él - "Es un reino que le puedes llamar el Hades. Solo los seres a los que se les puede llamar dioses se les puede dar la elección de elegir" -
Takato dudaba si continuar, no sabía que reacción se iba a producir en Hirokazu, sobretodo después de escuchar esto último.
- "¿Un dios?" - preguntó - "...eso significa" -
Takato asintió.
- "¿Eres un dios?" - Hirokazu preguntó esta vez con un tono más exhaltado - "Que sorpresa" - pero lo aceptaba bastante bien.
- "Ya encontraremos otro momento para hablar de eso" - Takato dijo, con tal de pasar a lo importante - "Cuando hice la elección de poder revivir, rompí un delicado equilibrío que se puede reponer pagando cierto tipo de precio" - en ello, dibujó consecutivamente la silueta del hombre de color blanco y una gran puerta - "Muy pronto voy a tener que irme para guiar a los Elegidos por el camino correcto" -
- "¿Algo así como los niños Elegidos?" - Hirokazu le preguntó.
- "Creo que no usé el término correcto" - Takato murmuró ante la pregunta, sin embargo, lo suficientemente alto como para que este escuchara - "Quiero decir que no son simples humanos, son lo mismo que yo" - el chico de pelo castaño sonrió, seguro esto si sorprendería a Hirokazu - "..y igual que tú" -
- "¿Yo?" - Hirokazu cuestionó incrédulo mientras se señalaba a si mismo - "¿Por qué yo?" -
- "Pronto lo entenderás, solo que no es momento para hacer esas preguntas" -
- "¿De verdad? ¿Entonces cuándo?" -
- "Todo a su tiempo. Sabes que la paciencia es una virtud, ¿cierto?" - Takato continuó con sus dibujos, esta vez, haciendo diez esferas alrededor de la puerta, intentando alinearlas con un gravado improvisado del árbol de la vida - "Estas esferas representan a cada uno de los dioses, o ángeles si prefieres, con los cuales nos debemos reunir" -
- "Yo soy este" - Takato señaló con la bara la esfera más cercana al centro - "El cual representa la Luz y el origen de todas las cosas. Tu eres este" - el de Hirokazu parecía una llama, la cual fue hecha con esa intención - "El tuyo representa la fuerza y la severidad en el combate. Es normal que tu elemento sea el Fuego" -
Esta vez, Hirokazu guardaba silencio, interesado por la explicación.
- "Dentro de muy poco, algo muy importante va a suceder en el DigiMundo y en todos los mundos" - la expresión de Takato se tornó seria - "esa bruja, Medusa. Busca a los ángeles por una razón" - el hecho que se le haya adelantado de esa manera, secuestrar a sus amigos - "Esta más que claro que sus intenciones no son buenas" -
- "Entonces, la señora Anami resultó ser una bruja malvada que quiere que..." - Hirokazu comentó, esperando que Takato, en su nuevo estado de dios sabiondo le diera la respuesta.
- "No creo que la señora Anami sea una bruja" - Takato le contradijo - "Mas bien, el espíritu de una bruja le poseyó... y lo que este planeando, para mí, es un misterio. Pero ahí es donde entras tú" -
- "¿Yo?" -
- "Asi es. Tu los tendrás que hallar y una vez que los nueve esten reunidos, yo me uniré a ustedes" - Takato tomó con sus manos las mejillas de su amigo, de modo que lo viera directo a los ojos - "Hasta entonces no podré volver, así que pon mucha atención. No debes permitir que caígan en manos de esa bruja Medusa" - luego, su mirada se suavizó - "...y cuidate mucho de ella" -
- "¡Dalo por hecho!" - Hirokazu contestó segundos después, separándose del agarre de Takato para colocar su mano en la frente, como si estuviera en presencia de un general.
Takato asintió satisfecho - "Me alegra contar contigo" -
Hirokazu presenció, en ese momento, como Takato Matsuki comenzaba a desaparecer en medio de un débil resplandor, de color rojo. Solo podía significar lo que Takato había dicho, su tiempo con él finalmente se había acabado.
- "¿Nos veremos de nuevo?" - no es que le estuviera cuestionando.
- "¡Claro!" - Takato respondió con confianza - "Por otro lado, si me necesitas recuerda que mi espirítu siempre estará a tu lado" -
Y entonces, Takato se terminó de desvanecer.
- "Tonto, ¿Por qué siempre tienes que sonreír así? Y en las peores situaciones" - Hirokazu, al menos, se dio un tiempo para observar el cielo azul del DigiMundo. Casi lo olvidaba, habían sido llevados ahí - "Descuida, puedes confiar en mi" -
(***)
Takato Matsuki regresó de nuevo al espacio blanco.
