¡Hola! Muchas gracias a todos los que siguen mi fic, aquí les estoy subiendo el cuarto capítulo.
Este capítulo está especialmente dedicado a quienes se dieron el tiempo de leer mi fic y por supuesto a aquellos que me dejaron reviews: axter, kag–sesshy–inu, XtinaOdss, jos, Crystal Butterfly 92, Yuuki–chan18 (Hola amigaaa!) y a hekate… ¡Gracias! ^^
¡Espero que les guste! ¡Cuídense!
~ Cindy Elric ~
Cuarta Melodía: Secreto
–¿Y bien?
–Pierdes tu tiempo, no te diré nada.
–Pero debes explicarme qué está pasando aquí.
–No está pasando nada.
–Claro que sí, todo esto es muy extraño y tiene que ver contigo, además yo estoy involucrada así que…
–Escucha bien que no lo voy a repetir –gruñe entre dientes mientras oscurece su mirada, intentando intimidar a la mujer que se mantiene firme frente a él, ¿por qué demonios no le temía? ¿De dónde es que salía tanta confianza y valor?–. No voy a darte explicaciones, no tengo ninguna razón para explicarle algo a una humana y si te preocupa lo que ese maldito dijo es tu problema, no mío –sin decir nada más le da la espalda empezando a caminar.
–¿Cómo que…? ¡Sesshoumaru no te vayas! ¡¿A caso no me escuchaste?! –Se apresura a seguir al otro tratando de no perderlo aunque nota que el demonio no aumenta la velocidad–. No te dejaré en paz hasta que respondas mis preguntas, ¡Sesshoumaru!
–¡Lárgate!
–¡Dime qué está pasando! –Insiste aumentando la velocidad de sus pasos–. Si tan sólo me dijeras lo que pasa podría regresar, pero no, como siempre te quedas callado tú… –salta una rama–. ¡S-Sesshoumaru! ¿De qué tienes tanto miedo? ¿Por qué huyes como si…?
¿Miedo? ¿Huir?
El demonio detuvo sus pasos ante esas palabras, esa humana estaba tentando su suerte, ¿cómo se atreve a hablarle así? A él, Sesshoumaru, un poderoso demonio que es respetado y temido por todos… por todos menos esa mujer que ni siquiera retrocedió cuando lo vio voltear hacia ella, ¿por qué? ¿Por qué actuaba de esa forma? ¿Tan valiente era? ¿Tan estúpida?
–Yo no huyo.
Fue un gruñido cargado de odio, de rencor y aun así la mujer frente a él ni se inmutó, sino que seguía ahí mirándolo en silencio, desafiándolo con esos grandes ojos brillantes de coraje.
–Entonces habla y demuéstralo.
Si había algo que le molestara más los ojos de la mujer era esa esa voz que ni siquiera titubeaba en retarlo, tan insolente, tan descarada, le hacía desea desgarrarle la garganta para callarla de una vez… claro, esa era la solución, sólo bastaba una suave presión en su cuello y esas insolentes palabras se ahogarían junto a su dueña.
Tan fácil.
Tan rápido.
Sesshoumaru estiró su brazo a la altura del cuello de la morena, acercándose lentamente sintiendo como sus garras rozaban la delicada piel y cuando notó que la mujer se estremecía al tacto no pudo contener la sonrisa en sus labios, paralizando entonces su mano y su respiración… ¿por qué estaba sonriendo? ¿Qué era tan gracioso? Nada, nada era gracioso, él no sonreía por diversión, nunca, entonces… entonces esa sonrisa era… ¿satisfacción? Con su ceño fuertemente pronunciado bajó su mano clavando la mirada en el suelo, tratando de encontrar una explicación razonable para aquella sonrisa, una explicación razonable por la que esa mujer sigue respirando.
Kagome por su parte no sabía qué pensar, sabía que Sesshoumaru planeaba algo alzando su brazo de esa forma hacia ella pero… ¿qué? Además de que el hecho de que se detuviera de esa forma tan abrupta hacía todo aún más confuso.
El silencio envolvió el momento, confundiéndolos a ambos porque ninguno de los dos podía encontrar la explicación de lo que acababa de pasar, de lo que se supone iba a pasar, porque la chica no sabía qué era lo que el youkay planeaba mientras que el youkay… el youkay no podía con todos los pensamientos que inundaban su cabeza.
–¡Pero que escena tan linda!
Esa exclamación hizo saltar a la chica que volteó encontrándose con la divertida sonrisa de Kazuya.
–¿Q-Qué…?
–Creí haberte dicho que te largaras –Cuestiona mirándolo con sincero odio, por alguna estúpida razón no había podido estrangular a la humana pero nada le impediría asesinar al bastardo que lo estaba molestando.
–Yo sólo pasaba por aquí cuando vi una escena tan romántica que me tuve que quedar, pero al ver que no hacían nada pues me aburrí –se encoge de hombros.
–Escena… ¿romántica? –Siente como sus mejillas enrojecen mirando de reojo al youkay que seguía mirando con odio puro al otro.
