¡Hola!
Aquí hay un nuevo capítulo para avanzar en la historia, disculpen la demora, les prometo no tardar tanto para el próximo, además hice este capítulo más largo para recuperar el tiempo perdido.
No sé qué opinen de esta continuación, quizás quedó algo extraña pero necesitaba agilizar el asunto, el final se acerca, eso es seguro, pero no sé en cuantos capítulos más xD eso depende de la inspiración…
Como siempre les agradezco todos sus comentarios y el que lean mi fic, ¡soy muy, muy, muy feliz por ello! ¡Que estén bien! ^^
~ Cindy Elric ~
Vigesimoctava Melodía: Traición
Había sido un día horriblemente extraño, por no decir incómodo… Kagome se encontraba acostada, mirando sin verdadero interés el techo de lo que había sido su habitación por más de una semana, esa noche todo acabaría, podría salir de ese lugar, ya no tendría que ver más a las doncellas o a Irasue, esa era una excelente noticia, podría mantener el contacto con Hikari y Kazuya para ver qué tal se encuentran y quizás hasta ir a visitar a su amiga cuando pudiera… sonrió en anticipación por sus próximos encuentros, otra cosa que pasaría al desaparecer la barrera es que podría regresar junto a sus amigos, junto a Inuyasha…
–Inuyasha…
Lo extrañaba, mucho, demasiado podría decir, las estúpidas discusiones, esa manera tan arriesgada con la que actúa, su forma en que siempre se preocupa por ella… lo quiere, lo ama, desde hace mucho tiempo que siente eso por él, ojalá y pueda salir luego de ese castillo para regresar a su lado, tal vez la lejanía ha hecho estragos en su cabeza, eso y las malditas acciones sin pensar de cierto youkay.
–Kagome…
La sacerdotisa sintió el golpe y la voz tras la puerta, se levantó sin genuinas ganas a abrir para encontrarse con la sonrisa nerviosa de su amiga, a lo que con algo de confusión la invitó a pasar.
–¿Ocurre algo Hikari? –Le pregunta al verla sentarse en la cama.
–La última prueba va a comenzar Kagome… ¿quieres ir a verla? –Mira a su lado en donde su amiga se había sentado.
–En realidad no tengo ganas…
–Lo imaginé –desvía la mirada avergonzada por la invitación que le había hecho.
–No, no es por lo que crees –se apresura a decir–, es sólo que no tengo interés de ver la prueba, prefiero descansar –le sonríe.
–¿Aun te sientes débil?
–No, pero tengo un poco de sueño –estira sus brazos–, apropósito, ¿sabes de que se trata la última prueba?
–Es una pelea, la Dama de Jade tendrá que enfrentarse contra Kagura.
–Ya veo… por eso Kagura vino a pedirme un fragmento de la perla…
–¿Kagura hizo eso?
–Sí, me sorprendió mucho, pero como era sólo un fragmento se lo entregué…
–¡¿La ayudaste?! –Se levanta por la impresión viendo al instante que Kagome le hace un ademan pidiéndole que se vuelva a sentar.
–Sí, en realidad no me interesa el desenlace de la prueba pero si alguien ha de ganar prefiero que esa sea Kagura.
–Pero… eso significa que ella y el príncipe…
–Este problema es de Sesshoumaru, yo ya no puedo hacer nada, él debe cumplir con sus obligaciones, y tampoco puede quejarse, por lo menos lo ayudé a casarse con alguien no tan desagradable.
–Me pregunto si él lo verá así si se entera…
De pronto un golpe en la puerta alerta a las dos chicas.
–¡Adelante! –Grita la sacerdotisa sin querer levantarse.
–¡Hola Kagome! –Entra en la habitación.
–¿Kazuya? ¿Y tú desde cuando tocas a la puerta?
–Como siempre me regañas por aparecer de repente, pero si quieres puedo volver a hacerlo…
–¡No! ¡Está muy bien, estoy orgullosa de ti! –Sonríe mientras Hikari ríe entretenida.
–No se burlen –se cruza de brazos.
–Bueno, ¿qué quieres Kazuya?
–Ah, vine a buscarlas porque la última prueba va a comenzar.
–¿Tan pronto? –Mira por la ventana–. Pero aún no anochece.