A su llegada solo pudo vislumbrar solo la gran puerta de piedra y a su lado oscuro.
- "Todo ha ido bien, según parece" - el Takato oscuro comentó, mientras se servía un ponche con una botella y una copa, sacadas de quien sabe dónde.
- "Al parecer te divierte la posibilidad de que todo sea destruido" - dijo su alterego, el positivo.
- "Tu lo sabes, Adán. La destrucción de todas las cosas en la creación es lo único que me da motivos de vivir" - Takato oscuro respondió - "¿sabes? Me gustaría que me llamaras por mi verdadero nombre, Adán" -
- "Aun me preocupa esa bruja" - Adán habló, ignorándo la petición de su imagen sombría - "Medusa... ¿Tu tienes que ver con todo esto?"
- "Me indignas" - respondió el otro, haciendo el papel de dolido - "Que yo sea el autor del mal en el Universo, no me hace responsable de todo conflícto... pero es bueno ver que alguien aparece para hacer las cosas interesantes, su nombre era Medusa, ¿verdad?" -
(***)
DigiMundo. Cuadrante Este. 12:59 horas...
En lo profundo de una selva, se encontró un enorme castillo de piedra, el cual se encontraba construido de acuerdo al tema temático de las serpientes. En su interior, la única fuente de luz fue una bola de cristal que la bruja Medusa usaba constantemente.
En ella, la mujer de cabello negro observaba a sus nuevos prisioneros a través de la esfera.
Rika Nonaka, Henry Wong y Ryo Akiyama se encontraban en una celda, sujetos por grilletes por si intentaban escapar.
Medusa fue especialmente cuidadosa en ese detalle, tanto así que separó a los humanos de sus compañeros digimon. En otra celda colocó a Renamon, Terriermon y Monodramon; los cuales llevaron grilletes especiales que suprimían sus poderes.
Sin embargo.
- "Menos mal, mis compañeras brujas no estuvieron para verlo" - Medusa pensó con alivio. A pesar de ello, aun no podía creer que fuera tan tonta como para perder a uno de ellos.
Impmon, la forma de novato de Beelzebumon, el Señor Demonio, ni mas ni menos.
- "¿Qué hará?" - se preguntó - "Sin duda buscará a sus amigos pero no hay modo que encuentre esta base... ¿cierto? Por otro lado.." -
Su mirada se volvió furiosa y de ella emanó un instinto asesino cuando lo recordaba. Los Reyes Demonio habían osado interferir y de no ser porque ahora sus capacidades no estaban a la altura de esos monstruos, hace mucho tiempo ya hubiera marchado para acabar con cada uno de ellos.
Pero eso sería el pasado muy pronto.
- "Muy pronto tendré el poder de Dios en mis manos" - Medusa pensó con malicia - "muy pronto no habrá nada que se interponga" -
- "Señora Medusa" - una voz se pronunció en medio de las sombras.
- "Duskmon, querido" - Medusa dijo con voz alegre - "Confío que la operación se halla llevado con éxito" -
Hubo un corto silencio, el cual fue seguido por la aparición del digimon corrupto de la oscuridad, arrodillado mientras mantenía su mirada fija en el suelo.
- "Son más fuertes de lo que anticipamos" -
Esa fue una respuesta que no agradó a la bruja de las serpientes - "¿Conocen algo de nosotros?" -
- "No, mi señora" - Duskmon contestó - "Son fuertes... pero no tan fuertes como para doblegarme. Sin embargo, lograron escabullirse antes de que les diera el golpe final" -
Duskmon no fue un digimon que mintiera, así que Medusa pudo estar plenamente confiada en que la información era verídica.
- "Bueno. Supongo que por el momento no serán un problema" - era hora de ir a la siguiente fase - "Los Señores Demonio han comenzado a moverse. Es más prioridad que nunca reunir a los diez, antes de que sea demasiado tarde" -
- "¿Qué desea que haga?" - Duskmon preguntó.
- "El dios de la guerra... traelo hacia mí. Hazlo antes de que despierte todo su poder" - Medusa respondió - "Yo ya tengo identíficados seis dioses más, me encargaré personalmente de ellos" -
- "¿Y los prisioneros?" - el Guerrero Corrupto dijo al notar las imágenes que eran proyectadas por la bola de cristal.
- "Son una garantía por si Él desea interferir... sus celdas son vigiladas por los demás guerreros, no tienes porque preocuparte" -
- "Si no me equivoco, falta uno de ello" -
Medusa asintió.
