Digimon Exodo


Capitulo VI: "La Dama de la Lujuria"


Cuadrante Sur. DigiMundo. Gran Desierto... 15:45 horas...

La oscuridad eventualmente regresarí, el resplandor producido por el ataque de Dynasmon se apagó y, con ello, Kenta Kitagawa y su socio, MarineAngemon, finalmente iban a ser liberados con la significativa derrota de Duskmon, o Velgemon.

Hubo algo que el digimon Tipo Santo Caballero no se esperó que sucediera, en el momento que el guerrero de las Tinieblas fuera vencido, vio la imagen de un niño, un humano, materializarse frente a frente. Al tiempo, surgieron dos reliquias a su lado, las cuales le recordaron las formas de Duskmon y Velgemon, y, como ellos, ambos objetos estaban contaminados por poderes malignos que parecían tener aprisionado al chico.

Dynasmon supo que hacer en ese momento, era más que claro que debía purificar el mal que imperaba. Además, como Takato le había mostrado, era uno de los diez arcángeles que pronto se levantarán en la batalla final. Sus manos se llenaron con llamas de color blanco, entonces, decidido a acabar esta batalla, sabiendo que si no lo hacía el poder corrupto volvería de nuevo, tomó ambos objetos del mal. El efecto al tacto fue instantáneo.

- "Estan cambiando" - pensó con asombro.

La forma de las reliquias se habían transformado, sentía que el poder de la oscuridad seguía reinante, sin embargo, toda sensación de maldad se había alejado. Aquellas fuerzas malignas que habían estado controlado a ese extraño joven, ahora en sus brazos, ya no existían más. Había puesto fin a la batalla, lo cual le llenó de una felicidad que no había sentido desde la batalla contra Daemon, el Señor de los Demonios.

(***)

- "Un cambio interesante de hechos" - Lilithmon pensó, espiándo, como es habitual en ella, la batalla que había acontecido entre Dynasmon y Duskmon, al parecer, a través de su espejo mágico de mano.

Se encontraba en la fortaleza de GranDracmon, ubicada en el corazón del Área Oscura, tomando un pequeño descanso antes de salir a trabajar. Entre todos los Señores Demonio, Lilithmon era la única que podía pasar desapercibida por los enemigos, lo cual facilitaba mucho su tarea del espionaje y cosas como crear inconformidades entre los pueblos, los cuales terminaban desencadenando guerras para muy placer suyo.

- "Lilithmon, ¿Aun sigues por aquí?" - Barbamon llegó por uno de los corredores, sosteniéndo un libro abierto; todo indicaba que se encontraba en una lectura e iba por la mitad, a juzgar por la separación que había hecho entre las páginas.

- "Solo espiaba a los de la superficie" - la Señora Demonio contestó - "Otro de ellos apareció, como el anterior optó por tomar la forma de uno de los Caballeros de la Realeza" -

- "¿Los antiguos sirvientes de Yggdrasil?" -

Lilithmon asintió - "¿Qué piensa hacer nuestro Padre? Puede que Yggdrasil haya hecho un pacto con esos dioses para derrocarnos aunque, con lo que hemos desatado en el DigiMundo, no esperaría menos" -

Barbamon se sumergió en una profunda reflexión, lo que le había espuesto Lilithmon resultaba muy interesante; le recordaba los tiempos milenarios, cuando los primeros Señores de los Demonios amenazaron al DigiMundo y los Caballeros Reales, los primeros, aparecían para detenerlos en nombre de la justicia y demás conceptos que, a su parecer, resultaban hipócritas.

- "De nuestro Padre, se ha encerrado en su recamara y pidió que nadie le molestase" - de pronto recordó lo que GranDracmon les había dicho, a él y Lucemon; entonces, ninguno de los dos conocía porque la razón.

