25 paginas! este es el capi mas largo que he escrito, este es el capi que muchas esperaban...no las aburrire y solo les pedire que despues de que lean este capi pasen al siguiente, alli explicare todo..solo me queda decir que espero k les guste...Y NUNCA ME CANSARÉ DE DECIR: GRACIAS!

ESCUCHEN ALGUNA CANCION LENTA...

A LEER!


CAP 12: MI COMIENZO

Caminé sin rumbo entre las calles de Chicago, había salido con una radiante sonrisa de la oficina de Cullen y ahora era un desastre, no puedo creer cuanto poder ejerce en mí, no lo conozco demasiado y aun así una mirada hace que me derrita, jamás nadie había ejercido ese efecto en mí, con acepto de una persona, y quizás es por eso que tenía más miedo, hace años alguien ejercía ese mismo poder al principio, después lo amé con cada parte de mi corazón, y entonces cuando todo estaba bien se fue…, puedo asegurar que no amo a Cullen, pero odio ese efecto que él me causa y no quiero permitirme conocerlo mas allá de la oficina o de sexo, tengo miedo a enamorarme, es así como mi vida ha funcionado en los últimos años, me acuesto con hombres guapísimos pero no hay nunca un segunda vez, por primera vez en 6 años tengo miedo, miedo a lo que mis impulsos pueden llegar hacer conmigo, miedo a perder todo lo que he logrado por un buen polvo, no quiero cambiar, no quiero tener una familia y sobre todo no quiero enamorarme.

Por primera vez en 6 años Isabella Swan tiene miedo y con el tiempo he aprendido que el peor miedo es el miedo a uno mismo, ese es el que poseo yo

Miré mi reloj, no sé como paso el tiempo pero eran las 9:00 am, aun tenía unas cuantas horas hasta que tuviera que reunirme con él

Así que decidí hacer la única cosa que creí no hacer nunca, había salido sin mi coche, así que sin pensarlo por mucho más tiempo tome el primer taxi que se cruzo en mi camino, entre en él y le di la dirección del consultorio de Rosalie, sé que no lo he mencionado antes pero Roce es psicóloga, una casi famosa se podría decir, con el tiempo se ha hecho muy solicitada.

Cuando estaba de camino tome mi celular y me quede mirándolo unos segundos aun indecisa por lo que estaba a punto de hacer, tome aire y marque primero a Alice

Fui breve, solo le indique que nos veríamos en el consultorio de Roce, además dije que si no iba yo entendía pues ella en ese momento debería estar trabajando, ni siquiera me dejo terminar, ella acepto de inmediato y dijo que no se demoraría en llegar, supongo que por el tono de mi voz adivino que era algo serio

La siguiente fue Rosalie quien acepto gustosa que nos reuniéramos donde ella, al parecer ella también detecto en mi voz que algo no estaba bien.

Estaba harta de mentiras, de ocultar a todo el mundo mi pasado y de sufrir en silencio, de despertarme con un mal recuerdo y no poder hablarlo con nadie, a ambas las conocí cuando deje Forks así que ellas no sabían nada de mí antes de Chicago, solo di vagos datos, que vivía con mi padre, que fui al instituto allí, nada muy importante en realidad.

Simplemente me canse, 6 años son suficiente, lo he soportado sola por mucho tiempo, era hora de soltarlo con alguien y yo sabía que ese alguien eran mis dos mejores amigas

Haría la única cosa que creí no hacer nunca…se los contaría todo

La secretaria de Roce tenía órdenes de no interrumpir, estábamos sentadas en unos cómodos sillones en medio del consultorio de Rosalie, Alice acababa de llegar y ambas me miraban esperando que comenzara hablar y explicar porque las había llamado, pero la voz no me salía, esto era más difícil de lo que alguna vez pensé

-Bella nos estas matando – dijo un muy ansiosa Alice, a ella no se le podía hacer esperar

-¡Shhhh! ¿no ves que es algo serio? - la reprochó Roce, luego se giro a mí - tomate tu tiempo Bella

-No, Alice tiene razón, las he llamado por algo y ya es hora de hablar, pero…es que…es difícil – explique con algo de dificultad, mi corazón latía desesperado y mis manos sudaban de puro nerviosismo

Ellas guardaron silencio sin querer interrumpir mi lucha interior

No podía aguantar tanta presión, sus miradas clavadas en mí no ayudaban o quizá tan solo estaba paranoica, como sea, me pare y fui directo a la ventada, esta no era tan grande como la de mi oficina e incluso tan solo estaba en el piso 3, pero igualmente se podía ver un pequeña parte de la ciudad

-Antes de mudarme aquí yo viví en Forck, eso ustedes ya lo saben, lo que no saben es que no les conté todo sobre mi vida allí, yo antes de mudarme aquí no era…así, no era una zorra, tal vez sea difícil de imaginar pero era una Bella cursi, enamoradiza, algo tímida y torpe.

Pare por unos segundos esperando que asimilaran lo que cavaba de contar, ambas me examinaban con la mirada perdidas en sus pensamientos, tratando de imaginar, supuse yo, como sería un Bella tímida y torpe, solo pasaron unos segundo hasta la primera pregunta fue formulada por Alice

-¿Qué te hizo cambiar tanto?

Cerré los ojos aun de espaldas a ellas

-El amor, yo me enamore

Se escucharon silenciosas exclamaciones de sorpresa, podía imaginarme lo que pensaban, había creado una imagen de alguien que no amaba de esa forma a nadie, supongo que sería raro para ellas pensar en mí como una persona sentimentalmente estable.

-Continua – susurro despacio Rosalie, yo no tenía el valor de mirarlas a la cara así que simplemente abrí los ojos pero seguí mirando la ciudad

Recordando…contando mí historia…la primera y última vez que me enamore.

Mi madre me llevo al aeropuerto con las ventanillas del coche bajadas ese día, yo vivía en Phoenix con ella, hasta que se caso con Phil, su nuevo esposo, él era un jugador de baseboll profesional así que viajaba mucho, yo veía que mamá no era feliz quedándose en casa conmigo así que quise facilitarle las cosas a todos, un día decidí mudarme con mi padre, Charlie, el vivía en Forks, de donde una vez mi madre huyo conmigo de tan solo unos pocos meses de vida. Me había visto obligada a pasar allí un mes cada verano hasta que cumplí los 14 años, así que los últimos 2 años él había pasado unas semanas conmigo en california.

Así fue, me exilie a vivir en ese pequeño e insignificante pueblo frio y húmedo, me inscribí en el instituto, Charlie me compró un coche como regalo de bienvenida, ese coche fue el mejor que alguna vez tuve, no era moderno, no tenía nada que ver con el que tengo ahora, incluso lo llamaría con facilidad "trasto", pero sin saberlo en ese entonces, se convirtió parte de mi vida, en él pase por tanto que me fue difícil tener que dejarlo cuando me mude, pero es que si quería comenzar de nuevo tenía que dejar todo atrás, al extremo de solo traer ropa, no traje ni un solo objeto de mi habitación, todo se quedo detrás de esa ventana que tantas veces abrí para que él pudiera entrar.

Mi primer fin de semana me la pase acomodando las pocas cosas que lleve de Phoenix, hable un poco con mamá y me acosté temprano esa noche, mi primera noche en Forks.

Al día siguiente estaba un poco nerviosa, sería mi primer día de escuela, me arreglé rápido y salí en mi coche al instituto de Forks, no fue difícil de encontrar, como todo en ese pueblo; me registré, busque mi horario y mi vida comenzó allí.

La causa no importaba, solo contaba el efecto. Y ese día no sería más que el comienzo.

Conocí a algunos chicos que se hicieron mis amigos, aun recuerdo sus nombres, Mike, Eric, Angela , Jessica y Tanya, conocí a más chicos pero no fueron tan cercanos como ellos, ya ni siquiera estoy segura de recordar bien sus nombres.

Tanya era mi mejor amiga, la conocí junto con los otros pero con ella hice conexión, desde el momento en que se presento supe que era todo lo contrario a mí, hermosa, nada tímida, independiente pero al mismo tiempo sencilla y buena con los demás.