- "Es una pequeñes. Pero quizás pueda aprovechar la situación y usar a Beelzebumon para hallar a uno de los diez ángeles" - esbozando una sonrisa oscura - "Al igual que los demás Señores Demonio. Es de suponer que irán por su compañero faltante, al ver que Daemon fue derrotado... ellos querrán buscar a los diez dioses de la Leyenda para eliminarlos, sin embargo, nosotros irémos un paso más adelante" -
- "Entonces marcharé cuanto antes" - Duskmon contestó - "Esta vez no habrá fallas" -
- "Eso espero" - y entonces, Duskmon ya se había marchado.
Volvió a enfocar su bola de cristal.
- "Ya te encontraron" - la predicción de Medusa fue acertada.
Ahora podría dedicarse a disfrutar el espectáculo.
(***)
13:20 horas...
Beelzebumon, desde que despertó, comenzó a buscar a sus compañeros por toda una hora mientras montaba su motocicleta. Estaba perdido, probablemente en el DigiMundo, y sin ninguna pista de que le pasó a sus amigos.
Lo último que recordó fue que Daemon les había dado a todos una paliza.
- "Ai, Mako" - pensó preocupado. ¿Qué habría sido de ellos?
Luego Beelzebumon detuvo su motocicleta, a causa de una presencia poderosa. Ya podría buscar con más calma a todos sus amigos una vez hubiera salido de este embrollo.
- "Hola, hermanito" - Lilithmon, uno de los Siete Grandes Señores Demonio, se encontraba cortándole el paso - "Pensé que nunca te volvería a ver" -
- "Con que si" - Beelzebumon dijo irritado - "Entonces. ¿Quién eres tú?" -
- "Mi nombre es Lilithmon. Pensé que ya lo sabías" - en ello, mostró su enorme garra dorada - "No tengo mucho tiempo, así que te agradecería si me acompañas a ver a nuestro Padre" -
- "¿Quién dijo que iré contigo? Me desagrada el sólo verte" -
- "¿Será por las malas? Ni modo" -
Lilithmon levantó sus hombros - "Pero te advierto. Seguro te arrepentirás" -
- "Ya lo veremos" - para Beelzebumon era obvio que no saldría ileso de esa batalla. No había podido con Daemon y Lilithmon comenzaba a darle mala espina - "¡Balas de Doble Impacto!" -
Sin embargo, Lilithmon convocó un sello mágico, el cual le permitió tomar control de los proyectíles del enemigo.
- "¿Cómo?" - Beelzebumon preguntó.
Practicamente, Lilithmon había detenido las balas en el aire. - "Solo es un poco de magia" - dijo poco después - "La cual me resulta muy útil. Por ejemplo..." -
Entonces las balas regresaron a Beelzebumon, las cuales esquivó.
Pero estas dieron vuelta y volvieron a perseguirlo, esta vez, no tendría oportunidad de evadirlas una segunda vez y, de forma inevitable, las balas dieron en el blanco. Beelzebumon cayó al suelo adolorido mientras Lilithmon se carcajeaba.
- "¿Qué pasa? Pareces derrotado" - dijo, posteriormente, en forma de burla - "¿Y se supone que tu eres más fuerte que yo?" -
- "Esta bien, intentaré algo nuevo" - Beelzebumon pensó. - "Entonces intentaré esto" -
Dijo para luego avalanzarse hacia Lilithmon.
- "¡Garras de la Oscuridad!" -
Mientras, Lilithmon apenas si bostezaba y cuando Beelzebumon estuvo a punto de golpearla, este la atravesó y se dió cuenta que sólo se trataba de una ilusión. Pronto se había dado cuenta que había caído en una trampa.
- "¿Dónde estoy?" - rápidamente, el espacio donde se encontraba se transformó. El antiguo bosque que estaba presente se convirtió en un espacio de color púrpura en su totalidad, una aparición que fue acompañada con la presencia de varios espejos, los cuales le rodearon.
- "Beelzebumon, aún eres débil" - la voz de Lilithmon pareció provenir de todos ellos - "Ahora te recordaré el significado de ser un Señor de los Demonios. La razón por la cual somos tan temidos" -
La figura de Lilithmon apareció en cada uno de los espejos presentes, donde cada imagen convocó una pequeña bola de fuego.
La imagen de la Señora de los Demonios que estaba más cerca de Beelzebumon fue la primera en atacar, arrojándole la bola de fuego, la cual pudo esquivar sin problemas.
