¡Buenas noches preciosa gente! como han estado?
ya vieron el capitulo nuevo de Free! yo estoy shippeando un poco el SouRin XDD
Bien, les traigo el cuarto capitulo de esta historia! no recuerdo si tengo que hacer alguna aclaración o no, así que no haré ninguna.
no está revisado, asi que debe tener muchos errores, me disculpo por eso.
muchas gracias por sus comentarios, los amo!
es todo
Disfruten de su lectura.
Aokigahara era un bosque de 35 kilómetros cuadrados que se ubicaba en la base del monte Fuji. Este bosque también es conocido por el nombre de Jukai, que significa mar de árboles, o por el nombre con el cual se había ganado su fama, "El bosque de los suicidios". Era un verdadero enigma el por qué las personas usaban este bosque para acabar con algo tan valioso como lo eran sus vidas; habían unas suposiciones de que la gente elegía ese lugar por lo fácil que era perderse y lo difícil que era encontrarla, otras de que era por la paz, la soledad y el silencio que lo caracterizaban, que ayudaba a la hora de tomar decisiones, pero bien es sabido que tanto silencio trae a la desesperación y que un ser humano solo con sus pensamientos era algo peligroso. Pero no importaba cuantas explicaciones le buscaban, ninguna daba una solución a este inminente y lamentable hecho, Aokigahara era el cementerio para los que sufren de forma solitaria y silenciosa, personas que no lograron mantenerse de pie en la lucha de la vida. Muchos pueden ser los motivos y secretos que los seres humanos tienen para tomar una decisión tan destructiva, pero en este bosque, esos motivos nunca serán escuchados y sus secretos jamás descubiertos.
—Antes de entrar, debo decirles algunas cosas —Nagisa miró a los chicos que tenía en frente— En primer lugar, espero que nadie tenga problemas de depresión ni nada por el estilo.
—No creo que nadie se quiera suicidar —Rin se cruzó de brazos, para él, el suicidio era algo muy miserable.
—Y en segundo lugar, ¡Hice un pequeño juego! —Sonrió enérgicamente— Pero les diré de que se trata cuando nos adentremos.
— ¿Juego? —Makoto tenía un mal presentimiento sobre esto.
Los seis adolescentes se acercaron a la entrada, al ser el bosque un lugar turístico, había un estacionamiento que rodeaba el borde del lugar y muchos de los autos que se encontraban ahí, estaban abandonados; dejados por sus dueños que entraron a Aokigahara para no volver. A pesar de la tranquilidad y el silencio, el ambiente era inquietante, aquel bosque inspiraba un sentimiento de desasosiego, en especial para ese adolescente de cabello oliva que mientras caminaba sostenía fuertemente la mano de quien era su novio. Ya dentro del bosque, había un cartel al comienzo del camino que daba un consejo más que una advertencia, en él se podía leer lo siguiente, "Tu vida es valiosa y te ha sido otorgada por tus padres. Piensa en ellos, en tus hermanos e hijos. Por favor, busca ayuda y no atravieses este lugar solo". El cartel obviamente iba dirigido a todas las personas que atravesaban Aokigahara con intenciones de quitarse la vida, Makoto sintió un escalofrío al leer esto, no quería imaginarse todas las pobres almas que buscaron refugio en aquel bosque ni el dolor de sus familiares al enterarse. Los nadadores siguieron caminando hasta llegar a una parte donde estaba rodeado de cuerdas y colgando de ellas dos carteles en los que claramente les comunicaban que desde esa zona, la entrada estaba prohibida. La razón por la que no permitían el ingreso a las personas, era que a partir de ese punto, el camino se volvía más complicado y era muy fácil perderse; a pesar de todo eso, había gente que pasaba las cuerdas y se adentraba aún más en Aokigahara, las autoridades sabían de esto, así que amarraban una cinta entre cada árbol formando un camino para que pudieran orientarse, sin embargo, este "camino" llegaba hasta cierta parte, y el destino de esos seres humanos que decidieron continuar, ya no estaba en sus manos.
