ola!..chicas no tengo mucho tiempo para comunicarles todo lo que tengo que agrAdecer y decir asi que la proxima vez contestare preguntas que no podre contestar ahora..solo dire GRCIAS POR ESPERARME Y TENERME PACIENCIA, GRACIAS POR SEGUIR ESTA HISTORIA AUNQUE ME HAYA DEMORADO MUCHO ...ustedes son la mejores...e pocos dias publicare el capi sig...gracias A MI BETA!..K ME AYUDO MUCHO!

las kiero

tukiz

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A LEER!


CAP 15: PERDICION

Nuestros labios seguían unidos cuando entramos en su departamento.

Él cerró la puerta con el pie y me empujó contra una pequeña mesa mientras sus manos se aferraban a mis caderas, yo no podía dejar de acariciar su pecho por encima de la camisa, el deseo corría por mis venas hasta el punto de quemarme, quería que me hiciera suya de una buena vez, pero al mismo tiempo quería que el momento no terminara nunca, le saqué el estorboso saco de vestir y cayó en algún lugar del suelo, él me tomó de la cintura y nos movió a ambos, sentí como me estrelló contra una pared y se pego mas a mí , nuestro beso ya no era tierno, era sexy y algo salvaje, moví mis manos hasta ponerlas detrás de su cuello y lo atraje directamente a mis labios.

Era adictivo.

Él era mi perdición.

La respiración nos hizo falta y respirando pesadamente nos separamos para que Edward comenzara a morder mi cuello, yo emitía pequeños gemidos por el placer otorgado, sus manos fueron hasta mi espalda buscando el cierre del vestido, cuando lo encontró no perdió tiempo en bajarlo, el vestido aun mojado por la lluvia cayó a mis pies, quede solo en un conjunto de encaje negro, Edward dejo de besarme y se alejo lo suficiente para mirarme, sus ojos me recorrían de arriba abajo.

Me sonrojé

-¡Wau! – Exclamó – eres mejor que en mis sueños

Sonreí porque a pesar de que en sus ojos ardía el deseo, él lo había dicho muy tiernamente.

Edward me correspondió con otra sonrisa, pero no cualquier sonrisa, era su sonrisa torcida, esa tan sexy que me hacía temblar.

No lo soporte por mucho tiempo mas, tome su corbata y lo atraje hacia mí besándolo como si fuera la primera vez, me rodeo con sus brazos, al sentir sus manos directamente sobre mi piel suspiré, mientras nos besábamos le quite la corbata y le desabotone la camisa, se la quite al igual que el saco y recorrí con mis manos su trabajado pecho, se tensó ante mi contacto y me susurro al oído con su aterciopelada voz:

-Me vuelves loco Swan, si sigues provocándome no responderé

Sin dudarlo un segundo volví a pasar mis manos por su torso musculoso y mordí el lóbulo de su oreja.

-Te reto – susurré

Emití un pequeño grito cuando sin aviso Edward me cargó y me beso mas apasionadamente, yo enrede mis piernas en su cintura y le correspondí el beso. De repente sentí como nos acostaba en una superficie blanda que identifiqué como su cama, sus manos comenzaron a acariciar mis piernas y a tirones me saque los tacones que aun llevaba puestos, una de mis manos bajo hasta sus pantalones y los desabotoné, él me ayudó a sacárselos y de paso se quito también los zapatos y calcetines.

Ambos quedamos solo en ropa interior él encima mío con tan solo un bóxer azul, llevó sus manos a mis pechos y comenzó a acariciarlos, yo en respuesta le mordí su labio inferior al separarnos, puse mis manos entre nosotros y recorrí su pecho hasta llegar a su miembro que estaba más que dispuesto, comencé a acariciarlo por encima del bóxer, Edward gruño muy fuerte y apoyo su cabeza en uno de mis hombros con los ojos muy cerrados, yo continúe con mi trabajo.

-¡Mierda Bella! – maldijo, escucharlo decir aquello por mas retorcido que suene me puso a mil.

Deje de acariciar al pequeño Eddy y aprovechando que estaba distraído nos rodé quedando yo encima de él, lo observe por breves segundos y me mordí el labio, era mucho más sexy que en mis fantasías, él me miró fascinado y trató de besarme, pero lo detuve poniendo una mano en su pecho.

-No señor Cullen, ahora me toca a mí – me acerque, le di un pequeño beso en el cuello y le susurré al oído – pero no se preocupe, que ya después podrá hacérmelo tan duro como quiera.

En respuesta gruño un vez más.

-No sabes lo que me estás haciendo – respondió con dificultad

Puse una mano en su miembro aun cubierto por el bóxer y dije:

-Tengo una ligera idea

Sin perder más el tiempo comencé a besar su cuello bajando por su pecho y me demore en besarlo y morderlo, sus abdominales me volvían loca.

Yo no acostumbro a demorarme tanto con los juegos previos antes del sexo, pero no podía evitarlo con Edward a mi completa disposición.

Poco después volví a subir hasta estar frente a sus labios y me los devoré

-Cullen, quiero no poder caminar en una semana – dije contra sus labios – claro, si es que puedes – agregué no pudiendo evitar retarlo

Él no demoró en ponerse encima de mí.

-Oh nena, te vas a quedar sin voz de tanto gritar mi nombre.

Puta madre, eso me puso más caliente

-Cúmplelo – ordené con voz algo débil, Cullen sonrió y me besó por un breve momento, luego siguió bajando por mi cuello y siguiendo por mis pechos, cuando llego a ellos llevo sus manos a mis espalada y desabrocho el sujetador que aun llevaba puesto, liberó mis senos y se quedo mirándome con una sonrisa pícara en su rostro, su mirada sobre mi piel me hizo estremecer, de inmediato comenzó a devorarse mis pezones…

Está de más decir que gemí sin control.

