Notas de traducción: "Ojou-sama" significa "señora" y "Aniki" significa "hermano mayor" .

Notas de la escritora: ¡Yaho! Aquí Kinky Robot con un nuevo capítulo de "Dulce recompensa" Hoy tenemos un poco de frívolas quejas de Arisa, unas cuantas bolas pateadas, una entrevista misteriosa, ¡y un poco de manservice caliente de Daryl! ¡Disfruten!


Capítulo 4: Viejos recuerdos


"Probando, probando, 1, 2, 3. Probando, probando, 1, 2, 3." una dulce voz masculina estalló hacia todas las direcciones del estudio de grabaciones.

"Por favor deténgase un momento," dijo amablemente Souta a través del micrófono, dirigiendo a un actor de voz de edad media al otro lado del cristal polarizado. "Me gustaría ajustar el tono solo un poooco más". Dijo arrastrando la sílaba a la vez que hacía lo mismo con la barra de la enorme consola mezcladora holográfica que tenía frente a él. "Ahí está. Ahora una última prueba, por favor".

"Probando, probando, 1, 2, 3. Probando, probando, 1, 2, 3." Repitió el actor.

"¡Perfecto! Ahora si pudiera comenzar con la primera línea, por favor, en 3…2…1…" Souta tocó un botón de la consola, "grabando".

"Fundada en 2012 por Kuhouin Okina-sama, el Grupo de Compañías Kuhouin ha crecido desde sus humildes inicios para convertirse en uno de los conglomerados en Japón."

Souta se recargó y leyó el guion de la video presentación que se mostraría en la celebración del 35° aniversario de la fundación. A su alrededor se encontraban otras personas monitoreando la exposición de la voz, la entrada del video y la música de fondo. El video que Sota y su equipo estaban armando utilizando fotos y clips de video de los avances que el Grupo Kouhin había realizado en las últimas décadas se mostraba en el monitor. Dio un rápido vistazo al monitor cuando la imagen de Ariza apareció en pantalla. Se encontraba parada al lado de su abuelo durante la fiesta que había transcurrido ocho años atrás, justo antes del segundo Apocalipsis.

El actor continuó hablando a la vez que la presentación cambiaba a una fotografía más reciente del actual presidente. "Bajo el liderazgo de Kuhouin Ariza-sama, el Grupo Kuhouin ayudó en la reconstrucción de Japón tras el cuarto Apocalipsis."

Souta notó lo largo que se había puesto el cabello de Ariza. No se había cortado el cabello en años por lo que sus rizos rubio arena caían sin problema hasta su cintura. El equipo había comentado en varias ocasiones que se trataba del manto de seda de la dama de hierro. Sus ojos café-rojizos nunca más parecieron sonreír. Él aprovechaba cada ocasión que tenía para levantarle el ánimo, pero solo terminaba por molestarla en cada ocasión. Es un misterio el por qué no me ha despedido aún.

"Y…corte", tocó la consola de nuevo. "Muy bien, ésa fue la toma uno. Hizo un excelente trabajo, Sato-san, pero tratemos de poner un poco más de emoción en la siguiente toma." Sonrió al hombre que se encontraba en la cabina de grabación.

"Sí, señor." El actor se quitó los audífonos y le dio un sorbo a su botella de agua.

Hahahahaha, ¡debe de ser porque soy un excelente director! Souta levantó los pulgares en dirección al actor quien, recordó, no podía verlo debido al vidrio polarizado. Rio débilmente y se rascó la cabeza. Los miembros de su equipo de publicidad ya estaban acostumbrados a esas rarezas solo por el hecho de que él era en realidad un buen director ganador de dos premios por comerciales televisivos y tres videos musicales famosos 3n su haber.

Hubo un gentíl golpeteo en la puerta y una mujer de cabello oscuro amarrado en forma de una cola de caballo tradicional japonesa entró a la habitación. Se trataba de Kurachi, antigua secretaria de Kuhouin Okina, y la actual asistente ejecutiva de Ariza.

"Tamadate-san, Kuhouin-sama desea verlo en su oficina", anunció calladamente antes de marcharse.