No creí llegar hacer tan amigas con ella, pero paso, nos volvimos inseparables.

Los días pasaron y yo seguí con mi vida común, ser invisible para todos.

Comenzaba mi segunda semana en el instituto de Forks…cuando paso

Era lunes, estaba sentada en la cafetería con los chicos de siempre, ellos hacían bromas y reían, yo fingía escuchar, no participaba mucho de la conversación, estaba absorta en mis pensamientos…pensando de todo un poco…desde que me había despertado había estado inquieta como si mi cuerpo estuviera a la espera de algo grande, no equivoco.

Y entonces…fue cuando lo vi por primera vez

Al momento en que entro en la cafetería todas las miradas femeninas se voltearon en su dirección, al parecer querían ser discretas, pero no lo lograron, la baba les choreaba y recuerdo haber pensado "son los ojos mas verdes que he visto en mi vida" él no miraba a nadie en especial, parecía extraño ante tanta atención, caminó con una elegancia única entre las miradas, tenía el cabello claro, casi rubio y elegantemente peinado hacia atrás, alto y fornido, mientras las demás chicas miraban su trasero yo no podía dejar de mirar sus ojos.

-¿Quién es ese? – recuero haber preguntado a Tanya, ella estuvo a puno de contestar pero como siempre Jessica se adelantó, había aprendido que ella era la chismosa del pueblo

-¡¿Qué quien es ese? – Respondió con otra pregunta algo sorprendida por mi ignorancia – oh, claro, eres nueva, casi lo olvidaba

Jessica me explicó con lujo de detalles, resultaba que había llegado a Forks hace 2 años, había venido de algún punto de Alaska y era hijo único, sus padre era un empresario exitoso que había hecho a toda su familia mudarse aquí por un contrato millonario, había llegado el día anterior de sus vacaciones, algunos dijeron en París, en Francia, etc, pero nadie sabía donde exactamente, solo sabían que tenía que ser un lugar costoso y lejano, al parecer al chico jamás le gusto este lugar, en los dos años que estaba viviendo aquí no había hecho un solo amigo a pesar de que casi todos los habían intentado, era obvio que podía ser el chico más popular si lo quisiera, pero no quería

-Es guapísimo, por supuesto, pero no pierdas el tiempo con él. No sale con nadie. Quizá ninguna de las chicas del instituto le parece lo bastante guapa. – había dicho Jessica con desdén, finalizando su resumen de la vida de aquel chico, en una muestra clara de despecho. Me pregunte cuando la había rechazado.

-No pensaba hacerlo – había respondido aun con la mirada clavada en él

Vi como recogió su comida y con la misma elegancia con la que entro abandono la cafetería, antes de que pudiera siquiera preguntar Jessica ya estaba contestando

-No come aquí, siempre sale y se dirige al patio solo.

No hable mucho más y al terminar el almuerzo me dirigí como de costumbre a mi siguiente clase, la cual tenía sola, me despedí de todos y quede con Tanya mas tarde en mi casa.

Biología

Nunca olvidaré esa clase…

Al llegar me lleve la sorpresa de ver al chico "guapo y antisocial", como lo había llamado Jessica, sentado en mi clase, pero no solo eso, era mi compañero de laboratorio, la primera semana me había sentado sola y el profesor dijo que mi compañero estaba ausente pero que regresaría, nunca me imaginé que fuera él

La respiración se me acelero y aunque él no me prestaba atención podía sentir su presencia a metros de distancia "no te va a morder" pensé y camine indecisa hasta la que ahora sería nuestra mesa.

Me senté y no supe que mas hacer, él se percato de mi presencia y me prepare para ser ignorada como los demás, pero no fue eso lo que recibí.

-Hola – saludo con una sonrisa

Recuerdo que no podía creer que me estuviera saludando, ¿no se suponía que no hablaba con nadie?

-Hola – respondí con la cabeza gacha, podía sentir sus ojos clavados en mí, esos ojos verdes que quería ver pero que me intimidaban, de repente sentí su mano levantando delicadamente mi barbilla para poder mirarlo, esa fue la primera vez que vi directamente sus ojos, verdes con chocolates

Verde achocolatado

Nos miramos a los ojos y sonreímos a la vez, algo cambio en ese instante, aun ahora no se qué, pero lo hizo.

Los días pasaron, y poco a poco yo me hacia mas amiga del chico antisocial, la única clase que tenia con él era Biología y ambos éramos muy buenos en esa clase, siempre terminábamos los trabajos antes tiempo y teníamos más tiempo para conversar, o cuando el profesor explicaba un tema nosotros ya lo sabíamos así que nos la pasábamos hablando por medio de papelitos, él ejercía un poder en mí que en ese entonces no sabía identificar, deseo, el mismo deseo que Cullen provoca en mi, el problema es que como no lo supe identificar no pude detenerlo, ni controlarme.

De repente Biología se convirtió en mi clase favorita y él en mi mejor amigo

Pero como era de esperarse las chicas se dieron cuenta, en especial Tanya

-¿Qué hay entre él y tú? – pregunto mi mejor amiga poco después de que él me saludara frente a ella.

-Nada – nunca se me dio bien mentir, ella me conocía mejor que nadie aquí así que no se lo trago

-¿Nada? – pregunto mirándome directamente

-Bueno, hemos hablado un par de veces, es mi compañero en Biología, tu ya lo sabías – explique aun sin mirarla a la cara, así era yo, me dejaba intimidar muy fácilmente

-Pero se supone que no habla con nadie – reflexiono mirando a la nada

-No lo sé, a mí me cae bien

Ella sonrió y yo suspire aliviada por que cambiara su mirada intimidante por una picarona

-¿No será que algo pasa allí? – pregunto

-¡No! – grite, y todos a nuestro alrededor se nos quedaron mirando

Ella rio con su natural risa musical y yo me sonroje

-No importa Bella, solo se feliz amiga, pero te lo advierto, si él te rompe el corazón yo seré la primera en romperle la cara

Así era Tanya, ella era mi fuerza y yo su paciencia, nos cuidábamos entre nosotras, en realidad ella me cuidaba más a mí pues ella se cuidaba muy bien sola, pero así era como funcionaba nuestra amistad.

El tema no se volvió a discutir y cada vez que Jessica trataba de sacarme algo Tanya me defendía y le decía que me dejara en paz, Tanya intimidaba, así que nadie le daba la contra

Te quiero enseñar un lugar

Estábamos en biología y ya había pasado un mes desde que lo conocía, el tema que explicaba el profesor no era nuevo para nosotros así que hablábamos por medio de papeles

¿Qué lugar?

Escribí y se lo pase

Vi como escribía y me devolvía el papel

Lo leí

Es un lugar al que me gusta ir a pensar, puedes ir conmigo si quieres

No tarde demasiado en contestar

Claro, será divertido

Sonrió al leer mi respuesta y guardo el papel en el bolsillo de sus vaqueros

Ese fin de semana me llevo a ese lugar del que tanto me había hablado, era un prado, otra cosa que se volvió parte de mi vida, era realmente hermoso, recuerdo ese lugar como si lo hubiera visto ayer, el sol brillaba en lo alto del cielo, jamás había visto un cielo tan azul en lo poco que llevaba viviendo en Forks.

Recuerdo la conversación que tuvimos, recuerdo con dolor todas y cada una de las mentiras que salieron por su boca, recuerdo que ese fue el mejor día de mi vida, y ahora me odio porque aun ahora sigue siéndolo.

-¿Te gusta? – pregunto tiernamente mientras se sentaba junto a mí en el césped

-Claro que me gusta, es hermoso – admití viendo a mi alrededor fascinada

-Lo sé – susurro y cuando me voltee a mirarlo sus ojos estaban clavados en mí, me sonroje

Su mano se levanto hasta tomar mi mejilla, la acaricio suavemente, como si fuera a romperme, siempre me trataba así, como si fuera un objeto valioso demasiado delicado.

