¡Buenas noches! cómo han estado?

lamento mucho la demora, pero aquí está el capitulo!

agradezco mucho a las preciosas personas que decidieron leer el fic anterior a este! me alegro que les haya gustado.

también muchas gracias por los comentarios! me entretengo mucho leyéndolos.

sé que quedaron con intriga por el capitulo anterior así que no molestaré más.

perdón por todo los errores.

Disfruten de su lectura!


Makoto abrió lentamente los ojos, su visión era borrosa, la espalda le dolía como un demonio y un fuerte ardor en su mejilla izquierda le molestaba demasiado. Se quedó quieto por varios minutos, tratando de recordar lo que estaba pasando y por qué su cuerpo estaba tan adolorido. Se sentó con cuidado y de un golpe le vino todo lo que sucedió; estaba con Rin mirando desde un barranco cuando algo le había susurrado a su oído y él como el orgulloso gato miedoso que era, no encontró nada mejor que lanzarse sobre Rin provocando que cayeran del barranco. En pocas palabras, todo esto fue su culpa. Miró a su alrededor en busca de su amigo y lo encontró a su lado inconsciente, o al menos eso quería creer.

—Rin —Sacudió levemente el cuerpo inmóvil pero no conseguía respuesta— ¡Rin! —Ahora lo movió con más fuerza— ¡Vamos despierta! —No habían señales— ¡Rin! —Esto lo hizo desesperarse, la angustia y preocupación lo estaban invadiendo sin piedad, su mente se estaba apoderando de pensamientos que lo llevaban a creer lo peor— ¡Rin por favor! —Se negaba a aceptar que esto estaba pasando— ¡Abre los ojos! —No pasaba nada, simplemente no podía ser, era una pesadilla de la que quería despertar— ¡Lo siento tanto! —Las lágrimas no tardaron en hacer sus amenazas a aquellos asustados orbes esmeralda— ¡No quería que murieras! ¡Perdóname! —Makoto no sabía qué hacer, esto era su culpa y no tenía la más mínima idea de cómo reaccionar a una catástrofe así.

— ¿Por qué haces tanto ruido? —Preguntó con dificultad el chico que hace pocos minutos, estaba muerto según Makoto.

— ¡Rin! —El chico orca miró a su amigo con gran alivio, pero poco le duró ya que pensó, que tal vez Rin sí había muerto y había vuelto de la muerte sólo para atormentarlo— ¿Realmente estás vivo? —Con miedo retrocedió del tiburón.

— ¡Por supuesto que estoy vivo! —Le dijo molesto. Se sentó con algo de rapidez provocando que se mareara, absolutamente todo su cuerpo le dolía, pero era en su cabeza en donde más lo sentía.

— ¿Estás bien? —Se acercó a su amigo preocupado, ignorando su propio dolor.

— ¿Realmente tengo que contestar esa pregunta? —Le dio una mirada aguda. Makoto se arrepintió al instante de haber hecho esa pregunta— Pero qué caída —Rin dirigió sus infiernos escarlata hacía el lugar de dónde habían caído, era un consuelo el que no tuviera un hueso roto.

—Lo siento, fue mi culpa —El más alto desvió la mirada cabizbajo, el depredador lo miró molesto pero luego suavizó su mirada, de nada le servía estar enojado con el nadador.

—Estás sangrando —Con la manga de su chaqueta, el pelirrojo empezó a limpiar no muy tiernamente la sangre que venía de un corte que tenía el otro en su mejilla.

— ¡Eso duele! —Se quejaba el muchacho mientras hacía un puchero— ¿Tú no estás herido verdad?

—Estoy bien —Rin se levantó lentamente, sentía como si lo hubieran atropellado y pasado por encima de él unas veinte veces— ¿Ahora cómo vamos a volver?

—Ya no estamos en la zona que rodea la cinta amarilla —El miedo corría por las venas de Makoto.

—Vaya, veo que eres un gran observador —El tiburón no podía evitar el sarcasmo.

—No seas así, me siento muy culpable —Makoto también se levantó con cuidado, un punzante dolor en su espalda le hacía creer que debía tener un gran moretón.

