¡Hola! Primero que todo quiero agradecerles el que sigan mi fic y también sus reviews, espero que hayan tenido una muy Feliz Navidad y si no nos leemos antes, ¡un increíble Año Nuevo!
Acá les traigo un nuevo capítulo de mi fic, espero que les guste, ahora que estoy poniendo continuaciones más seguido esto se va a agilizar un poco ^^
~ Cindy Elric ~
Duodécima Melodía: Ave Fénix
–Kagome, ¿estás bien? –Pregunta viendo como la morena refriega sus ojos.
–No entiendo porque la prueba tiene que ser tan temprano –se queja entre un bostezo–, todavía ni siquiera amanece…
–¡Buenos días a todas! –Exclama Kazuya apareciendo junto a Irasue y Sesshoumaru–. Ahora dará inicio la primera prueba del ritual de Luna Llena, como les había comentado anteriormente el objetivo es obtener una de las plumas de la cola del Ave Fénix que se encuentra a cinco kilómetros al norte, recuerden que esta ave sólo posee siete plumas por lo que solamente la mitad de ustedes podrán obtenerlas, pueden utilizar cualquier método para obtenerla y tienen hasta el mediodía para entregarla, las doncellas que no lo hagan serán automáticamente descalificadas –sonríe–. Y ahora ¡unas palabras del príncipe Sesshoumaru para animar a las candidatas! –Hace un ademán con su mano invitando al youkay a hablar.
–No me interesa si alguna de ustedes lo logra o si mueren en el intento, así que no esperen nada de mí durante estos días y eso es para todas… –esto último lo dice mirando especialmente a la sacerdotisa.
–Era de esperarse… –suspira Kagome mientras ve como Kazuya aplaude.
–Kagome… –murmura acercándose a su amiga–. ¿Así es como se anima una competencia?
–Sinceramente… no sé cuál es la definición de ánimo que tienen los demonios así que es probable –admite encogiéndose de hombros.
–Pasando a las reglas generales del ritual, como ya saben el objetivo de este es escoger a la que será la esposa del príncipe Sesshoumaru, por lo que sólo una de ustedes será la ganadora, cada prueba tiene como propósito probar diferentes aptitudes y habilidades que son necesarias para ese honor, además… –su sonrisa cambia radicalmente de burlesca a fría–. Las muertes durante el ritual serán inevitables, y si las reglas individuales de cada prueba no lo prohíbe pueden utilizar el método que estimen conveniente para alcanzar su objetivo, eso sí, fuera de las pruebas está estrictamente prohibido el luchar entre ustedes, y si no cumplen con eso me encargaré personalmente de eliminarlas.
–K-Kazuya puede ser temible si se lo propone… ¿no Hikari? –Mira perpleja la expresión de frialdad del demonio que hasta ese momento sólo había visto sonreír.
–¿Eso crees?
–Sin más preámbulo –continúa recuperando su usual sonrisa–, con los primeros rayos del sol se dará inicio a la prueba, por lo que tienen aproximadamente un minuto para prepararse, así que… ¡Échenle ganas!
Todas las doncellas se preparaban por separado esperando la aparición del sol.
–Kagome… ¿estarás bien? –Mira preocupada a la joven que revisaba su arco.
–No te preocupes Hikari, todo estará bien.
–Supongo que conoces al Ave Fénix –advierte Sesshoumaru acercándose a la sacerdotisa.
–Príncipe Sesshoumaru, buenos días… –hace una reverencia.
–¡Pues claro que la conozco! El Ave Fénix es un ave que revive después de muerta.
–¿Sabes que no puedes tocar sus plumas?
–¿Qué? ¿Y eso por qué? –Mira sorprendida al youkay que frunce el ceño ante esas palabras.
–Kagome, las plumas del Ave Fénix no pueden ser tocadas ya que son una flama poderosa que puede quemar cualquier cosa.
–¡¿Qué?! Pero… ¡¿entonces cómo se supone que vamos a quitarle una pluma?!
–Tienes que arrebatársela y luego encerrarla en una bola de energía, entonces podrás hacerte con ella, por ejemplo yo pienso córtasela a distancia y luego encerrarla en una llama para poder transportarla –dice esto formando una pequeña flama en su mano.