Le sonreí aun avergonzada y mire sus ojos, ese par de esmeraldas se veían aun más claras a la luz del sol, me perdí en ellos como tantas veces lo había hecho

-Hay tantas cosa que quisiera que supieras – comenzó hablar mientras me miraba a los ojos – pero ahora solo una importa. Tú eres lo más importante para mí. Lo más importante que he tenido nunca

-¿Lo dices enserio?

-Muy enserio, he esperado mucho por ti Bella, pero toda la espera ha valido la pena – murmuró con esa atrayente vos de terciopelo

Mi corazón adquirió un ritmo demasiado rápido

-Esto es nuevo para mí – admití hipnotizada

-También lo es para mí, pero no tengo miedo, ahora soy tuyo, si me quieres o no igualmente ya me tienes, ahora tú eres mi vida

Sonreí y una lagrima cayo solitariamente por mi mejilla

Él tensó y sus ojos adquirieron pura preocupación

-¿Dije algo malo? Lo siento, no llores por favor

-No, no – lo interrumpí – es que todo esto es irreal

-Tontita, toca mi corazón –tomo mi mano y la puso en su pecho, justo encima de su corazón - esto no es real, estoy aquí y te quiero, este corazón ahora late por ti

Limpió con su mano mi lágrima y me abrazó, enterró su cabeza en mis cabellos, yo sonreí complacida, luego se separo de mí y tomo mi rostro entre sus manos mirándome intensamente, como si yo fuera el premio y no el suertudo ganador.

-Jamás te haría daño, prefiero sufrir yo a hacerte llorar alguna vez – lo había dicho tan convincente que me lo creí

Jamás lo cumplió

-Lo sé – conteste – confió en ti

-Es bueno saberlo – aun mantenía mi rostro entre sus manos y yo no me quejaría, de repente sus ojos se volvieron más profundos y brillaron con luz propia. Los segundos pasaban, hasta que hablo

-Te amo

La mentira más grande que alguna vez me dijo

Unió nuestros labios en mí primer beso, era la primera vez que besaba a alguien y siempre me había preguntado que se sentía, muchas veces me había preocupado por no saber qué hacer en ese momento, pero cuando toqué sus labios cualquier duda sobre aquello se esfumo, supe que hacer, como moverme, de repente todos mis sentidos dejaron de funcionar y cada sensación se centro en mis labios, no podía percibir nada aparte de ellos, sus labios eran lo más suave que alguna vez probé, en ese momento me pregunte si de todos eran así, poco después descubrí que no, él tenía los labios más suaves que cualquier otro chico con el que he estado.

Antes había dicho que mi primer beso estuvo lejos de ser romántico

No mentía

En ese momento pensé que era perfecto, pero ahora me doy cuenta que todo fue un cursi teatro montado, todo para burlarse de la estúpida Bella y sus sentimientos humanos

Mi primer beso fue con él, fue tierno y no duro demasiado

Nos quedamos mirándonos el uno al otro hasta que hablo

-Y de ese modo el león se enamoro de la oveja

-¡Que oveja tan estúpida!

-¡Que león tan morboso y masoquista!

Y entonces jugamos a querernos

Otra lagrima cayo por mi mejilla y abrí los ojos, la ciudad frente a mí me recordó que no tenía 17 años ni estaba en un prado con él, tenía que ser valiente, así que con rabia me limpie las lagrima y me voltee a ver a mis amigas, no quería ver la lastima en sus ojos pero tenía que enfrentarme a mi realidad, tomé aire tratando de calmarme y me giré.

Roce estaba en blanco y Alice me miraba preocupada, pero no con lastima, al verme corrió hacia mí y me brazo muy fuerte, le devolví el abrazo y a los poco segundos sentí como se unía Roce, no lo pude soportar y llore, llore por lo estúpida que fui, porque alguien me hizo daño y aun no había podido superarlo, la herida de hace 6 años palpitó en mi pecho pero no se abrió, ahora ya no estaba sola

-Lo siento – murmuró Alice – siento no haberte comprendido antes

-No tienes que disculparte, tu no sabias nada – conteste

-No lo puedo creer – susurro Rosalie aun en estado de shock

-¿Y aun no acaba allí verdad? – pregunto Alice

- No aun no- negué

Nos sentamos las tres en el sillón más grande conmigo en medio y continúe con la parte más oscura de mi pasado…

La vida continuó, y él en ese entonces se había convertido en mi vida, recuerdo la primera vez que me recogió en su coche, llegamos al instituto y todos se nos quedaron mirando, él en un signo de posesión me tomaba de la cintura firmemente pero con delicadeza, siempre como si fuera a romperme en el más mínimo descuido, Tanya estaba feliz por mí, Jessica estaba celosa y cada vez que podía me mandaba indirectas muy directa y Angela solo se limitaba a desearme suerte, él fue mi primer amor, no había momento en el que no estará con él y cuando no estaba no había momento en el que no pensara en él.

Incluso se volvió costumbre que subiera por mi ventana y durmiera conmigo, un día llego para visitarme y se quedo dormido…recuerdo esa noche, la primera de muchas.

Ya me había puesto mi pijama, estaba metida en la cama leyendo Cumbres Boncarrosas por decima vez cuando alguien toco a mi ventana, me sobresalté pensando que era algún ladrón, pero al instante me di cuenta que un ladrón no tacaría para que le abrieran, no se podía ver mucho hacia afuera pues estaba muy oscuro, algo indecisa me acerqué a la ventana, no estaba segura de abrir cuando escuche que me llamó una voz que yo conocía muy bien.

-Bella, soy yo, abre, me estoy congelando

Rápidamente abrí la ventana para encontrarme a mi novio parado en el árbol temblando de frio

-¡Oh dios mío! ¡Pasa! – Me hice a un lado y se adentró en mi habitación - ¿Qué haces aquí? ¡Te pudiste matar al subir por ese árbol! – le reclame preocupada

-Esperaba una cálida bienvenida al novio que arriesgó su vida por venir a verte – dijo burlonamente

Suspiré

-Hola amor – salude y me puse de puntitas para darle un pequeño beso

-Mejor – sonrió ampliamente – te extrañe, te vine dar las buenas noches

Reí

-Existe el teléfono – dije sonriendo

-Sí, pero por teléfono no podía darte esto – dijo y puso sus labios sobre los míos, gustosa le devolví el beso, enrede mis manos en cuello y lo obligué a inclinarse mas a mí, me tomo de la cintura y me presiono suavemente contra él, por mí podía pasarme toda la vida pegada a esos suaves labios, pero muy bien sabía que no era posible. Nos separamos al faltarnos el aire – ¿ahora piensas que es mejor el teléfono? – pregunto pícaro

-Absolutamente no – respondí aun colgada de su cuello – ¿no te irás aun verdad? – pregunte con miedo, no quería que me dejara sola

-No me iré si así lo quieres – respondió acariciando mi mejilla

-Entonces no te irás nunca – resumí, él se rio y se sentó en la mecedora conmigo en su regazo, esa noche abrimos nuestra vida para el otro , reímos y recordamos juntos, me hablo un poco más de su familia y de sus sueños, yo también le hable más sobre mí, le conté mis miedos, mis esperanzas y mis planes para el futuro, nos contamos diferentes anécdotas mientras nos robábamos besos, en algún momento de la conversación, cuando él me contaba algo que ya no recuerdo, me que dormida sobre su pecho, apenas fuí consiente cuando me llevo en brazos hasta mi cama y me recostó en ella, me arropó y me hablo al odio

-Corazón, tengo que irme – susurró con esa exquisita voz aterciopelada

-No – me queje con los ojos cerrados – quédate aquí – recuerdo haberlo tomado por el cuello de su camiseta y haberlo abrazado como si la vida se me fuera en eso

-Está bien, hazme un espacio – se acostó al lado mío y yo me acomode sobre su pecho, y allí escuchando los latidos de su corazón me quede dormida.

Como dije se hizo una costumbre, siempre dormía escuchando su corazón y me despertaba sola, él dejaba un nota en el marco de la ventana con un comentario de la noche pasada o con un simple "te amo" , nunca tardaba mucho y apenas Charlie se iba su coche ya estaba fuera de mi casa.