"¡Regreso en un momento!" Souta hizo girar su silla y se dirigió a la puerta. "Tomen un pequeño descanso, chicos. Si no estoy de regreso en diez minutos por favor inicien la segunda toma sin mí." Tomó su guion y se lo pasó al editor de video. "Asegúrese de monitorear que el tiempo del discurso se adapte a la presentación, ¿de acuerdo?"

Kurachi mantuvo la puerta del elevador abierta para Souta. Cuando entró, ella presionó el botón del último piso que desplegó un escáner dactilar y ocular. Las puertas se abrieron de nuevo en un ostentoso lobby negro y dorado que terminaba en una prominente puerta roja que requería de un nuevo escaneo.

"¿No creé que esto es tedioso, Kurachi-san?"

"Sí, pero es necesario para la seguridad de Ojou-sama."

La puerta roja se deslizó revelando una elegante oficina decorada en colores claros y neutrales que contrastaban fuertemente con la sala anterior. De pie frente a un enorme escritorio de madera Ariza admiraba la vista panorámica de Tokio brillando a la luz matutina de un domingo. Se giró, con sus rizos color paja ondeando, para encontrar a su asistente Kurachi haciendo una reverencia y a Souta de pie, luciendo tan apuesto como siempre con las manos en los bolsillos de sus pantalones de combate. Esto, en combinación con su playera blanca lisa era una escandalosa falta al atuendo corporativo.

"¿Por qué debes vestir siempre de esa manera, Tamadate-san?", Ariza apartó la vista y tomó asiento en el gran sillón de oficina beige. Señaló una silla en frente de ella.

"Ariza-sempai," Souta tomó asieno tímidamente y respondió. "Soy un artista, no un hombre asalariado."

¿En dónde encuentra las agallas para seguir llamándome 'sempai'? Ya no estamos en la escuela. Sólo soy su jefa porque se lo pedí. Ariza suspiró en frustración y le entregó una memoria. "Aquí están los detalles para la fiesta de aniversario de la semana entrante."

"De acuerdo." Saco su tableta holográfica y escaneó el pequeño objeto de vidrio para transferir la información. "Sábado 27 de Julio del 2047," leyó. "La semana que viene, ¿ah?"

"Sí, y me gustaría que tu departamento hiciera las invitaciones. Deben de ser a prueba de falsificaciones. No quiero ningún colado." Dijo con frialdad al sentir su pecho oprimirse ante el recuerdo de un apuesto colado que se había robado su corazón.

"Claro; estoy seguro que los chicos de impresión pueden hacer algo al respecto," apagó la tableta y le devolvió la memoria. "Solo con una condición."

Le arrebató el pequeño artefacto con el ceño fruncido. "¿Qué?

"¡SONRÍE!" Souta apuntó hacia sus mejillas y le dio una amplia sonrisa. "Solo una vez. ¿Un poquitoooo?

"No."

"¡E-entonces no lo haré," declaró, con las rodillas temblando secretamente.

"En ese caso las mandaré a hacer en otra parte," tomó su teléfono sin inmutarse. "Probablemente resulte más barato."

"¡Pero pensé que no querías ningún colado!"

Ariza la miró.

Souta continuó. "No puedes confiar en nadie más. Es por eso que me mandaste llamar personalmente, ¿cierto?"

Ella forzó una media sonrisa en dirección de Souta.

"No fue tan difícil, ¿cierto? No se preocupe, Arisa-sempai. Solo por tratarse de usted haré el trabajo y la impresión yo mismo," se puso de pie dispuesto a marcharse. "Le enviaré una muestra después del almuerzo." Kurachi abrió la puerta mientras él salía disparado rumbo al pasillo.

Tan pronto como la puerta del elevador se hubo cerrado, Souta se derrumbó y exhaló. "¡Kurachi-san!, ¡pensé que orinaría mis pantalones!" Cerró los ojos y frotó sus encendidas mejillas con sus manos.

"Está bien, Tamadate-san. Hizo un buen trabajo." Kurachi lo palmeó en la espalda. "Realmente aprecio su esfuerzo para ayudar a Kuhouin-sama."

Él le dio una sonrisa de agradecimiento. "Solo estoy siendo yo mismo."


Una bola rápida salió de la máquina directamente hacia Daryl. Él movió el bat de metal hacia la bola con la fuerza necesaria para anotar un home run en un juego real.