–Oh… ya entiendo…
–¿Qué piensas hacer para obtener la pluma? –Cuestiona mirando fijamente a la mujer.
–Pues… –lo mira completamente seria–, no tengo la más mínima idea –se rasca la cabeza mientras sonríe despreocupadamente.
–¿Crees que esto es un juego? –Frunce su ceño–. Si no superas esta prueba nunca podrás ganar.
–¿Es que acaso crees que no lo sé?
–¿Entonces por qué no piensas de una vez como lograrlo?
–¡Pero si te dije que no sé hacerlo! ¡No me voy a volver una experta en el tema de un día para el otro!
–¡No entiendo porque los humanos tienen que ser tan inútiles!
–¡Pues perdóneme su majestad por ser tan ineficiente! ¡Si tan sólo obtuviera un poco de ayuda o por lo menos de información por parte del imbécil que quiere que gane este estúpido ritual tal vez pudiera hacer más!
–¿Cómo te atreves a llamarme imbécil? Humana… –se dispone a agarrarla del brazo cuando ve que Hikari la toma de la mano y se la lleva corriendo.
Hikari corre a toda velocidad deteniendo sólo hasta que pierde de vista al youkay.
–¿Por qué hiciste eso Hikari? –Trata de recobrar el aliento.
–Porque sentí que el príncipe te quería hacer daño, parecía que estaba furioso.
–¡Pues que se atreva a ponerme un dedo encima!
–Kagome… –la mira sorprendida–, nunca había oído de alguien que enfrentara de esa manera al príncipe… eres impresionante…
–Bueno yo…
–Siempre igual de impactante, ¿no es así? –Aparece entre las jóvenes.
–¡K-Kazuya! ¡Tienes que dejar de aparecerte sin avisar!
–Lo siento, lo siento…
–A propósito ese "échenle ganas", ¿de dónde lo sacaste?
–Sólo se me ocurrió –sonríe.
–Claro…
–Díganme, ¿están preparadas para la prueba?
–Claro que sí –responde colgándose el arco en su hombro.
–Kagome, ¿ya tienes un plan? –pregunta la joven que la mira sorprendida.
–Pues no, pero algo se me ocurrirá en el camino –sonríe.
–¿Ya sabes que no puedes tocar las plumas?
–Sí, Hikari ya me contó que me puedo quemar.
–No sólo eso, si tocas cualquier parte del Fénix te quemarás, sólo existe una persona que puede tocarlo y ese es su dueño.
–¿El Ave Fénix tiene dueño?
–Sí, y él es Sesshoumaru.
–¡¿Qué?! ¿El príncipe Sesshoumaru es el dueño del Ave Fénix?
–Su madre se lo regaló en su primer cumpleaños.
–Que sorpresa… entonces él… –voltea para mirar hacia dónde había quedado el demonio.
–Ha empezado –dice Hikari repentinamente al sentir los primeros rayos del sol, lo que atrae la mirada de la sacerdotisa y del youkay–. Kagome, de verdad me agradas pero en las pruebas somos rivales por lo que me adelantaré.
–S-Sí… claro, no te preocupes… –sorprendida por la repentina seriedad de Hikari la ve como se marcha rápidamente–. Bueno, por lo menos tendré que intentarlo…
–Buena suerte –le sonríe y luego ve como la morena se marcha corriendo.
…
Kagome corrió por el bosque sin rumbo fijo, la verdad no tenía idea hacia dónde dirigirse pero prefería seguir moviéndose, Sesshoumaru no la fastidiaría si por lo menos lo intentaba, aunque sea un poco.
–Aunque no tengo idea de qué haré cuando la encuentre… –suspira–. El Ave Fénix debe de ser impresionante, nunca he visto una… –salta una rama que sobresale del suelo y tropieza cayendo al suelo–. Maldición…
–Siempre me sorprende lo inútil que pueden llegar a ser los humanos.
Esa voz cargada de odio y desprecio hizo temblar a Kagome, quien volteando se encontró con la fría mirada de la dama de Jade.
–En serio creí que sólo eras una acompañante –continúa–, no, ni siquiera eso, creí que eras la mascota de Kazuya, cualquier cosa menos una participante porque una humana en un ritual tan importante… –sonríe–, aun me parece una broma de mal gusto.