—Muy bien, este lugar es perfecto para acampar —El rubio dejó la mochila que cargaba en el suelo y respiró profundamente el limpio aire del bosque.
—A pesar de sus historias, es un lugar muy bonito —Rei miraba a su alrededor maravillado por la belleza de la naturaleza.
— ¿Verdad? —Nagisa le dio una dulce sonrisa a su amigo— Bien, ahora les explicaré el juego —Los cinco adolescentes escucharon atentos a las palabras del pingüino.
— ¿Para qué hiciste un juego? —Preguntó Rin mientras observaba una cuerda que colgaba de la rama de un árbol, algo le decía que esa cuerda se usó para algo no muy bueno.
—Quería hacer de esta visita algo más entretenida —Se encogió de hombros— El juego es fácil, sólo tienen que encontrar a Iwatobi-chan —En eso, el menor saca una figura de Iwatobi-chan de su bolsillo— Hay tres Iwatobi-chan atados a unos de los árboles del bosque, cada uno tiene una cinta de color diferente a la que están amarrados, trabajaran en parejas —Makoto suspiró aliviado por esto, ya se estaba imaginando atravesar el bosque solo, por lo menos no sería tan malo si iba con Haruka— Parejas que serán elegidas al azar —Ahora sacó una bolsa con papeles del bolsillo.
—Espera —El pelinegro habló antes de que el pingüino dijera cualquier cosa— Yo quiero ser con Makoto.
—Bueno, veremos si el destino quiere que seas con él —Le sonrió al mayor y dirigió su mirada al adolescente de hebras plateadas —Empezaremos contigo Ai-chan —Nagisa tomó uno de los papeles que estaban doblados y lo abrió— Tu pareja Ai-chan es… —Un momento de tensión entre los adolescentes se vivió en el silencioso bosque— ¡Yo! —Dijo alegre mientras hacía una leve reverencia— Por favor te pido que cuides de mí.
—Lo mismo digo —Ai estaba un poco decepcionado por no estar con Rin, pero Nagisa era alguien agradable así que no tenía mayor problema.
—Ai es mi pareja —El que sí tenía problema era el depredador.
—Pero en este juego no lo es Rin-chan, Sigamos contigo —El pequeño nadador desdobló el siguiente papel —Tu pareja será ¡Mako-chan! qué envidia, yo quería estar con él.
—No es posible, Makoto tiene que estar conmigo —No era que Haruka desconfiara de Rin, simplemente no confiaba en él.
—Ya deja de llorar —Le reclamó el tiburón.
—No te desanimes Haru-chan, tu pareja es Rei-chan, tiene un buen sentido de la orientación así que tendrás algo de ventaja —Rei sólo podía sonreír alagado por las palabras de Nagisa.
—Espero que seamos un buen equipo, Haruka-senpai —El nadador de estilo mariposa miró al mayor que sólo suspiro molesto. Él quería a su amor para cuidarlo y aprovecharse un poco de su miedo.
— ¡Seguiré con la explicación! —Decía el rubio llamando la atención de los demás— Como dije antes, cada Iwatobi-chan tiene una cinta de un color, Mako-chan y Rin-chan buscarán al que tenga la cinta rosada; Rei-chan y Haru-chan al que tenga la cinta morada y finalmente yo y Ai-chan buscaremos al que tiene la cinta roja. Si encontramos al Iwatobi-chan del otro equipo, no debemos tomarlo.
—Está bien ¿Eso es todo? —Rin suspiró algo aburrido.
