Digimon Exodo
Capitulo VII: "El Septimo" - Primera Parte.
La vida no existía, a menos que su propósito fuera servirle hasta el fin de los Tiempos. Él los había sometido a todos y cada uno de los digimon que alguna vez tuvieron una vida propia, los había convertido en sombras de lo que alguna vez fueron y los obligó a llamarle su dios, aunque representara todo lo contrario a los valores que debía poseer un Dios.
Tal vez fue causa de su inmensa envidia que sentía por aquellos que gozaron de ese privilegio, envidia por todos que pudieron tener la luz en sus manos, razón por la cual intentó arrebatarselas una vez, para que todos sintieran el suplicio de vivir en las Tinieblas eternas.
Dragomon salió de las profundidades de su mar oscuro, sintiendo una gran perturbación entre las dimensiones, en otras palabras, una puerta hacia su mundo había sido abierta. En su existencia, solo conocía a tres digimon que eran capaces de hacer eso, abrir la puerta entre los mundos, los cuales, dos de ellos, eran Príncipes Demonios, siendo uno de estos muerto como había podido averiguar. En su necesidad de conocer más del suceso que acontecia en su reino, llamó a sus sirvientes.
Digimon Sombra, ya que no eran merecedores de poseer otro nombre, se hicieron presentes ante su maestro y amo absoluto. Listos para cumplir con sus ordenes.
- "Algo se acerca a mi reino" - Dragomon se apresuró a hablar - "Quisiera saber de que se trata. Si es necesario, traiganlos ante mi" -
Sus sirvientes parecieron realizar una inclinación respetuosa antes de volverse a marchar. Dragomon los vio marcharse a través de las aguas mientras se ocultaba en estas, si ellos necesitasen su poder, con seguridad subiría a la superficie; hasta entonces retosaria en el mar de las Tinieblas, al tiempo que expandía su poder e influencia.
(***)
El ambiente en el DigiMundo, ya golpeado por el maleficio del Señor de los Vampiros, fue invadido de nuevo por la oscuridad de un mundo prohíbido. Los elegidos vieron el acontecimiento con desconcierto y temor, sin esperarlo pues ya habían pensado que su enemigo había sido derrotado, la gran mancha negra en el cielo que palideció aun más el paisaje.
- "Es el Mar de las Tinieblas" - Kari dijo al ver como la imagen de las aguas sombrías se materializaban frente de ellos - "¿Cómo?" -
- "¡Maldición!" - Medusa exclamó, respondiéndo lo que la elegida de la Luz había preguntado - "Esto debe ser obra de Lilithmon, pero nunca me imaginé que tuvieran acceso a ese mundo" -
- "¿A qué te refieres?" - preguntó Cody, sin dejar de mirar el espectáculo que se formaba en el cielo.
- "Lilithmon es uno de los pocos digimon que pueden abrir puertas entre los mundos. Sin embargo, el Mar de las Tinieblas" - lugar por el cual había llegado por primera vez - "...siempre ha estado fuera de su alcance, ya que ese reino no pertenece al Mundo Humano ni al DigiMundo. Es una dimensión a parte de la cual se conoce muy poco. Si ella es capaz de entrar a ese lugar, significa que los Señores Demonio están en posesión del mar oscuro" -
Las posibilidades que planteaba aquello fueron lejos de ser beneficiosas para el grupo, dado los diferentes intereses que se habían propuesto.
- "¿Lilithmon? ¿No está muerta?" - TK preguntó con enojo, mientras cargaba a Patamon, quien luchaba contra las tóxinas liberadas en su cuerpo.
- "Es probable" - Medusa contestó. - "Debi imaginarmelo, después de todo es uno de los Siete Señores Demonio" -
TK hubiera pateado una roca, producto de la ira, si tuviera una cerca. Ahora no tenía nada con que desquitar su enojo, un enojo incontrolable hacia los digimon de las tinieblas por lo que había pasado tan solo cuando tenía ocho años. La muerte de Patamon, en aquella ocasión, dejó cicatrices que no serían nada fáciles de sanar.
En ese momento, mientras TK seguía pensando en el pasado, una fuerza misteriosa comenzó a arrastrarlos hacia la puerta abierta por Lilithmon. Silphymon e Imperialdramon se pusieron en alerta y cubrieron a sus compañeros humanos (y Medusa) de unos vientos devastadores, sin embargo, estos vientos pronto superarían a las fuerzas de los dos digimon, hasta estos se verían arrastrados.
