¡Hola! Aprovechando mi segundo aire subo una nueva continuación, la próxima tampoco demorará porque la tengo casi lista, ¡en cuanto la termine me verán otra vez por acá!

Muchas gracias por sus comentarios, por lo menos sé que aunque tarde igual me esperan, ¡gracias! ^^

~ Cindy Elric ~


Decimocuarta Melodía: Azul y Rojo

"…no quiero que NADIE la vuelva a tocar ¿entendido?"

La sacerdotisa suspiró pesadamente con su mirada perdida en el cielo, no podía entender al youkay, sus palabras y acciones eran demasiadas complejas para su pobre mente, además…

–Inuyasha…

Un nuevo suspiro se escapó de sus labios al mismo tiempo que apareció la imagen del hanyou en su cabeza, su recuerdo ahora parecía tan lejano y doloroso… no pudo evitar que sus ojos se cristalizaran, lo extrañaba, le hacía falta, aunque la mayoría del tiempo (para no decir siempre) pelearan, quería verlo, necesitaba verlo…

–Kagome… Kagome, ¿estás bien?

Giró su rostro para encontrarse con el preocupado de Hikari y una nueva presión en su pecho la molestó, la voz de la chica la había confundido, por un segundo había creído escuchar a Sango y recordó que también le hacía falta, ella era una de sus mejores amigas, también quería verla… no encajaba en ese lugar, no debía estar ahí, esas pruebas, las doncellas, Sesshoumaru… todo era demasiado, ella no era tan fuerte, contrario a lo que otros pensaran, a lo que dejaba ver con su personalidad imponente o sus eternas confrontaciones, la verdad… no lo era.

–Kagome… ¿Qué pasa? –Le sonríe–. ¿Aun te duelen tus heridas?

–Hikari… estoy cansada…

–¿Cansada? ¿De qué?

–De todo… –suspira.

–¡Vamos Kagome! ¡Arriba el ánimo! Ayer le dejaste bien en claro a esas mujeres que tú serías la ganadora de este ritual, no puedes darte por vencida.

–Pero yo no quiero…

–¿Ya olvidaste tu objetivo?

–¿Eh?

–Tienes que sobrevivir a las pruebas, ganarlas, renunciar al premio y volver a donde perteneces –le sonríe–. Alguien te está esperando, ¿no es así?

–Eso… –recuerda a sus amigos y al hanyou sonriéndole como antes–. Sí, tienes razón, no ganaré nada lamentándome, al final no puedo salir de aquí aunque quiera.

–¡Así me gusta!

–¿Cuándo dijo Kazuya que empezaría la segunda prueba?

–En diez minutos, a decir verdad vine a buscarte para ir juntas al punto de reunión.

Las siete doncellas clasificadas después de la primera prueba se encontraban en el jardín del castillo, en él estaban Kazuya y Sesshoumaru, Irasue se había ausentado ya que tenía unos preparativos los cuales solicitaban su presencia.

–Bueno, se dará inicio a la segunda prueba de este ritual y como buen anfitrión presentaré a las doncellas que son parte de él, primero está la Dama de Jade eterna protectora de la cueva de Jade, Hikari protectora del Volcán Lantis, Kotori quien protege los hielos del sureste, Aoi perteneciente al castillo de los cielos del norte, Izumi ama del mar del sur, Kagura demonio controladora del viento y Kagome sacerdotisa purificadora de la perla de Shikon.

–Kazuya puede ser solemne cuando se lo propone –le susurra a Hikari.

–Tienes razón.

–Como les indiqué ayer en la cena, la prueba de hoy se llevará a cabo en parejas, cada una debía elegir con quien quiere participar, obviamente una va a quedar en desventaja ya que estará sola pero por ello no se preocupen, ya que esa doncella tendrá una ventaja de tiempo, según me indicaron en la mañana quien será la doncella que participará sola es la Dama de Jade.

–No necesito a nadie que me estorbe.

–Bueno, eso son los ánimos… creo… –sonríe–. Las parejas serán: Kagura y Aoi, Kagome y Hikari, y por último Izumi y Kotori… Oh, Izumi creí que harías pareja con Aoi.

–A decir verdad yo también, pero Aoi me cambió –responde fingiendo un sollozo.

–¡No digas estupideces! Tus poderes son de agua al igual que los de Kotori, se complementarán mejor.

–Después de todo lo hacías por mi bien, ¡qué buena amiga eres! –Exclama abrazándose a la youkay que rápidamente la aparta.

–Eres un dolor de cabeza… –se queja masajeando su sien.