Kagome frunce su ceño pero retiene cualquier respuesta a esas despreciables palabras, porque era consciente de la diferencia de poderes y aunque le pesara debía ser cautelosa, de pronto desvió su mirada hacia las manos de la mujer alzando sus cejas con sorpresa ante lo que esta sostenía.
–¿E-Eso es…?
–Ah esto, es la pluma de esa ave, no fue ningún reto el obtenerla.
–Pero si apenas han pasado quince minutos, ¿cómo es que…? –Mira fijamente la esfera de jade que encerraba una hermosa pluma carmesí.
–Fue demasiado fácil, al parecer las pruebas no van a ser ningún problema, quien sabe, quizás hasta una simple humana pueda obtener una de las plumas, después de todo esa ave ya no está en condiciones de resistirse –sonríe para luego marcharse dejando a la joven completamente sorprendida.
…
Ya habían pasado veinte minutos de la primera prueba y en el centro de jardín se encontraban Kazuya junto a Sesshoumaru a la espera de las ganadoras.
–Era de esperarse que ella fuera la primera –menciona frunciendo su ceño–, pero la verdad no creí que sería tan rápido… ¡Jade! ¡Que sorpresa! –Exclama cuando la mujer ya está lo suficientemente cerca.
–Aquí tienes Kazuya –le entrega la esfera de jade y luego mira a Sesshoumaru–, estoy ansiosa de que comience la siguiente prueba.
Sesshoumaru torció sus labios fijando entonces la pluma encerrada en la esfera.
–¿Estás preocupado por Kagome? –Pregunta con tonito divertido.
–No digas estupideces –gruñe y da media vuelta para marcharse.
–Él nunca va a cambiar, ¿no es así?
–Eso creo… –asiente para luego saltar ante la sorpresiva aparición de Hikari a su lado–. ¡¿Hi-Hikari? ¿Qué haces aquí?
–¿Cómo que qué hago aquí? Vengo a traerte una de las plumas, por supuesto –le entrega una llama que encierra la pluma.
–Pero… ¿cómo fue que tan rápido…?
–La dama de Jade lastimó a tal punto al Ave Fénix que no fue necesario el pelear con ella… –suspira–, no tenía fuerzas para resistirse.
–Ya veo… –mira la pluma que recibe de la joven–. ¿De verdad quieres ganar el ritual?
–Tengo un objetivo que cumplir.
–¿Aunque no sea tu verdadero deseo? –La mira seriamente.
–Mi verdadero deseo no importa –le sonríe–, después de todo, no es algo que pueda cumplir por mí misma.
…
Kagome siguió su camino procurando tener cuidado esa vez, no quería volver a tropezarse y habían varias ramas que estorbaban el paso.
–¡No puedo creer que esta sea la famosa Ave Fénix!
La sacerdotisa escuchó a lo lejos esa exclamación y siguió el sonido de la voz junto con un extraño lamento, entonces fue que vio una de las cosas más impresionantes que había visto nunca.
Una hermosa ave carmesí se encontraba en el suelo, su plumaje era extraordinario, en verdad eran llamas pero podía divisar que tenían forma de pluma que cubrían todo su cuerpo, y las más impresionantes eran las de su cola, cuando vio la que tenía la dama de Jade en su esfera la vio pequeña, pero las que estaban en la cola del ave eran aún más grandes, siendo una resplandeciente llama, pero sólo tenía tres plumas… ya había perdido la mayoría de ellas…
–Vamos Aoi, quítale la pluma de una vez, quiero ir a tomar el té –decía la youkay de cabello azul mientras sostiene en una de sus manos una de las plumas encerrada en una esfera de agua.
–Ya voy Izumi, sólo estaba viendo por última vez a la famosa ave –y tras cortar con su espada una de las plumas la encierra en una especie de remolino.
Tras obtener lo que buscaban se alejan del lugar y cuando ya no están Kagome sale de su escondite acercándose al Fénix.
–E-Esta es el Ave Fénix…
–Veo que cinco de las siete plumas ya han sido recolectadas.
Kagome alzó su vista ante la voz sobre su cabeza encontrándose con la enorme pluma de Kagura en el cielo.