—Lo sé, lo siento —Suspiró y luego miró al cielo, al menos contaban con la luz del sol, aunque fuera por un par de horas, ya que el atardecer no tardaba en llegar.

Nagisa sonrió en cuanto vio a su Iwatobi-chan colgando de una rama, después de varias vueltas sin sentido por Aokigahara, lograron encontrarlo.

— ¡Al fin! ¡Mira Ai-chan! —El rubio tomó la figura y se la mostró al otro chico.

—S-sí ¿Por qué no volvemos? —Aiichiro se sentía bastante acosado, había visto en muchas ocasiones una extraña silueta que los miraba.

—Sigo sin entender por qué estás tan asustado Ai-chan —A diferencia de Ai, Nagisa no sentía ni veía nada extraño.

—No es nada —El pobre chico estaba tratando de convencerse, que el bosque era un lugar turístico y por ende, era normal ver gente andando por ahí.

Nagisa hizo un puchero, él realmente quería encontrarse con un fantasma o sentir presencias amenazantes, pero nada de eso le estaba ocurriendo, la verdad es que se estaba decepcionando un poco. Al parecer todas esas leyendas de Aokigahara eran simplemente eso, leyendas; aunque sabía a la perfección, que cualquier leyenda por más imposible que sonara, tenía algo de verdad. Caminaron de vuelta, el chico de hebras plateadas iba prácticamente amarrado al brazo del rubio. Los dos estaban en silencio, mientras que uno miraba a sus alrededores con una sonrisa, el otro estaba totalmente aterrado.

— ¿Crees que los demás ya hayan regresado? —El pingüino ignoraba por completo el miedo de Ai.

—No lo sé —En medio de su terror, comenzó a preguntarse por su novio, quería verlo, lo necesitaba para que lo abrazara y lo protegiera de lo cosa o el ser que lo estaba acechando. Nagisa detuvo su andar provocando que el adolescente de orbes turquesa volviera de sus pensamientos— ¿Qué pasa? —Preguntó ansioso.

—Es el Iwatobi de Mako-chan y Rin-chan —Los dos nadadores se quedaron mirando dicho Iwatobi, seguía tal cual como lo vieron por primera vez— Me pregunto por dónde estarán dando vueltas.

Las horas transcurrieron y el atardecer se podía apreciar en toda su majestuosidad, el cielo anaranjado como fondo adornando el bosque, le daba un contraste perfecto.

—Creo que es el mismo árbol —El cuerpo de Makoto temblaba y no sólo era del miedo que sentía, también era del frío que se estaba apoderando de él en esos momentos.

—Todos los malditos árboles son iguales en este maldito bosque —Rin se estaba impacientando, habían estado caminando sin un rumbo fijo.

—Rin… Creo que estamos perdidos.

—Bien, entonces ve al frente y guíame, tal vez así dejamos de estar perdidos —Aunque tratara de ocultarlo, la molestia en el pelirrojo era evidente.

— ¿Cuántas veces me tengo que disculpar para que no sigas molesto? Ya te dije que algo me susurró al oído y me asusté.

—Nada ni nadie te susurró, estás sugestionado —Rin miró al mismo estúpido árbol que había visto al principio.

— ¿Qué tal si lo hacemos como el cuento de Hansel y Gretel?

—Claro ¿Por qué no? Después tal vez encontremos una casa hecha de dulces.

—Quita ese ceño fruncido Rin, mi idea no es tan mala —Le sonrió el más alto tratando de alivianar el ambiente —Sólo tenemos que marcar unos árboles y así sabremos si estamos dando vueltas o no.

—Está bien —Rin tomó una de las tantas cuerdas que colgaban de algunos árboles y la amarró al tronco del árbol que tenía en frente de él— Espero que funcione.

—Ya se está oscureciendo —A Makoto le dio un escalofrío, lo último que quería era deambular de noche por aquel lugar.

— ¿Crees que la linterna que nos dio Nagisa se haya roto? —Decía el pelirrojo mientras tomaba la linterna que había amarrado a su cinturón. Al principio no reaccionó, pero después de unos golpes logró encender —Bien, vamos antes de que esté totalmente oscuro.