Sin embargo, la llama impactó en otro de los espejos. Para ser más exactos, la otra imagen de Lilithmon la atrapó con su mano libre y entonces, casi de inmediato, arrojó las dos bolas de fuego.
Beelzebumon se vio obligado a esquivarlo de nuevo y, como en la anterior ocasión, las bolas de fuego fueron retransmitidas por los espejos circundantes.
En un momento, la bola de fuego se había convertido aproximadamente cincuenta y cuyo número iba en aumento. Beelzebumon no fue golpeado por ellas, gracias a su velocidad superior, sin embargo, los constantes ataques de Lilithmon le impedían escaparse de la zona central que rodeaban los espejos.
- "Debo hacer algo" - Beelzebumon pensó - "De esa manera, nunca podré ganarle" -
Lilithmon ya había parecido artarse de ese movimiento, por el cual detuvo en un segundo a las pequeñas bolas de fuego. En lugar de ello, la Señora Demonio desató, al mismo tiempo, grandes llamaradas de todos los espejos.
Beelzebumon se encontraba en medio y, por su posición, no tuvo tiempo para evadir el ataque que provenía de todas direcciones.
Pronto descubrió que el ataque, aunque no tan poderoso, si le estaba agotando de forma rápida. Los daños provocados en la pelea contra Daemon ya estaban cobrando factura.
- "Debo hacer algo" -
Usando todas las fuerzas que tenía y todavía asediado por el ataque de Lilithmon, se lanzó hacia uno de los espejos que la Señora de los Demonios estaba utilizando para atacarle. Su plan fue un éxito, logró romper uno de los espejos en ese instante; si bien no iba a derrotarla de forma inmediata, había logrado debilitar su ataque inicial.
Ya no poseía tanta fuerza sobre él.
- "¡Balas de Doble Impacto!" - Beelzebumon disparó repetidas veces.
Por cada bala que fuera emitida desde el interior de las escopetas, uno de los espejos fueron derribados. De ese modo, el fuego se detuvo y pareció que Beelzebumon había ganado.
Sin embargo, el hechizo de Lilithmon aun persistía y esta apareció en aquel extraño mundo cuando los pedazos de espejo se juntaron.
- "Bien, bien" - la Señora de los Demonios aplaudió - "Eso no estuvo nada mal. Pero aun tienes que derrotarme" -
- "Eso pensaba hacer" - Beelzebumon exclamó - "¡Balas de Doble Impacto!" -
A pesar de la amenaza, Lilithmon no volvió a convocar su sello mágico de defensa. Beelzebumon supo de inmediato por qué, justo cuando sus balas atravesaran el cuerpo de la Dama Demonio, casi como si ella fuera un fantásma.
- "¡Eres una ilusión!" - Beelzebumon concluyó al instante.
Por lo cual, Lilithmon volvió a aplaudirle - "Eso es bueno. Ya sabes la situación en la cual te encuentras, ¿verdad?" -
- "¿Qué hiciste?" - Beelzebumon le preguntó irritado - "¿Dónde estamos?" -
- "Este lugar fue creado por uno de mis conjuros mágicos, el cual se activo apenas me hubieses tocado" - en ese momento Lilithmon sonrió maliciosamente, al ver la expresión en el rostro de Beelzebumon - "Aqui puedo hacer lo que quiera, aqui yo soy una diosa" -
Entonces el cuerpo de la Señora Demonio creció para mostrar su punto.
- "Es una dimensión que se retuerce a mi voluntad. Es el mundo detrás del espejo" - en un movimiento de su muñeca, convocó otro espejo que se encontraba levitando y, en este, mostró la imagen del Señor de los Demonios arrodillada en el suelo mientras que Lilithmon se encontraba sentada en su espalda, sosteniéndo un pequeño espejo de mano.
- "¿Qué?" - Beelzebumon preguntó aterrado - "¿Qué estoy haciendo en ese lugar?" -
- "Ese es tu cuerpo verdadero" - Lilithmon respondió - "Solo tuve que arrastrar tu alma a mi mundo y, como esperaba, logré obtener dos" - luego, mostró bajo un reflector al mismo Beelzebumon, encadenado. - "Ese es a quien necesito, nuestro Padre necesita más que nunca que todos nuestros hermanos esten juntos luego de la derrota de Daemon" -
- "¿Daemon? ¿Fue derrotado?" - Beelzebumon preguntó. Desde luego, él no estuvo consciente en los momentos finales de esa terrible batalla - "¿Quién lo hizo?" -
- "Tu amigo, Takato Matsuki logró esa hazaña" - Lilithmon, entonces, esbozó una sonrisa diabólica, la cual envió un escalofrío por la columna vertebral de Beelzebumon - "Sin embargo, el pobre no pudo sobrevivir a esa pelea. Se sacrifico a si mismo para poder derrotar a Daemon... se puede decir que fue un héroe" -
- "¡Es mentira!" - Beelzebumon cortó la charla - "¡El no puede morir!¡Eso no es posible!" -
Para Beelzebumon no era cierto, no tenía ningún sentido las palabras que salían de la boca de Lilithmon. Estaba tan ocupado en negarlo que no se dio cuenta del ataque de la dama oscura. Lilithmon había aprovechado su momento de debilidad para enterrar su garra dorada, directo en el corazón.
