Digimon Exodo


Capitulo V: "Todo el valor, reunido en un sólo puño"


Cuadrante Este. DigiMundo. 14:50 horas...

Había pasado no más de cinco minutos en el Mundo Digital y los niños Elegidos ya estaban observando eventos raros. En el lugar que todos habían llegado era caracterizado por días con clima apacible y soleado; ahora, estaban en presencia de una tormenta que asotaba la Tierra con relámpagos de color rojo, la cual no quería tener el aspecto de detenerse pronto.

- "¿Este es el lugar?" - preguntó Cody a Yoley, quien era la persona que los iba dirigiéndo en ese momento.

Los niños elegidos también eran acompañados por sus digimon, los cuales se encargaban de mantener su seguridad y sin dudas estaban preparados por si el llamado de la misteriosa mujer resultaba ser una trampa.

- "Asi es" - Yoley contestó - "No puedo equivocarme, es el lugar que marcan las D-Terminales" -

- "Es por eso que no se les debe encargar las direcciones a las mujeres" - Davis habló quejándose debido a la impaciencia que tenía en esos momentos.

Esto le hizo merecedor de dos golpes por parte de las mujeres del grupo, si algo que nunca supo Davis fue a mantener la boca cerrada, lo cual siempre le traía problemas.

- "¿Por qué fue eso?" - preguntó molesto mientras se sobaba la cabeza.

- "¡Creo que sabes porque!" - Yoley exclamó furiosa, tanto que todos vieron como llamas le salián de los ojos.

- "Que miedo" - Davis pensó al tiempo que abandonaba toda intención de seguir molestándo a la chica pelimorada.

Kari simplemente negó con la cabeza, pero así era Davis y eso no se podía cambiar.

- "Todos parecen muy relajados" - Ken pensó con nerviosismo, aunque ya había acordado con Davis en realizar esta expedición, de inmediato sintió un mal presentimiento - "...es como si el DigiMundo se fuera a caer en pedazos en cualquier momento" -

- "¿Qué sucede, Ken?" - Yoley le preguntó, luego de leer las expresiones de su rostro.

- "No se como explicarlo, pero tengo el presentimiento que algo horrible va a suceder si nos quedamos aquí" -

Las palabras de Ken no tardaron en desconcertar a todos, especialmente a Davis.

- "Ya te dije que no te preocupes, si estamos todos juntos entonces ten la confianza que todo saldrá bien" - quien no demoró en hablarle.

- "Se a que se refiere" - Takeru dijo de pronto - "El aire se siente más pesado desde que entramos al DigiMundo, además, miren el cielo... eso no es normal... es.." -

- "...aterrador" - Kari completó por él - "También lo siento, es la oscuridad... la oscuridad está por todas partes" -

Davis no pudo replicarles en ese momento, también sentía ese malestar, de la misma forma que lo estaban sintiendo todos sus demás amigos y sus digimon acompañantes.

Ken entonces enfocó los relámpagos de color rojo que caían por todas partes, de inmediato sintió un escalofrío devorador como el que experimentó cuando se encontraba perdido en el Mar de las Tinieblas. Aquello le hizo cuestionarse si de verdad había sido una trampa puesta por un enemigo desconocido.

- "¿Qué clase de digimon te entregó esa carta? ¿Puedes repetirlo, Gatomon?" - preguntó, quería estar seguro.

- "Ya dije que nunca había visto un digimon como ese" - Gatomon respondió, tal como la otra vez - "Tenía el aspecto de un hada, pero no recibí ninguna mala sensación... no era como los digimon de las Tinieblas, a los cuales hemos enfrentado" -

- "Bueno, si el digimon parecía un Hada. Es de suponer que nuestro informante no esté aliado con fuerzas oscuras" - Yoley comentó, llevándo la actitud positiva que siempre le caracterizaba.

- "¿Cuándo llegará?" - Cody preguntó.

Estaba inquieto, de verdad quería marcharse. Aunque también quería saber lo que estaba sucediendo en el DigiMundo; si era cierto lo que Kari decía, entonces el poder de las Tinieblas se estaban moviendo de nuevo, quería saber que las estaba ocasionando.

Justo, en ese momento, una espesa niebla cubrió el lugar donde se encontraban todos los elegidos. Entonces los digimon se pusieron en alerta, preparados para lo peor, mientras sus compañeros humanos se juntaron en forma de un círculo unido por las espaldas, también preparándose para lo que pudiera llegar a aparecer.

- "¿Quién es el que se mueve en la niebla?" - Ken se preguntó cuando notó una silueta acercarse hacia ellos, siendo el primero en verlo de todos sus amigos.

Cuando estuvo lo suficientemente cerca, los muchachos vieron aparecer a una mujer que iba vestida con un vestido sin mangas de color negro, igual al color de su cabello, el cual traía suelto. No traía nada puesto en sus pies, por lo cual caminaba descalsa. Tenía un aspecto extraño, todos debían admitir eso, sin embargo, ni Ken ni Kari sintieron presencias malignas acerca de la mujer.