- "De pronto debe estar enfocando sus enegías en el proyecto" - Lilithmon comentó distraidamente - "...de ser así, todo lo demás depende de nosotros" -

- "Por eso te preguntaba, ¿Qué demonios haces todavía por acá? ¿No tienes a unas molestias que deshacerte?" -

- "Esa mujer, ¿verdad?" -

Barbamon concordó con ella. - "Esa tal Medusa puede arruinar todo lo que hemos logrado, es prioridad que te deshagas de ella... " - añadiéndo con una sonrisa maliciosa - "... y de todo aquel que se atreva a cruzarse en nuestro camino" -

- "Querido Barbamon" - Lilithmon contestó de la misma forma - "Por supuesto, de hecho, ya estaba saliendo" -

Entre los dos ya no había más que decir, por lo cual, la Señora Demonio se dispuso a salir, en la forma de una bandada de murciélagos.

Barbamon nunca antes había visto a su hermana demonio tan emocionada por un encargo, claro, Lilithmon disfrutaba en demasía la anarquía y la corrupción en gran escala. Sin embargo, ahora estaba más... como decirlo, animada; podría adivinar de que se trataba y por ello había aprendido a no interferir mucho en sus asuntos. Lo que pronto se produciría era una pelea entre mujeres, entre las pocas cosas que podía estar de acuerdo con Lucemon, muy aterradora; su deber, como hombres, era mantenerse alejados.

- "...Dios las hace y ellas se juntan para arrancarse la piel de sus rostros con sus garras de felino..." -

(***)

Cuadrante Este. DigiMundo. 16:00 horas...

El plan de Medusa estaba marchándo a la perfección, ganarse la confianza de esos niños ignorantes y sus digimon, no más listos, resultó mucho más fácil de lo que esperaba. Ahora se encontraban siguiéndola en las profundidades de la selva, donde la niebla era espesa y bloqueaba los efectos visuales de la maldición de GranDracmon en el DigiMundo.

- "Si es cierto lo que vi hace poco, entonces ha este mundo le falta muy poco" - lo que quería decir que ya estaba en su tiempo límite para desarrollar su plan - "...pero ahora estoy un paso adelante de esos idiotas" -

- "Señora Medusa" - la chica, llamada Kari Kamiya, interrumpió sus pensamientos al llamar su atención.

Según parecía ver, Kari estaba nerviosa y, posando su mirada sobre los otros niños, descubrió que los demás también tenían la misma sensación. ¿Qué podría estar pasando? ¿Acaso habían comenzado a dudar? Si ese fuera el caso, ¿sería conveniente seguir con su fachada?.. o simplemente convertirlos en zombis sin cerebro, como había hecho con esos niños, y guardarlos para cuando el momento apropiado llegase. Sin embargo, Medusa sabía que tampoco era conveniente actuar tan precipitadamente, ello había sido causa de su derrota hace tiempo.

- "Asi que... qué será" - la bruja pensó con cautela mientras mantenía la mirada sobre la muchacha.

- "... todos nosotros queríamos preguntarte... bueno, no pareces un digimon... pensaba que, tal vez, mientras podrías contarnos de ti misma mientras caminamos hacia esas ruinas" -

Medusa suspiró mentalmente. - "Con que era solo eso..." - Era algo que fácilmente podía solucionar, sin llegar a usar medidas extremas como las que consideró hace poco.

- "Bueno, desde que Gennai desapareció, quedó un gran vacío ya que el guardían digital cumplía con diversas funciones..." - los chicos asentían mientras Medusa continuaba con su explicación, improvisada pero bien ejecutada. En su interior se reía con fuerzas, le gustaba la credulidad, eso los hacía muy fácil de manipular - "...las Bestias Sagradas decidieron buscar un reemplazo momentáneo mientras averiguaban que estaban sucediendo, entonces surgí yo, creada a partir de los datos digitales para cumplir con esas funciones..." -

Medusa esperaba que todos ellos mordieran el ansuelo, para mucha fortuna suya, eso sucedió.

- "Entiendo, las Bestias Sagradas si que tenían todo planeado..." - Cody dijo, tomándo la palabra - "...cuando Gennai desapareció, a manos de estos Señores Demonio, supieron que algo mal estuvo pasando. Crearon un nuevo guardían para que nos contactara y les ayudaramos a resolver este problema, ¿verdad?" -

- "Cody tiene razón, eso fue lo que sucedió" - Armadillomon, su compañero, comentó.