- "Lo siento, Ai... Makoto" - el veneno de la garra actuó rápido, siendo ello lo único que pudo llegar a pensar antes de desaparecer.
En ese momento, dos niños gemelos se despertaron luego de una pesadilla relacionada con Beelzebumon. Ninguno de los dos supo que las visiones que tuvieron en el sueño eran reales.
No supieron que su querido Impmon había muerto para dar paso a un monstruo.
- "Bien, ya eres libre" - Lilithmon, la verdadera, se bajó de la espalda del cuerpo dormido de Beelzebumon.
Este pronto se puso de pie.
- "¿Qué sucedió?" - preguntó posteriormente, luego de dar un bostezo.
- "Aquella tonta personalidad tuya, formada cuando conociste a los humanos, te mantenía retenido hermano" - Lilithmon respondió - "vamos, no hay tiempo que perder. Padre nos espera" -
- "Te sigo hermana" - ahora los ojos de Beelzebumon brillaban con un tinte siniestro, el Señor Demonio de la Gula había regresado para quedarse.
(***)
Cuadrante Este. Mundo Humano. Odaiba. 13:30 horas...
- "Joe, ¿Todavía no sabes nada de mi hermano?" - Kari Kamiya preguntó al elegido de la Sinceridad.
Todos los elegidos de Japón se encontraban reunidos en la sala de informática ese día, por una cuestión en particular.
- "Desde que Gennai los llamó, no tengo idea" - estaban preocupados, hace tiempo que Tai Kamiya y Matt Ishida debieron haber vuelto - "Es muy extraño, al menos Gennai se hubiera contactado con nosotros" -
El guardián digital había guardado silencio desde entonces.
- "¿Crees que les sucedió algo malo?" - Cody Hida preguntó - "Lo siento" - claramente se disculpó al ver la expresión en el rostro de la hermana menor de Tai.
- "No tienes porque disculparte" - dijo la elegida de la luz a cambio - "No hiciste nada indebido" -
- "Si alguien se atrevió a hacerles algo, juro que..." - para Davis no era nada fácil, Tai Kamiya era como un modelo a seguir. No se perdonaría el hecho de que algo malo le sucediese.
- "Descuida Davis, Tai y Matt son lo suficientemente fuertes para cuidarse ellos solos, seguro estarán bien" - Ken Ichijouji, su mejor amigo, habló en ese momento para mantener la calma - "De pronto sea sólo un contratiempo" -
- "Lo se, pero" - Davis intentó replicar mas la mano de su amigo en su hombro, fue suficiente para darle confianza.
- "Aun así, esto no deja de ser extraño" - Sora comentó - "No hay que descartar la posibilidad de que esto sea la obra de un enemigo" -
- "¿Pero quién querría atacar al señor Gennai, a Tai y Matt? ¿Y Por qué?" - Yoley Inoe cuestionó - "Se supone que con la muerte de MaloMyotismon, ya no hay digimon malignos" -
- "No podemos asegurar eso" - respondió Cody - "Recuerda que no pudimos vencer a Daemon, quizás haya regresado de algún modo" -
En ese momento, Ken sintió un escalofrío recorrerle la espalda al recordar a ese digimon y la razón por la cual había venido, la semilla de la oscuridad que tenía implantada. Inconscientemente, tocó su nuca, siendo el lugar de su cuerpo donde la semilla había entrado.
- "¿En serio piensan que Daemon regresó del Mar de las Tinieblas?" - Takeru Takaishi, alias TK, preguntó con impresión - "Se supone que no puede escapar de ese lugar tan fácilmente" -
- "No me gustaría pensar en esa posibilidad" - Kari dijo entre susurros, sin embargo, Ken pudo escucharla gracias a que se encontraba cerca de ella.