- "...¡Yoley! ...¡Kari!" - Silphymon gritó, mientras salvaba a sus dos compañeros humanos, tomándolos con los brazos y así evitando que se perdieran al entrar al portal.
Imperialdramon hizo lo mismo con los restantes niños elegidos. A excepción de Medusa, que no logró atraparla a tiempo, entrando en una posición que seria desconocida por los niños Elegidos y sus compañeros. Por otra parte, eso era todo lo que Imperialdramon y Shilphymon podrían haber hecho y, sin más, ellos y sus camaradas se vieron arrastrados hacia el Mar de las Tinieblas.
El acceso a ese mundo se cerraría después, justo cuando Lilithmon terminó de hacer su conjuro, abriéndo los ojos.
(***)
- "¿Realmente fue necesario ese curso de acción?" - Detrás de ella, Lucemon apareció - "¿Por qué no acabarlos tu misma?" -
Lilithmon se volteó sonriente hacia Lucemon, quien era el más fuerte de los siete y, aun así, disfrazaba todo ese poder bajo la apariencia de un infante. Los demás Señores Demonio habían aprendido a no subestimarlo, Daemon y Barbamon por las malas.
- "¿De qué te quejas?" - Lilithmon le pregunta - "Ellos van a morir en ese lugar, ¿Verdad?... Misión cumplida" -
- "Pueda que si" - Lucemon dice - "No creo que sean capaces contra él. Pero, por si algún motivo esa bruja sobrevive, entonces responderás ante nuestro Padre" -
- "Por supuesto, hermano" - Lilithmon pensó, de forma desdeñosa.
Y luego, ambos digimon desaparecieron, marchándo hacia la ciudadela, en el corazón del Área Oscura.
(***)
Imperialdramon chocó contra una gran montaña, levantándo una gran estela de polvo. Con él, Davis Motomiya, Ken Ichijouji, Takeru Takaishi y Cody Hida calleron junto a él. Todos mareados por el enorme impacto.
- "Que dolor de cabeza" - Davis dijo, apenas se pudo levantar del suelo.
- "Ni que lo digas" - comentó Cody, al unisono.
- "Cody, ¿estas bien?" - Armadillomon preguntó.
- "Si, solo me duele un poco la cabeza" - contestó el aludido - "Yo debería preguntarte eso, después de lo que Lilithmon lanzó..." -
- "No lo se" - Armadillomon dijo, no lo había pensado pero - "hace poco estaba seguro que iba a morir, pero... pero, ahora estoy como nuevo" -
- "Disque la mayor maldición del DigiMundo" - Patamon habló, con un mejor estado de ánimo y salud - "No hay nada que no podamos superar" -
TK sonrió ante ese hecho y se sintió profundamente agradecido. Tal como Armadillomon o Patamon, no tenía ninguna idea de como podían estar tan bien, después de haberlos visto al borde de la muerte; lo cual podía constatar Cody, quien vio los resultados de la devastadora técnica que Lilithmon había usado en primer plano.
- "Silphymon no se encuentra" - comentó Imperialdramon, quien buscó con la vista a su compañero por el oscuro paisaje - "Quizás cayó en otra zona" -
- "Tampoco Kari ni Yoley" - secundó Davis. - "...ni la señora Medusa" -
Los cuatro chicos e Imperialdramon observaron el panorama, no había duda, ese lugar era el Mar de las Tinieblas. Los árboles sombríos y la niebla que provenía del mar gris eran su marca, solo con observarla, ninguno podía decir que no tuvo escalofríos en algún momento.
Para Ken Ichijouji, encontrarse en el mar oscuro fue lo peor que pudo experimentar, en su piel sintió todas las sensaciones que el lugar emanaba. Contando que ya había visitado este mundo una vez, fue suficiente para traerle recuerdos que desesperadamente quería enterrar: la muerte de su hermano, las agujas de control. Sabía que era difícil olvidar cosas como esas, pero, por ahora, tenía que enfocarse en algo importante y por ningún motivo debía dejarse distraer.