Haruka ahogó un suspiro, la luz del día había muerto recientemente y ahora reinaba la oscuridad, no podía evitar preguntarse por su novio ¿Estaría bien? ¿Habría regresado? La verdad es que estaba muy preocupado. El ambiente del bosque se estaba volviendo frío y sombrío.

—Nunca había visto este tipo de hongos —Rei miraba fascinado unos hongos que estaban a los pies de un árbol— Deben ser únicos de este bosque.

—Rei, alumbra hacia arriba —El muchacho de gafas obedeció a las palabras del mayor y así logró iluminar al Iwatobi-chan que les correspondía.

— ¡Que suerte! Ahora podremos volver —El nadador de estilo mariposa miró al pelinegro, pero este parecía no tomarlo en cuenta— Haruka-senpai ¿Le sucede algo?

—No… Sólo

— ¿Está preocupado por Makoto-senpai?

—Sí… —De alguna manera, Haruka sentía que su lindo esposo no estaba bien, que algo le había sucedido— Regresemos, tal vez nos estén esperando —Y así, los dos muchachos caminaron de vuelta al punto de encuentro. Se tardaron al menos unos treinta minutos en volver, cuando lo hicieron, vieron una carpa armada y a Nagisa junto a Ai comiendo algunos dulces sentados alrededor de una lámpara portátil que iluminaba a la perfección. No había señal absoluta de Rin y Makoto.

— ¡Rei-chan, Haru-chan! —El pequeño nadador saludó a sus amigos con entusiasmo.

—De dónde sacaste todo es…

— ¿Dónde está Makoto? —Sin rodeos, Haruka preguntó por su novio interrumpiendo a Rei.

—Ni él ni Rin-senpai han vuelto —La preocupación también estaba acompañando a Ai esta noche.

—Iré por él —El chico hidrofilico se dio la vuelta para ir en busca de la orca, pero Nagisa lo detuvo.

—Aún no son las ocho ¿Por qué no esperas un poco Haru-chan? —Le sugirió el menor, el problema es que él no quería esperar —Después iremos todos juntos a buscarlos.

—Sí Haruka-senpai, no se desespere, Makoto-senpai y Rin-san ya deben estar por volver —Pero Rei no sabía lo equivocado que estaba.

—Bien ¿Les costó mucho encontrar su Iwatobi-chan? —Haruka ignoró la pregunta del rubio, no podía sentirse tranquilo; no si faltaba Makoto a su lado.

—La verdad es que al principio no nos dedicamos a buscarlo y por eso nos tardamos un poco —Contestó el peliazul.

Se quedaron conversando por un tiempo, Nagisa les había comentado lo que Aiichiro había visto y les preguntó si les había pasado algo similar. Rei lo negó y dijo que en ningún momento escucharon, sintieron o vieron algo fuera de lo común. Todo parecía estar bien, pero para el adolescente de orbes oceánicos, la espera por su amor se estaba volviendo agonizante, no aguantaba más, tenía que buscarlo y no estaría en paz hasta encontrarlo.

—Voy a buscar a Makoto, quédense aquí —El delfín no esperó a que le contestaran ni mucho menos a que lo detuvieran. Tomó una linterna y se adentró a la espesa oscuridad.

— ¡Espera Haru-chan! —Pero ya era muy tarde, Haruka no volvería si no era con su novio.

— ¡Yo también quiero buscar a Rin-senpai, estoy muy preocupado por él!

—Pero Ai-chan, andar por este bosque solo a esta hora es muy peligroso.

—Nagisa-kun tiene razón, tenemos que buscarlos todos juntos —Rei le dio una sonrisa al chico de hebras plateadas para calmar sus nervios.

— ¿Qué pasa si cuando los estemos buscando ellos regresen y no nos encuentren? ¡Nos empezarían a buscar también! —Nagisa estaba viendo que habían pequeñas fallas en su perfecto plan.

—Entonces que se quede uno a esperar —Sugirió Ai.

— ¿Y si se aburre de esperar porque ninguno de nosotros ha vuelto y también empieza a buscarnos?

—Sería como un círculo vicioso —El adolescente de lentes apoyó al pingüino.