El tampoco quería pensar en la probabilidad de que Daemon pudiera liberarse. Ese Señor de los Demonios se trataba de un digimon extremadamente fuerte y malvado, tanto así que se trató del único digimon que ninguno de ellos pudo vencer.
- "A mi tampoco, Kari" - TK dijo - "Daemon es un digimon muy fuerte" -
- "¿Y qué?" - Davis exclamó jactancioso - "Si se atreve a regresar, lo derrotamos y ya" -
- "No es tan fácil, Davis" - Cody replicó.
- "¿Qué les pasa?" - el aludido se quejó - "Siempre enfrentamos a enemigos muy fuertes y siempre los vencemos. Daemon no fue la excepción esa vez... ¡Hay que ser positivos!" -
- "¡Cierto!" - Ken pensó con una sonrisa - "Davis tiene razón, en el pasado no hubo reto que ninguno de nosotros haya podido superar. ¿Por qué empezar a dudar ahora?" -
Sus demás amigos lo miraron extrañado, era raro que le diera razón a Davis de forma tan rápida. Sin embargo, si lo pensaban un poco, su imperactivo líder no declarado tenía la razón de la palabra.
- "Es cierto, siempre vamos a superar nuestros retos" - Yoley comentó con una brillante sonrisa.
- "Mientras tengamos esperanza" - Takeru dijo después - "¿verdad, Cody?" -
- "¡Claro! Tienes la razón" - Cody respondió animado.
Kari apenas asintió con la cabeza, sin embargo, su estado de humor había mejorado mucho. Para la chica era curioso, y un alivio, la capacidad de Davis de levantarles a todos el ánimo, incluso en las peores situaciones.
Los mayores: Joe Kido y Sora Takenoichi, pusieron caras de felicidad al ver el optimismo en los más jovenes, los niños Elegidos que les sucedieron y ahora tenían la responsabilidad de cuidar el DigiMundo y el mundo Humano.
En ese momento, se escuchó un sonido proveniente de uno de los computadores de la sala; todos rodearon la computadora que era fuente al instante. Ahora, observaban un señal que venía del DigiMundo, era uno de sus digimon, Gatomon.
- "¡Gatomon!" - Kari le saludó - "¿Cómo estas?" -
- "Estoy bien" - Gatomon respondió, a pesar de tener unas pocas heridas.
- "Pero, estás herido" - replicó su compañera.
- "No es nada, solo otra pequeña revuelta" - para los Elegidos no les era desconocido el hecho de los recientes problemas del DigiMundo, pero solo eran problemas menores que no ameritaban su presencia, al menos esas eran las palabras de sus compañeros digimon decían para evitar que los humanos se sumaran al conflícto - "pero eso ahora no es importante, esta mañana llegó un mensaje y ustedes tienen que verlo" -
Gatomon sacó una pequeña hoja de papel doblada, la cual mostró en pantalla.
- "¡Los Siete Señores de los Demonios han despertado, los vi!... ellos tiene a sus amigos. Si quieren rescatarlos, reunánse en las siguientes coordenadas que se encuentran en sus D-Terminales" - Yoley leyó lo que decía la carta, lo cual alarmó a todos los presentes.
- "¿Quiénes son estos Señores Demonio?" - a excepción de alguien, mas Davis ya tenía resuelto ir a rescatarlos y, aun así, no tenía idea de que enemigo se trataba.
- "¿Sabes quién mandó la carta?" - Ken preguntó, en un intento de tener más pistas.
- "Fue un digimon que nunca antes había visto, parecía un hada" - Gatomon respondió - "Dijo que estaba haciendo un recado de alguien llamado Medusa" -
- "¿Medusa?" - Cody cuestionó curioso.
- "¿Cómo una de las gorgonas de la mitología griega?" - Sora también preguntó, sin embargo, Gatomon no tenía idea de lo que estaban hablando.
- "No entiendo, ¿la conocen?" -
- "Ahora no es tiempo para eso" - Davis replicó - "Tai y los demás nos necesitan. Hay que ir al DigiMundo" -
- "¿Y si se trata de una trampa?" - TK le cuestionó, tratando de ver todos los panoramas posibles.
- "No lo sabremos a menos que vallamos" -
Bueno, eso fue un razonamiento que Takeru no pudo discutirle.
- "Ya saben que hay que hacer" - Davis dijo, mirándo a cada uno de sus amigos a los ojos.
- "¡Niños Elegidos!¡Vámonos!" - y con su característica frase, Yoley abrió la puerta hacia el DigiMundo.
(***)
Zona Oscura. Centro del DigiMundo. 14:00 horas...