- "Hay que encontrar a Yoley y los otros..." - eso era lo que debía mantener en mente ahora, sobre todo, por las desagradables sorpresas que el mundo de las Tinieblas pudo traer a colación - "...y luego, salir de este lugar" -
- "Ken. ¿Estas bien?" - Davis le preguntó preocupado cuando vio la expresión de malestar en su rostro.
- "Descuida, estaré bien pero... tu sabes" -
Claro que sabía, Ken había contado a sus amigos, algunos de ellos, como se había convertido en el Emperador de los Digimon. Su primer viaje al Mar de las Tinieblas, el DigiVice oscuro y la conquista del DigiMundo. Davis supo que esos eran momentos que Ken quería olvidar a toda costa y lo sabía porque tenía el presentimiento que Ken no les había dicho toda la verdad, sin embargo, no quería ostigarlo. Esperaría pacientemente a que él quisiera hablar sobre ello, mientras, tenía una misión en la cual enfocarse.
- "Podría llevarlos" - propuso Imperialdramon - "Este lugar es muy extenso, volando podríamos encontrar más rápido a los demás, pero sería muy peligroso dejarlos solos por un tiempo determinado... asi que" -
- "Bien, estoy de acuerdo con Imperialdramon" - Davis dijo jovialmente - "¿verdad, Ken?" - con tal de llamar la atención de su mejor amigo y alejar sus pensamientos de los malos recuerdos del pasado.
- "¡Esta decidido!" - Cody habló.
TK asintió en silencio, mientras, Patamon descansaba encima de su cabeza, como ya era su costumbre.
Armadillomon ya se encontraba moviéndo hacia Imperialdramon.
Y Davis le tendía la mano, esperando que la tomase para poder viajar y, como recordatorio, que sus amigos iban a estar con él. Ken pudo suspirar con alivio en ese momento, aunque estuviese en el Mar de las Tinieblas, al menos sabía que tenía alguien que le tendería la mano las veces que fuese necesario. Así que hizo lo que el joven Motomiya esperaba, tomó su mano para que este le ayudara a subir a una de las manos de su digimon camarada.
Los demás ya estarían en la otra mano, mientras, Imperialdramon juntaba sus brazos para empezar el viaje.
Sin embargo, aunque lo pareciese, no estaban solos y los habitantes del mar oscuro no pensaban dejarlos salir tan fácilmente.
(***)
Tal como su amo lo había ordenado, tres digimon sombra aparecieron en las cercanías de un gran destrozo ocurrido recientemente. Ninguno de ellos hablaba como lo hacían el resto de los digimon, pero se entendían bastante bien con emitir algunos sonidos guturales. Vieron, momentos antes, algo parecido a un cometa que caía en las cercanías.
Considerando la perturbación de la que habían sido advertidos por Dragomon, fueron a investigar, encontrándose con la sorpresa que se trataba de los niños Elegidos. Normalmente no sería algo de que preocuparse, sin embargo, la presencia del Imperialdramon les desconcertó de sobremanera. Se supone que en el Mar de las Tinieblas no existia la luz, la digi-evolución era imposible, razón por la cual ese Imperialdramon debería volver a su nivel de entrenamiento; mas ese no era el caso. Algo extraño estaba sucediendo.
Antes de avalanzarse, se miraron a las caras una vez más, concordando en que los llevarían delante de Dragomon. El dios del mar oscuro sería capaz de deducir que rayos estaba pasando.
(***)
Imperialdramon apenas y si se dio cuenta.
Una bola de energía oscura fue lanzado hacia ellos, sin tiempo para conocer el origen, el digimon Guerrero Dragón lo esquivó con tal de proteger a los niños Elegidos y digimon bajo su cuidado. Sin embargo, no fue lo suficientemente rápido para eludir dos bolas de energía más, las cuales impactaron en su espalda para enviarlo directo al suelo.
Davis, Ken, Cody y TK se levantaron del suelo, cegados por una enorme estela de humo; cuando se despejó, lograron ver que les había atacado.
- "¿Qué son esas cosas?" - Cody preguntó con temor, era totalmente distinto a todo lo que había visto antes.
Y delante de ellos se encontraron los digimon sombra, los cuales observaban con sus ojos rojos a los nuevos visitantes. Si bien ellos no eran capaces de hacerse entender por medio de palabras, eran capaces de hacerse comunicar por medio de los pensamientos.