—No, no lo es. Los Iwatobi-chan están por todo el sector que está rodeado por la cinta amarilla, ninguno está fuera de esta zona, si ven que se están alejando, por su seguridad les recomiendo que se devuelvan —El nadador de preciosos orbes rosadas apuntó un árbol detrás de él— Este árbol será nuestro punto de encuentro —Decía mientras colgaba un Iwatobi-chan con una cinta naranja para distinguirlo de los demás arboles— Si siguen la cinta amarilla, podrán encontrarlo rápidamente —Los cinco nadadores estaban asombrados, parecía que Nagisa tenía todo planeado delicadamente— Y para hacer de esto aún más divertido —Nuevamente sacó algo de su bolsillo, era como si fuera un bolsillo mágico, porque sacaba muchas cosas de él —El primero que encuentre a su Iwatobi-chan y llegue aquí, se ganara un cupón doble para comer gratuitamente todo lo que quiera en el Buffet del hotel en el que nos estamos quedando, podrán comer lo que quieran a cualquier hora y sin límites, por todo el tiempo en que nos hospedemos en él. Además le podrán pedir al chef que les cocine cualquier cosa que deseen, es un gran premio ¿No lo creen?
— ¿Cuándo hiciste todo eso? —Preguntaba el pelirrojo realmente intrigado.
—La verdad es que lo he estado planeando hace meses —Contestó orgulloso inflando el pecho— Y en los treinta minutos en que Rin-chan y Haru-chan peleaban por las habitaciones, vine aquí y escondí los Iwatobi-chan. Se me olvidó decirles, tienen que estar aquí antes de que anochezca, es peligroso andar por el bosque de noche ya que es muy oscuro— El nadador les entregó una linterna a cada pareja— Úsenla por si acaso, aun así, si a las ocho alguno de nosotros no ha vuelto, el resto que haya llegado aquí tendrá que buscarnos —Nagisa puso un semblante algo serio entretanto mostraba su celular— Por alguna extraña razón, en Aokigahara no hay cobertura y las baterías se descargan muy rápidamente, esto le pasa a todos los aparatos electrónicos y no sólo eso, las brújulas se desorientan por completo. Así que en lo único en que pueden confiar es en esa cinta amarilla —Un silenció invadió a los adolescentes, sólo se podía escuchar el sonido de las hojas al ser mecidas por el viento. Makoto tragó seco, esto ya se estaba volviendo algo tétrico— Bien, si no tienen preguntas podemos empezar ¡Ready go! ¡Vamos Ai-chan! —El pequeño rubio tomó del brazo al de orbes turquesa y se dirigieron hacia el norte.
—Haru —Makoto tomó ambas manos del mayor y lo miró directamente a los ojos. En un segundo el mundo que los rodeaba dejó de existir y sólo estaban ellos en su burbuja de amor— Si por horribles motivos no nos volvemos a ver, quiero que sepas que te amo.
—Makoto… —Los orbes oceánicos brillaban con intensidad desmedida.
—Te amo como nunca he ama…
—Suficiente, tenemos que irnos —Rin interrumpió el momento, arrastrando a Makoto con él— Quiero darme un festín de carne —Sonrió caminando hacia la dirección contraria que había tomado Nagisa y su pequeño novio. Haruka se quedó mirando melancólico como el tiburón se llevaba a su orca ¿Lo volvería a ver algún día?
—Haruka-senpai, nosotros también deberíamos irnos —Sugirió Rei sacándolo de su ensimismamiento.
—Sí, vamos —Y tomando el camino del este, los dos nadadores comenzaron su travesía por el Jukai.
Makoto caminaba alertado por todo, cuidando cada paso que daba, ese inmenso bosque que provocaba terror en los suyos, era el último lugar en el que quería estar y sin embargo ahí estaba, caminando tal vez por el mismo camino de las personas que ya no se encontraban en este mundo. Tenía que admitir que el bosque era precioso, era como un verdadero santuario de la naturaleza y su forestación era algo de otro mundo, no podía lograr entender como algo tan bello podía ser la tumba de muertes tan horribles, era desesperante pensar en el simple hecho de que alguien viniera a este lugar con el único motivo de ponerle fin a su vida.
—Rin ¿Por qué crees que la gente se viene a suicidar aquí? —La orca quiso compartir su curiosidad con el depredador.
—No lo sé —El adolescente de infiernos escarlata miraba detenidamente cada árbol para ver si encontraba al pájaro de mentira— Pero no estoy de acuerdo con esas personas, optaron por la solución más fácil para sus problemas.
—Tal vez, fue su única salida.