–La prueba será al atardecer ya que no se sabe cuánto demorará en terminar, así se podrá conocer a la ganadora antes de medianoche.
–Ya veo…
–Entonces, ¿vienen?
–Sólo yo iré Kazuya, Kagome necesita dormir así que no irá –se levanta.
–Pero…
–Vayan, no se preocupen por mí –les sonríe a ambos.
–En cuanto termine vendré a contarte que ocurrió –le sonríe–, descansa.
–Gracias Hikari.
Los dos youkay desaparecen de la habitación dejando nuevamente sola a la sacerdotisa que estirando sus brazos se acostó por completo en la cama, imaginándose el combate que se llevaría a cabo, pensando que si el poder de un fragmento sería suficiente para que Kagura cumpliera su objetivo.
–Es hermosa y tiene el poder suficiente para estar al lado de Sesshoumaru… sería la esposa perfecta… –murmura abrazando la almohada a su lado, sintiendo que sus palabras no eran agradables, que de verdad el desenlace de esa prueba le importaba más de lo que debería… pero no, no iría a verla, no le interesa quien gane, si el fragmento es suficiente o al final el poder de la Dama de Jade es más fuerte, qué más da, Sesshoumaru se puede casar con quien quiera, no le importa.
Kagome se durmió con ese pensamiento en mente, no dejaría que nada la molestara, no, ya estaba tan cerca de terminar esa pesadilla que no podía dejarse arrastrar el último día en esa locura… no… no había lugar para confusiones…
…
Durmió plácidamente, como desde hace mucho no lo había hecho, lo primero que hizo fue mirar por la ventana para verificar la hora y con sorpresa vio que ya había anochecido, no sabía que tan tarde era, pero la luna casi desaparecía por completo lo que indicaba que la medianoche estaba cerca.
Recordando a sus amigos y al hanyou se dispuso ir hasta la barrera para verlos, después de todo solo faltaban minutos para que esta desapareciera y la dejara libre, salió de su habitación llegando hasta el jardín en donde vio a todas las doncellas reunidas y entonces fue que recordó el ritual, no quería ver la prueba y no estaba interesada en los resultados así que simplemente se propuso el ignorarla, iba a alejarse del lugar antes que alguien notara su presencia cuando una nueva oscuridad llamó su atención, levantó el rostro para ver como la luna había sido completamente cubierta dejando sólo a las estrellas la tarea de iluminar la noche.
–¡El ritual ha terminado!
Se escuchó la voz de Irasue en todo el jardín, atrayendo irremediablemente la atención de Kagome quien se dispuso a ver el desenlace de tan bullado asunto por lo que se acercó a su amiga quien estaba alejada del centro de atención junto a Kazuya, atrás de todos, agradeció eso en silencio ya que no quería sentir las miradas de las doncellas o de Irasue sobre ella.
–Kagome hola, ¿cómo descansaste? –le pregunta la youkay al verla llegar a su lado.
–Bien, gracias Hikari, dime, ¿qué pasó?
–Bueno…
La chica miró hacia donde la mujer estaba ubicada siendo imitada por su amiga, Irasue al centro, a su lado derecho Sesshoumaru y a su izquierda la ganadora del ritual.
–Kagura… –frunció el ceño al verla, sintiendo entre alivio y decepción en su interior, notando el enfado del demonio de larga cabellera.
–Después de una ardua lucha y desafiando las predicciones de la mayoría, esta youkay ha logrado ser la vencedora de tan importante honor, ser la prometida y futura esposa de mi hijo Sesshoumaru –toma la mano de la demonio e intenta tomar la de su hijo pero este se aparta rechazando el contacto–. Sesshoumaru.
–Ni pienses que lo aceptaré –advierte frunciendo su ceño mirando a su madre y a la supuesta prometida.
–Hijo, conoces las consecuencias de rehusarte.
–Es ilógico lo que me pides –insiste–, no puedes esperar que me case con esta mujer, es estúpido siquiera pensar que lograra ganar este ritual.
–Lo sé, yo tenía en mente otro desenlace –dice mirando de reojo a la doncella mal herida y derrotada a un lado–, pero ya ves que la vida da sorpresas, Kagura ha demostrado ser alguien fuerte y audaz.
