¡Buenas noches!
Sí, lo sé, me he perdido una vez más, pasó una semana sin actualización y vengo a pedirles las debidas disculpas, ¡lo siento mucho! Estamos cerca del final, ¡falta muy poco! Así que espero disfruten estos últimos capítulos, el siguiente ya está casi listo así que probablemente me verán por aquí mañana o el miércoles a más tardar.
Muchas gracias por su paciencia y seguir mi historia, ¡que tengan buena lectura! ^^
~ Cindy Elric ~
Trigésima Primera Melodía: Odio
El ambiente era tenso, el silencio los aplastaba sin consideración, los hermanos mantenían sus miradas fijas en el otro, queriendo leer sus movimientos, adivinar sus próximas palabras, apartándola en ocasiones sólo para ver a la sacerdotisa que aún mantenía su silencio, ella estaba casi ahogada, quería responder, por Dios, de verdad quería responder esa pregunta y terminar de una vez con eso pero… ¿qué podría decir? ¿Qué podría decir para que nadie salga herido?
–¿No deberías ir con tu prometida? –Cuestiona el hanyou en un intento de molestar al otro, viendo con satisfacción como lo logra.
–Eso no es de tu incumbencia.
–Puede ser, pero es bastante cruel de tu parte estar aquí mientras ella está sola, ¿no?
–No me interesa.
–Me hablas de ser cínico al pedir respuestas y tú eres peor.
–No me compares con basura –frunce su ceño.
–Inuyasha, Sesshoumaru… por favor, no peleen…
–No lo haremos si respondes de una vez.
–Es fácil Kagome, una simple pregunta, ¿Sesshoumaru o yo?
Nuevamente la atención cae en la chica, quien se reprochó el haber hablado, frunciendo su ceño por la nueva pregunta… ¿Fácil? ¿Qué parte de eso era fácil? No, esa pregunta estaba lejos de ser fácil de responder, la respuesta traería consigo una consecuencia, tendría que renunciar a alguno de ellos al contestar.
Pero, ¿a quién renunciar?
¿Al hanyou?
¿Al youkay?
¿Qué podría doler más?
–¿Por qué la obligan a escoger?
El pequeño zorrito que se había mantenido en silencio por fin se atrevió a hablar, molesto por la actitud de Inuyasha, dolido por la tristeza de Kagome, ella no se merecía eso.
–No te metas mocoso.
–Me meto si quiero, Kagome no merece este trato.
–Esto es su culpa –insiste mirando con rencor a la mujer–, culpa la de ella y la de este tipo.
–No lo es –reclama Sesshoumaru.
–Sí lo es, si tú… si tú no la hubieras metido en esto, ella…
–Ella te hubiera dejado igual –lo interrumpe–, si de verdad te amara se iría contigo sin dudar.
–Mientes.
–No tengo porque.
–¿Qué te propones? ¿Qué planeas obtener con esto?
–Eso no te importa.
–¡Sí me importa! ¡Ella me importa! –Indica con su mano a la chica–. ¡Kagome es mía y nunca dejaré que la toques!
El hanyou mantuvo su expresión, estaba enfadado, furioso, y no mentía en sus palabras, jamás dejaría que le arrebataran a la chica.
–¡Inuyasha tranquilízate!
La sacerdotisa sintió esas palabras calentar su cabeza, por vergüenza, por enfado y un poco de alivio al ver que el hanyou la defendía a ese punto, a que la llamara suya era demasiado insultante y halagador que no sabía si sonreír o molestarse… pero algo era claro, no podía dejar que siguieran por ese camino, no, era demasiado peligroso.
–¡No puedo tranquilizarme! ¡No si demoras tanto en responder! –La mira enfadado–. ¡Este tipo no tiene interés en ti! ¡¿Por qué demonios dudas tanto?!
–Inuyasha por favor… no quiero que pelees…
–No Kagome, no va a ser falta pelear, míralo tú misma, ¿acaso parece que este sujeto quiere luchar por ti?
La chica siguió la dirección de la mirada del joven, viendo lo que él le indicaba, esa expresión impávida, sin emoción, tan insensible en contraste con el chico de orejas de perro, en verdad parecía que el youkay no estaba siendo afectado por esa conversación, a pesar de sus palabras o de sus preguntas, él parecía ajeno a todo.
–¿Y dudas por alguien así? Dime, ¿qué ganarás estando a su lado? Él jamás ha amado ni amará a nadie, olvídalo Kagome, estar con él es igual de inútil que estar sola –sonríe de lado, anticipado a su victoria.