— ¿Y si en realidad este bosque tiene dimensiones desconocidas y cada vez que caminamos entramos a una distinta? Ai-chan —Nagisa tomó al atemorizado chico de los hombros— No los volveríamos a ver… ¡Nunca más!

— ¡Eh!

—No lo asustes —Lo regañó Rei— Las dimensiones desconocidas aún no han sido del todo comprobadas.

— ¿Pero existen? —El chico de preciosas orbes rosadas miró a su amigo con curiosidad.

—Bueno… Leí en un artículo que existen dos tipos de dimensiones, las físicas y las espacio-temporales, y dentro de estas existen otras subdimensi…

— ¡¿Vamos a buscarlos o no?! —Ai interrumpió la conversación de los dos adolescentes, no era tiempo de discutir sobre si existían mundos paralelos o cosas así.

— ¡Por supuesto! Sólo deja escribir una nota por si vuelven, nos esperen aquí —Decía Nagisa mientras entraba a la carpa.

— ¿Por qué no hizo eso desde un principio Hazuki-san?

—Porque hay que dar algo de dramatismo a la situación.

—No te preocupes Aiichiro-kun, siempre hay guardias forestales andando por aquí que ayudan a las personas que se pierden.

—Estarán bien mientras no se alejen del camino con la cinta amarilla —Palabras alentadoras como estas, calmaban el pobre corazón del chico de hebras plateadas, pero estas palabras estaban muy alejadas de la realidad.

Rin caminó defendiéndose con la poca luz que tenía, de la monstruosa oscuridad que los acechaba como una fiera hambrienta que se alimentaba de su miedo. Aokigahara podía ser un bosque hermoso, pero de noche era un tormento donde las pesadillas moraban y el miedo consumía hasta el más valiente, sin duda este era uno de los lugares favoritos de la muerte. El tiburón podía sentir que el cuerpo atrás suyo temblaba por completo, Makoto no estaba bien, definitivamente no lo estaba.

—Makoto, tranquilo —Rin no quería que el chico orca tuviera una crisis de pánico, eso empeoraría las cosas, pero él mismo se estaba poniendo algo nervioso, no sabía por cuanto tiempo han estado caminando sin sentido y estaba seguro que cada vez más, se estaban alejando del verdadero camino— ¿Quieres descansar?

—Está bien —El chico de cabello oliva tenía su mirada pegada al suelo, sentía que si miraba al alrededor, vería algo que no le gustaría. Se sentaron en silencio, Makoto sólo podía concentrarse en sus manos que temblaban, Rin miraba hacia el cielo nocturno, podía apreciar las constelaciones a la perfección, de repente recordó que su padre le había enseñado a orientarse por las estrellas y eso le dio algo de esperanza.

—Makoto creo que sé cómo volver —El tiburón le dio una sonrisa a su amigo que sólo lo miraba incrédulo.

— ¿Enserio?

—Sí, sólo tienes que fijarte en las estrellas —Rin le indicó una pequeña agrupación de astros— Esa es la cruz del sur, si tienes la imaginación suficiente, puedes unir los puntos y formar una especie de rombo —Para crear el supuesto rombo, se tenía que poner un punto imaginario para unir la pequeña constelación con otras dos estrellas cercanas a ella, de esta forma, el punto imaginario siempre indicaría el sur— Esto significa que hemos estado caminando hacia el lado opuesto de la salida del sol, así que para guiarnos tenemos que caminar hacia el norte.

— ¿Y cómo encontraremos el norte?

—Tenemos que buscar la estrella polar —Existían dos constelaciones que eran la Osa Mayor y la Osa Menor. La estrella polar era la última estrella de la Osa Menor y esta era la que indicaba el norte, esta estrella es la que más luz irradiaba, pero que a simple vista era difícil de divisar, para encontrarla, se necesitaba de la Osa Mayor que al estar al lado de la Menor, resultaba fácil localizarla —Confía en mi Makoto, lograremos volver.

—Bien, continuemos entonces —A pesar de dar una dulce sonrisa, la orca por dentro estaba sufriendo un gran trance.