Al ver la cara de alivio de aquellos dos, los demás niños bajaron la guardía y eso mismo hicieron los digimon.

- "Yo envié a esa Hada digimon para contactarlos" - la mujer extraña dijo - "Niños Elegidos, el digimundo está pasando por una crisis que no se ha visto en mucho tiempo..." -

Los demás concordaron con ella, centrando su atención en las nubes negras del cielo y los misteriosos relámpagos de color rojo.

- "...los necesitamos, pero antes dejénme presentarme. Mi nombre es Medusa" -

(***)

Cuadrante Sur. DigiMundo. Gran Desierto. 16:30 horas...

Pueda que en la realidad custodiada por Qinglongmon aun fuera de día, pero las leyes y los tiempos que gobernaban los Territorios de Zhuqiaomon eran muy diferentes. Era avanzada la noche y los efectos del mal desatado por GranDracmon, padre de los Siete Señores Demonio, fueron mucho más notorios.

Las energías malignas que emergían de cada grieta en la tierra invadían y consumían todo con ferocidad.

Kenta Kitagawa hacia turno de vigilancia junto con MarineAngemon, mientras Hirokazu reposaba cerca de la fogata que habían hecho tan sólo un par de horas. Guardromon dormiría al lado de su tamer, el tiempo que fuera necesario.

- "¿Cuándo las cosas terminaron así?" - Kenta se preguntaba con un ánimo decaído - "Vencimos a Daemon, pero..." - o al menos, eso era lo que Hirokazu había dicho.

No tenía ninguna idea de donde podría estar sus demás amigos: Takato se había marchado, Rika y los demás problemente estan perdidos en la destrozada ciudad de Shinjuku o en manos de una bruja maligna, curiosamente, con el rostro de su profesora de primaria. Por otro lado, Hirokazu y él tenían que ir en una misión de la cual casi no conocían nada.

- "Y el DigiMundo..." - bastaba con solo dar una mirada al paisaje.

Hasta la misma Tierra comenzaba a devorarse a si misma.

- "MarineAngemon" - llamó a su compañero digimon, el único que le estaba haciendo compañía en esos momentos - "Tengo un mal presentimiento de todo esto" -

- "Pipiripi" -

- "Solo me gustaría saber dónde estan todos, solo eso" -

-"Pipiripi" -

- "¡Oye! Yo no me estoy quejándo" - Kenta dijo indignado, entendiéndo el verdadero significado de las palabras dichas por MarineAngemon. Era la única persona que podía comprenderle.

- "Pipiripi" -

- "Sabes, tienes razón" - y, de un momento a otro, se calmó - "No obtendrémos nada bueno si nos desesperamos" -

Luego, MarineAngemon captó una sombra que se movía con la noche, por lo cual llamó la atención de su Tamer, jalándole de su camisa.

- "¿Qué sucede?" - Kenta preguntó, desconcertado.

MarineAngemon señaló el lugar donde había visto la sombra aparecer. Entonces, Kenta y su compañero se apartaron del lugar que habían elegido para acampar. A medida que se alejaban de la fogata, la oscuridad se hacía más intensa, tan intensa que ya ni pudieron notar su enorme mundo flotando en el cielo del reino digital.

De un momento a otro, MarineAngemon se tensó, cosa que Kenta notó de inmediato.

- "¿Qué pasa MarineAngemon?" - el chico con gafas preguntó.

Pero pronto lo sabría, cuando una fuerza extraña derrumbara a MarineAngemon en un abrir y cerrar de ojos.

- "¡MarineAngemon!" - Kenta exclamó preocupado, corriendo hacia donde se encontraba su compañero caído.

Y entonces, a unos pasos más al frente, halló al digimon que perpretó dicha acción. Lo último que vio antes de perder la consciencia fueron los ojos rojos del digimon de las tinieblas, los cuales brillaban como gemas del inframundo.


Hirokazu miró como Daemon, rey de los Demonios y Ángeles Caídos, mataba a cada uno de sus amigos, uno por uno, los cuales habían vencido en batalla. La primera víctima fue Henry, quien murió cargando a Terriermon mientras el Señor Demonio terminaba su existencia con una llamarada que emergió de su mano; luego, con la mirada de un asesino serial, atrapó a Rika con su mano izquierda, triturándole la cabeza a punta de fuerza bruta.

Los gritos que escuchó fueron horrendos, tanto así que se lanzó con ira reprimida hacia Daemon, sin embargo, le atravesó.

Eso significaba que estaba a condenado a ver como el Rey Demonio masacraba a quienes consideraba amigos cercanos. Ahora Daemon caminaba con lentitud hacia Ryo Akiyama, quien lo miraba con horror mientras intentaba liberarse, de forma desesperada, de un gran trozo de hormigon que lo mantenía prisionero.

