¡Hola! ¡Estoy aquí para dejarles un regalito adelantado de Navidad!

Me he tardado en subir un nuevo capítulo, pero deben por lo menos aceptar que lo hago más seguido que antes, de todas maneras lamento mucho la espera.

Voy a tratar de agilizar un poco el asunto para que no se alargue tanto, así que espero subir luego una nueva continuación.

¡Espero que les guste mi regalo! ^^

~ Cindy Elric ~


Undécima Melodía: Objetivos

Inuyasha estaba al borde de la desesperación, hace casi una semana que habían raptado a Kagome y aún no podía encontrar su rastro.

–¡Inuyasha! ¡Inuyasha detente! –Gritaba la exterminadora a unos cuantos metros atrás–. Sé que estás preocupado por Kagome, todos lo estamos, pero debemos descansar, ¡no podemos seguir así!

–¡Es cierto Inuyasha! Además la señorita Kagome debe estar bien, después de todo parecía conocer al demonio que se la llevó.

–¡¿De qué están hablando?! ¡Tenemos que encontrar a Kagome cueste lo que cueste!

–¡Inuyasha por favor entiende! Necesitamos descansar, todos necesitamos descansar.

El hanyou frunce aún más su ceño sin querer detenerse, pero de pronto se siente tambalear en el último salto casi cayendo al suelo obligándolo a gruñir por lo bajo y acceder al tan inútil y necesario descanso.

–Miroku… ¿en verdad crees que Kagome se encuentre bien? –Cuestiona el pequeño zorrito que se acurruca junto a Sango.

–En realidad no lo sé Shippou, pero de algo estoy seguro y es que la señorita Kagome es una de las personas más fuerte, inteligente y centrada que conozco, por lo que no debemos preocuparnos por su bienestar…

–¡NO QUIERO!

Se escuchó el fuerte grito de la sacerdotisa por todo el castillo, mientras que Kazuya esquivaba otro cojín que volaba en dirección a su cabeza.

–Kagome… –suspira Kazuya por décima vez.

–¡Me arrepentí! –Lo interrumpe–. ¡Dile a Sesshoumaru que cambié de parecer y no participaré en nada!

–Pero Kagome, está por comenzar el eclipse y el ritual…

–¡NO ME INTERESA! ¡Quiero volver a mi casa!

–Kagome por favor no hables así, recuerda que es un honor el que tú…

–¡No me importa! ¡Además no tienes ningún derecho de pedirme nada después de lo que hiciste!

–¿Y yo que hice?

–¡¿Cómo puedes olvidar que me abandonaste en esa extraña cueva?!

–¡Pero si ya me disculpé! La señora Irasue me sorprendió y no pude ir a buscarte porque me estaba regañando.

–¡No me interesa! ¡Me dejaste sola en esa cueva!

–Kagome entiende, no fue mi culpa, además Sesshoumaru te fue a buscar y yo ya pagué mi castigo estando encerrado un día entero, solo y abandonado en un rincón del castillo… –empieza a hacer pucheros–. Sin que alguien me visitara… ni siquiera tú fuiste a verme… –la mira con los ojos llenos de tristeza.

–Pues… yo… –ese día estaba tan entretenida con Hikari que ni siquiera se acordó de Kazuya hasta que lo vio en la mañana del día siguiente.

–¡Así que volvamos a ser amigos y vamos al ritual! –Dice recuperando sus ánimos con una resplandeciente sonrisa.

–¡Ni loca! ¡Yo me largo! –Sale de la habitación.

–¡Kagome! ¡No te puedes ir ahora! –La persigue por los pasillos del castillo.

–¿Qué es ese escándalo? –Kagura que había llegado hace sólo dos horas ya se encontraba en el jardín del palacio junto a las demás participantes.

–Debe ser esa humana… –dijo más para sí misma que como respuesta, mientras recibía una taza de té de Kasumi–. ¿Sabes dónde está mi hijo?