Y con ello, la red que estaba tejiendo la bruja finalmente se terminaba, ya los tenía dónde quería. Debía admitir, usar a los Siete Señores Demonio del DigiMundo como chivo expiatorio fue brillante, después de todo, era fácil de corroborar pues estos estaban expandiéndo todo el mal y la corrupción en el DigiMundo; eso era lo que justo necesitaba, alguién que produjiera un telón del cual pudiera ocultar todas sus actividades, en otras palabras, un actor que pusiera todas las miradas sobre él y, ese actor, resultaba ser el grupo que lideraba la armada de Soldados de Pesadilla y representaba el Pecado mismo.

- "pero hay algo que aun no me queda claro" - Ken Ichijouji, el niño que era considerado genio en el grupo, habló de forma pensativa - "Si Gennai desapareció a causa de los digimon de las Tinieblas, por qué ninguna de sus copias se contactó con nosotros" -

- "Maldito niño" - Medusa maldijo internamente, realmente odiaba a los chicos listos de su clase, la había atrapado en un punto que no sería nada fácil de cubrir.

La única razón por la cual no había puesto atención alguna sobre las copias de Gennai era porque se encontraban tan ocupados tratando de frenar el avance de la oscuridad que, ni siquiera, se les ocurriría pedir ayuda a los niños elegidos de todo el mundo, aunque tampoco es que lo piensen en un futuro próximo, debido a que la amenaza planteada por los Señores Demonio era mucho para que ellos la pudieran manejar, prácticamente, ellos estarían arriesgando sus vidas inútilmente. Incluso, los tamers de otra dimensión habían sido pisoteados por uno de ellos y, se supone, que son mucho más fuertes que cualquiera de los elegidos de este mundo.

Era comprensible, pero... - "Si uno de estos niños quisiera contactar con uno de ellos, entonces..." - todo se iría por el desague. De nuevo se planteaba la cuestión, ¿los ipnotizaría para evitarse problemas?.

- "Valla, valla... pero mirá a quien tenemos aquí" - una nueva voz se hizo presente, interrumpiéndo todos sus pensamientos.

Observó con mucho cuidado su alrededor.

Dos de los niños, Kari Kamiya y Ken Ichijouji, fueron los más afectados por el acontecimiento. Perdieron los colores de su rostro casi al instante, sintiéndo el poder de las Tinieblas acercarse. Era lógico, pues uno de ellos estaba portando el Emblema de la Luz, lo cual le daba una gran sensibilidad a las fuerzas oscuras; el otro había pasado un tiempo en el mar de las Tinieblas, por lo cual se encontraba familiarizado.

Los digimon sintieron el peligro, lo cual alertaba a los demás niños. - "¡Genial!" - Pensó con irritación.

Delante de su camino, estaba nada más ni nadie menos que Lilithmon, uno de los Siete Señores de los Demonios. Volvió a maldecir, para su mala suerte, la autoproclamada Diosa de la Oscuridad había decidido que era buen momento para echar todo a perder. Puede que ella sea la más débil del grupo de poderosisimos digimon, lo cual hacía posible poder enfrentarla, pero en su fachada había tenido que activar el Soul Protect, lo cual impedía que usara sus habilidades mágicas para defenderse.

- "Veo que no estas sola" - Lilithmon, mientras, comentó con diversión - "...permitanme mandarlos a todos al averno" -

(***)

Ahora que había visto lo que se encontraba detrás de la Puerta de la Verdad, su vida entera había dado un vuelco, revelándo secretos que nunca pensó que existieran y planteándo nuevas dudas acerca del futuro. Entre las más importantes estaba qué rayos iba a hacer con ese chico que se había desmayado poco después de derrotar al guerrero de la oscuridad, Duskmon.

Hirokazu y aquel niño no habían sido incapaces de iniciar una conversación, era extraño, pues al joven que normalmente usaba una visera no le era muy dificil pronunciar palabras. Resultaba que, antes de intentar hablar, notó la expresión en el rostro del chico de pelo azabache y ojos negros, tenía una gran culpabilidad cargando sobre sus hombros.

- "No se como manejar este tipo de situaciones" - Hirokazu pensó con un suspiro.

