¡Hola, tanto tiempo! Primero que todo, mil disculpas por mi larga ausencia, estoy ocupada con mis exámenes y trabajos de fin de sémenes así que no he tenido mucho tiempo para escribir, espero puedan comprender u.ú

De todas maneras ya estoy aquí con un nuevo capítulo, espero tener el próximo pronto, ¡mientras tanto disfruten este! ^^

~ Cindy Elric ~


Séptima Melodía: Explicación

De un momento a otro y sin aviso previo Kagome se vio en una enorme y elegante habitación, adornada con motivos japoneses que la hacían ver extremadamente lujosa.

–Kazuya, ¿a dónde me trajiste?

–¡A tu habitación! –Responde alzando sus brazos para enfatizar el amplio lugar–. Bueno, la que será tu habitación durante… digamos un mes, ¿te gusta?

–¿Cómo que mi habitación? Oye, explícame de una vez de qué va todo este misterio.

–Ya lo hemos alargado demasiado, ¿cierto?

–¡Claro que sí! Desde hace días que te estoy pidiendo explicaciones y tú no dices nada.

–Lo sé, bueno ha llegado la hora de que todo se aclare de una vez.

La sacerdotisa espera en silencio mientras que Kazuya adopta una expresión seria (una que hasta ahora no había mostrado).

–Lo que pasa tiene relación con Sesshoumaru…

–Ya lo sé.

–Es algo muy importante…

–De acuerdo…

–Algo que pasa sólo una vez en la vida…

–Entiendo…

–Y es…

La expectación aumentaba a cada segundo acelerando su corazón, por fin iba a descubrir el secreto de lo que estaba ocurriendo, por fin podría saber en qué estaba involucrada, por fin podría saber por qué se encontraba en ese lugar desconocido…

–¿Quieres conocer a la señora Irasue?

–¿Eh? –¿qué había dicho? Eso… eso…–. ¡Eso no es lo que quiero saber!

–Tranquilízate, es sólo que creo que es más conveniente si ella te explica todo.

–¡No me interesa quién me lo explique! ¡Sólo quiero saber la verdad! –Paciencia, paciencia… eso era algo que Kazuya ya había agotado.

–Vamos, no nos demoraremos nada –y tras tomarle la mano los hace aparecer en una habitación mucho más grande de la que se encontraban en donde una hermosa mujer de tez blanca, marcas color carmesí en su rostro y orejas puntiagudas los mira fijamente.

–¡¿Qué crees que estás haciendo?! ¡¿Acaso estás demente?! ¡No puedes estarme llevando a donde te plazca sin consultarme siquiera!

–Con su permiso señora Irasue… –dijo ignorando la pataleta de la morena quien al escucharlo se volteó para encontrarse con los dorados ojos de la mujer que los miraba en silencio.

–Eh… y-yo… –se ruboriza al ver el escándalo que había montado frente a… esperen un segundo, ¿había dicho señora Irasue? Entonces ella… ella es…

–Kazuya… ¿Qué haces aquí? Recuerdo muy bien que te ordené reunir a las doncellas.

–Por ello estoy aquí, le presento a Kagome Higurashi, ella es una de las jóvenes que fueron capaces de oír la canción.

Kagome se quedó estática, esa mujer… ella era la madre de Sesshoumaru y ahora se encontraba inspeccionándola de pies a cabezas con la mirada, con esa mirada fría e insensible que ya conocía.

–¿Ella escuchó la canción? –Cuestiona mirando con incredulidad a Kazuya, en ocasiones el youkay le gastaba bromas con tal de hacerla enfadar igual que a su hijo, así que esperaba que esa fuera una de ellas.

–Sí mi señora.

–¿Estás seguro? –Insiste mirándolo con seriedad, dándole a entender de que si esa era una de sus bromas tendría que afrontar las consecuencias.

–No es una broma, esta joven logró escuchar la canción al igual que las otras doncellas.

Irasue miró por unos instantes a Kazuya, pero al confirmar que no le mentía regresó su mirada a la expresión de confusión de la chica que aún se encontraba en silencio.

–Los humanos no tienen ni el derecho ni el honor de ser parte de algo tan importante, esto te supera, humana, así que te recomiendo que desistas sino quieres morir.

–Disculpe mi señora, pero ella al ser capaz de oír la canción tiene tanto derecho como las demás doncellas de participar.

–¿Y tú desde cuando que defiendes a los humanos? –Cuestiona alzando una ceja.

–Nunca los he defendido, es sólo que esta joven ha demostrado ser merecedora de tal honor, además… –mira de reojo a Kagome, algo en ella lo hacía sentirse a gusto y apenas se habían conocido, si Irasue le negaba el derecho de participar esa sería la última vez que la vería…–. Usted sabe que el requisito es escuchar la canción y ella lo ha cumplido.

Irasue miró en silencio al youkay sopesando sus palabras y actitud, ya que el demonio no era de hablar o actuar de manera tan formal y seria lo que despertó su interés.

–Escuchar la canción es el requisito –habla después de unos segundos–, si ella lo cumplió, a pesar de que esté en contra, no tengo derecho a pasar por alto una de nuestras tradiciones más antiguas así que tendré que aceptar su participación.

–Esperen un segundo –habla la sacerdotisa atrayendo la mirada de ambos–, antes de que me involucren formalmente en no sé qué cosa, ¿no deberían explicarme por lo menos de que va todo esto?

–Ah, es cierto –sonríe ante la expresión enfadada de la joven–, aun no sabes de que trata este ritual.