En la jaula contigua Alex aplaudió. "¡Ése fue un 117!" lo alabó maravillado.

Daryl enrolló las mangas de su camisa negra y le dio unos golpecitos a la punta del bat con un tenis blanco. Se colocó en posición nuevamente y giró su cuerpo para anotar una nueva bola de 117 kilómetros por hora. Colocó una ardiente mano en el holograma rojo para detener la máquina. "Eso fue sencillo," alardeó, sacudiéndose brillante gotas de sudor de su cabello rubio claro. "¡Deberías intentarlo!" Le dio a su primo menor una sonrisa infantil mientras alcanzaba los bolsillos de sus vaqueros en busca de un pañuelo.

Mientras Alex ajustaba la velocidad de lanzamiento, Daryl se sentó limpiando el sudor de su rostro. No había parado de sonreír desde que había puesto un pie en el Centro de bateo Shinjuku. El béisbol era su juego favorito y le recordaba los buenos viejos tiempos.

Charles Gespenst había enseñado a su hijo, Alexander, y a su sobrino, Daryl, el gran deporte americano. Los dos chicos, con tres años de diferencia, crecieron uno al lado del otro como hermanos. Daryl era el valiente hermano mayor y Alex era el pequeño hermanito. Cuando Daryl tenía siete comenzó a jugar en las ligas menores mientras que Alez, la tía Charlotte, el tío Charles y, en una ocasión, su madre, lo animaban desde las gradas. En el pasado hubo un tiempo en el que María aún podía reunir el coraje de salir de casa por eventos importantes, siempre y cuando estuviera acompañada de su hermana y su cuñado.

Incluso una vez hicieron un viaje cruzando el mar hacia Japón para visitar al mayor Yan y para que María pudiera conocer en persona a sus colegas científicos. Desafortunadamente el viaje coincidió con el día de "Lost Christmas". Cuando la familia regresó a casa en EUA María no volvió a salir de su habitación y sus episodios maniático-depresivos se volvieron más frecuentes. La tía Charlotte explicó que el estrés post-traumático por presenciar el desastre en Japón resquebrajó su, ya de por sí frágil, estado mental.

Aún así, Daryl y Alex trataron de continuar con su vida diaria por los siguientes tres años, hasta que la madre de Daryl cometió suicidio por sobre dosis de antidepresivos. Daryl se mudó a Japón para vivir con el mayor general Yan y Alex se quedó atrás. Con el transcurso de siete años Charles comenzó a mostrar lentos signos de cristalización; el virus inicialmente dormido e indetectable en su cuerpo. La tecnología en EUA no podía proveerle con el tratamiento adecuado contra el virus por lo que tuvo que viajar de regreso a Japón en el año 2038.

Alex estaba feliz de poder reunirse con su primo, pero algo había cambiado en Daryl. En el exterior parecía ser el mismo chico alegre, pero el menor sabía que algo en su "hermano mayor" se había roto. Estaba seguro que todo tenía que ver con su nuevo trabajo en los Anticuerpos. Abandonado por su madre, Daryl haría lo que fuera por obtener el reconocimiento de su padre. Encerró sus verdaderos sentimientos y se enfocó en convertirse en un asesino despiadado. Colocaba una sonrisa feliz en presencia de su primo, pero el muchacho de 14 años podía ver que en el fondo estaba arrepentido por tomar tantas vidas. Era típico en él pretender que todo estaba bien. El adolecente conocía demasiado bien a su primo para ser engañado.

Lo mismo sucedía ahora con los dos hombres jóvenes, con tres centímetros de estatura de diferencia.

"Te vez muy feliz hoy, Aniki," llamó Alex a Daryl dejando pasar la bola. "¿Algo ocurrió ayer?" el muchacho más bajo giró el bat y golpeó la siguiente bola.

Daryl dejó caer inconscientemente su bat con sorpresa y la pesada vara aterrizó de lleno sobre su pie. ¡Mierda! Pensó haciendo una mueca por el dolor.

Alex se colocó una gorra de las Yankees de Nueva York para impedir que su lacia cabellera negra callera sobre sus ojos. Miró a través de la siguiente jaula de bateo para encontrar a su primo con su 1.82 metros de altura doblados sobre su pie, con el rostro completamente rojo. Ah, debe de ser por esa chica.