Si estuviera cualquiera de sus otros amigos, ellos tendrían alguna manera de como proceder con la conversación. Jeri, mejor que nadie, conocía lo que era el tacto y, sin embargo, ella se encontraba, o al menos eso esperaba, en las instalaciones de Hypnos, de las cuales no tenía ni idea de que les había pasado durante la confrontación con Daemon. Henry o cualquiera de los otros, de seguro, que encontrarían las palabras correctas, pero, lo que respecta a su persona, nunca había sido bueno para dar consejos, además de que nunca tuvo el tacto suficiente. Por no decir que Kenta había salido, de nuevo, a buscar algo de agua en los interiores de una caverna.

Pero debía intentarlo.

Así que dio un respiro hondo y dió el primer paso - "Hola... ¿Cómo estás?" -

Luego hizo un silencio abrupto mientras esperaba que el otro diera razón de sus palabras.

- "Bien, supongo" - el muchacho contestó después de un tiempo - "Lastime a alguien, ¿verdad?" -

- "Podría decirse que nos diste un mal rato.." - Hirokazu habló, casi sin pensar, pero pronto se dio cuenta de lo que había dicho, eso al notar la expresión decaída de su conversador - "Genial, soy tan torpe" -

- "Lo siento" - el muchacho se disculpó - " yo..." -

- "lo se, no fue tu culpa" - Hirokazu le interrumpe - "De hecho, creo saber quien es la culpable" - esto último, lo murmuró con un sentimiento de rabía.

- "Si yo hubiera sido más fuerte... Si no hubiera dejado que esa víbora hubiera manipulado mis miedos, seguro que mis amigos..." - el chico de cabello negro se encogió de todas formas.

Cosa que Kazu notó y entendió que, para el chico, era algo difícil de hablar. Pero, según por su tono, parecía que aquel chico conocía algo sobre la bruja Medusa; eso era información crucial.

Debía hacerle hablar con el tiempo, dudaba que de a primeras esto fuera fácil, pero tenía el presentimiento que ese muchacho podría llevarle hasta donde sus amigos estaban capturados, así de simple, o, al menos, llevarlo donde estaba la bruja. Con su nueva evolución, seguro sería capaz de derrotarla y, pensando en ello, dirigió su atención en lo que probablemente había sucedido con Guardromon.

Su D-Ark había cambiado, tanto que no parecía un DigiVice en lo absoluto. En su lugar, existió una espada cuyos colores amarillo y rojo vivo, daban la sensación que habían nacido del fuego mismo. En su nueva arma, presintió que el alma, o el equivalente digital de esta, de Guardromon se encontraba; su compañero digimon no quería abandonarlo, ni aun en su muerte.

- Gevurah - Kazu murmuró su nombre, con el recuerdo de Guardromon en mente, naciendo en la esquina de su ojo izquierdo una lágrima de nostalgía, la cual se deslizó por su rostro.

- "Lo siento" - el chico de cabello oscuro volvió a decir, presintiéndo lo que había ocurrido en la anterior batalla - "Lamento lo que pasó.." -

Sin embargo, Kazu le interrumpió - "No es tu culpa..." - de forma decidida - "...creo que no estabas siendo tu mismo. Mi nombre es Hirokazu Shiota, ¿Cuál es el tuyo?" -

- "Koichi Kimura" - y lentamente, el joven de cabello negro, le tendió la mano.

(***)

- "Que mujer más desagradable" - fue el primer pensamiento que entró en la cabeza de Kari Kamiya después de ver al digimon que interrumpía su paso.

No era por su apariencia, de hecho, Kari pensó que se trataba de una digimon muy hermosa. Quizá su problema era ver la vestimenta que usaba, la cual no dejaba mucho a la imaginación cuando se trataba de... ni siquiera ella podía imaginarlo, por eso podía darle el título de descarada, en falta de poder usar palabras mucho más fuertes, lo cual combinaba con la actitud altanera que podría decir que este digimon poseía.

Claro, su malestar también se debía a que ella era, indudablemente, un digimon de las Tinieblas.

- "Kari, tienes que hacer que digi-evolucione" - Gatomon dijo ante la amenaza que les había hecho Lilithmon.