Al menos tengo algo de que agradecerle, aunque todo fuera mentira yo fui feliz

Cada día a su lado fue especial, cada día a su lado fue una hermosa mentira

Recuerdo que no hubo cosa que no quisiera darme, pero yo, como hasta ahora, no me gustaban los regalos costosos, así que buscó algo que fuera usado…y me lo dio

-¡Lo sé! Pero mi padre no está de acuerdo con que vaya a la fiesta – Tanya y yo caminábamos por uno de los pasillos hacia la única clase que teníamos juntas - ¿estás segura de que no quieres ir? – preguntó

-Segura – respondí, ese día tenía planes con mi novio y por nada del mundo los cancelaria

-Es una pena, podríamos divertirnos amiga – vi que Tanya en verdad quería que vaya pero eso sería imposible

-Lo siento – dije, estaba punto de agregar algo más cuando sentí uno fuertes y familiares brazos abrasarme por detrás, no lo dude y me gire para besarlo

-¿Y si no hubiera sido yo? – preguntó al terminar de besarnos, sus ojos verdes brillaban con entusiasmo y aunque quería pretender estar serio una sonrisa luchaba por salir

-Sabia que eras tú, y si me equivoco… no me importa besar a un desconocido – dije mientras me encogía de hombros restándole importancia

Gruñó

Me reí y le di un beso en la mejilla

-Es broma tonto – dije juguetonamente

Sonrió y supe que el tema se había olvidado

-Hola, Tanya – saludó con un asentimiento de cabeza

-Hola - respondió mi mejor amiga con una sonrisa – los dejare solos, aquí yo hago un mal tercio

Ambos reímos y nos dependimos de ella, Tanya dijo que me espetaría en nuestra clase y yo estuve de acuerdo, cuando desapareció por entre la multitud me gire y le robe un beso

-¿Y eso? – pregunto feliz

Me encogí de hombros

-Tuve ganas de besarte – dije con naturalidad

-Tengo algo para ti – anunció

-Espero que sea algo usado, ya hemos hablado de esto – me crucé de brazos esperando que no haya gastado ni un centavo en este regalo

-Sí, es algo que era mío y ahora quiero dártelo a ti

Saco algo de el bolsillo trasero de sus vaqueros, no podía verlo porque tenía el puño cerrado, pero de repente abrió la mano y lo vi, un hermoso dije plateado con su inicial colgada de una fina y delicada cadena, el dije tenia pequeños brillantes que decoraban la letra grabada, me encanto en cuanto lo vi , no pude evitar emocionarme

-¿Te gusta? – pregunto preocupado por mi silencio

-¡Claro que me gusta! Es hermoso, gracias – respondí casi a gritos

-Que bueno porque desde ahora es tuyo

Se puso detrás de mí y tras recoger mi cabello me coloco la fina cadena en el cuello, me quedaba un poco más grande que una gargantilla, me quedaba perfecto, parecía que lo hubieran hecho a mi medida

-El dije me lo dieron cuando bebe, yo agregué la cadena para que te quedara bien, al parecer no me equivoque, ahora tienes algo de mi contigo, aparte de mi corazón, claro

No pude con todo y no dije nada, solo me abalancé sobre él y le di un beso profundo y lleno de emociones, quería demostrarle que apreciaba todo lo que hacía por mí.

Solo me quitaba el collar para dormir o bañarme, nunca olvide ponérmelo en las mañanas y llevaba con orgullo su inicial en mi cuello.

Los mese se pasaron entre besos, caricias, trepadas por mi ventana, conversaciones, biología y amor.

Cada vez los besos subían mas de tono, las caricias se hacían más intensas, la necesidad ya era obvia entre nosotros, yo confiaba en él, sabía que estaba preparada, pero él muchas veces me contesto que no quería hacerme daño, que quería que yo estuviera segura antes de tomar una decisión tan importante, años después lo entendí, todo fue actuado para quedar como el bueno que no quiere robarle la virginidad a la pobre y frágil Bella.

Faltaban 3 días para que cumpliéramos 6 meses de novios, él me llevo una vez más a nuestro prado, había ido tantas veces que podía llegar hasta él con los ojos cerrados, si no fuera por lo torpe que era lo hubiera intentado.

Como cada experiencia con el, recuerdo ese día a la perfección, era sábado y yo estaba haciendo los deberes sola en casa, cuando él entro por mi ventana de un salto, la ventana de mi habitación estaba siempre abierta para él.

-Hola – dijo acercando y dándome un beso en la mejilla

-Hola – respondí de buen humor, como siempre que estaba él

-¿Quieres dar un paseo conmigo? – había preguntado sentándose en mi cama, no lo dude mucho y fui y me senté en su regazo, en ese entonces era mi lugar favorito para estar, rodee su cuello con mis brazos y le sonreí

-Sabes que mi respuesta es sí ¿pero a donde?

-A nuestro prado – respondió con la cabeza enterrada en mi cabello

Me emocione al escuchar esas palabras, me encantaba nuestro prado, pero últimamente no habíamos podido ir mucho pues ambos habíamos estado muy ocupados con el instituto, era nuestro último año y habían muchas cosas que hacer, aparte claro de elegir la universidad, se suponía que ambos iríamos a la universidad de Alaska, ya estaba decidido, él estudiaría medicina y yo literatura, esta de mas decir que eso jamás paso

-¡Que esperamos entonces! – dije entusiasmada saltando de su regazo y jalándolo de la mano hacia la puesta de mi habitación, él como siempre rio y me siguió con una sonrisa

-De saber que te pondrías tan feliz te lo pediría todos los días – comento mientras bajábamos por las escaleras

Al salir por la puerta principal su flamante 4x4 estaba frente a la casa, me giré hacia él

-Supongo que tú conducirás – deduje

-Si, al menos que quieras hacerlo tu en tu coche y llaguemos de aquí 2 semanas – se burlo, jamás le había gustado mi coche

-Más respeto, mi coche puede ser el abuelo del tuyo

Sonrió y abrió la puerta del copiloto, yo gustosa entre, puso Debussy en la radio y tomo mi mano, le dio un beso y nos dirigimos a nuestro destino.

Dicen que cuando todo está a punto de terminar lo presientes, no es cierto, yo jamás sentí nada, no hubo una solo señal de que mi vida a su lado estaba llegando a su fin , de que el juego estaba a punto de terminar.

Como siempre tuvimos que caminar un poco para llegar, pero ya estaba acostumbrada, recuerdo que la primera vez tuvo que cargarme de vuelta por lo exhausta que estaba, reímos, nos besamos, simplemente nos divertimos, al llegar como de costumbre nos sentamos en medio del prado, el sol aun brillaba en lo alto del cielo, en Forks el único lugar soleando que conocí fue nuestro prado, ningún otro lugar tenía ese sol radiante, era ya pasado el medio día pero el sol aun nos calentaba, recuerdo que hablábamos de mis libros favoritos, le hablaba específicamente de Cumbres Boncarrosas, estaba sentada a su lado mientras él me besaba constantemente la mejilla, no podía concentrarme por sus dulces carisias.

-Amor, me estas desconcentrando – dije mientras cerraba los ojos y disfrutaba de sus besos ahora en mi lóbulo

-Aja – susurro sin darle mucha importancia

No lo soporte mas y me giré para poder probar sus labios, este beso era muy diferente a los demás, estaba lleno de pación y ya no era tierno, había deseo en él y quemaba, jamás nuestros besos habían sido tan ardientes, ni siquiera cuando se subían de tono, deslice mi mano de su torso hasta su cuello sintiendo sus abdominales atreves de la camisa azul que llevaba, me tomo posesivamente de la cintura y me apretó contra él, pero esta vez fue más rudo y me gusto, trate de disfrutar ese beso pues sabía que no demoraría mucho en separarme y comenzar con el sermón de la responsabilidad, pero curiosamente no lo hizo, no me separo de él, me levanto y me puso sobre su regazo, comencé a dar pequeños jalones a su cabello, todo era dulce, en ningún momento se paso de la raya con la fuerza, sentí como me recostaba sobre el césped y se ponía encima de mí, pude sentir cada parte de su cuerpo y me arquee para poder sentirlo aun mas, nos separamos para tomar aire pero él no se despego de mi cuerpo, comenzó a besar mi cuello con adoración, mi respiración era agitada y mi corazón latía mas rápido que nunca.