–El príncipe Sesshoumaru está en el castillo señora, dijo que vendría en unos minutos.

–¡No me sigas Kazuya! ¡Me largo!

–¿A dónde crees que vas? –Advierte Sesshoumaru mientras se interpone en el camino de la mujer.

–¿Pues tu qué crees Sesshoumaru? Me voy a mi casa, ya no quiero estar aquí.

–No te puedes ir, ¿acaso olvidas la razón por la que te dejé vivir?

–Ah, claro que no, como olvidar que quieres que gane estas estúpidas pruebas para renunciar al premio –sigue caminando–, pues discúlpame pero no tengo intención de hacerlo, además nunca dije que lo haría, sólo dije que lo pensaría, y sabes qué, ya lo pensé y mi respuesta es NO.

–Lo harás aunque no lo quieras –y dicho esto toma a Kagome por la cintura cargándola sin cuidado bajo su brazo.

–¡No! ¡Bájame! ¡Sesshoumaru! ¡Te dije que me bajes! –Da manotazos y patadas tratando de zafarse.

–Uf… el ritual va a ser un increíble espectáculo, sin lugar a dudas… –desaparece para luego aparecer junto a Irasue.

–¿Y Sesshoumaru?

–Viene en camino, sólo tenía que buscar algo que se le quedó en el castillo –responde mientras ve como el príncipe se acercaba al jardín.

–¡Maldito estúpido demonio bájame ahora!

–Ejem… –se aclara la garganta tratando de capturar la atención de todos los que miraban el show de la humana en brazos del demonio–. Al ver que ya todos se encuentran aquí, es hora de que el ritual más importante de todos los tiempos inicie.

Sesshoumaru al escuchar las palabras de su madre suelta a la sacerdotisa quien cae en seco en el pasto, mientras todas las miradas suben para ver como la primera sombra del eclipse cubre una parte de la luna llena.

Kagome, al estar más tranquila por el espectáculo nocturno que estaba presenciando se detuvo a analizar la situación en la que se encontraba atrapada, ese era el jardín que antes había visitado, en él se encontraban Irasue, Kazuya y Kasumi (dama de compañía de la madre de Sesshoumaru, quien no se separaba de ella nunca a no ser que fuera por una orden de la mujer).

–Hola Kagome, creí que no vendrías… –le sonríe.

–Hola Hikari, yo también lo creí –suspira con resignación.

"Así que Kagura de verdad también está involucrada", pensó para sus adentros al ver a la demonio y entonces siguió mirando a su alrededor, contándose a ella misma eran 15 doncellas en total, un número bastante alto si lo reflexionaba ya que el ritual sólo duraba una semana, ¿cómo esperaban exactamente descalificarlas a todas? No lo sabía aunque de lo único que estaba segura es que ella era la única humana en el lugar, todas las doncellas eran demonios y a simple vista cada una poseía un poder considerable.

–El eclipse de luna llena ha comenzado –continuó Irasue–, y con él la primera prueba dará inicio, pero primero… Kasumi.

–Sí mi señora… –tras hacer una leve reverencia empieza a murmurar unas palabras en un dialecto incomprensible para Kagome, lo que acompaña con diferentes sellos con las manos lo que da como resultado una luz que se extiende por todo el castillo y unos kilómetros más allá–. La barrera fue colocada exitosamente.

–Bien –hace una señal de satisfacción hacia Kasumi y luego se dirige hacia las participantes–, se ha colocado una barrera en un radio de 7 kilómetros desde este punto, esta barrera no desaparecerá hasta el término del eclipse, por lo que nadie podrá ni salir ni entrar hasta ese momento.

El rostro de Kagome palideció ante esas palabras, ahora no podría escapar aunque quisiera y todo por culpa de ese estúpido demonio… miró a Sesshoumaru con los ojos llenos de furia pero decidió guardar silencio por lo "solemne" (y peligroso), de la situación actual.