- "¡Hawkmon!" - no pasó ni cinco segundos cuando Yoley ya estaba presionando a su compañero para acabar con ella - "¡También nosotros! ¡Hay que acabar con esa desagradable mujer!" -

Era obvio que Yoley también compartía su punto de vista, de hecho, toda mujer en el grupo catalogó a la digimon como objeto de odio; eso era porque Medusa, al parecer, no se encontraba muy animada que se diga con la presencia del recién llegado. Los chicos se mantendrían al margen, tenían bastante experiencia sobre las batallas peliagudas de las mujeres, de las cuales no deseaban formar parte.

- "Solo eres una chiquilla petulante" - Lilithmon contestó con desagrado, no le había gustado para nada esa respuesta. En medida, cambio su expresión a una socarrona y bastante engreida - "Pero es obvio que te comportes así, eres inferior a mí... solo basta con mirar sus escotes" -

Y ese fue el comentario que derramó el vaso.

- "¡Gatomon!" -

- "¡Hawkmon!" -

- "¡acaben con ella!" - con el grito al unisono, sus respectivas parejas digi-evolucionaron a su siguiente etapa. Aquilamon y Angewomon ya se encontraban listas para confrontar al demonio femenino que no reparaba en verlas como si fueran gusanos.

- "Dejate de juegos" - Angewomon dijo exhaltada - "dinos, quien eres" -

- "Lilithmon, por supuesto, el nombre de su verdugo" -

- "¡Déjen la charla para después!" - Yoley comenzaba a gritar en la distancia - "Aquilamon, termina con ella" -

Una gota de sudor se escurrió por el rostro del ave digimon, sin más remedio, se dirigió a atacar a Lilithmon como lo había dicho su compañera humana. - "¡Cuerno Planeador!" -

- "¿Un ataque físico?" - Lilithmon estaría asustada, sino se tratara de un simple digimon en su etapa adulta, algo que no fuera capaz de manejar con solo uno de sus dedos. Pero - "...¿por qué acabar con ese pajarraco tan rápido?... Mejor juego con ellos un poco, sino sería algo muy aburrido" -

Lilithmon esquivó al ave digimon, simplemente levantándo vuelo con sus cuatro alas de demonio.

- "No te rindas" - Yoley, ignorante del poder superior del digimon maligno, exclamaba para animar a su compañero.

- "¡Aros Explosivos!" -

Sin embargo, la Señora de los Demonios lo bloqueó creando un escudo mágico defensivo. Era un sello que tenía un pentagrama de cinco puntas inscrito, la cual brillaba con un siniestro color verdoso. Con el simple tacto, los aros de energía fueron pulverizados en datos, resultando ineficacez contra Lilithmon.

- "Espera, Aquilamon" - Angewomon dijo, deduciéndo de forma rápida que ningún ataque de su amigo iba a ser efectivo contra el enemigo - "Ataquemos juntos, así tendrémos más posibilidades de poder vencerla" -

- "De acuerdo" - Aquilamon respondió.

Ambos digimon se vieron a los ojos, decidiéndo hacer un ataque combinador en contra de la Emperatriz de las Tinieblas. De forma consecutiva, los aros explosivos y una Flecha Celestial fueron arrojados. Lilithmon, que en ningún momento se mostró preocupada, también decidió que era momento de mostrarles una de sus técnicas, claro, luego de que ambos ataques se anularan ante la presencia de sus sellos mágicos.

- "Exhalación Demoniaca" - la Señora Demonio murmuró por lo bajo, lo cual invocó una bruma diferente a la cual ya recorría el paisaje.

La niebla se movió, como si tuviera vida propia, hacia sus dos víctimas, de las cuales, Angewomon fue la única que pudo esquivar. Sin embargo, Aquilamon no tuvo tanta suerte, siendo derrotado en el acto, cosa que hizo que regresara a su nivel de entrenamiento.

- "¡Hawkmon!" - Mientras Yoley se encontraba socorriendo a su compañero. Angewomon encaró al enemigo por lo que había hecho.