-¿Has… cambiado de…idea? – pregunte entrecortadamente

-Si tu confías en mí, si – respondió en mi odio

Sonreí y lo bese con desesperación, jamás tendría suficiente de él, descendió por mi cuello mientras que yo con torpeza trataba de desabotonar cada unos de los botones de su camina, sus manos acariciaron mis muslos con delicadeza pero haciendo presión, le quite la estorbosa camisa y la respiración se me detuvo al ver su fuerte torso, sus fuertes brazos y su sonrisa, siguió con su trabajo y metió sus manos por debajo de mi camiseta, gemí, el primer gemido de placer que daba en mi vida, sentí un pequeño bulto entre su entrepierna y me moje, me saco la camiseta que aun llevaba y automáticamente también el pantalón, quede solo en ropa interior pero no me queje.

-Eres más hermosa de lo que alguna vez me imagine – susurró en mi oído tan suavemente que dude haberlo escuchado

Le quite el resto de la ropa quedando solo en boxes, besaba mi cuello e iba bajando peligrosamente lento, yo lo había tomado de su cabello y le daba pequeños jalones, no hubo una sola parte de mi cuerpo que no fuera besada por él, la sensación jamás la había sentido , y aun ahora después de 6 años e incontables polvos aun no lo he sentido, supongo que así se siente la primera vez, no se por cuánto tiempo estuvimos jurándonos amor y besándonos, el tiempo que haya sido no lo sentí pasar, recuerdo que no sentía frio, era temprano y el sol, aunque un poco más bajo, aun nos alumbraba.

En un momento tomo el broche de mi corpiño y lo desabrocho, un montón de dudas se cruzaron por mi cabeza, tal vez después de todo yo no le gustaría de la misma forma que él me gustaba a mí, la inseguridad por no ser lo suficientemente hermosa se apodero de mi cuerpo, él noto que temblaba y se detuvo dejando aun mis pechos tapados por el corpiño desabrochado

-Eres hermosa – dijo con una sonrisa adivinando mis pensamientos, lo había dicho tan…sinceramente que yo me lo creí, era muy buen actor.

Asentí con la cabeza dándole la aprobación para que continuara, así lo hizo, cuando mis pechos estuvieron libres los admiro con adoración como había hecho antes con mi cuerpo, su mirada no dejo lugar a dudas que para él yo era hermosa.

Por primera vez en mi vida recibí una mirada de deseo, ese día fue día de muchas primeras veces.

Yo no podía dejar de acariciar su pecho mientas él comenzaba a bajar mis bragas ya empapadas, fue mi turno y con un poco de indecisión tome su bóxer y se lo baje, jamás había visto a un hombres desnudo así que fue un poco impactante y excitante, había llegado el momento y yo de repente comencé a temblar

-Si no estás segura de esto solo dilo y pararé – dijo con el seño fruncido de preocupación

-No…qui…quiero hacer…lo – mi voz sonaba un poco dudosa y no lo convencí, no pensaba dejar todo después de lo lejos que habíamos llegado, respiré profundamente para calmarme y hable una vez más – te amo, y quiero hacer esto, quiero que seas al primero

Mis palabras lo relajaron y volvió hablar, podía ver que estaba preocupado aun, pero sabía que era por otra cosa

-Esto va a doler un poco pero te juro que tratare de hacerlo lo más lento posible – me prometió

Asentí

Entonces sentí la cabeza de su miembro rosar mi clítoris y me estremecí de pacer, toque el cielo y bajé rápidamente, otra primera vez.

Poco a poco sentí como se iba introduciéndose en mí, tan lentamente que me perecieron siglos, me sentía tan abrumada por tantas sensaciones nuevas, él detuvo un instante para susúrrame

-Te amo

-Te amo – respondí

Y entonces deje de ser virgen, un dolor punzante me atravesó y un par de la grimas se derramaron por mis mejillas, me sujete con fuerza de su espalda hasta el extremo de dejarle pequeñas marcas con mis uñas, él no se quejó y repartió pequeños besos por mi cara, recuerdo muy claramente que no dejaba de repetirme que me amaba, se quedo muy quieto dentro de mí con la intención de que no doliera tanto, poco a poco me fui acostumbrando a él, de repente sin siquiera darme cuenta el dolor se convirtió en placer y después en necesidad, mis caderas cobraron vida y comenzaron a moverse buscando mas fricción, su rostro me miraba entre preocupado y excitado, podía ver por sus ojos lo mucho que le costaba no moverse, pero cuando sintió que yo estaba comenzando a tomar la iniciativa algo en sus ojos ardió

-¿Lista? – peguntó

No respondí y me moví mas rápido

Gimió

-Lo tomare como un sí – dijo con la voz más sexy que había escuchado

Comenzó a moverse en mi interior, lento al comienzo y después iba tomando ritmo y rapidez, es simplemente indescriptible la sensación de tu primera vez, había sido tan mojigata que jamás siquiera me había tocado, ahora esto era demasiado placer, uno que creí inexistente, cada fibra de mi cuerpo se volvió más sensible y podía percibir cada palabra, cada movimiento, cada parte de su piel sobre la mía, cerré los ojos abrumada

-Mas…más rápido – dije jadeante, de mi boca salían sonidos extraños para mí, jamás había creído que mi boca pudiera gemir o maldecir tanto, él no contestó a mi pedido pero lo cumplió, todo lo que escuchaba salir de sus labios era mi nombre una y otra vez, jamás mi nombre había sido tan hermoso.

Y cuando creí que no podía albergar mas placer en mi interior, tuve mi primer orgasmo segundos antes que él, creo que hasta vi estrellitas de colores, termine gritando su nombre tan fuerte como pude y él hizo lo mismo, mi cuerpo se relajo hasta el punto de quedar completamente tirada en el césped, él cayo rendido sobre mi cuerpo, poco a poco mi cuerpo fue recuperando el movimiento, poco a poco fui bajando del Olimpo, acaricie su cabeza que reposaba en mi pecho y fui consciente de que él también comenzaba a recobrar la conciencia, poco rato después se acostó al lado mío, saliendo de mí, una extraña sensación de perdida se apodero de mí, me sentí vacía.

Esa fue la única vez que me sentí así

Me rodeo con sus brazos y yo me acurruque en su pecho

El mejor momento de mi patética vida

Nos besamos lentamente, sin apuros, solo disfrutando del otro tanto como podíamos

-¿Ya te dije que te amo? – dijo

-Si, pero no me molesta escucharlo otra vez – respondí juguetona con los ojos cerrados

Acerco su rostro a mi oído y susurro dulcemente

-Te amo

Sonreí, jamás me cansaría de escuchar eso

-Yo también , amor

-No sabes cuánto aprecio que me hayas dado algo tan importante como tu virginidad

-Ya era tuyo, en realidad yo ya era tuya, no quería que hubiera alguien más que la tuviera – comente

Nos quedamos en un cómodo silencio cada uno sumergido en sus pensamientos, hasta que mi cuerpo me traicionó y comencé a temblar de frio, él lo sintió y de inmediato reaccionó

-Sera mejor que nos vayamos ya – sugirió

Me hubiera gustado que ese momento no acabara nunca, me separe de él con pereza y comenzamos a vestirnos, yo acababa de ponerme la ultima prenda cuando sentí que me abrazaba por detrás, entrelace mis manos con las suyas y él beso mi cuello, cerré los ojos sin creerme que tuviera tanta suerte

Nunca la tuve

-El crepúsculo – dijo apoyando su quijada en mi hombro – el momento que determina que se acaba todo, en particular no me gusta

-¿Por qué? – pregunte con genuina curiosidad

-Por que eso significa que me tengo que separar de ti

Me giró y nos besamos como si no hubiera un mañana, como si después de ese momento jamás hubiera otra oportunidad para amarnos, ese beso aunque como todos me gusto , también me asusto, en ese entonces no lo sabía, pero era una despedida, es fue nuestro último beso y esa la última vez que fui feliz, nunca más me he permitido ver un crepúsculo, me recuerda demasiado a él, me recuerda demasiado ese último beso.