—Existen muchas vías de escape, sólo tienes que buscarlas —Se detuvo para mirar otras cuerdas que colgaban de las ramas, habían muchos árboles con cuerdas amarradas a ellos.
—Tienes razón —En eso, Makoto escuchó que algo se movía entre los arbustos, rápidamente se escondió detrás de Rin y esperó a que el monstruo saliera arrastrándose, pero sólo salió una pequeña ardilla.
—No te asustes por cualquier cosa —Dijo Rin en un suspiro— Continuemos —Y los dos adolescentes siguieron en busca de su Iwatobi-chan, el tiburón iba adelante mientras que Makoto se agarraba firmemente a la chaqueta de este. El chico de cabello oliva no podía evitar preocuparse por su esposo, aún seguía enfermo de su pobre estómago sobrecargado de caballa.
Haruka observaba con calma a su alrededor, estar rodeado de árboles y sin nada de agua era un poco agobiante, pero ver tanto verde le recordaba a su novio; la verdad es que estaba preocupado. Su pobre orca estaba solo e indefenso en esta selva y no creía que Rin sería de mucha ayuda a la hora de que al menor le dieran sus ataques de histeria, bien digamos que era un poco sobreprotector con Makoto. Miró a su compañero, se podría decir que estaba estudiando cada detalle de la vegetación y la flora del bosque, ninguno de los dos estaba buscando al Iwatobi-chan que les correspondía.
—Vaya, es otro cartel —Rei nuevamente volvió a la tierra al mayor.
—Tengo muchos problemas en mi vida, lo siento —Leyó el chico de ojos oceánicos— Esto debe ser una nota suicida.
—La verdad es que es bastante… inquietante —Al nadador de orbes moradas le dio un escalofrío al ver lo que decía el cartel— ¿Qué tal si nos dedicamos a buscar al Iwatobi-chan? —Para el chico de lentes era mejor terminar el juego rápido y volver. Haruka asintió en silencio, luego recordó el plan de su esposo de querer unir a Rei y Nagisa como novios, tal vez le pueda sacar algo de información al nadador de estilo mariposa y compartirla con su amor. El pelinegro no era alguien muy comunicativo, pero sabía que para estas cosas tenía que ser sutil y sacar la información de a poco.
—Rei…
— ¿Sí?
— ¿Te gusta Nagisa? —Realmente, Haruka no sabía lo que era ser sutil. La pregunta del mayor provocó que un sonrojo infectara las mejillas del adolescente.
— ¿De qué habla, Haruka-senpai? —El chico mariposa no se esperaba una pregunta así.
—Vamos, dímelo —Decía el pelinegro mientras se acercaba al chico de gafas— No se lo diré a nadie.
—Yo no… —Rei se sentía bastante intimidado por la mirada que le daba el pelinegro— No…
—Está bien Rei —Se acercó aún más— Puedes confiar en mí.
—Ha-Haruka-senpai —Bien, ahora se sentía más que intimidado— Yo…
— ¿Qué? —Dio un paso más cerca del menor.
—Yo… —Aparte de sentirse intimidado, también se sentía acorralado— ¡No me gusta Nagisa-kun! —Logró decir. Haruka se alejó de él y lo miró algo sorprendido, estaba un cinco por ciento seguro de que a Rei si le gustaba Nagisa.
— ¿Por qué? —El adolescente de ojos oceánicos era incapaz de sentir la incomodidad del menor.
—Bueno… Pero prometa que no se lo dirá a nadie —Dijo el peliazul algo avergonzado.
—Lo prometo —Sólo se lo diría a Makoto, así que no era un delito.
—La verdad es que, no sé lo que siento por Nagisa-kun —Suspiró— Son sentimientos muy complicados y no me gustan —Puso una mano sobre su pecho— No me gusta sentirme así.
—Es mejor… Que empecemos a buscar antes de que se haga muy tarde —Reanudó su caminata pero las palabras de Rei lo hicieron detenerse.
— ¿Cómo se sintió, cuando se dio cuenta de que estaba enamorado de Makoto-senpai? —La pregunta quedó en el aire, Haruka no sabía responder a eso.