Haruka corrió por todos lados gritando el nombre su novio y algunas veces el de Rin, pero no había nada, sólo oscuridad, por donde quiera que viera no tenía ningún rastro de la orca o del tiburón, ya estaba empezando a temer cosas que en su vida no quería ni imaginar. Si Haruka perdía a Makoto, su vida se destruiría por completo. Siguió corriendo, buscando desesperadamente al chico de orbes esmeralda, sus sentidos delfinarácnidos le decían que su lindo y precioso amor estaba en problemas, en medio de su búsqueda pudo escuchar un grito que lo hizo estremecerse, conocía de sobra los gritos de Makoto y ese era uno de ellos.

Makoto estaba escondiéndose detrás de Rin, ahorcándolo más que abrazándolo, sintió que algo había pasado entremedio de sus piernas, cuando el pelirrojo vio de qué se trataba, suspiró al ver que sólo se trataba de un zorrito del bosque, pero eso no aliviaba para nada a la pobre orca que estaba en una clase de crisis de histeria silenciosa.

—Makoto, respira —El tiburón trataba de tranquilizar al más alto— Mira este es el árbol que marcamos —Rin alumbró hacia donde indicaba, Makoto miró detrás del hombro del nadador. Lo que vieron ambos adolescentes los congeló por completo. Ellos sólo habían marcado un árbol, pero ahora, todos los árboles estaban con una cuerda amarrada a sus troncos— Pero qué mierda…

—Rin… Rin, Rin esto no es bueno —El adolescente de orbes esmeralda prácticamente estaba con taquicardia. En eso, el pobre muchacho pudo sentir como una fría mano tomaba la suya sutilmente. Makoto soltó un grito que se podría haber escuchado hasta la cima del monte Fuji, Rin creía realmente que se había quedado sordo por ese grito y que tal vez moriría de asfixia por lo fuerte que lo estaba abrazando el chico orca; se volteó con dificultad para ver qué cosa había asustado de esa manera a Makoto.

— ¿Haru? —Rin miró sorprendido al chico de hebras oscuras.

—Makoto —El delfín sólo dirigía su mirada al menor, pero este estaba ocultando su rostro en el hombro del tiburón— Soy yo.

—Ha-Haru —El nadador abrió uno de sus hermosos ojos que estaban con pequeñas lágrimas y al ver que se trataba de su novio, soltó al depredador que le dio gracias a Dios por volver a respirar con normalidad, y abrazó al mayor como si su vida dependiera de ello— ¡Haru!

—Disculpa, no quería asustarte —Haruka acariciaba las sedosas hebras mientras que con su brazo libre rodeaba la cintura de este para atraerlo más a él.

— ¡Estoy tan feliz de verte! —Makoto unió su frente con la de su novio y dio un gran suspiro, el pelinegro le entregó una pequeña sonrisa que se desvaneció al instante en que vio el corte que tenía su preciosa orca en la mejilla izquierda.

— ¿Qué te pasó? —La preocupación que hace un rato lo había abandonado, volvió.

—Nada —Sonrió nervioso.

— ¿Qué pasó? —Dirigió su mirada oceánica hacia los infiernos escarlata de Rin.

—Bueno, es una larga historia —Decía el pelirrojo sobando su cuello.

—No me importa, quiero saber —Habló con severidad el pelinegro.

—Haru te lo contaré todo después, pero ahora sólo quiero regresar —Makoto hizo un tierno puchero convenciendo al mayor.

— ¿Por dónde viniste? —Preguntó Rin expectante.

—Yo… —El nadador miró a su amigo y luego a su novio, podía ver la esperanza en sus ojos— No sé cómo llegué aquí.

— ¡¿Qué?! —Dijeron los otros dos adolescentes al unísono.

Las esperanzas que tenían ese par de nadadores, fueron totalmente destruidas y eso no los alentaba para nada, cuando sabían de sobra que había una presencia encima de ellos acechándolos. Haruka por otra parte, no entendía del todo la situación, pero estaba mucho más tranquilo ahora que por fin se reencontró con su novio, junto a él, la descomunal oscuridad que los inundaban, ya no era tan aterradora.


Qué les pareció? al menos el par de esposos están juntos otra vez XD

en el prox capitulo verán como acaba todo esto!

Hasta entonces, se despide su servidora.

Airi.

¡Muchos kissus llenos de amor virtual!