- "No puedo ver esto" - Hirokazu pensó, por lo cual cerró sus ojos, sin intención de volverlos abrir.

Sin embargo, sus oidos pudieron captar el crugir de los huesos, siendo tan insoportable que abrió los ojos de golpe. Ya no pudo encontrar a Ryo más, en su lugar, estaba una gran cantidad de sangre, carne y huesos desparramados por todas partes; la acción había sido violenta, lo supo porque la túnica de Daemon estaba repleta del líquido vital que corre por las venas de los seres humanos.

Ahora solo quedaba uno.

Takato Matsuki, su amigo de infancia, quien estaba tirado a unos metros de los crueles actos. Su aspecto no era el más favorable, ya que llevaba consigo múltiples heridas en todo su cuerpo. El chico observaba a Daemon con una mezcla de rabia, miedo y tristeza; Hirokazu casi no fue capaz de soportarlo, Takato ya se encontraba, de por si, destruído.

- "Por favor, no" - Hirokazu deseó con todas sus fuerzas.

Lo que sucedió después se dio en cámara lenta.

Daemon levantaba a Takato, sujetando el cabello castaño que recién se había chamuscado.

Daemon atravesó el estómago del chico, causando que este botara una gran cantidad de sangre por la boca.

Daemon invocó sus llamas infernales, quemando el cuerpo de Takato desde adentro.

- "¡Detente!" -

Luego Hirokazu Shiota despertó de un terrible sueño.

- "Hirokazu, ¿estás bien?" - Guardromon preguntó ya que había sido levantado por el grito aterrado de su tamer.

- "Que bien. Solo fue un mal sueño, una pesadilla" - se dijo a si mismo, respirándo con alivio - "Estoy bien, Guardromon... solo tuve una pesadilla" -

El digimon máquina se mostró satisfecho, según las explicaciones que les solía decir los padres y amigos humanos de Hirokazu, era algo de lo cual no debía preocuparse tanto.

- "Es lógico que se trate de una pesadilla, después de todo yo vi cuando Takato venció a Daemon" - ahora se sentía tonto, aunque ese sueño le había parecido tan real.

Había quedado tan vívido en su cabeza - "No pienses en eso, no pienses en eso" -

Aunque las muertes de sus amigos hubiera sido ficticia, no dejaba de ser traumáticas y aterrantes. Buscó otra cosa en la cual mantener su atención, los buenos momentos, la misión que tenía que cumplir, la cual se la debía a Takato.

- "Takato..." - entonces recordó cuando este les salvó del Señor de los Demonios.

Cuando se convirtió en Gallantmon Crimson Mode sintió una paz profunda, el fin de los malos tiempos, como si la puerta hacia la felicidad estuviera a un sólo paso. En todos los sentidos Takato Matsuki se había transformado en un ángel, el cual desterraba a todo el mal.

- "Pero también tuviste que pagar un precio por ello" - Hirokazu pensó con lástima.

- "Hirokazu" - Guardromon habló, llamando su atención - "No veo a Kenta por ninguna parte" -

- "Ahora que lo dices, tampoco está MarineAngemon" - era cierto, ninguno de esos dos se encontraban - "¿Te parece si vamos a buscarlos?" -

El digimon máquina asintió y ambos se dispusieron a marcharse, sin embargo, sería una tarea difícil. El viento comenzaba a aparecer en medio del desierto carcomido por las fuerzas oscuras, por lo cual, cualquier huella que estuviera marcada en la arena se borraría al instante. No llevaban nada más que sus D-Ark y las ropas que traían puestas, no había modo de saber si Kenta y MarineAngemon se habían perdido o tan sólo habían dado una caminata, de la cual regresarían pronto. Además, su mundo ni las estrellas eran visibles, los cuales estaban siendo cubiertos por espesas nubes de color negro.

Un destello de luz, a parte del producido por la fogata, aparecía de vez en cuando con la presencia de rayos que caían en el paisaje.

- "¿Qué es eso?" - Guardromon señaló más adelante.

Y del lugar que su compañero mostraba, lentamente aparecía un digimon cubierto por las sombras. Del cual, primero surgiría su imponente silueta, seguida por un grupo de ojos que cubrían todo su cuerpo y, por último, el brillo maligno de dos espadas gemelas que surgían de sus brazos, los cuales parecían cabezas de Demonio.

- "¿Quién eres?" - Hirokazu preguntó, sin lugar a dudas intimidado, luego de no encontrar nada en su D-Ark.

Era la primera vez que encontraba un digimon similar a ese.

- "Ponte detrás de mi" - Guardromon dijo exhaltado - "Este digimon no viene con buenas intenciones" -

El guerrero corrupto, Duskmon, había llegado con la clara intención de cumplir con las órdenes de la bruja.

