Summary:Alice muere al proteger a Renesmee de los Vulturis, Jasper queda destrozado. Pero que pasara cuando treinta años después los Cullen vayan a Borough de Denali (Alaska) y encuentre a una pequeña humana de cabello negro, aspecto de duende, que estaba en el psiquiátrico por tener visiones y acaba de escapar de él.
Los personajes no me pertenecen sino a S. Meyer.
Nueva Esperanza
Capitulo 40: No todo es color de Rosa.
.
A POV
Al llegar al apartamento enredé mis piernas en la cadera de Jazz le besé, él rió pero me correspondió, pronto estuvimos en la sala, ahí él me dejó en el sofá y se colocó encima de mí, yo sonreí y le alejé un poco, él me miró haciendo un mohín, yo reí —ven— musité y caminé a la habitación de la mano de Jazz, tenía un pequeño regalo para Jazz, cuando estuvimos en nuestra alcoba le senté en la cama, me acerqué a mi maleta, tomé algo rápidamente y sin que Jazz pudiese ver, sonreí —espera ahí y cierra los ojos— escuché un gemido de frustración, pero lo hizo, entré al baño, me cambié rápidamente y me coloqué una bata corta, de seda negra encima, salí de la habitación y sonreí de nuevo, él se encontraba recostado en la cama, con sus manos detrás de su cabeza y con los ojos cerrados, cerré rápidamente las cortinas, dejando la habitación en una semi-oscuridad, me acerqué y le hice sentarse, aún sin abrir sus ojos sonrió.
—Hmm…— alargó sus brazos y tocó los míos, recorrió mis brazos y antes de que llegase a los hombros le detuve, desabotoné su camisa lentamente, al igual que la noche anterior, acaricié lentamente su rostro, su pecho sus brazos, sus labios, me acerqué y le besé, lentamente, suavemente, sonreí al sentir sus manos tomarme de los brazos.
—Uh uh— mascullé, tomé la cintilla de la bata y amarré sus manos, esta vez, tras él, él soltó una risita, volví a besarle, sus labios acariciaron lentamente los míos, su lengua pidió permiso para entrar y se lo concedí, me senté sobre sus piernas y comencé a acariciar su pecho, mis manos bajaron lentamente hasta su pantalón, cuando comencé a desbotonarlo siseó—abre tu ojos cariño— susurré en su oído y me separé un poco, sus ojos estaban negros cuando me miró, yo sonreí y acaricié su mejilla, él suspiró y cerró sus ojos por un momento.
—Alice— masculló con voz ronca y yo sonreí, abrí mi bata y la dejé caer al suelo, él abrió mucho los ojos y tragó.
.
—Te Amo— susurré.
—Yo también de Amo, regresaré lo más pronto que pueda— dijo y yo negué ligeramente.
—Necesitas cazar bien, así que toma tu tiempo— musité y él me sonrió, se acercó a mí y besó mis labios, en un principio lentamente, pero después me pegó a él, sus manos acariciaron mi rostro y se separó de mí lentamente —bien… puedes apresurarte un poco— susurré y él rió ligeramente, me besó los labios de nuevo y cerró la puerta, suspiré y me dirigí a la cocina, Jazz había decidido ir de caza, ya que había dicho que pronto no podía estar conmigo íntimamente y yo me había quedado sola en casa, con un porsche disponible y miles de dólares, sonreí ligeramente mientras bebía un vaso de agua, decidí ir de compras, quería comprarme un par de modelitos de ropa interior, y de paso comprar algo más para Jazz o los niños, pero esperaría al día siguiente, por la tarde iría… Me cambié la ropa por algo más cómodo y me fui a la sala a ver tv, dejé sintonizado una película y me acosté en el sofá, pronto caí en los brazos de Morfeo.