- "Somos los sirvientes del señor del mar oscuro. Si fueran tan amables, nuestro amo tiene algunas preguntas que hacerles" - lo cual hicieron, respondiéndo la pregunta de Cody.
- "¿el señor del mar oscuro?" - Ken murmuró, pues era la primera vez que escuchaba de un ser como ese.
- "Asi es, el gran soberano del mundo de las Tinieblas" - respondió otro de los digimon sombra - "Ken Ichijouji, no esperaba que tu y tus amigos regresaran a este lugar" -
El aludido se inquietó en cuanto el digimon oscuro mencionara su nombre.
- "¿Cómo sabes quienes somos?" - Davis exigió saber, tratándo de proteger a su compañero.
- "El señor del mar oscuro lo sabe todo desde que ese humano llegó a nuestro reino por primera vez" - el tercero de los digimon oscuros contestó, señalándo a Ken - "Ahora vendrán con nuestro amo" -
- "¿Si? ¿Quién va a obligarnos?" - Imperialdramon exclamó, a modo de desafió, del cual pareció que los digimon de las sombras parecían sonreír por reacción.
- "Ya lo hemos dicho, conocemos todo de ustedes, humanos y digimon" - los tres sirvientes de Dragomon comenzaron a hablar al unisono - "Sabemos cuales son sus esperanzas, sueños, sus errores. Los peores temores y rencores" -
Luego de esto cada uno de los tres digimon sombra comenzaron a cambiar su forma física. El primero de ellos se convirtió en un demonio humanoide, con dos grandes cuernos y un par de alas andrajosas, el cual llevaba puesto un cuerno negro en vez de piel, sus ojos fueron rojos como la sangre; Takeru lo reconoció al instante como su peor enemigo, Devimon.
El segundo se hizo mucho más grande, adoptando la forma de un dragón monstruoso que pareció una mezcla más que otra cosa. Una mezcla formada por el cuerpo de Greymon y el cabello de MetalGreymon, la cabeza de Kabuterimon, los brazos de SkullGreymon y Devimon, las alas de Airdramon y Angemon, y, finalmente, la cola de un Monocromon. Para Ken Ichijouji, fue la representación viva de todo el mal que hizo alguna vez, Kimeramon.
El último también adoptó la forma de un enemigo del pasado. Una momia putrefacta que llevaba un arma de fuego y una pañoleta morada en su cabeza, solo uno de sus ojos eran visibles, a causa de los vendajes, y el cual destellaba con maldad. Mummymon.
- "De ser necesario, usaremos la fuerza" - el digimon que se transformó en Devimon habló, esta vez, usando sus labios.
Otra pelea estaba a punto de iniciar.
(***)
Varias figuras habían comenzado a observar la batalla.
Lilithmon a través de su espejo, esperándo con ansias la muerte de los Elegidos, desde el interior del Castillo del Área Oscura.
Dragomon hacia lo mismo desde las profundidades, tratándo de esclarecer el misterio tras la permanencia de Imperialdramon en su reino.
Y, finalmente, un Caballero Sagrado que habitaba otra dimensión y observaba los últimos acontecimientos en el DigiMundo y el Mar de las Tinieblas. Miró con preocupación pues conocía, de forma clara, las consecuencias si ellos morían en los dominios de Dragomon. Sintió, entonces, un fuerte impulso por ir a ayudar, sin embargo, se veía prisionero y eso le era imposible. Lo único que podía hacer era tener fe en ellos y en la Leyenda que había leido.
(***)
- "¡Patamon!...¡Digi-evoluciona!" - Takeru exclamó, decidido a terminar con su enemigo de una vez por todas.
Patamon digi-evolucionó de acuerdo a los deseos de su compañero, transformándose en Angemon, bajo la mirada incrédula de Devimon. El ángel digimon voló hasta quedar a la altura del demonio para poder confrontarlo.
- "¿Cómo es posible?" - Devimon preguntó con ira - "¡La digi-evolución es imposible en el Mar de las Tinieblas!" -
- "Eso no importa" - contestó el ángel - "Ahora mismo siento los deseos de TK, los cuales me dicen que debo acabar contigo a toda costa" -
Ante esto, Devimon forma en su rostro una sonrisa maliciosa y, con ella, se lanza a atacar al ángel digital con todas sus fuerzas. Primero, trató de herir a Angemon con las garras de sus manos, usándolas como si fueran una lanza, pero el compañero de Takeru las esquiva y bloquea, con la ayuda de su bastón de color dorado.