–Bueno señoritas –retoma la palabra Kazuya–, todas me conocen ya que yo fui quien las trajo a este lugar, mi nombre es Kazuya y estaré encargado de supervisarlas, en total serán 5 pruebas las que se llevarán a cabo mientras dure el eclipse, hay 15 participantes pero al final sólo una de ustedes podrá alcanzar la gloria de ser la esposa del príncipe Sesshoumaru –esto último lo dijo clavando los ojos en los de Kagome y sonriendo ampliamente–.L a primera prueba se llevará a cabo al amanecer por lo que lo que resta de la noche podrán descansar, ya que varias de ustedes llegaron hace sólo algunas horas.

–Kazuya… –Irasue mira molesta al demonio por el aplazamiento de la prueba.

–Sé que no estaba planeado de esta forma, pero es necesario para que todas estén en su 100% –ahora le sonríe a Irasue quien sólo pudo suspirar con resignación–, de todas maneras les explicaré en este momento la primera prueba la cual consiste en conseguir una de las plumas de la cola del Ave Fénix, este se encuentra actualmente en un pequeño bosque a 5 kilómetros al norte, esta ave tiene sólo 7 plumas en su cola por lo que la primera prueba se encargará de descalificar a la mitad de ustedes, los detalles restantes se los daré en la mañana, así que nos veremos al alba en este mismo lugar, cada una ya tiene una habitación designada, la que no la conozca se acerca a mí o a Kasumi, eso es todo así que descansen y nos vemos en la mañana.

Sin hablarse entre sí todas las doncellas se marcharon hasta sus respectivas habitaciones quedando en el lugar sólo Kagome y Hikari.

–Hikari… ¿puedo hacerte una pregunta? –Menciona mirando con curiosidad a la chica de cabello rojizo.

–Claro –asiente sin dejar de sonreír.

–¿Por qué participas de este ritual?

–¿Por qué? Pues porque escuché la canción de Kazuya… ¿acaso no es por eso que tú también estás aquí?

–No me refiero a eso –niega–, lo que quiero decir es… ¿por qué quieres ser la esposa de Sesshoumaru? ¿Estás enamorada de él?

–¿Enamorada? Pues no, lo conocí hace tres días cuando llegué al castillo, nunca lo había visto.

–Entonces, ¿por qué…?

–¿Acaso crees que el amor tiene que ver algo con esto?

Esa pregunta más la presencia de una hermosa demonio de cabello dorado interrumpió la conversación de las dos jóvenes, que voltearon hacia la mujer.

–De una humana tenía que salir tan estúpido pensamiento –agrega sonriendo con desprecio.

–No seas descortés Aoi… después de todo no puede ser una simple humana si fue capaz escuchar la canción –interviene una doncella de ojos y cabello azul.

–Izumi, ¿qué haces aquí? ¿Es que acaso también te escogieron?

–Así parece… –le sonríe.

–Este… ¿y ustedes quiénes son? –Pregunta con curiosidad la joven de cabello de fuego.

–Mi nombre es Aoi y pertenezco al castillo de los cielos del norte.

–Yo soy Izumi y controlo el mar del sur –hace una reverencia–, tú eres la guardián del volcán Lantis, ¿no es así? Se nota por tu cabello.

–Sí, mucho gusto –les sonríe.

–Y tú… –mira a Kagome–. Humana, ¿qué es lo que hiciste para poder estar aquí? Una participante de una raza tan inferior no debería estar entre demonios tan poderosos como nosotras.

–Aoi, deja que se presente por lo menos, así sabremos quién es.

–Este… bueno, mi nombre es Kagome Higurashi y se puede decir que soy una sacerdotisa… creo…

–¿Una simple sacerdotisa es una doncella del ritual? ¿Qué estará pensando Kazuya al traerla aquí?

–Ella no es sólo una sacerdotisa –interviene Kagura acercándose al grupo–, después de todo tiene el poder de purificar la perla de Shikon.

–¿La perla de Shikon? –Mira a Kagome–, ¿acaso tú posees esa perla?