Aumentó la velocidad a 122 km/h y golpeó la bola. Daryl notó esto y, con su espíritu competitivo al máximo, ajustó su máquina a la misma velocidad. Alex mandó otra bola volando y dijo, "Conocí a una chica esta mañana."

Daryl, en modo de batalla, preguntó. "¿Ah, sí?" ajustó la velocidad más alta que antes y mandó un nuevo golpe poderoso. "¿Una chica linda?"

"Si," contestó el pelinegro, realizando los mismos ajustes que su primo. "Muy linda."

Daryl giró la palanca de su máquina a la máxima velocidad y se preparó. "Yo también," golpeó el bat en su zapato y luego lo alzó sobre sus hombros. "Pero ya la conocía de antes," la máquina escupió una bola estúpidamente rápida.

"¿La chica del festival escolar?" gritó Alex ajustando a máxima velocidad el panel de control.

"¿QUÉ?" Daryl bateó y perdió la bola. "¡Hey, yo nunca te conté nada acerca de eso!"

Alex, por el otro lado, golpeó la bola perfectamente mandándola al campo virtual. Presionó un botón en el panel para silenciar el motor de la máquina. "Siento eso, Aniki." Se giró hacia su furioso rival.

Trastablillando, Daryl dejó caer su bat y apagó el dispositivo de lanzamiento. Se precipitó fuera de la jaula de lanzamiento directo a los vestidores. Abrió su casillero y tomó una toalla. Se sentó y colocó la toalla alrededor de su cuello. Miraba hacia el piso blanco cuando un par de zapatillas negras se detuvieron frente a él.

"Seguro lo olvidaste, pero tú me comentaste cómo se conocieron tiempo atrás. Después de que tu padre fuera asesinado por los de Pompas fúnebres." Alex se sentó al lado de Daryl. "Fuiste en una misión de encubierto a mi escuela."

El antiguo sargento sostuvo su cabeza entre sus manos. Trató de recordar, pero habían espacios en blanco en su memoria desde el ataque terrorista en el Aeropuerto Haneda hasta el Festival escolar, y otro entre el tiempo en el que se le había encargado proteger a Tsutsugami Gai y el momento en el que despertó en la celda del GHQ. Sentía una punzada agonizante del dispositivo en su pecho cada vez que trataba de recordar. Le dio un apretón y trató de pensar en otra cosa. Tsugumi.

Alex colocó una mano en su hombro. "Tómate un momento para tranquilizarte, Aniki." Le dio unas palmadas en la espalda y se puso de pie. "Me adelantaré. Tengo unos trabajos que terminar."

"¿Lex?" llamó Daryl. La toalla se deslizó de sus hombros cuando levantó la mirada para ver a su primo deslizándose a través de la puerta de vidrio.

"Tranquilizarme, ¿eh?" se sacó la camisa y se dirigió al área de duchas.


Yahiro tomó las escaleras hasta su oficina en el quinto piso desde la cafetería. El edificio contaba con elevadores pero necesitaba el ejercicio para aclarar su mente después del fiasco de la noche anterior con Kanon. Recordó sus días pasados en la preparatoria cuando sabía que Kanon sentía algo por él. Fingía ignorancia debido a que en ese entonces no la encontraba atractiva, además de que tenía otros asuntos más importantes de los que preocuparse.

Los padres de Yahiro fueron consumidos rápidamente por el virus del Apocalipsis durante el "Lost Christmas", y su pequeño hermano Jun también contrajo la enfermedad. Hizo lo que pudo por darle a su hermano el tratamiento que necesitaba. Empezó a contrabandear la droga Norma Gene bajo el alias de "Sugar" para cubrir sus gastos, pero no era suficiente. Fue conducido al límite de vender a Shu al GHQ para que Jun pidiera ser curado. Desafortunadamente, para el momento en que la cristalización llegó a nivel 4 no hubo mucho que se pudiera hacer.

Cuando la vida de Jun fue cortada por Shu con su propio void Yahiro se sentía aterrado de que su deseo más profundo fuera el de terminar con el sufrimiento de su hermano. Eventualmente se reconcilió con la idea y juró utilizar su void para salvar vidas.