- "¡Golpe de Fe!" -
Entonces, Angemon enunció su técnica para contraatacar al demonio, esperándo que pudiera acabar de una vez con el enemigo y poder ayudar a Cody y Armadillomon, quienes habían quedado solos con Mummimon. Pero Devimon esquiva con agilidad la técnica de su contrincante y, sin perder tiempo, da rienda suelta al viento endemoniado con tan sólo agitar sus dos alas.
Angemon no pudo reaccionar tan deprisa, como el demonio lo había hecho hace algunos segundos, por lo cual terminó en medio de la ráfaga y estrellado en el suelo.
- "¡Angemon!" - Takeru exclamó preocupado mientras observaba a Devimon con ira - "No puedo permitir que esto siga así. Se que no es el mismo Devimon de hace años, pero..." -
El hecho que los digimon sombra tomaran la forma de sus antiguos enemigos, que urgaran en sus recuerdos y tomaran la forma de sus pesadillas, era algo totalmente injusto. Por eso era capaz de sentir tal rencor por ese digimon, como si se tratara del primer Devimon que había enfrentado hace mucho tiempo, en cuya batalla Patamon se vio obligado a dar su vida. Era macabro, era imperdonable.
Angemon se levantaba del suelo, mirándo con tristeza a su compañero.
- "TK, esas cicatrices aun no han sanado" - pensó con lástima, pero decidido a acabar con la fuente de aquel sufrimiento.
El digimon ángel atacó a Devimon, lanzándo su báculo sagrado hacia este. Devimon se disponía a frenar el arma de su enemigo, sujetándola con sus manos, pero el resplandor sagrado salió de este, haciendo imposible que llevara al acto algo como lo que había intentado. Sin más, sin tener el tiempo suficiente para esquivarla, el báculo golpeó en el pecho del digimon demonio, arrancando en este un profundo dolor de un grito.
- "¡Miserable!" - Devimon bramó con enojo, nuevamente desconcertado, pues todo poder sagrado debería ser nulo en los territorios de su amo.
Sin embargo, el ataque de Angemon aun no había terminado, volviéndo a contraatacar con su técnica firma. - "¡Golpe de Fe!" -
Devimon vio el rayo dirigirse hacia él y, como la primera vez, fue capaz de bloquear el ataque de su némesis. La única diferencia, en este caso, era que no lo esquivaria sino, más bien, lo repelería con un rayo de energía oscuro que emergió de sus manos. Takeru lo recordó como una de las técnicas que el Devimon original había usado para atacarlos. Ambos ataques chocarían de frente, anulándose entre si mediante una estridente explosión.
- "No lo lograrás tan fácil" - Devimon se jactó.
- "Mientras exista la esperanza, la oscuridad no vencerá" - Angemon, a su vez, contestó.
- "Pero en los reinos de mi dios no existe tal cosa como la esperanza, mi victoria esta garantizada." -
De nuevo, ambos digimon volvieron a atacarse por medio de golpes físicos. Parecían encontrarse al mismo nivel, sin embargo, Devimon logró tomar uno de los brazos de su enemigo, en un momento dado, y presionarlo en su espalda; con ello, el demonio tendría algo de dominio sobre el ángel y, lo cual, le daba tiempo suficiente para hacer lo siguiente...
- "Quizá no sea necesario llevarlos delante de mi señor" - Devimon dijo con malicia - "Voy a matarlos aqui y ahora. ¿Pero por qué hacerlo yo mismo? Puedo hacer que tu compañero lo haga por mi" -
- "¡No te atreverías!" - Takeru habló exhaltado.
En el pasado se acordó como Devimon había manipulado a Leomon para usarlo como peón y acabar con sus amigos, aun en contra de su voluntad, por lo cual se daba una idea de lo que pronto iba a suceder.
- "¡Toque de..." -
TK se encontraba muy enojado, demasiado enojado. Tanta la furia era la que guardaba en su interior que no lo pensó, entonces, terminó por correr hacia adelante, en dirección a Devimon, que ya se encontraba de pie, en el suelo arenoso.