En lo que alguna vez fue el lugar donde dormía la quinta Bestia, Huanglongmon, ahora se erigía un castillo Tenebroso, símbolo del Pecado y la maldad existente.
En su interior existió una recamara, en la cual cierto tipo de digimon se reunían.
- "¿Extrañaste este lugar?" - Lilithmon, la Diosa de la Oscuridad, preguntó a Beelzebumon.
- "Hace siglos que no he visto este castillo" - respondió el aludido - "Supongo que todos nuestros hermanos se encuentran en este lugar" -
- "Que tierno, si nos extrañó" - la voz de un niño resonó entre las sombras.
Pero las tinieblas pronto dieron paso a la luz y, de esta, emergió Lucemon en su etapa infantil. No se encontraba sólo ya que apareció en conjunto con Barbamon, el más anciano de los Señores Demonio.
- "Beelzebumon, ha pasado un buen tiempo desde que nos vimos" - Barbamon comentó mientras ofrecía su mano, pero...
- "Como digas, anciano" - lo que le hizo merecedor del golpe del bastón de Barbamon en su cabeza. Beelzebumon no tardó en quejarse - "¿Qué te pasa?" -
- "Se me había olvidado lo irritante que eras.." - Lucemon y Lilithmon se rieron en conjunto, obviamente, lo hicieron en un tóno suave aunque el estilo de la Señora Demonio siempre fue ser extravagante.
- "¿Les parece gracioso?" - Beelzebumon les preguntó enfurecido.
- "Creo que sabes que a Barbamon no le gusta que le recuerden la edad, ¿verdad?" - Lucemon respondió mientras jugaba con la máscara el Demonio de la Avaricia, como tal niño pequeño.
- "¿Dónde esta Leviamon?" - Beelzebumon no dudo en preguntar de nuevo, ya se le hacía extraño la ausencia del Señor Demonio de la Envidia.
- "Esta ausente, es el custodio del Mar de las Tinieblas" - Lilithmon respondió mientras se limaba las uñas y se arreglaba viendo el pequeño espejo de mano que siempre cargaba consigo.
- "¿el Mar de las Tinieblas? ¿Desde cuándo?" -
- "En la batalla en la cual acabamos con los Tres Grandes Ángeles, por supuesto" - dijo Barbamon, el cual arrebató su máscara de oro a Lucemon para volversela a poner.
La ausecia de Belphemon y Daemon no fue cuestionado, el segundo por razones más que obvias y Belphemon, cuya ubicación de descanso era conocida y sus hermanos sabría el cuando de su despertar, de hecho, todo el DigiMundo sabría el momento en el cual Belphemon despertaría.
- "Me alegra que se pongan al corriente" - finalmente, el señor del Castillo Demonio hacia notar su presencia.
- "¡Padre!" - todos los Señores Demonio exclamaron al mismo tiempo.
- "Mis pequeños demonios digimon, hace mucho tiempo que no los veía a todos juntos" - GranDracmon, Rey de los Vampiros, habló - "Es una lástima lo que le sucedió a su hermano, Daemon" -
- "Según Lilithmon, Daemon fue asesinado por un humano, un Tamer, y su digimon. ¿Verdad?" - Beelzebumon habló con la clara intención de corroborar la información que había recibido de la Diosa de la Oscuridad.
- "No era un humano común y corriente" - GranDracmon le respondió - "Existe una Leyenda acerca de diez ángeles que resucitarían en los últimos momentos del DigiMundo. Ese muchacho era uno de esos diez, menos mal que ahora se encuentra muerto" -
- "Debió ser muy fuerte" - Lucemon dijo, relamiéndose los labios - "No cualquiera puede vencer un digimon al nivel de Daemon... me hubiera encantado jugar con él" -
- "Era Adán. El rey de los Ángeles y de dioses, el primero en su clase" - Barbamon comentó de forma reflexiva - "Su poder no es algo que deba ser subestimado, Daemon fue un tonto por no verlo y por eso está muerto. Ahora los otros nueve estan a punto de despertar" -
- "Lo se" -
En ese instante, GranDracmon convocó algo parecido a un ángel hecho de cristal - "Por eso es más crucial que nunca acelerar nuestros planes" -
Los demás Señores Demonio abrieron los ojos hasta donde más no pudieron.
- "Padre, ¿Habla de...?" - Lilithmon jadeó ante la posibilidad - "¿No es demasiado pronto?" -
- "Nuestro Padre cree que es el momento perfecto" - Lucemon dijo - "El programa Armaggedon... con ello, no sólo el DigiMundo, sino todos los mundos pereceran. Volveremos al inicio y crearemos nuestro propio Mundo donde seremos sus dioses" -
GranDracmon asintió mientras sonreía maliciosamente.