Llevé mis manos a su cabello y mientras lo acariciaba lo empujaba más hacia mí. Tenía tanto deseo de sentirlo dentro de mí que ya no podía más con él.

-Hazme tuya…por favor – susurré sin aliento- esas eran las palabras mágicas cariño – respondió mi adonis

Yo torpemente le baje de un tirón la última prenda que llevaba puesta…

Y lo miré

-¡Oh por dios! –exclamé

Edward era tan…pequeño

Solo bromeo..

Edward era…gigante

-Se que durante la noche pensaras que estas con un Dios, pero te voy a pedir que no olvides que estas con Edward Cullen – dijo

Él rió al ver mi expresión aun desconcertada y sonrió socarronamente, quise enojarme por su enorme ego, pero estaba más ocupada observando algo mucho más grande.

-Ya deja de presumir estúpido – dije en un débil intento de parecer controlada

Él emitió una suave carcajada y me besó con pasión, entonces recordé que cuando te besan debes cerras los ojos y no seguir mirando su enorme miembro. Sus manos recorrieron mis senos delicadamente, pasó por mi estrecha cintura y comenzó a bajar mi última prenda, tomó mis bragas entre sus manos y las dejó caer en algún lugar de la cama; yo como la animal que era, perdí el pequeño control que aun tenia y nos di la vuelta, me senté encima de él con una pierna a cada costado y nuestros sexos rozándose, él se sentó colocando sus manos en mí trasero y comenzó a morder mi cuello.

Comencé a moverme aumentando el roce de nuestras intimidades, él en respuesta apretó mis muslos y gemí, lo tome del cuello y lo bese con fuerza queriendo tener todo de él.

-Deja….de…de jugar…Swan – susurró con dificultad contra mi cuello

-Las…palabras…ma…mágicas...Cullen – respondí y rogué internamente que las dijera ¡ya!, yo tampoco aguantaría mucho más.

Resopló, a él tampoco le gustaba perder.

-Por favor – terminó diciendo

¡BINGO!

Me levante un poco mientras Edward me ayudaba y coloque su enorme polla en mi entrada, de un solo movimiento la introduje en mi interior, ambos gemimos al mismo tiempo y nuestras miradas se encontraron como la primera vez que nos conocimos. Entonces comencé un vaivén lento y lleno de placer, subía y bajaba llenándome de él, quería que esto durara tanto como pudiera.

-Mmmm…Edward- se me escapó entre gemidos

-Dilo…o…otra vez – pidió mientras lo follaba

-Edward… - gemí otra vez

-Más Bella… - volvió a decir

-¡Edward! – grité mas fuerte

-¡Otra vez! Que todos sepan que soy yo quien te hace esto

El placer se hacía más y más fuerte

-Oh…¡Edward!¡Edward!...¡Edward!¡Edward!

-Basta de preámbulos – gruñó excitado y en ágil movimiento él estaba sobre mi penetrándome con rapidez y fuerza, cerré los ojos mientras enterraba mis uñas en su espalda, pecho y brazos.

Jamás en mis 6 años había sentido algo así, al instante supe que sexualmente éramos compatibles, él me besó amortiguando las maldiciones que ambos decíamos, entonces sentí como tomaba entre sus dedos uno de mis pezones y lo piñizcaba, no puede evitar morder su labio inferior con gran fuerza hasta que sentí como una pequeña porción de sangre se derramaba, la limpié con mis labios y volví a gemir.

-¡Puta madre!- maldije

-Qué bien se siente Swan…- respondió mientras me penetraba, enredé mis piernas alrededor de su cintura y lo empujé más profundo, en ese momento solo vi estrellitas de colores por todas partes y un placer más intenso me recorrió como fuego. Jamás nadie había encontrado mi punto G y ahora lo tenía.

-¡Que rico! – Grité poseída – ¡Follame mas Edward, quiero todo!

-Me encanta cuando dices mi nombre – susurró acelerando el ritmo y fuerza en cada embestida.

Sentí que mis paredes se estrechaban alrededor de él, estaba muy cerca, pero no quería llegar, sola así que al saber que le encantaba escucharme gemir su nombre, gemí y mucho.

Su nombre salía sin control de mi boca, unos pocos segundos más y ambos llegamos juntos gritando el nombre de otro.

Eso si era ¡WAU!

Él cayó rendido sobre mí respirando agitadamente y estaba segura que él podía escuchar mí acelerado corazón como yo escuchaba el suyo. Sin decir una sola palabra él salió de mí y me sentí…mal, sola, incompleta; nos tapo con las sabanas y paso un brazo alrededor mío, sin poder evitarlo suspiré con una tranquilidad que hace mucho no sentía, me recosté en su pecho y él se acurrucó enterando su rostro en mi cabello, ninguno dijo ni una sola palabra esa noche, de alguna forma ambos sabíamos que algo se había roto y algo mucho más grande había nacido.

Mis ojos luchaban por cerrarse y dentro de mí sabía que no por siempre podría huir del gran dilema que ahora tenía que afrontar, sin querer arruinar el momento deje a mis demonios para el día siguiente.

Entonces entre la realidad y los sueños me pareció escuchar un "Te quiero"

Esa noche no tuve ninguna pesadilla.

Anthony no me visitó.

Y abrazada a su pecho dije lo único que jure no volver a decir:

"Te quiero"