–Pero yo escuché que la perla se partió en pequeños fragmentos –frunce su ceño con desconfianza por el posible engaño.

–Así es, yo sólo estoy reuniendo los fragmentos junto a mis amigos.

–Así que la perla de Shikon… –mira detenidamente a la morena.

Un extenso e incómodo silencio sigue a esas palabras y Kagome de forma inconsciente se acerca a la única persona que la transmite confianza, viendo como Hikari sólo le sonríe con simpatía sin apartarse.

–Mira Aoi –habla en voz baja–, es el príncipe Sesshoumaru –indica hacia el demonio que caminaba a lo lejos siendo imitada por las demás–. De verdad es un demonio con gran poder –suspira con satisfacción.

–Una vez que logre ser su esposa mi territorio se expandirá aún más –agrega la mujer de cabello dorado–, sin mencionar el poder que tendrán nuestros herederos.

"Herederos"

Esa palabra queda dando vueltas en la cabeza de la sacerdotisa quien mira de reojo a las demonios junto a ella, pensando en el posible desenlace si alguna de ellas ganara la competencia, si alguna de ellas terminara casándose con el youkay… finalmente esa era la opción más probable, que una de las demonios, cualquiera, ganara, porque ella no tenía ninguna oportunidad contra todo su poder, ella nunca podrá ganar aunque el mismo Sesshoumaru lo deseara, "quizás sea lo mejor, así podrá casarse y tener… herederos", ese pensamiento hiso que algo raro temblara en su estómago, porque tener un heredero significaba que Sesshoumaru y una doncella tendrían… ellos harían…

–Kagome, ¿regresemos al castillo?

Esa pregunta más la mano en su hombro sacó a la morena de sus pensamientos, quien de forma ausente sólo asintió ante las palabras de Hikari siguiéndola en silencio sin preocuparse de las mujeres que dejan atrás.

–¿Quieres tomar el té conmigo Kagome? –le ofrece al llegar a su propia habitación la que convenientemente (por obra de Kazuya), se encuentra junto a la de la sacerdotisa.

–No te quiero molestar…

–No es una molestia, de verdad disfruto de tu compañía –le sonríe y la invita a pasar.

–Gracias.

Kagome observó en silencio los movimientos de la chica que preparaba el té frente a ella, completamente asombrada por los movimientos elegantes y perfectos, recibiendo entonces con una sonrisa la pequeña taza de té caliente y aromático que la hizo relajarse.

–Huele delicioso, eres increíble Hikari.

–Gracias –agradece con un leve movimiento de su cabeza–, siempre preparo y tomo el té junto a mi padre, aunque en realidad él no lo bebe por eso disfruto preparándolo para ti, soy feliz por no beberlo sola.

–Yo también soy feliz porque estés aquí –le sonríe–, desde que llegaste dejé de sentirme sola en este lugar tan inmenso.

–No agradezcas, sin ti seguramente yo también estaría sola, las demás doncellas no parecen agradables además de que no me inspiran confianza.

–Tienes razón… –asiente y entonces bebe un sorbo de té ampliando aún más su sonrisa debido al sabor–. Delicioso… –murmura viendo como la sonrisa frente a ella brilla un poco más.

Hikari estaba feliz, nunca había tenido la oportunidad de compartir su té con otra chica y que Kagome le sonriera viéndose tan satisfecha la hacía sentirse orgullosa.

–Kagome… –murmura de pronto atrayendo la atención de su acompañante–, tú… tienes que cuidarte en las pruebas, esas demonios, todas están dispuestas a hacer cualquier cosa con tal de ganar y si no eres prudente podrías salir lastimada.

La sacerdotisa miró en silencio la genuina expresión de preocupación frente a ella y entonces suavizó su sonrisa, Hikari también era parte de ese grupo de doncellas contra las cuales debía luchar pero no podía sentirse amenazada por ella, la demonio de cabello rojizo era inocente, cada una de sus palabras y preguntas se lo demostraban por lo que sólo pudo sonreírle con cariño como estaba acostumbrada a sonreírle a sus más cercanos amigos.