Desperté al día siguiente alrededor de las once de la mañana, suspiré, apagué al tv, desayuné y fui a la habitación a cambiarme de ropa, elegí unos jeans, una blusa morada con detalles en negro y unas ballerinas negras, tomé mis gafas de sol, las llaves del auto y mi bolso, al salir el sol me recibió y sonreí, debía aprovechar los días de sol en los cuales pudiese salir sin preocuparme por asustar a los humanos, ya que cuando me convirtiesen eso no sería posible, me monté en el auto y arranqué.
Al llegar a una plaza conocida aparqué el auto y bajé rápidamente, vagué por la plaza por unos minutos, decidiendo a qué tienda entrar, primero entré a una tienda para niños, quería comprarle algo a mis hijos, sabía que cuando regresase ellos estarían más grandes, pero no sabía muy bien cuanto y no quería arriesgarme a comprarles algo que no les gustase, miré las estanterías por un momento buscando qué regalarles, sin embargo no encontraba nada que les pudiese gustar, así que salí de la tienda y comencé a caminar de nuevo… dos horas y media después, muchas tiendas visitadas y tres bolsas en cada mano regresé al auto, había comprado varios modelitos de ropa interior, unos juguetes y ropa para los niños, a Alessa le había comprado una cadena con un corazón mediano de plata con un diamante con un grabado de su nombre y a Alexander una pulsera de caucho con plata con su nombre grabado también, aparte había comprado un par de cosas para Zach y Emma, subí al auto y arranqué, sentía una opresión en mi pecho, como si algo fuese a pasar, pero no sabía qué era lo que sucedería y eso me asustaba y molestaba, suspiré, el sol comenzada a meterse por el horizonte, más aún quedaba una hora de luz solar, suspiré de nuevo y aceleré cuando el semáforo cambió a verde, entonces todo pasó muy rápido, una camioneta que iba a alta velocidad se pasaba a mi carril, segundos después escuché el ruido de un golpe muy fuerte y una sacudida, a la cual le siguieron muchas más, con cada una me golpeaba en un lugar diferente, gemí al sentir algo atravesar mi costado derecho, lo toqué y sentí algo húmedo, también una pieza de metal, dios, mi cabeza martillaba, sentía algo húmedo y caliente deslizarse por mi cuello, entonces otro fuerte golpe llegó y el auto se volcó, quedando de cabeza, sentí mis ojos pesar, todo dolía, el olor a gasolina se volvió insoportable, bajo de mí se formó un charco de sangre… mi sangre, intenté soltarme del cinturón de seguridad y salir, pero mi pierna había quedado atorada, me sentí desfallecer, pero intenté combatirlo, no, debía mantenerme despierta, busqué mi bolso, necesitaba llamar a Jazz, pero no encontré ni mi bolso ni mi celular, mi vista se volvió más borrosa, comenzó a costarme más trabajo respirar, despierta, mantente despierta, me dije mentalmente, pero aquella oscuridad pronto se cernió sobre mí y caí inconsciente.
.
.
J POV
Después de despedirme de Alice, comencé a caminar, alejándome de la ciudad, cuando estuve seguro de que nadie me veía comencé a correr, tuve que detenerme varias veces porque había humanos cerca, pero más pronto de lo que pensaba llegué a mi destino, el sol comenzaba a salir de entre las montañas, me detuve en un área boscosa, cerré los ojos y respiré profundamente, esperando encontrar algún olor apetecible, estuve así unos minutos, cuando no percibí más que unos conejos bajo la tierra corrí un par de kilómetros más y me detuve de nuevo, suspiré, me sentía solo, extrañaba cazar con Alice, ella siempre hacía que las cazas fuesen divertidas… siempre había besos y caricias furtivas mientras esperábamos a algún efluvio apetitoso, pero en ese momento era solo yo, solo, y deseaba pronto estar con Alice cazando… o simplemente besarnos… abrazarnos… tocarnos, quería tocarla sin tener que contenerme por miedo a hacerle daño, quería volver a sentir como me abrazaba, como me abrazaba fuerte, no débilmente con brazos humanos, si no, sentir realmente sus brazos abrazándome. Comencé a correr al distinguir un ciervo cercano, cuando estuvo en mi campo de visión corrí más rápido y me abalancé sobre él, estaba a punto de romperle la tráquea cuando mi celular sonó sacándome de mi ensimismamiento por la sangre, gruñí, dejé el celular timbrar, podía esperar un par de segundos… y mordí el cuello del ciervo, rompí el cuello para que dejase de sufrir y bebí rápidamente, el sonido del celular cesó un momento y pronto volvió a sonar, suspiré aún con la boca pegada al cuello del animal y terminé de beber, saqué el teléfono de mi bolsillo, la pantalla decía Londres fruncí el ceño y contesté.