- "Maldita, ¿Qué hiciste?" - el arcángel celestial exclamó con furia, tomando a Lilithmon por el brazo, en cuanto a esta, no se mostró nada feliz por el atrevimiento. - "¡Responde!" -

- "Solo hice lo que se debe hacer con las molestias" - lo cual expresó en forma despota y con una expresión que Angewomon consideró que portaría un total demente. La furía del ángel femenino no se hizo esperar y le hizo sentir su descontento con una bofetada.

No era nada común que alguien abofeteara a un Señor de los Demonios, eso según lo que Medusa había aprendido en los pocos días que había estado en el DigiMundo. Las consecuencias no serían buenas, sobretodo para el grupo de niños que la estaban enfrentando con digimon que eran de un nivel bastante bajo a comparación, los mismos niños que ahora estaban tragando saliva ante la sensación pesada que se había comenzado a formar. Era un desperdicio, se hubiera facilitado problemas si sólo iba y los secuestraba.

- "Que niña tan maleducada" - Lilithmon dijo con tono peligroso - "A esta señora no le gustan ese tipo de niños" -

A una velocidad que Angewomon no pudo predecir, Lilithmon sujetó el brazo con el cual la habían golpeado y comenzó a abofetearla con su mano libre. Una y otra, y otra, y otra vez; de hecho, fueron tantos golpes que ni siquiera ella se molestó en contar.

Todos, quienes observaban la batalla, quedaron boqueabiertos. Valla forma de solucionar los pleitos entre mujeres.

Lilithmon, luego de dar su última bofetada, se sintió extasiada y desestrezada, mas eso no iba a disminuir, de ninguna manera, la crueldad de la que podía ser capaz. Con un acto ruín, agarró el cabello rubio del ángel femenino con su garra dorada, lanzándola al suelo con fuerte estrepito.

- "Bien, pequeño gatito" - dijo poco después - "espero que eso te ayude a comportarte" -

Angewomon, luego de aquel castigo, se levantó irritada.

- "¡Flecha Celestial!" - Que, con furia, pronunció su ataque y con más irritación, observó como este se reducía a nada ante los potentes sellos.

Lilithmon miró la frustración con deleite, tantos Angewomon que habían osado desafiarla en nombre de la justicia. Y de todos ellas, ¿Cuántas sobrevivieron?. Su expresión se retorcía en la diversión de recordar ese número y los métodos que usó para conseguirlo.

- "No eres tan fuerte..." - pensó, era natural, de todas formas, que un Perfecto pudiera hacer algo en su contra - "...luego de deshacerme de ella, me encargaré del problema principal. ¡Padre estará tan contento!" - casi, chillando de la emoción, desató otra Exhalación Demoniaca. Angewomon terminaría por ser derrotada, devolviéndo su nivel de desarrollo un paso atrás.

Kari Kamiya y Yoley Inoue quedaron boquiabiertas.

Sus digimon nunca habían perdido en contra de una Demonio, nunca. LadyDevimon, sus enemigas juradas, siempre habían perdido y, ahora, aparecía otra mujer digimon de ese estilo, que terminó de pisotearlas como si nada.


Medusa maldijo nuevamente, es obvio que estos niños conocían poco, o nada, de la historia del Mundo Digital. Si lo supieran, sabrían que Lilithmon es uno de los Siete Grandes Señores Demonio y que los digimon Perfeccionados, y de niveles inferiores, jamás serían capaces de derrotarla. Y eso que este era el mundo y la realidad que les pertenecía, deberían saberlo, en cambio, ella venía de otra realidad distinta, luego de pensar en que ese momento era su fin. Ahora, Lilithmon se acercó hacia ella, como si tuviera todo el tiempo del mundo y como si no hubiera nadie más.

- "Querida, es momento que acabe contigo antes de que transformes en una molestia" - La Señora Demonio comentó con una sonrisa.

Entonces ella alzó su garra dorada, con el firme propósito de dar el golpe de muerte. No tenía de otra, tenía que tomar esa opción, aunque fuese descubierta por los niños Elegidos, dado su nivel, no podrían hacer nada en su contra. Pero, primero, quería probar algo de suerte, algo apresurada a su muy parecer; cosa que Lilithmon detectó y, por increíble que parezca, comenzó a dudar.