–Quizás tengas razón… –responde no muy convencida, un poco herida por sentirse ignorada por el demonio, ya estaba acostumbrada a su frialdad, en realidad nunca esperaría una reacción tan apasionada de su parte como la de Inuyasha, pero… ¿de verdad no sentía nada? ¿No le importaba que ella eligiera al hanyou? Porque si era así… ¿por qué actuó de esa manera? Preguntándole cosas estúpidas, exigiendo respuestas que al final va a ignorar.
–Vamos Kagome, no hay nada más que hacer aquí.
Al final la respuesta sí era fácil, después de todo debía elegir al hanyou, sólo junto a él podría sentirse querida, aunque tuviera que compartir ese amor, a pesar de no ser la única en el corazón de Inuyasha él era el único que en verdad sentía algo por ella, todo lo demás era una simple confusión, bromas de mal gusto, acciones sin sentido, el demonio había hecho y dicho cosas que en realidad no eran ciertas, él simplemente nunca podría sentir algo por ella.
–Está bien Inuyasha…
Un final bastante idiota, una estúpida pérdida de tiempo había sido toda esa situación, se odió a sí misma y al demonio responsable de eso, prometiéndose que en ese lugar se moriría cualquier cosa que pudo haber nacido durante el tiempo que estuvo en el castillo, ahí quedaría el cariño y el odio por el youkay, ni siquiera se permitiría llevarse consigo un residuo de rencor, no, no debía pensar más en él.
El hanyou abrió la puerta y Kagome se acercó a él, eso terminaba ahí, ese era el pensamiento que se mantenía en la cabeza de ambos… pero sólo en las de ellos porque en la cabeza del youkay había otro tipo de pensamientos, los que impulsaron esa frase que detuvo a la pareja, sin dejarlos salir.
–Aun no respondes mi pregunta.
Inuyasha frunció el ceño por esas palabras, no quería que eso durara más.
–¿Qué quieres Sesshoumaru?
–Una respuesta, tú mismo lo dijiste, es fácil, ¿él o yo?
–¿Por qué quieres que responda? ¿Qué interés tienes tú en esa pregunta?
–Quiero saberlo.
–¿Por qué? ¿Por qué quieres que Kagome elija? –Lo mira enfadado–. ¿Qué razón tienes para querer que te elija a ti?
–Eso no te interesa.
–Sí me interesa, porque yo la amo y todo lo que tenga que ver con ella es mi problema.
–Inuyasha…
–¡Así que habla de una vez Sesshoumaru! ¿Cuáles son tus razones para pedirle una respuesta? ¡La mía ya la dije ahora es tu turno!
–Nada me obliga.
–¡Yo lo hago! ¡Yo y ella! ¡Kagome no hablará hasta que respondas!
Otro silencio, tan extenso como los anteriores algo que irritó aún más al hanyou, haciéndole perder la poca paciencia con la que cuenta, enfadándose a tal punto que no quiso seguir en ese lugar, tomó la mano de la chica sin permiso, casi arrastrándola hacia el exterior, se irían de una vez de ese lugar, ¡al demonio con la actitud de Sesshoumaru! ¡Al diablo con la actitud de Kagome! Lo único que le importaba en ese momento era llevársela lejos, alejarse lo que más pudiera de ese sujeto.
El youkay vio ese escape sin poderlo predecir, simplemente vio como tomaron la mano de la chica y se la llevaron, frete a sus propios ojos, sin dejarlo hacer nada para remediarlo… frunció el ceño, odiando a ese híbrido, sintiendo su sangre hervir, tanto o más que cuando le arrebató a Tetsaiga… no, ya había dejado que le quitara algo, no lo dejaría hacerlo otra vez.
…
–¡Inuyasha! ¡Kagome!
Sango y Miroku les sonrieron a sus amigos junto a Hikari y Kazuya en el jardín del castillo, todos se encontraban esperándolos para una nueva despedida, la sacerdotisa se permitió respirar tranquila cuando vio las expresiones de cariño frente a ella, una sensación que no duró más de cinco segundos antes de que Sesshoumaru se apareciera interponiéndose en su camino y deteniéndolos al medio del jardín.
–¿Qué…?
–Aun no terminamos.
El ambiente era obviamente tenso y hasta las personas ajenas a él lo supieron con esas simples tres palabras, Kagome temiendo un enfrentamiento se apresuró a dejar con cuidado al zorrito en el suelo.
–¿Kagome?
–Ve con Sango por favor.
–Pero… –la mira con preocupación.
–Hazlo, estaré bien –le sonríe y entonces lo ve correr a los brazos de la exterminadora.
–¡¿Qué quieres Sesshoumaru?! –Cuestiona el hanyou presionando el agarre en la mano de la chica.
–No lo permitiré –responde fijando sus ojos en ese agarre, odiándolo y queriendo deshacerlo de un solo ataque.