–No te preocupes –niega–, sé que será peligroso pero daré todo de mí para superar lo que me espere, ¡alcanzaré mi objetivo cueste lo que cueste! –Le guiña un ojo.

–Eso… es increíble, ¡eres increíble Kagome! –Exclama sinceramente sorprendida por la actitud fuerte y valiente de quien sabía era la persona más débil del lugar, aunque si hablaban de carácter estaba segura que la sacerdotisa estaba por sobre varias, ella incluida–. Respondiendo a tu anterior pregunta… –agrega con más confianza–. Estoy aquí porque quiero proteger a mi padre… si consigo ser la esposa del príncipe Sesshoumaru mi padre no tendrá de qué preocuparse ya que nadie se atreverá a atacarlo, después de todo es bien sabido que la familia del príncipe es una de las más antiguas y poderosas.

–Ya veo… así podrías vivir tranquila sabiendo que él está bien.

–Amo a mi padre –murmura bajando la mirada a su té–, él me dio la vida y disfruto cuidándolo, pero también desearía poder ver otras cosas, conocer otros lugares, otras personas, este mundo es tan extenso… hay tanto que ver…

–Eso es cierto, te estás perdiendo un hermoso mundo… –baja la mirada–. Espero, con todo mi corazón, que puedas lograr tu objetivo Hikari.

–Pero Kagome… –frunce su ceño con confusión–, tú también estás en este ritual, también quieres ganar y llegar a ser la esposa del príncipe, ¿cómo puedes desear eso por mí?

–¡¿Yo querer ser la esposa de Sesshoumaru?! –Se levanta bruscamente–. ¡Te equivocas! ¡Yo estoy aquí contra mi voluntad! ¡Fui secuestrada por el imprudente de Kazuya y estoy retenida aquí por el estúpido de Sesshoumaru!

–¿Secuestrada? ¿Retenida? –Parpadea dos veces y ve como Kagome agita sus brazos de arriba hacia abajo–. ¿Entonces no quieres ganar?

–No me interesa ganar o perder, lo único que me preocupa es sobrevivir.

–Entonces cuando dijiste que alcanzarías tu objetivo…

–¡Mi objetivo es salir viva de esto y escapar! –Responde completamente decidida, mientras Hikari aplaude.

–Pero… –insiste–. Entonces, ¿no quieres casarte con Sesshoumaru?

–¡Por supuesto que no! –Se cruza de brazos y se sienta.

–¿Eso quiere decir que no te importa el ritual?

–En absoluto –asiente completamente decidida.

–¿Tampoco que Sesshoumaru se case con alguna de las doncellas? –Vuelve a preguntar mirando con atención a la chica.

–Tampoco –esta vez niega con decisión.

–¿Tampoco que esté con esa persona para siempre?

–Claro que no –vuelve a negar.

–¿Ni que tenga hijos?

–No, eso… –"herederos" niega descruzando sus brazos–. E-Eso tampoco me preocupa… –murmura.

–Y… –se arrastra un poco más cerca de la mujer–. ¿Y que llegue a ser feliz al lado de una de las doncellas? ¿Tampoco te importa?

Sesshoumaru… ¿Sesshoumaru feliz con una de las doncellas?

–Eso… –muerde su labio inferior de pronto sin saber qué decir porque "feliz" no era una palabra que pudiera asociar con el youkay.

–Según sé –agrega empezando a revolver lo que queda de su té–, podrías haberte negado a participar, ¿por qué aceptaste entonces?

–Porque Sesshoumaru quiere que participe y gane –suspira–, necesita que gane para luego rechazar el premio y así no tener que casarse.

–Entonces lo estás ayudando… ¿son amigos?

–¡No, claro que no!

–¿De dónde lo conoces?

–Él es uno de los enemigos de mi grupo, además de ser el medio hermano de Inuyasha.

–¿Inuyasha? ¿Quién es Inuyasha?