–Kagura…
–Nunca pensé que el Fénix fuera un ave tan patética… –arroja una de las plumas de su cabello y logra cortar la carmesí del ave–. Supongo que ni siquiera tendré que bajar– luego de rodear la pluma del ave con muchas de las suyas se marcha dejando al ave y a la sacerdotisa.
Kagome sólo veía como el ave se retorcía de dolor en el suelo, tan sólo le quedaba una pluma, tenía que quitársela antes de que las otras doncellas llegarán pero no podía dejar de mirar los tristes ojos del ave, le dolía… le dolía ver el sufrimiento de ese magnífico ejemplar, la sangre se mezclaba con sus llamas pero parecía venir de una de sus alas, se acercó lentamente a ella y vio como el ave aleteaba y gritaba en un intento de alejarse de ella, no podía siquiera ponerse en pie y mientras más se movía parecía que la sangre aumentaba.
–No te muevas… yo sólo quiero… –se acerca con la intención de tocar su ala.
–¿Qué crees que haces?
–S-Sesshoumaru… –reconoce la voz antes de voltear para luego ver al youkay que había parecido tras ella–. ¿Qué haces aquí?
–¿Por qué no le quitas la pluma de una vez?
–No puedo… –baja la mirada–, no puedo dejarlo así, está sufriendo…
–¿Y a ti qué te importa su sufrimiento? Es sólo un ave, no importa que…
–¡¿Cómo puedes decir eso?! –Lo interrumpe–. ¿Cómo puedes ser tan cruel? ¿Acaso él no es tu mascota? ¿No es tu amigo?
El youkay frunció aún más su ceño debido a esas palabras mirando entonces con hielo a la mujer.
–Yo no tengo amigos.
–¿Cómo que no tie…? ¿Y qué es esta ave para ti? ¿No te la regalaron en tu primer cumpleaños? –Frunce su ceño mirando al youkay con unos ojos llenos de enfado–. ¿Acaso la pequeña Rin que te está esperando no es tu amiga? Y ese demonio verde que siempre te acompaña, ¿no es tu amigo acaso?
–No digas estupideces… –le hace un desprecio–, yo nunca he tenido ni tendré amigos.
–Pero… entonces… –pequeñas lágrimas cristalizan sus ojos–. ¿No te sientes solo…?
Sesshoumaru miró detenidamente a la mujer cuestionándose la razón de esas lágrimas que empezaban a cristalizar sus ojos, hace sólo segundos lo estaba mirando con molestia pero ahora otra cosa se reflejaba en los marrones, acaso… ¿eso era tristeza? ¿La mujer estaba triste por él? Eso era algo tan…
Un gemido por parte del ave los desconcentró a ambos de su pequeño momento, la sangre del animal había aumentado alarmantemente, estaba muy débil, parecía que en cualquier momento iba a…
–¡Es cierto! ¡Sesshoumaru tú puedes tocarlo, ¿no es así?! –Sujeta el cuello del traje del youkay–. ¡Por favor ayúdalo! ¡Por favor!
–No puedo hacer nada –la mira con seriedad.
–¡No puede ser! –Suelta al demonio para luego mirar la herida del ave–. Tengo que hacer algo.
–¿Qué crees que haces? –De pronto vio como la joven se acercó al ave y tocó una de sus alas buscando algo, podía ver como el fuego lastimaba seriamente sus manos pero la sacerdotisa no desistía.
–Tengo que ayudarlo… no puedo sólo mirar… –sus quemaduras se volvían a cada segundo más graves, le dolían sus manos, tanto que sentía que se iban a derretir, pero no quería robar la pluma e irse sin hacer nada, no quería verlo morir–. Necesito algo para curar ésta herida… si tan sólo… tuviera… mi botiquín… –el dolor fue tanto que estuvo a punto de desmayarse pero algo detuvo su caída, entonces vio como el demonio la estaba sujetando–. G-Gracias… Sesshoumaru…
–¿Acaso eres estúpida? Si sigues así morirás… –la miró enfadado, esa humana era una inútil, no podía creer que había arriesgado su propia vida por una estúpida ave, ¿por qué tenía que ser así? ¿Por qué no dejarla morir? Después de todo era una simple humana, ¿Qué podía hacer ella?