Yahiro se tomó del barandal y se detuvo por un segundo. No tengo tiempo para esto. Continuó caminando por las escaleras y abrió la puerta del quinto piso. Hizo una breve parada en el cuarto de hombres donde se lavó la cara con agua fría. Miró hacia su reflejo en el espejo. Sus oscuros ojos ámbar parecían cansados de vivir.

Ya no tengo nada por lo que vivir. Soy un hombre muerto. No tengo ninguna necesidad.

Se secó la cara con una toalla de papel y rápidamente practicó una sonrisa frente al espejo. Caminando rumbo al Departamento financiero de biotecnología genómica notó la presencia de un joven hombre desconocido en el área de recepción.

"Usted debe ser Alexander Gespenst." Caminó hacia él y le tendió la mano.

"Es un placer conocerlo, Samukawa-san." El chico de cabello oscuro se puso de pie para darle al mayor una firme sacudida de mano. "Por favor llámeme Alex."

Yahiro condujo a Alex al interior de su pequeña oficina y lo invitó a que tomara asiento. Se quitó su saco café y se desabotonó los primeros botones de la camisa. "Así que, Alex, recibí tu carta. Es inusual que un chico de tu edad no haya mandado un correo electrónico."

"Lo siento, Samukawa-san. Espero que no le haya causado un inconveniente."

"No, en absoluto. Creo que fue algo refrescante."

"Solo deseo hacerle unas cuantas preguntas," Alex sacó una libreta de notas y una pluma fuente de su mochila. "Como sabe, estoy escribiendo un artículo sobre la clausura del distrito 7 ocurrida en 2039."

"Sí; tu carta decía que tú también estuviste varado en la escuela Tennozu." Yahiro tomó asiento frente al estudiante de ojos violáceos.

"Estaba en la secundaria, clase 2-C."

"¿El mismo año que Tsugumi-chan?"

"Sí, aunque nunca estuvimos en la misma clase." Alex comenzó rápidamente a ponerlo todo en el papel. "Samukawa-san, escuché que fue usted quien inició el Sistema de clasificación de voids con la aprobación del Presidente estudiantil Ouma Shu. ¿Es correcto?"

"Si." A Yahiro se le ocurrió la idea de clasificar a las personas con base en sus voids pensando que sería de mayor utilidad; pero todo resultó ser contraproducente y condujo a que Arisa se volviera en su contra y terminó cuando Gai cortó el brazo de Shu.

"¿Cuáles fueron tus parámetros para elaborar el sistema de clasificación?"

"Al principio utilizamos un indicador de resonancia genómica, pero después descubrimos que era más fácil sacar el void de la persona para ver por nosotros mismos si valía la pena."

"¿Y cómo determinaban la "valía" de un void?"

"Empezando desde arriba, clasificamos el rango S+ como el void poseído por una persona: Yuzuriha Inori. Su void era poderoso en la ofensiva, defensiva y contaba con capacidades evasivas. El rango S era el de los voids más poderosos de tipo defensivo y evasivo como el void de Hare-chan, Ayase-san y Arisa-kaichou, mientras que los voids de rango A" Yahiro tomó unas pequeñas tijeras, "como el mío, eran fuertes del tipo ofensivo. El rango B eran moderados defensivos y evasivos, y el rango C eran moderados ofensivos."

Utilizó las tijeras para cortar de manera distraída un pequeño hilo que se había atorado en su escritorio. "El rango D eran los débiles defensivos y evasivos, rango E los débiles ofensivos, y el rabgo F eran simplemente voids de utilidad. Estos voids eran "útiles" pero no tenían aplicación en el combate."

"Ya veo." Escribió la información.

"¿De qué rango eras tú, Alex?"

"Rango F." No alzó la mirada y continuó escribiendo con su ornamentada pluma fuente. "Samukawa-san, ¿aún conserva una copia del banco de datos de clasificación de voids?"

"No estoy muy seguro," Yahiro dejó las tijeras. "Eso fue hace mucho tiempo."

"Es una pena." Respondió Alex sin inmutarse.

Justo en ese momento, el teléfono de Yahiro sonó. Miró hacia la pequeña pantalla holográfica en donde brillaba el nombre de Kusama Kanon.

"Lo siento, debo atender a esta llamada." Se dirigió al pasillo y presionó el botón de contestar. "Hola, preciosa."