–Tú… –mira a la youkay que se había mantenido en silencio–. Es imposible que con tu poder ganaras esta prueba, alguien como tú no puede haber ganado el ritual.
–Tienes razón Sesshoumaru –sonríe de lado–, pero en esta y la prueba anterior no existía la trampa, podíamos hacer lo que estuviera en nuestras manos para ganar y finalmente el más inteligente es el vencedor.
–Eso es verdad, nada de lo que haya hecho es considerado trampa así que no intentes buscar excusas para descalificarla y librarte de tu obligación –mira enfadada a su hijo, no entendía ese empeño por rehusarse a cumplir con la tradición.
–No me interesa, el poder utilizado no es tuyo, habla, ¿qué hiciste? –Tal vez era sólo una excusa de escapar de su realidad y no darle importancia al compromiso impuesto, pero de verdad le intrigaba aquello, esa pelea había sido extrañamente fácil para la youkay, la Dama de Jade había sido por primera vez herida en batalla, eso no podía ser posible, el que aumentara su poder tan rápidamente era imposible.
–¡Kagome!
Inuyasha junto a su grupo llegó corriendo hasta donde se encontraba la sacerdotisa, siendo ignorados por todos, la discusión y el resultado del ritual era más interesante que la aparición de unos humanos y un hanyou.
–Inuyasha, muchachos, que bueno verlos –les sonríe–, vámonos, no quiero seguir en este lugar –quiso escapar, antes de que los presentes le dieran importancia a su llegada, presintiendo que la discusión que se estaba llevando acabo iba a terminar mal y temiendo el quedar envuelta en ella.
–Kagome, ¿ocurre algo? –Hikari vio cómo su amiga casi empujaba al extraño grupo que había llegado, siguiéndolos también, notando entonces como Kazuya sonreía entretenido–. ¿Y tú de que te ríes?
–Un presentimiento –le guiña un ojo al mismo tiempo que ve de reojo al hanyou que era prácticamente arrastrado por la sacerdotisa.
–¡Déjame! ¡Quiero hablar con ese tipo! –Se quejaba Inuyasha, él quería saldar cuentas pendientes con su "hermano", hacerle pagar el mantener a Kagome todo ese tiempo encerrada, pasando peligros, lejos de él.
–Vamos Inuyasha, no hay nada aquí para nosotros, será mejor irnos antes de que…
–¿De qué note su presencia? –Irasue miró al grupo que estaba a unos metros, frunciendo su ceño por la intromisión tan descarada en ese momento tan importante y por sobre todas las cosas, porque esa mujer nuevamente era la responsable.
Sesshoumaru sólo frunció el ceño al ver al hanyou mientras que el grupo de amigos se detuvieron al verse descubiertos notando como todos los youkay ahí reunidos fijaban su atención en ellos haciendo que se sintieran intimidados, todos menos Inuyasha que seguía discutiendo con la sacerdotisa ya que quería a darle una lección a cierto youkay.
–Si aún te interesa Sesshoumaru, le debo mi victoria a esa sacerdotisa –agrega Kagura sin perder su sonrisa, al mismo tiempo que sacaba el fragmento que había escondido en su abanico–. Debo decirte que fue de gran ayuda, muchas gracias –lanza el fragmento por el aire, haciendo que cayera a los pies de Inuyasha quien dejó de discutir en ese instante.
Dos minutos de silencio pasaron en el cual cada uno sacaba sus propias conclusiones ante lo mencionado, a Kagura no le importaba poner en evidencia a la chica, ya había logrado su objetivo así que no le afectaba en absoluto el mantener o no el secreto, en realidad el ver la reacción del hanyou y de Sesshoumaru por sus palabras era mejor que quedarse callada mientras que el youkay siguiera pidiendo explicaciones.
Kagome sólo supo recoger el fragmento y alejarse tres pasos de Inuyasha, ahora todas las miradas estaban sobre ella y eso no era agradable así que busco refugio al lado de Hikari quien era la única que no estaba sorprendida por ese descubrimiento.
–¿La ayudaste? –Sesshoumaru fue el primero en hablar y el único que podría haber provocado ese escalofrío en la espalda de la chica.