- "Soy el guardían de la oscuridad" - Duskmon respondió con una sonrisa, oculta bajo su máscara - "Humano, tu tendrás que venir conmigo" -

El poder destructivo desatado por los Señores Demonio llenaba todo con Tinieblas, el elemento natural del guerrero corrompido y, por lógica, que aumentaría sus fuerzas.

- "¡No vas a llevarte a Hirokazu a ninguna parte!" - Guardromon exclamó de forma protectora - "¡Granadas de Distracción!" -

Pero el ataque se reduce nada ante un movimiento de las hojas afiladas de Duskmon.

- "Se ve que es poderoso, rayos.." - Hirokazu pensó con angustia - "...¿Qué se supone que debo hacer? Guardromon no tiene el poder para vencerlo... y aun no tengo idea del paradero de Kenta" -

Maldijo su suerte, quizás MarineAngemon hubiera podido ayudar a combatirlo.

¿Por qué las cosas nunca le salían bien?

- "No, no puedo pensar de esa manera... Guardromon me necesita, Kenta me necesita, Takato, todos mis amigos..." - fue cuando se armó de valor, en ese justo instante apareció una carta azul en su mano, como por arte de magía.

- "Que bien, Guardromon finalmente va a poder digi-evolucionar" - Hirokazu pensó con alegría - "¡Guardromon! ¡Digi-Evoluciona!" -

El valor contra la adversidad: Emerge un nuevo ángel...

La convicción de Hirokazu logró que Guardromon tomara fuerzas que nunca antes había tenido, las suficientes para dar el paso siguiente. Ahora Guardromon había digi-evolucionado a la etapa Perfecta, volvía a ser Andromon, pero con más poderes que antes.

- "No importa quien seas, pero no voy a permitirte que le hagas daño a Hirokazu" - y con eso dicho, Andromon atacó al guerrero corrupto.

- "¡Espada Deslumbrante!" -

Duskmon vio a su nuevo rival con interés. - "Según la información de la señora Medusa, Guardromon no era capaz de digi-evolucionar... ¿Esto se debe a la ascendencía Divina?" -

Estaba dispuesto a medir sus poderes con su enemigo, por lo cual emplea sus hojas Demoniacas para bloquear la espada deslumbrante de Andromon. Pudo notar que le costó un poco.

- "Es mas poderoso que los digimon perfeccionados promedio" - a pesar de esto, no se encontraba impresionado - "Quiero ver que tal te va con uno de mis ataques" -

Entonces Duskmon se avalanza hacia Andromon, atacando con sus espadas en forma de cruz; en respuesta, Andromon usa su brazo metálico para bloquearlo, lo cual logra con dificultad.

- "¿Es la primera vez que estas en esa forma?" - el guerrero corrupto le preguntó.

- "Eso no te interesa" - Andromon respondió cortante. - "¿Cuál es tu interés en ver mis habilidades?" -

- "Es muy simple en realidad" - Duskmon dijo - "No eres tú quien me interesa sino tu compañero humano, el cual te da nuevas fuerzas para luchar. El pertenece a la estirpe de seres sagrados, los cuales mi ama desea" -

- "¿Quién es tu ama?" - Andromon preguntó, esta vez, más exhaltado.

- "No creo que estes en condiciones de exigirme nada, digimon androide, y ahora te mostraré por qué" -

Duskmon comenzó a dominar a Andromon en términos de fuerza, sin embargo, el digimon androide resistía. Mientras ambos digimon reñían, el digimon oscuro disparó un rayo de energía del ojo que tenía puesto en el pecho de la armadura, el cual derribó a Andromon.

- "¡Andromon!" - Hirokazu exclamó al ver el golpe que el enemigo había propinado - "Vamos, tu puedes hacerlo; hay personas que dependen de nosotros" -

Andromon volvió a levantarse, animado por las palabras de su Tamer, y luego corrió hacia Duskmon para volver a enfrentarlo. Comenzó a usar su brazo metálico como una espada, la cual usaba para golpear de forma repetitiva al digimon oscuro; este bloqueaba cada movimiento del digimon androide, pero empezaba a notar que Andromon, a medida que peleaba, ganaba más experiencia.

Duskmon debía ser más rápido a cada paso.

- "Nada mal" - de un manotazo, el guerrero corrupto logra apartar a Andromon de si - "Vamos a ver como se enfrenta a mi velocidad" -

Duskmon se movió como el rayo y bajo el cobijo de la oscuridad, Andromon no pudo defenderse a tiempo, para entonces ya había sido herido de gravedad por las dos espadas gemelas del hombre Demonio.

- "¡Andromon!" - Hirokazu volvió a llamarlo, preocupado - "¿Estas bien?" -

Sin embargo, esta vez no le contestó.