–Oye Hikari –susurra–, ¿ellas se conocen desde hace tiempo?

–Según sé, el mar del sur y el castillo del cielo del norte han sido aliados desde tiempos antiguos, es de esperarse que sus doncellas sean buenas amigas.

–Nadie les pidió su opinión.

–Ya, ya, tranquilas… –alza sus manos pidiendo calma y silencio–. Retomando el tema, la segunda prueba será en parejas así que si no lo logran ambas serán descalificadas, la prueba consistirá nuevamente en una búsqueda, pero esta vez su objetivo será el obtener una rosa roja y una azul, ambas son muy difíciles de conseguir ya que no crecen en cualquier lugar… como una pista, les diré que no pierdan tiempo en buscar en el jardín, mientras más alejadas del castillo estén más posibilidades tienen de encontrarlas, en total hay tres rosas rojas y azules escondidas, no ganarán sólo trayendo una de ellas ya que necesitan las dos, tienen hasta el anochecer para traerlas hasta este lugar… Dama de Jade puede salir a buscar en este momento, las demás doncellas tendrán que esperar una hora para salir, espero que lo consigan.

–No parece algo difícil –suspira Hikari con alivio.

–Es verdad, pero hay algo que me molesta…

–¿Qué cosa? –Mira la expresión seria de la sacerdotisa–. ¿Kagome?

–Kazuya –habla en voz alta atrayendo la atención del youkay–, ¿te puedo hacer una pregunta?

–Claro.

–Creí que no podían crecer rosas de otro color que no fuera el blanco en este castillo.

–Tienes razón –asiente feliz porque la chica tuviera ese conocimiento–, por esa razón les dije que buscaran lejos de él, además las rosas para esta prueba fueron traídas desde otro lugar, no crecieron aquí.

–Ya veo…

Habían transcurrido 50 minutos desde que la Dama de Jade había iniciado su búsqueda, todas se encontraban en el jardín esperando el inicio de sus pruebas además de discutir diferentes estrategias.

–Podríamos separarnos para buscar, ¿qué opinas Kagome?

–Sí, así cubriríamos más terreno y ganaremos tiempo.

–Ya ha pasado una hora –anuncia–, todas pueden iniciar la prueba, estaré aquí para esperarlas –le sonríe a Kagome y a Hikari–. Mucha suerte.

Kagome se dirigió hacia el norte mientras que Hikari corrió hacia el sur, llegando hasta el borde de la barrera, al otro lado todo se veía de un tono carmesí, desde ese punto habían decidido buscar, entre los arbusto, en los árboles, bajo las rocas, en cualquier lugar que podrían imaginar, Kagome corrió y buscó en mil y un lugares pero aun no podía dar con las dichosas rosas, hasta que a lo lejos pudo divisar algo color azul, rápidamente y cuidando de no caerse se acercó a aquel arbusto notando con dicha que lo que adornaba su centro era una hermosa rosa azul, la recogió con cuidado, parecía frágil y no quería que se estropeara, entonces fue que escuchó un grito a lo lejos, se asustó, esa voz parecía ser la de Hikari, después de guardar la rosa en su bolsillo corrió con todas sus fuerzas, entonces que fue que la vio, estaba arrodillada frente a la Dama de Jade.

–¡Hikari! ¡Hikari! ¿Qué ocurrió? –Se acerca a ella arrodillándose a su lado–. ¿Estás bien?

–Sí… –suspira entre un quejido–. Yo estoy bien…

–Nadie merece ser la esposa del príncipe además de mí –les da la espalda–, veamos cómo arreglan eso –se marcha.

Kagome después de ver que la youkay se marchaba examinó con su mirada a su amiga, parecía sana, no tenía heridas evidentes.

–¿Qué ocurrió Hikari?

–Ella… ella rompió la rosa roja que había encontrado –dijo al mismo tiempo que recogía el único pétalo intacto de la flor.

–No puede ser…

–Ya la había encontrado así que me estaba dirigiendo hacia donde sentía tu presencia y fue cuando se me cruzó en el camino… primero creí que quería atacarme, pero finalmente la rosa fue la herida.

–Hikari…

–Ahora nunca podré cumplir con mi objetivo… y tú tampoco Kagome… –presiona el pétalo entre sus manos–. Lo siento tanto…

–No te preocupes Hikari, todo se resolverá, ya lo verás.

–Pero ya no tenemos la rosa y no hay tiempo para buscar otra… –dice mirando el cielo rojizo.