Día de primeras y últimas veces

Me llevó a mi casa, no vi nada fuera de lo normal, él estaba tan cariñoso como de costumbre, hacia bromas y se reía conmigo, ni una señal del fin.

Sin darme cuenta ya estábamos en mi casa

-Corazón es hora de que me vaya

Yo como siempre estuve en desacuerdo con esa idea

-No, ¿Por qué?

-Se comenzaran a preguntar dónde estoy ¿no te parece? – Vio que la idea no me gustaba y se apresuro a agregar – te prometo que estaré aquí el lunes muy temprano para llevarte al instituto

-Está bien, ve – acepte resignada

-Te amo – la última vez que lo escuche de sus labios, se acerco y me dio un beso en la frente en forma de despedida, dio media vuelta y salió por mi puerta, lo seguí con la mirada viendo como subía a su coche, una vez dentro me dedico una sonrisa y arrancó.

Yo mentalmente le dije adiós

El lunes lo espere…y no llego, llegue tarde al instituto , lo primero que hice al llegar fue buscarlo y no lo vi por ningún lado, pase el resto del día ausente a cualquier cosa que me decían, mi mirada no dejaba de buscar un par de ojos verdes, Tanya muchas veces me pregunto qué era lo que me pasaba y le dije que no era nada, ella no pregunto otra vez y yo lo agradecí, había algo en mi pecho que me decía que algo le había pasado, algo en mi pecho me dijo que ese día él no llegaría, al día siguiente era nuestro aniversario de 6 meses, y no verlo me provocó gran desilusión e inquietud.

Recuerdo ese como el día mas largo y difícil de mi vida

Al acabar del instituto fui a casa como siempre, prepare la cena de Charlie mientras esperaba que él tocara la puerta y me explicara que había pasado con él en todo el día, no lo hizo, eran las 6:oo pm y yo no pude mas con la incertidumbre, acabe de hacer la cena y me subí a mi monovolumen, las manos me temblaban y sudaba, algo no estaba bien, no entendía por qué estaba tan nerviosa, en ese entonces ni siquiera me imaginaba lo que me faltaba por pasar, conduje con extremo cuidado hasta su casa, me había llevado un par de veces allí pero jamás había visto a sus padres, siempre estaban de viaje o no estaban en casa, jamás le tome demasiada importancia, recuerdo que la casa de mi novio era la más alejada de Forks, una muy lujosa y grande casa, después de un camino insoportablemente largo llegue, estaciones mi coche y desde la entrada pude ver que la puerta principal estaba abierta, me pareció en exceso raro, no lo dude mucho y pensando que algo malo había pasado entre en su casa…

No debí hacerlo

Otra de mas muchas lagrimas que había derramado mojo una vez más mi mejilla, recordar dolía tanto como si lo estuviera viviendo en ese momento, no importa si han pasado 6 años, el había sido mi primer amor, y ese no se olvida nunca, podía asegurar que ya no sentía nada por él, pero piensen en su primer amor, algunas suspiraran, otras sonreirán y otras apretaran los puños por algún mal recuerdo que preferirían olvidar, piensen en mí ahora, mi primer amor fue mi primera vez, mi primer beso, mi primer y último Te amo, nada de eso acabo bien y me hizo mucho daño , él me cambió radicalmente y por él es que ahora soy un monstro, había cambiado mi vida para mal, jamás lo olvidaría, él daño había sido mucho, el daño ya estaba hecho

Pude sentir el apoyo de mis amigas cuando me detuve en medio de mi historia

Me adentre en la casa silenciosa y aparentemente desolada, lo llame y no contesto, mire con desconfianza la casa que de repente me pareció tenebrosa, decidí buscarlo arriba y así lo hice, en medio de mi curiosidad e ingenuidad subí las enormes escaleras, recorrí el pasillo hasta la última habitación donde sabía que era su habitación, camine mirando únicamente esa puerta.

Una vez frente a ella algo me dijo que me fuera…pero no le hice caso

Me asome un poco y vi la escena más cruel de toda mi vida, la escena que cambio la forma de ver la vida, la forma en la que ame para siempre…

El corazón se me detuvo, el pecho me dolió y de repente me falto el aire, se que en ese momento morí, tal vez después el nuevo yo sé perfeccionó pero yo se que se rompió mi corazón y nunca se volvió a unir, deje el sentimiento del amor, el sentimiento de volar, caí de golpe y dolió tanto que quise morir, quise perder la conciencia…pero por desgracia no me desmaye

La voz me salió de golpe y di un pequeño grito que mas sonó a un sollozo lleno de dolor y…traición

Mi mejor amiga y mi novio estaba en la misma cama, solo cubiertos por unas sabanas, ella estaba sobre su pecho y él al escuchar mi grito levanto la mirada, esos ojos verdes que ahora me provocaban pesadillas, esos que ahora quería sacar de la cabeza me miraban desde la cama que compartía con Tanya, en ellos no vi culpabilidad, solo vi sorpresa

-Bella…¿Qué haces aquí? – pregunto sentándose en la cama, Tanya al escuchar mi nombre también se sentó tapándose con la sabana, no dijo nada e hizo lo último que creí que haría

Sonrió

Estoy segura que mi rostro demostraba más dolor del que me creí podre albergar

No escuche un "lo siento", "te amo", "no es lo que piensas", no escuché nada y parte de mi quiso que me diera una explicación, quise creer que todo era un error, pero en él no había nada de inocencia, no dije nada y sin poder ver por más tiempo lo que tenia frente a mis ojos me di media vuelta y a paso rápido salí de esa casa, él no me siguió, él no hizo nada, él se quedo con ella, con el rostro completamente en blanco me dirigí a cualquier parte lejos de allí, no recuerdo mucho de allí en adelante, solo recuerdo que en mi mente no se dejaba de repetir

"no te siguió"

No fui a mi casa y me dirigí a "nuestro" prado, me estacione como sea en la carretera, comencé mi recorrido sin una sola lagrima derramada, me caí muchas veces y siempre me levante, me hice numerosas heridas en las manos y brazos por las constates caídas, pero no me importaron, caminé sin saber exactamente en donde me encontraba, de entre los arboles podía ver que el sol se iba ocultando, no le preste mucha atención, pues como dije nunca mas vería un crepúsculo, me traía demasiado dolor, para cuando llegue al prado ya era de noche, no podía ver mucho y solo era alumbrado por la luz natural de la luna, se veía hermoso y desastroso a la vez, camine hasta el centro del prado y las imágenes que acaba de presenciar se vinieron a mi mente, él y Tanya en la misma cama , él sin más que sorpresa en sus ojos y ella con una sonrisa en su rostro, me era completamente irreal, no quería creerlo, él no era así, o tal vez jamás lo conocí

Caí de rodillas en el césped, vi a mi alrededor y las lagrimas comenzaron a caer por mis ojos, ese lugar se veía tan diferente en la noche, y así bajo el manto natural de la noche yo llore en su nombre, conocí el desamor y la traición de la persona que más he querido en la vida, llore y no recuerdo exactamente cuándo pare, de rodillas donde fue mi primera vez yo tome con todas mis fuerzas el césped seco y sin vida y grite con todas mis fuerzas su nombre, esa fue la última vez que fui a ese prado.

Grite tantas veces que hubo un momento donde mi voz se apago y me quede seca, entonces sentí un peso en mi cuello, me di cuenta que aun llevaba conmigo el collar que él me había regalado, con toda la rabia de ser un estúpida niñita a la que nunca quisieron y siempre engañaron, me arranqué ese maldito collar que ahora pesaba toneladas, me lo arranqué y con la inicial del amor de mi vida lo deje caer en el suelo.