–Y-Yo… –tartamudea presionando en su mano el fragmento y escondiéndolo tras su espalda.
–¡Es una pregunta simple! ¡¿La ayudaste?! –Todo a su alrededor se había desvanecido, no importaba ni su madre, ni el ritual, ni las doncellas, ni el estúpido de Inuyasha, lo único que ocupaba su mente era esa supuesta traición, ¿por qué? ¿Por qué había ayudado a esa mujer? ¿En qué estaba pensando cuando hizo eso?
–Sí Sesshoumaru, ayudé a Kagura prestándole un fragmento de la perla.
–¿Por qué?
Si han visto el efecto en las películas cuando a pesar de estar rodeados dos personas quedan absortas la una en la otra así era como Kagome se sentía en esa situación, ni siquiera escuchaba las protestas de Inuyasha ni los regaños de Sango y Shippou para que se callara, perdió de vista a Irasue y su hiriente mirada, en su mente sólo estaban los furiosos ojos del youkay, estaba enfadado y no entendía porque, si de todas formas una de las doncellas debía ganar, ella sólo quiso que ganara el menor de los males.
–Ya te lo dije, porque ella era tu mejor opción.
–No tienes derecho para decidir eso –frunce su ceño.
–¿Acaso hubieras preferido que la Dama de Jade ganara?
–¿Qué te importa quien gane este estúpido ritual?
–Bueno, disculpa por pensar en tu bienestar.
–Eso no es de tu incumbencia.
–Entonces, ¿por qué demonios te importa? Si al final una de ellas debía ganar.
–Y tú le facilitaste el camino a una, ¿estás feliz? ¿Quieres verme casado con esa mujer?
–Lo que quiera o no aquí no importa.
–No tenías derecho… –presiona su mano, mirándola enfadado y sintiéndose estúpido por eso, no entendía por qué, pero lo que la mujer había hecho era imperdonable, se sentía traicionado y no sabía la razón.
–Si tanto te importa lo siento –desvía la mirada, esos ojos de reproche no le gustaban, el youkay estaba herido y ella se sintió culpable, no lo había hecho con esa intención… de verdad lo último que quería hacer era lastimarlo.
–No me importa –le hace un desprecio.
–Entonces, ¿por qué tanto escándalo? –Frunce du ceño–. Me reclamas, me regañas por algo y luego cuando me disculpo simplemente lo ignoras, no te entiendo.
–El que no entiende soy yo, tú… maldita humana, haces cosas sin sentido, no tenías por qué ayudar a esa mujer, no te afecta en nada el que ella o la otra ganara, con quien me case no es de tu incumbencia.
–Pues si mal no recuerdo el que me envolvió en todo este asunto fuiste tú, tú quisiste que ganara este ritual, tú eres el culpable de que me importara su desenlace.
–Quería que lo ganaras para no tener que casarme, después de perderlo tu obligación ya había terminado.
–Esto nunca fue una obligación, si me quedé… si participé lo hice porque quise, podría haberme negado cuando quisiera.
–Y entonces, ¿por qué lo hiciste? Humana estúpida, todo el tiempo me culpas por esto pero podrías haberlo evitado cuando hubieras querido.
–¿Acaso eso no te dice algo? ¿Acaso no tienes cerebro que no sacas tus propias conclusiones?
–Tu mente es demasiado caótica, nunca podría rebajarme a pensar como una…
–Desagradable humana –lo interrumpe–, que lindas palabras para quien quizás sea la única que se ha preocupado por ti.
–No desvíes el tema, todo esto es tú culpa, si no le hubieras entregado el fragmento a esa mujer…
–Hubiera ganado la Dama de Jade –vuelve a interrumpir–, ¿acaso eso es lo que querías?
–No me interesa quien gane, yo nunca me casaré con ninguna de esas mujeres.
–Pues si no lo haces todo el poder de tu padre será de Inuyasha –se cruza de brazos–, ¿estás dispuesto a renunciar a eso sólo por el orgullo de no estar con una mujer?
–No es por orgullo.
–Claro que sí, el gran Sesshoumaru no se puede rebajar a aceptar a una simple mujer como esposa, no puede tocarla ni mucho menos compartir su vida con ella ya que todas las mujeres del mundo son inferiores a él.