El chico rubio recorría felizmente el bosque junto al chico de hebras plateadas, este buscaba su objetivo amarrado a algún árbol, pero no había nada.
—Hazuki-san, no se acuerda en que árbol amarró la figura de Iwatobi-chan —Ai miraba a ambos lados para ver si encontraba el pajarito, sin embargo, lo único que había en algunos árboles eran cuerdas.
—Realmente no me fijé donde los puse —Encontrar a los Iwatobi-chan, era como hallar una aguja en un pajar —Pero sé que hay uno por aquí. Ah, y no seas tan formal, llámame Nagisa.
—No puedo llamarlo así, no tenemos la confianza suficiente.
—Eres hiriente Ai-chan, después de que te tallé la espalda —Decía el pingüino con un dramatismo exagerado.
—Lo siento —En el instante en que Aiichiro se disculpó, había dirigido su mirada a algo que le llamó la atención, podría ser su imaginación o no, pero estaba creyendo ver a unos quince metros o más de donde estaban, la silueta de una persona entre los árboles, no podía saber si era mujer o hombre por lo lejos que estaba, pero estaba seguro que los estaba mirando. Asustado, se abrazó del brazo del rubio.
— ¿Por qué te asustaste Ai-chan? —El nadador miró a su amigo algo confundido, pero después sonrió — ¿Viste algo?
—A-alguien nos está mirando —El menor apuntó hacia donde había visto dicha silueta.
— ¿Enserio? —Nagisa se volteó a mirar entusiasmado, pero no vio absolutamente nada— No hay nadie —Dijo decepcionado.
—Tal vez sólo fue mi imaginación —Le dio una sonrisa nerviosa— ¿Seguimos? —Ai tiró del brazo a Nagisa para que se moviera y dejara de mirar al lugar donde estuvo la supuesta silueta.
—Pudo haber sido un fantasma.
—Espero que no —A Ai no le gustaría encontrarse con un fantasma, en realidad, sólo a Nagisa le gustaría encontrarse con uno.
—Oye, Ai-chan —Nagisa se dejó guiar por el chico de orbes turquesas— ¿Cómo es tener a Rin-chan de novio?
—Es increíble —Contestó el nadador sin titubear.
— ¿No es un chico frío?
—Aunque no lo demuestre, Rin-senpai es muy amable —Aiichiro se escuchaba realmente enamorado— Y siempre tiene detalles lindos conmigo.
—Así que Rin-chan es todo un romántico —Nagisa se imaginó a Rin comportándose de una forma muy dulce.
—Muy romántico —Confirmó el otro adolescente— ¿Qué hay de usted Hazuki-san? Está saliendo con Ryugazaki-san ¿Verdad? —Los pasos del pingüino se detuvieron haciendo que se volteara a mirarlo.
—Rei-chan y yo, sólo somos amigos —Tal vez no se notara a simple vista, pero Ai se dio cuenta del leve cambio que sufrió el semblante de su amigo.
—Lo lamento, es que, como veo que se llevan tan bien y siempre están juntos…
— ¡Está bien Ai-chan! —Sonrió, pero las sonrisas, a veces no mostraban que todo estaba bien— No todas las amistades terminan en romance —Esto último lo dijo más para sí mismo que para su compañero— Mira, aquí hay un Iwatobi-chan —Se acercaron a uno de los tantos árboles— Pero es el de Mako-chan y Rin-chan, espero que no hayan tomado el camino equivocado.
Makoto estaba seguro de que en cualquier momento le daría un ataque cardíaco, ha estado sintiendo todo el tiempo que alguien caminaba atrás suyo. Habían estado dando vueltas por el bosque por dos horas y todavía no encontraban nada.
— ¡¿Qué fue eso?! —El más alto gritaba mientras se abrazaba a Rin.
— ¡Makoto quita tus brazos, no puedo ver! —Alegaba el pelirrojo tratando de escabullirse del abrazo de la orca.
—Perdón —En cuanto Makoto soltó al tiburón, este volvió a respirar.