–No digas estupideces.
–¿Estupideces? ¡Pero es verdad! Tú acabas de acariciarle el cuello o… no me digas que pensabas estrangular a esta hermosa joven.
Sesshoumaru frunció aún más su ceño al verse descubierto, aunque lo que más le molestaba era que efectivamente todo había quedado en una simple caricia.
La sacerdotisa miró un tanto asustada al youkay, ¿en verdad había tratado de estrangularla? Pues si no era así la única explicación era lo que les había dicho Kazuya, pero… ¿una caricia…? No, eso era imposible.
–No es de tu incumbencia –gruñe–, lárgate de una vez.
–Dígame señorita, ¿el príncipe le ha explicado el significado de la canción?
–¡Cierto! –Exclama al recordarlo, volteando a mirar al demonio junto a ella–. Sesshoumaru, habla de una vez y aclara ese tema.
Ahora sí que iba a matarlo, por una extraña razón la humana se había olvidado del tema y por fin lo iba a dejar tranquilo, pero no, él entrometido tenía que abrir la boca para darle más problemas de los que ya le había dado.
–Si él no desea hablar yo puedo descubrir el tan expectante secreto –ve como Sesshoumaru lo mira con odio, pero como ya estaba más que acostumbrado a aquella mirada no le tomó mayor importancia–. ¿Qué dice señorita?
–Tú… –Lo jura, ahora sí que lo mata.
–Habla Kazuya, si Sesshoumaru se atreve a hacer algo para que no hables yo me encargaré de detenerlo.
Ambos se quedaron en silencio ante las palabras de la sacerdotisa, ella, una humana que evidentemente es más débil que Sesshoumaru se estaba atreviendo a desafiarlo.
Kazuya sonrió entretenido mientras que Sesshoumaru no podía estar más furioso, las palabras de la itako además de la descarada burla del demonio hacía que la minúscula paciencia que tenía se agotara.
–Bueno, antes de que el príncipe me asesine mejor comienzo… como supongo que usted sabe, Sesshoumaru es el príncipe del oeste e hijo del gran demonio Inutaisho con la señora Irasue, la demonio más poderosa, y por qué no decirlo, la más hermosa que ha existido.
Kagome escuchaba atenta cada palabra de Kazuya mientras que Sesshoumaru sólo suspiró con resignación, fácilmente podría asesinarlo pero entonces su madre lo fastidiaría toda la vida y matarla a ella sería algo fastidiosamente más difícil, además de que todo aquello parecía inevitable, por cómo estaban las cosas esa humana iba a enterarse de una u otra forma del maldito castigo que le estaban imponiendo.
–No creo que lo sepas –continúa–, pero dentro de una semana se llevará a cabo un eclipse de Luna.
–¿El eclipse de Luna Llena?
–Veo que lo conoces –sonríe–, pues ese eclipse marcará el combate que decidirá el futuro de Sesshoumaru.
–¿Combate? ¿Futuro? ¿A qué te refieres?
–La señora Irasue, desde el momento que nació su hijo, determinó que el eclipse de Luna Llena marcaría el comienzo del reinado del príncipe, tomando el lugar de su padre obteniendo entonces todo su poder y territorio.
–Ya veo… –mira de reojo a Sesshoumaru que no parecía muy feliz con lo que Kazuya estaba diciendo–. Pero… ¿qué tiene que ver eso conmigo?
–Pues para que un demonio herede un territorio tan extenso existen unos pequeños requisitos.
–¿Y cuáles son?
–Es suficiente –interfiere–, no necesita saber nada más.
–¿Por qué? Si estamos llegando a la parte más interesante.
–¿Cuáles son los requisitos Kazuya?
–No te atrevas a seguir –advierte haciendo que sus garras se alarguen en un intento de intimidación.
–No te pongas así, ¿es que acaso no estabas de acuerdo con que se lo dijera?
–Yo jamás estuve de acuerdo con que hablaras.
–Kazuya, habla.
–Te lo advierto por última vez –mira fijamente al demonio que tenía enfrente–, si dices una palabra más…
–¡Habla de una vez!¡¿Cuáles son los requisitos y qué tiene que ver todo esto conmigo?! –Estaba molesta, completamente furiosa porque odiaba que le ocultaran secretos, estaba tan cansada de ellos, de los secretos y las mentiras, sobre todo de las mentiras.
Sesshoumaru la miró en silencio, es verdad, se había resignado a que se supiera la verdad pero no podía soportarlo aún, era algo imposible de tolerar, además… que la involucrara a ella…
–Lo siento mucho –vuelve a hablar en tono de voz conciliador–, pero por respeto al príncipe cumpliré su deseo de mantener el silencio, aunque también te prometí a ti revelarte la verdad… pero qué complicación más grande… –suspira profundamente–. De acuerdo, sólo te daré una pista para que lo pienses por ti misma y esa es… que uno de los requisitos, el más importante y que te involucra tiene que ver con el AMOR –y tras una amplia sonrisa vuelve a desaparecer sin previo aviso.
Continuará…