- "...la Mal..." -
Y antes de que la mano de Devimon, bañada en energías negativas, manifestadas por medio de destellos eléctricos de color carmesí. El chico llegó inesperadamente a donde estaba, su mano se encontraba encerrada en un puño que golpeó en el costado del digimon demonio.
- "¿Qué intentas hacer, muchacho?" - Devimon pensó con burla. Un humano golpeando a un digimon tan poderoso como él, resultaba una idea muy hilarante. Pero... - "¿Qué es esto?" - una luz oscura nació en el puño de Takeru, la cual comenzaba a quemarle a la medida que toda la frustración y la rabía emergían del corazón del humano. Fue una gran oscuridad que el digimon demonio, ni con el poder otorgado por Dragomon, podría llegar a controlar.
Angemon aprovechaba el momento justo para liberarse de las garras de Devimon, en ello, rescató a Takeru pues parecía que el cuerpo de su enemigo iba a estallar en pedazos.
- "¡Es imposible! Este poder..." - Devimon exclamaba en su momento final - "...Es una oscuridad incluso mayor a la de mi señor, ¿Cómo un simple humano puede usar una oscuridad así" -
Las palabras de Devimon desconcertaron e inquietaron tanto a Angemon como a TK, cuyo odio se desvaneció para dar lugar a la más profunda confusión. Observaron como Devimon desapareció acorde una luz púrpura salia de su interior, tan repentina como apareció, se desvaneció junto con el último lamento del enemigo.
(***)
Armadillomon había evolucionado a Ankylomon, siendo el nivel más alto que podía haber alcanzado sin la ayuda de Takeru o Patamon. Ya habían estado peleando desde hace tiempo y Mummimon, o el digimon sombra que había adoptado su forma, estaba mostrando superioridad en el confrontamiento.
- "¡Presión de Megatones!" -
Ankylomon exclamó para saltar por los cielos, muy alto para su tamaño, y caer encima de Mummimon, sin embargo, este lo esquivó lanzándose a un lado. En su caída, Ankylomon levantó una gran cantidad de tierra y escombros, con el hecho que había producido un leve temblor. Mummymon aprovechó el momento para atacar, conociendo que el enorme digimon se demoraría en dar vuelta.
- "Necrofobia" - de su escopeta emergió un relámpago de color azul, el cual impactó a Ankylomon con gran fuerza.
Este cayó varios metros, dejando una marca en la arena, producto del arrastre.
- "No importa que puedan digi-evolucionar" - Mummymon se jactó - "Ustedes nunca podrán contra nosotros, los sirvientes leales del señor Dragomon" -
- "¡Ankylomon!" - Cody exclamó preocupado.
Pero Angemon llegó al rescate de Cody y su digimon, y, a su lado, apareció Takeru.
Era extraño, TK, a pesar de llegar apresurado a ayudarle, pareció distante y distraido. A su parecer se encontraba en una profunda reflexión acerca de algo, pero como saber, él ni siquiera sospechaba lo que había pasado momentos antes, cuando Takeru y Angemon combatían al Devimon.
- "¡Golpe de Fe!" - el ataque de Angemon llegó de forma inesperada, golpeando el pecho de Mummymon y dejando una gran herida en este. Producto de pertenecer al mundo de las Tinieblas, cualquier resplandor de un digimon sagrado resultaría en una gran desventaja, relacionada con su propia vida.
Después de ello, Ankylomon se sumó a la oleada de ataques, para cobrar lo que el Muerto Viviente le había hecho.
- "¡Cola Martillo!" -
Atacó con tal fuerza que Mummymon resultó rompiéndose en pedazos. Su cuerpo se desintegró mientras dejaba la estela de una sombra.
(***)
Momentos antes de que TK y Angemon vencieran a Devimon, Kimeramon e Imperialdramon sostenían otra gran batalla.
La Bestia Artificial sujetaba al guerrero dragón con sus enormes manos esqueléticas, las cuales pertenecían a SkullGreymon, preparando un ataque a quemarropa. El calor comenzaba a darse desde su garganta, por lo cual, Imperialdramon lo patea debajo de su boca, con tal que un pavoroso rayo de energía saliera al cielo y no diera con su objetivo.
Luego, el guerrero dragón forcejearía con el monstruo, logrando liberarse de su agarre.