Lilithmon y Medusa sostuvieron un concurso de miradas, en la cual la Señora de los Demonios trataba de averiguar el porque del repentino cambio de expresión en el rostro de su posible víctima, y la reina de las Serpientes sobre que manera mejor es hacer su movimiento. Fue una batalla de estrategía entre ambas, Medusa lo supo, pues Lilithmon había detenido su paso.

Ninguna de las dos dejaba nada al azar, en ese sentido, eran muy parecidas. Medusa pudo pensar que, entre otras circunstancias, podrían ser amigas y juntas pudieron conspirar, sin embargo, las cosas no resultaron de ese modo.

- "De verdad es una lástima" -

Lo que sucedería a continuación, Medusa no tuvo certeza de si debía catalogarlo como un golpe de suerte o una estupidez que terminaría muy mal.

- "¡Esfera de energía!" -


A pesar de haber sido derrotados con facilidad por Lilithmon, Kari, Yoley y sus compañeros digimon no estaban dispuestos a tirar la toalla. Gatomon y Hawkmon aun tenían fuerzas suficientes para seguir luchando, aun les quedaba una arma, la digi-evolución ADN, que otorgaría nuevos poderes y quizás les diera una ventaja.

- "También ayudaremos, la señora Medusa está en problemas" - Davis, lider no oficial del grupo de niños, dijo decidido; nada le haría cambiar de opinión. - "¿Listo Ichijouji?" -

Su amigo asintió junto con el consentimiento de Wormmon.

- "Daremos nuestro mejor esfuerzo" - Takeru tenía razones más allá para ayudar a vencer al enemigo, según Medusa, la humana digital, a través de este podrían ser capaces de dar con el paradero de su hermano y los demás.

Por supuesto, Cody, quien había aprendido a conocerlo poco a poco y que, con la conexión que brindaba ser compañero de digi-evolución ADN, entendió las razones. Claro, Cody también estaba preocupado por lo que pudo haberles pasado a los elegidos mayores.

- "Cuenta conmigo" - dijo - "¿Verdad, Armadillomon?" -

- "Claro, Cody" - la respuesta del aludido fue animada, dispuesto a enfrentarse hacia todo por deseo de su camarada.

Por la mala fortuna de Kari y Yoley, quienes sentían que ellas tenían la obligación de derrotar a este digimon por su cuenta. Pero debían ser realistas, por separado nunca habían logrado vencer a sus enemigos en el pasado y esa era tendencía que no iba a cambiar en el futuro.

De esa forma, surgieron los tres digimon que eran producto de la digi-evolución ADN: Silphymon, Shakkoumon y Paildramon. Y, de los tres, Silphymon fue el primero en dar el primer golpe.

- "¡Esfera de Energía!" -

La técnica resultó de una manera efectiva, pues había cogido a Lilithmon desprevenida, de modo que terminó en una Demon Lord bastante desorientada y molesta. Pero ahí no iba a terminar la ofensiva.

- "¡Super Ataque!" -

- "¡Discos Mortales!" -

Lilithmon no tendría tiempo de crear sellos mágicos defensivos, por lo cual debió esquivar los ataques antes de que volvieran a hacer contácto con su cuerpo. Ahora estaba furiosa, su vestido ya se encontraba desgastado por el último ataque y eso era algo que no le perdonaba a nadie mientras viviera.

- "¡Mocosos Infernales!" - la Diosa de las Tinieblas bramó - "Ahora recibirán la peor maldición que se le puede inflingir a un digimon en esta existencia" -

Todos jadearon con temor cuando del cuerpo de Lilithmon comenzó a emerger una especie de bruma verde, lo cual pudría todo lo viviente en cuanto tuviera contacto con esta. La señora de los Demonios, esperando a que todos murieran con su técnica, nombró uno de los peores males. - "¡Dolor Fantasmal!" -

Y como un león ambriento, la niebla mortal se abalanzó sobre los tres digimon.

- "¡Detrás de mi!" - exclamó Shakkoumon, abriendo el compartimiento de su pecho, lo cual creó un espacio por el cual el Dolor Fantasmal sería absorbido sin causar ningún estrago.

Sin embargo.