"¡No me digas 'preciosa', bastardo insensible!" gritó Kanon mientras cepillaba su cabello frente al espejo. "Solo llamaba para decirte que iré a tu apartamento en la tarde. Olvidé mis anteojos."

"Los tengo conmigo," Yahiro se recostó contra la pared. "¿Te gustaría que te recoja en el hospital cuando termine tu turno?"

El rostro de Kanon se volvió rosa. "Seguro… pero vamos a tener que hablar acerca de lo que sucedió anoche." Delicadamente acomodó su flequillo en su lugar.

"Si tú lo dices, preciosa."

"¡Deja eso!" gritó la chica de cabello oscuro mientras se colocaba unos lentes de contacto. ¡Odio que me haga sentir tan débil! Parpadeó un par de veces. "Te veo al rato." Dijo antes de cerrar su móvil.

Yahiro rio y pensó que tener a Kanon cerca lo hacía sentir un poco mejor. Regresó a su pequeña oficina. Alex se puso de pie y extendió su mano. "Gracias por su tiempo, Samukawa-san."

El asistente de director sacudió la delgada mano que le tendían. "¿estás seguro que tienes toda la información que necesitabas?"

"Sí." Asintió Alex. "Fue un placer conocerlo."

"Igual." Yahiro sonrió amablemente hacia el chico que se alejó rápidamente.

¡Demonios!, los chicos de estos días no saben cómo relajarse.


Tsugumi salió del centro de videojuegos Shinjuku cargando un enore conejo de peluche. Sintiéndose satisfecha con su último máximo puntaje y su nuevo premio pensó en celebrar con una buena y fría lata de Dr. Ginger.

Se aproximó a la máquina expendedora. "Awww… ¡está fuera de servicio!" abrazó al conejo rosado. "¡Ah, pero hay otra cerca del centro deportivo de la planta baja!" Juguetonamente giró al conejo de peluche como un bat de béisbol. Mientras caminaba por el pasillo rumbo a las escaleras se topó con una máquina expendedora junto a los vestidores. Sostuvo al conejo y dijo, "¡Eres tan adorable!, ¡creo que te llamaré Daryl!"

Un joven salió repentinamente de los vestidores, dio la vuelta y chocó contra Tsugumi.

"¡TÚ!" chillaron los dos al unísono.

Ella se agachó para recoger al rosado Daryl del suelo y lentamente se alzó para mirar al rubio Daryl. Al menos en su mente le pareció un movimiento lento. Sus vaqueros azul deslavados colgaban bajo en sus delgadas caderas y se encontraba deliciosamente sin camisa. Tenía músculos abdominales finamente esculpidos y suave piel blanca. Sus ojos vagaron hacia arriba y se detuvieron en el inmaculado anillo metálico incrustado en su pecho. Ella estaba obsesionada con las máquinas y se estaba volviendo loca por tocarlo.

Daryl miró a la alegre muchacha acercarse lentamente para tocar su implante metálico. "¿Hey, qué crees que estás haciendo?"

Tsugumi con una mirada emocionada preguntó, "¿Qué es eso?"

"Puedo explicarte DESPUÉS de que me ponga la playera?"

"¿Eh?" la chica miró como el alto muchacho levantaba sus delgados pero musculosos brazos para colocarse una playera negra. Su húmedo y despeinado cabello goteaba en su ligeramente sonrosado rostro. Caminó en dirección a la máquina expendedora y se giró en dirección a Tsugumi.

"Es grosero quedarse mirando de esa manera." Dirigió sus ojos hacia el panel de selecciones. "Y por favor, cierra la boca. No es nada femenino."

La pequeña chica regresó abruptamente a la realidad y rápidamente utilizó al lindo Daryl para ocultar su rostro del aún más lindo Daryl. ¡Oh, no!, ¡qué vergüenza!... ¿realmente me quedé mirando por tanto tiempo?

"Hey, enana, ¿está bien el Dr. Ginger?" le tendió una lata. "Puedes devolverlo si no lo quieres."

"No," Tsugumi le sonrió. "¡Es mi favorito!"


=Fin del capítulo 4: Viejos recuerdos.=


Disculpen la tardanza :) pero aquí está el capítulo 4, y espero tener el 5 en unas cuantas horas más.

Dream Weaver Dili