–¡Exacto!
–¡Pues déjame recordarte que ya tocaste a una mujer! ¡Ya la abrazaste! ¡Ya la besaste! ¡Maldita sea, ya te has rebajado a ese nivel que tanto dices odiar!
Kagome y Sesshoumaru se tomaron un momento para reflexionar en los nuevos argumentos a tratar, aun ignorando todo a su alrededor, podría haber llegado Naraku para destruir el castillo y ellos ni siquiera lo hubieran notado, mucho menos le darían importancia a las atónitas miradas de los presentes quienes se habían mantenido en un silencio sepulcral, interesados por la conversación y algo inquietados por interrumpirlos.
–Mujer estúpida –le hace un desprecio.
–Esa es tu respuesta a todo, un insulto y escapar, igual como lo hiciste antes, sin dar una explicación, sin preocuparte de los efectos que pueden tener tus acciones o tus palabras en los demás.
–Tú empezaste al entrometerte en cosas ajenas a ti.
–¿Qué quieres que haga? ¿Quieres que me arrodille, que te suplique, acaso quieres que llore? Ya dije que lo siento, sólo hice lo que me pareció correcto, lamento el que no entiendas.
–Tú eres la que no entiende, tú… ¿no pensaste en la posibilidad de que rechazara el poder?
–¿Lo harías? –Arquea una ceja–. ¿De verdad estarías dispuesto a hacer eso?
–Si tuviera una buena razón quizás.
–¿Y según tú cual sería una buena razón?
Silencio, el youkay pareció reflexionar si era prudente el responder esa pregunta mientras que el interés de la chica aumentaba.
–¿Qué haría falta para que renunciaras a un poder de esa magnitud?
–No importa –le da la espalda.
–¡Maldito cobarde! ¡Siempre lo mismo! –Se acerca a él haciéndolo voltear–. ¡Mírame a los ojos y acepta que mientes! No hay nada que pueda hacerte renunciar, ¡eres un maldito embustero!
–No tienes derecho a hablarle así –las primeras palabras pronunciadas por alguien ajeno a la conversación, Irasue que se había mantenido distante y trataba de pasar por alto aquel acontecimiento que entorpecía el ritual perdió la paciencia ante tanta insolencia, esa humana no tenía el derecho de tratar así a su hijo, nadie lo tenía.
–¡Kagome! –El grito del hanyou por fin llegó a oídos de la sacerdotisa, cayendo en la realidad, dándose cuenta de que ellos no eran los únicos en el lugar, tuvo el impulso de soltar esa manga vacía, pero algo la detuvo, ese rencor, ese enfado en su interior la sobrepasaba.
–Esto es peligroso… –murmuró Kazuya y calculando el desenlace se apresuró a los hechos, antes de que Inuyasha lanzara un ataque que alejara al youkay de la sacerdotisa, antes de que Irasue hiciera un ademan con su mano para castigar la insolencia de la chica, él desapareció y apareció entre la pareja.
–¿Kazuya? –Pregunta al ver al youkay a su lado mientras siente como una mano ajena se apoya en su hombro.
–Lo siento Sesshoumaru pero la conversación deberá esperar, este lugar es peligroso para Kagome –y después de sonreír desaparece junto a la chica.
–¡Kagome! ¡Maldición, no otra vez! –Gruñe emprendiendo la carrera tratando de seguir el aroma de la chica, sin importarle que sus amigos no pudieran reaccionar.
Sesshoumaru se dio cuenta del espectáculo que había montado y decidió marcharse, no hizo caso de las quejas de su madre, no le importó el haber sido el centro de atención, eso no era lo importante, finalmente el dichoso ritual había terminado y ahora tenía que cargar con el peso de casarse con la ganadora, debía pensar en algo rápido.
…
–¡¿Qué crees que haces?!
Kagome se alejó de la mano del demonio notando que estaba en un sitio completamente diferente.
–Si quieres hacer una escena puedes hacerla, la verdad es divertido, pero las consecuencias que tendrás que pagar por tus palabras después serán duras –le sonríe–, de seguro Inuyasha nos seguirá, no me alejé tanto así que podrá encontrarnos, dime Kagome, ¿cómo piensas explicar lo sucedido?