- "¿Qué le hiciste?" - por lo cual preguntó, furioso, al guerrero de la oscuridad.

- "Solo le di una pequeña muestra de mi verdadero poder" - Duskmon contestó, haciendo caso omiso a la actitud que Hirokazu había usado - "Es su culpa por ser demasiado débil, dentro de muy poco sus datos se desintegrarán" -

- "¡Es mentira!" - Hirokazu exclamó - "mi Andromon no puede ser derrotado tan fácilmente..." -

- "¿Eso crees en verdad?" - Duskmon le cuestionó con tal severidad que el muchacho guardó silencio - "La fuerza de los digimon que acompañan a los humanos vienen de los humanos mismos, el hecho de que no me costara ningún trabajo derrotarlo significa que tu alma es muy débil... ¿De verdad eres uno de los Diez Ángeles que la señora Medusa necesita?" -

- "Medusa. Otra vez esa mujer" - Hirokazu pensó con desagrado. ¿Hasta cuándo dejaría de causar problemas?

- "Al parecer, ni siquiera voy a necesitar usar mi bolsa de seguros" -

- "¿bolsa de seguros?" - Hirokazu repitió con voz quebradiza, no le gustaba para nada hacia donde se dirigia la conversación - "¿A qué te refieres?" -

El guerrero corrupto le mostró a que se refería. De alguna forma, convocó una campo de energía esférica y, dentro de esta, apareció Kenta Kitagawa y MarineAngemon inconscientes.

- "Los iba a usar como moneda de cambio, si, por alguna razón, tu llegaras a superar mis poderes" -

- "Eres un cobarde" - Hirokazu contestó con odio, producto de la impotencia que sentía en esos momentos.

- "Solo sigo órdenes... la Señora Medusa dijo que usara todos los trucos y trampas necesarios para llevarte hasta ella" -

Otra vez estaba sucediendo lo mismo en la batalla de Daemon, otra vez no iba a hacer capaz de defender a sus seres queridos, otra vez se iba a convertir en una carga. Toda su valentía se redujo a nada al ver que Kenta era capturado, sin quererlo, proyectó la imagen de Daemon sobre el guerrero de la oscuridad y la imagen de Takato, muriendo en sus brazos, en Kenta y MarineAngemon.

Entonces sintió miedo, no como el que ChaosGallantmon ejercía en su presencia, sino uno debido a la impotencia, la inutilidad de poder hacer algo.

- "¿Qué pasa?¿No tienes nada que decir?" - Duskmon preguntó, quizás con algo de decepción - "Pensé que sería diferente" -

Como todos los enemigos que enfrentó en el pasado, Hirokazu también cayó presa del miedo ante el poder de las Tinieblas.

- "De todas formas debo llevarte con la señora Medusa" - sin embargo, pasó algo que Duskmon no esperaba. Andromon, por si mismo, se había levantado de nuevo para defender a su tamer.

- "¡Misiles Destructores!" - el digimon androide exclamó, usando todas sus energías y en su último ataque.

Como Duskmon se encontraba distraido, recibió el ataque de lleno. Pero todo resultó en un esfuerzo inútil, ya que Duskmon salió ileso de ese movimiento y, con una velocidad sobrehumana, se dispuso a terminar con Andromon, acabándolo con un solo golpe. Para Hirokazu, ver morir a su digimon frente a sus ojos fue lo mismo que el digimon oscuro le enterrara una de sus espadas en su corazón.

Duskmon fue testigo como el cuerpo del chico caía en el suelo, todo con su indeferente mirada.

(***)

- "Eres un inútil, ni siquiera pudiste salvar a compañero digimon" - delante de él, apareció Rika Nonaka, la cual había hablado con esas frías palabras.

- "Me sorprende que tengas un digimon, no sabes como criarlo... no sabes como ser un Tamer, sinceramente creo que no sirves para esto" - Henry Wong dijo poco después, apareciendo a su espalda.

- "Tu no tienes talento como Tamer. Tal vez si dejaras de actuar como un fanboy y te hubieras dedicado a criar a tu digimon de la forma más correcta, ahora no estariamos en este problema" - luego escuchó la voz de Ryo.

Quienes había considerado sus amigos ahora se encontraban diciéndole cruéles comentarios, pero ya no tenía las fuerzas para defenderse.

- "Tienen razón, lo único que hago es desperdiciar el tiempo" - Hirokazu pensó - "Kenta esta capturado, Ryo y los muchachos desaparecidos, la ciudad de Shinjuku en ruinas... todo por no ser más fuerte. Soy muy débil, es por eso que estoy sólo" -

- "¿Quién dijo que estabas sólo?" - sin embargo, su modo depresivo se vio interrumpido cuando escuchó una voz familiar.