–Inuyasha es hermano de Sesshoumaru por parte de padre, es un hanyou, con él viajo para reunir los fragmentos de la perla de Shikon, en realidad nunca habíamos estado tanto tiempo separados… seguramente tiene que estar preocupado… –baja la mirada.

–Así que Inuyasha… –mira detenidamente a la sacerdotisa.

–Hikari… ¿tú siempre has estado sola? Es decir, aparte de tu padre, ¿no conoces o has convivido con alguien más?

–Siempre he estado junto a mi padre, aunque hubo una ocasión en la cual me perdí cuando era niña, entonces conocí a una persona que me ayudó a regresar… –toma la taza té y la mira con cariño–. Esa persona me enseñó a preparar el té.

–¿En serio? ¿Y quién…?

–¡Hikari! ¿Estás aquí?

–¡AAAAH!

El repentino grito y aparición de Kazuya hiso a la sacerdotisa gritar mientras que Hikari sólo miraba todo en silencio.

–¡K-Kazuya! ¡¿Qué haces entrando así?! ¡¿Es que acaso no te enseñaron a tocar la puerta?!

–Lo siento, lo olvidé –le sonríe–. Pero… ¿qué haces aquí? Bueno, las estaba buscando precisamente a las dos, es hora de la cena y todas las doncellas van a comer junto a la señora y a Sesshoumaru.

–¿Es obligatorio?

–¡Pues claro que sí! ¡Vamos! –Y tras tomar las manos de ambas jóvenes se transporta hasta el salón en donde ya todos estaban reunidos.

–¡Tienes que dejar de arrastrarme a donde quieras sin consultar! –Se queja mirando con sincero enfado al youkay que sigue sonriendo de forma despreocupada.

–No te enojes… –agita su mano de arriba hacia abajo–. Bueno, ¡este es tu lugar Kagome! –La arrastra hasta sentarla al lado de Sesshoumaru.

–¿Por qué yo tengo que estar aquí? –Mira de reojo a Sesshoumaru quien actuaba como si los demás no existieran.

–No te preocupes Kagome, yo me sentaré junto a ti –le sonríe.

–No, no te quiero cerca de mí –se levanta y toma la mano de Hikari arrastrándola junto a ella–, Hikari se sentará a mi lado, tú lárgate.

–¿Por qué eres así conmigo? –Hace pucheros.

–Kazuya, termina de una vez con el escándalo –ordena Irasue mirando al demonio con molestia, mientras hace un ademán con su mano ordenándole a sus sirvientes que comiencen a servir.

–Sí Kazuya, siéntate junto a Hikari y deja de llorar.

–Está bien… –suspira completamente derrotado.

Hikari vio divertida como el demonio se sentaba a su lado y luego miró a su alrededor, notando varias miradas de odio en su dirección.

–No te preocupes, sólo están envidiosas.

La demonio de cabello carmesí amplió su sonrisa ahora mirando a quien sostenía una de las copas de licor en su mano.

–No me preocupo, por lo menos no por mí, debes tener cuidado porque tus acciones pueden jugarles en contra a Kagome.

–Ella es fuerte, superará cualquier cosa.

–¿Es admiración lo que oigo? –Arquea una ceja viendo como Kazuya ahora se encoge de hombros–. No trates de engañarme, soy ingenua pero no tanto, además me dijiste que sólo hay dos seres a los que obedeces en este mundo y creo que acabas de obedecerla a ella, ¿ahora son tres?

–Puede ser… –murmura haciendo girar el licor en la copa–. La obediencia… mi obediencia se gana sólo por tres factores, el respeto, la admiración y el amor.

–Ya me lo habías dicho, pero… me pregunto en cuál de esas palabras caen cada una de las tres personas que obedeces actualmente.

–Quien sabe…

Continuará…


¡Les deseo a todas/os una muy, muy feliz navidad!

Muchas gracias por seguir leyendo mi fic, ¡espero que nos leamos pronto! ^^

~ Cindy Elric ~