–¿De qué hablas? –Se cruza de brazos.
–Por favor, tú y Sesshoumaru se dijeron muchas cosas el uno al otro y nosotros las oímos todas, ¿acaso no oíste todos los gritos de Inuyasha?
–Pues… no –se detuvo a pensar en aquello, su mente se había desconectado por completo, por el temor, la culpa y el enfado, y ahora que lo piensa… sí, dijo muchas cosas innecesarias lo que la hace sonrojar.
–Por mí está bien –, el que sean tan expresivos es algo bueno en una relación –se encoge de hombros–, pero… ¿qué pensará Inuyasha de eso? Llegará en unos minutos, mejor piensa en tu discurso porque estoy seguro de que llegará con muchas preguntas sin resolver.
Mientras tanto en el jardín todas las doncellas ya habían sido despedidas, cada una regresando a su respectivo hogar, la única que permanecía en el castillo era Kagura y Hikari quien no se quiso marchar por estar preocupada por su amiga.
–Mucho gusto, ustedes deben ser los amigos de Kagome, mi nombre es Hikari –hace una pequeña reverencia que es imitada por quienes la acompañan.
–Kagome nos habló de ti, mucho gusto Hikari –le sonríe Sango.
–Eres una doncella muy hermosa –se interpone el monje mientras toma las manos de la joven–, dígame señorita, ya que ya está libre del compromiso me preguntaba si le gustaría tener un hijo conmigo.
–Este… –no tiene tiempo para responder ya que un golpe por parte de la mujer del gran boomerang hace que el monje pierda el conocimiento.
–Disculpa a su excelencia, él es alguien muy bromista –sonríe.
–C-Claro…
–Hikari, ¿sabes a donde se llevó ese hombre a Kagome? –Pregunta el zorrito preocupado.
–No lo sé pero debe ser un lugar seguro, en realidad reaccionó a tiempo porque parecía que la madre del príncipe iba a atacar a Kagome…
–Inuyasha también quería atacar a Sesshoumaru –suspira–, espero que se encuentren bien.
–No se preocupen, aunque no lo parezca Kazuya es alguien de fiar.
–¿Cómo que aunque no lo parezca? –Pregunta apareciendo al lado de la youkay.
–¿Kazuya? ¿Dónde está Kagome?
–No te preocupes, ahora está con Inuyasha resolviendo unos asuntos –les sonríe–, un gusto verlos nuevamente.
–¿Está con Inuyasha? –pregunta recuperándose del golpe.
–Si no es molestia, nos gustaría que nos dijeran que ocurre con Sesshoumaru, la conversación de hace minutos fue un tanto… –la exterminadora busca la palabra precisa sin éxito.
–No se preocupen, les diremos lo que sabemos –les sonríe.
…
–Ese espectáculo estuvo interesante.
Kagura se acercó a paso lento a Sesshoumaru, era consciente del estado de ánimos del youkay pero tenía que cumplir con los siguientes pasos a seguir de su plan.
–Largo –no era un buen momento para molestarlo así que se limitó a ignorarla pero si hablaba demás no tendría clemencia con la mujer.
–Vine a proponerte algo que quizás te interese.
–¿Qué quieres?
–Dime Sesshoumaru, ¿de verdad te gustaría evitar el compromiso? Porque si es así te propongo un trato.
–¿De qué hablas?
–Fácil, si haces lo que te pida rechazaré el compromiso y no tendrás que casarte conmigo.
El youkay frunció su ceño mirando con cautela a la mujer, no podía confiar en ella pero aun así si esta hablaba en serio, si de verdad le estaba ofreciendo un escape a su castigo entonces quizás valía la pena escucharla.
…
–¿Qué significó eso Kagome?
Kagome tragó en seco cuando el hanyou fijó su mirada en ella, decepción, eso era lo que se reflejaban en los ojos del chico mientras que la chica no sabía qué decir, no había tenido suficiente tiempo para prepararse, la verdad aunque tuviera toda la vida aun no sabría cómo justificar lo que acababa de pasar.
–Inuyasha…
–Esas palabras, esa actitud… no fue una simple conversación, ¿verdad?
–Yo…
–Dime, ¿qué es lo que pasa entre tú y Sesshoumaru?
Continuará…