- "Kimeramon, nunca esperé volverte a ver" - Ken susurró en voz baja, mientras observaba como la batalla se seguía desarrollando - "parece que mi pasado nunca piensa dejarme en paz" -
- "¡Nada de eso!" - Davis exclamó, habiendo escuchado lo que Ken recién había dicho.
- "Pero" -
- "Nada dije, no te apegues al pasado... este digimon no tiene nada que ver contigo, es uno de esos monstruos sombra que tomó su forma para molestarnos" -
Ken asintió - "Es cierto, es uno de esos digimon sombra... lo que ellos quieren es que dude, pero..." -
No podía soportar ver a Kimeramon frente a él, era todo lo malo que había hecho en el pasado, era la causa del sufrimiento de muchos digimon, los cuales atormentó en su tiempo como el Emperador de los Digimon. El mismo DigiMundo parecía haberle perdonado lo que había hecho pero él no había sido capaz de perdonarse a si mismo. ¿Cómo podría hacerlo?. En las noches recordaba los rostros de los digimon que había esclavizado, como un recordatorio sin fin, que, con la ayuda de sus amigos había podido aminorar.
Sin embargo, este falso Kimeramon se los recordaba, ahora los veía como si estuvieran en una fuente cristalina.
Mientras tanto, Kimeramon continuó atacando sin piedad alguna a Imperialdramon con sus cuatro brazos, sin descansar, aunque no es como si ese digimon conociese ese concepto. Imperialdramon se defendía colocando sus brazos como un escudo.
- "¡Si se puede!" - Davis repitió una y otra vez, dándole animos para que pudiera superar a su enemigo.
- "Siento el animo de Davis, dándome fuerzas" - Imperialdramon pensó, mientras continuaba resistiendo los golpes de la bestia furiosa. Cuando reunió el suficiente poder, lanzó un puñetazo que separó a Kimeramon de si. Entonces, aprovechándo que aun se encontraba aturdido, junto sus dos manos mientras las levantaba hacia arriba, luego, las hizo descender impactándo con la espalda de Kimeramon.
Este resultó siendo enviado al suelo, creando un cráter con la fuerza del impacto.
Sin embargo, Kimeramon aun no pensaba rendirse, comenzando a emitir una risa macabra, semejante cuando el Kimeramon original se reveló en contra de Ken Ichijouji en el tiempo que era el Emperador de los Digimon. Fue una risa que creó escalofríos para quienes la escucharon.
- "Los Niños Elegidos no estan tan mal" - la boca de la bestia no pareció ser la fuente, mas pronto descubrieron que las palabras surgián de la propia mente de Kimeramon - "...por eso me da curiosidad, ¿Cómo es posible que un digimon como Imperialdramon llegue a existir?" -
- "¿A qué te refieres?" - Ken preguntó, aunque una parte de él conocía la respuesta.
- "La digi-evolución en este mundo no existe, el poder de nuestro maestro la impide. Es imposible mientras el gran Dragomon exista" -
- "¿Dragomon?" - se escuchó la voz de Cody preguntar, quien ya había concluido su batalla contra el Mummymon.
Pronto se reunieron Takeru, Angemon y Ankylomon.
- "Es nuestro dios, nuestro soberano" - Kimeramon respondió - "Un digimon que ustedes, miserables niños Elegidos, jamás podrán llegar a derrotar" -
- "Entonces, él debería aparecer para acabar con nosotros y no mandar a sus esbirros para hacer su trabajo sucio" - Davis dijo de forma desafiante.
- "Se equivocan" - sin embargo, Kimeramon le interrumpe - "Nuestra misión no era acabarlos, niños Elegidos. Pero es menester mostrarles que tan inferiores son, ni siquiera van a poder tocarme" -
- "¡Deja de hablar!" - Imperialdramon exclamó, lanzándose hacia la bestia artificial a toda velocidad, pero Kimeramon es capaz de esquivarle con suma facilidad. A su vez, Ankylomon y Angemon también le atacan con sus técnicas especiales: el Golpe de Fe y la Cola Martillo ; las cuales fueron bloqueadas por los enormes brazos esqueléticos de la bestia.
- "¡Laser de Positrones!" -
Imperialdramon no dejó la ofensiva, observándo que Kimeramon estaba muy ocupado bloqueando los ataques de Angemon y Ankylomon, pensando que esta vez podría dar el golpe crítico, sin embargo, Kimeramon reaccionó muy rápido ante este hecho, entonces contraatacó con unas de sus técnicas.