— ¿Por qué eres tan miedoso? ¿Tienes un trauma o algo así?
—La verdad es que sí —Admitió el precioso chico de orbes esmeralda.
— ¿Eh? —El depredador parpadeó un par de veces sin entender.
—Cuando tenía cinco años, fui a la casa de unos tíos en el campo —Makoto comenzó a recordar ese fatídico día— Siempre que iba jugaba con mis primos, la casa estaba alejada del pueblo y enfrente de ella había un pequeño bosque. Una vez mis tíos fueron al pueblo a comprar algunas cosas, así que nos dejaron al cuidado de un vecino de confianza, ya nos habíamos quedado con él antes, y nos divertíamos mucho —Rin escuchaba atento cada palabra de su amigo—Pero esa vez, el vecino decidió contarnos una historia de terror sobre un ladrón que había sido colgado de un árbol y que la cadena que usaron para ahorcarlo, la apretaron tanto que… Que su cabeza terminó por separarse de su cuerpo —Con sólo recordar esa historia, el cuerpo de la orca temblaba— Dijo que el cuerpo de ese hombre lo enterraron en el bosque y que la cabeza quedó junto a la cadena, colgadas en la rama del gran árbol que se veía frente a la casa de mis tíos, nos había dicho que cuando oscurecía el cuerpo del ladrón salía de su tumba para buscar venganza. Ya estaba oscuro cuando nos contó esa historia y nos hizo ver por la ventana hacia el árbol y…
—No te detengas a la mitad ¿Qué paso? —Decía el depredador impaciente, la historia estaba muy interesante.
—Había una cabeza que colgaba de la rama, nos asustamos mucho y cuando nos dimos la vuelta nos encontramos con el vecino que no tenía cabeza. Mis primos salieron corriendo en direcciones diferentes mientras yo me quede estático, me puse a llorar así que el vecino se sacó la capucha para mostrarme que sólo era una broma, pero yo estaba tan asustado que… —Y lo siguiente lo dijo en voz tan baja que Rin apenas pudo escucharlo.
—Jajaja ¿Te orinaste en los pantalones? —El tiburón no paraba de reír, haciendo que Makoto se avergonzara cada vez más.
— ¡No te rías! ¡Tenía cinco años! —Reclamaba el adolescente de cabello oliva.
—Lo siento, lo siento —Se disculpó y le dio una sonrisa afilada a su amigo— Bien, creo que ahora entiendo un poco tu miedo. Encontremos ese Iwatobi-chan para volver luego.
—Sí —Makoto le devolvió la sonrisa y siguieron con su búsqueda. Caminaron por una hora más, hasta que Rin se detuvo— ¿Sucede algo?
—La cinta amarilla, se termina aquí —El pelirrojo iba a avanzar pero se dio cuenta de que estaba en el borde de un barranco. Miró hacia abajo, sin duda el camino seguía desde ahí.
—Entonces, deberíamos devolvernos —Makoto miró hacia abajo también, el barranco no era tan alto pero tenía una altura considerable, el que cayera por ahí de seguro terminaría muy golpeado y tal vez con un hueso roto. De repente, el chico orca sintió una respiración fría detrás de su nuca, esto lo congeló por completo, Rin estaba a su lado, así que era imposible que fuera él— Ri-Rin…
— ¿Qué pasa?
Y el punto culminante de aquel pobre chico asustadizo, fue escuchar cómo le susurraban al oído su nombre. Makoto prácticamente se lanzó sobre Rin, este por inercia dio un paso atrás, olvidando que estaban al borde de un barranco y obviamente terminaron rodando cuesta abajo, golpeándose con lo que se les cruzaba. Un fuerte ruido arruinó el silencio de Aokigahara, y en un instante, todo se volvió negro para los dos nadadores.
¿Qué les pareció? sobre el cartel que está al comienzo, es cierto, ese cartel si existe.
espero actualizar este fin de semana, espero...
nos vemos en el capitulo que sigue mis amores!
Hasta entonces, se despide su servidora.
Airi.
¡Muchos kissus llenos de amor virtual!