–Lo siento… –le sonríe mientras lágrimas recorren sus mejillas–, no pude hacer nada… después de todo él va a… no pude salvar a tu amigo… Sesshoumaru…
El youkay abrió sus ojos sorprendido, ella trataba de salvar a su amigo, después de todo lo que él había dicho, ella aún seguía con esa idea… ¿cómo podía ser tan tonta…? Tomó su mano examinando el daño, era demasiado, no podría utilizar sus manos nunca más y si seguía perdiendo sangre de seguro ella iba a…
–Lo siento… no podré ganar el ritual…
–No digas tonterías, ¿creíste que podrías haberlo ganado? –La miró enfadado, no porque su plan no había funcionado o porque iba a tener que casarse con alguna de las doncellas, sino que porque esa humana estaba a punto de morir por tratar de salvar a una simple ave y aun así tenía fuerzas para pedirle disculpas a él, a él que era el único que no merecía esas palabras.
El Ave Fénix que había visto el inútil intento de salvarlo por parte de la sacerdotisa acercó su cabeza a la de ella para hacerle una caricia de agradecimiento.
–Discúlpame… no pude hacer nada… –acaricia la cabeza del ave sin importarle las nuevas quemaduras que esto originaría.
–¡Ya no lo…! –Sorprendido ve como el ave acercó su cabeza a las manos de la joven y derramó lágrimas sobre ellas, sanando lentamente las graves quemaduras.
–Ya no… me duele… –sorprendida ve como sus manos lentamente van sanando, como la sangre desaparece y ahora puede moverlas libremente sin ningún tipo de dolor–. ¡Muchas gracias! –Se separa del agarre del demonio para volver a acariciar la cabeza del ave.
–¡Te dije que no…! –Nuevamente se sorprende al ver que esta vez la sacerdotisa no tiene ningún tipo de quemaduras en sus manos a pesar de estar tocando al ave.
–No te preocupes, ya no me duele –sonríe mientras sigue acariciando su cabeza–. Discúlpame –murmura ahora mirando al animal–, no puedo hacer nada para salvarte… a pesar de que tú lo hiciste por mí… –entonces ve como el pájaro toma con su boca la última pluma que le quedaba y se la entrega–. ¿Me la regalas? –Ve como el ave asiente con su cabeza–. ¡Muchas gracias!
Entonces una gigantesca llama envuelve al ave lo que obliga al youkay y a la sacerdotisa a alejarse, y tras extinguirse el fuego observan el montículo de cenizas que se formó en donde se encontraba el Fénix.
–Finalmente se fue… –suspira bajando la mirada mientras lleva sus manos hasta su pecho.
–Yo no estaría tan seguro… –responde observando como las cenizas se mueven para luego sonreír fríamente–. ¿Acaso no fuiste tú la que dijiste conocer la leyenda del Ave Fénix?
–Eso es… –vio como desde las cenizas aparecía una pequeña ave cubierta de llamas carmesí–. ¡Ha renacido!
–¡Esp…! –De pronto vio como la joven corrió hasta el pájaro para tomarlo entre sus brazos, otra vez iba a lastimarse por culpa de ese animal, pero sorprendido vio que no sufrió ninguna quemadura, es más, parecía que el ave disfrutaba de su compañía.
–Sesshoumaru, sé que es tuyo pero… ¿puedo cuidarlo mientras estoy en el castillo? –Pide mientras sonríe por las cosquillas que le hacía el pequeño Fénix.
–Haz lo que quieras… –y dicho esto se voltea para ser seguido por la sacerdotisa y el recién renacido Ave Fénix.
Continuará…
¡Espero que le haya gustado este capítulo!
Y le agradezco a todas las que me dieron ánimos para seguir mi fic, además de sus saludos navideños, sessho-mary, Goshy, Ranka Hime, La lolisshhinniaa, Flor-VIB412, Sakura.-Mudou, hekate ama, Luna.
Muchas han seguido mi fic desde que lo publiqué y otras se han adherido durante el tiempo, lo aprecio mucho ya que sus ánimos me impulsan para continuar.
¡Sin olvidar claro a mis queridos lectores fantasmas! Que aunque no me comenten sé que están ahí, ¡muchas gracias! ^^
~ Cindy Elric ~