- "¡Calor Viper!" - Su boca y sus cuatro brazos despidieron rayos de energía, lo suficientemente potentes para deshacer la técnica de Imperialdramon. La colisión entre las fuerzas era colosal, no en balde, los digimon luchando con ferocidad se encontraban en la etapa definitiva. Los chicos hacian todo lo posible por sostenerse y evitar que la onda expansiva los derribara, para ello, el digimon ángel y el anquilosaurio estaban ayudando, formando un escudo para proteger a los chicos.
Kimeramon, aun no satisfecho, aplicó un golpe brutal en la cabeza de Imperialdramon, lo cual terminó derribándolo en el suelo. Luego, disparó otra gran cantidad de energía en su boca, casi a quemarropa.
- "¡Imperialdramon!" - Ken Ichijouji y Davis Motomiya exclamaron preocuparon.
Su estado, luego de esa explosión, fue lamentable. La pesada armadura que le cubría ya estaba agrietada y comenzaba a caerse de su cuerpo, tenía moretones y sus alas estaban desgarradas. El lugar donde se supone que debía estar sus ojos se encontró vacía, es decir, que un gran hueco negro era visible en las cuencas, señal que había perdido el conocimiento.
- "¡Miserable!" - exclamó Angemon, digi-evolucionando a su etapa perfecta, MagnaAngemon. - "¡Excalibur!" -
La gran espada sagrada cortó uno de los brazos de Kimeramon, el cual resultó ser uno de Devimon; esto causó que la bestia gritara de dolor y, furiosa, golpeó al arcángel con el brazo de SkullGreymon, mandándolo al suelo. Mientras MagnaAngemon se levantaba de nuevo y confrontaba a Kimeramon, Davis y Ken corrieron hasta donde se encontraba su compañero caído.
- "Imperialdramon. ¿Estas bien?" - Davis le preguntó, sin embargo, este no parecia querer responder.
- "Imperialdramon" - y pronto comenzaria a perder la paciencia, luego de repetir su nombre varias veces - "No puedes dejarnos ahora, MagnaAngemon no podrá solo con ese monstruo" -
Entonces Ken dirigió su mirada hacia Kimeramon, quien había atrapado al arcángel digimon con los brazos de SkullGreymon, aplastándolo de forma cruel, casi parecia burlarse. Escuchaba a TK gritar desesperado para que el monstruo se detuviera, miraba a Davis golpear a Imperialdramon con sus puños, en un intento vano para que este despertara. De nuevo, se veía a si mismo dañando a quienes eran sus amigos y deseó detener esto, pero no sabía como pues Kimeramon era increíblemente fuerte.
"¿Quieres salvarlos?" De pronto escucha una voz en su cabeza, voltea si fue alguno de sus amigos quienes habian hablado pero resultaba que no era así, sin embargo, lo consideró por unos momentos pues la voz se asemejaba a la de un joven.
"¿Quieres salvarlos?" No sabía de dónde provenia, por lo cual era natural desconfiar, mas la imagen de Kimeramon haciendo daño a sus amigos lo dejaba sin opciones viables. En una situación desesperada como esta, que más podría salir mal. - "¡Si! Quiero ayudar a mis amigos" -
Aquella voz pareció mostrarse complacida y, delante de él, apareció una pequeña bola de luz blanca. Sintió que si la tomaba, todo se solucionaria; era un sentimiento de calma, como si de una promesa se tratara, hecha por esa voz que parecía gentil. Entonces la tomó con sus dos manos y vió como cálido resplandor se apoderaba del Mar de las Tinieblas.
Fin del Capítulo.
Notas del Autor: Con el capitulo anterior, daba comienzo un arco donde, al final, iban a enfrentarse con otros de los Siete Señores Demonio. Si piensan que podría ser Lilithmon, la próxima en ser derrotada, estan equivocados. Si quieren saber de quien se trata, esten atentos a los siguientes capitulos; aunque ya di como alguna pista de quien seria el villano en este arco. Dejen sus Review.
"La misteriosa voz logra liberar a los cuatro muchachos de sus acosadores pero uno de ellos caerá bajo un profundo sueño, y tendrá visiones sobre el futuro próximo, el lejano y lo que pronto acontecerá desde otro mundo"