Por primera vez enfocó sus ojos en el ambiente, dándose cuenta que se encontraba en una zona vacía de color blanco, en toda su extensión. Lo único que sería relevante era una gran puerta de Piedra y la persona, dueña de la voz que había escuchado hace unos momentos.

- "Takato..." -

- "De verdad, tienes que disculparme" - le dijo este - "Lamento eso de él" -

Hirokazu observó a las figuras de Rika, Henry y Ryo, las cuales se deformaron en una sombra siniestra que, posteriormente, se transformó en el doble de Takato; aquel que aparentaba ser humano, de cabello negro como la noche, ojos rojos y dientes de tiburón.

- "Solo estaba diciéndole la verdad" - habló el doble oscuro con una voz aterradora, pronto Hirokazu se dió cuenta que se trataba de la misma escencía que creo a ChaosGallantmon.

- "¿Puedes callarte?" - Takato preguntó irritado - "vete a molestar a otra parte, aun no es momento" -

- "Como quieras" - el Takato oscuro simplemente se encogió de hombros y se marchó a otro lado, Hirokazu no lo volvería a ver sino mucho más adelante.

- "Ese era..." -

- "Asi es" - Adán* le respondió, cortándole lo que pensaba decir - "Es una manifestación oscura de mi alma... pero no debes preocuparte por él, en estos momentos no puede hacer nada más que molestar" -

Hirokazu, dejándo de lado la extraña escena, miró al suelo decaido - "He fallado, Takato... soy un inútil" -

- "¡No digas eso!" - el aludido exclamó, con el suficiente enojo para hacer que el otro callara - "No voy a permitir que sigas autocompadeciéndote... todavía no has perdido" -

- "Pero, Guardromon..." - Hirokazu no pudo terminar la frase, recordándo lo que le había pasado a su digimon camarada.

En ese momento, la expresión de Takato se suavizó.

- "Ojala existiera un modo más fácil para esto" - comentó - "Escuchame bien... ¿Acaso Guardromon quería verte tan derrotado? Aunque no este vivo, el querría que lucharas para proteger a quienes aun pueden ser salvados" -

Hirokazu, ante estas palabras, recordó los momentos que Takato se enfrentó a Daemon, aun sin su compañero digimon. Pero no lo hizo sin él, según Takato, Guilmon estaba con él; al menos eso le dijo al Señor Demonio antes de que Gallantmon Crimson Mode le atravesara con su lanza.

- "Lo entiendes, ¿verdad?" -

Por supuesto que asi era, había personas que dependían de él de todas formas.

- "Estoy listo" -

(***)

Kenta despertó lentamente, después de estar sumido en la inconsciencia después de encontrarse con un digimon desconocido. No pudo obtener una visión clara del mundo al instante, primero debiendo superar un fuerte dolor de cabeza, para ese momento ya había enfocado sus ojos, los cuales le mostrarían de forma clara dónde estaba y que estaba sucediendo.

MarineAngemon estaba con él, aun dormido, y luego de saber que se encontraba encerrado en una especie de campo de energía, halló con la mirada al digimon de antes, el espectro oscuro que le había secuestrado y otro digimon, imponente, más.

- "Dynasmon, un caballero sagrado en su última etapa. Aquel que es caballero de lealtad incuestionable. Sus ataques son los dragones del caos y la Llamarada de la Muerte, la cual ni siquiera es capaz de controlar" - Kenta entonces recitó la información que había buscado.

Justo, en ese momento, el chico no pudo hacer más que cuestionarse.

¿Qué cosa iba a pasar ahora?

(***)

- "Liberalo... ¡ahora!" - Dynasmon exclamó con autoridad, refiriéndose a Kenta.

- "Lo siento, pero no podrá hacer así" - sin embargo, el guerrero corrupto se niega - "Veo que has cambiado, muchacho... tanto que adoptáste la forma de un Caballero Real" -

- "¿Caballero Real?" - Dynasmon se pregunta en ese mismo instante.

- "Yo soy Duskmon, el guerrero de las Tinieblas. Ahora mismo el DigiMundo esta siendo invadido por ese mismo poder, lo cual eleva mis poderes más allá de la imaginación... Aunque seas un Caballero Sagrado no me dejaré vencer tan fácilmente" - ahora mismo, Duskmon lanza un reto hacia Dynasmon - "Aun así, ¿Crees que podrás ganarme? De ser así, hagamos una pequeña apuesta" -

- "¿A qué te refieres?" - Dynasmon le pregunta con desconfianza.

- "Liberaré a tu amigo solo si puedes derrotarme, en cambio, si fracasas, lo mataré frente a tus ojos y, de igual forma, te llevaré con la señora Medusa" -

- "¡Eso no pasará!" - el caballero digimon exclamó.

- "Bien, entonces tu deber será destruirme" -

Entonces Duskmon desefundó sus espadas color escarlata, listo y en pose de batalla.