–Kazuya no creo que trajiste a esta chica ante mí para que sea yo quien le explique, ¿verdad? –La amplia sonrisa que vio en el joven fue suficiente respuesta para hacerla suspirar con cansancio–. Eres incorregible, de acuerdo, pero te haré pagar por esto después –advierte viendo una reverencia en respuesta–. Humana pon atención porque no repetiré mis palabras.

Kagome asintió en silencio mientras veía con interés y curiosidad a la mujer que se acomodaba en su asiento, admirando la belleza y elegancia de la youkay y preguntándose cuál era esa tan importante razón que la había llevado hasta ese lugar, porque la verdad nunca esperó conocer en algún momento a la madre de Sesshoumaru, si hasta hace unos días ni siquiera sabía de su existencia.

–Nuestra familia –comienza–, es una de las más antiguas del mundo, por lo que posee un sin fin de tradiciones milenarias que debemos cumplir y respetar. Una de ellas es el ritual que se lleva a cabo durante el eclipse de Luna Llena –cierra sus ojos unos segundos rememorando una acontecimiento del pasado, para luego mirar a Kagome–. El padre de Sesshoumaru, Inutaisho, era poseedor de un gran territorio y con él, de un enorme poder, desde que mi hijo nació decidimos que su futuro sería decidido en el eclipse de Luna Llena, que tiene una estrecha relación con nuestra familia.

Kagome esperaba en silencio que prosiguiera, esa parte de la historia ya la conocía, lo que no entendía era cómo es que ella estaba involucrada.

–Pero para obtener un territorio tan extenso –continúa–, como también el poder, se deben cumplir con unos requisitos y uno de ellos es que mi hijo debe desposarse con una doncella.

–¿Desposarse? –Cuestiona en voz baja debido a la sorpresa, callándose en cuanto ve como la youkay frunce su ceño molesta por la interrupción.

–Sí –asiente–, el matrimonio es una simple formalidad en la familia, un requisito para asegurar la continuidad de nuestra estirpe, la obtención del territorio y del poder está directamente relacionado con nuestro legado, por esa razón, es un requisito el que el príncipe despose a una doncella –desvía la mirada hacia Kazuya–. Toda doncella que sea capaz de escuchar la canción sagrada es apta para participar en la competencia, pero sólo una ganará el honor de estar junto a mi hijo cuando el eclipse de Luna Llena termine.

–Eso…

–Es una tontería…

La voz de Sesshoumaru irrumpió en la habitación atrayendo la atención sobre él, mientras que el youkay alternaba su mirada entre su madre, el entrometido y la humana sin poder decidir a quién odiaba ver más en ese lugar.

–Príncipe… –suspira–. Que agradable sorpresa, desde hace años que no te veía –agrega sonriéndole (dulcemente en opinión de Kazuya, burlonamente en opinión de Sesshoumaru y sin expresión alguna en opinión de Kagome).

–Siglos… –corrige observándola seriamente–, nunca creí que te atreverías a hacerlo.

–Tú sabes que amo las tradiciones, mucho más si tienen que ver con cosas tan importantes como el futuro de mi querido hijo –una nueva sonrisa delinea sus labios, que ahora para los tres fue una expresión irónica.

–Por más que lo desees yo jamás seré parte de este inútil juego, tú y mi padre decidieron cosas que no les incumbían, además, ¿desde cuándo te han importado estas estupideces como los sentimientos?

–Oh querido hijo, ¿quién ha hablado de sentimientos? –Endereza su postura–. ¿Acaso crees que mi matrimonio con tu padre fue por amor? No Sesshoumaru, los sentimientos son algo innecesario e inútil, el desposar a una doncella es sólo un requisito que se debe cumplir, no tiene relación alguna ni al amor ni a lo que tú desees.

–Como sea –resopla porque en realidad él siempre ha sabido la naturaleza del matrimonio de sus padres–. Jamás lograrás que participe en esto así que será que mejor te rindas, madre.

Una breve pelea de miradas se llevó a cabo entre los dos youkay mientras que Kagome y Kazuya sólo miraban en silencio, la sacerdotisa podía sentir una vibra maligna rodear a los dos demonios como si ambos se odiaran a muerte a pesar de sus lazos consanguíneos.

–Querido… –murmura sonriendo con elegancia en contraste a la expresión de enfado de su hijo–. Creo que no entiendes lo que está en juego en este momento y por eso hablas de forma tan imprudente.

–Yo sé lo que…

–¡No lo sabes! –Advierte levantándose de su asiento y mirando con hielo en sus ojos al demonio–. Si te niegas a participar del ritual significa que renuncias a tu derecho sobre el territorio y poder de tu padre, lo que dará como consecuencia que éste pasará inmediatamente a manos de su próximo hijo.

Esas palabras provocaron un extenso silencio en la habitación, Sesshoumaru frunció aún más su ceño empuñando su mano izquierda mientras que tanto Kagome como Kazuya seguían con su atención fija en la youkay frente a ellos.

"Si Sesshoumaru se niega a participar, eso significa que Inuyasha…"

–Eso es ridículo…

–No lo es –niega acomodándose otra vez en su asiento–, así ha sido desde siempre, si el hijo mayor se niega a cumplir sus obligaciones como heredero, tanto el poder como el territorio que le perteneció a su padre pasarán a manos del menor, tú fuiste mi único hijo, pero tu padre… tu padre se atrevió a engendrar a un bastardo con una patética humana… así que dime Sesshoumaru, ¿estás dispuesto a entregarle en bandeja lo que a ti te pertenece por derecho a ese híbrido?

Continuará…