- "Siempre hemos sido tratados como los viles demonios que son cazados por aquellos que viven en la Luz, todo en nombre de Dios" - GranDracmon habló con todo el rencór de muchos siglos de encierro en la oscuridad - "Pero pronto tendrémos nuestra venganza, mis queridos hijos. Ascenderé del mismo Infierno y mataré a Dios con mis propias manos... solo es cuestión de tiempo" -
A partir de ese momento, el DigiMundo solo contaría con tres días para la total aniquilación.
Fin del Capítulo.
Omake...
Takato Matsuki, el niño que había logrado vencer a la muerte, ahora se aburría en su encierro en la dimensión que era gobernada por la Verdad.
No porque se encontrara sólo, el chico estaba en compañía de su doble malévolo que normalmente tenía mucho tiempo para hablar. La razón era mucho más sencilla, no tenía absolutamente nada que hacer.
- "Estoy aburrido..." -
- "¡Ya lo se!" - el Takato oscuro exclamó molesto - "has dicho lo mismo muchas veces" -
- "Lo siento" -
- "¡También dices esa palabra mucho!" - el doble oscuro se volteó para otro lado, con tal de no ver al chico - "Me das verguenza con escucharte decir esas palabras. Eres un dios, debes ser más elocuente" -
- "Estoy aburrido" - aunque ya debería haberlo previsto, ni siquiera había puesto atención a lo que estaba hablando.
Tenía que hacer algo para cambiar la situación, de otra forma Adán lo iba a volver loco y dudaba mucho poderle aguantar tres días la misma actitud. Pasaron algunos minutos desde entonces pero pronto encontró la solución.
Sonrío con malicia, de seguro esto sería muy divertido.
- "¡Takato!" - lo llamó con una alegría que al aludido le pareció sospechosa.
- "¿Qué quieres?" - Adán preguntó con desconfianza.
- "¿Qué te parece si jugamos? Para pasar el rato" - definitivamente era algo sospechoso - "Ya tengo un juego pensado en mente" -
- "¿Cuál podría ser?" -
- "¡Verdad o Reto!" - su doble oscuro exclamó a los cuatro vientos.
- "¡De ninguna manera!" - Takato respondió de la misma manera.
- "¿Por qué no?" - Takato oscuro le preguntó - "al menos es mejor que verte quejándote" -
- "Es que siempre que juego a eso, Hirokazu y los demás muchachos me obligan a hacer cosas vergonzosas" - de sólo recordarlo sus mejillas se coloreaban, producto de la pena de aquel momento.
- "¿De verdad?" - Takato oscuro intentó parecer inocente, pero era algo que Adán no se creería nunca - "¿Cómo que cosas vergonzosas te obligaban a hacer? Descuida, no es como si hubiera alguien en este lugar para contarle" -
Saber los secretos de Adán podría considerarse una victoria, no una legendaria, pero una victoria es una victoria.
- "Vamos... Vamos... dime" - Takato oscuro no pensaba darse por vencido, aunque recurriera a métodos vanales como picarle la mejilla.
- "No" -
- "¿Te obligaron a cantar algo vergonzoso?" -
- "No dire nada" -
- "¿Te obligaron a bailar algo vergonzoso?" -
- "No dire nada" -
- "¿Algún secreto vergonzoso?" -
- "No dire nada" -
- "Bueno, esto no está dando resultados" - ya se le estaba acabando la paciencia, pero había algo que siempre daba resultados - "¿Te obligaron a confesar un amor secreto?" -
Takato sintió como su doble oscuro lo miro victorioso apenas se hubiera atragantado, no pudo evitarlo, después de todo aun seguía enamorado de ella.
- "Takato está colorado... está colorado" - su doble oscuro comenzó a cantar como niño pequeño, logrando que Adán se pusiera aun más avergonzado y nervioso.
- "¡Diablos! Es igual de molesto a Hirokazu" - Takato pensó con molestia - "Aunque tenía razón al comparar a Hirokazu con el Diablo, de hecho, ambos tienen los mismos habitos" -
- "...está colorado ...está colorado ...está..." - pero en ese momento, el Takato oscuro guardó silencio, algo había ocurrido.
- "Llegó el momento" - la hora de los juegos se había acabado.
¿Quién de otros ángeles iba a revelarse? Tanto el Diablo como Adán estaban espectántes.
