Y aquí está la segunda parte! :) Mañana subiré la última parte de este fic, espero que hasta ahora les haya gustado, ¡díganme lo que piensan! Me ayuda mucho ^^
Sion
— ¿Crees que Nezumi venga, Inukashi? —el albino preguntó, mientras se estiraba para colocar unos adornos en las paredes. Mientras tanto, el moreno sujetaba la silla sobre la que se había parado Sion para alcanzar las partes altas.
—Va a venir—respondió simplemente.
Sion no había parado de preguntar eso desde que habían empezado a ordenar y arreglar todo.
— ¿Cómo estás tan seguro?
—Va a venir porque estás tú. ¿Puedes concentrarte en lo que estás haciendo y dejar de preguntar estupideces?
Sion sonrió levemente, pensando en Nezumi. Si venía, estaría muy contento.
Cuando escuchó a Inukashi decir que Nezumi al parecer odiaba la navidad y se amargaba en estas fechas, oponiéndose a cualquier tipo de celebración de ese tipo, Sion se preguntó porqué sería. Si le preguntaba directamente, sin embargo, sabía que Nezumi no le respondería. Como sea, cuando Inukashi mencionó la fiesta de navidad que haría (como la que hacía todos los años en navidad, al parecer), lo primero que hizo Sion fue ofrecerse a ayudar. Tal vez si venía y ayudaba, haría que Nezumi viniera también…Pero no le comentó la idea a Nezumi, sabiendo que lo más probable sería que éste se negara. Así que optó por esperar hasta el día de la fiesta y dejarle un mensaje en casa, mientras él iba a ayudar con los preparativos.
No le preguntaría a Nezumi porqué odiaba la navidad, pero esperaba que al menos con esta pequeña fiesta cambiara su opinión respecto al tema. Y si no era así…Bueno, al menos esperaba que pasara un buen rato. Si podía hacer que el peliazul se viera contento por al menos una noche, se daría por satisfecho. Ver a Nezumi realmente feliz sería su regalo y lo haría inmensamente feliz a él también.
Sion sintió sus mejillas encenderse luego de haber pensado eso. ¿Qué estaba pensando? Debía terminar un montón de cosas antes de que llegaran los invitados de Inukashi, no era momento para estar pensando en Nezumi.
Aún sonrojado, Sion bajó de la silla y tomó otra caja con adornos, tratando de evitar que Inukashi viera su cara, pero falló. Una fuerte risotada salió de la garganta del moreno.
— ¿Estabas pensando en él, cierto? —Inukashi apuntó, aún riendo.
—N-No…—Sion trató de desmentir lo que el otro recién había preguntado, pero sin mucha convicción.
—Sion, por favor. Te encendiste como luz de navidad, se te nota demasiado— dijo, ahora más serio—. No puedo creer que esa estúpida rata todavía no se haya dado cuenta de lo que sientes. ¡Si hasta vive contigo! Pasa todos los días de la semana contigo y aún así…
—Inukashi, por favor…Ya, es suficiente—el albino desvió la mirada. No le gustaba que su amigo hablara así de Nezumi…Y tampoco le gustaba hablar de sus sentimientos hacia Nezumi. De todas formas, jamás estarían juntos. Nezumi no sentía nada parecido.
Inukashi suspiró y pasó por su lado, dando una leve palmada en el hombro de Sion, el tema estaba zanjado. Si él no quería hablar de eso, él tampoco le insistiría. Se encaminó dirección a la cocina, para hacer algunos tentempiés para los asistentes, pero antes, dijo una última cosa a Sion.
—Nezumi puede actuar como estúpido, pero no lo es. No puedes quedarte así para siempre, en algún momento tendrán que aclarar las cosas.
El albino no respondió y solo se quedó ahí parado en silencio.
Sabía que tendría que decirle (o volver a decirle, si es que consideraba que ya se había declarado una vez, pero Nezumi lo había tomado por un tonto) lo que sentía en algún momento. Pero era tan difícil…No tenía ninguna certeza de que Nezumi estaría a su lado mañana, nada le aseguraba que fueran a estar juntos por siempre. En algún momento Sion tendría que volver a la ciudad que Nezumi odiaba y ahí volverían a separarse. El peliazul jamás se quedaría a su lado, no era alguien que permanecía mucho tiempo en un mismo lugar, no era alguien a quien se le podía quitar su libertad y comprometerse en una relación estaba probablemente muy lejos de sus planes.
Sion observaba las titilantes luces que alternaban entre verde y rojo que habían colocado en la entrada principal mientras pensaba en todo esto. Los destellos hacían que su cara también se alumbrara de estos colores.
Era cierto que Nezumi tal vez no quería tener nada con él o no sintiera nada ni remotamente parecido a lo que Sion sentía. Tal vez nunca podrían tener más que una amistad – si es que siquiera tenían eso –, porque con Nezumi era difícil saberlo…Sion ni siquiera era capaz de dar un nombre a la relación que tenían… Pero lo que Inukashi había dicho también era cierto; en algún momento tendrían que aclarar las cosas…O al menos Sion tendría que hacerlo.
—¿Todavía estás parado ahí? —La voz de Inukashi lo asustó e hizo que Sion reaccionara.
Sion se giró y lo miró sorprendido. Inukashi suspiró y dejó los bocadillos recién preparados encima de la mesa cubierta por una vieja sábana que habían encontrado, pero que servía lo suficientemente bien como mantel.
—Lo siento…Ahora termino con la decoración—Sion se iba a poner a trabajar de nuevo, pero lo detuvieron.
—No estés tan nervioso, Sion… Él va a venir—aseguró el moreno—. Quién sabe, en una de esas hasta ocurre uno de esos milagros de navidad y las cosas resultan para los dos—dijo riendo.
Sion solo fue capaz de esbozar una leve sonrisa y dirigió su mirada hacia la ventana. Afuera se podía apreciar un paisaje blanco, y ya empezaba a oscurecer…
Nezumi…Por favor ven.