–¿Qué cosa? –Pregunta ahora con cierta cautela, sintiendo el peligro y desenfundando su espada con su mano libre.
–Nunca dejaré que la tengas –frunce su ceño también desenvainando, viendo como la mujer se escondía tras el hanyou, haciéndolo enfadar aún más.
–¿No me dejarás y cómo piensas hacerlo?
–Haré lo que haga falta.
–¿Quieres pelear? ¡¿Por qué?!
–¡Porque ella nunca será tuya!
Ese grito sorprendió a los presentes, es decir, nadie en realidad entendía lo que pasa, ni siquiera los involucrados estaban seguros de lo que el youkay quería decir, pero una exclamación de ese tipo… era demasiado insinuante como para no sospechar.
–Shippou, ¿de qué está hablando Sesshoumaru? –le pregunta al pequeño en sus brazos.
–No estoy seguro Sango… –murmura con sincera confusión.
–¡Habla claro de una vez Sesshoumaru! –Exige agitando su espada en advertencia.
–Ya lo hice.
–¡Ya te dije que Kagome es mía! ¡¿Quién eres tú para venir a decir esas cosas?!
–¡Ella aun no te ha elegido!
–¿Y piensas que te elegirá a ti? ¡¿Por qué demonios crees que lo haría?!
–Ella…
–¡Dime Sesshoumaru! –Lo interrumpe–. ¡¿Qué puedes ofrecerle tú a ella? ¡¿Acaso no te vas a casar?! Según sé ya tienes una prometida.
–Tú no la amas.
–¿Qué? ¿Y acaso estás diciendo que tú sí?
Esa era la pregunta que desde el inicio debió ser pronunciada, ese era la verdadera razón por la que esa discusión había iniciado, esa simple y absurda pregunta, la que hizo fruncir el ceño del hanyou y el youkay a la vez, la que encendió las mejillas de la sacerdotisa y que dejó paralizados a los espectadores.
–Dime Sesshoumaru, ¿acaso tú la amas?
–No digas tonterías.
Le hizo un desprecio, queriendo disfrazar la realidad, ignorando la respuesta en su cabeza, evitando los ojos marrones frente a él.
–¿Tonterías? –Arquea una ceja–. ¿Insinúas que me equivoco?
–Sí.
–Entonces supongo que no te importará que haga esto, ¿no es así?
Nada de ese diálogo era comprensible para los espectadores confundidos, pero ese último acto había superado cualquier declaración anterior, por Dios, es que nadie se lo esperó, mucho menos la sacerdotisa, no, ella simplemente fue jalada y obligada a acercarse al hanyou, forzada a aceptar ese sorpresivo beso.
Inuyasha sonrió triunfante, sabía que lo recién hecho no estaba bien pero debía demostrárselo, demostrarle a todos que él no mentía, que la sacerdotisa le pertenecía.
¡Es suya! Y nadie, escúchenlo bien, nadie se atrevería siquiera a tocarle un cabello, no, mucho menos ese sujeto, ¡que importaba sus comportamientos! ¡Sus palabras! ¡Sus silencios! ¡Al demonio con eso!
¡Kagome es de él y no dejará que nadie se la quite!
…
El contacto demoró en romperse, dejando a la chica casi sin aliento, con la cabeza hecha un lío y los ojos temblando una vez más, no, no le había gustado eso, no había sido un beso de cariño, era buscando demostrar algo, sólo para molestar al demonio.
Molestar a Sesshoumaru.
No quiso ni siquiera buscar los ojos del youkay, imposible, era demasiado vergonzoso, soltó la mano que la sujetaba, alejándose del joven y odiándolo en silencio.
Él no tenía el derecho…
¡Él no podía hacerle eso!
…
Si Sesshoumaru antes lo odiaba ahora no sabía que palabra usar para describir lo que sentía por el híbrido, pero algo era seguro… lo mataría, no, no sólo lo mataría sino que se aseguraría de que sufriera.
Derramaría la sangre de ese híbrido costara lo que costara, podría romperle las piernas, cortarle sus brazos, jura por cualquier deidad que Inuyasha se arrepentiría de lo que acababa de hacer, sufriría tanto que le rogaría para que lo mate de una vez.
Sí…
¡Ese maldito híbrido conocerá lo que es el infierno!
Continuará…
Sé que ya me disculpé antes y que probablemente ya las tengo acostumbradas a actualizar todas mis historias al mismo tiempo, pero tengo que decirles a quienes siguen mi otro fic "Quiero una Mamá" que la continuación demorará un poco más… espero subirlo junto al próximo capítulo de esta historia, así que muy probablemente nos leeremos dentro de esta misma semana.
Muchas gracias para los valientes que han seguido mis historias sin dejarme abandonada xD
¡Nos leemos! ^^
~ Cindy Elric ~