—Tienes que regresar— fue lo primero que escuché, era Alessa, mi hija y parecía agitada.
— ¿Qué pasa cariño? — Pregunté levantándome del suelo y alejándome del cuerpo- ya vació- del ciervo.
—Tienes que regresar a la ciudad, rápido, mamá…— comenzó a llorar y una voz se escuchó en el fondo, limpié la comisura de mi boca, donde sentía algo de sangre —Alessa, ¿qué pasa? ¿A quién llamas? — Era Alec, pero Alessa emitió un sollozo —regresa rápido, mamá está en peligro.
—Alessandra, ¿a qué te refieres?— pregunté seriamente, podía ser una broma, Alessa no tenía el don de la precognición… ¿o sí?
—Regresa papá, por favor, no dudes, cada segundo es definitivo, regresa a Filadelfia, rápido, debes llegar antes del ocaso— le escuché llorar y yo comencé a correr de vuelta, sin colgar, se escuchó un jaleo y pronto Alec se encontraba al teléfono —no sé que le ha pasado, de pronto quedó con la mirada en blanco, se tensó y salió corriendo, te llamó y ahora se ha quedado dormida… llorando.
—Está bien Alec… ¿está Edward por ahí?
—No, Jasper, ¿sabes de qué va todo esto?
—De acuerdo, no lo sé Alec…. Llamaré lo más pronto posible— mascullé y colgué, corrí más rápido, el sol aún no salía completamente, corrí los más rápido que pude, no estaba seguro de que aquello que Alessandra me dijo hubiese sido verdad, pero si Alice podía estar en peligro, prefería hacer caso a cualquier señal, aunque fuese incorrecta, maldije a los humanos, pues debía de correr más despacio al encontrarme en algún lugar donde estuviesen cerca. Solo esperaba que Alessa hubiese hecho una broma… o si era verdad, deseaba llegar a tiempo, si algo le pasase a Alice sería mi culpa por no haber estado ahí, demonios, estuve tentado a robar un auto, pero decidí no hacerlo, pues si corría al límite de mis posibilidades iba un poco más rápido que un coche, faltaban unos minutos para el ocaso cuando entré a la ciudad, inmediatamente fui al departamento, pero estaba vacío, maldije y salí corriendo a velocidad humana, por suerte había comenzado a llover, por lo cual no tenía que ocultarme, caminé en dirección a una plaza cercana , pronto pude sentir la sangre y yo me tensé, oh, por favor, que esté equivocado, pensé al seguir corriendo, me encontré con varios autos golpeados, algunos volcados y algunos estaban prensados entre dos automóviles más grandes, dejé de respirar y busqué el porsche plateado entre aquella masa de coches, ignorando los gritos y llantos de las personas, entonces lo divisé, ahí estaba el auto, estaba volcado y muy golpeado, me acerqué rápidamente, respiré un poco y me tensé, olía a sangre, sangre de mi Alice y sus latidos eran muy débiles, apenas se escuchaban…
Hola^^
No me maten:D
.
¿Qué pasará a Alice? OwO descúbranlo en el siguiente capítulo
.
Espero os haya gustado el capítulo.
.
¿REVIEWS?