Y aun ahora lo que más duele es la traición, ahora ya no siento nada por él pero la traición duele de una forma insoportable, todos estos años he sufrido más por eso que por alguna otra cosa que yo haya sentido, fui una imbécil que le dio su primer beso, su primera vez a alguien que la engaño con su mejor amiga, no sé qué fue lo que lo orillo a eso pero como sea que hayan pasado las cosas ya es tarde para pensar en un final diferente, en un final en donde mi cuento de hadas tenía un puto final feliz y en donde yo me quedaba con él para siempre…como tantas veces los planeamos.

No sé lo que hace ahora, no se con quien esta. Lo único que sé es que no está conmigo

Me tire en el suelo y lo último que recuerdo es que el collar quedo frente a mi rostro en el suelo, mis ojos se cerraron y con todas mis fuerzas grite por última vez su nombre, con amor, con dolor, con traición, pero sobre todo grite en nombre de mi transformación, esa noche tirada en donde alguna vez me juro nunca hacerme llorar me convertí en Isabella Swan, aquel mostro que ahora soy, fría, exitosa y sin sentimientos.

Esa noche me convertí en una zorra

Después de eso los recuerdos me son vagos, recuerdo haberme despertado mientras alguien a quien no reconocí me llevaba cargada, luego escuche los gritos de Charlie diciendo mi nombre y por ultimo sentí como me colocaron delicadamente en mi cama.

Desperté en mi habitación con una pesadilla, Charlie se encontraba a mi lado y después de regañarme por haberme ido sin decirle nada a nadie me explicó que me encontraron tirada en un prado, recuerdo con demasiado detalle que la palabra prado dolió como dagas, Charlie dijo que me encontraron allí y me trajeron a casa tan raido como pudieron, dijo que yo estuve inconsciente todo el trayecto y que por eso no recordaba mucho.

Ese día después de mucho insistirle a Charlie que estaría bien, él se fue a trabajar aun con la duda de dejarme sola, miraba al cielo atreves de mi ventana abierta cuando vi a la última persona que quería ver en el mundo

Él

Mi corazón se acelero y los recuerdos de él y mi mejor amiga me invadieron, no entendía que hacia allí y hasta ahora no lo entiendo, al principio creí que era tan solo una pesadilla, una más las mucha que había tenido esa noche pero al escuchar su voz supe que no tenía tanta suerte, él estaba allí mirándome con indiferencia desde el marco de mi ventana, su rostro por siempre hermoso me dolió aun mas

-Hola – saludó como si hace horas no lo hubiera descubierto engañándome, mi corazón se apretó y quise desaparecer, no conteste y solo me quede observándolo desde mi cama, algo en su rostro era vago pero presente, algo como dolor y vergüenza…pero era tan leve que apenas lo note, tal vez después de todo si tenía algo de culpa, pero no era suficiente como para reflejarlo abiertamente, su voz antes suave y trayente ahora se escucha fría y sin emociones, como si lo hubieran obligado a estar allí, como si le costara verme.

-Bella… - y paró notablemente indeciso de que decir o como actuar, yo me pare y fui hasta frete suyo, con una fuerza que creí no tener hable con la voz débil y tímida, típica Bella

-¿Qué tienes por decir? – mi voz salió más fría de lo que pretendí, como dije mi trasformación había comenzado el día anterior y a cada minuto yo me volvía mas y mas fría

-Nada en realidad – no podía creer lo sínico que era ¿en dónde estaba el chico dulce del que me enamoré? – solo vine a despedirme, me voy de la ciudad

Trate con todas mis fuerzas de que mi rostro se vea indiferente pero aun no era tan fría

-¿Por qué?

-No contestare a eso – en esos ojos verdes vi un momento de duda pero rápidamente desapareció

Pero para mí eso no fue suficiente, tuve que humillarme, tuve que dejar a flote mis estúpidos sentimientos.

-No te vayas

Él me miro y sonrió, pero no con la sonrisa cálida y llena de amor, esta era fría y cruel, allí fue la primera vez que lo vi como realmente era, su máscara cayó y me dejo ver que no era tan perfecto como yo había creído

-¿Aun no lo entiendes vedad? – Pregunto mirándome con burla – ya obtuve lo que quise de ti ¿Por qué quedarme? ¿Por que seguir fingiendo que te amo? – mi corazón se hizo más frio y con todas mis fuerzas quise darle una cachetada, pero no lo hice, en vez de eso seguí siendo la estúpida que nunca le haría daño, mi furia era tal que quise herirlo…pero aun lo amaba y no pude

-¿Tu…no…me quieres? – intente expulsar las palabras, confundida por el modo como sonaban, colocas en ese orden, lenta e indescriptiblemente dolorosas

-No

Me devolvió la mirada sin ningún tipo de remordimiento, sus ojos verdes eran fríos y distantes, entonces allí caí en la cuenta que todo había terminado, que había sido un juguete sucio del que ahora él se había cansado, que ahora votaba sin ningún tipo de aprecio

Miró mis ojos con detenimiento, cuando volvió hablar

-En cierto modo, te he querido, por supuesto, has sido una muy buena mascota – rio otra vez – siempre has sido una niñita débil y manejable que quería tener, y así lo hice

La ira me inundo y por segunda vez quise con todas fuerzas golpearlo, y sin mi consentimiento mi mano derecha se levanto y cuando estaba a punto de estrellar mi palma cintra su mejilla, pare, algo en mí me lo impedía, algo en mí se despertó y fui consciente de lo que estaba a punto de hacer

-Como dije eres débil y manejable, nunca tendrás el coraje para hacer algo por ti misma, ¿enserio creíste que yo me podía enamorar de ti? Eres tan tonta Isabella, tan solo…

-¡CALLATE! – lo corte en medio de sus insultos, esto era más de lo que alguna vez creí poder soportar, mi mano cayo inerte a un lado de mi cuerpo y un par de lagrimas llenas de odio rodaron por mis mejilla, baje la mirada y me odie por ser tan débil, tan estúpida e inocente – ¿a qué has venido? ¿Para insultarme?

-No, vine para dejar en claro que jamás me enamore de ti, vine para decirte adiós

No podía ver su rostro, mi mirada seguía clavada al piso, las lagrimas se seguían derramando y él no hizo nada, solo siguió hiriendo mi pobre corazón, ese que ahora solo pedía piedad, ese que alguna vez se le entrego como si siempre hubiera sido suyo

-No quiero que me busques – siguió diciendo – hazme esa promesa y yo en cambio te prometeré no volver, nunca mas volverás a saber de mi…será como si nunca hubiese existido

La única promesa que si cumplió, la única que me hubiera gustado que no hiciera, la única que ha durado todo este tiempo

-Solo vete…por favor – susurre con la ligera intuición de que no soportaría mucho mas y me desmayaría, solo quería estar sola, sin él, sin mí, sin nada que me haga querer vivir

Sentí como se acerco y con indecisión me dio un beso en la frente, sus labios suaves ardieron y me hirieron aun mas, aunque parecía imposible, de haber podido me hubiera alejado, pero estaba demasiado débil como para moverme, no entendí su gesto y no me moleste en tratar de comprender, ya había tenido suficiente de mi "príncipe azul"

-Vete – murmuré con una voz irreconocible, con una voz tan herida que no parecía mía

-Adiós Isabella

Lo mire alejarse hasta llegar a mi ventana con su característica elegancia, la última imagen que tengo de él es bajando por el árbol por donde muchas veces subió, con la misma rutina de cuando me prometió nunca dejarme, esa fue la última vez que lo vi, me dedico una mirada llena de algún sentimiento que no reconocí y desapareció de mi vista para siempre.