–En mi habitación tengo una rosa roja, la recordé cuando Kazuya nos habló sobre la prueba, quería tenerla como un plan de respaldo por eso no te dije nada –le sonríe–, vamos a buscarla para entregársela a Kazuya.

–Kagome… –se levanta–. ¡Sí!

Las jóvenes emprendieron el camino hacia la alcoba de la sacerdotisa.

–Aquí debe estar… –dice al abrir la puerta de su habitación.

–Lamento la interrupción.

Kagome y Hikari fruncieron su ceño ante la presencia de Kagura en el interior de la habitación.

–¿Qué haces aquí Kagura?

–La Dama de Jade destruyó la rosa que había recolectado, pero para mí beneficio recordé haber visto una acá, así que si me disculpan tengo una prueba ganar –toma la rosa y salta a través de la ventana.

–¡Espera!

Las dos chicas se apresuraron a seguir a la youkay, viendo como esta le entrega la rosa roja al youkay que esperaba al medio del jardín.

–¡Kazuya esa rosa es mía! –Grita con molestia por el robo.

–Lo siento Kagome –le sonríe sin diversión–, pero Kagura la entregó primero.

–¡Pero sólo tienen la roja! Si no tienen la azul no pueden…

–Acá está la azul –anuncia Aoi apareciendo tras las mujeres con la rosa en la mano.

–Te tardaste Aoi –la mira enfadada pero igualmente satisfecha.

Kagome y Hikari vieron en silencio como las dos youkay finalizaban su prueba y entonces suspiraron con decepción porque ya no quedaban más rosas rojas, todas ya habían sido entregadas o simplemente destruidas.

–Estábamos tan cerca… –suspira la sacerdotisa.

–Qué lástima, ¿no? –Aparece frente a ellas.

–Dama de Jade…

–Esto es lo más lejos que llegará una humana –le entrega las rosas a Kazuya y se marcha.

–No dejaré que se burle de nosotras –da media vuelta.

–¿Kagome? Kagome… ¿a dónde vas?

–A hacer una rosa roja.

–¿Hacer una rosa roja? –Sigue a la sacerdotisa hasta un lugar alejado de los ojos de los demás–. ¿Qué vas a hacer Kagome?

–Ya verás –le sonríe y luego se pincha con una espina de las rosas del jardín.

–Pero… ¿qué haces?

–Mira –le indica al poner el dedo lastimado sobre una de las rosas blancas, manchándola con su sangre obteniendo de esa manera una hermosa rosa roja.

–E-Es increíble… –mira totalmente sorprendida aquel milagro.

–De esta manera obtuve la rosa que estaba en mi cuarto –corta la rosa–. Vamos, tenemos que llegar con Kazuya antes de que anochezca.

Dicho y hecho la sacerdotisa junto a la youkay se dirigieron hasta donde se encontraba Kazuya, mientras que Kagura y la dama de Jade veían sorprendidas como ambas mujeres superaban la prueba.

–¡Sabía que lo lograrían! –Festeja sonriendo–. Las seis rosas han sido entregadas así que doy por finalizada la segunda prueba, las doncellas que siguen participando son: Kagome, Hikari, Aoi, Kagura y la Dama de Jade, ¡muchas felicidades!

–¡Aoi perdí por tu culpa! –Alega la youkay de cabello azul mientras sigue a su amiga al interior del castillo.

–Eso te pasa por no ser más rápida –suspira–, no me culpes por tus errores…

Kagome y Hikari sonrieron a la vez mientras eran observadas desde una de las terrazas del castillo.

–Y dime Sesshoumaru, ¿todavía crees en la victoria de esa humana? –Cuestiona apareciendo tras su hijo.

–¿Por qué preguntas? –La mira enfadado.

–Soy tu madre y estoy preocupada por tu futuro –le sonríe.

–Eso nunca lo creeré –frunce el ceño ante la sonrisa irónica frente a él–. Sé que ya tienes a una doncella en mente para ser la ganadora.

–Me conoces más de lo que creía.

–¿Quién es?

–Eso será descubierto en su momento, pero es verdad que tengo una favorita y te puedo asegurar de que no es esa humana.

–Eso no es importante –le da la espalda y se marcha.

–Mi querido Sesshoumaru, después te darás cuenta de que si yo no lo quiero, ella nunca logrará ganar –sonríe.

Continuará…


Quiero tomarme un tiempo para agradecerle a Faby Sama, yuebella1, Sheccid Cullen, pegaso1325 y a sessho-mary por sus hermosos review.

¡Espero nos estemos leyendo más seguido! ^^

~ Cindy Elric ~