Dynasmon sabía que tenía que luchar para salvar a Kenta, pero esta vez, se encontraba seguro que derrotaría al digimon oscuro.

(***)

- "Escucha. He estado observando a ese digimon que te atacó reciéntemente y..." -

- "¿Y?" - Hirokazu le pregunta, interrumpiéndole.

- "Y descubrí que no es de esta dimensión. Es por eso que nuestros D-Arks no pueden identificar su identidad" -

Hirokazu comienza a comprender, aunque una cosa no le queda clara.

- "¿Qué es eso de otra dimensión?" -

- "¿Crees que tenemos tiempo para eso?" -

- "Pues comienza a explicarlo desde ya, y esperó que seas claro. No cuando intentas, en vano, ayudarme con las tareas de matemáticas" -

Takato suspira en ese momento, realmente, es más fácil luchar contra miles de Daemon que intentar ser el tutor de una materia tan compleja, como las matemáticas, de alguien que se distrae con mucha facilidad.

- "De acuerdo. No podrías entenderlo porque no conoces nada de Física, así que seré lo más general posible... en el momento de la creación, lo que se llama Big Bang, se originó no uno sino muchos Universos, cuyos sucesos reinantes son consecuencia de eventos que son de naturaleza probabilistica; no es algo que se pueda predecir.."

"Por lo tanto hay tantos Universos como maneras en que Adolf Hittler pudo morir, por ejemplo. Cada acción hecha determina nuestra realidad, como otras acciones determinan realidades alternativas muy distintas. Ese digimon provino de un DigiMundo muy diferente al que todos conocemos, tiene algunas similitudes, pero a la larga, pertenece a otro espacio y otro tiempo... Es cierto que, en ciertas ocasiones, eventos de una realidad afecte los de otra... incluso existen mundos que conectan dimensiones distintas.

Ahora, el digimon de las Tinieblas esta sirviendo a la bruja"

Hirokazu lo recordó, el guerrero oscuro justamente lo había dicho.

- "En otras palabras, la bruja pertence a otra dimensión... es esa la razón por la cual no se nada de ella. Ni la puerta de la verdad dice que acontece en otros Universos, con exactitud.." -

- "Toda tu charla estuvo interesante, pero.. ¿Cómo lo derroto?" -

- "Usa su elemento opuesto..." -

(***)

Duskmon y Dynasmon comenzaron a atacarse, uno a otro, a una gran velocidad.

El primero usaba sus espadas gemelas con gran destreza, usando la fuerza impulsora que las energías malignas le proporcionaban, mientras que el Caballero Real las bloqueaba con las mangas de sus brazos con algo de dificultad, sin embargo, soportaba el poder de Duskmon sin mayores problemas.

En un momento dado, Dynasmon logró agarrar una de las espadas del guerrero corrupto, deteniéndole.

- "¡Dragones del Caos!" - entonces acumuló energía en la gema que guardaba en su mano libre, disparándo un haz de energía roja y derribando a su enemigo.

Duskmon, luego de caer con dureza al suelo, quedó sorprendido por los nuevos poderes de su adversario. Era la primera vez que alguien lograba arrojarlo al suelo.

- "Nada mal" - comentó, preparándo su segundo movimiento - "¡Fantásma de la Noche!" -

Antes de disparar, usó la oscuridad del ambiente para desvanecerse de la vista del caballero. Este, al no poder detectarlo, no supo que Duskmon se encontraba detrás suyo hasta que fue demasiado tarde, hasta que desató una gran cantidad de energía proveniente de los ojos marcados en su armadura. Dynasmon resultó siendo arrojado, por esa misma energía, de cara contra el suelo.

- "Quédate quieto" -

Entonces Duskmon atacó, aun con Dynasmon en el suelo, con una de sus espadas.

Pareciera que estuviera a punto de apuñalarlo, sin embargo, Dynasmon se levantó rápidamente y, de nuevo, le bloqueó con una de sus mangas en sus brazos. De forma consecuente, Dynasmon le apartó con una pronunciada patada, dejándo el espacio suficiente para otra técnica de fuego.

- "¡Dragones del Caos!" -

Esta vez fueron desencadenados dos haces de energía, uno rojo y otro azul, que golpearon a Duskmon mientras tomaban la forma de una espiral.

- "¡Eso es!" - Dynasmon pensó con júbilo - "...seguro que con eso ya le gané" -

Sin embargo, las cosas nunca fueron tan simples, y eso lo demostraría Duskmon, quien salió más o menos ileso de aquella explosión producida por el Caballero Real. Claro, su cuerpo presentó algunas heridas de consideración mas la oscuridad reinante le dio las fuerzas necesarias para resistir.