Adiós mi amor, adiós mi dulce traición

Mire por unos segundos más mi ventana reviviendo una y otra vez la escena, tratando de encontrar la forma más lógica de seguir, cada segundo mi cuerpo pesaba más, camine tambaleándome hasta la ventana y por primera vez desde que lo conocí , la cerré

Me deje caer en el suelo y debajo mi ventana me abrace tratando d unir todas las piezas de mi alma, no lo soporte mas y me deje caer completamente, apoye mi mejilla en mi frio suelo y cerré los ojos

En ese momento entendí que el amor es un mostro que te quema viva cuando le sonríes, y la felicidad…la felicidad es un pecado que se paga muy caro

Pero si eso era amor, no lo quiero

Y no pude simplemente gritarle, no pude simplemente erarle, no pude ser cruel, nunca fui como él

Cuando amas mucho algo debes dejarlo ir y yo lo deje ir ese día

Y es que el amor duele y luego te mata

Ese día me la pase así, el tiempo de alejo dejándome sola con mi dolor, estuve entre la conciencia y la inconsciencia esperando que de alguna forma el dolor cesara, esperando que al menos disminuyera un poco, pero no, incluso llegue a pensar que nunca se iría, que tendría que acostumbrarme a vivir con él, como mi fiel compañero, como algo con lo que vives por siempre.

Recuerdo haber cerrado los ojos para siempre, Bella se durmió y nunca más despertó, recuerdo que el ultimo pensamiento de mi antiguo yo fue

"Nunca más nadie me volverá a llamar débil y manejable, nunca más nadie se burlara de mi"

Y con eso me volví en una asesina, mate a Bella y sus recuerdos ahora son los míos

Y su corazón se acabo de congelar

Y naci yo

El primero fue Mike Newton

Mentiría si dijera que en el instituto no tenia admiradores, aproveché eso, le cumplí el milagrito a Mike para ver que tanto presumía, esa fue la primera vez que tuve sexo, y hasta ahora después de muchos revolcones solo he hecho el amor un vez.

Con Mike no fue nada memorable, solo un buen polvo el cual no significo nada para mí, fue en uno de los cuartos de limpieza entre clases.

El muy imbécil pensó que ahora tenía mi corazón, pero lo que él no sabía es que yo ya no tenía corazón, le deje muy en claro que no se volvería a repetir, que solo había sido sexo y que no buscaba nada serio con él, recuerdo como me miro, como un golfa, también recuerdo que su miradita no causo nada en mí, no sentí culpa ni vergüenza, ni mucho menos pena, recuerdo haberme reído en su cara y luego haberme ido, la lista siguió y siguió, desde los más populares hasta…los chicos promedios, realice todas las posturas que yo quería y experimente todos los tipos de orgasmos que una persona puede tener, para fin de año yo me había revolcado con el 98% del alumnado, el 2% que faltaba o eran gay o eran ners, me había convertido en la chica playboy del instituto, amada por todos, envidiada por muchas, me vestía y actuaba como toda una bomba sexy que cualquiera mataría por tener, jamás me acote con uno más de una vez, fui popular y tan falsa que si mi antiguo yo la hubiera visto hubiera vomitado, felizmente esa Bella estaba bien enterrada

Tanya nunca más regreso al instituto, algunos dijeron que se mudo y otros que su padre la había mandado a un internado fuera del país al encontrarla teniendo sexo en su auto, no me moleste siquiera en averiguar que le había pasado realmente, ella para mi estaba muerta.

Me convertí en la mejor amiga de Jessica, aquella chica que era tan o más falsa que yo, ambas sabíamos que lo que nosotras teníamos no era amistad, era conveniencia, ella era popular y yo una perra, nadie se atrevía a meterse con nosotras, salimos con los mejores chicos del instituto, ella tuvo novios, mientras yo solo los usaba por una noche, para mí los hombres no volvieron hacer lo mismo, ahora eran solo accesorios desechables que se usan y se botan, siempre es mejor que tú los botes antes que ellos te voten a ti.

Entonces Bella Swan dejo de sonreír con sinceridad, dejo de ser dulce, dejo de ser buena e inocente, Bella Swan ya no se sonrojaba y no era tímida. Pero sobre todo, Bella Swan nunca más fue débil y manejable, y con mi corazón roto trate de borrar lo poco que él me dejo, cuando se fue quise desesperada borrar su rastro de mi cuerpo, no intente borrar su imagen de mi corazón pues sabía que era inútil, así que simplemente fui por ahí tratando de que mi primera vez no fuera la última, ahora, no sé si lo logre, no sé si de verdad borre todo rastro de él en mí, pero eso ya no importa, comenzó como un juego pero se convirtió en una adicción, cada vez quería mas orgasmos y cada ves había mas chicos que me quería tirar.

El resto del año paso y yo con él, me gradué y me tire a 5 chicos en la fiesta de graduación, me emborraché y me fui de aquella fiesta sin despedirme de nadie, era por completo un robot, sin corazón ni sentimientos, además mentiría si dijera que extrañaría a mis amigos, yo no tenía nada más que conocidos en aquel instituto y todo lo que deseaba mi alma era poder alejarme de todo lo que me había hecho tanto daño por tanto tiempo.

Justo al día siguiente me fui, sin dependidas emotivas y sin lagrimas de por medio, solo con una nostálgica mirada a mi habitación; recuerdo ese día sin mucha emoción…

-¡Bella! – grito Charlie por enésima vez, esa era mi advertencia de que si no bajaba perdería el avión a Chicago

-¡Solo un minuto más papa! ¡Me falta guardar los condones!

Charlie desde el primer piso gruño y yo sonreí, ya no era una santurrona y había descubierto que tenía un sentido del humor bastante negro, así que lo aprovechaba.

Guarde mis ultima cosas en mi maleta y la cerré, me di media vuelta para dirigirme a la puerta pero cometí el error de mirar hacia atrás. Aquella habitación me ería con solo verla, hacia que me estremeciese por el oyó en mi corazón, deje las maletas en el suelo y di un paso en la habitación que desde hoy dejaba de ser mía, la paredes azules estaban descoloridas y los estantes vacios, mi cama desnuda me recordaba demasiado así que deje de mirarla, camine alrededor de mi habitación tocando las paredes con mis dedos, tratando dejar todo para poder seguir con mi vida, cada recuerdo me azoto como látigo pero era mi última vez en el lugar del centro del dolor, tenía que decir adiós, llegue hasta la ventana y no pude evitar mirar atreves de ella, el árbol que antes se encontraba allí ya no estaba, yo personalmente lo había cortado y botado a la basura hace algunos meses, la ventana por siempre abierta para él ahora tenía clavos en el marco para asegurar que estuviera cerrada y nada ni nadie la pudiera abrir, roce con las yemas de mi dedos los clavos y cerré los ojos, mi mente me llevo a la primera y última vez que lo vi salir por esta ventana, mire una vez más hacia la calle y dibuje un corazón roto en el vidrio, sin poder soportarlo por más tiempo fui directo hacia la puerta y tome mis maletas, me giré por última vez y le eche un ultimo vistazo, dejando toda esperanza, dejando cualquier rastro de mi inocencia y dejando sobre todo cualquier recuerdo.

Sonreí con sinceridad y nostalgia, con un amor olvidado y una herida llena de sangre, por un segundo volví hacer noble…

-¡Bella! ¡Esta es la última vez que te llamo!

La sonrisa desapareció rápidamente y mi rostro frio y calculador regresó

-Adiós amor – susurre con tanta amargura que el acido se extendió por mi cuerpo

Me giré…y me fui

No mire por la ventana cuando Charlie me llevaba hasta el aeropuerto y no me permití pensar en ningún momento, me subí a ese avión y sin darme cuenta…ya todo había quedado atrás, ya todo solo era un pasado al que no quería regresar.

Deje ese pequeño pueblito frio y tan lleno de lo que alguna vez fue amor para mí.

Silencio

Roce y Alice me miraban como si fuera la primera vez que me vieran, en sus ojos vi dolor ajeno, pusieron sus manos encima de la mía y sonreí.

Silencio

Ninguna quería romper esta pequeña burbuja que se había formado, como si pudiéramos comunicarnos telepáticamente, pero yo sabía que no duraría mucho tiempo más

-¿Cuál era su nombre? – pregunto Rose mirándome fijamente

Mire al suelo dudando si quería mencionarlo después de tanto tiempo, pero que importaba, si había metido el dedo en la herida…que mas da meterlo un poco mas…

Suspire

Y en 6 años dije su nombre por primera vez

-Anthony Masen


PASEN AL SIG CAPI!

PLISSS