- "¡¿Eres tonto o qué?!" - Medusa exclamó con exhasperación - "¡Quién toque de alguna manera el Dolor Fantasmal tendrá el peor destino, sus datos se pudriran en vida y el dolor le perseguirá hasta en la muerte!" -

Pero ya era tarde para esa advertencia, los cuerpos de Patamon y Armadillomon caerían al suelo y, por los efectos de la maldición, ambos digimon se encogieron de un dolor agudo que atacó cada fibra de su ser. Takeru Takaishi y Cody Hida corrieron acelerados a recoger a sus camaradas mientras Paildramon y Silphymon sostenían una brutal batalla en contra de Lilithmon.

- "Ahora sus amigos morirán..." - Lilithmon, mientras esquivaba el Super Ataque y la Esfera de Energía, se ofanó de sus rivales derrotados - "...y de la peor manera" - sin dejar de añadir su sonrisa perversa.

- "Abrazo de la Emperatríz" -

De todas sus técnicas, ciertamente, fue la más devastadora. Delante de sus últimos dos enemigos, la sombra de la Señora Demonio se expandió hasta alcanzar grandes proporciones, luego, se levantó como una criatura amorfa que parecía ser una enorme garra con múltiples apariciones de espéctros monstruosos. En un segundo, pareció que Paildramon y Silphymon iban a ser derrotados de golpe; todos, angustiados, miraron la escena y a que condiciría.


Davis Motomiya no quería creerlo pero parecía que sería el fin, la explosión no sólo alcanzaría a sus digimon, sino a todo aquel que se encontraba en un rango de cien metros a la redonda, como mínimo. No quería pensarlo, pero todos morirían si no hacían algo. Conectó su mirada con Ken Ichijouji, quien tampoco estuvo listo para tirar la toalla.

Sus corazones se conectaron con el mismo sentimiento, ganar aquella pelea por sus amigos.


- Paildramon digivolve too... Imperialdramon... -

- Imperialdramon... cambio de modo - el enorme dragón entonces cambió de forma, dándole poder suficiente para afrontar a Lilithmon y su poder - ...a modo de Luchador -

- "Laser de Positrones" -

El gran rayo atravesaría la invocación de Lilithmon, desintegrándola en el acto y, sin que esta se lo esperase, dando con ella con tal fuerza de impacto que esta salió volando por muchos metros atrás. Ya que no estaba acostumbrada a sentir dolor físico, era seguro que Lilithmon no regresaría en un buen tiempo.

Los niños celebraron la aparente victoria, junto a sus digimon.

Mientras, la bruja manipuladora pudo tomarse un pequeño respiro.

Esto hasta que...

(***)

Su fragil cuerpo cayó sobre el tronco de un árbol, el cual terminó por ser derribado por factores como la velocidad y la resistencia. Del destrozo salió la Señora de los Demonios viva pero lastimada, se había confiado demasiado y vio su error en subestimar a los niños Elegidos, no en valde, esos mocosos y sus digimon habían encerrado a Daemon en el mar de las Tinieblas. Claro, sin conocer que ese mundo ya les pertenecía desde tiempos inmemoriales... y ahí fue cuando se le ocurrió una idea, provocándo una sonrisa vil en su rostro.

- "Bien, bien... esos niños creen que ya pueden vencer a un Demon Lord... veamos que hacen frente a él" -

Realmente, no tenía que hacer mucho, tan solo activar el poder de la Cresta de la Lujuria que portaba y que la hacía ser quien era. Al hacerlo, un aura color verdoso cubrió su cuerpo por completo, curándolo de sus heridas, al punto que pareciera que apenas si había salido de su castillo; no tuvo la necesidad de decir ningún tipo de conjuro pues la fórmula se pronunciaba con tal sólo pensarlo.

Cerró los ojos mientras el mundo a su alrededor parecia detenerse, congelado en el tiempo. Llamó a fuerzas de otro mundo y, precisamente, abrió la puerta que no debía ser abierta; con sus ojos abiertos, de golpe, el mundo volvió a moverse según dictaba el tiempo y, con ello, su vil obra había concluido. Ahora no tenía que encargarse de matar a esos seres humanos y los digimon que la habían molestado, pues eran problema suyo desde este punto.


Fin del Capitulo.