- "Aun eres un novato, muchacho" - Duskmon comenzó con un monólogo - "entre los Caballeros, se supone que Dynasmon es uno de los más poderosos, a pesar de ello, tu nivel aun esta muy por debajo de lo que dicta la Leyenda. Pero bueno, aun es sorprendente que hallas logrado dañarme... supongo que llegó la hora de mostrarte mi verdadero poder" -

Si bien recordaba, el guerrero de la oscuridad poseía tanto el espíritu humano como el bestial, el de poderes más devastadores. Por razones obvias, había mantenido a la bestia encerrada pero, por el éxito de su misión, consideró que el momento oportuno para romper las cadenas había llegado. Dynasmon casi podía detectar como el guerrero corrupto sonreía bajo su máscara, una sonrisa enfermiza que no inauguraba nada bueno.

Si bien recordaba, el guerrero de la oscuridad poseía tanto el espíritu humano como el bestial, el de poderes más devastadores. Por razones obvias, había mantenido a la bestia encerrada pero, por el éxito de su misión, consideró que el momento oportuno para romper las cadenas había llegado. Dynasmon casi podía detectar como el guerrero corrupto sonreía bajo su máscara, una sonrisa enfermiza que no inauguraba nada bueno.

Entonces el caballero sagrado notó un resplandor maligno emergiendo del cuerpo de Duskmon y, de inmediato, supo que estaba ocurriendo - "¡Esta digi-evolucionando!" -

La forma del guerrero de las Tinieblas había cambiado, perdiendo cualquier vestigio de forma humana; si le preguntaban a Hirokazu, o Dynasmon en este caso, ahora su enemigo parecía una gigantesca ave esquelética con tres ojos en la cabeza.

- "Mi nombre es Velgemon" - anunció con una voz grave, monstruosa, y no demoró en alzar vuelo - "¡Maestro de la Oscuridad!" -

Y tampoco demoró en atacar, lanzándo un rayo de energía desde el ojo que la monstruosa ave llevaba en la frente. Dynasmon decidió enfrentar el ataque del enemigo, descubiréndo muy pronto que se trataba de un error; la técnica de Velgemon era muy poderosa, demasiado poderosa, para alguién que apenas se acostumbraba a manejar el poder de un digimon Mega-Nivel.

Dynasmon terminó siendo arrojado al suelo con fuerza, tanta que hizo que todos sus músculos se contrajieran de dolor.

- "Eso dolió" - pensó en lo obvio, pero solo tuvo tiempo de eso, de pensar.

Velgemon ya lo tenía cercado y listo para acabarlo con su técnica más poderosa. Dynasmon tuvo un mal presentimiento, intentó escapar de lo que pronto se avecinaría, sin embargo, Velgemon ya había terminado de dibujar un círculo a su alrededor, usando una de sus alas como un cincel - Zona Cero -

Entonces se formó una semi-esfera que encerró por completo a Dynasmon, la cual pareció formar un rostro con una sonrisa macabra. Dynasmon gritó de un terrible dolor y Velgemon comenzó a regocijarse en su posible victoria, lo único que sabía, era que había vencido a un Caballero Real.


- "No puedo perder, este no puede ser el final" - Hirokazu pensó, mientras intentaba resistir la furia de la Zona Cero de Velgemon.

Recordó sus últimos momentos en su corta visita en el Portal de la Verdad, lo que se encontraba dentro de ella, los conocimientos que aun no había podido digerir de forma apropiada, las palabras de aliento de un amigo, su mentor. No dejaría que todo eso fuera en vano, sus amigos le necesitaban después de todo. Era el único capaz de poder hacer algo en esos momentos.

Ahora era consciente de lo que pronto vendría, tenían que estar los diez juntos y esa era razón más que suficiente para no dejarse vencer.

Dynasmon explotó en llamas intensas, lo cual hizo que la técnica de Velegemon se hiciera escombros.


El demonio sobrevolaba la zona, contento por lo que había hecho, sin embargo, una fuente luz intensa comenzó a originarse en el interior de la Zona Cero, la cual se redujo a nada luego de un tiempo determinado.

Apenas su técnica más poderosa se hubiera desvanecido, la fuente de luz se hizo imparable, cegándole en el acto y quemándo su piel sin piedad; de pronto, toda oscuridad que había estado apoyándole en la batalla ahora no estaba, casi todos sus poderes habían desaparecido, impidiéndo si quiera que Velgemon pudiera moverse.

- "¡Este es el final!" - Dynasmon dijo exhaltado, apareciéndo de aquella luz que resultó ser producida por llamas de color blanco. Y, usándo todas sus fuerzas, propino un golpe con un puño originario de su mano izquierda, directo en el rostro de la ave monstruosa. Fue un golpe de tal magnitud, que el propio cuerpo de Velgemon comenzó a agrietarse.

La batalla finalizó con un crugido y una enorme explosión en la zona, a la distancia, se notó como una resplandor brillante que llenó, momentáneamente, al DigiMundo moribundo con vida.


Fin del Capitulo.